Hola mis hermosuras hermosos o hermosas, jajaja que redundante. Bueno ¿Cómo han estado? Yo estoy muy bien y hoy vengo con una hermosa historia o bueno a mí me parecio muy linda. Este fic va a dedicado a Key, sé que es muy tarde y toda la cosa pero es para tu cumpleaños, espero que te guste.

Con ustedes.

Colores – Día 18.


Aprieto su mano fuertemente, tengo mucho miedo y la única que puede calmarme y darme fortaleza cuando más lo necesito es ella, tal vez le estoy haciendo daño pero ella permite que me aferre a su mano, su tacto me hace bien.

— Yo estoy aquí contigo, amor. Todo va a salir bien. –Espero que así sea, esperé tanto este momento, toda mi vida para ser exactos y no podría soportar que nada saliera mal, no cuando los dos estamos tan ilusionados con que esto funcione.

— ¿Segura? –Ella coloca su otra mano encima de la mía y me acaricia, su piel es suave y es el contacto que más me gusta y me parece agradable, Juvia es la única que provoca una reacción asombrosa en mi sistema nervioso por medio de mi sentido del tacto, puedo reconocerla con tan solo sentir su piel o escuchar su voz, reconocería esa suave y tierna voz donde fuera.

— Completamente segura, pasamos por muchas pruebas para llegar a esto, sé que tu cuerpo lo va a aceptar. –Y plasma un beso en el dorso de mi mano, me encantan sus labios, es el mayor placer que he podido experimentar durante toda mi vida y que no quiero perder jamás, necesito de sus labios para seguir.

Juvia Loxar, la mujer que me acompaña, que está sosteniendo mi mano y dándome ánimos es mi novia desde hace cinco años, ahora es mi prometida y pensamos casarnos muy pronto, la amo demasiado y es la luz de mi vida, aunque no tenga ni idea como es la luz o cuales son los colores que forma cuando da una impresión en los órganos visuales ya que soy completamente ciego, desde que nací no puedo ver nada y aunque es una gran desventaja para un chico de veinticinco años que tiene toda una vida por delante, no me he dejado vencer.

Se escribir, leer el lenguaje de braille y tocar la guitarra, piano, flauta traversa, xilófono, percusión y ocho instrumentos más, esa es mi pasión, lo que mejor sé hacer y lo que se me facilita ya que tengo un oído muy fino debido a mi discapacidad visual, la música. Acabe de terminar mi maestría en música y quiero ser profesor en una prestigiosa universidad, gracias a todas las invitaciones que me han llegado de diferentes instituciones prestigiosas y grandes universidades tengo muchas oportunidades en un mundo que a veces juzga "a primera vista" y no deja demostrar los talentos que una persona puede tener.

Estamos decidiéndolo con Juvia, pensamos en la mejor opción para nosotros y nuestro futuro, estamos escogiendo un lugar para que podamos vivir seguros, tranquilos y donde el nivel de vida sea muy bueno para los dos y para mi pequeño Silver.

— Vamos a retirar las vendas señor Fullbuster –No quiero que me las quiten, niego con la cabeza y trato de levantarme de la silla, pero Juvia me vuelve a sentar.

— Amor no tengas miedo. Silver también te está dando fuerzas. –Juvia lleva mi otra mano a su vientre y yo acaricio su pancita esperando que mi niño se mueva y me de ánimos.

— Pateó. –Siento a mi bebé dándome fuerzas y sigo su pie, está apoyado en la piel de Juvia, es algo simplemente impresionante.

— Así es, Silver también te apoya, amor. –desde que era pequeño siempre pensé que nunca iba a tener una familia, jamás imaginé que una chica se iba a fijar en mí por mi situación, pero le agradezco a ella por aparecer en mi vida y llenar mi vida de color, aunque no tengo ni idea de que sea eso a lo que ella llama azul, verde, rojo, amarillo y demás.

