Hola hermosuras! Hoy vengo con un OS que me pidió Luniitaturska hace mucho tiempo y ya que soy muy mala jamás lo había terminado. Ella me había pedido que me inspirara en la canción de Chayanne – Provócame. Y aunque lo hice el fic salió algo extraño, pero bueno espero que lo disfruten y que les encante. Esto es para ti Luniitaturska, gracias por tus hermosos reviews y por apoyarme.
Con ustedes:
Friendzone – Día 10.
Los lunes son el peor día que alguien pudo haber creado, son tan grises, aburridos, indeseados, ¡tan fuera del lugar! Siempre me deprimo en los malditos inicios de la semana y para rematar la primera clase del día es cálculo integral, ¡mierda!
Son las siete y media de la mañana y aún estoy esperando al profesor que llega a la hora que se le da la gana mientras trato de no dormirme de lo cansado y aburrido que estoy en estos momentos. Soy un pobre chico de diecisiete años con una triste vida o bueno no tengo que exagerar, podría ser Natsu Dragneel. Soy un zombie que asiente a todas las fastidiosas palabras que dice Natsu, mi mejor amigo peli rosado, ojos verdes y medio estúpido. No puedo escuchar absolutamente nada más de lo que tenga que decirme, estoy harto de sus palabras y es porque últimamente no logró callarlo con nada y si lo hago le salen letreros. Estoy realmente cansado de que se ilusione tan rápido con las mujeres y más porque las chicas no le dan ni la hora y quien termina aconsejándolo para que deje de ser tan enamoradizo soy yo, claro, si a eso se le pueden llamar consejos.
— Su cabello es tan hermoso y azul, combina perfectamente con sus ojos expresivos y con esas pestañotas, y su cuerpo, uuff es una sirena. -Está obsesionado con una chica que conoció el domingo pasado en el restaurante del boliche cuando fue a jugar con Sting y Rogue y desde ahí no ha parado de hablar de ella, creo que si escucho una palabra más sobre esa chica mi cabeza explotara trágicamente en mil pedazos.
— ¿No crees que vas muy rápido? Te pasó igual con la chica de cabello plateado de la biblioteca… ¿Cómo se llamaba? ¿Lissi? ¿Lazy?
— Lisanna, me dijo que no porque se iba a ir a Edoras, la distancia no es buena para las relaciones y no seríamos una pareja feliz. –A veces me dan ganas de darle una patada a Natsu para ver si reacciona y deja de ser tan estúpido, tiene que tener realmente frito el cerebro para creerle semejante excusa tan idiota.
— Pues sí fuera Lisanna u otra de las pobres chicas que fastidias te diría que me iría al mismo reino Álvarez para no salir contigo, imbécil.
— Pues sí fueras una chica créeme que no te invitaría a salir, serias tan poco atractiva que morirías virgen. -Pobre Natsu, todos los días me pregunto si me tiene envidia porque a mí a contrario de él me va mejor con las chicas de lo que él con una cirugía plástica podría lograr.
— Hablando de vírgenes, Natsu, entiende que tienes que tomar todo con calma y no tratar de conquistar a la primera escoba con patas que se te aparece, al menos si te pusieras a estudiar en vez de buscar a una chica con la cual perder tu virginidad creo que le harías un bien a la sociedad y más al pobre de Igneel que termina pagándote los cursos de verano.
— Se me había olvidado que eres la voz de la experiencia en cosas de chicas.
— Lo soy Natsu y no tengo afán por conseguir novia, de hecho nadie puede contener tanta sensualidad, por eso no le puedo pertenecer a nadie, soy como el trofeo que todos desean pero no pueden tener –paso uno de mis dedos por mi mechón negro y veo perfectamente por el rabillo del ojo a un grupo de chicas que me ven con corazones en sus ojos.
— No entiendo que ven las chicas en ti que yo no tenga.
— Natsu, las mujeres quieren exactamente todo lo contrario a lo que dicen, aman cuando las ignoras y ni siquiera les das la hora porque así toman la relación como una especie de reto, tratan de ganar tu amor y tener una oportunidad contigo. El secreto Natsu –me acerco para que nadie me oiga y copie mi técnica — es ser cool y no estar detrás de ellas como un chicle porque las asfixias, te aseguro que si no les das la atención que se merecen caen redonditas.
— No estoy seguro de que eso sea lo correcto, Gray las chicas no son objetos y no creo que sea bueno tratarlas así. Papá siempre me dice que a las chicas les gustan los chocolates y flores –Pongo mi palma en mi frente, las chicas son tontas y hay que jugar con ellas para que entiendan que la vida es dura y que los hombres solo las quieren para satisfacer todas sus necesidades. ¿Chocolates y flores? Hay que ser frío como el hielo para tenerlas locas.
— No soy yo quien está detrás de una chica cada semana, cambias de obsesión más veces de lo que cambias tu ropa interior.
— Cupido me ha flechado con esa chica, esta vez sí es y tengo que hacer todo lo posible para que sea mi novia, para que me dé una oportunidad aunque sea me dé su número. –Natsu ha ido todos los días a ese boliche desde el domingo pasado y ¿No ha conseguido su número? Yo lo conseguiría en menos de una hora.
— Creo que cupido te cogió de parche porque no ha sido sólo la chica del boliche, Lisanna fue hace dos semanas, también te flechó con Yukino y cuando Michelle fingió estar loca y creerse una muñeca para no salir contigo y creo que no quieres hablar de Erza que te dio un puño cuando la tocaste por "accidente"
— Solo fue la tiranta del sostén y era porque se le estaba bajando. –No desconfió de eso, Natsu es más asexual que mmm.. No, nadie le gana a él y sé que tiene muy buenas intenciones con las chicas, esa es la razón, las chicas no valoran una persona que les pueda dar un futuro lleno de corazones y flores en cambio lo dejan en la friendzone y eligen al maldito, ¡Exacto! Me eligen a mí.
— Te ilusionas con la primera chica que se te cruza por el camino y resultas vuelto mierda.
— Esta chica si es para mí, Gray. Su sonrisa es como la de una princesa...-Y mi cabeza estalló en ese instante, arranco violentamente una hoja de mi cuaderno y busco en uno de mis bolsillos el esfero negro, pongo mi nombre con mi número de identificación para luego pasársela a Natsu y salir del salón con mi mochila, bajo las escaleras con elegancia y consciente que las chicas no dejan de mirarme, soy cool, popular y el rey de toda la maldita universidad, todas las mujeres quisieran salir conmigo, hasta las profesoras y aunque todas se me ofrecen tan fácilmente las rechazo, nadie puede tener a Gray Fullbuster, soy el más deseado y por tanto lo mejor que le pudo pasar a esta universidad.
— ¡Hola Gray! -Mary me saluda subiendo las escaleras y yo le alzo una ceja como respuesta, no es de mi gusto pero tengo que tenerlas a todas bajó mi control. Mi gestó funcionó a la perfección, casi se derrite como si fuera una paleta helada y eso sube mi ego. A las otras solo las ignoró o sonrió pícaramente y creen tener todas una oportunidad conmigo, ¡Ilusas!
— ¡Espérame! -Natsu grita desde más arriba de las escaleras y lo ignoro, aunque no lo quiero aceptar porque ese peli rosado es mi mejor amigo y siempre ha estado conmigo desde que tengo memoria, a veces baja mi estatus con sus torpes movimientos.
