Hola hermosuras, hoy les traigo niños, mucha diabetes para vomitar arco iris y una historia linda, muchísimas gracias por su apoyo, estoy muy feliz porque ustedes están disfrutando este mes.

Con ustedes:

Guardería – Día 11

Un sorbo más a mi jugo de manzana y me levanto de mi silla, ya es hora, los padres empiezan a dejar a sus hijos en la guardería y yo soy la encargada de cuidarlos y regresarlos con bien a ellos mientras trabajan y realizan sus actividades diarias.

Trabajo en la guardería Fairy Tail desde que tengo veinte años, aún estaba haciendo mi carrera de pedagogía infantil en la universidad y ahora después de cinco años estoy más que segura que esta es mi vocación y que tengo un don especial con los niños. Esto es lo que a mí me gusta hacer y es el empleo que yo siempre soñé.

Por esa razón trabajo en esta colorida y hermosa guardería, cuidamos a niños de diferentes edades pero en mi sección están de tres a cinco años. Son muy hermosos, algo curiosos y otros son demasiado traviesos pero puedo manejarlos a todos, me encanta enseñarles todo lo que sus mentes curiosas demandan y me fascina la idea de que en algún tiempo serán personas de bien y yo les enseñé sus primeros pasos. Es simplemente hermoso. Abogados, médicos, bomberos, enfermeros, ingenieros, veterinarios, todos tienen sus sueños y es mi deber guiarlos por ese hermoso camino llamado vida.

Me sitúo en la puerta, algunos niños al principio lloraban al separarse de sus padres, ahora les gusta venir porque jugamos mucho, leemos unos cuantos libros y aprendemos los números y las palabras, mi gran meta es hacerlos sentir a todos bien y corregirlos con amor cuando hacen algo malo.

— Miss Juvia.

— Hola pequeñita, ¿Cómo estás? –Saludo a la niña más cumplida de la clase, tiene tres añitos y ya sabe cómo ir al baño, a mí la verdad no me molesta cambiarlos pero es un trabajo menos para mí. Su nombre es Rose Mary y su madre es una gran empresaria, es una mujer ejemplar, con mucho dinero, pero tiene poco tiempo y yo estoy para colaborarle.

Escucho atentamente las indicaciones de Erza Scarlet, siempre me dice lo mismo y yo ya sé lo que tengo que hacer pero debo ser bastante educada, solo es una madre preocupada y ¿Quién no? Los niños son demasiado frágiles y están expuestos a demasiados peligros.

— Se la encargo señorita Loxar. –Asiento y me aseguro de que Rose entre a la guardería, cuando está en la puerta del edificio le lanza un beso a su madre y ella se despide para empezar a hablar por teléfono e irse a su empleo.

Saludo cordialmente a todos los padres y a mis alumnos que van llegando al pasar de los minutos, en total cuento en mi mente y hay diez niños, la madre de uno me acaba de decir que está enfermo y que no vendrá, así que solo me falta una alumna. Silvia.

Revisó la hora y quedan cinco minutos para comenzar nuestras actividades en la guardería, de repente veo la camioneta azul, Dodge, último modelo parquearse frente a la guardería. Ultear, la madre de Silvia baja con ella y camina hacia mi. Sonrío por inercia y la pequeña de cabello negro y liso sale corriendo hacia mi.

Su sonrisa es tan sincera y bonita, es una niña demasiado hermosa y lista, una de mis alumnas favoritas aunque no puedo tener preferencia por ninguno de mis niños. Ella estira sus bracitos en medio de su carrera, yo me agacho para poder atraparla, cuando llega a mí la abrazo y la alzó con todas las fuerzas que tengo.

— Te extrañe mucho miss, fue un largo fin de semana.

— Yo también te extrañe muchísimo. –Le sonrió y la sostengo en mis brazos, Ultear llega a nosotras y me entrega su lonchera que está más pesada de lo habitual. Después de equilibrar a Silvia en mis manos para tener un brazo libre recibo su lonchera con estampado de hadas, a la niña le encantan las hadas y siempre me cuenta sobre ellas, es una de sus pasiones como las mariposas. Silvia mantiene sus brazos alrededor de mi cuello como una garrapata y me ve con sus ojos azules que parecen grises para luego ver a su madre.

— Buenos días, Juvia.

— Buenos días, Ultear. –Ultear Mikovich es una mujer importante, trabaja con el alcalde, es su asesora y es delegada de relevantes proyectos en la ciudad, siempre tiene que estar muy elegante y su manera de vestir es perfecta. Es una mujer bastante hermosa, refinada, posee una gran fortuna y aunque se ve que es una persona muy inteligente a veces saca su veneno por medio de su sarcasmo, no me mal entiendan, es una buena mujer y ama mucho a su hija. Sin embargo no la conozco lo suficiente como para acceder a tomar un café con ella y contarle todos mis secretos, no creo que pueda ser su amiga. Yo soy más informal y no me importan mucho los detalles de la sociedad o dar mis opiniones con respecto a la política, ese tema es bastante complicado y no me gusta meterme en esos terrenos.

— Te quería comentar una situación.

— Claro dime –Silvia se esconde en mi cuello, ¿Está asustada? ¿Será que hizo algo malo?

— Gray tiene una reunión en su trabajo, salió de improvisto y se la programaron en la tarde, sale a las tres, me pregunto si sería mucha molestia que la cuidaras hasta que él viniera por ella. Te puedo pagar las horas extras. –La pequeña suspira aliviada y puedo jurar que me ha dejado sorda del grito de emoción que emitió.

— ¿Enserio mami? Yaaay, voy a quedarme más tiempo con Miss Juvia. –Sonrío, pensé que me iba a dar quejas o que yo había hecho algo mal, no soy perfecta y esa mujer busca perfección a lo que su hija se refiere.

— No célebres, Silvia. Miss Juvia aún no ha dicho que si. –Hoy no tengo nada que hacer después de salir del trabajo, no tengo clases ya que estudio solo los jueves y viernes por la noche y tampoco quiero ir al gimnasio, creo que me puedo quedar esperando al padre de Silvia unas horas más, no me molestaría.

— No hay problema, Ultear. Puedo cuidarla hasta que Gray llegue.

— Muchísimas gracias, verás que solo es por esta vez. No quiero abusar de tu confianza pero no nos gustan las niñeras y se lo mucho que le gusta a Silvia estar contigo, además no le confiaría a nadie más mi hija si no a ti y a Gray.

— Lo hago con mucho gusto, no te preocupes. –Silvia sonríe y me da un beso en la mejilla, yo la levantó un poco más ya que se me está escurriendo en los brazos, hasta ahora tiene cuatro años y es algo pequeña y delgada.

— ¿Te bastarían cien dólares? –Ella busca en su billetera el dinero y yo le niego con la cabeza, es demasiado dinero y yo lo hago con gusto, a mí también me gusta pasar tiempo con Silvia.

— No, no es necesario. No te voy a recibir dinero, Ultear, lo hago por el cariño que le tengo a Silvia. –Ella insiste unos segundos más y yo me niego, lo hago principalmente por la niña, sé que sus padres tienen que trabajar y ella está mejor conmigo que con cualquier otra persona.