Escuché por primera vez su voz cuando estaba cantando en el metro tratando de conseguir dinero para la universidad, en ningún lugar me daban trabajo debido a mi condición y yo quería seguir adelante de cualquier manera, Juvia acababa de perder a su padre debido a un cáncer de pulmón, canté en esa ocasión Save You de Simple Plan, nunca imaginé que estaba cantando directamente a su corazón.

"Solo quiero que sepas

Que si tu caes, tropiezas,

Te levantaré del suelo,

Si pierdes la fe en ti,

Te daré fuerzas para salir adelante.

Dime que no te rendirás,

porque voy a esperar aquí, si tu caes

tu sabes que estaré aquí para ti!

Si solo pudiera encontrar la respuesta

Para llevarlo todo lejos

algunas veces desearía poder salvarte

Y hay tantas cosas que quiero que sepas

no voy a renunciar hasta que se

termine"

Ella se levantó de su asiento y dejó monedas en mi sombrero, levanté la cabeza tratando de escuchar mejor y sonreí cuando supe que alguien había apreciado mi talento, no tenía la menor idea si era un hombre, una mujer o un niño pero me aliviaba que lo que hacía le gustará a alguien. Aunque no podía quejarme ya que haciendo ese tipo de trabajos en la calle uno recibe muchísimo dinero. La gente se impresionaba mucho más al notar que era ciego pero no me gustaba que sintieran lastima, por eso hacía todo lo posible para que no descubrieran que lo era hasta que me bajaba del metro.

Cuando estuvo cerca de mi, escuché un suspiro e identifiqué que estaba llorando y por el tono de sus lloriqueos supe que era una mujer, odio que las mujeres lloren, aunque no pueda ver sus lagrimas puedo sentir su dolor por medio de las reacciones de su cuerpo y las mujeres son demasiado delicadas y ellas siempre deben sonreír.

— Todo se va a solucionar –Le dije como si supiera por la situación que estaba atravesando, ella ahogó su llanto y me respondió con un pequeño y muy triste si.

— ¿Quieres escuchar una canción? Tú eliges –Sonreí y puse de nuevo los dedos en las cuerdas de mi guitarra, ella se sentó a mi lado y por primera vez pude percibir el olor a vainilla de su perfume, ese olor me cautivó en seguida y se hizo parte de mi memoria rápidamente.

— No sé me pasa ninguna canción por la mente, pero quiero que cantes una que diga que alguien está para mí. –Suspiré hondamente y exactamente igual que a ella nada se me pasó por la mente.

— Conozco una canción, se llama Wherever You are, pero es más bien de amor. ¿La quieres escuchar de todos modos?

— ¡Claro! Podría darte otro dólar si me gusta. –Sonreí y le canté aquellas frases que le pertenecían a la letra de esa canción, como que donde sea que esté siempre la haré sonreír, siempre estaré con ella y que se lo prometo ahora y para siempre. Extraño ¿no? Como si supiera con antelación que ella iba a convertirse en lo más importante en mi vida, mi mujer y la esperanza de poder ver.

— Entonces, ¿Te gustó? –Por primera vez en toda mi vida la escuché sonreír, fue el mejor y más hermoso sonido que mis oídos pudieron escuchar y yo que pensaba que la música era lo más gratificante y placentero de escuchar.

— Claro que me gusto –Escuché de nuevo mi sombrero moverse y sonreí, era obvio que había dejado dinero dentro de él.

— ¿Cuál es tu nombre?

— No tengo un nombre artístico. –Toque notas al azar en mi guitarra y sentí que se acercaba mucho a mi.

— Dime tu nombre real.

— Soy Gray Fullbuster, y tú ¿Cómo te llamas mi fan número uno? –Volvió a sonreír y escuché que faltaba una estación para mí destino, siempre tocaba en las mismas estaciones por miedo a perderme en la ciudad.

