Hola hermosuras, llegamos aquí con un hermoso OS que tiene conexión con guardería, me quedo sumamente tierno y espero que vomiten arco iris y que me dejen muchos reviews.

Con ustedes:


Mantas – Día 14.

Hoy hace un día estupendo, el sol brilla sin que caliente el día y lo haga insoportable, los pájaros cantan felices, los animales salvajes corren por las praderas como si estuvieran jugueteando entre ellos y no hay ni una sola nube en el cielo amenazando con su lluvia. Es bastante hermoso y me encuentro muy feliz, pero claramente la sonrisa en mis labios no es por el día que va a la mitad o porque me acaban de ascender a gerente de producción desde hace una semana, tampoco es porque a Silvia le este yendo muy bien en su escuela primaria o porque Ultear haya conseguido otro hombre y ese si me cae bien.

No, no es nada de eso, simplemente estoy agradecido con la vida por todo lo que me ha dado, una familia, un buen empleo, mis piernas y brazos, sí, mi cuerpo entero es algo por lo que he de estar feliz, hace dos años Natsu perdió uno de sus dedos por qué se quedó atrapado en una de las máquinas y esos accidentes se deben reducir, afortunadamente en mis ocho días como gerente de producción no ha sucedido, yo soy el responsable de las materias primas, contando entre ellos al recurso humano y todos deben estar bien y rendir con productividad y llegar a la efectividad.

Esa es mi vida y todo lo que me rodea, pero no se sientan mal por mi amigo tonto peli rosado, aún así después de perder su dedo Natsu sigue acá, este trabajo nos apasiona y queremos que todo salga con éxito, nosotros nos damos apoyo mutuo, él es mi mano derecha y una parte indispensable en mi trabajo y en mi vida personal, lo quiero bastante.

No he tenido problemas desde hace mucho tiempo, creo que son razones suficientes para estar feliz, pero hay algo que me hincha el corazón y me hace suspirar como si fuera un adolescente, se lleva todos mis pensamientos, los segundos que tengo libres y más que todo la emoción por saber cómo es, mi pequeño bebé que se está formando en el vientre de mi esposa.

Hace seis meses me enteré que él viene al mundo, mi hermosa esposa me pidió un hijo ya que después de tener a muchos niños a su cuidado deseaba uno propio, debo aceptar que planeamos bastante a nuestro hijo y organizamos parte de nuestras vidas para poder traerlo al mundo con todos los privilegios que él se merece, Juvia y yo organizamos nuestro propio horario para la llegada de nuestro hijo.

Mi hija tiene ocho años, está en tercer grado de primaria, tiene muchos amiguitos pero tiene especial confianza en Rose Mary. Silvia es una niña muy juiciosa, dedicada y quiere mucho a sus padres y a Juvia, que la considera su segunda madre pues mi mujer estuvo con ella desde muy pequeña y siempre tuvieron una buena relación, ellas dos se llevan bastante bien.

Mi pequeña ya no está bajo el cuidado de Juvia en la guardería pues creció bastante rápido y tengo miedo que cuando menos me lo imagine me pida permiso para salir con un hombre, eso me aterra bastante porque es mi pequeña, mi primogénita y la quiero como a mi vida misma, pero por ahora debo disfrutarla, la vida es bastante corta y ella una niña que crece mucho, debe ser la alimentación que le exige Ultear, ya está bastante alta y fuerte, además sus dientes de leche ya se han caído por completo.

Mi esposa la sigue cuidando, modificamos un poco nuestro sistema de cuidado, gracias a Juvia ya puedo trabajar en el turno del día y llego a las casa a las seis de la tarde, tiempo suficiente para compartir con Juvia y con mi hija antes de que Ultear se la lleve. Aunque algunas veces Silvia se queda en nuestra casa, a Juvia le resulta sencillo llevarla a la escuela pues queda a unos cuantos pasos de la guardería y le ahorra el trabajo a Ultear que a veces no puede hacer mucho por su exigente trabajo.

Todo marcha a la perfección, mi relación con Juvia es estable, linda y de mucha confianza, yo nunca hubiera sido capaz de decir esto pero ella es la mujer con la que quiero compartir el resto de mi vida y nunca la voy a perder, algunas veces peleamos y soy muy cuidadoso con mis palabras debido a que mi chica es bastante sensible pero ahí vamos, más fuerte y unidos que nunca.