— ¡Gray Fullbuster! –Me detengo y hago cara de no haberlo escuchado antes, algo sofocado y jadeando intenta alcanzarme. Él está haciéndome perder puntos delante de los demás estudiantes, pero aun así lo espero, Natsu camina a mi lado mientras me dirijo a la cafetería, ya tengo hambre y apenas me ve entrar la chica de la registradora corre a atenderme ¿Cómo era su nombre? ¿Nanny? ¿Naty? ¿Nano? Sí, eso era, Nano.
— Quiero un frappucino de vainilla con doble caramelo y chocolate liquido en la espuma, una galleta con chips y unas frituras de pollo –La chica corre a atender mis demandas y es demasiado eficiente, mientras que los otros tienen que esperar bastantes minutos para que les entreguen su pedido yo ya tengo mi comida porque soy el mejor de todos y los demás son unos estúpidos.
— Gracias, Nano.
— De nada –Puedo sentir su suspiro, yo causo ese tipo de reacciones en las chicas y camino a una de las sillas sin decir una sola palabra más, sé que se ha quedado viéndome y muy posiblemente esta soñando con una posibilidad conmigo, ilusa.
— Gray, vamos hoy. Acompáñame a la bolera y la conoces. –Pongo mis ojos en blanco, amo ir a los bolos, de hecho soy muy bueno, pero la única razón por la que iremos será esa mujer y obviamente no quiero que Natsu haga cosas ridículas para llamar su atención. De todos modos si no hago algo no me lo podré quitar de encima y cuando se de cuenta que esa chica me dará el número de teléfono a mi sus ilusiones con ella desaparecerán y yo estaré feliz, es una simple ecuación donde todos ganan.
— Esta bien, ¿A qué horas abren el lugar?
— A las dos.
— Bien, entonces iremos a las cuatro a esa bolera, pero de una vez te pido que no llores cuando te des cuenta que esa chica no quiere nada contigo y que yo le intereso, además tampoco reclames cuando te de una patada en el trasero con mi victoria.
— A veces eres tan idiota. Eres un maldito presumido. –Asiento y tomo un sorbo de mi café, está muy bueno. Veré a esa chica a las cuatro y aún queda mucho para eso.
.
.
.
Aquí estoy con Natsu, me he cambiado de ropa y deje mi maleta en casa, aunque nunca hago nada y mi maleta no pesa más de cuatro gramos, quería estar relajado. La bolera me encanta y soy invencible en este juego, esa es una de las razones por las cuales me gusta venir acá. Entramos rápidamente al café boliche y mi mejor amigo mira en todas las direcciones buscando a la chica en cuestión.
El lugar es muy agradable, tiene decoración de los años 50's, las luces y el estilo son simplemente fuera de lo común. Las meseras tienen un adorable vestido y patinan hábilmente de las mesas a la cocina, y de la cocina a las mesas, todas son bastante guapas, pero nunca había visto a ninguna con las características que dice Natsu, debe ser nueva.
Nos sentamos en la mesa más visible de todas y yo estoy tranquilo, no hay que demostrar que estás interesado en una chica, esa es la regla de oro. Reviso disimuladamente a cada una de las meseras, pero ninguna encaja con la descripción que me ha dado Natsu.
— Es ella –El peli rosa me pisa el pie y yo me quejo, ha sido un gran pisotón. — Allá, la de la mesa de la izquierda. –Volteo mis ojos en dirección a la chica, está coqueteando con un joven, es obvio pero Natsu no lo ve. Tal vez solo sea cordialidad a la hora de atender y con eso poder recibir propinas, pero no me convence del todo. Es muy bonita, bastante dotada en donde tiene que estarlo y tiene unos hermosos ojos y un cabello precioso. Es la mujer más hermosa en la que Natsu ha puesto sus ojos y siento lástima por él, su corazón va a terminar vuelto pedazos.
— ¿Y qué te parece?
— No está mal –Trato de no demostrar que consideró a esa joven hermosa y de un momento a otro sus ojos ven en dirección a nosotros, rápidamente fingimos que no la estamos viendo y sacamos un tema de conversación al azar.
— Buenas tardes, bienvenidos a Fairy Tail coffee and bowling. ¿Qué desean ordenar? –Sus ojos se clavan en mí y pareciera que Natsu ni siquiera existiera para ella, yo echo un mechón de mi cabello hacia atrás y la miro, inmediatamente la hago sonreír, tiene un tono de voz demasiado sexy y qué decir de su rostro, se ve mucho más hermosa de cerca.
— Hola –Dice Natsu en un intento por tratar que ella le ponga atención, pero no entiende que la chica tiene buen gusto y se fijó en mí.
— Hola -Responde ella y sus ojos vuelven a mi, linda, no me hagas pelearme con mi mejor amigo porque obviamente me prefieres. Ser tan sexy es muy complicado.
— ¿Quieren que los deje pensar un poco que van a ordenar? –Niego con la cabeza, naturalmente ya sé que voy a comer, yo siempre pido lo mismo en este lugar, las hamburguesas son bastante deliciosas.
— Queremos una pista para los dos, yo voy a ordenar una hamburguesa doble con papas y una gaseosa grande.
— Anotado –Me pica el ojo y yo quiero reír, pobre Natsu, no puedo ser tan hijo de perra con él. — Yo también quiero lo mismo.
— Bien, ¿Les agrada la pista número siete?
— Pero esa pista es la mejor y solo los profesionales pueden jugar ahí. –Natsu es medio tonto, es obvio que nos está dando atenciones porque quedó flechada conmigo.
— Es una atención, para los clientes fieles. –Sonríe y deja de anotar en su pequeño cuadernillo de órdenes.
— ¿Talla de zapatos?
— Dame unos del cuarenta y uno. –Ella me sonríe y luego ve a Natsu.
— Cuarenta.
— Bien, en un momento vuelvo. –la joven se va y puedo apreciar sus largas piernas, sí que está buena esa chica.
— ¿Viste que está hermosa?
— Lo es, pero te recomiendo que encuentres a otra chica, no es para ti.
— ¿Por qué? -¿Cómo explicarle que a ella le llame la atención yo y no él? Es simple lenguaje corporal, ¿Cómo es que Natsu no entiende? La chica vuelve rápido pero muy elegantemente en sus patines, frena frente a nosotros y nos pasa las medidas desechables y los zapatos de boliche.
— Aquí están sus zapatos. ¿Necesitan que les ayude a introducir sus nombres en el sistema? –Natsu niega rápidamente y es un tonto, si quiere pasar más tiempo con ella es obvio que tenía que haber dicho que si necesitábamos ayuda.
— Ok, si necesitan algo no duden en llamarme. En poco tiempo les pasaré su comida a la pista. –Ella vuelve a sonreírme y yo le pasó mis zapatos, la peli azul los guarda en una bolsa con los de Natsu y se va a atender otras mesas.
Camino con Natsu a la pista y agrego mi nombre para que se pueda ver en la pantalla, volteo a ver disimuladamente y me doy cuenta que está hablando de mí con una de las meseras, una chica rubia que tampoco había visto antes, las dos deben ser nuevas ahí.
— Ahora prepara tu trasero porque te voy a dar la paliza de tu vida. –Rasco mi nariz y tomo una de mis bolas favoritas, aquella gris que combina con mis ojos, bueno eso me dijo una chica la última vez que jugué y se volvió una de mis bolas favoritas.
Natsu toma su bola y empezamos el juego ya que la máquina nos indica que es nuestro tiempo de jugar, soy el primero en darle y a la primera hago una chuza, soy tan bueno en esto que parece un juego de niños. ¿Viste eso peli azul? Aprende que soy demasiado talentoso en todo y me gusta que las mujeres estén babeando por mi, tienes que unirte a mis fans. La chica trae la comida y sonríe halagándome. — Eres bastante bueno, Gray.