— Por favor, Juvia. Recibe el dinero.

— No, en serio, no te preocupes. Te dejo porque ya vamos a comenzar las clases, despídete Sil.

— Chao mami –La pequeña se despide de su madre agitando su manita y yo la bajó al suelo.

— Muchas gracias, Juvia.

— No es nada –Veo a la mujer irse y juntas caminamos al aula de clase, Silvia se asegura de que su madre se haya ido y se detiene en el camino, trato de identificar lo que está haciendo y se encuentra buscando algo en su maleta. Cuando lo halla lo saca y me lo da, es una caja de chocolates con un hermoso moño y una linda tarjeta.

— Mi papi dijo que te los diera, dice que son igual de dulces a ti. –Gray Fullbuster es su padre, es lindo que haga esto por mí pero es más tierno aún que me mande regalos con su hija, Silvia es la ternura personificada.

Hemos salido unas cuantas veces pero lo hacemos con la niña ya que él tiene poco tiempo libre y debe encargarse de cuidarla en ese tiempo, a mí no me molesta en lo absoluto, la gente nos confunde en la calle pensando que somos una familia pero yo disfruto del momento y me gusta el ritmo que llevamos, por el momento los regalos y las notas nos funcionan, además él cree que aún me está conquistando, sin embargo yo ya he caído y ese hombre me gusta bastante.

Lo conozco desde que Silvia tiene dos años, Ultear escogió nuestra guardería y le agradezco por eso, al principio Gray era un padre más, pero después de algunos meses unos regalos sorpresivos me empezaron a llegar por medio de su hija, en ellos me dejó muy en claro que está interesado en mi. Debo confesar que no me agradaba la idea de salir con un hombre con una hija que no es mía, pero Gray logró hábilmente hacerse un espacio en mi corazón.

Yo no le soy indiferente, puede decirse que entre los dos hay química, pero a mí me gustan las cosas lentas y parece que a él también. Sé muchas cosas sobre Gray ya que juntos podemos hablar horas sin cansarnos. Trabaja de ocho de la noche a ocho de la mañana en una fábrica prestigiosa de la ciudad, es un ingeniero industrial y tiene un gran cargo, es el responsable de la producción exitosa de lotes y lotes de alimentos como pan, pasteles dulces, tostadas, ponqués y unos cuantos productos más que ofrece la fábrica. Lo único horrible es el turno de noche pero él ya parece acostumbrado.

En este momento debe estar llegando a su casa y es cuestión de segundos para que quede rendido en su cama, después a la una de la tarde recoge a su hija y pasa la tarde con ella hasta que Ultear llega a recogerla antes de que él vaya a trabajar. Tiene bastantes responsabilidades y la mayor de ella es Silvia. Tiene una reunión, pobre de él, debe ser que está entregando informes de producción e indicadores delante de sus gerentes, ojalá todo le salga bien.

Silvia, es una niña producto de una noche repleta de música, alcohol y sexo. Gray me contó sobre su intención de formar una familia con Ultear al enterarse de su embarazo, pero no funcionó, no tuvieron la conexión necesaria o no se supieron entender y decidieron ser amigos por su hija, crearon este sistema para que ambos puedan disfrutar de la niña y al mismo tiempo hacer sus vidas. En la mañana la cuido yo, en la tarde Gray y en la noche Ultear, cada fin de semana se la turnan, así de simple. Silvia sabe entender a sus padres y es una chica demasiado inteligente.

— Dile a tu papi que me encantan los chocolates y que él también es muy dulce –Silvia me da la mano y juntas volvemos a caminar hacia el salón de clases. — ¿Tú serás mi mami también?

— ¿Por qué lo dices? –Ella sonríe y aprieta mi mano mientras da salticos al caminar. — Porque papi le dijo a tío Natsu mientras yo dormía que quiere pedirte que los dos sean novios. A mí me gustaría mucho que fueras tú la novia de papi, eres como mi segunda mami. –Mi corazón late fuerte, ahora lo nuestro va enserio, ¡Dios! No puedo aguantar tanto para verlo.

— ¿Serás mi mami? –Me pongo muy nerviosa, he besado muchos sapos y prácticamente todas mis relaciones terminan en desastre, ya no quiero ser lastimada, no sé si estar sola sería lo mejor.

— ¿Tú mami? ¿En serio quieres que yo sea tu mami? –Ella repite la palabra sí mientras mueve su cabeza, está muy emocionada y ya es un gran paso que ella me acepte, sé lo importante que es Silvia para Gray.

— Podría jugar contigo todo el tiempo y me leerías muchos cuentos, me gusta cuando haces sonreír a papi y quiero que lo hagas, además quiero tener un hermanito. –Parece ser que Silvia tiene la imaginación más activa que la mía, me pregunto si Gray le ha contado a Ultear sobre nosotros.

— Tendremos que esperar a que tu papi me pida que nos casemos para tener un hermanito, pero aún falta mucho para eso, mejor te doy un chocolate por el momento, es lo único que te puedo dar para hacerte feliz.

— ¡Un chocolate! Papi dijo que no me los comiera pero fue demasiado difícil.

— Entonces te daré uno en el descanso ¿Te parece? –Ella asiente con su cabeza mientras su cabello negro y largo se mueve de arriba a abajo, entramos en el salón de clase y tomo la caja de chocolates con fuerza contra mi pecho.

"Hola, gracias por cubrirme hoy. En serio muchas gracias hermosa" –Arranco la tarjeta y la guardo en mi agenda con mucho cuidado, saludo a los niños y empezamos con nuestras actividades diarias.

Pintamos, rellanamos con escarcha algunos números, comemos y repasamos las vocales, al final de la jornada salimos a jugar y en ni un solo segundo puedo sacar a Gray de mi mente. ¿Quiere que sea su novia? Que nervios.

— Espérame acá Silvia, voy a entregar a tus compañeritos a sus padres. –Nuestro curso se maneja hasta la una de la tarde y si los padres deciden dejar a sus niños un poco más pasan a ser cuidados por Meredy, mi mejor amiga. Pero por el momento yo me encargaré de cuidar a Silvia.

Entregó a los niños y les doy un pequeño informe a sus padres de cómo se portaron, cuando quedan cuatro, en una fila los llevo al salón de Med, me quedo cuidándolos mientras ella recibe a los demás niños en la puerta y cuando la veo entrar sonrío.

— Hola Miss Meredy –Ella me sonríe y saluda a todos sus alumnos, son menos que los míos pero aún así son diez, bastantes.

— ¿Cómo estás, Juv? ¿Silvia que haces acá, linda? –Silvia se esconde tras de mí y saluda un poco tímida, yo le explico que Gray tiene una reunión y conozco esa mirada, está a punto de empezar a molestarme con él.

— ¿Cómo van las cosas con Gray? –Silvia se queda mirándonos y yo respiro profundo, Gray es todo un caballero y quisiera pasar a otro nivel con él y con la única que puedo hablar sinceramente es con Med. — ¿Quieres ir a jugar con tus compañeritos mientras las dos conversamos? –Silvia hace un puchero y cruzada de brazos va a jugar con sus amiguitos.

