Hola hermosuras! Este OS me salió súper largo pero pues aún hay escenas que quería meter y no metí porque me quedaría Full largo. Los punticos denotan las escenas que ocurren en el pasado y en el presente, en determinado momento ambos momentos se juntan.
Advertencia: Rated M+++ jajaja ok no. Pero si hay Lemmon. El fic es como un Edo-Gruvia, pero Juvia no es tan esquiva :3 espero que lo disfruten.
Con ustedes:
Actos de borrachos – Día 16.
Sonrió y observo sus ojos grises iluminados con esa sonrisa tan hermosa y brillante que tiene, se ve tan guapo y feliz, me encanta, Gray me vuelve loca y lo sabe, se aprovecha de todo lo que me hace sentir para manejarme como quiere y la verdad no me importa en lo absoluto.
— Gray Fullbuster –Se levanta de su silla y acomoda el cordón en su birrete para que no le estorbe al caminar, tomó su diploma entre mis manos, pero antes de eso arreglo mi vestido bajándolo un poco y colocó un mechón que se vino a mi cara tras mi oreja, sonrío y muerdo mi labio inferior intentando ocultar la felicidad que siento porque Gray sube un peldaño más en su vida.
El Fullbuster llega a mí y yo le doy el diploma sonriendo, me abraza inesperadamente, ya lo habíamos conversado antes, no me iba a abrazar para que no hubieran razones por las cuales sospechar, pero aquí está él haciendo lo que quiere de nuevo, ¿Qué voy a hacer con este chico? Trato de despegarme de él muy rápido para que nadie haga suposiciones de lo nuestro, pero él no lo permite, no sin antes dejarme sus intenciones muy en claro.
— Espero mi regalo de graduación esta noche. –Me susurra en el oído muy suavecito y pasó toda la saliva que tengo en la boca intentando no sonrojarme por las cosas tan insolentes que Gray dice, ¿Cómo se atreve a decir semejantes cosas aquí? ¡Nos pueden descubrir! No podemos bajar la guardia así ya estemos a punto de triunfar, un paso en falso y estaríamos perdidos, pero después de esto seremos libres, en el momento que esto termine podremos demostrarnos nuestro amor sin que haya algún impedimento.
— Claro que si, le va a encantar. –Hablo muy provocadora, con Gray puedo ser salvaje y seductora, con él estoy descubriendo cosas que jamás pensé que podía tener o hacer. Sonríe de esa manera picara que hace que todo mi cuerpo ceda ante él, Gray se acomoda y pega su cuerpo al mío, sonrío y ante el flash de la cámara desaparece y yo debo entregarle el diploma a un nuevo estudiante. Sin ser consciente, en ese instante mi mirada se desvía a Mary, me observa con envidia, de eso no hay duda, pero esa sonrisa en sus labios es demasiado inquietante, no me agrada esa actitud y tengo un mal presentimiento con todo esto.
— Buenas tardes Miss Loxar. –Veo a mi estudiante ansiosa de recibir su diploma, sonrío y le entregó la carpeta.
— Felicidades, Lucy. –La chica sonríe ante la cámara y Natsu empieza a decir cosas que la avergüenzan.
— ¡Me siento muy orgulloso de ti, Luce! ¡Te amo! –Lucy se sonroja violentamente y yo sonrío muy discreta, ellos son mis estudiantes más graciosos.
— Mary Igarta –Aprieto mis manos en forma de puños, odio a esa mujer y ella corresponde a mi sentimiento, debo fingir que estoy feliz cuando quiero darle una cachetada en el rostro y refregarle en su estúpida cara llena de cirugías que Gray es sólo mío y que finalmente yo fui la que ganó.
— Felicitaciones, pensé que no lo lograrías. –Hablo sarcásticamente y quiero reír, sin embargo debo ser respetuosa. No sé cómo hizo trampa en el examen final, esa mujer es tan tonta que no sabe sumar dos más dos y que haya sacado cinco en el examen tan complejo que puse es simplemente imposible, es una zorra con trucos bajo la manga.
— ¿Y tú crees que lo lograste? Lo mejor está por comenzar –Ladeo mi cabeza intentando entender sus palabras y aunque la probabilidad de que lo sepa es nula siento miedo, muerdo mi labio inferior y niego con la cabeza, se supone que nadie sabe lo nuestro.
— ¿De qué hablas?
— Olvídalo, no tardarás en saber que es lo que está sucediendo. –Mi cuerpo empieza a temblar de repente porque pienso lo peor, la culpabilidad me abarca y puedo ver por medio de los ojos cafés de esa mujer que conoce todos mis pecados, miro a Gray, sé que de él no saldría una sola palabra porque conoce las consecuencias, los graves y duros frutos de nuestras acciones.
— ¿Qué sucede? –Gray gesticula para que pueda entenderle a la distancia, jamás pensé que pudiera pasarme a mi, una persona con unos fundamentos éticos impresionantes.
— Ella lo sabe –Se lo digo sin que mi voz salga, Gray me comprende a la perfección y la sorpresa también es muy grande para él, mis lagrimas están a punto de salir de mis ojos y entonces esa luz proveniente del exterior me enceguece un poco, abren fuertemente la puerta del auditorio y después de unos segundos puedo distinguir esas cuatro siluetas, son policías, vienen por mi aunque no lo quiero aceptar. Doy unos pasos hacia atrás, no ahora, no delante de todas estas personas.
— ¿Juvia Loxar? –No quiero levantar mi mano, no me atrevo a aceptar que soy ella, en este momento solo deseo escapar.
— Es ella –Mary sale de su puesto en el escenario y me señala, yo agacho mi cabeza demasiado avergonzada, todo lo que tenía y había logrado con esfuerzo terminó en un segundo, mi vida se destruyó, ¡Mierda! No ahora por favor, no en frente de todos.
— Señora Loxar, queda arrestada por... –No logro escuchar las palabras del policía, conozco los cargos que se me imputan y me niego a que ese policía de grandes ojos azules este revelando mis pecados delante de toda la comunidad institucional, delante de los niños en el recinto, me siento muy mareada y solo puedo ver cómo todos los padres, directivos y estudiantes empiezan a susurrar.
Colocan en mis manos unas esposas que me lastiman, cierro los ojos y mis lágrimas salen porque yo no soy una criminal, no merezco esto, Mary empieza a reír y levanto mi cabeza para no darle gusto de verme hecha pedazos, no hice nada malo, solo renuncie a mi ética, mis valores, mi moral como profesional y a mí razón. Debe ser por esas razones que me están juzgando y humillando delante de todos.
— ¡Suéltenla! Ella es inocente, lo es –Escucho el grito de Gray y no tengo el valor de verlo al rostro, Natsu se apresura a detenerlo porque conociéndolo hará lo que sea para que no me lleven. Camino por inercia ignorando sus palabras para que lo vea, para que le diga algo. Yo simplemente quiero morir, no soy una criminal, pero hoy quede como la peor de ellas, mi nombre quedará tan sucio que jamás me volverán a contratar en ningún lado, claro, si es que salgo de la cárcel algún día.
Y pensar que todo comenzó cuando entré en esta institución, debí haberlo intuido, todo esto es mi culpa, no puedo negarlo y culpar a alguien más cuando la única responsable fui yo y mi estúpido corazón.
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Era el día más feliz de toda mi vida y no podía ocultarlo, finalmente mis sueños se hacían realidad y podía explotar mis talentos con esa gran oportunidad que me habían brindado, Fairy Tail era una de las escuelas más importantes y relevantes de todo el país y un recién egresado nunca había tenido la oportunidad de trabajar allí, pero yo tenía muchas habilidades y era muy estudiosa, siempre cumplía lo que me proponía, no había ningún obstáculo muy grande para mí y ahí estaba yo en mi primer día de trabajo.
No solo iba a hacer la maestra de matemáticas de los cursos de la secundaria, iba a ser la directora de grupo del último curso de la institución debido a que el profesor murió por condiciones naturales. Era mi tiempo para demostrar todo lo que tenía y debía brillar.
— Básicamente esas son las reglas de la institución, deben cumplirse todas ellas a cabalidad ya que en el peor de los casos se les quitará su licencia y nunca más podrán volver a ser maestros. –Sonreí, sabía que iba a cumplir las normas porque era una persona muy correcta. — Debido a que la ética es nuestro mayor lema y nuestro valor más preciado, está demás decirles que esta estrictamente prohibido las relaciones entre miembros de la institución, ya sea entre profesores o empleados y jamás se metan con los estudiantes, conocen las leyes del país, es un delito que las personas mayores de edad tengan relaciones sexuales con menores de dieciséis años ya que ellos no tienen consentimiento sexual. –Reí porque los jóvenes de hoy en día son tan adelantados que la mayoría llega a esa edad con varios encuentros sexuales encima.
— Esto es serio señorita Loxar, no entiendo que es tan gracioso. –Cambié mi expresión y baje la mirada. — Es solo que a esa edad ya la mayoría de adolescentes han experimentado esa necesidad del ser humano, es mentira que no tengan consentimiento sexual cuando ellos son más adelantados que nosotros. –Señalé a los demás profesores que estaban en la inducción conmigo, la mayoría eran ancianos y ellos estaban totalmente de acuerdo con mi aseveración. — Solo era por eso, lamentó haber sido grosera.
— Son las leyes señorita y fueron creadas para respetarse. –Quería hacerle un mohín a esa mujer amargada con cabello rosado y tantas arrugas en su rostro que debe tener millones de años de experiencia, como si ella no hubiera tenido sexo en la adolescencia. Mi celular vibró y me emocioné al ver que era un mensaje de mi novio.
"Buena suerte en tu primer día". –Se me dibujó una boba sonrisa en el rostro al leer su mensaje, amaba tanto a Jellal que era capaz de darlo todo por él, llevábamos seis años de relación, nos conocimos en la secundaria y habíamos pasado muchos momentos juntos.