Como novios duramos dos años hasta que Silvia salió de la guardería y ya no la podía ver todos los días ya que nuestro lugar de encuentro era la guardería y sin esos encuentros la extrañaba muchísimo, así que me armé de valor y le propuse matrimonio. Obviamente aceptó y nos pasamos a vivir a mi apartamento, su gruñón hermano no quería dejarla ir pero yo le prometí que me haría cargo de ella y eso he venido haciendo, durante estos dos años de casados le recuerdo cuanto la amo y lo feliz que me encuentro a su lado.

— ¡Hola Gray! ¿Pensando en tu bebé de nuevo? –Veo a mi amigo que está en frente de la puerta de mi oficina y vuelvo a la fábrica, sonrío y le asiento, es difícil mentirle y obviamente estoy emocionado por mi bebé.

— Estaba pensando en él y en Juvia, esta espera me está matando, ya quiero que nazca.

— Alto ahí vaquero, el pequeño dragón solo tiene siete meses, debes esperar, ya casi. –Asiento, espero que mi bebé nazca sano y que pueda estar con nosotros por mucho tiempo, quiero ver el rostro de felicidad de Juvia y poder tocar sus manitos, es injusto que Juvia sea la única que lo tiene en su vientre, desearía poder sentirlo como Juvia lo hace.

— Lo sé, ¿No te parece increíble? No quería que Silvia viniera al mundo y ella ahora es la mitad de mi vida, no imagino cuánto amaré a mi bebé que lo he esperado tanto. –Natsu sonríe y se rasca la nariz, está a punto de darme otro consejo de padre, como si yo no tuviera suficiente experiencia en esto.

— Los recién nacidos son como pequeños diablos, saben en qué momento exacto te quedas dormido y luego solamente para hacerte la vida un infierno lloran sin parar, así son los bebés por eso aprovecha el tiempo en el que ese pequeño está en el vientre de su madre, te lo digo por experiencia. –Le doy una pequeña palmada en la espalda, estoy seguro que después de que Nashi se adapte a un horario dejara dormir a su padre, ya entiendo las notables ojeras en su rostro.

— ¿Qué tal un café después de la ronda? –Natsu asiente y tomo mi equipo de protección para entrar a la fábrica, de repente mi celular suena y lo tomo en mis manos, no era mi mujer como pensaba, es mi padre.

— Hola viejo, ¿Cómo estás? –Desde que le dije a mi padre que iba a tener un hijo con Juvia no ha dejado de llamar a preguntar por su linda nuera y su pequeño nieto. Él quiere bastante a Silvia pero cuando le dije que nuestro bebé iba a ser varón casi se muere de alegría.

— Saliendo de una reunión, Gray. ¿Cómo va todo? ¿Cómo está mi pequeño nieto? –Sabía que llamaba para eso, asiento y respiro hondamente.

— Hace unas horas hable con Juvia, me dijo que se sentía un poco mareada y algo indispuesta pero espero que se ponga mejor, le pedí que si se seguía sintiendo mal le dijera a Meredy que la cubriera y que descansara.

— ¿Por qué no estás con ella? ¡Esta enferma por Dios!

— Papá, Juvia está embarazada no está enferma y no te preocupes, voy a terminar las cosas rápido en la fábrica para cuidarla.

— Espero que vayas rápido, las mujeres en su estado necesitan que las cuiden y las mimen mucho...viajare en algunos días para allá, quiero estar en el momento que mi pequeño nazca.

— Yo te estaré avisando entonces, papá. Cuídate, muchas gracias por tu llamada.

— Adiós hijo –Cuelgo el teléfono y lo dejo en el escritorio, me pongo mis gafas, tapa oídos, la bata blanca y la cofia para el cabello, nada extraño puede tocar el producto o la fábrica tendrá muchos problemas.

Bajo con Natsu y entro en la fábrica, le pido informes a los operarios y todo está marchando bajo control a excepción de ese lote de ponqués que quedaron crudos porque el horno no está calentando bajo los grados necesarios, listo, después de una hora ya tengo todo bajo control y voy a la cafetería con Natsu, ese peli rosado necesita tomar algo que le de energía o se quedara dormido en el trabajo.

— Dos cafés bien cargados por favor, Kinana. –La chica asiente y ambos nos sentamos en la mesa que queda al lado del ventanal que da a la mezcladora, tengo que mandar arreglar ese horno lo antes posible o la producción se puede atrasar y mucho peor podríamos perder materia prima, recursos y mucho dinero.