— Soy Juvia Loxar ¿Sabes? Me gusta que cuando me hablen me vean a los ojos. –Eso es imposible o al menos para mí, pero no quería ser grosero con ella porque obviamente no era consciente de mi condición.

— Lo siento. — me quite mis gafas oscuras y trate de calcular donde podría estar, pero claramente mi cuerpo y mi rostro estaba apuntando en otra dirección. — Pero soy invidente y no puedo verte. –Escuché su sorpresa y de inmediato comenzó a tartamudear.

— Lo-lo siento mucho. Es que tú y la guitarra, tocas muy bien, yo que pensé.. eras impresionante, pero eres el doble de sorprendente. En serio lo siento. Qué vergüenza. –Estaba demasiado angustiada, no me gustaba que se sintiera así cuando estábamos pasando un buen momento gracias a la música que hace parte de mi.

— No te preocupes, no tenías porque saberlo. –Sonreí y busqué mi sombrero, ella se apresuró y me lo pasó para que yo no hiciera ningún esfuerzo.

— Por favor déjame recompensarte.

— No es necesario. Tranquila.

— Creo que es necesario, ¿Aceptarías tomarte un café conmigo? –Nunca una chica se había interesado en mí y jamás había tenido tantos deseos de conocer a esa chica, debía saber todo sobre ella, sabía mejor que nadie que era una muchacha noble y muy bondadosa.

— Solo tengo dos condiciones, primero que me dejes tocar tu rostro, es la forma en la que conozco a alguien y segundo que me subas al tren correcto después de que terminemos.

— Yo misma me encargaré de llevarte a tu casa, ahora puedes tocar mi rostro para conocerme -desde ahí comenzó nuestra historia, ella era lo mejor que me había pasado y ahora lo único que tenía, mi familia había muerto y mi mejor amigo Natsu siempre estuvo a mi lado, sin embargo tener a una mujer contigo, que te apoye y te aconseje no tiene precio. No sé cómo ella se fijó en alguien como yo, una persona que no puede darle todo lo que un hombre con una perspectiva clara del mundo que le rodea puede brindarle, pero aun así me enamore de ella y siempre intenté ser lo mejor en su vida, no sabía que podía enamorar a una mujer tan valiosa como lo es Juvia.

Con respecto a mi condición, soporté años esperando que existiera un donante y que las córneas fueran compatibles con mi cuerpo, las listas de espera son extremadamente largas y todos los días aparecen más y más personas para unirse, espere casi siete años para un transplante de córnea y ahora que ya estoy a punto de saber si ha funcionado, tengo mucho miedo.

¿Y si no funciona y quedaré ciego para siempre? Todos los días de mi vida tenía la esperanza de ver el rostro de Juvia, todo aquello que me rodea, mis ojos eran mis manos y yo solo quiero poder ver cómo un joven normal.

— ¡Listo amor! El doctor va a empezar. –Vuelvo a apretar su mano y ella ahora está haciendo fuerza en la mía. También está nerviosa y conozco esa manera de respirar, Juvia teme al igual que yo por lo que vaya a pasar.

— La habitación tiene un nivel de luz bajo para que la reacción por primera vez en sus ojos no vaya a ser fuerte. Confiemos en que todo haya salido muy bien. –Asiento a sus indicaciones y siento cómo lentamente me va quitando las vendas.

— Por favor abra los ojos señor Fullbuster –el doctor ha retirado las vendas por completo de mi rostro y yo estoy tan asustado que tengo los parados fuertemente cerrados. No quiero saber, no quiero desilusionar a Juvia si no funcionó porque ella estaba muy esperanzada con la idea de que pueda ver a nuestro bebé.

— No me hagas esto, yo también estoy nerviosa, amor. –Siento su caricia en mi mejilla y suspiro hondamente, soy consciente de que lo único que estoy haciendo es aumentar nuestro sufrimiento e incertidumbre.

— ¿Y si no funcionó?