"Gracias amor, estoy aquí con doña reglas fastidiosas, esta noche te contaré todo". –Guardé mi celular en mi bolsillo y segundos después volví a sentir esa vibración en mi pierna.
"Esta noche no puedo, debo adelantar mi trabajo, lo siento". –Me gustaba aparentar y mentirme a mí misma, sabía que las cosas entre Jellal y yo no iban bien, pero me aferraba a la idea de que podíamos mejorar nuestra relación, pero él ya no era el de antes.
"No hay problema".
— Por favor acompáñeme, señorita Loxar. Le voy a presentar a sus alumnos. – Salí del salón de protocolo y caminé por los pasillos hasta el aula de clase.
— Son pequeños diablos, pero lo mejor es que saldrán este año y ya no serán problema de nosotros. Le pido que resista. Tendrá que ir a la excursión de los chicos para cuidarlos, pero no se preocupe que la institución cubre los gastos suyos. –Asentí con la cabeza y memoricé el camino.
— Buenos días. –Todos en el salón se sentaron al ver a la señora y yo entré haciéndome al lado de Grandeney..
— Les presento a su nueva directora de grupo y profesora de cálculo, Juvia Loxar, licenciada en matemáticas egresada de la universidad de Harvard con las mejores notas de toda la facultad. –observé a los que serían mis estudiantes mientras ella me presentaba, noté enseguida que eran niños mimados nacidos en cuna de oro.
— Les pido de antemano que la respeten y si tiene algún inconveniente por favor hágamelo saber, señorita Loxar.
— Muchas gracias –La anciana salió y quede sola con ellos, respiré para darme fortaleza y carraspeé mi garganta para empezar a hablar.
— Esperó que nos llevemos muy bien, no se dejen engañar por mi aspecto porque en realidad puedo llegar a ser muy aterradora si me lo propongo...-En ese momento nuestras miradas se cruzaron, sentí mariposas en el estomago al ver cómo sus ojos grises me observaban con sorpresa, como si yo fuera un tipo de ser sobrenatural, él cautivo todos mis sentidos con tan solo verlo a primera vista. Supe entonces que él era apuesto, mucho, parecido a Jellal, pero él era perfecto físicamente, ni esa cicatriz en su frente me hacía pensar lo contrario. Traté de volver a tomar el hilo conductor, me perdí completamente en sus ojos y fue literal.
— Los alumnos tienden a tenerle miedo al cálculo y ven a sus maestros de matemáticas como los monstruos, yo les aseguro que haré todo lo posible para que la clase sea agradable y al mismo tiempo aprendan. –Volví a ver a Gray y vi cómo la mujer a su lado, esa de cabellos marrones y ondulados me miraba amenazante. "Es su novia" pensé enseguida, no tenía que tener un doctorado para identificar los celos en sus ojos.
— Las normas son sencillas, pido respeto a mi clase, entre ustedes y a mí como persona. No soy de esos profesores que me molesto porque no presten atención, pues es enteramente su responsabilidad ya que mis exámenes finales pueden llegar a ser su peor pesadilla. Ustedes son los que asumen las consecuencias. –Ni una sola voz se manifestó, estaban tan asustados que quería romper en risa, yo no soy un demonio, pero quería influir miedo. — ¿Entendido? –Silencio absoluto.
— Bien, tengo entendido que han durado dos semanas sin clase, ¿En qué quedaron con su antiguo profesor? –Mi estudiante sexy levantó la mano, trate de controlar los pensamientos extraños que se formaron en mi cabeza, era mi alumno y yo su maestra, además tenía novio y él novia.
— Quedamos en límites, ese es el tema siguiente de nuestro cronograma académico. -Y su voz terminó de matar a mis pobres y estúpidas neuronas que estaban haciendo resistencia, era simplemente perfecto ese chico y me encantaba su brillante cabello negro.
— Perfecto, es un tema sencillo. Gracias por su ayuda, señor... — Fullbuster, Gray Fullbuster –Se apresuró en contestar, bien ese nombre se iba a convertir en uno muy familiar para mí.
— Bien, entonces empezaremos con la clase. ¿Alguna pregunta antes de empezar? – Gray levantó su mano y lo señalé dándole la palabra.
— ¿Cuántos años tiene? –Debí haberme sonrojado en ese instante, nunca me espere eso.
— Eso no se le pregunta a una mujer. –Trate de defenderme, no quería que pensaran que por mi corta edad podían desafiar mi autoridad, por eso no revele ese dato.
— ¡Sí Profe! ¿Cuántos años tiene? –Natsu insistió porque a él le mataba la curiosidad, luego fue Lucy y Levy, resoplé dándome por vencida.
— Tengo veintiún años. Ahora sí empezaremos con la clase, mi vida personal no es asunto suyo. –No quería parecer grosera, pero Gray se contrajo en su silla.
— Solo quería decirle que parece de menor edad, unos quince ya que es muy bella. Perdón si la incomode. –Su primer halago y había quedado como todo un caballero, era imposible que Gray pasará desaparecido para mí.
— No, no me incomodó. No se preocupe.
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La clase terminó más rápido de lo que pensé, Gray tenía una mente brillante y yo amo eso en los hombres. Estaba recogiendo mis cosas y el Fullbuster aún no salía.
— ¿Amor nos vamos? –Gray negó con la cabeza ante las palabras de Mary. — Tengo que hablar con la maestra.
— Pero dijiste que hoy íbamos a salir. –Él puso sus ojos en blanco, yo fingía que no estaba poniendo cuidado. — Tú fuiste la que lo dijo y ya te dije que no quiero que decidas por mi, Mary. Hoy no puedo.
— ¿Qué vas a hablar con ella? ¿Quieres tener sexo con la perra? –Abrí mis ojos demasiado sorprendida por sus palabras, yo estaba ahí, sus acciones eran prácticamente un descaro y una falta de respeto. Él me vio para identificar mi reacción, se encontraba demasiado avergonzado por lo que ella acababa de decir, tomé mis cosas y salí del salón, no iba a entrometerme en una pelea de novios, esa mujer no me conocía y no me quiera meter en problemas en mi primer día y más porque ella parecía una maniática a primera vista.
— ¿Viste lo que acabaste de hacer? ¡Eres una tonta! Me hiciste quedar como un estúpido delante de ella.
— ¿Acaso te importa mucho lo que ella piense? Te gustó ¿No es así? –Él guardó silencio. — Si me gustó o no eso a ti no te interesa.
— ¡Vete a la mierda!
— No, tú hazlo, me cansé de ti. ¡Estoy harto, no te soporto! –Caminé lejos de ellos y Gray no tardó en llegar a mi.
— ¡Espere, señorita Loxar! –Después de que me llamó tres veces me detuve y vi cómo estaba intentando recuperar el aliento por el trayecto que había corrido intentando alcanzarme.
— ¿Qué desea, señor Fullbuster?
— Por favor dígame Gray.
— ¿Qué quiere, Gray? Dígalo rápido, no quiero que su novia malinterprete las cosas y me gane un problema.
— No le haga caso, ella no sabe lo que dice ya que ni siquiera piensa para hablar. Ya no es mi novia, es solo una chica que no asimila la idea que no quiero nada con ella.
— No tiene porque darme explicaciones, su vida personal no me interesa.
— La suya a mí si.
— ¿Disculpe?
— Que solo quería preguntarle si podría asesorarme en mi proyecto final para lograr acceder a la universidad. –Me sorprendió que estuviera pidiendo mi ayuda, pero me emocionaba pensar que podía pasar tiempo con él.
— Grandeney me comentó sobre las asesorías en los proyectos, pero debido a que estoy haciendo una especialización en la noche no podría encargarme de más de un estudiante.
— Por eso se lo dije primero, quiero que sea usted quien me ayude con eso. –Vi cómo Mary nos veía con envidia, estaba bastante enojada.
— Bien, ¿Le parece si comenzamos en dos semanas? Mientras me acomodo al horario de trabajo y organizo el tiempo para mis demás obligaciones.
— Esperaría lo que fuera para que usted sea mi directora de proyecto.
— Entonces nos vemos mañana en clase, Gray. –Sonrió y lo vi alejarse con su maleta, ese uniforme le quedaba bastante bien y aunque sabía que estaba mal me quedé viendo ese trasero fuerte y voluptuoso que tenía y que no había logrado percibir porque estaba sentado. ¡Gray estaba como quería!
Busqué el salón donde debía dar la siguiente clase y trabajé hasta las tres de la tarde, pero me quedé en la sala de profesores una hora más para adelantar trabajo y así poder empezar a ayudar a Gray lo más pronto posible.
Tomé mi bolso y camine a mi automóvil, un pequeño escarabajo que mi padre me regaló cuando me gradué del colegio y que fallaba cuando más lo necesitaba. Subí mi cabeza por inercia y a la distancia estaba Gray recostado en el tronco de un árbol, observándome como si fuera un depredador y yo un pobre conejito indefenso. ¿Qué hacía allí? Las clases habían terminado hace una hora, traté de hacer como si no lo hubiera visto y recé para que mi auto encendiera.
Afortunadamente encendió al primer intento y salí rápidamente del lugar tratando que mi corazón dejará de latir, no entendía porque me encontraba de esa manera, tal vez era porque mis pensamientos solo me llevaban a una conclusión, le interesaba a Gray, pero ese día me convencí que solo estaba impresionado por mi presencia. Solo eso.
Sentí la vibración en mi pierna y esperé que fuera Jellal, quería escuchar su voz, deseaba con todas mis fuerzas sacarme a Gray de mis pensamientos y reafirmar lo que sentía por mi novio, sin embargo no era él, era Meredy, mi mejor amiga.
— ¡Hola Juv! ¿Cómo te fue? Por favor cuéntamelo todo, absolutamente todo. –acomodé el auricular en mi oreja.