— Hoy me envió chocolates y Silvia me dijo que lo escucho hablar con Natsu, Gray le dijo que quiere pedirme que seamos novios. –Meredy grita un poco de la emoción y yo trato controlar este extraño vacío en mi interior.

— ¡Juvia, estoy tan feliz por ti! –Me abraza y luego me ve. — ¿Por qué haces esa cara? Se supone que esto es lo que querías desde que sabes que te gusta. ¿No deberías estar feliz?

— Sabes lo que pasó con Totomaru, yo no creo que pueda ser capaz de soportar que me destruyan de nuevo el corazón, además Bora se burlo de mis sentimientos y cuando obtuvo lo que quiso me abandono de la manera más cruel que existe.

— Juvia esos idiotas se perdieron de una mujer maravillosa, Gray te valora, por eso decidió hacer las cosas lentamente, no te niegues a esta hermosa oportunidad porque tienes miedo.

— Yo lo sé, confió en él pero tengo miedo de hacer las cosas mal, de que al final seamos enemigos y no quiero perderlo.

— Nada de eso pasará, Juvia. Solo relájate y deja que las cosas tomen su rumbo, no te apresures. Gray te ama y de eso no me queda ninguna duda, sé que no sería capaz de hacerte lo que el idiota de Bora hizo, es que te juro que si lo tuviera en frente le rompería las bolas, pero no pensemos en babosos ahora cuando un príncipe gris se te ha parecido en el camino. Ahora dame de esos chocolates, no seas mala con tu mejor amiga. –Sonrío y busco en mi bolso los chocolates, después de repartirlos con mis alumnos solo me quedaron tres, uno para Meredy, otro para mí y por supuesto uno para Gray.

— Ahora por lo único que debes preocuparte es por si Gray te pregunta si deseas ser su novia hacer una cara de sorpresa y decirle que sí sin pensarlo mucho, si lo haces imaginara que no quieres nada con él y eso no cabe en nuestros planes. –Anotó en mi mente todas sus indicaciones, estoy tan nerviosa y al mismo tiempo feliz, ya quiero que sean las tres y poderlo ver.

— Veras que todo sale bien ¿Si? –Su sonrisa me tranquiliza y yo muevo mi cabeza más convencida que nunca, nada pasara si no lo intentó y debo dejar los miedos atrás.

— Te dejo que tu clase está por empezar –Abrazo a Meredy y llamo a Silvia para que se vaya conmigo, la tomo de la mano y camino lentamente hacia el salón con ella.

— ¿Sabes? Este fin de semana fue muy divertido –Cuando llegamos al salón se sienta y busca su libro de fotografías en su maleta, lo saca y me muestra las mariposas que logramos ver el domingo cuando fuimos al zoológico con Gray señalándolas con su dedito. — Esta fue la más bonita, se parece a la que tienes en tu sombrero azul. –La principal razón por la que ella se volvió una coleccionista de imágenes de mariposas fue porque le dije que a mí me gustaban mucho. Yo la quiero bastante y aunque no quiero remplazar a su madre me gusta la relación tan cercana que tengo con ella.

— ¿Crees que podríamos ir a un campamento los tres, mi papi, tú y yo para ver mariposas? –Sería bastante lindo y una excelente idea, pero recuerdo que yo no soy su madre.

— Tendrías que pedirle permiso a tu madre. –Ella se sienta y piensa, luego hace un puchero con su boca y es bastante probable que piense que Ultear no la va a dejar, Gray tiene que contarle sobre lo nuestro a ella, aunque no tienen ninguna relación sentimental es bastante importante que sepa sobre esto.

— Le voy a decir a papi, él la convence. - Le sonrió a mi pequeña y escucho atentamente todo lo que me dice, jugamos un poco con los muñecos que hay en el salón, nos entretenemos y para mí es bastante fácil pasar tiempo con ella.

De repente alguien golpea en nuestro salón y tengo que tragar toda la saliva que tengo en la boca al ver quien está en la puerta. ¿Son las tres de la tarde ya?

— ¡Papi! –Grita Silvia y yo trato de arreglar mis cabellos, pero es inútil, no están cooperando. — ¿Cómo está mi princesa hermosa?

— Bien papi, hoy me gané una estrella dorada por portarme juiciosa en clase. –Él abre sus ojos de la sorpresa y le sonríe a la niña que tiene sus mismos ojos.

— Te felicito, estoy muy orgulloso de mi niña juiciosa -Gray carga a su hija y camina hacia mí con su sensual y perfecta sonrisa, algo nerviosa me levanto y pongo mis manos atrás.

— Hola –Lo saludo y sin poder mover un solo dedo permito que me de un beso en la frente, Gray es más alto que yo y me encanta que haga esto, sé ve tan tierno.

— ¿Cómo estás Juvia? –sé que me he sonrojado, sonrío y le digo que estoy muy bien.

— Gracias por quedarte cuidando a Silvia.

— No fue nada, Silvia es un ángel y sabes que me gusta pasar tiempo con ella –Él niega con su cabeza y me toma la mano acariciando mi palma con su dedo pulgar. Su contacto me produce una hermosa sensación.

— Sé que no recibiste el dinero de Ultear así que déjame recompensarte. – yo le asiento y aprieto su mano suavemente.

— ¿Quieres un helado? –Sonrío, sabe que a Silvia y a mí nos encantan los helados.

— Me encantaría un helado –tomo mi bolso y cierro el salón, me despido de las demás profesoras que después de que les damos la espalda susurran y comentan sobre lo que tengo con Gray, luego será formal y no tendrán que comentar nada más.

Los tres caminamos a la heladería más cercana y Gray va comentando sobre su reunión, le fue muy mal aparentemente y tiene que corregir algo de sus informes. Después Silvia es el centro de atención, a ella le gusta hablar mucho y a mí me encanta escucharla, a Gray también.

Pedimos un helado gigante y empezamos a comerlo entre los tres mientras todos hablamos y pasamos un gran momento, amo pasar tiempo con Gray, me encanta ver sus ojos azules y me fascina que me haga reír hasta que mi pancita duela.

.

.

.

Despierto perezosamente y alguien está acariciando mi cabello suavemente, se siente bastante rico, cuando abro los ojos por completo lo primero que veo es a Gray, ya está listo para irse a su empleo y me sonríe, doy un vistazo a mi alrededor para identificar donde estoy, mucho rosa y peluches de felpa, estoy en la habitación de Silvia.

— Buenas noches mi bella durmiente –Después de comer nuestro helado juntos fuimos a su apartamento, él necesitaba terminar su informe y yo me ofrecí a cuidar a Silvia mientras terminaba sus quehaceres, claramente solo quería pasar más tiempo con él.

— Me quede dormida, lo siento mucho.

— No te preocupes, me sirvió bastante que te quedaras con Silvia mientras terminaba mis informes, me salvaste…¿Alguna vez te he dicho que te ves hermosa mientras duermes? –Me escondo bajo las cobijas algo avergonzada y el timbre de la puerta suena.

— Debe ser Ultear, Juvia. Espérame unos segundos. –Gray alza a Silvia que está profundamente dormida y yo me levanto para ayudarlo, la tapo con una cobija y él me lo agradece. Sale de la habitación con la niña en brazos y abre la puerta, efectivamente es Ultear.