— Gracias...¿Cuál es tu nombre?
— Juvia, soy Juvia Loxar –Un nombre bastante lindo para una chica linda, ¿En qué diablos estoy pensando? Es solo una muchacha y le gusta a Natsu, no puedo traicionar a mi mejor amigo.
— Gracias por la comida, Juvia.
— De nada –Ella sonríe y vuelve a su trabajo, juego y mi motivo no es impresionarla porque no me interesa lo que Juvia piense, pero eso hago. Juego tremendamente bien y me alegro de que ella me vea jugar tan acertadamente, Natsu si no tiene futuro como jugador, pobre de él.
— Buena partida. –Natsu me felicita, por poco casi hago los trescientos puntos en un récord perfecto, pero en una de mis lanzadas algo me distrajo, una peli azul con patines que llevo comida a la pista de al lado. ¡Diablos! Es hermosa esa chica, sin embargo eso es lo que es, una chica más.
Los dos nos sentamos a terminar la comida que nos queda, empiezo a comer mis papas fritas con algo de salsa y veo que Natsu está algo triste, ella no da señales de que este interesada porque obviamente no lo está y nuevamente seré yo quien le dé consejos de que no debe enamorarse tan rápido porque es propenso a que siempre lo dejen en la friendzone, como ahora.
— Solo quiero una cita con ella, no sé cómo pedírselo. –Le doy un sorbo a mi gaseosa y pienso en la mejor respuesta. Esa chica no saldría con Natsu o al menos si yo sé lo pidiera no dudaría en salir conmigo.
— ¿Te soy sincero? Ella no quiere nada contigo, ya lo hubiera manifestado. –Él suspira hondamente y se llena la boca de papas, está tan desilusionado, tan extraño, él siempre es idiota y risueño, todo entre los dos andaba muy bien y él no era de esos que se interesaba en las chicas, ahora no entiendo su obsesión por conseguir a una mujer que le ponga cuidado. Ese tema se ha vuelto realmente molesto y odio ese aspecto.
— ¿Crees que deba olvidarla? –Asiento y levantó la mano para pedir la cuenta, ella viene a nosotros rápidamente y nos entrega el papel donde dice el precio final de todo lo que hemos consumido, sonríe y muerde su labio inferior. Es muy coqueta esta mujer, demasiado provocadora, vamos Juvia, atrévete, acércate, enfréntame, dime lo que quieres.
Sacudo la cabeza, quiero sacar todos esos pensamientos pervertidos que invaden mi cabeza en este momento, ¿Qué me pasa? Ninguna mujer antes me había provocado, interesado y enigmado tanto como Juvia.
— ¿Qué medio de pago usarán? –Natsu me ve, sé que no tiene ni un solo peso en su bolsillo y me resigno a pagar la cuenta.
— Tarjeta. -Me apresuro a buscar la tarjeta en mi billetera.
— Ya les traigo el datáfono –Patina lejos de nosotros, se ve muy sexy en esos patines, vuelve en diez segundos y me facilita el aparato, hago la transacción y finalmente ella me pasa una copia del voucher, pero hay algo raro.
— Fue un placer atenderlos, vuelvan pronto. –Me sonríe y se va a atender otras pistas y mesas, verificó lo que me acaba de dar y hay dos papeles, una copia de la factura y su número de teléfono, lo sabía, pobre Natsu. Trato de esconderlo, pero es imposible ante los ojos chismosos de Natsu.
— ¡Te dio su número! –Mi mejor amigo pega el grito en el cielo y yo le tapo la boca para que no sea tan evidente. — ¡No es justo, no debí haberte traído a este lugar! –Me ve con sus ojos de cachorro y yo le pasó el pequeño papel. — A mí no me interesa, tómalo. –él niega con la cabeza y se cruza de brazos.
— No tiene sentido, te echó el ojo a ti. –La miro disimuladamente y está hablando nuevamente con su amiga, guardo el papel en mi bolsillo y ella se aproxima nuevamente a nosotros.
— Lo siento, olvidé entregarles esto. –Juvia le entrega un pedazo de papel a Natsu igual que el mío y sonríe. — Mi amiga dice que estas muy guapo, pero es muy tímida. Su nombre es Lucy Heartfilia, llámala. –Sonríe nuevamente y cuando me ve me pica el ojo, esa chica, me han coqueteado millones de veces en la vida, pero en esta ocasión, es lo más interesante que me ha pasado.
— ¿Lucy Heartfilia? –Natsu busca con su mirada a la chica y ella está escondiendo su rostro tras la charola, está demasiado avergonzada y parece reclamarle a Juvia. Esto jamás había pasado antes, él no había recibido nunca un número de teléfono de una chica tan bonita, este es el Apocalipsis.
— Esta muy linda –Dice casi escurriendo una baba, se apresura a sacar su celular y yo lo detengo. — Que no se note que estás desesperado. –Él asiente con la cabeza y guarda su teléfono, le echa una nueva mirada a Lucy y yo me siento mucho mejor con él, no sería capaz de quitarle una chica a Natsu, ¿Pero en qué estoy pensando? No es como si Juvia tuviera la dicha de tener algo conmigo, solo es una más de mis fans. De esas que pueden ver pero no tocar.
— Es hermosa. –Afirma Natsu, ¿Cómo olvidó a Juvia tan rápido? Es como si sus caprichos cambiaran cada semana, sí que es loco ese Natsu.
— Espera algunas horas para hablar con ella, que no se te note lo virgen.
— Esta bien, ¿Vamos a jugar videojuegos? –Levantó mis hombros aceptando la idea y juntos salimos de la bolera, pero no me voy sin antes ver disimuladamente a Juvia, que mujer tan preciosa.
.
.
.
Es viernes en la tarde y ya salimos de todas nuestras clases, somos libres. Natsu está dando lata y quiere salir, yo estoy cansado y no me animo a ir a ningún lado, pero el idiota quiere ir a la bolera a hablar con Lucy. Parece que las cosas entre los dos van muy bien, tienen muchos aspectos en común y la conversación fluye entre los dos cuando chatean, por primera vez en toda la vida pienso que esta chica si es la de Natsu...Yo por lo contrario no llamé a Juvia, ella es la que debe dar el primer paso, yo soy el que debe ser buscado.
— ¡Por favor, Gray. Vamos! –Camino lejos de la universidad con Natsu, él sigue rogándome y no quiero encontrarme con Juvia, por alguna razón odio las sensaciones qué despertó en mi, no me gusta sentirme atraído por una mujer, no sé que es lo que tiene ella que pudo llamar mi atención, por esto ella es peligrosa y debo hacer todo lo posible para alejarme.
— Iremos, pero hay una cosa que no entiendo ¿Cómo es que te gusta perder en los bolos?
— ¿Qué haremos con el campeón del mundo? Es obvio que ganar o perder no me interesa, solo quiero ganar el corazón de Lucy. – Eso sonó tan cursi, iuuu creo que si sigue así vomitaré.
— Entonces tomemos un taxi, tengo partido de baloncesto mañana y debo dormir bien.
— Eres el mejor –Asiento dándole la razón y de repente el tonto frena en seco. — Espera que le voy a comprar algo, los detalles son esenciales para empezar una relación. –Pongo mis ojos en blanco y entro con él a una tienda donde hay demasiado rosa, él se queda viendo todas los objetos exhibidos y pienso que todo esto es una tontería. — Buenas tardes, ¿Puedo ayudarles en algo?
— Hola...Busco algo para una chica hermosa, ¿Me podrías ayudar? –Veo mi reloj algo fastidiado por esta situación, que perdida de tiempo, si supiera lo ridículo que se ve haciendo esto.