— Bien, estuvo bien. Los alumnos no son tan idiotas como pensé y los profesores son amigables, la verdad me sentí muy cómoda allí.
— ¿Y qué tal los chicos de ultimo año? ¿Están buenos? Por favor preséntame a alguien. –No quería contarle acerca de Gray, porque ni siquiera estaba segura de lo que pasaba, obviamente solo era un chico demasiado apuesto y ella la prima de Jellal, así que no podía decirle nada al respecto.
— Nadie especial
— Aunque en la biblioteca vi un chico, es obvio que no es estudiante, es de los que te gustan. Escuché que se llama Lyon, te lo presentaré.
— ¡Muero de la emoción! Ya quiero un novio, estar en semejante desierto me está matando.
— ¡Pobre de ti! Ya estoy llegando a la universidad, hablamos después ¿Si?
— Claro que si, adiós. Pasaré por tu casa.
— Bien, hay que aprovechar el tiempo porque me comprometí con un estudiante a ayudarlo a terminar su proyecto de grado y parece que no tendré mucho tiempo libre.
— No es justo, dijiste que me ayudarías con mi tesis. — Lo haré, te lo prometo.
— Gracias, te quiero demasiado. ¡Oye! te quería preguntar por qué Jellal no ha ido a casa en cuatro días, siempre que se queda en tu casa me avisa, la verdad me preocupa.
— ¿Cuatro días? Meredy hace casi un mes no me veo con Jellal. Lo voy a llamar para saber qué sucede. –Colgué y marque el número de Jellal, como siempre no hubo respuesta, odiaba que nuestra relación estuviera atravesando por la peor crisis y él ni siquiera hablará conmigo.
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La clase fue demasiado corta o al menos me sentí un poco perdida, no podía dejar de pensar en Gray, ese chico me inquietaba demasiado.
— Esa es su tarea, mañana nos vemos. –Cerré mi portátil y lo guardé en la maleta, estaba bastante cansada y solo quería llegar a dormir. Bajé las escaleras y caminé hacia al parqueadero para subirme en mi escarabajo.
Inserte la llave y cuando la gire estaba completamente muerto, no encendía por más que lo intentará.
— ¡No ahora, amiguito! –grité enojada y dispuesta a deshacerme de esa chatarra, salí y tire la puerta, levanté el capó del auto y empecé a mirar que era lo que sucedía, moví unos cables y volví a intentar a ver si encendía. No lo hizo y puse mi frente en el volante, debía llamar a una grúa y gastar dinero que no tenía. Volví a salir con la esperanza de que algún cable suelto se me hubiera pasado.
— Debe ser el motor, señorita Loxar. –Mis ojos se abrieron de par en par, no comprendía que hacía Gray en ese lugar.
— ¿Qué hace acá? –Estaba avergonzada y no quería perder mi dignidad por culpa de mi auto.
— Solo pasaba por aquí y la vi batallando con su auto, ¿Quiere que la lleve? –Se me hizo tan extraña esa situación, Gray me estaba espiando y siguiendo a donde iba, eso estaba más que claro.
— No lo deseo molestar, llamaré a la grúa y mañana lo llevaré al mecánico. –Gray negó con su cabeza y se cruzó de brazos, bajo la luz del poste eléctrico de la calle se veía tan guapo que no podía calmar mis instintos de mujer, era imposible no apreciar tanta hermosura.
— La grúa tardará en llegar, mejor llámela mañana, en serio la puedo llevar. – Quise negarme, pero gotas de lluvia empezaron a caer, no tuve otra opción que aceptar su proposición.
Me subí en su auto convertible rojo, era bastante impresionante y estaba algo nerviosa por estar a su lado, el ruido del motor al encenderse me asustó y Gray rió.
— No se asuste, señorita Loxar.
— Semejante exageración para un auto. –Protesté y el encendió el radio, música suave y excelente, de las canciones que me encantaba escuchar mientras estudiaba.
— Es para conquistar a las chicas –Puse mis ojos en blanco. — Pues no a todas las chicas le gustan las cosas ruidosas y exageradamente grandes. –Gray sonrió y tuve que pasar saliva al ver esa expresión.
— Lo tendré en cuenta, ¿A dónde la llevo, señorita Loxar?
— Tercera avenida con calle 110.
— Perfecto, me queda de camino a casa...Me sorprendí al ver una persona tan joven como profesora, pero debo decir que me encanta la decisión que tomaron al aceptarla en la institución. ¿Cómo lo logró? –Desde la universidad me enseñaron a que no debimos compartir nuestra vida personal con los estudiantes, pero si no respondía iba a quedar como la peor de las groseras.
— Mi promedio en la universidad fue 4,81, dijeron que era brillante y que podía ambicionar cualquier trabajo que deseará. Así que trabajaré temporalmente en Fairy Tail y luego de terminar mi especialización haré una maestría para poder dictar clase en la universidad. –Gray abrió sus ojos muy grande y yo empecé a jugar con mis dedos, debía aceptarlo, estaba nerviosa por su presencia.
— Es una genio y tan solo tiene veintiún años, quisiera ser como usted.
— Aún es joven, tiene un camino por delante, ¿Cuántos años tiene?
— Tengo quince, antes de la graduación cumpliré dieciséis. -"No tiene consentimiento sexual" Me atraganté con mi propia saliva por mis pensamientos, si pensaba que tenía una mínima posibilidad en mi cabeza llena de ideas estúpidas de tener algo con Gray, eso me aterrizó directamente.
— Sé que es algo personal, pero ¿Tiene novio, señorita? –Lo miré algo confundida, ¿A qué iba su pregunta?
— Sí, llevamos seis años. –Su semblante cambió drásticamente, parecía enojado y no pronunció palabra por incómodos minutos, trate de arreglar la situación hablando. — ¿De qué se trata su proyecto?
— Quiero optimizar el papeleo en los hospitales para que las personas dejen de morir esperando ser atendidas. –Sonreí, me encantaba la idea y si hacíamos un excelente trabajo podíamos aplicarlo y no sólo se quedaría en el papel.
— Perfecto, debemos delimitar el área donde se aplicaría, tomar muestras bastantes grandes y convincentes, ver los tiempos de atención de cada paciente según su urgencia y efectivamente crear indicadores que nos muestren la capacidad de los hospitales, las personas atendidas, las que mueren, el tiempo que se demoran en el sistema. Se puede hacer muchísimas cosas. –Gray volvió a sonreír y parqueó en la esquina de mi edificio.
— Sabía que no me había equivocado al elegirla como mi directora de proyecto.
— No se va a arrepentir, nos vemos mañana en clase.
— Espere, ¿Podría darme su número? –Asentí y se lo dicté, tendríamos que mantenernos en contacto para temas enteramente académicos.
— La llamaré si tengo alguna pregunta, gracias.
— Adiós -Salí del auto y caminé a la puerta, me despedí con un gesto de la mano y cuando verificó que yo estaba a salvo arrancó su auto. "Ya cálmate Juvia, eso nunca sucederá"
Saque mi celular y llamé a Jellal, me contestó justo cuando iba a mandarme a buzón.
— ¿Qué quieres? –Su voz sonó áspera y él no era de los que contestaba el teléfono de esa manera.
— ¿Estás agitado?
— Salí corriendo porque había dejado el celular en el segundo piso.
— ¿Segundo piso? Vives en un apartamento, Jellal.
— Estoy en la casa de un amigo haciendo un proyecto que nos pusieron.
— ¿Hace cuatro días?
— Si. –Odiaba los monosílabos cuando hablaba con alguien.
— ¿Con que amigo estas?
— Mmm..-Dudo en darme su nombre, Jellal estaba mintiendo. — Erick. Adiós, Juvia, estoy muy ocupado. –Ya no habían palabras bonitas ni largas conversaciones, nosotros parecía ya no existir nunca más.
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— Juvia Loxar, tiene visita –Levanto mi cabeza, estaba intentando conseguir un poco de calor, debí haberme puesto un abrigo con este vestido, nunca imaginé que estar dentro de una celda fuera tan deprimente y frío. Yo solo quiero salir de aquí. No puedo dejar de llorar, quiero que Gray venga y me diga que todo va a estar bien, pero no es él quien me visita.
— Juvia –Muerdo mi labio inferior al verlo, estoy tan avergonzada, él ha descubierto mi infidelidad y prácticamente lancé seis años de relación a la basura. — Jellal. –No tengo el valor para verlo al rostro, no puedo aceptar mi culpabilidad, mis lagrimas salen con más intensidad, no ahora cuando estoy destrozada y no es el momento para hablar de esto. Ya no podía ocultarlo, él lo sabía todo y no se enteró por mi boca.
— Perdóname, por favor, te juro que intenté decirlo, yo...yo en serio te amaba. — No digas nada, Juvia. –Está muy serio y me ve con lastima. Quiero morirme en este instante, no sé en qué momento mi vida se fue a la basura.
— Yo tampoco tuve el valor de decírtelo...Tengo otra mujer. –Su confesión me cae como una patada en el estómago, tengo que agarrarme fuertemente de los barrotes para poder procesarlo.
— ¿Desde cuándo? –Así que esto es lo que se siente cuando se es traicionado, es una horrible sensación, mi corazón no puede resistir tanto.
— Desde antes que conocieras a Gray, mucho antes, pero no me atrevía a contarte porque eres una persona muy especial para mí. –No puedo refutarle nada cuando yo traicioné nuestra relación en el momento que me enamoré de Gray.
— Por eso te alejabas cada día más de mi.
— Lamento todo lo que hice, pero tenía miedo de perderte, eres una persona muy importante para mi, por eso quiero confesarte todo y ayudarte a salir de aquí. Quiero que sigamos siendo amigos. –Jellal suspira hondamente, esta situación no es fácil para ninguno de los dos. — Su nombre es Erza Scarlet, ella no lo sabía, así que no la juzgues por favor, me perdonó porque ambos nos amamos y está decidida a ayudarte. Ella es la mejor abogada que conozco y quiere reivindicarse contigo. –Había pasado por situaciones incomodas en mi vida, pero esto. Esto superaba todo aquello.