— Hola Gray, ¿Cómo te fue con Silvia? ¿La recogiste a tiempo o hiciste esperar a la señorita Loxar? – Está hablando de mí y mi corazón se estruja un poco, estoy nerviosa porque me dan muchos nervios de que me vea aquí y tengo miedo de que piense cosas malas, como que le estoy dando mal ejemplo a su hija por estar con Gray sin que seamos nada.

— Llegue a tiempo y luego la invite a comer un helado.

— Que casualidad que a ti si te acepte retribuciones, yo le ofrecí dinero y se negó rotundamente –Su tono de voz está lleno de sarcasmo y yo trago fuerte mi saliva, sé que es de mala educación escuchar tras la puerta pero aun así lo estoy haciendo.

— Sé que Silvia te ha contado sobre nosotros, pero es mejor que yo te lo aclare. Juvia y yo estamos saliendo, yo quiero algo serio con ella. –Le contó sobre nosotros, mi corazón late fuertemente de felicidad y mi rostro tiene una boba sonrisa dibujada.

— Pues me alegro por ustedes, ya era hora, Gray. Esa chica me cae bien y la apruebo, solo trata de no hacerle lo que me hiciste a mí -¿Lo que le hizo a ella? — Ella no se merece que la engañes con la primera falda que se te cruza por el frente. -Gray no parece ser mujeriego ¿Por qué le dice eso?

— Sabes que he cambiado por Silvia, preferiría que no dijeras esas cosas delante de Juvia, no quiero que la alejes de mí.

— Como digas, me voy ya que Zeref me está esperando abajo. –Ultear cierra la puerta y yo salto a la cama de la niña como si fuera un canguro, me arropo y abrazo uno de los ositos enormes de Silvia fingiendo que no escuche nada. Gray engañó a Ultear con otras mujeres y sus palabras fueron que las cosas no habían funcionado porque no se aguantaba la personalidad de la mujer. ¿Me está mintiendo?

Después de unos segundos Gray abre la puerta y verifica que no esté enojada, yo hago como si no hubiera escuchado nada y me siento en la cama cuando lo veo entrar, él sonríe, acaricia mi mejilla y acerca mucho su rostro al mío.

— Juvia yo…eres tan hermosa y noble, mi hija te quiere muchísimo y solo por eso cada día de mi vida he hecho lo posible por conquistarte, tú me gustas mucho y quiero que me des una oportunidad, sé que no soy nada romántico y que hay millones de maneras de decirte esto pero no puedo aguantar más lo que siento en mi corazón... –Mi corazón se detiene por completo con esas palabras. — ¿Serías mi novia? –toda la tarde espere esa pregunta y yo no lo voy a juzgar por lo que pasó en su pasado, es un hombre nuevo y confió en él.

— Si quiero, yo también deseo tener una oportunidad contigo. –Sus ojos se cierran y sus labios tocan los míos, espere casi dos años para que esto sucediera y aferro mis manos a sus mejillas para que no se separe de mí. Sus besos son tiernos y mis labios siguen los suyos, este es el mejor día de mi vida.

— Te prometo que serás muy feliz conmigo –lo abrazó y él también lo hace, aspira muy profundo y yo pongo mi mentón en su clavícula. — Pensé que nunca me lo pedirías. -Él sonríe y me levanta como si fuera una ligera pluma, me echo a reír porque está haciendo cosas ridículas y está besando mi cuello como si fuera un bebé, a eso se le llaman trompetillas y me hace muchas cosquillas.

— Te amo tanto…¿Te parece si salimos este domingo? Ultear tiene a Silvia y tendremos toda la tarde para nosotros.

— ¿Qué te parece si cenamos en mi casa? Puedo hacer una deliciosa tarta y le puedes guardar a Silvia, además si tenemos suerte puedo presentarte ante mi hermano.

— No sé qué tan buena idea sea, me da miedo tu hermano pero yo haré cualquier cosa por ti –Estoy tentada en darle otro beso y dejo que las tentaciones me ganen, uno mis labios con los suyos y el responde a mi contacto pero esta vez lo hace con más ferocidad y necesidad.

— Debo irme, linda. Ya quiero que sea domingo para verte.

— Yo igual –Gray toma su maletín y salimos del apartamento, me arregla la bufanda en el camino y me mira sonriendo.

— No quiero que ningún resfriado te vaya a atacar. –Se ve tan tierno haciendo estas cosas, si supiera que se lleva un gran pedazo de mi corazón al hacerlo. Simplemente lo amo demasiado.

— Gracias. –Tomo su mano y entrecruzamos los dedos, hoy por fin somos formalmente una pareja de novios caminando por la ciudad.

— Natsu y Silvia me convencieron para que te lo dijera, pensé que te ibas a negar porque ya sabes, tengo muchas responsabilidades, una hija y poco tiempo, gracias por decir que si.

— Ya te he dicho que lo único que me importa es que me ames, Silvia me parece una niña muy tierna, la quiero mucho como a ti. Lo único que me preocupa es Ultear.

— No, entre los dos nunca hubo amor, no tienes que preocuparte por ella. –Esto me causa una cierta desconfianza, a veces sueño que Gray forma una familia con Ultear y su hija, es escalofriante.

— Pero tienen una hija, es un lazo bastante fuerte.

— Lo sé pero acuérdate que ella ya tiene su pareja y es una gran amiga pero nada más, no es problema. –Gray me abraza y llegamos a la esquina donde tomamos diferentes caminos.

— Sabes qué te amo ¿No es así? –Suena bastante lindo cuando admite que me ama.

— Yo también, mucho. –Él me abraza y me mira a los ojos sin soltarme.

— Cuídate amor. –Me da un nuevo beso de despedida y estira su brazo para detener un taxi, yo me despido con un gesto de la mano cuando la puerta del vehículo se ha cerrado y grito de la emoción. Lo primero que hago cuando el carro arranca es llamar a Meredy para contarle la buena nueva.

.

.

.

La semana pasó algo rápida, el tiempo vuela cuando estoy con el amor de mi vida y me la he pasado en su casa casi todas las tardes, me encanta estar en su apartamento y ayudarlo con los quehaceres del hogar y a hacerle una comida decente. El gran día ha llegado y Gajeel ha estado en el apartamento todo el día, mi hermano parece empecinado en conocer a mi novio. Solo espero que no lo arruine, miro el reloj y Gray ya debería estar aquí.

— ¿Por qué diablos no llega tu noviecito?

— Ya debe estar por llegar, Gajeel. No te desesperes. –Mi hermano cruza sus brazos y se acuesta en la silla.

— ¿Sabes? No estoy de acuerdo con tu relación, Juvia...Una persona con hijos tiene muchas responsabilidades, lo más probable es que vuelva con la madre de su hija y te rompa el corazón, es lo que la mayoría de parejas con hijos hace.

— Gray no ama a Ultear, ellos no van a volver. –El niega con la cabeza, parece bastante enojado y sigue hablándome. — Ahora piensa que las experiencias nuevas que quieras experimentar él ya las ha vivido, no se sorprenderá cuando le digas que estás embarazada o le dará igual el parto de tu hijo.

