Hola hermosuras, seguimos con este two shots, ahora con el final de la historia de ayer.

Con ustedes:

Sencillez –Día 20.


No entiendo porque tengo estas insoportables ganas de llorar o porque estoy corriendo por las calles tratando de huir de mi colegio, de todos los comentarios de esos estúpidos y en especial de Juvia. ¿Cómo se atreve a avergonzarme delante de todos? ¿En qué estaba pensando cuando decidió comprarme ese tonto oso de felpa? No, el problema no es el regalo, el verdadero dilema es que no esperó a que estuviéramos a solas para dármelo, ignoró cada una de mis advertencias cuando le decía que no me gustaba que fuera a mi colegio.

Mi reputación, mi orgullo, la fama que tenía en el colegio, todo se vino abajo por él, sigo sin comprender porque me hizo esto. Esto es lo más vergonzoso que me ha pasado en la vida y creo que nunca lo podré olvidar.

Llegó a mi casa algo agitada, he corrido mucho y en ningún momento me detuve. Solo quería alejarme de todo y poder sentirme tranquila, sin presiones o personas hablándome, molestándome con esos comentarios inútiles y por fin llegue a un lugar donde nadie sabe lo que ocurrió. Toco la puerta de mi casa pero con un solo golpe se abre, la puerta se encontraba abierta, mi madre es una descuidada.

— ¡Sorpresa! –La ruidosa voz de mi madre me sorprende, está en la punta de la mesa con un gorro de piñata y en el vidrio hay un gran pastel con un walker, mucha sangre y el nudo en mi garganta vuelve a aparecer.

— ¡Mamá en este momento no estoy para esto, solo quiero que me dejen en paz! –mi madre está buscando respuestas con su mirada, balancea su cuerpo hacia un lado buscando algo y sus ojos denotan bastante desconcierto.

— ¿Dónde está Juvia? –no quiero hablar de eso, no deseo recordar lo que pasó, solo quiero irme a mi habitación y encerrarme.

— ¿Te peleaste con Juvia?

— Eso no te importa, madre. Ahora sí me disculpas estoy muy cansada. –Intento irme a la habitación y camino a las escaleras.

— Te pregunto por él porque Juvia fue el que organizó esta sorpresa para ti, hizo el pastel de la serie que tanto te gusta y se quedó hasta tarde haciendo toda la decoración. Él debería llegar contigo, no entiendo porque no está acá –Corro por las escaleras, siento que este nudo en mi garganta me está ahogando, no me gusta llorar, hace mucho no lloraba y no comprendo que está sucediendo, no entiendo todos aquellos sentimientos que estoy sintiendo en este momento, es como una guerra y ninguno se pone de acuerdo, en realidad no tengo ni la menor idea de que es lo que me está pasando.

Me lanzo a mi cama y pongo mi rostro en la almohada, espero volver a estar bien y que las ganas de llorar me abandonen, pero nada de eso pasa, ¿Por qué tenía que hacerme esto? Respiro hondamente, el olor a chocolate de su loción se quedó en mis cobijas y esto no ayuda en nada a mi estado de ánimo.

Cierro los ojos con fuerza intentando que mis lágrimas no salgan, no quiero llorar porque mi madre seguirá con sus preguntas y en este momento no quiero hablar con nadie. Pongo mis manos en mi corazón, está latiendo muy fuerte y me duele mucho, solo quiero que esto desaparezca y pueda volver a ser yo.

Busco mis audífonos, necesito música para ir a otro mundo donde no recuerde nada de lo que está sucediendo, desde mi cama bajo la cabeza y busco debajo entre todas mis cosas, pero no hay nada bajo la cama. ¿Qué ocurrió acá? ¿Por qué mis cosas están tan ordenadas?

Hay una nota en mi escritorio, me bajo rápidamente e identificó su letra, es Juvia. "Feliz cumpleaños, ordene tu cuarto un poco, una cumpleañera no puede vivir entre tanto mugre".

Rompo la nota en pedazos y por fin encuentro mis audífonos, estaban en mi escritorio. Tomo mi celular y pongo los auriculares en mis oídos, salto a la cama nuevamente y rebotó levemente en el colchón. Pongo a reproducir mis canciones en lista automática y tengo que pasar más de diez veces de canción porque todas me acuerdan a Juvia. ¿Cuándo permití que ese idiota se metiera tanto en mi vida? Debí haberlo visto, saber que ese tonto destruiría mi vida y mi reputación.