— Claro que funcionó y si no lo hizo el pequeño Silver y yo te amaremos igual. –Creo que eso es lo único que necesito en mi vida, aprieto su mano y muy lentamente abro los párpados, me duelen los ojos y de repente tengo que cerrarlos nuevamente.

— Bien hecho señor Fullbuster, ahora intente mantener los ojos abiertos y enfocar un punto en específico. –Sigo sus instrucciones, hay algo diferente a la oscuridad en la que siempre viví y la imagen está borrosa, unos movimientos pasan por mis ojos y después de unos segundos veo a una mujer al frente.

— ¡Oh por Dios! ¡Oh por Dios! –Toco el rostro de Juvia y un nudo se me atora en la garganta, pasó mis manos por sus mejillas y sus labios, no hay duda alguna, estoy viendo y ella es más hermosa de lo que me imagine.

— Puedo ver, te veo mi amor. –Ella muerde su labio y pone su frente contra la mía, se rompe a llorar y yo también lo hago, le robo un beso por primera vez en toda nuestra relación. Apoyo mi cabeza en su hombro y veo el consultorio, hay una camilla, una ventana y las paredes tienen un solo tono.

— Felicidades señor Fullbuster. –No puedo controlar mi llanto, ella me abraza fuerte.

— Sabía que funcionaría, estaba segura que ibas a poder ver –Juvia entierra sus dedos en mi cabello y empieza a besar una de mis sienes mientras yo lloro en su hombro sin poder creerlo, estoy tan impresionado, me siento tan extraño, necesito saber que esto es real y no es un sueño.

— ¡Voy a examinarle, Gray! –El doctor me habla y yo trato de secarme las lágrimas para poder prestarle la atención necesaria, Juvia se aparta de mí, pero antes de lograrlo siento algo duro que se interpone entre los dos, bajo la mirada y veo el baloncito en el vientre de Juvia y las ganas de llorar vuelven a aparecer.

— Nuestro bebé –ella asiente y pone mis manos encima de su pancita. — Dile hola a papi, felicítalo porque ahora puede ver. –Juvia sonríe y esa expresión se ve muchísimo mejor que solo escucharla, ¡Por Dios! Me encanta y parezco hipnotizado con su expresión, la amo tanto.

— ¡Es hermoso, Juvia! Los amo a los dos, muchísimo.

— Lo sé, nosotros también te amamos. –Ella me ayuda a sentarme en la silla, estoy tan emocionado que no logró controlar mis movimientos. El doctor se acerca y con un extraño artefacto me pide que siga la luz que este emite. ¡Veo la luz! Estoy tan feliz.

— Es el segundo mejor día de mi vida –Juvia levanta su ceja y yo le aclaró lo que acabe de decir. — El primero fue cuando te conocí, aunque debe ser el tercero porque cuando me dijiste que estabas embarazada también fue un gran día. –Ella sonríe y el doctor con una bata empieza a anotar cosas en un papel, no sé qué dice, yo no sé leer o escribir ese lenguaje.

— Bien, acá están las indicaciones. –Juvia recibe el papelito y lo ojea, lo guarda cuidadosamente en su bolso y no tengo idea porque no puedo dejar de observarla, esto es lo mejor de la vida.

— Por lo pronto use las gafas de sol mientras se acostumbra a la luz.

— Muchas gracias doctor, en serio muchas gracias. –Abrazo al medico y él sonríe dándome unas palmadas en la espalda.

— Esta es la mejor parte de mi trabajo, señor Fullbuster, no hay de que agradecer. –Yo sonrío y Juvia me pasa algo que llama un espejo.

— Este eres tú, amor. –Miro el reflejo en el espejo, muevo mi mano para verificar que sea yo y cuando sonrío el yo en el espejo también lo hace, es divertido. Mi cabello estabdesordenado y tengo algo de barbilla, además mis ojos son puntiagudos y mis cejas son delgadas.