— No creo que eso sea posible.

— Tú te mereces una persona sin problemas, hijos y que tenga el suficiente tiempo para darte. Eres una chica inteligente y mereces grandes cosas, consíguete a alguien que te dé lo que tú quieras y que no tenga tanta diferencia de edad contigo. Ese hombre tiene demasiada experiencia en la vida y no es lo que deseo para mi niña pequeña.

— Gray solo es mayor que yo por cuatro años. Te aclaro que los hombres con los que tuve un noviazgo antes no tenían responsabilidades o hijos y tenían bastante tiempo. Pero ¿Adivina que? Ambos me destrozaron el corazón. Gray es diferente y no pienso perder la oportunidad de estar a su lado, por favor te pido que te comportes cuando él esté aquí.

— Soy mayor que tú, mujer. Solo no quiero que te hagan sufrir, verás que sacara de excusa a la niña para verse con otras mujeres y engañarte o simplemente para no pasar tiempo contigo.

— No todos los hombres son así. –Y aunque trato de que sus palabras no me afecten lo han hecho, los pensamientos malos me atacan y simplemente no quiero que esto tan hermoso que tenemos se dañe por culpa de ideas paranoicas.

Mi celular suena y veo que es Gray en el fondo de pantalla, contestó delante de Gajeel y respiro hondamente.

— Hola Gray.

— Hola amor, perdóname por no ir a la cena pero Silvia se enfermó.

— ¿Ella está bien?

— Sí, solo es un virus. Estoy en el hospital.

— Espero que se mejore pronto. –Gajeel está con su cara de te lo dije y le sirvo la comida a Gajeel, no aguanto esos ojos rojos sobre mi. — La niña se enfermó, no va a venir por eso.

— Siempre pondrá a su hija por encima de ti, ¿Ves de lo que estoy hablando?

— Voy para el hospital, quiero que sepa que lo apoyo y lo acompaño. –Gajeel gruñe y yo me quito mi vestido elegante, optó por un jean y una blusa suelta. Llamo un taxi y espero a que llegue, pero las palabras de mi hermano se han quedado en mi mente y no puedo hacer nada para pensar en otras cosas.

Está lloviendo fuertemente, veo por la ventana y hace un frío horrible, pero por Silvia y por Gray estoy dispuesta a dar muchas cosas, salgo de mi habitación y veo a Gajeel que se ha acostado en el sofá para ver televisión.

— ¿Piensas salir con esa lluvia? –Asiento y me acerco a él, no quiero que piense que soy una rebelde pero ya estoy bastante grande y puedo tomar mis propias decisiones. Él me ve, en cierta manera me entiende y me acaricia el cabello.

— Cuídate mujer, si algo pasa me llamas, no me importa recogerte donde sea. –Asiento y lo abrazo.

— Ya, ya, sabes que no me gusta que seas pegajosa. –Sonrío y tomo la sombrilla, voy a ir al hospital y no me importa que mañana tenga que madrugar para llegar a la guardería.

Bajo las escaleras, todas las ideas malas se juntan con las palabras de Gajeel y yo respiro hondamente, me subo en el taxi y me encuentro perdida en mis pensamientos.

Al llegar le pago al taxista y no vi antes que la sombrilla estaba dañada, del taxi a la entrada del hospital me pego la mojada de la vida gracias a la lluvia.

Entró en el hospital y voy a la sección de pediatría, pregunto por Silvia y me dicen cuál es la habitación, dejo mi identificación para poder visitarla y camino por los pasillos del hospital, sé que a Silvia no le gustan este tipo de lugares.

503, busco ese numero en todas las puertas del piso y veo la habitación 501 a mano derecha, entonces supongo que la 503 es la que está al fondo, me acercó lentamente y escucho unas sonrisas, son Gray, Ultear y Silvia claramente.

Me asomo sin ser vista y es un cuadro perfecto, Ultear tiene su mano en la pierna de Gray y parecen una familia feliz, "lo más probable es que vuelva con la madre de su hija y te rompa el corazón, es lo que la mayoría de parejas con hijos hace" siento un nudo en mi garganta y puede que Gajeel tenga razón, yo sobro en sus vidas y Gray por el bien de su hija puede darse una oportunidad con la madre de ella.

— Entonces ¿Me van a comprar un perrito?

— Tendríamos que turnarnos su cuidado. –Gray esta muy emocionado, se le nota en la voz y tal vez debería irme y no molestar, doy media vuelta y sin querer me estrello con una enfermera.

— Lo siento –Le pido perdón cordialmente y Gray se da cuenta de mi presencia. — ¡Juvia! -¡Diablos! Ahora no cuando tengo semejantes ganas de llorar y me siento fuera del lugar. Yo no pertenezco en sus vidas.

— No era necesario que vinieras, amor. Mañana tienes que madrugar. –Gray me abraza y yo me muerdo la lengua para no llorar y ser fuerte. Me besa la frente y enreda sus dedos en mis cabellos, me ve con sus ojos azules y enseguida se quita su chaqueta al notar que me moje con la lluvia.

— Te mojaste Juvia, tienes que cambiarte o te enfermarás.

— Solo quería ver a Silvia, me preocupé cuando me dijiste que estaba enferma.

— ¡Miss Juvia! –Su vocecita suena desde la cama y Gray me toma de la mano, me lleva a la habitación y aunque me siento algo incomoda por la presencia de Ultear abrazo a Silvia y le preguntó cómo está.

— Me chuzaron con esa aguja, me dolió mucho, Miss Juvia.

— Eres una niña muy fuerte –Acaricio el cabello de Silvia y siento cómo Gray me abraza de la cintura. — Gracias por estar aquí, amor. –Mis ojos se fijan en un punto fijo pero disimuladamente puedo ver la reacción de Ultear, parece no importarle lo nuestro.

— Buenas noches, Ultear.

— Hola Juvia, que bueno que estás acá, me ahorraste el trabajo de ir a la guardería y decirte que Silvia no irá a clase.

— No exageres, yo pude haberle dicho. Ya sabes que somos pareja. –Sus palabras me hacen levantar un poco la cabeza y tomo la manito de la niña ¿No sentirá celos de mi? Es decir, las madres siempre sienten ese tipo de sentimiento cuando se dan cuenta que sus hijos quieren muchísimo a alguien más.

— No es nada, en serio. –los dos nos acomodamos cerca de la niña y le hacemos compañía mientras se queda dormida, está muy cansada.

Silvia se duerme rápidamente y yo estoy a punto de quedar igual recostada en el pecho de Gray, Zeref el novio de Ultear aparece y la saluda dándole un beso en la boca, parece que mis ideas eran solo estupideces, Gray y Ultear solo son amigos por su hija y yo soy la novia de Gray, no debo inquietarme por ese aspecto.

— Te voy a llevar a casa, ya es hora que descanses. –Gray me aparta suavemente de su pecho y me ayuda a levantar, yo le acarició la carita a Silvia y le pido muy suavecito que se mejore pronto pero no me escucha, ya está durmiendo.

— Voy por unas cosas a mi casa y luego vuelvo para que puedas irte ya que madrugas mañana. –Ultear le asiente a Gray y vuelve a abrazar a su novio.