— Claro que si, ¿Qué quieres regalarle? –Natsu pone la mano en su mentón muy pensativo. —¿A ti qué te gustaría que te dieran?
— ¿A mí?...Pues...a mí me gustan las rosas y los chocolates. –Responde la mujer algo avergonzada.
— Eres una genio, ella me mencionó que le gustaban las flores, ¿Te parece si las compramos amarillas como su cabello?
— Sería un lindo detalle, tengo unos girasoles hermosos y una caja de chocolates que combinarían a la perfección con tu cabello, chico. –Chocolates y flores, esto es demasiado tonto, espero no muy pacientemente a que Natsu termine de comprar sus cosas y me cruzo de brazos sin decir una palabra.
— Listo, vamos Gray. –salimos de la tienda y detengo el primer taxi que veo, le doy la dirección al conductor y veo a mi amigo que tiene una boba sonrisa en el rostro.
— ¿Crees que le guste?
— Creo que te ves como un idiota.
— Gray, dices eso porque la chica correcta aún no ha llegado, estoy completamente seguro que una vez que te enamores de una chica serás así o mucho peor que yo.
— Créeme que eso nunca va a suceder, las chicas son las que hacen todo por conquistar mi amor, yo nunca me voy a enamorar, el que se enamora pierde Natsu y yo nunca he perdido en mi vida.
— Es cuestión de tiempo, Gray.
Bajamos del auto y entramos en la bolera, no entiendo porque mis ojos buscan a Juvia, ¿Qué es lo que está sucediendo conmigo?, Natsu busca desesperadamente a Lucy y como no la encuentra se acerca a una mesera.
— Hola, ¿Sabes dónde está Lucy? –Ella le sonríe y le niega con la cabeza. — Lo siento pero Lucy no trabaja hoy -¿Y Juvia? ¿Ella tampoco? Quiero preguntar eso, sin embargo no lo hago y le pido que por favor nos de una pista porque no voy a perder la venida hasta este lugar.
Deprisa nos facilita los zapatos y nos lleva hasta una pista, toma nuestra orden y cuando estamos a punto de comenzar a jugar veo a Juvia y a Lucy entrar pero no con su uniforme si no con ropa normal. Ese esqueleto que tiene Juvia le queda a la perfección, deja ver sus grandes pechos y paso saliva, creo que durante estos cuatro días había olvidado lo hermosa que es.
Natsu salta como un resorte del asiento y me deja solo, ¿Qué le pasa? Lo veo caminar hacia ellas, las saluda tímidamente y luego le entrega las flores y los chocolates a Lucy. Ella se sonroja y lo abraza en agradecimiento, si las cosas siguen así de bien prontamente dejara de ser virgen.
Las dos caminan hacia mi ¿Qué les dijo Natsu? Juvia me sonríe y me saluda con esa sutil sensualidad que posee.
— Hola Gray.
— Hola Juvia.
— No me llamaste ¿Acaso te doy miedo?...No debes preocuparte porque yo no muerdo. –Levanto la ceja, me río bastante escandaloso por su chiste y luego me limpió las lagrimitas que se me salieron.
— ¿Miedo, muñequita? Claro que no, solo perdí tu número.
— Que descuidado y mentiroso eres –Se sienta a mi lado como si nos conociéramos de toda la vida y arregla sus mechones azules. — En serio lo perdí. –Trato de justificarme y no entiendo porque hago esto, no debo rendirle cuentas a nadie, mucho menos a una chica.
— Sí, claro...Tu amigo nos acaba de invitar a jugar. Es una suerte que hubiéramos llegado a tiempo.
— ¿Qué hiciste que sin pregúntame? –Me enoja que la mayoría de las veces Natsu haga las cosas sin preguntar, sé que está cayéndole a esa chica, pero no me gusta que me meta en esto y mucho más porque doña pestañas largas y ojos hermosos está presente.
— Solo las invite a jugar, me dijeron que es su día libre y que vinieron a divertirse. Me pareció una gran idea que los cuatro jugáramos de una vez, así que las invité, obviamente todos pagamos nuestras líneas.
— ¿Hay algún problema con eso? –Juvia cruza sus brazos y le niego con la cabeza. — No, solo que Natsu y yo tenemos cierto nivel y no quiero hacerlas sentir mal porque las voy a aplastar. –Juvia busca dentro de su bolsa y luego saca una goma de mascar, la saborea y luego me mira.
— Es obvio que tienes miedo de que te ganemos. -yo vuelvo a reír por su comentario, es bastante graciosa.
— ¿Qué dijiste, linda?
— Que te voy a ganar.
— Nadie me gana en este juego.
— ¿Quieres apostar? –Amo las apuestas, de hecho me encanta restregar mis victorias y cobrar lo pactado viendo como el perdedor sufre con su desgracia.
— Si yo gano me compraras la botella más cara de licor que haya en este lugar. –Ella sonríe y pone uno de sus mechones detrás de la oreja. — Entonces si tú pierdes saldremos en una cita. –Levanto la ceja, ¿Citas? Nunca he tenido una, me parecen una pérdida de tiempo y totalmente estúpidas.
— Odio las citas, no voy a aceptar.
— ¿Te da miedo? –Lucy apoya a Juvia y odio que me reten, más si son las mujeres. No perderé de eso estoy seguro.
— Acepto.
— Llévame a un restaurante bonito, mañana a las seis. –Se anota en el sistema y su trasero está perfectamente marcado por ese jean, aunque su vestido de trabajo es más lindo, puedo verle sus largas y torneadas piernas, Fullbuster contrólate.
— Empieza –Ella sonríe poniendo sus manos atrás y tiene un sonrojo en sus mejillas, que lindo se le ve. Tomo mi bola de boliche y empiezo, camino antes de la línea y pongo mi mente en los pinos, calculo la ruta exacta, tomo impulso y con perfecta elegancia lanzó. Fue una chuza, toma eso Juvia.
— Eres muy bueno. –Ella sonríe — Es mi turno - toma una bola rosada y hace un gran esfuerzo para sostenerla. — No te vayas a lastimar, linda. –Digo sarcásticamente y Natsu le cuenta algunas cosas random a Lucy.
— Gracias por preocuparte por mí. –Juvia pone la mirada al frente, está mal ubicada y solo espero que la bola no se le vaya por la canal para que no sea tan humillante.
— ¡Vamos Juv, acabalo! –Lucy la anima y ella asiente con su cabeza. Da unos pasos lentos y trato de no reírme, su técnica es bastante graciosa. Lanza y la bola se va por la línea derecha, está a punto de caer por la canal.
— A todos nos pasa, no te preocupes por blanquearte en el primer lanzamiento. –Me río y ella se arregla su cabello. — Tú termina de ver –Me dice y de una manera increíble la bola toma una comba y gira al centro, ¿Qué fue lo que hizo? ¡Hizo una chuza! ¿Qué clase de brujería es esta? Lucy salta de la emoción y la abraza, veo a Natsu muy sorprendido, es que eso es prácticamente imposible, las chicas no juegan tan bien en el boliche.
Juvia se sienta a mi lado, me pica el ojo y toma su celular para actualizar su estado en Facebook. "Ganando en los bolos, ya tengo planes para mañana"
— No cantes victoria aún.
— Te voy a ganar, lo sé –Juvia aprieta mi mejilla como si yo fuera un pequeño niño y luego sonríe, esto se volvió personal y no me voy a dejar ganar.
.
.
.