En el lapsus silencioso del cambio de una canción a otra escucho la puerta, por favor que no sea Juvia, no quiero verlo. ¿Qué no le deje las cosas lo suficientemente claras? Me acerco a la puerta de mi habitación tratando de escuchar las voces e identificarlas.

— Buenas tardes Silvia, ¿Cómo estás? –Es Nashi, ni siquiera quiero hablar con ella, ¿Por qué está aquí?

— No tan bien Nashi, algo paso entre mi hija y Juvia, ella no me ha querido decir ni una sola palabra y siento mucho lo que ha pasado porque se supone que los cumpleaños siempre deben ser felices. –No le cuentes ni una sola cosa a mamá o te mato Nashi, no le cuentes, no le cuentes.

— Es una larga historia, te la contaría con algo de té y galletas. –Mi mejor amiga está a punto de traicionarme por unas miserables galletas, ahora mi madre me va a regañar por lo que pasó hoy. Sé que no hice nada malo pero mi madre siempre se pone de parte de todo el mundo y nunca de mi lado. Acomodo más la oreja en la puerta para poder escuchar mejor y desearía en este momento tener un vaso para poder escuchar claramente.

— Pondré a hacer el té entonces –Nashi se ríe, escucharía su sonrisa escandalosa muy parecida a la de una foca a kilómetros de distancia, grita como si fuera una niña pequeña y demasiado impresionada. — ¿Ese impresionante pastel es para Gray? ¿Cuánto te cobro el pastelero? ¡Te debió haber salido por un ojo de la cara!

— No lo compre, Juvia lo hizo para Gray pero como las cosas van creo que nadie probará que tal le quedo al muchacho.

— ¡Es bastante bueno en estas cosas! Gray que ni siquiera sabe hervir agua, formaría un incendio. –Tan graciosa mi mejor amiga, a veces me dan ganas de ahorcarla para que deje de decir bobadas, claro, se comporta como un ángel delante de mi madre, como si no la conociera, aunque debo aceptar que el pastel si está impresionante y que muero por probarlo pero no lo haré hasta que él no venga a pedirme perdón.

— Yo quiero comer pastel, pero sin el permiso de Gray no puedo, así que por el momento me conformaré con el té mientras tú me cuentas lo que pasó –Mi madre es una chismosa, tarde o temprano se enterará así que me voy a dejar de preocupar por eso.

— Mientras el té está listo con su permiso voy a hablar con ella. –Viene hacia acá, no quiero hablar con nadie ¿Qué nadie entiende eso?

— Gray no está pasando por un buen momento, si te acercas a esa habitación resultaras hecha puré ¿Por qué no esperas a que se calme? –Por primera vez en mi vida mi madre parece entenderme. Eso madre, aleja a Nashi de mí.

— No me importa que me haga puré, voy a hablar con ella por su bien. –Escuchó pisadas en la escalera, viene hacia acá y tendré que abrirle o si no nadie se la aguantará.

— ¡Abre la puerta, Gray! –Nashi golpea unas cuantas veces y yo la verdad no me siento preparada para hablar con nadie de lo que sucedió. Ni siquiera creo que sea necesario hablar sobre eso.

— No quiero hablar contigo, ¡Vete!

— Pues así no quieras tendrás que escucharme.

— Ya te dije que no quiero, nada de lo que tengas que decirme me interesa.

— ¿No te interesa saber lo que me dijo Juvia después de lo que le hiciste? – ¿Juvia habló con ella? ¿Qué le habrá dicho? Espero que no le haya contado ninguno de nuestros secretos, mataría a ese chico en serio si se fue de sapo. Le abro la puerta porque es tan molesta que no me deja descansar ni un solo minuto y necesito saber sobre Juvia, ella entra y se sienta en mi cama, cruza los brazos y sus ojos verdes me miran fuertemente.

— ¿Qué fue lo que te dijo, Juvia? -¿Por qué me interesa lo que haya pasado con él? Obviamente esa fue la única razón por la cual abrí la puerta pero tenía muy en claro sacarlo de mi vida cuando le grité, ¿Qué me sucede ahora?

— Te lo contaré luego, primero dime ¿Qué fue lo que pasó, Gray?

— Estabas ahí, sabes lo que sucedió. –Ella respira hondamente y su voz es muy suave, está intentando que no pierda el control porque sabe que me exaltó con tonos altos de voz y más cuando me reclaman.

— Lo único que sé es que trataste horrible a un chico que solo quería darte un regalo de cumpleaños. -¿Ahora ella está de parte de Juvia? ¿Y se hace llamar mi amiga?

— No lo trate mal, le dije lo que se merecía por hacerme quedar en ridículo en frente de todos.