— ¿Lucy como esta? –Él abre sus ojos verdes sombreados por sus enormes ojeras y no demora en hablar. — Lucy está recuperándose de su parto, tenemos que ser cuidadosos y esperar que su dieta termine, aunque yo la veo bastante bien y aunque somos algo inexpertos ahí vamos, todo se aprende con el tiempo.

Nashi nació hace una semana, Natsu se enamoró de una de las operarias de la banda transportadora número cuatro y desde ahí empezó su noviazgo. Ahora él es un excelente hombre de familia y busca poder darles todo lo que necesitan.

— Las mujeres son muy fuertes, no dudó en que Juvia también se repondrá rápidamente.

— Las madres primerizas siempre presentan más dificultades, es posible que las dos se tarden más en reponerse que una mujer que ya haya tenido partos anteriormente. –Levanto mi ceja, su comentario me produce risa más que todo porque nunca imaginé a Natsu en este estado, él siempre fue un espíritu libre pero siempre llega alguien que cambia a las personas. — ¡Es verdad! Lo leí en una revista, leí muchas revistas debido a que Lucy me obligó a hacerlo.

— Pues esperemos que Juvia se levante rápido de la cama, ella se ha vuelto tan indispensable para mí, soy un simple mortal dependiente de mi mujer.

— ¡Aquí están sus cafés! –Kinana sonríe y deja los vasos en la mesa.

— ¡Gracias Kinana! –Agradecemos al tiempo y ella se retira de nuestra mesa para seguir atendiendo la cafetería,tomo una bolsa de azúcar en mis manos y lo abro para depositar todo su interior en el líquido algo espeso que tengo al frente. Lo revuelvo bien y le doy un sorbo, está delicioso, casi tan rico como el café que hace Juvia, pero aún le falta mucho para superarlo.

— ¿Han pensado en tener otro bebé? –Pregunta difícil, para mí ya serían dos hijos aunque Juvia solo tiene uno, no sé si sería mejor tener otro, para que le haga compañía a su hermano, por el momento no hemos pensado en eso.

— Vamos a ver cómo nos va con este bebé, si no nos saca muchas canas creo que podremos tener otro bebé, aunque ya sabes que los niños se presentan cuando uno menos se lo espera...Juvia se cuida pero dejare ese rango de incertidumbre por si otro niño llega.

— ¡Hey Kinana! Dame dos donas.

— No quiero una dona, me estoy cuidando. –Hablo para molestar a Natsu y me hago el desentendido, cuando se trata de comida ese Dragneel siempre la defiende.

— ¿Querías una dona? Yo las pedí para mí –Sonrío y le doy un puño amistoso en el hombro a mi amigo, recuerdo que a Juvia le gustan bastante las donas de chocolate desde que quedó embarazada.

— ¡Dame tres donas de chocolate para llevar!

— ¿Son para tu esposa? –Le asiento a Kinana y sonrío, me encanta hablar de Juvia y amo hablar sobre nuestro bebé.

— Ya sabes que le encantan y las compro antes de que cierta persona se las coma todas. –Miro a Natsu de reojo y ha sonreído.

— ¿Cuántos meses tiene? –Veo como guarda las donas en una cajita y sé que Juvia va a sonreír cuando le de la caja, no puedo esperar a ver su expresión y me agradecerá cuando se las este comiendo, dirá que soy el mejor hombre sobre la tierra.

— Tiene seis meses, ya va para el septimo en una semana y ya casi tenemos todo listo, cuando nazca se los mostraré.

— ¡Así se habla! –Natsu mostró a su bebé ayer, el jefe estaba en la fábrica y fue una suerte que estuviera de buen humor y no lo regañara. Pero pues yo también correré el riesgo, debo mostrarles a todos mi bebé.

— ¿Qué opina Silvia del bebé? –Veo a Natsu y le doy un mordisco a su dona, pensándolo bien si tenía hambre y se ve demasiado tentador esa cobertura de chocolate.

— Cuando Silvia era pequeña le decía a Juvia que quería un hermanito, pero ahora piensa que voy a dejar de quererla por el niño, no la veo muy emocionada con la idea y me preocupa bastante que no se lleven bien. –Otro sorbo de café para ahogar mi preocupación, quiero que todo salga bien y más con este nuevo integrante en nuestra familia.

— Ya lo querrá, todos los hermanos se quieren demasiado y ya que ella es la mayor lo cuidara muchísimo, ocho años es bastante diferencia pero aún así estoy seguro que cuando lo vea lo va a querer.