Sé que no se espera esto, Loke, Sting y Rogue en un mismo lugar, vamos a ver si le sigue llamando cita después de que vea a mis amigos en el restaurante acompañándome, estoy más que seguro que después de esto no le quedarán más ganas de salir conmigo o de volverme a ganar en los bolos, no sé que me pasó, yo nunca pierdo, pero en el último tiro la bola se fue a la canal, tal vez una parte de mi deseaba estar aquí.
— Y esperar siete meses para ver el próximo capítulo va a ser desastroso –Odio ver esos programas de Zombies, pero a ellos les encanta y no han dejado de hablar de eso en todo el tiempo que llevamos acá.
— Buenas tardes –Juvia abre grande sus ojos, ve a cada uno de los que están sentados en la mesa y por último me ve a mi, parece algo tímida y se sienta a mi lado.
— Hola –Me saluda y pone su bolso en uno de los ganchos bajo la mesa. Está más bonita que todos los días anteriores donde la he visto.
— Hola –Respondo observando cada una de sus reacciones, tiene que enojarse por traer a mis amigos y nunca más coquetearme tan descaradamente como ha venido haciendo, eso es lo que Juvia debe hacer.
— Hola hermosa. –Loke empieza con su rutina de seducción, es un mujeriego y él es peor que yo, él si toma a las chicas por una noche y las bota a la basura como si fueran desechables.
— Hola, mi nombre es Juvia Loxar –No está enojada, está sonriendo aunque está algo nerviosa, lo sé porque está acariciando la servilleta colocada en su parte de la mesa más de la cuenta. — Esta es mi primera cita con Gray y me alegra verlos acá. –Puedo identificar los rostros de esos idiotas, Juvia les ha encantado y ahora toda su atención está en ella, ¿Puede ser más incómoda esta situación?
— Buenas tardes, bienvenidos a Saberthooth food and crepes. ¿Qué desean ordenar? –Ella ojea el menú y señala con su dedo índice mientras va leyendo, los demás tontos están pidiendo.
— ¿Qué tal una ensalada, Juvia? –Sting le recomienda la mediterránea y ella niega con la cabeza. — Estoy muy hambrienta para comer una ensalada. Dame una hamburguesa doble con adición de tocino, papitas y una gaseosa grande.
— Eres de las nuestras, chica. –Ella sonríe y le da la carta al mesero agradeciéndole por su servicio, se supone que hice todo esto para que se sintiera mal, pero yo la veo más fresca que una lechuga y con muchísimas ganas de seguir acá.
— Dinos Juvia, ¿Qué es lo que haces? –Ella lleva toda su atención a Rogue y coloca un mechón de cabello tras su oreja, parece un hábito suyo.
— Soy mesera en Fairy Tail Coffee and Bowling para poder pagar mis estudios universitarios, estudió en la mañana ingeniería en telecomunicaciones y cuando tengo tiempo le ayudó a mi primo en el taller, además practico natación y baloncesto los domingos, de hecho soy una chica muy activa, no me gusta estar perdiendo el tiempo. –Ella mira a su alrededor y sonríe cuando se ha dado cuenta que todos están más que encantados con ella.
— ¿Un taller? Ese no es trabajo de chicas.
— De motocicletas básicamente, ya sabes, no me importa engrasarme el overol y eso, me gustan mucho las motocicletas, de hecho tengo una pero se averió y en este momento mi primo hace todo lo posible por salvarla, así que por lo pronto debo tomar el transporte público.
— Una chica llena de grasa, encima de una moto usando herramientas sexys y provocadoras, es una de mis fantasías. –Pongo mis ojos en blanco, Loke a veces dice tantas estupideces.
— Tus manos no parecen de mecánica –Ahora es Sting quien acaricia su mano, ¿Qué les pasa? Se supone que es mi cita.
— Me las cuido muchísimo, debemos estar más que lindas para el trabajo en la bolera...Ya he hablado bastante y aún no me dicen sus nombres. –Ella se cruza de brazos fingiendo indignación y todos hablan al tiempo intentando llamar su atención.
— Yo primero, mi nombre es Sting Eucliffe, estudio ingeniería de sistemas en la misma universidad que Gray y estoy encantado en conocerte.
— Mucho gusto Sting.
— Yo soy Rogue Cheney, soy medio hermano de Sting y también estudió la misma carrera.
— Mucho gusto Rogue, me encantan tus ojos, se parecen a los de mi primo. –No sé porqué pero me molestan esos tipos comentarios de ella.
— Yo soy Loke, estudió negocios, pero voy a la universidad prácticamente por las chicas.
— Me gusta tu sinceridad, chico. –Nos traen la comida y empezamos a comer. Ella es refinada aunque no come su hamburguesa con cubiertos.
— ¿Y tu Gray? –Ella me sonríe esperando mi respuesta, me siento como en la primera clase de semestre cuando los profesores te piden que te presentes, que fastidio.
— Soy estudiante de ingeniería de sistemas y juego baloncesto. — ¿En serio? –Asiento y ella sonríe.
— Me gustaría verte jugar alguna vez.
— Puedes ir cuando quieras, juego los sábados en la mañana –lo digo por cortesía, pero creo que acabo de equivocarme, esto sonó como una segunda cita.
— Iré cuando descanse, hoy tenía turno en la mañana por eso estoy aquí, pero la próxima semana tendré en la tarde así que puedo ir a verte.
— ¡Qué suerte tienen los que no se bañan! –Loke sabe que está interesada en mi, respiro hondamente, no es como si me animara mucho el hecho de que le gusto a Juvia, odio esta situación porque ella no es como las otras chicas, por primera vez en toda mi vida ella me interesa y quiero que algo suceda.
— Mira este meme –Rogue le muestra su celular a Sting y él se ríe, Juvia y yo somos los únicos que no ven de que tanto se ríen y ella se anima en preguntar.
— ¿De que se están riendo?
— Es un meme de TWD.
— ¿¡En serio!? Quiero verlo – Ella rompe en risa y le devuelve el celular a Rogue. — Pero si hubiera sido Glenn la cámara se vería así –Estira sus ojos con sus dedos para parecer asiática o lo que sea que esté arremedando y todos se ríen con ella.
¿Es en serio? Los traje aquí para que la alejaran de mi, no para que la hicieran sentir bien y ahora parecen grandes amigos, los temas de conversación van desde lo más sano hasta cosas pervertidas y con doble sentido, a ella parece no importarle y se ríe de casi todo. Esta cita resultó muy lejana a lo que planeé.
— Soy bastante buena en los vídeo juegos, tal vez deberíamos reunirnos y jugar un poco. –Todos parecen estar de acuerdo con su afirmación y veo mi reloj, hemos pasado tres horas acá.
— ¿Quieres un postre? –Ella me pregunta con mucha ternura y con sus ojos azules muy grandes. Yo le niego con la cabeza, tal vez lo único que quiero es seguir escuchándola hablar aunque no lo aparente.
— ¿Y ustedes quieren uno? –Ellos niegan y los hermanos ven el reloj. — Ya debemos irnos aunque nos gustaría estar mucho tiempo más con ustedes.
— Yo también debo irme –Dice Juvia y busca en su teléfono una aplicación para pedir un taxi, lo pide rápidamente y vuelve a la conversación.
— Gracias por su compañía chicos, la verdad fue una noche agradable y la cita de vídeo juegos queda en pie. –Todos se despiden de beso en la mejilla de ella y por alguna razón odio eso.
— Cuídate, hermosa. –Loke se despide muy coqueto y me dice algo en el oído. — Si no te avispas te la puedo quitar –Le doy un puño "amistoso" en el hombro y me despido de él con una sonrisa en los labios, los veo salir a los tres del restaurante y finalmente quedamos los dos. Levanto la mano para pedir la cuenta y ella se pone su chaqueta.