— ¿Sabes? No creo que su intención haya sido esa. Bastaba con mirar su pobre rostro para saber que tu reacción lo sorprendió al igual que a todos en el colegio.

— Si viniste para hablar de eso te puedes ir, no quiero repetir ese vergonzoso hecho ni mucho menos explicarte las razones por las cuales lo puse en su lugar.

— ¡Ven, siéntate! No entiendo porque siempre estas a la defensiva y no dejas que nadie entre a tu vida, a tu corazón, soy tu mejor amiga ¿Sabes? Quiero lo mejor para ti y por eso estoy aquí –Gruñó muy enojada, ella se levanta y camina hacia mí, me empuja por detrás y llegamos a la cama, me siento porque conociéndola me va a pegar el empujón de la vida y no quiero salir lastimada.

— Descruza los brazos, Gray. ¿Sabes lo que significa eso? Qué no te sientes cómoda y estas creando un muro entre las dos. -¿Ahora resulto psicóloga? Me rio por sus palabras y ella endurece su mirada, elimino la sonrisa en mi rostro porque es simplemente tenebroso ver a Nashi enojada, ella siempre es sonriente y cuando algo la llega a enojar es porque es muy grave lo que ha sucedido y se convierte en un monstruo o en su defecto un demonio, depende del grado de cólera que alcance.

— Bien, sé que no te gusta que las personas piensen que eres débil y que tu personalidad muchas veces te hace comportar algo fuera de lo normal, pero lo que hiciste hoy fue bastante cruel. — Pero él… -Intento defenderme pero nuevamente me calla en su papel de mujer llena de racionalidad. — Déjame hablar a mi primero, luego tendrás tu tiempo. Entiendo que te de vergüenza este tipo de cosas, nunca has tenido un novio y no sabes comportarte como una chica racional y diferenciar entre la línea de la amistad y del amor.

— Ni que tu tuvieras mucha experiencia en el amor –En un movimiento rápido Nashi toma uno de los cojines de mi cama y me lo avienta en toda la cara, fue doloroso, quien iba creer que ese brazo todo delgado tenía semejante fuerza. — Te dije que yo estoy hablando y odio que me interrumpan cuando hablo.

— Lo siento dulce princesa, solo recuerde no sacarme un ojo la próxima vez que me golpeé –Le saco la lengua y ella asiente, parece que mis bromas no le interesan así que cierro la boca.

— Lo que hizo Juvia hoy ningún hombre lo había hecho antes contigo y entiendo que te llenaras de miedo porque simplemente aún no estas preparada para una relación amorosa, todos los seres humanos somos diferentes y tenemos diferentes reacciones, tenías miedo Gray y es normal sentir muchos nervios cuando un hombre así de apuesto llega con chocolates y un osito de felpa. Lo que hoy hiciste se asemeja a cuando un puercoespín se siente en peligro y lanza sus púas para defenderse, no digo que este mal, pero en este caso le enterraste las púas a un chico bueno y que jamás te ha faltado al respeto o te ha lastimado y lo hiciste delante de todo el colegio.

— Yo no siento miedo, Nashi. No entiendo a donde va tu conversación y está algo aburrida ¿Sabes? –Nuevamente me golpea con uno de los cojines decorativos y con su dedo en los labios me indica que debo callarme.

— Tal vez me puedes engañar a mí, pero jamás podrás hacerlo contigo. Muy en tu interior sabes qué fue lo que paso hoy, que es lo que Juvia significa para ti, si se hubiera tratado de alguien que no te interesa le hubieras dado una patada y lo hubieras mandado a volar, pero él es alguien importante y querías que se alejará de ti antes de que se convirtiera en algo más, sé que estas sintiendo cosas por él, tu rostro y las sonrisas que emites en clase sin razón es por él.

— Juvia no es importante para mí, no lo estaba intentando alejar, él sabía de antemano que no me gustaba que fuera a mi colegio y aun así se atrevió a ir. No sé si alguna vez le pueda perdonar el bochornoso momento que me hizo pasar.

— ¿Desde hace cuánto somos amigas, Gray?

— No lo sé, ¿Desde el pre kínder? –Nashi asiente y se rasca su nariz. — Él también es tu amigo y créeme que si yo estuviera en su lugar me sentiría muy mal si tú intentas esconderme de los demás como si fuera una clase de fenómeno, no me parece justo que lo crucifiques únicamente porque fue a darte un saludo de cumpleaños en Fairy Hills, más bien eres tú la que deberías avergonzarte por decirle que se escondiera cada vez que te esperaba fuera del colegio. A ti es la que no te debería perdonar Juvia. -¿Me está reclamando? No me gusta ese tono de voz, sí, Nashi es mi amiga pero no tiene el derecho de meterse en mis decisiones. ¿Qué sabe ella de lo que siento?