— Hola, Juvia. Soy Erza Scarlet. –Hermosa, Erza es simplemente perfecta, elegante y muy segura de sí misma, su cabello es tan largo y lacio, entiendo ahora porque Jellal la ama, no le llego ni a los talones a esa chica
— ¿Cómo se supone que voy a confiar en ti? –Mi mirada es de hielo, estoy bajo mucha presión y no sé qué pensar. No entiendo que es lo que me sucede.
— Entiendo tus razones, para mí también fue extraño saber de tu existencia, pero amo a Jellal y sé lo importante que eres para él, por eso te voy a ayudar, Juvia el amor no es un delito y Gray no es un inocente niño que fue abusado sexualmente. Yo haré todo lo que está en mis manos para sacarte de aquí. –Quiero ser fuerte, pero mis lágrimas salen sin que pueda evitarlo.
— Él ahora tiene dieciséis, yo no abuse de él.
— Lo sé, la demanda fue puesta por el padre de Gray y seguirá adelante si ese hombre no la retira, nos iríamos a juicio pero en el mejor de los casos debes pasar un tiempo en prisión. –Muerdo mi labio inferior demasiado asustada.
— No quiero ir a prisión, tengo miedo.
— Debes confiar en mí, yo dejaré todo en el juicio e intentaré que no te quiten tu licencia, pero tú debes poner de tú parte, no puedes aceptar nada, no responderás, no hables si no estoy a tu lado, negaremos todo porque aún no sabemos cuáles son las pruebas que poseen. Debes recordar todos sus encuentros sexuales cuando él era menor y comunicármelos, haremos todo lo posible por eliminar pruebas si las hay, pero debes recordar. ¿Entendiste? - Asentí con la cabeza.
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Gray y yo nos habíamos vuelto como uña y mugre, con mi relación hecha pedazos y por otro lado Gray pasando la mayoría de tiempo junto a mí, dándome regalos, hablándole bonito e intentando llamar mi atención con todas sus acciones, pasó lo inevitable, me enamoré de él.
Nunca pensé que controlar a un montón de chicos de último grado fuera tan difícil, debía estar pendiente de todos ellos, que no cometieran locuras o que no murieran pues sería un gran problema. Además tenía un reto más, debía aguantar las ganas de ceder ante mis sentimientos y debía controlarme al ver a Gray mostrando su hermosa piel canela que brillaba con el sol. Eso era una tortura.
— Profesora Loxar por favor venga al mar con nosotros –Negué con la cabeza aunque era lo que más deseaba, estaba trabajando y relajarme no era una opción. Debía vigilarlos y estar pendiente de ellos.
— ¡Déjenla, ella no quiere entrar! –Gray era cien por ciento celos.
— Debo cuidarlos, tal vez mañana pueda hacerlo. –Sonreí y Gray infló sus cachetes, estaba enojado pero yo también tenía derecho de divertirme.
Mary no parecía estar usando traje de baño, tenía un cuerpo perfecto pero para lograr eso ya había pasado por varias cirugías antes. Presumía su cuerpo de un lado a otro frente a mí, como si estuviera desfilando, definitivamente esa mujer me molestaba demasiado.
Tomé un poco más de mi bebida con un poco de alcohol y me abaniqué intentando que el calor tan impresionante que sentía bajara, el primer día era de reconocimiento, pasaríamos la tarde en la playa y luego iríamos a una de las discotecas más reconocidas del lugar, eso solo significaba que debía cuidar a esos diablos el doble.
Leí una novela romántica que Gray me había regalado mientras las horas pasaban, él decía que no era bueno que pasara tanto tiempo al lado de los números y me compró muchos libros de ese tipo. Me encantaba, leer novelas e imaginar cómo sería mi vida con Gray era hermoso.
— Juvia, alista a los de tu grupo, en quince minutos el transporte sale a la discoteca. –Asentí y me levanté, el sol se estaba metiendo y los colores en el cielo eran simplemente sorprendentes.
— ¡En cinco minutos salimos, él que se quede no irá a la fiesta de bienvenida! –Todos corrieron a alistarse, Gray salió del agua y tuve que ver hacia otro lado porque la tentación de verlo con esas gotas de agua deslizándose por su piel era tortura para mí débil voluntad.
— ¡Vamos a festejar! –Gritó Natsu demasiado emocionado.
— No vayan a dejar nada, recojan toda su basura, chicos. –Caminé de un lado a otro revisando que los muchachos no hubieran dejado nada y me subí en el autobús cuando vi que todos estaban adentro.
— ¡Conteo de cabezas! –Rápidamente conté a los veinte estudiantes de mi curso y me senté en las sillas de al frente. — Podemos arrancar.
El lugar no quedaba muy lejos del hotel por tanto era cerca a la playa, eran menores de edad, pero les iban a dar unas cuantas bebidas con alcohol así que iba a ser algo difícil controlarlos.
Llegamos rápidamente, bajamos y los guíe a la discoteca, era un espacio muy agradable lleno de luces, música y diversión.
— Pendiente de los chicos, señorita Loxar, hasta de los que se van al baño, la institución no quiere que volvamos con personas extra. –Eran jóvenes y sus hormonas un caos total, debía procurar que ningún acto inmoral se presentará, así que me senté a beber con moderación. También quería divertirme, pero no podía bailar con ellos o la señorita Grandeney me sancionaría.
Reía a la distancia pero estaba aburrida, había tomado mucho y la batería de mi celular se iba a acabar, bailar con Gray, eso era lo único que quería, pero sería muy evidente. Dos horas de fiesta ya habían pasado, les quedaban aproximadamente veinte minutos de diversión y por fin podría ir a dormir.
— ¡Vamos a bailar, Gray! –Vi en dirección al Fullbuster, intentó negarse pero ella lo sacó a bailar casi a la fuerza, desvíe mi mirada cuando me estaba pidiendo permiso con sus ojos. ¿Qué le pasaba? Tenía que decirle que no si pretendía que yo no me molestará, pero al final terminó aceptando.
Me levanté furiosa cuando no lo pude soportar más, si no me iba a otro lugar iba a hacer una escena y corrí al baño para alejarme, era lo mejor. Cerré la puerta para que solo me quedará el baño a mí sola, me lavé el rostro y me vi en el espejo. "Es lo que consigues por interesarte en un inmaduro" Golpeé el lavado con mi puño y respiré hondamente. Me puse a llorar como una tonta, cuando bebo mis emociones se intensifican mucho más, estaba muy mal. Me escurrí en la puerta del baño hasta sentarme en el piso y pataleé como si fuera una pequeña niña.
— ¿Estás bien, Juvia? –Era la voz de Grandeney, me levanté y corrí al lavado para limpiarme la cara.
— Me duele la cabeza, solo es el cambio de clima. –Estaba segura ya que ella no podía entrar y verme.
— Bien, prepárate. Conseguiremos una pastilla para tu dolor en el camino.
— Esta bien, ya salgo. –Me até el cabello en una coleta y limpié mi cara, salí del baño y él estaba esperándome recostado en la pared.
— ¿Está bien?
— ¿Le importa? –Traté de seguir mi camino, pero el me jaló y me regresó. — Claro que me importa, ¿Qué fue lo que pasó?
— ¿!Y aún pregunta!? Descarado.
— ¿De qué habla?
— Nada, de nada hablo. –Di unos pasos para alejarme de él y volví cuando algo brillante pasó por mi cabeza. — Mañana me pondré mi vestido de baño y me meteré al mar. –Sus ojos se abrieron y su ceño se frunció.
— Esta celosa y quiere que yo también me ponga celoso.
— ¡Claro que no! -Sonrió y me empujó hacia él besándome en los labios, sorprendida, sin saber qué hacer deje que lo hiciera, se sentía simplemente precioso. Segundos después recordé que yo era su maestra y el menor de edad. — Mary no me interesa, solo está borracha y no quería que hiciera una escena porque no bailé con ella, yo solo tengo ojos para usted.
— Acuéstese con ella para que no haga una escena ya que está borracha, semejantes excusas tan idiotas. –Le di una cachetada fuertemente en el rostro, si pensaba que podía pecar y empatar con un beso estaba equivocado, yo no era violenta, pero estaba borracha y muy enojada.
— Juvia, no es lo que piensa. Por favor venga aquí. –Le di la espalda y volví a mi trabajo, los subí a todos en el bus cuando la fiesta terminó y lo evité, ni siquiera correspondía a sus miradas, no podía reclamarle cuando no teníamos una relación sentimental, ni yo misma entendía que era lo que estaba sucediendo conmigo.
Solo hasta que entré en mi habitación después de verificar que todos estaban en sus respectivos dormitorios y que no iban a salir, me sentí a salvo, refugiada, enojada, muy borracha.
Me tire en la cama, no quería ni quítame ese vestido, estaba tan enojada pero solo podía pensar en Gray, en lo guapo que se veía en traje de baño, en que deseaba que fuera mío, aunque sea por solo una noche, sin embargo Gray tenía quince años, yo era su maestra y nuestra relación estaba prohibida.
Suspiré hondamente y pensé en todo lo que había vivido con Gray, en sus palabras, en sus detalles, en aquel beso que nos dimos, en las ganas que le tenía, en todo su cuerpo, en lo que haríamos si la situación fuera diferente. Bajé mi mano a mis piernas muy lentamente y subí mi vestido imaginando que era él el que estaba investigando mi cuerpo lentamente, sabía que estaba mal lo que estaba haciendo, ¡Pero por un demonio! No había tenido sexo en un año y él despertaba mi imaginación.