— Gracias por la cita, no pensé que fuera tan importante para ti como para que me presentaras a tus amigos de una vez –No, esa nunca fue mi intención, todos mis intentos por alejarla de mi han fallado y me siento como un estúpido, no puedo desmentirla y asiento con la cabeza.
— Toma, yo pago la mitad –Me pasa dinero en efectivo y yo niego con la cabeza, ella insiste y yo corro su mano para que no me siga ofreciendo el dinero.
— Yo perdí la apuesta y no voy a permitir que pagues.
— Pero las chicas también pagamos en las citas. –Sonrío y ella imita mi sonrisa, que linda se ve.
— Para la próxima. –su teléfono suena indicando que su taxi ya llegó y me abraza despidiéndose de mi. — Gracias por la cita, te hablaré cuando llegue a casa. –Asiento y espero a que se vaya, esto fue demasiado extraño para mí y pensé que iba a ser una situación horrible, pero fue todo lo contrario, fue muy agradable.
.
.
.
Desde entonces ella se ha convertido en mi obsesión, han pasado cuatro meses en los que salimos con mis amigos y ella en plan de amigos, me gusta cuando estoy con Juvia pero aún no puedo aceptarlo en público, ni yo mismo me lo creo, una mujer ha logrado conquistar mi amor y me ha cambiado por completo. Esto es extraño. Ya no le doy alas a las otras mujeres o coqueteo con nadie, ellas no significan nada para mí.
Juvia me sigue a donde voy, me espía en cada rincón, yo la noto tras mis pasos, se esconde en mi sombra, me escribe y no firma, llama a veces y no quiere hablar, me envía regalos y poemas de amor, la siento siempre alrededor ¿Que misterioso asunto ocultará? ¿Por qué estoy tan interesado en saber todo sobre ella? ¿Por qué me siento extraño cuando estoy cerca de Juvia?
Hoy tenemos nuevamente una cita en la casa de Lucy, vamos a jugar vídeo juegos hasta al amanecer y luego ella me acompañará a mi partido de baloncesto en la mañana.
— Vamos por los snacks –Al levantarse del sofá Juvia acaricia mi mano levemente con sus dedos y yo siento una sensación que me eriza la piel, pasó saliva y asiento mientras la veo partir con Lucy a la cocina. Escucho a Loke hablarme con un deje de malicia y lo ignoro, no tengo porque darle explicaciones.
— ¿Ya le dijiste que te gusta? Imagínate esa muñeca en la cama, sería fascinante...A media noche podrías escaparte e irla a buscar en su habitación.
— Ella no me gusta, solo somos amigos, por favor no te metas en mis asuntos, Loke o terminare golpeándote y vuelve a decir algo pervertido sobre ella y te juro que no respondo.
— ¿Qué pasa contigo? No finjas que eres un princeso porque claramente eso es lo que quieres con ella. –Niego con mi cabeza, Juvia es muy linda pero nunca le haría daño como Loke lo hace con las chicas con las que duerme.
— La relación que tengo con Juvia solo nos incumbe a los dos. Quiero que les quede claro que ella no me gusta y no voy a arriesgar la amistad por estupideces que ustedes llaman amor.
— ¡Vamos Gray! No seas tan tímido y acepta que ella te gusta, desde que la conociste no dejas de sonreír como un tonto, sé que te acuerdas de ella. -¿Ahora Natsu? Niego con la cabeza, me siento atacado, no soporto que las demás personas interfieran en mi vida y me quieran sacar la verdad cuando a ellos se les de la gana.
— Además ella parece muy interesada en ti, Gray. Es tiempo que aclares las cosas con ella, las pocas veces que he ido al boliche he visto como otros le coquetean.
— Te la van a quitar –Ahora Rogue apoya el comentario anterior de su hermano, no quiero hablar de eso ahora, ¿Por qué no entienden?
— ¡Juvia es solo una chica más del montón, la considero mi amiga y solo eso, tal vez sea una sola noche de sexo que disfrutare, pero es más pegajosa que un chicle, eso definitivamente me hace pensarlo dos veces antes de meterme con ella! –Gritó todo lo que siento y todos se quedan en silencio viendo en dirección a la puerta de la cocina, Juvia tiene la charola con comida en sus manos y quiero que la tierra me trague, ella no debió haber escuchado eso, no cuando solo lo dije para quitarme a esos estúpidos de encima. Juvia sonríe y camina hacia nosotros como si nada hubiera pasado, empieza a pasar la comida y cuando ha terminado de repartir busca algo en su bolso.
Todos están tan callados, hasta Lucy que no se atreve a pronunciar palabra. Juvia pone el celular en su oreja, está llamando a alguien, ¿Pero a quien?
— Hola, ¿Vienes por mi?...Nada, solo recordé que debo hacer unas cosas y no puedo quedarme en la casa de Lucy. -¿Se va a ir? Pero la noche a penas comienza, ¿A quién está llamando? Se supone que los dos íbamos a ir juntos en la mañana al partido. ¿Qué está sucediendo?
Cuando cuelga el teléfono todos le piden que no se vaya y que se quede más tiempo a jugar, yo muerdo mi labio inferior, no quería decir eso, no quería que se fuera por eso.
— Tengo que trabajar mañana en el taller, lo había olvidado por completo y en serio lo siento. Hay muchas motos que arreglar y poco tiempo así que debo ayudarle a mi primo. –Juvia se empieza a alistar y yo me levanto.
— ¿Irás mañana a mi partido?
— Si puedo estaré allí –Sonríe, pero esta sonrisa es diferente, no es la de siempre y creo que está mintiendo. Parece que mi comentario le afectó, veo a Lucy para que la convenza de que se quede y puedo jurar que me ha dedicado una mala mirada.
— Te espero en el juego entonces. –Ella asiente y toma el control para pasar un nivel del vídeo juego, todos están muy callados, odio este silencio y antes de que pueda llenarme de valor y decirle que lo que dije era falso, un pito suena y ella se asoma por la ventana.
— Ya llegaron por mí –se despide de todos con un gesto de la mano y sale rápidamente de casa, mi cuerpo me lleva a la ventana, veo una Harley Davidson impresionante parqueada al frente y a un peli negro que lo conduce. Juvia se sube en esa moto, abraza de la cintura a ese hombre, arrancan y se alejan de nosotros. ¿Quién es ese idiota?
— La cagaste Gray –Natsu me dice esas palabras y yo siento un dolor en el pecho, no puede estar tan mal, sé que mañana ya se le pasará y hablaré con ella en el juego, le aclararé que a veces mis amigos pueden ser tan fastidiosos que te hacen decir cosas que no quieres.
.
.
.
Juvia no fue a mi partido y contesta con monosílabos cuando hablo por chat con ella, Juvia no es así, no entiendo que le está sucediendo.
Lleva cuatro semanas comportándose extraño y por primera vez en toda mi vida tengo miedo, no quiero perderla. He hecho todo lo posible por hablar con ella, pero cada vez que toco el tema siempre termina evitándome y contestándome mal, yo enserio no sé qué más hacer. Decidí ir a confrontarla y por eso estoy en la bolera, acabo de llegar y no me importa venir solo y verme como un forever alone. Yo solo quiero aclarar las cosas con ella.