— Simplemente no me gusta que me vean con hombres, pueden malinterpretar las cosas, para una chica ruda no hay espacio en su vida para una relación, todos me estaban viendo blanda por él y simplemente es lo que debía hacer. Así que no cuestiones mis decisiones –Bien, trate de decirle que se callara y que no se metiera en buenos términos, odio pelear con Nashi y más porque la considero como una hermana.

— Ojalá te hubiera grabado para que te hubieras escuchado. Le dijiste que era un idiota y que solo estabas con él por lastima. Eso destruiría hasta el hombre más fuerte del planeta y simplemente me pareció injusto que lo trataras así. –Tal vez me excedí pero no hubiera entendido de otra forma, es lo mejor que pude haber hecho, no puedo dejarme sugestionar por las palabras de Nashi.

— Para mí las palabras fueron normales, a menos que él sea un llorón –La peli rosada busca algo en su maleta y saca una bolsa. — ¿Lanzar el osito a la fuente también lo consideras normal? –Me entrega el osito y cuando lo toco está completamente mojado.

— El conserje lo salvo. Gray, todas estas palabras que te dije tienen un fin, solo quería pedirte que le pidas perdón a Juvia por lo que le dijiste antes de que lo pierdas como amigo. –Abro mis ojos, él del error fue él, yo la termine de embarrar con mis palabras, pero él fue el que cometió la falta primero.

— Yo no soy la que debe pedir perdón. –Nashi abre sus ojos grandemente y niega con la cabeza. — Fuiste tú la que lo empezó a gritar sin razón alguna, aunque no lo quería aceptar eres muy terca y tú misma te engañas. Estas hablando como si fueras una malcriada, acepta que te equivocaste y que le gritaste, humillaste y no valoraste todo lo que él hizo por ti.

— Si eso era todo lo que tenías que decirte ya puedes irte, al final de cuentas no serviste para nada. –La empujo para que se levante de la cama y ella me mira supremamente enojada al rostro. — ¡Eres una egoísta! ¿Querías saber lo que Juvia me dijo? Me dijo que iba a dejar de ser tan idiota y que se iba a convertir en alguien irreconocible para que dejaran de lastimarlo y abusar de él, felicitaciones, si buscabas que Juvia se volviera una mierda con todo el mundo lo lograsté. No te quejes después cuando te enamores de un hijo de mala madre que te trate como si fueras menos que una lombriz porque tú te encargaste de convertir un hombre bueno en una porquería…Por tu culpa ya no tendré ni una sola oportunidad con su amigo Luck porque pensará que soy igual que tú. –él no pudo decir eso, no puedo imaginar a Juvia como una mala persona y sin importarle los demás, no quería provocar eso en él con lo que le dije, no quería lastimarlo. No entiendo porque dije todas esas cosas.

— Con tus bobas sonrisitas puedes conseguirte a otro hombre, no sé de qué te quejas. Juvia no puede cambiar solo porque bote un osito de felpa a la fuente, es una estupidez.

— No fue el osito de felpa, fue la decepción que le causaste, cuando una persona es importante para la otra no quiere que esa persona la lastime, después cuando te han hecho mucho daño lo que haces es endurecer tu corazón, Juvia estaba tan decidido a cambiar, tan enojado. Nunca lo había visto así antes, para mí eso fue lo máximo que su corazón puede resistir. –Sus padres lo abandonaron, sus compañeros lo golpeaban, solo tenía a Gazhel, Luck y a mí y yo me encargue de lastimarlo, no quería que esto sucediera, ¿Qué fue lo que hice?

— Debe aprender que la vida es dura –Mis palabras son crueles aunque mi interior es frágil y se ha quebrado.

— Pues tú también debes aprender a aceptar tus errores, Juvia me dijo que te iba a dar el gusto y nunca más iba a hablar contigo, a ver si con esto te quitas ese orgullo y esos pensamientos idiotas que tienes -Nashi sale enojada de mi habitación y por poco tumba la puerta, solo es una pelea, las cosas mejoraran sé que lo harán, no debo alarmarme.

No me gusta pelear con Nashi, tengo que hacer algo para recuperarla. Voy a hablar con Juvia, él siempre da buenos consejos, tomo mi celular y recuerdo lo que paso esta tarde, ¿Este es el día de quedarse completamente sola o qué?