— No podemos hacerlo –Susurré como si él estuviera ahí, como si pudiera escucharme e hice a un lado mi braga para empezar a acariciar suavemente mi zona íntima.
"Nadie se enterará" imaginé su voz en mi cabeza y froté con intensidad mi botón rosa, arqueé mi espalda cuando el placer empezó a invadir mi cuerpo, que rico se sentía, era simplemente exquisito sentir semejantes sensaciones y pensar que Gray era el que me las estaba provocando. — Tócame, por favor, hazlo, Gray. –Con mi mano izquierda baje la tiranta de mi vestido y liberé uno de mis pechos para empezar a acariciarlo y apretarlo tal y como me gustaba.
"Eres tan hermosa" Mordí mi labio inferior y abrí el ángulo de mis piernas para estar más cómoda.
— Me encantas, hazlo fuerte, no te contengas, Gray. –Esparcí el líquido que salía de mi por toda mi zona íntima y bajé la parte de arriba de mi vestido para sacar mi otro pecho y darle atención.
"Tus deseos son ordenes" Metí mi dedo medio muy lento dentro de mí y comencé a darme placer mientras seguía pensando en él, ¡Diablos! Sí que se sentía bien, pero necesitaba más, en el momento que inserté mi segundo dedo tocaron en la puerta arruinando el mejor momento sexual que había tenido en meses, avergonzada arreglé mi ropa rápidamente, quería que se bajara mi temperatura y que mi respiración volviera a la normalidad. Traté de ser lo más silenciosa posible, no era posible que alguien me hubiera escuchado.
Golpearon nuevamente en la puerta, pero esta vez con más insistencia, respiré hondamente y abrí lentamente. Deseaba que solo fuera la persona del aseo, pero efectivamente no era ella, me sorprendí tanto al ver a Gray entrar en mi habitación y cerrar la puerta que me congelé, no pude mover un solo dedo.
— ¿Qué hace acá? –Intenté salir y abrí la puerta, pero él la cerró y me arrinconó contra la madera de la lamina. — ¡La orden es que todos deben dormir, mañana salimos muy temprano al acuario!
— Lo sé –Enterró su nariz en mi cuello y mi corazón comenzó a latir fuertemente, estaba tan caliente, borracha y deseosa de él que la resistencia que puse fue mínima. — Quería arreglar las cosas con usted, yo no pensé que se molestaría por esa tonta, pensé que eran claros para usted mis sentimientos.
— ¡Está borracho por favor vuelva a su habitación!
— Sobrio jamás me hubiera atrevido a hacer esto. Por favor señorita Loxar, déjeme hacerlo. –Su mano se acomodó en mi vientre y me empujó contra su cuerpo.
— No, no debemos. Gray, usted es menor de edad y puedo ir a la cárcel por esto. –Sin compasión comenzó a besar mi cuello y un escalofrío recorrió cada rincón de mi cuerpo, lo empujé y trate de escapar, pero fue inútil. Gray me volteó y quedamos frente a frente.
— Ya no puedo contenerme más ¿Qué no entiende, señorita? –Pasó por mi mente mi brillante carrera y las consecuencias que esto traería, pero debo aceptar que no me importó que pudiera ir a la cárcel, que me quitaran mi licencia para poder enseñar o mi novio, Jellal nunca apareció en ese momento en mi mente para detenerme. Solo éramos Gray y yo en esa habitación.
— Es peligroso, Gray. Por favor detente.
— Amo cuando me tutea, hágalo de nuevo. –Sus manos acariciaron suavemente mi vientre, ¿Cómo decir que no a semejantes caricias? Se sentía tan bien.
— No sigas, en serio nos pueden descubrir.
— Esperé a que todos se quedarán dormidos, ni siquiera Natsu me vio salir de la habitación.
— Gray, ya detente. –Mis manos hacían todo lo contrario a lo que decía mi boca, sin tener algo de sentido común me deshice de su camiseta y él sonrió, yo le estaba dando permiso para que siguiera.
— Cada noche soñé con este momento. –Me confesó y jugó acercándose a mis labios sin hacer contacto totalmente. El olor a trago emanaba de él y eso me excitaba más de lo que ya estaba.
— Gray, no habrá vuelta atrás –Mis pensamientos volvieron a ser claros, pero solo por un segundo.
— Lo sé y quiero seguir avanzando, nunca dar un paso atrás.
— No, Gray. –Frustrada puse mi cabeza en su pecho y él bajo la cremallera de mi vestido sin quitármelo. — Sí, Juvia. Ya no quiero que sigamos conteniéndonos.
— Estoy enojada con usted, hoy no será. –Lo aparté de mi cuerpo y él bajo su cremallera deshaciéndose de su pantalón. Lleve mi mano a su erección, era grande y debo confesar que ese acto me encendió mucho, acaricié a su amigo y Gray gruñó, fue un delicioso y hermoso sonido para mí.
— Nunca más vuelva a acercarse a esa idiota.
— Lamento lo que hice, no volveré a hacerlo, estaba tan enojado. ¿No vio como los hombres en la playa la miraban? Solo quería hacerle sentir lo que yo sentí en toda la tarde.
— Eso no es mi culpa, Gray, y Mary, tú sabes cuánto la odio.
— Lo sé, déjame recompensarte -sentí como simplemente sin rodeos fue a cumplir su objetivo, obviamente se dio cuenta de cierto detalle en mi zona íntima y me mostró sus dedos llenos del líquido que mi excitación había provocado.
— Se estaba dando placer pensando en mi ¿No es así? –Avergonzada negué con la cabeza, no quería aceptarlo, no podía darle la razón. — ¡Dígalo! –Mordí mi labio inferior y pude sentir como la sangre caliente corría por mis mejillas. — la maestra Juvia Loxar se estaba acariciando pensando en mi, ¡Demonios! Estoy tan excitado –Le di un beso en la boca para callarlo, hambrientos, pudiendo cumplir lo que deseábamos jugamos con nuestras lenguas bruscamente, hasta que Gray conoció toda mi boca y yo la de él.
— Estoy acá, ya no habrá necesidad que lo haga sola, yo la complaceré en todo. –Fuertemente levantó mis manos para aprisionarlas contra la puerta y con su otro brazo subió mi pierna a su cadera.
— Usted es preciosa, señorita. La más hermosa de todas las mujeres. –Sonreí cuando sin detenerse ni un segundo entró en mi, imaginé tanto ese momento que me parecía mentira que estuviera sucediendo, que estuviera pasando tan rápido. Lentamente retrocedió y nuevamente empujó hacía mi, era grande, grueso y me llenaba a la perfección. ¡Demonios! Gray mordió mis pechos por encima del vestido y con ese lento movimiento haciendo fricción en nuestras zonas de placer me estaba llevando a la gloria.
Mi cuerpo esperaba cada envestida, todo mi ser deseaba que nunca se detuviera, mis caderas comenzaron a moverse por inercia y ambos chocábamos en un frenesí muy intenso, loca, estaba completamente demente, pero liberé mis manos y las lleve directamente a su trasero perfecto para empujarlo más hacia mi, con más fuerza.
— Espere, le haré daño. –Gray quitó mis manos de su retaguardia y las colocó en sus hombros para que lo abrazara, a mí no me importaba que me doliera, solo lo quería a él fuerte dentro de mi.
— No me interesa, rómpame si quiere. –Gray negó con su cabeza y apoyó su frente en la curvatura de mi cuello. — No se lastima a lo que se ama.
— En el sexo si. –Subí mi otra pierna a su cadera y lo abrace fuertemente del cuello para no caer, él con ayuda de la puerta me sostenía, era bastante ruidosa esa lamina, pero no pensaba con claridad, solo deseaba que estuviera más adentro.
— Solo porque usted lo desea. –Fuerte y profunda, esa estocada fue dolorosa, pero eso era lo que yo quería. De nuevo lo hizo y arañé su espalda sin culpa.
— Sí Gray, esto es lo que deseo –Mordí el lóbulo de su oreja y él reaccionó como si hubiera sentido un escalofrío. Me besó el cuello y yo moví mi cuerpo de tal manera que mis pechos se estimularán con el roce de nuestras pieles.
— ¿Usted cree que para el amor hay edad? –Esas palabras me cayeron como un balde de agua fría bajando mi morbo, ¿amor? No comprendía porque hablaba sobre eso, él solo significaba una noche para mí, yo no iba a abandonar seis años con Jellal.
Me quedé callada y él supo que me había incomodado con su pregunta, de repente caminó conmigo en brazos y enseguida me lanzó a la cama despegando nuestros cuerpos.
— Me gusta, mucho, señorita Loxar. Yo creo que...-Puse mi pierna en su hombro para que callara y siguiera en lo que estábamos. Abrió mi pierna derecha acomodándola en su cintura y entró en mi, duro, fuerte, parecía enojado porque yo no sabía cómo responder ante su confesión. Yo aún no lograba aceptar que lo amaba.
— Gray, en ese bolsillo –Señalé mi bolso y él vio en esa dirección. — Tengo algunos condones, por favor ponte uno. –Se salió de nuevo, odiaba cuando me sentía tan vacía. Abrió la caja y sonrió confirmando sus sospechas. — ¡Están nuevos! Los compró para nosotros. –Con cada acción descubría que moría por tener sexo con él.
— No es cierto -¿Por qué lo negaba? Si los había comprado para nosotros por si esto sucedía.
Mientras retiraba el envoltorio plateado me deshice de mi vestido y quedé completamente desnuda ante él, no había tiempo para muchas caricias así que nos apresuramos en terminar rápido.
Volvimos a nuestra posición anterior y me retorcí en la cama al sentirlo tan profundo dentro de mi, rápido y con perfecta sincronía se movía llevándome en el delicioso camino hacía el infierno. Tuve que poner una mano en mi boca para que los sonidos no salieran y con mi otra mano me aferré fuertemente a la cobija.