— Ojalá así sea, Natsu. Porque me preocupa mucho más que se vuelva como Ultear y no es que sea malo que quiera parecerse a su madre pero ya sabes que a veces ella es insoportable. –Él asiente dándome toda la razón y algo dentro de mí me pide que llame a Juvia, busco mi celular en el bolsillo de mi pantalón pero no está ahí, lo he dejado en mi oficina.

— Claro que lo querrá, las mujeres tienen ese instinto materno y la parte buena es que ya no jugará con sus muñecas si no con su hermanito. –Asiento y termino mi café, debo llamar a Juvia y preguntarle cómo se encuentra.

Kinana deja la cuenta en nuestra mesa y busco el dinero en mi billetera, le dejó una propina y levanto a Natsu, necesito llegar a mi oficina por mi celular.

— Voy a llamar a Juvia, necesito que me cubras, voy a cuidarla, me dijo que no se sentía bien. –Él asiente y camina conmigo, subimos las escaleras y entro a mi oficina, mi celular está sonando y apresuró mi paso para lograr contestar el teléfono pero no alcanzó y pierdo la llamada.

Revisó la pantalla de inicio, Ultear me estaba llamando, pero no es una llamada, tengo quince llamadas de ella y eso me asusta bastante, esa mujer a veces puede llegar a ser temible, bajo más la información de la pantalla y Lucy también llamó, varias veces también, al final está Juvia que me marcó tres veces. Tengo que llamarla, preguntarle qué fue lo que sucedió.

Buscó su numero y una llamada de Ultear vuelve a entrar, me angustio y pienso lo peor, Silvia tiene que estar bien, por favor que nada le haya pasado.

— ¡Hola! ¿qué sucede? –Muerdo mi labio inferior tratando de no perder el control.

— ¿Papi? –Es la voz de Silvia, el alma me vuelve al cuerpo. Mi niña está bien. — Sí mi princesita, ¿Qué ocurre?

— Papi, Juvia va a tener el bebé. –Aún faltan dos meses, no puede ser posible, no ahora.

— ¿Estás segura?

— Mamá dijo que tiene contracciones aunque no estoy segura de lo que eso signifique. –Estoy congelado, cuando yo llegué al hospital habían pasado horas desde que Ultear había dado a luz y sabía que mi hija estaba bien, pero ahora la incertidumbre me abarca, mi hijo ni siquiera ha cumplido su tiempo de gestación, por favor que nada malo le ocurra.

— ¿Dónde están? ¿Por qué tienes el celular de tu madre?

— Juvia llamó a mami y le dijo que tú no contestabas, mami estaba con el alcalde muy cerca de la guardería, decidió pasar por ella y ayudarla, de una vez me recogió y aquí estamos en el hospital del norte, acaban de entrar a Juvia en una camilla.

— Ya voy para allá, por favor llámame si algo sucede, pásame a tu madre, princesita.

— Sí papi, te espero aquí...¡Mami! –Tomo mi chaqueta, parece que he dejado de respirar y Natsu me ve desde el escritorio de su oficina.

— ¿Qué pasa Gray? –Le hago una señal con mi mano para que espere, ahora lo más importante es escuchar todo lo que me tiene que decir y poder actuar.

— ¡Hola Gray! ¡La próxima vez carga ese pedazo de panela que llamas celular para todas partes! –Casi me deja sordo con su grito.

— Si señora, estaba en la planta y no podía contestar.¿A Juvia le pasó algo? ¿Por qué el bebé ya va a nacer si solo tiene seis meses, casi siete? -¿Por qué mi bebé ya va a nacer? Tengo mucho miedo.

— Nada le pasó a Juvia, el parto prematuro es más normal de lo que te imaginas en madres primerizas.

— Pero a ti no te pasó, ¿Por qué a ella si?

— Porque así es la vida Gray, no te preocupes, todo va a salir bien, confía en Juvia. –Quiero creer que todo va a salir bien pero soy el padre, es normal preocuparme y pensar en cosas malas cuando nuestros perfectos planes se salieron de control y el bebé nació cuando él quiso. Los planes de contingencia son una ficha clave en mi trabajo, ¿Cómo no pensé en uno para una situación así? Estaba demasiado confiado que mi niño iba a nacer en dos meses y por eso no me había preparado lo suficiente, todo es mi culpa.

— Llámame si algo pasa, por favor mantenme informado. –Ella responde con un aja y yo me quito rápidamente los elementos de protección para poder salir a la calle.

— Pasa por algunas cosas a tu apartamento, Juvia y el bebé las va a necesitar.

— Pero mi hijo está a punto de nacer, no puedo perdérmelo.