Esperaré a que Juvia me busque y podamos volver a ser amigos, esto no puede durar para siempre, los humanos se equivocan y una amistad no se puede romper por un mal momento, veo el osito de felpa dentro de bolsa, lo saco y veo que es un pandita. Huele horrible y esta mojado, lo saco a la ventana para que se ventile un poco y veo la pantalla de mi celular esperando que Juvia me mande un mensaje, pero eso jamás sucede.

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Llevo otro pedazo de ceso a mi boca, mis manos están untadas de sangre y mi ropa llena de pastel, hoy hay capitulo estreno y Juvia no está aquí conmigo para verlo, lo extraño, lo necesito, abrazo fuertemente a pelusa, el panda que me regaló y que esta negro y sucio por el agua de la fuente.

Él cumplió su promesa dejándome en paz y quisiera pedirle perdón pero tengo miedo que me rechace y me trate peor que yo lo trate, una semana sin Juvia fue bastante tiempo para comprender todo lo que hice mal y las cosas que no debí haber hecho como pedirle que se ocultara cuando venía por mí porque me daba vergüenza que lo vieran conmigo.

No he vuelto a saber nada de él y aunque Nashi ya me perdonó sigo sintiendo ese vació en mi corazón, no he llorado, he sido muy fuerte pero quiero que Juvia vuelva a estar a mi lado, extraño sus pasteles, sus palabras, sus consejos, su compañía, extraño todo de él.

Si Juvia cumplió su promesa de cambiar ya no volverá a ser el chico tierno, detallista y delicado que era, tengo miedo de ir a su casa y de enfrentarme con alguien que desconozco y saber que al final de cuentas yo fui la que creé ese monstruo. En mis sueños lo veo convertido en un hombre mujeriego, vestido con ropa desaliñada y diciendo malas palabras, hasta imaginó que se ha metido en problemas con las técnicas de pelea que le enseñe y que puede salir lastimado o muerto. También pudo haber perdido su beca por dejar sus estudios, las posibilidades de lo que pudo haber pasado con su vida son infinitas y yo quiero que esta incertidumbre me deje de atacar, necesito saber cómo está y de su vida.

Abrazo otra vez a Pelusa y veo la hora, aún es muy temprano para el capítulo y no me dejaron ni una sola tarea en el colegio, no hay nada en lo que pueda distraer mi mente, ni siquiera entrenar me saca a Juvia de la cabeza. Necesito que esta tristeza se vaya de mi lado, que vuelva a sonreír como lo hacía con Juvia, pero nada de lo que hago parece funcionar.

¿A quién engaño? Ni siquiera podré ver el capítulo porque simplemente era algo que hacíamos los dos y me traerá más recuerdos dañando mi pobre corazón. Tomo mi celular y miro nuestras fotos juntos, ni siquiera le dejaba postear una imagen en Facebook a Juvia de los dos, soy la peor mujer de este mundo. No puedo seguir así, llamo a Nashi y le digo que me acompañe al centro comercial, se compadece de mí y termina aceptando.

Me coloco una chaqueta, limpio mi boca que está llena de pastel y salgo de estas cuatro paredes, mi madre está en el turno del día y no está para que podamos conversar, cada vez que quiero sincerarme hablar con ella me resulta sumamente difícil y ahora que había pensado en pedirle un consejo no está.

Decido caminar al centro comercial, necesito oxigenarme y seguir torturándome con la culpa, pienso en el que hubiera pasado…que hubiera pasado si hubiera tomado el osito y los chocolates en vez de gritarlo como si fuera una maniática, muy posiblemente seguiríamos juntos y no le hubiera hecho daño a alguien que quiero, lástima que me di cuenta demasiado tarde. Que hubiera pasado si Juvia me decía que quería que yo fuera su novia, tal vez no hubiera aceptado pero luego le hubiera confesado que lo quiero más que como un amigo, pero ahora no puedo hablar con él porque sé que ha cambiado y que me odia.

— ¡Hola Gray! –Veo a Nashi a algunos metros y le hago una señal, ella me abraza y yo la abrazo a ella.

— ¿Cómo has estado tonta? –Sonrió para mentir.

— Mejor. –Ella sabe que miento pero no quiere recordarme mis pecados, cambia el tema rápidamente y yo le agradezco que lo haga.

— ¿Quieres un helado? –Asiento con la cabeza, me acabo de comer medio pastel porque estaba muy rico y si no lo hacía se iba a dañar pero aun así comeré helado, si me da un coma diabético mucho mejor, acabaría con mi sufrimiento.

— Ven vamos.