— Esta bien, no tardes ya que estoy muriendo del sueño y no quiero dejarla sola. –Bien, me acerco a la madre de Silvia, le doy la mano, sus ojos cafés se posan en mí y luego sonríe.

— ¡Adiós Juvia! –Respondo de la misma manera y me voy con Gray, lo cojo de gancho y aspiro el olor que emana su chaqueta, es bastante delicioso y adictivo, además es muy relajarte cuando solo estamos los dos, es lo que más deseo, una cita juntos.

— Mañana puedes pasar por la guardería, voy a llevar la tarta de manzana para compartirla con mis niños, te guardaré un poco para que le des el visto bueno. –Gray estira su labio haciendo un gesto de culpabilidad, me abraza por los hombros y yo lo tomo de la cintura.

— Perdóname por no poder ir a la cena, estaba esperando mucho ese momento.

— No te preocupes, Silvia y su salud son muy importantes. –él asiente y paga el parqueadero en la taquilla.

— ¿Te parece si entonces nos vemos el sábado en Maison pic? No este si no el otro para que Ultear tenga a la niña y podamos estar los dos solos. –Es un restaurante demasiado elegante y costoso, no tengo idea cuanto pueda costar un plato o si quiera la reservación.

— ¿Maison Pic? Gray es muy costoso.

— No me importa, solo quiero salir y estar contigo.

— Entonces hagamos la reservación de una vez. –Saco mi celular mientras caminamos al auto, busco en la página y afortunadamente para el sábado diez hay una mesa libre, la reservación es demasiado costosa y ya empece a sentirme mal.

— Sábado diez de septiembre, siete de la noche ¿Listo? –El asiente y me abre la puerta del auto, Gray tiene un auto bastante hermoso y yo con mi escarabajo que vive más tiempo en el mecánico — Sigue princesa –Sonrío y el cierra la puerta.

— Bien, sábado diez de septiembre, salgo de mi trabajo y voy directo al restaurante para llegar a las siete, no lo olvidaré, pero necesito que me ayudes esta semana. ¿Podrías? Te pago las horas extras. –Me hace una cara de cachorro y ya creo saber que me va a pedir.

— Estas semanas han sido algo duras, hay órdenes retrasadas, máquinas averiadas y un enredo con la materia prima, necesito estar más tiempo en la fábrica y tener prácticamente todo listo para la fiesta de fundación de la fábrica. ¿Podrías cuidar a Silvia y entregársela a Ultear cuando ella salga de trabajar?

— ¿Por cuánto tiempo sería?

— Aproximadamente dos semanas. –Cruzo mis brazos fingiendo enojo. — ¡Olvídalo Gray! –Mi Fullbuster abre sus ojos muy sorprendido y yo no puedo aguantar la risa, él respira aliviado para luego sacarme la lengua en un acto infantil, pongo mi mano en su pierna y me relajo en la silla del auto. — ¡Claro que si amor, yo la cuido! –Me da un beso rápido en la mejilla y vuelve a poner los ojos en el camino.

— ¿O sea que no te veré en estos días?

— No amor, tampoco creo que podamos chatear mucho, pero el sábado nos veremos. Por favor tenme paciencia.

— Ya espere que me pidieras que fuéramos novios por más de un año, dos semanas más no son nada. –Gray sonríe y se ve bastante cansado, afortunadamente no trabaja los domingos y pudo llevar a Silvia al hospital.

— A propósito ¿Qué dijo tu hermano? –Todas las palabras de Gajeel llegan a mi mente y finjo con una sonrisa. — Dijo que no pienses que te vas a salvar, tienes que conocerlo.

— Tal vez después de nuestra cena podemos ir a tu casa.

— Generalmente Gajeel sale con su novia los sábados, pero puedo hablar con él para que ese sábado se quede en casa. –Gray sonríe y contesta su celular que suena insistentemente, es de su trabajo y yo le indicó con un gesto de la cabeza que conteste.

— ¡Aquí es amor! –Le digo que pare cuando llegamos a casa y él me sonríe, cuelga su teléfono y se parquea frente al edificio de apartamentos. Sus labios juegan con los míos por un rato y luego pone su frente en la mía.

— Gracias por ir al hospital, amor. Por cuidar a Silvia durante estas dos semanas y espero no morir con tanto trabajo que tengo sin poder hablar contigo.

— Nos veremos el sábado y aún no agradezcas que no he cuidado a Silvia. –Le doy un beso fugaz en la boca y salgo del auto.

— Ojalá que todo se solucione pronto, amor. –Cierro la puerta y cuando estoy en la puerta del edificio me despido con un ligero suspiro. Estoy tan enamorada de ese hombre.

.

.

.

Ocho de la noche, tal vez a Gray le pasó algo. Si al menos me contestará el teléfono no estaría tan nerviosa, la reserva solo está vigente por media hora y yo con sonrisas trató de que el mesero no me saque corriendo del restaurante.

¿Qué hago? No llamaré a Ultear para preguntarle por Gray, eso es obvio pero ya no puedo estar más tiempo aquí. ¡Natsu! Él debe saber dónde está Gray.

Le marcó al mejor amigo de mi novio y cuando contesta hay música de fondo.

— ¿Juvia?

— Hola Natsu, que pena molestarte. ¿Tú sabes por qué Gray tiene el celular apagado? Ya debió haber salido de la fábrica hace como dos horas.

— ¿Gray no te dijo? Estamos en la fiesta de conmemoración de la fundación de la fábrica. –Mi corazón se rompe un poco y muerdo mi labio.

— ¿Quieres que te lo pase?

— No, no le digas que yo lo llamé. Diviértanse. Gracias. –Cuelgo el teléfono y llamó a Gray, de nuevo suena su mensaje de buzón y aprieto mi mano en un puño para no sonar triste.

"Hola, te espere hasta casi las nueve en Maison Pic pero parece que tu fiesta estaba más divertida, a Gajeel ya no le importa conocerte, dice que su tiempo es valioso y que no lo puede estar perdiendo esperándote. Espero que te diviertas mucho."

Pago lo de la reserva y es casi lo de un mes de mi trabajo, tengo que usar todas mis tarjetas para pagar lo que ni siquiera me comí y con lo que me queda de dignidad me voy a casa, ahora sé que Gajeel tenía toda la razón. Hay cosas más importantes en la vida de Gray que yo, debí haberlo visto antes y evitar que mi tonto corazón se ilusionara nuevamente.

Ni siquiera quiero llegar a casa a ver la cara de Gajeel, cambio de opinión y voy a casa de Med y le pido que me de posada por esa noche, ella me entiende ya que me acaban de plantar y me deja pasar a su pequeño apartamento.

Med hace todo lo posible para que olvide lo que sucedió pero al final de la noche no puedo pegar el ojo ni un solo momento, no hay ni una sola llamada de Gray y trato de pensar en otra cosa que no sea la posibilidad de que Gray tenga una mujer en la fabrica y yo solo estoy cuidando a su hija como una tonta.

.

.

.

"Perdóname, creí que nuestra cena era el otro fin de semana, por favor, enserio te pido que me disculpes, soy un idiota. Te compensaré con el día de hoy, por favor ven a mi apartamento".