— ¿Soy guapo? –Juvia sonríe y asiente con su cabeza para finalizar con un beso en mi mejilla.

— El más guapo del mundo entero...Me gusta tu cabello negro –Ella acaricia suavemente mis cabellos, cuanto amo que haga eso, me encantaba sentir sus caricias mientras estaba recostado en sus piernas y ella veía su novela favorita. Memorizo el color, así que mi oscuridad permanente era un color y se llama negro.

— ¿Qué más te gusta de mi? –Ella baja su voz para que el doctor no escuche nuestra conversación que solo es de los dos. — Tus ojos grises son preciosos –Gris, es como un derivado del negro porque se parece mucho. — Y tú sonrisa es hermosa también, tus dientes blancos me encantan. –Sonrío y observo mi rostro unos segundos más, definitivamente me gusta mucho mi reflejo.

— ¿Y qué más? –Ella pone su nariz en mi mejilla, hace que mi piel se ponga de gallina como lo llama ella. — Lo que más me gusta de ti es la forma en la que me amas por las noches. –me da un beso y sonríe inocentemente como si no hubiera pasado nada, amo a esa mujer en todas sus facetas.

— ¿Alguna otra indicación? –Se dirige al doctor y él piensa en que decirnos.

— No se exponga mucho al sol por un tiempo y nos vemos acá dentro de una semana, no duden en llamar si ven algo anormal. –Juvia asiente con su cabeza y me da la mano, entrecruzó los dedos con ella y veo el bastón que necesitaba para caminar y él doctor sonríe al ver lo que estoy viendo.

— Ya no lo va a necesitar más. –Por suerte no lo haré nunca más y siento cómo con mucha ternura Juvia me pone las gafas, trae un vestido y sus piernas lucen mucho más impresionantes de lo que imagine, Juvia es una mujer preciosa.

— De nuevo muchas gracias doctor. –Ahora es ella quien agradece y me duele el corazón al verla llorar, no me gusta que llore así sea de felicidad. — No sé cómo agradecerle todo lo que hizo por nosotros.

— Es mi trabajo, señora Fullbuster, además no me puedo llevar todo el crédito cuando el señor Fullbuster lo hizo muy bien. –Sonrió, me siento tan realizado y feliz, cierro los ojos y los vuelvo a abrir para verificar que no estoy soñando, todo esto es verdad.

— Bienvenido a un mundo lleno de color e infinitas posibilidades.

— Gracias, usted me ha dado una nueva vida. –Ambos salimos del consultorio y hay muchas cosas, veo cómo es una silla, una mesa, hay letreros por todas partes y muchas personas, no me había dado cuenta que existían tantos seres humanos. Ahora puedo ver con mis ojos las diferentes texturas de los objetos y todos los rostros de las personas, todos son muy diferentes en la mayoría de sus rasgos.

— Quiero mostrarte algo –Vuelvo mis ojos a ella, veo que su cabello y sus ojos tienen el mismo color.

— ¿Cómo se llama el color de tu cabello?

— Azul, como el cielo. -¡azul! Repito esa palabra en mi mente, no la voy a olvidar. Hay colores agradables para mí, unos más fuertes que otros y las gafas hacen todo más oscuro, pero aun así logró ver las diferencias que hay en el mundo y en las características de sus objetos.

— ¿Qué quieres mostrarme? –Estoy interesado en conocer todo sobre este mundo, todo lo que estoy viendo en este momento es nuevo y magnífico.

— Es una sorpresa. –De nuevo hace esa sonrisa que me detiene el corazón, mi visión hace un impulso más rápido en mi corazón y es demasiado extraño, verla hace que todo mi cuerpo tiemble y se comporte extraño.

Camino con ella, ya no tiene que esperarme o caminar lento, este ritmo me gusta mucho.

— ¿Cómo se llama este color? –Señaló la pared y ella sonríe para ver al frente.

— Es blanco.