— Deliciosa, Juvia, usted es mi paraíso. –Gray gruñó y bajo su mirada a mis pechos que rebotaban sin cesar. — Fuerte, más fuerte, por favor. –Le imploré que aumentará la velocidad, Gray tomó mis dos piernas y las apretó contra mis pechos, mis rodillas me golpeaban, pero Gray entraba más fuerte en mí y no me importaba.
— Usted es mi mujer, solo mía. –Sentí algo de dolor cuando aumentó su velocidad y fuerza. Gray lo tenía muy grande y no dudaba en meterlo todo, subió su pierna en la cama y me volteó para poder subirse totalmente y acomodarse. Abrió mis piernas y se lanzó despacio hacía mi para alcanzar mi boca.
Esa posición me gustaba más, estábamos más juntos, era más íntima y mis pechos rozaban deliciosamente con su piel excitándome mucho.
— Juvia, le voy a enseñar a ser dependiente de mi. –Con una de sus manos apretó mi botón rosa y me retorcí en la cama intentando calmar mis sentidos. Nunca pensé que Gray fuera tan bueno en la cama, jamás imaginé que un chico de quince años me hiciera sentir un orgasmo en nuestra primera noche, pero ahí estaba él sonriendo de satisfacción mientras veía como mi cuerpo tenía espasmos intentando calmar las réplicas de mi placer.
— Ahora voy yo –terminó y yo deseaba que ese condón me dejará sentir su líquido, Gray pegó su frente a la mía y me acarició las mejillas sonriendo.
— Pensé que nunca iba a suceder, señorita Loxar. -Cerré los ojos fuertemente y él se levantó de la cama, se dirigió al baño y lanzó a la caneca el condón para luego volver a mi lado. Se acostó acercando su cuerpo al mío y suspiró, podía sentir su felicidad, él estaba tan contento.
— Grandeney hará una inspección sorpresa a las dos, por favor vete. –Gray vio su reloj y sonrió. — Aún tenemos veinte minutos. –El Fullbuster juntó sus labios suavemente con los míos, nos besamos tiernamente durante muchos minutos, no podía despegarme de sus labios, era lo más hermoso que había vivido en toda mi vida y yo me encargue de arruinarlo.
— Te amo –Me susurró en el oído y no acepté mis sentimientos, ¿Cómo hacerlo cuando había tantas cosas que estaban en contra de nuestro amor?. — Gracias - enojado se levantó de la cama, se puso su ropa y salió de mi habitación. Mis lágrimas comenzaron a salir, sabía que lo que había hecho estaba mal y que yo misma me había defraudado al caer ante mis instintos.
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— Tenemos carne fresca aquí. –Esposada camino por los pasillos de la prisión, esto es horrible, no quiero estar aquí, tengo tanto miedo. La demanda no fue retirada por lo que ahora debo esperar a la fecha de mi juicio. Duré cuatro días en el centro de detención y esperé a que Gray llegará a visitarme, lo único que puedo pensar es que no quiere escándalos y ha decidido abandonarme.
— Es la violadora de menores –bajo mi rostro, sé que no voy a sobrevivir mucho tiempo aquí. Llegamos a lo que parece ser mi celda, observó todo a mi alrededor, hay dos camas, una castaña se asoma de la cama de arriba para verme.
— Cana, te llegó compañía.
— Eso parece, esta muy bonita. –Me quitan las esposas y yo paso saliva, no quiero estar aquí. Las guardias se van y me aferro a los barrotes.
— ¡Esperen, no me dejen sola! –Me hago en el rincón cuando me doy cuenta que estoy completamente indefensa y me siento en el piso, tengo miedo, mucho.
— Yo no como, niña, si piensas sobrevivir en este lugar te recomiendo que no aparentes ser tan débil. –su manera de hablar es muy fuerte y aunque quiere parecer amigable yo no le creo ni una sola palabra.
— ¿Qué hiciste? –No quiero hablar con nadie, yo solo quiero llorar. Mis lágrimas salen de mis ojos y me aferro a mis rodillas. Si ese día hubiera estado lo suficientemente sobria para decir que no, nada de esto estaría pasando.
— ¿Te comieron la lengua o que? –sigo llorando. Como ve que no le voy a responder ella habla.
— Maté al hombre que asesinó a mi novio, no saldré de acá viva porque lo torture a tal punto que no le quedó ni un hueso bueno o alguna parte de su cuerpo reconocible. Por amor se hacen locuras ¿No es así? –Eso me hace romper más en llanto, le asiento con la cabeza, soy un mar de lágrimas. — Me acosté con mi estudiante, me demandaron porque él tenía quince años. Según sus padres yo abusé de él. –Sus ojos se abren grandemente.
— ¿Estás jodiendo? –Niego con mi cabeza. — ¿Y lo amas?
— Con todas las fuerzas de mi corazón. — ¿Y él a ti? –Recuesto mi cabeza en el muro y levanto mis hombros. — No sé, él no ha venido a visitarme desde que me capturaron.
— Los hombres, todos son unos malditos. No te preocupes, yo te cuidaré las espaldas, esa ley es una mierda. Apuesto que si lo hubieras violado jamás te hubieran capturado... Después de que estas un largo tiempo aquí te acostumbras. Ven, esa de abajo es tu cama. Descansa, debes estar muy agitada y asustada. –Asiento y me levanto del suelo para ir a la cama, el colchón esta duro y es muy incomodo. Me tapo con esa cobija pero aún siento frío y duermo para escapar de mi pesadilla.
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— ¡Hey gusano! Tienes visita. –Un ruido en los barrotes de la celda me despierta bruscamente, la guardia me mira a mí y espero que sea Gray quien esta vez me visite.
Camino emocionada al lugar de las visitas, espero ver a Gray, lo necesito a él. Sin embargo, mi ilusión es cruelmente asesinada cuando veo a Mary esperándome en esa silla.
— No quiero hablar con esta mujer. –Vuelvo con las guardias. — Te interesa, Juvia. –Niego con mi cabeza, pero finalmente termino aceptando, me siento con desconfianza y veo como esa mujer se burla de mi.
— ¿Qué quiere? –Mi mirada es de odio, la detesto, sé que por ella estoy aquí encerrada.
— Solo quería ver cómo una rata como tú sufría, maestra. ¡Ay no! Ya no eres eso porque no tienes ni una pizca de ética. –Saca de una bolsa numerosos periódicos y los lanza en la mesa, en todos ellos estoy en primera plana y mis ojos nuevamente se llenan de lágrimas, no hay esperanzas para volver a mi antigua vida cuando esto se ha convertido en un caso público.
— ¿Esto era todo lo que querías decirme? –Me levanto de la silla y ella ríe.
— Hablé con Gray, dice que no quiere volver a verte, que para él solo fuiste una aventura.
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Fingí estar tan enferma que Grandeney decidió devolverme a casa, así fue como en el segundo día de la excursión volví a la ciudad porque no soportaba la culpa, el miedo, la vergüenza que tenía por haber engañado a mi novio. Me fui sin que Gray se diera cuenta, en casa tuve cuatro días sin él para pensar mejor las cosas.
Quería alejarme de él, esa era mi meta, lo amaba, de eso no había duda, pero si lo aceptaba delante de Gray nunca se iba a dar por vencido y yo quería que nuestro pecado de esa noche de copas se quedará en el pasado y jamás se volviera a repetir, era lo mejor para él, para mí y para Jellal.
Decidí renunciar al amor que sentía por Gray así mi corazón se rompiera en pedazos. Iba a renunciar, ni siquiera iba esperar a terminar el año escolar.
Vi el reloj, eran casi las diez de la noche y los muchachos no tardaban en llegar a la ciudad, llamé a Jellal para que fuera a mi casa, para que me hiciera olvidar a Gray con sus besos, con sus caricias, pero él dijo que no podía ir ya que estaba muy ocupado con Erick terminando todos sus proyectos, ahora entiendo que solo estaba con Erza y que a él no le pesaba engañarme con otra mujer cuando yo me sentía la mujer más sucia de todo el universo porque estuve con Gray. La vida puede llegar a ser irónica cuando se lo propone.
Yo siempre me había caracterizado por ser una mujer decidida, centrada, correcta, con los pies en la tierra y muy inteligente, pero en ese momento no tenía ni idea que hacer para eliminar todos mis pensamientos estúpidos, esos que me incitaban a luchar por Gray y por nuestro amor, mi cabeza era todo un caos porque mi corazón quería tomar el control y por su puesto mi cerebro me ordenaba que no fuera tonta y que dejara a ese niño que no me traería nada bueno, debí haber escuchado a mi cerebro.
Me acomodé en mi cama y traté de cerrar mis ojos, el timbre sonó y me desperté emocionada, pensé que Jellal había cambiado de opinión y abrí con mucha esperanza, pero todo cambio cuando vi a Gray en el umbral de la puerta con sus ojos inspeccionando que estuviera bien.
— Pensé lo peor, ¿Por qué no contestaba mis llamadas? –Gray me abrazó y mi cuerpo se alivió al hacer contacto con el suyo, durante esos cuatro días sentí que me faltaba algo y él parecía ser la pieza que completaba mi rompecabezas.
— Porque lo nuestro solo fue producto del alcohol, yo amo a mi novio, Gray y no lo cambiaré por usted. –sus ojos vieron al piso, me rompía el corazón hacerle eso, pero era la cruda realidad y yo no podía seguir soñando. — No me interesa, yo la haré olvidarlo. La amo mucho, señorita, por favor créame.
— ¿No entiende que no podemos seguir con esto? –Grité enojada y él me besó mientras que con sus pulgares limpiaba las lágrimas rebeldes que habían aterrizado en mis mejillas. — No quiero entenderlo, estoy próximo a cumplir la edad para poder tener relaciones sexuales libremente con usted y me graduaré en menos de dos semanas, sé que la relación con su novio no va bien, podremos hablar con él y ya todos los impedimentos para estar juntos se terminarían. Voy a luchar por usted así no quiera aceptar sus propios sentimientos.