Me baño y tomo algo de ropa de Meredy, estoy enojada y no me gusta sentir esta sensación de rabia, pero aún así voy al apartamento de Gray, no quiero que lo nuestro empiece mal.

Me voy mientras mi amiga sigue dormida y en quince minutos estoy en su apartamento. Respiró profundamente y toco el timbre, Gray me abre y parece que está a punto de salir.

— Pasa –casi me hala y cierra la puerta, se pone rápidamente sus zapatos y me quito mi abrigo y dejo mi bolso encima de la mesa.

— Juvia acaba de pasar algo muy grave en la fabrica, lamentó hacerte venir acá pero no puedo estar contigo hoy. –De nuevo esa sensación, cada vez que tengo una nueva ilusión me rompe el corazón, yo sabía que Gray era un hombre ocupado y con una hija y aún así decidí meterme en esta relación, todo es mi culpa.

— Pero...aplazaste cada una de nuestras citas antes. –Él está enojado y bastante preocupado, su ceño fruncido y la manera como tiene apretados sus puños me indican que está a punto de explotar, pero yo también soy humana y siento todo lo que está pasando.

— Lo sé y lo siento, pero si no voy ahora mismo puedo perder mi trabajo. –Estoy tan enojada, no quiero comportarme mal pero necesito desahogarme.

— ¿Extraño no? Ayer parecía que en tu fiesta parecía que todo marchaba perfecto y mira ahora que vas a salir conmigo hay problemas de nuevo.

— ¿Qué insinúas? ¿Qué no quiero salir contigo?

— No insinúo nada, solo te recuerdo como Silvia fue concebida y que tal vez con una llamada no hubiera hecho el rídiculo en el restaurante esperándote. –Respiro, no soy de este tipo de chicas, no me gusta reclamarle.

— ¡Era una fiesta de trabajo! No podía faltar. Además no estaba con otras mujeres, que poca confianza tienes en mí, solo fue una cena, no entiendo porque haces esto, el mundo no se ha acabado porque olvidé una comida insignificante –Gray agita sus manos mientras me habla, soy demasiado sensible, cualquier discusión me hace llorar. Sé que tengo la razón, que tiene que darme algo de su tiempo sin que Silvia, Ultear o su trabajo se entrometan. Esto es a lo que se refería Gajeel y ahora lo entiendo.

— Que mi hermano te conozca no es insignificante, pasar tiempo contigo tampoco lo es. Pero a ti te da igual estar conmigo o no porque me puedes conseguir remplazo a la vuelta de la esquina.

— Eso no es cierto, yo no te podría remplazar con nadie.

— Júrame que no bailaste con ninguna mujer. –Silencio absoluto. — ¿Viste? El problema no es la fiesta, lo que me duele es que tú no me hayas llamado y me hubieras comunicado tus planes, ni siquiera tienes que pedirme permiso, debiste habérmelo dicho.

— Es mi error, lo sé, perdóname en serio, luego hablamos con más calma ¿Si?

— No hay mucho que hablar, solo te estoy diciendo que como no olvidas recoger a Silvia todos los días a la una de la tarde o darle de comer, también deberías recordar nuestros compromisos. Sentirse plantada no es muy bonito, me desilusionas cada vez que pones por encima otras cosas que a mí, me duele –Una vena de brota en su frente, se ha enojado pero solo le estoy diciendo la verdad — yo necesito de tu tiempo, no me dejes de últimas siempre. No me hagas sentir como si no hiciera parte de tu vida.

— ¿Qué quieres que haga si no tengo tiempo? ¿Quieres que renuncie a Silvia o a mi trabajo por ti? No te creas tan importante –eso me ha caído como una patada en el estomago y me dolió bastante.

— Yo no quise decir eso, nunca te pediría que renunciaras a tu hija..Yo –Mi frase se rompe justamente ahí y odio ese nudo en mi garganta, no puedo hablar más o me pondré a llorar, en ese instante se da cuenta que me lastimó con su comentario, le doy la espalda y voy por mi bolso y mi chaqueta.

— ¡Espera Juvia, no quería decir eso! –Gray trata de tomarme del brazo y yo me quito con fuerza. Tomo un respiro de nuevo y lo miro fuertemente — ¿Sabes? Gracias por aclararlo porque me estaba creyendo importante en tu vida. — No Juvia, perdóname, solo estoy algo estresado y digo lo que no es porque tengo muchos problemas encima.

— No te preocupes, te quito un problema de encima. Si engañaste a la madre de tu hija que era relativamente importante no sé que harás conmigo que soy un cero a la izquierda para ti. –y aunque no quería hablar nunca más sobre su pasado y las cosas que hizo lo dije, soy una horrible persona. Doy medía vuelta y me limpió las lágrimas en mi camino a la puerta, solo espero que no me detenga.

— ¿Dónde escuchaste eso? No sabes nada de la relación que tenía con Ultear. Yo nunca te haría eso a ti. –Abro la puerta y la azoto con fuerza, salgo al corredor y escucho que abre la puerta, corro por las escaleras y cuando estoy en el primer piso me doy cuenta que no me sigue, lloro porque aunque no es la pelea más dura que he protagonizado y no nos dijimos cosas feas no me gusta pelear y mucho menos con él.

Camino hasta mi casa, me queda mucho tiempo para pensar y reflexionar en lo que ha pasado, le daré tiempo a Gray y también me lo daré a mi, por el momento no quiero hablar con él. Tal vez él no está preparado para tener una relación.

Entro a mi apartamento, afortunadamente no hay nadie y respiro hondamente para calmar mi llanto, tomo dos pastillas para dormir, para no seguir llorando y me acuesto en mi cama, a veces la mejor solución para escapar de los problemas es dormir un poco.

.

.

.

Despierto bruscamente, la alarma está sonando y no puedo creer que haya dormido casi un día entero, me levanto rápidamente, si no me apresuro llegaré tarde a la guardería y esa no es una opción, me baño, me cambio y me alisto. Veo mi celular, está a punto de descargarse y eso no es lo que me impresiona, tengo sesenta y cinco llamadas perdidas de Gray.

¿Cuándo me hizo todas esas llamadas? Yo no escuche ni una sola, el celular estaba en vibrador y cuando lloro siempre duermo como una roca, debió haber sido eso. Desayuno rápidamente, ¿Cómo le habrá ido en su trabajo? Ojalá haya podido solucionar todo lo que estaba pasando.

Tomo mi bolso y abro la puerta, me tropiezo con un regalo en frente de mi apartamento y veo la caja, la recojo y me doy cuenta que es de Gray. ¿Él estuvo acá? Hay un papel pegado en la puerta.

"Sé que hice mal, perdóname"

Respiro hondamente y veo lo que hay en la caja, es una manta de bebé y un osito de felpa con una nota dentro. "Desde que te conozco los compré, eres la única mujer con la que quiero realmente tener una familia. Si no fueras importante para mí nunca lo hubiera hecho"

Abrazo la cobija y el osito de felpa, los entro a la casa y muerdo mi labio inferior, puede que yo agrandé mucho las cosas y la pelea no era para tanto.