— Blanco, me gusta mucho el blanco y el azul. –Ella me mira y sonríe haciendo una curva en un lado de su boca, no sabía que con tan solo un gesto podría interpretar tantas cosas, puedo saber mucho sobre ella con tan solo ver sus expresiones.

— Es porque no has visto todos los colores, los hospitales suelen tener colores pálidos y muy aburridos.

— ¿Qué lugar tiene muchos colores? –me emociona la idea de ir a un lugar donde podré ver todo aquello que deje de ver por veinticinco años, quiero conocerlo todo muy rápido, deseo adelantarme y no perderme de nada.

— Un parque de diversiones o tal vez un parque infantil, yo te llevaré a todos esos lugares no te preocupes. –Juvia cierra un ojo mientras sonríe, eso fue demasiado, no sé cómo explicarlo...Esa expresión fue muy atractiva y me encanta.

— Vuelve a hacer eso. –Detengo mi caminar y ella se detiene conmigo frunciendo su ceño. — ¿Qué quieres que haga? –Juvia es asombrosa, me encanta todo de ella.

— Vuélveme a cerrar el ojo así.

— ¿Cerrar el ojo? Amor, se dice picar el ojo o hacer un guiño. –Hace lo que le pido y la beso por necesidad, en respuesta a uno de los estímulos de mi cerebro. Ella sonríe y con sus labios tiernamente me tranquiliza, estoy como si hubiera comido una tonelada de azúcar y dulces.

— ¿Te he dicho que eres preciosa?

— ¿Eso crees? –muevo mi cabeza para afirmárselo enseguida y ella levanta mi mentón y me mira, pareciera que estuviera muy triste y algo ¿Confundida? Puedo identificar su estado de ánimo con tan solo verla a la cara.

— ¿Qué te sucede? –Ella muerde su labio inferior y yo lo liberó. — No te hagas daño.

— No me duele. –Por un momento sonríe y luego vuelve a mirarme con ese semblante serio.

— ¿Me juras que no pondrás tus ojos en otra chica? -¿Eso era lo que le preocupaba? ¿Qué yo la dejara ahora que puedo ver y no soy tan dependiente de ella? Niego con la cabeza, nunca podría abandonarla por nadie, ella es irreemplazable en mi vida.

— Hay mujeres más hermosas en el mundo y tú, tal vez yo no soy lo que querías, ahora que puedes ver vas a conocer muchas cosas, eres un hombre bastante guapo y podrás encontrar otra... –La silencio con un beso, ella me abraza y se refugia en mi pecho, está algo asustada.

— Ninguna de esas mujeres me cuidó por cinco años, ninguna me dijo que me amaba y me enseñó a sentir tanto como tú o a saber disfrutar la vida y tener muchos sueños y metas, existen muchas mujeres, lo sé. Pero nadie será como tú, nadie me hace reír como tú, con ninguna mujer podré lograr a tener tanta intimidad como la que tengo contigo mientras nos amamos, es más, ninguna mujer renunciaría a las mejores ofertas de trabajo por pensar en lo mejor para mí, para poderme cuidar. Te juro que a nadie amare si no a ti y a mi pequeño Silver, nunca dudes del amor que siento por ti.

Sus ojitos están llenos de lágrimas y beso su cabello azul, es mi color favorito. — Te amo Juvia. –Se lo susurro al oído y ella me dice que también me ama y que no soportaría perderme, que nunca la deje por ninguna mujer.

— No llores mi amor, hoy es un día especial y tenemos que estar felices.

— Lo siento, tienes razón –Juvia sonríe y se limpia las lágrimas, vuelve a tomar mi mano y caminamos por un pasillo, sabía que habían unas sillas de espera al lado izquierdo porque las sentí con mi bastón a penas llegue, es genial verlo ahora y saber que las cosas no eran como me las imaginaba.

Bajamos por las escaleras, contrario a cuando llegamos que tomamos el ascensor. Sentí en los botones del elevador que era el piso doce, ¿Por qué vamos a bajar por las escaleras?