Cerré los ojos dejando que Gray me desnudará, que me besará, que me amará y yo correspondí a cada una de sus acciones, esa vez hicimos el amor suavemente, sin afanes, sin tener miedo a ser descubiertos. Disfruté de su amor, de su suave piel y de la forma en la que sonreía cuando fuimos uno, no me interesó el hecho de que no me haya dejado dormir en toda la noche porque no se cansaba de besarme. Ese día me convencí mucho más de lo que Gray sentía y de que estaba dispuesto a hacer todo por mí.
— ¿Qué significo yo para usted, señorita?
— Solo eres una aventura para mí, Gray. –mis palabras parecían un karma, esa frase se devolvía a mí y ahora entendía como se sentía que te dijeran que solo habías sido algo sin relevancia en la vida de alguien.
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Mary se encargó de matar mis últimas esperanzas y ella tenía razón con lo que me dijo porque Gray no fue a visitarme ni un solo momento en dos meses, yo ya había perdido las esperanzas. Estaba cansada de todo, de vivir encerrada, del tiempo de sol que me daban, de tener que soportar humillaciones de las otras reclusas, de que Meredy me hubiera dejado de hablar por lo que hice.
Cana me defendía y le agradecía ser mi ángel guardián en ese lugar. Pero yo no lo puedo soportar más. Agarró fuertemente entre mis manos el puñal y lo apunto a mi delgada muñeca, ni siquiera quiero comer, me estoy matando lentamente y mi piel pegada a mis huesos es una clara señal de eso. Limpio mis lágrimas y me obligo a ser fuerte y tener valor. El metal toca mi piel y la sangre empieza a salir, solo debo aplicar más fuerza y hacer una línea vertical para que no me puedan salvar.
— ¿Qué haces? –Cana me empuja y me quita el puñal, yo me atacó a llorar.
— ¿Dónde conseguiste esto?
— ¡Estaba debajo de mi almohada! –Confieso después de dejar de llorar.
— ¿Qué no entiendes que te quieren muerta? ¿Por qué crees que ese puñal apareció mágicamente en tu almohada viendo la terrible depresión por la que estás atravesando?
— Yo no quiero seguir viviendo, ya no tengo nada por lo cual luchar. –Me sincero y me acuesto en el piso intentando buscar una salida, quiero escapar.
— Cuando me sentía así me servia un gran vaso de whisky en las rocas, es la mejor cura para los problemas.
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— ¡Ya no tome más whisky, señorita!
— Usted no me manda, Gray. –No entendía como estaba tan amargado si la idea de salir a bailar fue de él.
— ¿Me concede esta pieza? –Gray empujó la mano de ese hombre que me pedía bailar con él y me abrazó posesivamente demostrando que yo le pertenecía. — Ella no quiere bailar y es mi novia. –Gruñó mientras yo lo helaba con mi mirada.
— Ya deje de hacer eso, bailaré con quien yo quiera.
— Bien, pues yo también bailaré con chicas, pero de una vez le aclaro que no permitiré que me golpee como la última vez. –Inflé mis cachetes, no podía refutarle eso.
— Tráigame otra botella. –Toda la noche había sido la misma historia, no me había dejado bailar con nadie y yo en protesta estaba tomando demasiado, me desesperaba que me controlará, habíamos tenido varios encuentros sexuales y era más que obvio que teníamos algo especial, pero odiaba eso de Gray.
Veía borroso y reía por cualquier cosa, definitivamente hacía el ridículo, cuando estaba hablando con un hombre sobre cosas que ni siquiera recuerdo él me tomó como un costal de papas y me saco alzada del lugar.
— ¡Bájeme! –Protesté y sin hacerme caso me metió en su convertible y me llevó a casa mientras yo sacaba la cabeza por la ventanilla y gritaba cosas sin sentido.
— ¡Es suficiente! –Me gritó y me empujó nuevamente dentro del auto, empecé a llorar porque no tenía control de mis sentimientos cuando tomaba alcohol.
— ¡Deje de llorar!
— Gray no me ama, me gritó. –Pataleé como una niña y seguí llorando, el detuvo el auto y acarició mi mejilla. — Pare de llorar, la gente creerá que la trato mal. Por favor deténgase.
— Quiero vomitar –Como pude abrí la puerta del auto y vomité fuera de él, Gray me recogió el cabello y esperó que yo vomitara todo lo que tenía dentro, no debí haberme excedido.
— ¿Por qué es tan terca? Le dije que no tomará tanto.
— Juvia lo siente, si se lo dijo, ella es tan tonta. –Y Gray comenzó a reír cuando se dio cuenta que estaba hablando en tercera persona. — Vamos a casa. –Bajó y prontamente cerró la puerta de mi lado, me acomodó el cinturón y manejó a mi casa.
— Yo la cuidaré, señorita Loxar. –Gray me tomó entre sus brazos y subió las escaleras conmigo.
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La luz de la mañana me molestaba y trate de cerrar los ojos porque el dolor de cabeza era insoportable.
— Al fin despierta –Abrí los ojos y trate de enfocar, era él, sin camisa, me estaba observando dormir sentado del otro lado de mi cama.
— ¿Qué sucedió? ¿Cómo llegué acá? –Él negó con la cabeza y me pasó un vaso con una aspirina.
— Tomó para llevarme la contraria. Yo la traje, estamos en su casa. –Cambié de posición en la cama y me di cuenta que estaba desnuda. — ¿Los dos hicimos...? –Me sonrojé, nunca me había pasado algo así.
— Sí y se durmió mientras estábamos en eso. ¿Sabe cómo me hizo sentir? Acabó con mi orgullo de hombre. –Reí y mi cabeza dolió. — Perdón. En serio lo recompensaré. ¿Terminó? Me siento terrible, en mis cinco sentidos jamás me dormiría con usted desnudo, se lo juro.
— Terminé y no me gusto para nada la necrofilia, así hubiera sido con usted, señorita. No respondía cuando la llamaba. –Seguí riendo cuando logré hacerlo reír con mis confundidos recuerdos y mi arrepentimiento.
— Perdóneme, me siento muy mal. Venga, vamos a terminarlo ¿Si? –Me abalancé sobre él y empecé a acariciar su pecho –él dudó un poco y solo se quedó viéndome desde su lugar. — ¿Está enojado? –Gray se acercó a mi cuello y negó con una hermosa sonrisa en sus labios. — No, estoy feliz porque ayer cuando la estaba desvistiendo dijo que no podía hacerlo ya que tenía novio y no quería traicionar a Gray. –abrí mis ojos sorprendida. — ¿En serio dije eso?
— Lo dijo, dijo que era su novio. –Él sonrió y empezó a acariciarme, sonreí, tal vez ya era tiempo de aceptar mis sentimientos, Gray cumplía los dieciséis en dos días.
— La amo, señorita Loxar.
— No se detenga, por favor Gray, hágame el amor.
— Todos los días de mi vida.
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La cama de la enfermería es cómoda y aquí no me molestan las reclusas o me hacen trabajar. Me gusta estar aquí. Cierro mis ojos, ya no tengo fuerza, tres meses en la prisión para mí parecen una eternidad. No tengo fuerzas para hacer absolutamente nada y solo quiero esperar el día de mi muerte, ojalá que ese día llegue antes del juicio, ya que mi único testigo era Gray y no he tenido noticias de él desde que estoy aquí.
Erza me anima, me dice que saldré de acá, pero cada día me parece más irreal esa idea. Dejó que el suero pase por mis venas, es el único alimento que puedo aceptar y que no vomitaré.
— ¿Qué es lo que tiene? ¿Por qué está así?–Escucho la voz de Gray, debo estar soñando, así que no me esfuerzo en abrir mis ojos, es otra de mis fantasías.
— Es inanición, ella no ha comido en semanas, no quiere vivir, eso es lo que sucede. –Alguien está acariciando mi frente, intentó alcanzar esa mano, pero estoy muy débil.
— ¿Qué le hicieron, señorita? –abro mis ojos, es Gray, mi Fullbuster.
— ¿Esto es real?
— Lo soy, estoy aquí mi amor. –El acaricia mi mano. — ¿Por qué no había venido? –Empiezo a llorar porque pensé que nunca lo iba a volver a ver, que él se había olvidado de mí, que ya no significaba nada para él. — Mi padre dijo que no estaba bien psicológicamente, me encerraron en un manicomio, señorita. No querían que declarará, usted es la mujer que amo, el único obstáculo para que mi padre se vuelva más millonario.
— No te entiendo, ¿Por qué yo soy su obstáculo?
— Él quiere casarme con Mary para fusionar las empresas y enriquecerse a costa mía, eso no importa ahora, logré escapar y hablé con su abogada, sé lo que tengo que decir, saldrá, la única prueba que tienen es la del día de mi cumpleaños y no pueden culparla por eso. ¿Lo recuerda?
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— Recuerden que solo pueden demorarse cinco segundos tomándose las fotografías, la maestra Loxar les dará su diploma ya abierto. Pueden descansar diez minutos, retomaremos el siguiente ensayo cuando el receso termine. –Sus ojos se posaron en mí y me indicó con su mirada los baños, voltee a ver en todas direcciones, hice un cálculo matemático y la probabilidad de que nos descubrieran era de tan solo el 2%, Mary fue ese dos.
El vídeo de nuestro encuentro sexual lo mostraron en el recinto, me sentí tan pequeñita, era como un vídeo porno, la maestra y su estudiante en los baños del colegio, era simplemente humillante.
No habían más pruebas, Erza se había encargado de desaparecer todos los vídeos de las cámaras de seguridad del hotel, aquella discoteca y cuando me subí en el auto de Gray totalmente borracha y empecé a gritar por la ventanilla del auto, gracias a ella me libre de estar años en la prisión.