— Las contracciones de Juvia aun no son en periodos de tiempo uniformes y el tiempo entre cada una de ellas es bastante amplio, tienes algunas horas para llegar, confía en mí. –Asiento y busco las llaves de mi auto, tomo mi maletín y salgo de la oficina.

— ¿Qué pasa, hermano? –Natsu me detiene en el camino y yo lo veo, estoy tan nervioso que mis palabras ni siquiera salen completas.

— Juvia va a dar a luz –Natsu abre sus ojos y piensa lo mismo que yo. — ¡Aún faltan casi dos meses! –Asiento muy asustado y él se aparta de mi camino.

— Yo te cubro, Gray. Llámame y me dices cuando mi sobrino nazca –Aprieto los puños y le doy un puño en la mano amistosamente a Natsu para luego irme.

— ¿Qué necesitas que lleve? –Sigo hablando con Ultear por teléfono y estoy atento a sus indicaciones, esta misión se ha convertido en una de vida o muerte.

— Te envió la lista, no te tardes, Gray, Juvia estaba preguntando mucho por ti.

— Gracias por llevarla, Ultear. Dile que muy pronto estaré ahí, que la amo demasiado.

— No fue nada, apresúrate. Y prefiero que tu estés aquí para que se lo digas personalmente, no creo que sea lo mismo viniendo de mi.

— ¿Puedes llamar a mi padre y avisarle?

— Ya lo llame –Eso es lo bueno de las mujeres, son muy eficientes y se fijan en los detalles.

— Bien, allá nos vemos. –Cuelgo mi celular, bajo las escaleras lo más rápido que mis pies dan y corro buscando mi Mercedes azul. Doy un salto por el techo descubierto, ni siquiera abro la puerta pues no hay tiempo que perder y prendo el auto.

Manejo lo más rápido que puedo pero los semáforos no están cooperando el día de hoy o lo que creo es que nunca me había fijado tanto en un semáforo en rojo, jamás me había desesperado como lo estoy ahora. ¿Cómo estará Juvia? Ojalá y no esté sufriendo demasiado.

Manejo dos cuadras más y estoy en casa, subo rápidamente las escaleras ya que el ascensor está fuera de servicio y abro la puerta de mi apartamento sin siquiera cerrarla, revisó la lista en mi celular y empiezo a guardar todas las cosas en la pañalera que Juvia compró.

"Artículos de aseo para Juvia (Champú, jabón, cepillos de dientes y pelo, crema de dientes)...Una bata, un camisón, sus pantuflas, medias de lana, ropa interior, tráele toallas higiénicas (Por si en el hospital no le dan las que a ella le gustan), una muda de ropa. Para tu bebé lleva una muda de ropa (la más pequeñita Gray porque va a nacer prematuro), unos mitones, dos pañales y una mantita".

Junto todas las cosas y meto en una maleta las que no me caben en la pañalera, tomo las dos maletas y salgo de la casa, en el corredor me devuelvo a cerrar la puerta del apartamento y nuevamente bajo corriendo por las escaleras, cambio de auto, en la camioneta tenemos su silla instalada así que en ese auto es el que debe ir mi hijo.

Miro el celular cada vez que estoy atrapado en un semáforo pero no hay noticias, sonrío después de pasar el ultimo semáforo de camino al hospital y parqueo mi auto. Tomo las maletas y me dirijo a la edificación. Cuando veo en la sala de espera a mi niña y a Ultear sonrío grandemente.

— ¡Papi! –mi niña corre hacia a mí y yo la levanto con mis fuerzas, le entregó las maletas a Ultear y bajó a otra vez a Silvia al suelo.

— ¿Hay noticias de Juvia? –Ambas niegan con la cabeza y yo le digo a un enfermero que quiero pasar y acompañarla en el parto. Muy gentilmente me lleva a una sección donde me visten con ropa quirúrgica y me hacen una descontaminación para entrar, camino a la habitación de Juvia y veo a la doctora, ella me indica que pase, es algo anciana y no es la mujer que queríamos para el parto, pero esta es una emergencia y debemos acoplarnos a las circunstancias.

— Mi nombre es Grandeeney, soy la mujer encargada del parto.

— Buenas tardes, soy Gray Fullbuster el padre del niño y esposo de Juvia.

— ¡Amor! ¡Qué bueno que estás aquí! -La expresión de su rostro está hecha pedazos prácticamente y sus ojos están aguados, en cualquier momento va a romper a llorar. Juvia está destrozada y su frente está llena de gotas de sudor, esto es demasiado triste y angustioso de ver.