— Esto es parte de mi sorpresa. –Como si pudiera leerme el pensamiento responde mi pregunta y yo quiero saber ya cuál es la sorpresa, por mi mente pasan millones de ideas y cuando bajamos dos pisos más llegamos a un pasillo.

— ¿Me va a gustar la sorpresa? –Necesito saber sobre qué es e intentó sacarle información a Juvia.

— Espero que te guste. –Al terminar el corredor entramos en una habitación que tiene muchos colores, veo a mi alrededor, es hermoso y hay animales pintados en las paredes y hay un bebé, no puedo equivocarme, es un niño impreso en una hoja de papel.

— Buenos días, soy Juvia Loxar, tengo una cita con la doctora Wendy Marvell –Juvia se anuncia en la recepción y veo que la joven en la silla está frente a un monitor de computador y mueve sus dedos en ese teclado anotando los datos que dice Juvia.

— No sabía que tenías una cita, ¿Por qué no me lo dijiste?

— Porque esta es la sorpresa.

— ¡Pueden pasar!

— Gracias –Juvia toma mi mano y caminamos hacia un consultorio, una señorita de cabello azul nos recibe en la puerta y nos dice que sigamos.

— ¿Cómo están?

— Muy bien, mi pequeño se mueve mucho en mi interior y Gray, hoy por fin pudo recuperar la vista. –La señorita de cabello azul sonríe, pero el azul de ella es diferente, no es claro como el de Juvia.

— Lo felicito señor Fullbuster, espero que disfrute lo que está a punto de ver. –ella empieza a alistar y mover unas maquinas en la habitación. ¿A punto de ver? ¿De qué estará hablando?

Juvia se acuesta en la camilla y aunque no entiendo que está pasando no digo nada y me siento en una silla cerca a ella.

— Bueno papás, prepárense para lo que van a ver. –La mujer le unta un líquido en la pancita a Juvia y yo me quedo viéndola, Silver ha crecido bastante dentro de Juvia, es hermoso.

Wendy acerca un extraño objeto a la pancita de Juvia y empieza a moverlo por toda la piel, una imagen aparece en un monitor y veo manchas oscuras y blancas.

— ¿Qué es eso? –Pregunto enseguida y ambas mujeres sonríen, la señorita me ve y me aclara lo que estoy viendo.

— Es su bebé, señor Fullbuster. –Abro los ojos grandemente y niego con la cabeza, no entiendo ¿Dónde está mi bebé?

— ¿Mi bebé? –Ella asiente y me empieza a explicar la forma de la mancha en el monitor y lo reconozco después de unos segundos. Tapo mis ojos porque he vuelto a ponerme a llorar, esto es tan hermoso, no puedo creer que pueda verlo y ni siquiera haya nacido, poder ver es estupendo y me encanta.

— Es hermoso y muy pequeñito –Mis palabras ni siquiera salen con claridad y muerdo mi labio inferior intentando controlarme. No despego mis ojos de ese monitor y un sonido llega a mis odios, un zumbido rápido y sé de qué se trata, es el corazón de mi hijo.

— ¡Diablos! Estoy tan emocionado. –beso la mano de Juvia y ella sonríe. No pude ir a su primera cita de control porque estaba sustentando mi proyecto final de la maestría y ahora, ¡Dios! Esto es tan bonito, no quiero que la doctora apague el aparato mágico que me muestra a mi hijo, a mi pequeño y lindo bebé.

— ¿Él nacerá como yo? –Pregunto algo asustado, no podría soportar que el pequeño nazca sin la posibilidad de ver este mundo tan impresionante que estoy descubriendo.

— Su pequeño es muy fuerte y está creciendo adecuadamente, no sé preocupe, estoy segura que le va a encantar a su bebé ver a su padre segundos después de haber nacido. –Aprieto la mano de Juvia esto es lo mejor que puedo pasar.