Tengo que llamarlo, salgo de la casa porque se me hizo tarde y en el camino busco su numero, de repente el celular suena y veo que es Meredy, contesto y la voz de mi amiga peli rosada me termina de despertar por completo.

— ¡Al fin contestas! Tu novio me trae loca con tanta llamadera, ¡contéstale! -¿La llamó? Por Dios, me siento muy culpable, yo durmiendo mientras Gray esta muy preocupado por mi. Entro al carro y me pongo los auriculares para manejar mientras hablo por teléfono.

— ¿Tú qué le dijiste?

— Que estabas enferma de amor y que fuiste lastimada anteriormente, por eso decidiste alejarte de él para no volver a sufrir lo que habías vivido en tu pasado.

— ¿Cómo fuiste capaz de decirle eso? ¡Yo no quiero terminar las cosas con él!

— Debiste haber escuchado su reacción, creo que se asustó tanto que nunca te va a volver a hacer lo mismo.

— Eres mala. –Espero el semáforo y la llamada se corta repentinamente, la batería se me ha agotado. Necesito hablar con Gray y debo esperar hasta la una o hasta que mi teléfono cargue por completo.

Parqueo mi auto y bajo para caminar a la guardería, compro un jugo de naranja y una galleta y me voy comiendo todo mientras camino a la puerta para recibir a mis niños, llegue un poco tarde.

Ultear llega repentinamente, más temprano de lo normal y Silvia sale del auto y se lanza a mí para que la tome en mis brazos.

— Buenos días, Ultear.

— Hola Juvia. Necesito hablar contigo. –Bajo a Silvia y ella entiende la mirada de su madre, se va caminando al salón y yo la miro.

— Te escucho.

— Gray me contó lo que pasó entre ustedes -¿Ahora todo el planeta sabe sobre nuestra pelea? Detesto que la gente sepa sobre las cosas de mi vida y más Ultear.— para mí no es más que una tonta pelea, pero él nunca ha tenido una relación seria y piensa que el mundo se le acabó con lo que te dijo...No estaría hablando contigo si no pensara que tú eres lo mejor que le pudo pasar a Gray. Nuestra relación no funcionó fue porque era una perra con él y odiaba al mundo porque no quería tener un bebé, ahora soy la amiga de Gray y se lo mucho que te quiere, por favor apóyalo y sigue con él. –Me ha dejado sorprendida, nunca imaginé que Ultear tuviera sentimientos o pensara en alguien que no fuera ella.

— Solo fue una pelea, yo no lo pienso dejar por eso. –Ella sonríe y cruza los brazos. — Eso fue lo que le dije, pero prácticamente se quiere morir y no me ha dejado de llamar pidiéndome consejos.

— Gracias por tus palabras. Yo voy a hablar con él.

— Gracias, ya me trae loca. –Me pica el ojo y se va, yo saludo a los padres y ninguno de mis niños me espera, todos entran al salón y se reúnen con Silvia, quién sabe qué idea loca tiene la niña. Entro rápidamente, no me gusta dejarlos solos y me siento en mi escritorio.

— ¿Cómo están mis amores? –Todos responden al tiempo "muy bien Miss Juvia", yo sonrío y pongo a cargar mi celular.

— ¿Qué les gustaría jugar? –Silvia levanta la mano y yo le doy la palabra. — ¿Qué tal si jugamos a la búsqueda del tesoro?

— Pero primero tengo que esconder las pistas, Sil.

— Yo tengo una pista Miss Juvia, no es necesario que las esconda. –Wendy levanta la mano y me muestra una pintura con acuarelas, trato de identificar el dibujo y no puedo equivocarme, es el segundo tablero. Camino allí y en una esquina están anotadas las palabras "debajo de tu escritorio". ¿Quién habrá planeado este juego?

— ¿Ustedes saben cuál es el tesoro? –Los niños riendo asienten.

— ¿Me lo van a decir? –Ellos cierran su boca con una cremallera y botan la llave muy lejos. Estiro mi mano debajo del escritorio, siento un papel y lo arranco cuidadosamente. "¿Puedo ir al baño, Miss?" –Son las notas de Asuka cuando quiere ir al baño.

— ¿Quieren que vaya al baño? –Escucho sus tiernos si y corro al baño de mujeres, no puedo dejarlos solos mucho tiempo. En el espejo hay una rosa colgando con una nota. "Cómprame una tarta de fresa" –Esa es Rose, ama las fresas y los pasteles.

Corro a la cafetería y pido una tarta de fresa mientras busco con mi mirada la próxima pista, este juego me provoca mucha angustia, ya quiero saber de qué se trata.

Mira, la joven de la cafetería me pasa una nota y la tarta. Leo la próxima pista y dice "¿Me ayudas a subir las escaleras?" Es Romeo, mi niño le teme a las escaleras, corro a las escaleras y hay otra pista en la barandilla. "Mira mi dibujo, Miss" Es la letra de Ray, vuelvo a el salón y veo el hilo donde colgamos los dibujos, hay una pista de Meredy no puedo equivocarme, es su letra.

"Ya casi, ¿Cierras mi salón, por favor?" Estoy jadeando, en la perilla de su salón hay una última nota, es un papel en forma de corazón. "Eres la llave de mi corazón y solo tú puedes liberarme"

Mi corazón late fuerte, es la letra de Gray pero no tengo ni idea donde pueda estar, ¿Solo tú puedes liberarme? Vuelvo al salón y Silvia le estaba hablando al locker. Cuando llego tapa su boquita y empieza a silbar para ocultar sus acciones.

Corazón, el locker de mi salón lo decoré con un corazón y con los nombres de mis niños, busco la llave en mi bolso y abro rápido el candado, la puerta se abre y Gray cae encima mío algo agitado. Sus manos sostienen una caja de chocolates y me ve con sus ojitos de cachorro.

— No podía respirar ahí adentro –Trato de reponerme de mi sorpresa, pero aún no lo creo, nadie había hecho eso por mí.

— ¿Qué haces aquí?

— Hola, yo solo quería...¿Me perdonas amor?

— Dile que si, dense un beso, se ven tan bonitos juntos, Miss Juvia. –Los niños empiezan a gritar emocionados y yo me acerco a él y lo abrazo fuertemente, claro que lo perdono, lo amo tanto que no puedo estar más enojada con él.

— Te amo. –Gray me besa lentamente y yo sonrío. — Yo también quiero que esa manta y el osito le pertenezca a una pequeña parte de los dos.

— ¿Enserio? –Asiento y Silvia grita muy feliz.

— ¡Voy a tener un hermanito! –Sonrío y niego con la cabeza, debemos esperar un poco para esto pero por lo pronto disfruto de mis niños, mi novio y este juego del tesoro. Es el mejor día de mi vida en el lugar que amo tanto, la guardería.

Espero que les haya gustado mucho, recuerden que este tiene conexión con Mantas del día 14. Jajajaja no sabía con quién relacionar a Ultear, pero ya que estuvo con Zeref en la isla Tenrou, dije ¿Por qué no? .

Pregunta: ¿Aceptarían que sus parejas tengan hijos de otra relación anterior?

En fin, los quiero mucho, acuérdense de dejarme en favoritos o follow si aún no lo han hecho y seguir con este hermoso mes. Bye.