— Llegó en un buen momento señor Fullbuster, su hijo ya está asomando su cabeza. –Me armo de valor y sigo a la habitación, me acerco a Juvia y le doy un beso en la frente pero enseguida se queja de dolor, toma mi mano fuertemente y yo tomo la suya.

— ¡Tú puedes amor! Estoy muy orgulloso de ti –La animó con mis palabras y sigo sosteniendo su mano.

— ¡Lista Juvia! Vamos de nuevo, uno...dos...tres –Juvia pone su mentón en su pecho y su rostro se pone rojo, está haciendo bastante fuerza y parece ser muy doloroso.

— ¡Todo lo que puedas, eso es! ¡Vamos linda! ¡Ya casi! –La mujer nos mira y Juvia termina y toma una pausa.

— ¡Un último esfuerzo! Ya casi –Una lágrima se escapa de sus ojos y cae por toda su mejilla, acaricio su cabello y la miro con preocupación pero soy muy fuerte y trato de que no vea mi miedo.

— Vas muy bien, amor. Así se hace mi chica fuerte. –Ella asiente y nuevamente puja para que nuestro bebé salga, respira y otra vez lo hace, yo ya hubiera renunciado desde el principio.

— Lo tenemos, acá está. –Grandeney sostiene a mi hijo, su cuerpo está lleno de grasa y líquidos, es demasiado pequeño, lo mira, el niño no está llorando ¿Por qué está tan morado? ¿Qué le sucede? ¡Mi bebe!

— No está respirando –Siento como si mil agujas atravesarán mi corazón, cortan su cordón umbilical y se lo llevan en un parpadeo, todo pasa muy rápido, ni siquiera tengo tiempo para asimilar lo que ha sucedido, ¿Mi bebé nació muerto?

— ¡Mi bebé! ¿Qué le pasa a mi bebé? –Juvia rompe a llorar y extiende sus manos en dirección a donde se llevaron al niño, se va a levantar de la cama y las enfermeras no se lo permiten.

— ¿Qué le pasa a mi hijo? ¿Por qué no me lo dieron? ¡Tráiganlo! –Odio ver llorar a Juvia pero siento que yo también estoy destrozado por dentro, aun así no puedo demostrarle debilidad a Juvia o se desmoronará en cualquier momento y en su estado eso sería muy peligroso.

— ¿Qué le pasa a nuestro bebé? –le preguntó a una de las enfermeras que sigue ahí, está curando a Juvia y nos mira, mueve sus manos en señal de que nos calmemos y sonríe, ¡No entiendo como sonríe en estas circunstancias!

— El bebé nació prematuro, es probable que algunos tejidos o órganos no se hayan desarrollado por completo y por eso tuvieron que examinarlo con más cuidado, ya verán que puede que no sea nada grave y Grandeeney vuelva con la buenas noticias. –Juvia niega con la cabeza y sigue llorando. — ¡Quiero ver a mi bebé! Por favor díganme que no está muerto, por favor.

Aprieto mis puños, sostengo ese nudo que tengo en la garganta y le sonrió a mi chica. — Nuestro bebé está bien, ya nos lo traerán, amor y lo podrás ver después de tanta espera. –Trato de calmarla, los segundos pasan y la enfermera ha terminado de curar a Juvia, lentamente le da las indicaciones y le dice que no debe moverse demasiado, que debe descansar ya que le han tomado algunos puntos y se pueden reventar si no tiene cuidado.

La espera me está matando, por favor, que mi bebé este vivo, que lo esté. Que sus órganos estén completos y que no se me muera, lo espere tanto, lo anhele con todas las fuerzas de mi corazón. Lo necesito a mi lado.

La doctora entra y Juvia y yo observamos su rostro. Respiramos hondamente preparados para cualquier noticia y mi chica se ha puesto a llorar nuevamente.

— ¿Mi hijo está vivo? ¿Qué pasó con él? Por favor cuénteme que fue lo que pasó, por favor. –Nunca había visto a Juvia tan destruida y nerviosa, jamás habíamos considerado la idea de perder a nuestro hijo, esto de nuevo se sale de nuestros planes.

— Claro que está vivo, es un varón, muy pequeñito y delgado. Nació pesando 1900 gramos y tiene 37 centímetros de largo. Su corazón está completamente desarrollado al igual que el resto de sus órganos, sus pulmones están un poco inmaduros pero no hay nada que unas horas en la incubadora no pueden solucionar. Su respiración es algo anormal y nos dimos cuenta que es Taquipnea transitoria, lo dejaremos con oxígeno por algunas horas y veremos cómo evoluciona. ¡Felicidades padres!