— ¿Pudiste arreglar las cosas con Luck? –Ella muerde su labio inferior y hace una sonrisa fingida, me maldigo mentalmente, no entiendo cómo me he vuelto tan masoquista y sigo hablando de cosas que nos hacen daño.

— No, él no quiere hablar conmigo.

— ¿No le explicaste que yo fui quien se equivocó?

— Eso hice, pero él dijo que estaría traicionando a su amigo si se mete con alguien que pueda recordarle a ti, así que me pidió que no le volviera a hablar. –Le dañe la vida a Juvia, a mí y de paso a mi mejor amiga. Soy buena dañando todo.

— Lo siento, Nashi.

— No, no te preocupes. Él es el tonto, perderse de mí, ¡Es un idiota! –Ambas vemos a lo lejos a dos personas que caminan hacia nosotras, mis ojos se abren grandemente y mi corazón se comprime dolorosamente. Juvia me ve con sus ojos azules y baja la mirada, pasa por mi lado mientras yo me quedo con la palabra en la boca, no soy lo suficientemente valiente para pedirle perdón, para hablarle y llamarlo. Su ojo derecho esta negro, lo han vuelto a golpear esos desgraciados, su ropa sigue siendo igual y si fuera ese hombre malo como prometió ser me hubiera enfrentado y dicho malas palabras.

— ¿Viste cómo Luck me vio? –Escuchó las tristes palabras de mi amiga pero yo he detenido mi caminar y estoy viendo directamente a Juvia, debería correr y alcanzarlo, decirle que lo siento. Esta es la oportunidad que estaba esperando, ¿Qué pasa con mis piernas? ¿Por qué no se mueven? Juvia, eso es lo que quiero decir pero mi lengua y mis labios no atreven a provocar ese sonido.

— No te estaba viendo a ti, me estaba mirando mal a mí – La animó y respiro hondamente, quiero llorar porque perdí la oportunidad que tanto quería con él, soy una tonta y sé que algo así no se va a volver a repetir.

— Nunca voy a tener novio –Nashi pone sus manos en sus ojos intentando llorar y yo pongo mi mano en su hombro. — No te preocupes por eso, tú eres hermosa y tienes muchos pretendientes, mientras que yo no soy atractiva, no tengo una buena personalidad y voy a morir sola.

— ¿Estás llorando? –Toco mis mejillas, estoy llorando después de tanto tiempo sin llorar, no me puedo detener, rompo a llorar como si estuviera sacando el dolor de esta semana, Nashi me abraza y me dan más ganas de llorar. — No llores Gray, por favor no lo hagas. –No hago caso a sus palabras y sigo llorando como si el mundo se hubiera acabado, ella acaricia mi cabello y después de unos segundos le pido que volvamos a casa, creo que fue un error haber salido de casa.

Abro la puerta y ambas nos sentamos en el comedor, saco del congelador el poco pastel que queda y empiezo a comer para ahogar mis penas, Nashi se ha puesto a llorar conmigo, parece que no es un buen día para nosotras y se siente horrible esta sensación en mi pecho.

— Tú eres hermosa, Gray. No tienes por qué decir que nunca encontrarás al amor de tu vida porque eso no es cierto. –Es mentira, lo es. Ningún hombre quiere a una chica fuerte, soy una tonta por dejar ir a Juvia. De repente la puerta de la casa se abre y veo que es mi madre, intento limpiarme las lágrimas pero ella se alarma al verme llorando, nunca había llorado delante de ella desde que soy una mujer.

— ¿Por qué lloran mis hermosas? ¿Algo les paso? –Niego con la cabeza para intentar tranquilizarla pero ella se sienta y toma suavemente nuestras manos.

— Lloran por hombres ¿No es así? –Asiento, no puedo negárselo cuando es tan obvio.

— Nashi me contó todo lo que paso ese día, amor. Mi niña sé que te arrepientes de lo que hiciste pero Juvia no lo sabe, toda esta situación se puede solucionar sencillamente con que vayas a su casa y pidas perdón.

— Pero él dijo que iba a cambiar, tengo miedo que me diga que me odia y que no me quiere volver a ver.

— Gray, no lo sabrás si nunca lo intentas, así de sencillo. ¡Está a punto de comenzar tu capitulo! ¿Por qué no vas y le pides perdón a su casa a Juvia y ven el estreno juntos? –Muevo mis dedos algo nerviosa, no quiero ir, ni siquiera estoy segura de que decirle, puede que la termine embarrando más de lo que ya está.

— ¿Y si no me recibe?