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Soy una persona que aprende rápido y Juvia es una gran maestra, es muy difícil tomar un esfero y escribir claramente, más cuando las letras redondas me quedan gigantes y los palos torcidos, pero estoy haciendo mi mayor esfuerzo. Le leo cuentos infantiles a mi hijo, soy algo lento pero puedo identificar los sonidos que forman las sílabas, eso se me hizo difícil al principio pero ahora puedo avanzar. Ansío el momento en el que él nazca y pueda ver sus reacciones cuando le esté contando sobre todas las aventuras que los libros poseen, me encantaría poder leer fluido cuando mi bebé llegue al mundo.

Le pedí a Juvia que me enseñara también a conducir, pero ella me dice que es mejor esperar a que Silver nazca ya que nos podemos chocar y podría ser peligroso para él. Él computador y el celular, todas las innumerables cosas que hay en esos aparatos te hacen perder el tiempo pero es divertido y ya le estoy ganando en los juegos a Juvia, ella siempre ha estado a mi lado para enseñarme todo al respecto, pero odia perder, es una mala perdedora.

La televisión tiene cosas sumamente divertidas y las películas son emocionantes, todo es más genial cuando puedo ver las escenas y ver las reacciones de las personas. Y qué decir de mis instrumentos musicales, es más fácil para mí interpretar cualquier instrumento cuando lo estoy viendo. Ellos decían que era un hombre sorprendente y muy talentoso, pero ahora lo soy el doble.

Escogimos vivir en una ciudad llamada Magnolia, es muy cerca de las dos universidades donde voy a dar clase y hay buenos colegios para Silver, además Juvia ya escogió el local donde va a poner su pastelería, sus pasteles son exquisitos y tiene mucho talento decorándolos, yo antes solo comía sus delicias y ahora puedo ver su arte, Juvia al igual que yo tiene un gran talento artístico.

Los colores son una de las cosas que más me gusta poder ver, hay muchísimos aunque solo he aprendido muy pocos o los básicos. No cambio mi color favorito, es el más bonito de todos los colores, está en el cielo, el mar, mis pantalones, nuestro auto, el cabello y los ojos de Juvia.

El verde está en el prado, las hojas de los árboles, las paredes de la habitación de Silver y en las sillas de la pastelería.

El blanco está en las nubes, en la sonrisa de Juvia, en mis partituras y en las teclas de mi piano.

El rojo está en mi corazón, en el vestido ese que tanto me gusta verle puesto a Juvia, en la sangre y en el uniforme de mi equipo favorito de fútbol.

El amarillo está en el sol, en los pollitos que vimos en la granja y en algunos granos de la arena del mar.

El rosa está en el cabello de mi mejor amigo, en las mejillas de Juvia cuando se avergüenza y en el letrero de la pastelería.

También conozco el naranja, morado, magenta, café y transparente, sí, el agua cuando está muy limpia es transparente y cuando llueve y sale el sol se forma un hermoso arco iris, es muy bonito y nunca me cansare de observarlo, pero no hubiera podido saber todo esto si mis ojos hubieran seguido apagados, si un donante nunca hubiera aparecido, a veces pienso que nuestros órganos no nos sirven de nada cuando estamos muertos y que al donar salvamos muchas vidas.

Ese chico salvo mi vida porque no hay que estarse muriendo para tener la vida destrozada, ver es una experiencia maravillosa, soy muy feliz y Juvia también lo es, espero que podamos seguir disfrutando de todos estos hermosos colores que nos rodean, del mundo que es tan extraño y hermoso, del amor que nos tenemos y de una vida entera juntos.


Final final de los finales mis hermosuras, este fic en lo personal me gusto mucho. No olviden dejarme sus comentarios si les gusto.

Pregunta: ¿Cuál es su color favorito?

Les mando un beso gigante y un abrazo psicológico, Bye. Los quiero demasiado.