La observo un rato, ella me ve y con gestos en sus manos me dice que ya me va a atender, le asiento, tengo todo el tiempo del mundo para esperarla y poder hablar con ella. Veo cada uno de sus movimientos, como odio que le sonría a los demás clientes, detesto que haga eso y no entiendo porque estoy enojado, contrólate Fullbuster. Pasa por las demás mesas, pues esas personas llegaron antes que yo y deben ser atendidas primero...En la mesa cinco hay un hombre peli negro que está coqueteando con ella y Juvia le sonríe siguiéndole el juego, ¿Qué le pasa? ¡Ponlo en su lugar, mujer! Yo soy el único con el que debes hacer eso. Veo como anota algo en un papel y se lo entrega picándolo el ojo, ¡Es su numero! ¿Cómo es capaz de darle su número a ese tipo?
Estoy tan enojado, descontrolado y rabioso, pero no me doy cuenta de eso hasta que escucho su voz muy fuerte pidiéndome que la suelte.
— ¿Qué te pasa, Gray? ¡Me vas a hacer caer! -la estoy apretando muy fuerte de los brazos y la estoy zarandeando un poco para reprenderla por lo que ha hecho, es que lo hizo frente a mí, no imagino que hará cuando no estoy presente. — ¿Por qué le diste tu numero a ese tipo? ¿Qué diablos sucede contigo?
— ¿Qué te pasa, idiota? Suelta a la chica –Veo a ese imbécil con extraños mechones blancos en su cabello, no entiendo que le ve Juvia a ese estúpido, no me llega ni a los tobillos. Quiero golpearlo para que entienda que no se debe meter con lo que es mío, Juvia se da cuenta de mi intención y me agarra el brazo fuertemente, pero su patín le da una mala jugada con la fuerza que imprimí en mi brazo y la atrapó antes de que ella caiga al suelo.
— Dile que te devuelva el número –Le susurró en el oído y ella niega con la cabeza empujándome para que la deje de abrazar.
— No lo haré y por favor cálmate que estás haciendo una escena acá. Me van a echar por tu culpa.
— No me voy a calmar hasta que dejes de coquetear con todo el mundo y en especial hasta que este tipo te devuelva el número.
— ¡No molestes a la chica! Sé nota que no quiere nada contigo.
— ¡Cállate idiota! Lárgate a jugar que esto es entre Juvia y yo.
— No me voy a callar o a irme de aquí. –Mi cuerpo empieza a tensarse y necesito desahogarme, matar a ese hombre a golpes. Ella me jala de los brazos para llamar mi atención y me ve directamente a los ojos.
— ¿Qué diablos sucede contigo? ¡El tipo está bueno y quiero ver si pasa algo más con él! –sus palabras me dan asco, siento como si no conociera a la chica que tengo al frente. ¿Cómo fue capaz de decirme esto?
— ¿Qué dijiste? –Tengo mucha rabia y debo controlarme, ella no es uno de mis amigos a los que puedo golpear cuando me enojo. Es más difícil estar enojado con una mujer por esa razón, porque ellas son más delicadas.
— No entiendo porque estas molesto, eso dije. –Parece arrepentida por lo que acaba de decir porque claramente su comentario me hizo descontrolarme aún más, cierro mis puños y entierro mis uñas fuertemente en mis palmas para no gritarle y decirle los malos pensamientos que tengo sobre ella en estos momentos.
— ¿No entiendes? ¿Qué sentirías si coqueteo con una mujer delante de ti y le doy mi numero de teléfono?
— Te diría que eres un mal amigo por no contarme qué estás interesado en una chica. Somos amigos, se supone que debemos contarnos todo ¿No? -¿Amigos? Nunca antes una palabra me había afectado tanto y me había pateado en el trasero tan dolorosamente.
— ¿Amigos?
— Sí, somos amigos. –Me está dejando en la friendzone, ¿A mi? A Gray Fullbuster, ni cagando voy a permitir que me haga esto.
— Ya la escuchaste, son solo amigos y no tienes derecho de reclamarle si quiere salir con otro hombre...¿Te parece si salimos mañana?
— Claro, tengo libre la mañana. –Es el día del partido más importante de toda la temporada y ¿ella va a salir con un hombre? No puedo creer lo que estoy viendo.
— Mañana en el cine a las nueve ¿Te parece?
— Me parece.
— Entonces nos vemos, hermosa. –El imbécil desaparece de mi vista y sale del lugar viéndome con superioridad. Yo no entiendo todo este choque de sentimientos que estoy sintiendo en mi interior, estoy lleno de celos, dolor, rabia y mucha tristeza, odio esto y no quiero sentirme así.
— ¡No iras a esa cita! –No es una sugerencia, un consejo o una simple frase, se lo acabo de ordenar y no entiendo porque estoy actuando como un completo idiota, yo no soy así.
— ¿Quién te crees? ¿Mi padre? Tú no me puedes prohibir absolutamente nada.
— Claro que puedo –la tomo fuertemente de las mejillas y no dejo que se escape, la beso posesivamente para demostrarle que yo no soy su amigo y aunque se resiste por unos segundos termina cediendo ante mi. Esto se siente tan bien, los labios de Juvia son tal como me los imagine.
Se aleja y respira cuando el oxígeno se nos ha extinguido, ella niega con la cabeza tocando sus labios con sus manos y endurece su mirada.
— No Gray, los amigos no hacen esto y tú eres mi amigo. –Se aleja de mí a una distancia prudente para que no vuelva a repetir lo que hice y yo asiento con la cabeza lleno de rabia e impotencia.
— Tu no eres mi amiga, Juvia. Una amiga iría al partido más importante de la temporada de su amigo y no lo cambiaría por el primer aparecido que le pela el diente, una amiga hablaría conmigo y no fingiría no estar en línea para no hacerlo cuando estoy intentando por todos los medios posibles encontrar la forma de disculparme y decirle que nada de lo que dije era cierto.
— Solo pretendía no ser tan pegajosa como un chicle –Repite exactamente las palabras que dije y yo respiro hondamente.
— Sé que lo que dije estuvo mal, pero tú en estas cuatro semanas no me contestaste, me evitaste y no diste de tu parte para arreglar las cosas, prefieres perder lo que teníamos y echarlo todo a perder con otro hombre antes que escucharme, creo que eso es muy triste y detestable.
— Eso no es cierto, nada de lo que dices es cierto, yo no quiero que nos alejemos porque eres un gran amigo y me gusta pasar tiempo contigo, si quieres podemos seguir siendo amigos, a mí no me interesa lo que dijiste ese día, yo no quiero perder la amistad con Natsu, Rogue, Loke y Sting por un tonto mal entendido contigo, no sé en qué momento creíste que las cosas iban en serio. –No la entiendo, ¡Demonios! Solo está diciendo tontadas cuando ella era la única interesada en que los dos tuviéramos algo.
— Ellos no te van a odiar porque dejemos de ser amigos. No tienes porque seguir siendo mi amiga solo por eso. Yo tampoco entiendo en qué momento creí que teníamos algo, yo en algún instante de idiotez pensé que los dos podíamos ser algo más que amigos. Que idiota fui.
— Gray, los dos vamos a seguir siendo amigos sin tener ningún tipo de rencor, pero no quiero nada diferente contigo que no sea una amistad. –Sus palabras duelen y más la forma tan dura como las dice. Muerdo mi labio inferior, ¿En qué momento deje que mi corazón ganará? ¿Por qué permití que Juvia entrará en mi vida y se volviera tan importante? Todo es mi culpa y ahora entiendo que el que se enamora pierde y acabo de perder más que su amor, perdí mi dignidad y mi orgullo. Tengo que levantarme, debo recuperarme y no quedar como un perdedor delante de todas las personas que se han puesto a observar nuestra pelea. Bien, yo también puedo defender mi dignidad.