Ambos estamos apretando la mano de otro fuertemente y creo que voy a llorar, mi pequeño y dulce bebé.

— ¿Pero estará bien? Eso no le afectará en el futuro?

— En lo absoluto. Tienen que tener mayores cuidados porque es prematuro, pero no hay nada de qué alarmarse.

— ¿Cuándo lo podré ver? –Juvia se seca las lágrimas y parece que una sonrisa se está formando en sus labios.

— Lo traeremos a usted en aproximadamente veinticuatro horas, por el momento descanse. Si usted desea ver a su hijo lo puede ver. –la mujer me mira a mí y yo veo a Juvia, ella mueve la cabeza y yo sigo a Grandeeney algo emocionado, mi corazón late fuerte y cuando entro al pasillo puedo ver un gran cristal, hay niños en cunas y otros en incubadoras.

— ¡Es ese de allá! La tercera incubadora después de la pared –Mi bebé es muy pequeñito, sus cabellos son azules iguales a los de su madre y tiene una manguera en sus fosas nasales por la cual le entra el oxígeno.

Es solo pañal y su cuerpo está algo azulado, mi bebé parece de mentiras y desearía tenerlo en mis brazos, decirle cuanto lo quiero y lo espere.

— ¿No tendrá frío?

— A los niños prematuros les cuesta adquirir más el calor pero no se preocupe, ahí está bajo las condiciones que necesita. –Me quedo observando al niño más hermoso de todos, lo amo, mi pequeño, unas cuantas lágrimas se resbalan por mis mejillas. Él es lo que yo siempre soñé.

.

.

.

Mi pequeño está en los brazos de su madre, ella no ha dejado de verlo por un solo segundo y es demasiado cuidadosa alimentándolo, aún tiene oxígeno pero muy pronto se lo van a quitar para que él pueda respirar por su cuenta y juntos volvamos a casa.

Estuvimos en ese lugar por tres días seguidos, la primera noche que volvimos del hospital fue muy dura, demasiado difícil y algo dolorosa, pero todo lo hicimos por el bien de mi pequeño y para que se mejorara pronto.

— Amor me pasas por favor sus mitones, tiene unas uñas filosas y no quiero que se rasguñe. –Tomo la pañalera en mis piernas, busco sus guantes y veo la manta color verde, me sorprende ver ese objeto ahí, en medio de mi nerviosismo no me di cuenta que tome la manta que le regale ese día a Juvia cuando peleamos.

Aquella manta que cada día al ir a mi trabajo veía exhibida en la vitrina y que por una extraña razón no podía dejar de ver y que me causaba una rara emoción en mi corazón. No tenía novia, ni siquiera quería tener una familia, yo solo me preocupaba por mi trabajo pero aún así la veía cada día y me preguntaba porque me atraía tanto.

En esa época Juvia llegó a mi vida, su sonrisa y la manera tan tierna en la que hablaba cautivaron toda mi atención, cada día que pasaba con esa mujer entendía que no era una casualidad que esa manta con un bordado de osito me llamara la atención, entendí entonces que en una parte de mi subconsciente el deseo de formar una familia existía, sabía que debía tener una prueba de que quería hacer una familia con Juvia Loxar, la maestra de mi hija Silvia y que de no ser porque la metimos en esa guardería nunca la hubiera conocido.

Ese día la compre con el osito de peluche que veo asomarse tímidamente entre todas las cosas de la pañalera, saco la manta, es suave y cálida, se parece bastante a lo que yo estoy sintiendo ahora, esa manta al igual que yo lo protegerá, le dará su calor, amor, procurará lo mejor para él cubriéndolo de las amenazas y siempre estará ahí a su lado.

— ¿Puedo cargarlo? –Juvia le termina de poner los mitones y asiente, me pasa al niño y mi mujer ve lo que estoy sosteniendo.

— Trajiste nuestra manta. –Los ojos de Juvia se llenan de lágrimas y otra vez empieza a llorar, está demasiado sensible. Ese manta significa mucho para nosotros, en realidad ese día llegue a pensar que la iba a perder por una tonta discusión, ese día después de esperar que me abriera por muchas horas le deje en claro que quería que ella fuera la madre de mis hijos y poder tener una nueva ilusión. Ella era mi futuro y ahora lo compruebo con mi pequeño, este bebé será el resto de mi vida y debo hacer todo por él.