El juez era un hombre sabio y comprensivo, no cometí ningún delito porque Gray nació ese día a las ocho de la mañana, a la hora de las nueve que fue la hora en que estábamos juntos y que fue grabado el vídeo ya tenía consentimiento sexual.
Fui declarada inocente, Mary comenzó a gritar diciendo que nuestra relación era de mucho antes y que debía pudrirme en la cárcel, se veía patética. Él padre de Gray me veía con desprecio, yo también lo odiaba por lo que me hizo y aunque hizo todo lo que estaba en sus manos comprando a algunos jurados yo estaba de nuevo disfrutando de mi libertad dos días después.
Despedirme de Cana fue muy difícil, ella no me abandonó ni un solo segundo y gracias a ella estaba viva, pero jamás iba a salir de la prisión, era demasiado triste que una joven hermosa y con un futuro por delante tenga que estar en ese lugar tan horrible.
— Cuídate tonta, sigue comiendo, disfruta de tu vida. –la abrazo y tomo mi pequeña maleta con mis cosas.
— Gracias por todo. –Ella sonríe, en serio no tengo como agradecerle todo lo que hizo por mí.
Camino por última vez por los corredores de la prisión, espero que abran la gran puerta, salgo al exterior y sonrió. Libre, por fin soy libre y puedo disfrutar del aire fresco de la libertad, muchas personas de la prensa se apresuraran a abordarme, Gray me toma entre sus brazos refugiándome de todo y yo no me muevo un solo centímetro.
— ¡Aléjense, ella no dará declaraciones! –Trata de espantarlos, pero yo no quiero estar cerca de él, por él todo esto está pasando.
— Te amo, mi amor. –Me susurra en el oído, yo niego con mi cabeza y busco el auto azul de Jellal, los veo al lado derecho, está Jellal, Meredy y Erza esperándome, no le digo una sola palabra a Gray, me aparto de su agarre y su cara muestra sorpresa.
No quiero volver a verlo, voy en dirección a ellos esquivando a todos los parásitos que quieren oír unas palabras de mi boca para publicarlos en los medios amarillistas. Me subo y cierro la puerta tras de mí.
— Juvia, Gray está esperándote afuera.
— Arranca por favor –Jellal obedece y Gray confundido me ve por el vidrio, pone sus manos en él para llamar mi atención, yo lo ignoro y veo hacia al frente, por su culpa mi vida está destruida, soy libre pero me quitaron mi licencia, ya nunca podré volver a ser maestra, jamás haré lo que amo.
Apoyo mi cabeza en el respaldar de la silla cuando Jellal arranca y guardo silencio durante todo el camino, sus rostros son familiares para mí, pero las cosas han cambiado, ellos ya no pertenecen a mi mundo.
— Juvia –Veo a Meredy que me ve con algo de arrepentimiento. — Quería pedirte perdón por no apoyarte. –Le doy la espalda y veo por la ventana, no quiero hablar con nadie en este momento, yo solo quiero que la tierra me trague y nunca más volver.
— No quiero perderte, por favor, perdóname. –Ella insiste y cierro los ojos. — No la molestes, Meredy, ella no quiere hablar. –Jellal reprende a su prima y agradezco que lo haga, no quiero decirle lo que pienso en este momento a Meredy, yo tampoco quiero perder su amistad.
La ciudad, hace mucho no la veía y no me sentí tan triste por volver nunca antes. Sigue igual, las calles, la gente, los parques, parece que la vida continua sin mi, no soy indispensable en la vida de nadie.
— Gracias por todo. -Me limito a decir cuando llegamos a casa. — Cuando entre a trabajar te mandaré dinero para pagar lo de tus honorarios.
— No Juvia, yo no te ayude por dinero –Cierro la puerta del auto sin dejarla hablar y camino a casa, subo por las escaleras, cuanto extrañaba este lugar, mi apartamento debe estar hecho un gran desastre.
Inserto la llave y giro para abrir, enciendo la luz y las cosas están llenas de polvo. Lloro pero no sin antes servirme una copa de vino barato que tengo en la nevera. Empiezo a empacar, debo comenzar una nueva vida y dejar mi pecado atrás, si es que no me persigue hasta donde vaya.
Necesito valor, sigo tomando vino y veo mis cosas en mi habitación, todos mis planes, mis proyectos y mis sueños ya no serán, mi vida ya no es la misma y me siento tan derrotada y asustada, para la única cosa que era buena era para enseñar y ya no sé qué hacer con mi vida.
Debo alejarme y escapar, el padre de Gray seguirá haciéndome la vida imposible, también a Gray, lo mejor para él será reconciliarse con su padre y seguir recibiendo la educación que el dinero puede brindarle y continuar con su vida llena de lujos.
Trató de no ahogarme con mi llanto y continuó empacando todo en una pequeña maleta, cuando creo que tengo toda listob voy a la puerta. Cuando llegue a donde sea que será mi destino le enviaré un mensaje a la casamentera. Dejo el dinero encima de la mesa y abro la puerta para irme lejos, a un lugar donde Gray no me pueda encontrar.
Cierro con fuerza y trato de evitar que mis lágrimas sigan saliendo pero es inútil. Bajo las escaleras y camino hacia la parada de autobuses, me siento en la silla y evaluó mi vida. Todo es una mierda.
Espero el autobús, parecen los minutos más largos de toda mi vida y siento que cada persona que pasa me observa, todos saben lo que pasó y no hay nada más vergonzoso. "Terminal" por fin llega mi bus y me apresuro a subirme, sin embargo siento que me detienen y grito asustada, es Gray, me alivio al identificarlo.
— ¿Qué hace? ¿A dónde va con esa maleta? –Un minuto después, ¿Por qué tuvo que llegar a tiempo, quería evitarme las despedidas dolorosas, deseaba que este momento no fuera tan traumático, pero lo es.
— Me voy lejos, a un lugar donde pueda trabajar como camarera sin que nadie me reconozca y me juzgue por lo que hice. –La voz se me rompe a mitad de la frase y el resto de palabras son solo intentos por completar una razón para librarme de Gray. Sus ojos se llenan de lágrimas. — ¿Me odia?
— Sí, lo odio. Usted me destruyó la vida. –Soy egoísta, hablo sin pensar que le hago daño. — No quiero volverlo a ver. –Lloro aunque intento ser fuerte.
— ¿No cree que me duele a mí también? Cada noche no puedo dormir porque mis pensamientos me quitan el sueño, me siento culpable por lo que pasó, porque no pude estar cuando más lo necesitaba, porque tuve mucho miedo de perderla cuando la vi casi en los huesos. Si logro dormir tengo pesadillas, le hice daño a la persona que más amo.
— Es joven, lo superará. –Intentó entrar, pero él no me permite.
— ¡Suélteme! –Le gritó pero aguanta mis golpes y no cede.
— No la dejaré ir. –Dejó de golpearlo y lo abrazó, no quiero estar lejos de él.
— No quiero mas cosas que nos impidan estar juntos. ¡Cásese conmigo, señorita Loxar!
— ¿Se volvió loco? –Gray se arrodilla en el suelo y se aferra a mis piernas. — No, sé que no podrá volver a enseñar, pero en el gobierno necesitan gente como usted, personas que puedan solucionar los problemas de la vida real, nuestro proyecto fue un éxito y están muy interesados en él, en usted. Le conseguí un trabajo y nadie nos juzgará por lo que pasó si somos marido y mujer.
— Gray, usted es un niño inmaduro, le llevo seis años, eso es mucho, cuando crezca se dará cuenta que ama a otra chica y me dejará, yo solo nos ahorro todo el sufrimiento. –Él niega la cabeza y sonríe. — Usted es mi gran amor, no habrá nadie en mi vida, Juvia, yo la amo con todas mis fuerzas ¿No he sido claro al demostrárselo? –Miro a nuestro alrededor, todos nos están viendo. Yo quiero compartir el resto de mi vida con Gray, quiero luchar por nuestro amor.
— Usted dice que yo soy el inmaduro, usted es la que no es lo suficiente mayor para aceptar sus sentimientos, si, señorita Loxar yo sé que usted me ama también. –Me aferró a sus brazos para levantarlo del suelo, lo abrazo y escucho su corazón latir desenfrenado.
— Acepto, pero solo porque estoy borracha.
— Cuando está borracha sus actos son verdaderos, demuestra lo que no puede demostrar sobria.
— Estoy embarazada –El abre sus ojos grandemente y yo me río, a veces es tan ingenuo. — No siempre digo la verdad cuando estoy borracha ¿Lo ve?
— No está borracha, señorita. Ya no hay porque ocultarnos, le demostraremos a Mary, a mi padre, a todo el maldito país que nos amamos y que no pudieron separarnos. Le brindaré el mejor de los futuros, se lo juro. Podremos tener los hijos que queramos, veinte tal vez. Le prometo que no seré celoso.
— Te amo Gray, muchísimo. Gracias por amarme y aceptarme tal y como soy.
— Yo también te amo. Mucho, no puedes imaginarte cuanto. –Lo abrazo, lo necesito más que a mi vida. –Te amo. –no me canso de decírselo, nunca se lo dije antes y quiero convencerlo de lo que siento.
— Lo sé, lo sé...¿Tienes algo de ese vino? Creo que tengo mucho que contarte.
— Sí, volvamos a casa. –Gray toma mi maleta en su mano izquierda y me agarra la mano con la otra, ambos subimos a la casa, sé que será un duro camino, pero lo tengo a él y eso es suficiente.
Uffff casi que no acabo! Bien, espero que les haya gustado y que valoren mi esfuerzo. Jellal y Juvia, nunca los había puesto juntos y me gustó.
Pregunta: ¿Se han enamorado de alguien menor o en su defecto de alguien muy mayor?