— Juvia, ni siquiera vales la pena para que me dejes en la friendzone. Me acabas de demostrar la clase de mujer que eres. –Ella se cruza de brazos y parece que está indignada por lo que le acabo de decir.
— ¿Por qué quiero salir con un hombre? Estoy soltera y es normal en alguien de mi edad salir con chicos, eso no me hace una mala mujer.
— ¿Un hombre? También sales con el chico de la Harley, eres tan despreciable.
— ¿El chico de la Harley?...Sí, si salgo con él también, es bastante lindo y debo disfrutar de mi juventud. ¿Pensaste que me iba a echar a llorar y a la pena porque tú dijiste que no querías tener nada conmigo? No seas tonto, Gray.
— Parece que si fui muy tonto, se supone que salías conmigo, pero no importa al final de cuentas, pues eso para ti no vale nada porque tienes catorce mesas en este lugar para conseguirme un remplazo. Ve, sal con ese hombre o con todos los chicos con los que estás saliendo, al final es lo único que te gusta hacer, liar con desconocidos. –Tomo mi chaqueta y ella se ha quedado completamente en silencio, sé que no tengo derecho de hacer esto, sé que solo somos amigos y está de más que le haga reclamos pero aún lo hago y siento que me he quitado un peso de encima pero mi corazón duele mucho, camino lejos de ella, ignoro a todos aquellos que se nos han quedado viendo y antes de salir por la puerta escucho el sonido que hacen sus patines.
— ¡Espera Gray! Nada de lo que dije era cierto, solo intentaba darte celos y estaba tan enojada por lo que dijiste, sí, me comporté como una niña inmadura. Perdóname. Lamento haber faltado a tus partidos y no contestar tus mensajes, yo sé que también tuve mucha culpa en esto.
— ¡Juvia vuelve al trabajo! –Su jefe sale y la regaña, yo no sé qué decirle, estoy tan enojado que no quiero decirle cosas malas, no ahora. Necesito calmarme y pensar fríamente en la situación.
— ¿En serio crees que voy a creerte toda esa zanja de mentiras? ¡No soy idiota! -Tomo un taxi y cierro la puerta fijándome en que no le vaya a hacer daño al cerrar.
— ¡Por favor, créeme Gray! Estoy tan arrepentida, fui un estúpida al hacer todo esto para llamar tu atención. Termine dañando las cosas más entre los dos, perdón. -Le doy la dirección al conductor sin verla por la ventana o hacer caso a los golpes que hace en el vidrio para llamar mi atención, hoy por fin he sabido lo que es sufrir por amor y tal vez debería tener sexo para olvidar todo esto, intentar llenar este vacío que estoy sintiendo, sin embargo hago todo lo contrario y me voy a casa, apago el teléfono y duermo bajo el sonido de la lluvia, esa que me recuerda a su nombre.
.
.
.
Corro mirando de nuevo el reloj, se me ha hecho muy tarde para llegar al partido y solo espero que el entrenador no me regañe, tomo un atajo para llegar más rápido y veo la tienda en que ese día Natsu le compro flores y chocolates a su novia Lucy, Juvia se me pasa por la mente como si fuera una cuchilla muy filosa que corta cada uno de los rincones de mi memoria.
Entró por un momento sin ninguna razón alguna, la joven de la vez pasada se levanta de la silla y me saluda.
— ¿Te puedo ayudar? –Levanto mis hombros sin conocer la respuesta.
— La verdad no sé qué hago acá. –Ella sonríe y cruzó mis brazos algo inseguro. No me gusta estar tan expuesto ante alguien porque ella parece leer todos mis pensamientos.
— ¿Buscas algo para una chica importante?
— Para una amiga.
— Entiendo –Ella me pide que pase y hay unas cuantas mascotas al fondo, no creo que esto sea lo que estoy buscando.
— Los conejos son los preferidos de las chicas. –Ella saca uno blanco de su jaula y yo me niego.
— No...yo, no creo que sea lo que ella quiere.
— Le va a encantar, y ya que son solos amigos pueden turnarse su cuidado y hacer su relación más fuerte. Te lo aseguro. –Yo no estoy muy convencido sobre esto y más por la pelea desastrosa que tuvimos ayer, pero salgo del lugar con el conejo en una caja de cartón con agujeros a los lados para que pueda respirar.
Recuerdo que mi partido está a punto de comenzar y vuelvo a correr, tres cuadras más y reviso al conejo en la caja, parece que mi movimiento lo arrullo porque está profundamente dormido. Dejo el conejo a un lado y me quito la suadera para dejarme puesto el uniforme que tengo debajo de la ropa. ¿Ahora donde dejare el conejo? Debí haberlo comprado en otro momento.
Abro la puerta del gimnasio pero antes de lograrlo esta se abre golpeándome y haciéndome caer al suelo, me golpeo el trasero al caer porque tomo la caja tan fuerte para que el conejo no sufra ningún daño que mis manos no aterrizaron la caída.
— Lo siento, perdón no te vi –Es Juvia y sus ojos están rojos y por su mejilla esta escurriendo una lagrima. — ¿A dónde vas? –Le pregunto muy curioso y ella rápidamente se limpia el rostro tratando de que yo note que estaba llorando pero es demasiado tarde para eso.
— Lejos de acá, yo...sé que no tengo derecho de estar acá, te dije tantas mentiras y te trate tan mal que ni siquiera merezco ser tu amiga. Por eso decidí irme antes de que llegaras. –Niego con la cabeza, no me gusta ver a esta Juvia, quiero de vuelta a mi chica coqueta y risueña, la necesito.
— ¿Sabes? No quiero dejar de ser tu amigo, quiero que volvamos a ser los de antes, cuando nos conocimos en aquel lugar. Por eso te traje esto. –le pasó al pequeño conejo y ella lo saca de la caja.
— ¿Para mí?
— De hecho es para los dos, nos turnaremos su cuidado y aunque sé que no tienes mucho tiempo yo me haré cargo, la vendedora dijo que reafirmaría nuestra relación.
— Creo que solo te estaba engañando para quitarte el dinero –Ella sonríe y se acerca a mi para que la abrace a ella y al conejo. No dudo en hacerlo, la quiero tanto, no entiendo como una mujer que ni siquiera es más alta que yo tiene el poder de doblegarme y cambiarme, Juvia es increíble.
— Lo siento, no debí haber levantado la voz y haber inventado todas esas cosas, te juro que le di un número falso a ese hombre. -¿Un número falso? Nunca se me hubiera ocurrido.
— ¿Y el chico de la Harley?
— Es mi primo, Gajeel. –Suspiro aliviado y acaricio su cabello.
— Esa vez dije todas esas cosas porque me sentía presionado por mis amigos, si solo fueras sexo para mí ya me hubiera acostado contigo, pero eres especial para mí y no te haría daño.
— Lo sé, sé que eres tan fuerte que te cuesta aceptar lo que sientes, nada de eso me importa, yo solo quiero estar a tu lado.
— ¿Te parece si empezamos desde cero? Por el momento como amigos. –Ella sonríe, asiente y acaricia suavemente a nuestro conejo. Parece que le gustó mucho mi regalo y me toma del codo. — Apresúrate o llegaras tarde al juego y yo vine para verte. –Entro con ella a la cancha de baloncesto y le picó el ojo, me alegra que las cosas hubieran podido solucionarse rápido y aunque por lo pronto solo somos amigos sé que superamos la friendzone, pero todo a su justo tiempo.
Ufffff me salió súper largo, pero bueno espero que les haya gustado mucho.
Pregunta: ¿Alguna vez los han dejado en la friendzone?
Los quiero. Bye.