— Juvia es un muchacho tierno, se nota que te quiere mucho y que aprecia tu amistad, ve y agradécele por el regalo y el pastel que hizo para ti. Lo bueno de un chico como él es que su sencillez no le permitirá decirte que no. Solo promete no volverlo a hacer, no esperes a que sea demasiado tarde y ya pidiéndole perdón le arreglas la vida a tú mejor amiga. –asiento y me levanto muy convencida de mi silla, voy a la puerta de salida pero mi mamá me detiene.

— Alto ahí, Gray. No puedes ir donde Juvia con los ojos hinchados como sapo, ni mucho menos con la boca repleta de pastel. –cariñosamente me toma el brazo y sube conmigo a mi habitación. — Tú también sube Nashi. –Nos ayuda a lavarnos la cara a las dos y yo me sueno, cierro los ojos y dejo que mamá me cubra el rostro con un poco de maquillaje. Nashi escoge el vestido de verano que me regalo mi tío y que jamás me puse.

— Ponte esto. –Le niego con la cabeza pero mi madre termina poniéndomelo como puede. Nashi toma una caja y veo que son los pendientes que me regalo, me los pone en las orejas y me duele bastante, ya se me estaban cerrando los orificios.

— ¡Ahora ve por ese chico! ¡Buena suerte! –Las dos hablan como si estuvieran sincronizadas, salgo de la casa y tomo un taxi hasta su casa, no puedo evitar que mis manos dejen de sudar o que me sienta extraña porque nuevamente voy a hablar con él.

Me bajo del carro y me detengo en su puerta, no puedo golpear, mi mano se ha congelado y estoy dispuesta a irme pero la puerta se abre de repente y veo a una chica de cabello negro y ojos rojos, no se parece en lo absoluto a Juvia y me hace tragar toda la saliva que tengo en la boca, se ve simplemente amenazante y sé con tan solo verla a la cara que sabe lo que le hice a Juvia.

— ¿Qué quieres? –Es demasiado brusca para ser una chica delicada y tan bonita.

— Quiero hablar con Juvia, ¿él está?

— ¿Quién eres?

— Soy Gray Fullbuster –y su mirada cambia cuando le digo mi nombre, su ceño se frunce y pareciera que me va a golpear en ese mismo instante, tal vez me lo merezco por todo lo que le hice a Juvia.

— Con que tú eres la famosa Gray, ¿Crees que te voy a dejar hablar con mi hermano después de lo que le hiciste? No entiendo como tienes tanto valor de venir acá. –Pongo mi mirada en el suelo y respiró hondamente, esto va a ser más difícil de lo que pensé y más porque siento que voy a llorar.

— Gazhel por favor no la molestes –Escuchó la voz de Juvia y lo veo al fondo, muerdo mi labio inferior y mis manos empiezan a temblar, parece que todo mi interior se ha derrumbado, mi estómago me duele y no sé si son mariposas o si en serio necesito ir al baño, este sentimiento es horrible.

— ¿Nos dejas a solas por favor? –La chica gruñe y antes de irse me da una mala mirada, no puedo devolvérsela porque no estoy en la capacidad de comportarme como una malcriada, Juvia se acerca a mí pero no me invita a pasar y cruza los brazos. Está poniendo una barrera entre los dos y yo no quiero eso, deseo que volvamos a ser amigos, los mejores.

— ¿Qué es lo que quieres? –Sus palabras me apuñalan el corazón y mi voz no sale, mis ojos se llenan de lágrimas y doy media vuelta, siempre me vanaglorie de mi fuerza, de la chica ruda que aparentaba ser pero solo soy una niña perdida que acaba de perder lo que le importaba y que nunca lo va a recuperar. Salgo a correr, no tengo el valor para hablar con él, no puedo hacerlo sin ponerme a llorar.

Volteó a ver cuando escucho unos pasos tras de mí y me doy cuenta que me está siguiendo, no quiero, yo solo desearía que pedir disculpas fuera algo sencillo y que tuviera un plan que me facilitara las cosas, pero no tengo nada. Solo soy yo arruinando las cosas de nuevo.

— ¡Espera Gray! Ven acá –Me tropiezo con una piedra y caigo al suelo, ¿Qué me pasa? ¿Cómo esto me pasa justo en este momento? Intento levantarme pero mi pierna se ha pelado y me arde muchísimo, trato de ser fuerte y de aguantar ese nudo que amenaza con asesinarme pero nada funciona.

— ¿Estás bien? –niego con la cabeza y él me levanta hasta llevarme a una banca del parque, me sienta cuidadosamente y se sienta a mi lado.

— Necesitas que te curen esa herida.