— Claro que si, la compre hace años para él y no podía dejarla en casa. –Tomo su pequeño cuerpecito y le quitó la manta que le dieron en el hospital, rápidamente lo envuelvo en la manta verde y le sonrió. Está completamente dormido, tan indefenso, tan desprotegido. Este niño es una de las mejores cosas que me han pasado y es una razón más para estar feliz.

La manta se ve más hermosa y llamativa sobre él, sabía que no era para estar exhibida en una vitrina, tomo a mi pequeño niño y le doy suaves caricias, de ahora en adelante tendremos que cubrirlo con muchas mantas debido a que su grasa no absorbe mucho el calor y aunque el amor de Juvia y mío sea cálido para él, necesitamos de esta pequeña manta para que nuestro bebé crezca sano y fuerte. Para que mi bebé nunca sienta frío y sepa que me tiene a su lado, para que entienda que Juvia y yo somos sus padres, que lo queremos sobre cualquier adversidad y que estaremos ahí para curar sus aflicciones.

— ¡Papi! ¿Puedo ver a mi hermanito!? –Silvia entra sin tocar la puerta y yo sonrío, ni siquiera me saludó y ya es un nuevo día, parece que hoy falto a sus clases también.

Bajo al niño a su altura y ella lo ve con sus grandes ojos, le acomoda la manta para cubrirlo mucho más y va donde Juvia.

— Gracias por traer al mundo a mi hermanito, te juro que lo voy a cuidar mucho, Miss Juvia.

— Hace mucho no me decías así, Sil. –Mi niña sonríe y asiente.

— Dejaste de ser mi profesora hace mucho y te quiero como si fueras mi mami ¿entendiste? –Afortunadamente Ultear está afuera o le afectarían sus palabras, pero bueno ella sabe cuánto quiere a su hija y sabe lo que está dispuesta a dar por ella.

— Yo también te quiero como si fuera mi propia hija, ¿Lo sabes? –Ella abraza a Juvia y mi peli azul la toma entre sus brazos.

— Si lo sé, gracias por cuidarme y enseñarme muchas cosas.

— No es nada –Me acerco a mis dos princesas y me agacho a su altura, le doy un beso en la cabeza a mi pequeña y luego uno mis labios con los de Juvia en agradecimiento.

— Gracias por todo. –Juvia sonríe y me acaricia suavemente la mejilla, está muy feliz, yo la amo mucho y ella también a mi.

— Gracias a ti por amarme. –la puerta de la habitación se abre bruscamente pero mi hijo no despierta, Gajeel el hermano de Juvia entra y nos saluda. Observa desde lejos a nuestro bebé ya que le da impresión alzarlo y le da miedo lastimarlo por lo pequeño que es.

— ¿Cómo sigue el mocoso?

— Ya te he dicho que no le digas mocoso, está muy bien. Ya están a punto de dar o de alta.

— Me alegro mujer, voy a llamar a Levy para que lo vea. –Gajeel vuelve a salir de la habitación y yo me siento en la cama con mi niño en brazos al lado de Silvia.

— Mira su manta, se ha caído de este lado –Juvia arropa bien a nuestro bebé y se lo pasó para que lo tenga en sus brazos, mi niño necesita escuchar el corazón de su madre, sentir el calor de sus brazos y también protegerse con su mantica. Mi pequeño se pierde en su enorme mantica, es muy chiquito pero no importa porque está con sus padres y su hermanita, todo estará bien para él, me encargaré de que crezca como un niño normal y que nada le falte. Amo a mi bebé y a mi esposa.


Listo, final final de los finales. Quería escribir sobre ese tema, me gustan mucho los bebes obviamente ustedes ya se han dado cuenta pero pues se los quería recordar.

Pregunta: ¿Quieren tener hijos?

Espero que les haya gustado sinceramente y pues ya saben las recomendaciones que les he hecho en otros fics, pero si no las han leído antes o no se han animado a seguirlas los invito a que las sigan:

Dejen review acá abajito, en ese cuadradito y apoyen mi talento, ayúdeme a seguir adelante y motivarme.

Pueden poner follow y favorito para que les lleguen notificaciones cada vez que actualizo.

Un súper abrazote para Lacriza, Lymar Vastya, Shiro-rq, Jaaii que no les puedo contestar sus hermosos reviews ya que son guest y a los demás que no les he respondido esperen que luego les llegara mi mensaje agradeciendo por su apoyo.

Tengan un excelente día, me despido. Hasta luego los quiero demasiado.

Les mando un abrazo psicológico y un súper beso, nos leemos mañana.