— Quería hablar contigo –Mi voz está hecha pedazos y no es más que pequeños fragmentos que cortan mis palabras, me da impotencia esta situación, la odio con todas mis fuerzas y desearía ser fuerte pero no es nada sencillo.

— Te escucho –el relaja su espalda en el respaldar de la banca y yo veo hacía un árbol, aprieto la falda de mi vestido y levanto mis hombros, ni siquiera sé que decir.

— El lunes pasado fui mala contigo –las lágrimas empiezan a salir pero no me quiero callar ahora, no cuando tengo el valor de hablar y decirle todo lo que estoy sintiendo. Sus ojos se abren grandemente al notar que estoy llorando y busca un pañuelo entre su ropa. — Yo soy el puercoespín, mis púas, lastime a la persona equivocada –Mis palabras ahora no tienen ningún orden o sentido común y me siento muy tonta. Rompo a llorar, estoy atacada y trato de cubrirme con mis manos para que no me vea.

— No te estoy entendiendo nada, Gray. Por favor respira y deja de llorar. No me gusta verte llorar –Extrañaba tanto su voz, la forma tan dulce con la que pronuncia cada sílaba. Me ofrece su pañuelo y lo agarró para limpiarme, cuando lo veo no es más que una mancha de muchos colores. Negro, rojo y beige, odio el maquillaje, se me debió haber corrido todo y debo lucir patética.

— Lamen-to-to lo que-que hice con Pelusa –Y ahora parezco tartamuda ¿Algo más puede salir mal?

— ¿Pelusa? ¿De qué hablas? –Lloro de frustración, intento disculparme pero no sé cómo expresar mis sentimientos, odio que esto sea tan difícil, mi madre dijo que iba a ser sencillo pero no es nada de eso. Espero unos segundos a tener fuerzas para hablar y él es paciente, me escucha y espera hasta que esté lista.

— No me gusta estar sin ti, sé que me odias, lo siento. –Por fin pude decir lo que sentía. Me levanto, no quiero escuchar su respuesta, voy cojeando en dirección a mi casa pero debo aceptar que me he perdido. — ¿A dónde vas? No hemos terminado de hablar –Sigo llorando y él me abraza. — Tranquila, no llores más o me harás llorar, todo está bien.

— Te-te perdí, na-nada está bien.

— Pensé que era yo él que te había perdido, después de ese día creí que nunca más ibas a venir, a mí tampoco me gusta estar sin ti.

— Yo no-no había venido porque Na-nashi me dijo que ibas a-a cambiar y pen-pensé que nunca me ibas a perdo-donar. –él sonríe y niega con la cabeza.

— Estaba enojado, dije cosas tontas, perdóname, yo jamás cambiaría para mal.

— Te ju-juro que no lo voy a-a volver a-a hacer –lo abrazó a él y sigo llorando entre sus brazos, pensé que era muy difícil pero él estaba dispuesto a perdonarme, por mis miedos no había ido a buscarlo, estaba tan equivocada, ese chico nunca va a cambiar para mal.

— Te creo –mi pierna me duele y me agacho para ver cómo está, él mira mi pierna y unas cuantas gotas de sangre resbalan por mi piel. — ¡Eres un Walker! –Grita horrorizado y me suelta para salir corriendo, sonrió y le sigo la corriente caminando como zombie y yendo detrás de él.

— Por favor no me coma, se lo ruego. –Acelero el paso ya que corre rápido y llegamos a su casa, él finge caerse y da la vuelta dando pasos hacia atrás arrastrándose en el piso y con sus manos me pide que no me acerque.

— Por favor no me muerdas, no tengo buen sabor. ¡Por favor! –Me aviento hacía él y le muerdo el cuello muy suavemente, su respiración se detiene por un segundo y mis mejillas se enrojecen violentamente. Me separo un poco y él mira mis labios. Sigo mis instintos y muerdo su labio inferior como si fuera un Walker, Juvia sonríe y me abraza hacía él para seguir besándome. Se siente hermoso, mi corazón ya no duele, todo está bien.

— ¡Hey! –escucho que desde la puerta de su casa nos regañan y me levanto rápidamente, Gazhel la hermana de Juvia nos vio.

— ¿Quieres ver el capitulo acá? –Sonrió y asiento con la cabeza. Siempre estaré ahí para él, no me importa lo que los demás digan, me vale muy poco que nos vean juntos, mucho mejor, que sepan que él es el único que me ha hecho llorar y me logro ablandar, que lo necesito, nunca volveré a hacer nada que aleje a Juvia de mí, lo trataré bien y lo defenderé de esos idiotas que quieren golpearlo. ¿Sencillo no?


Hasta aquí llego el two shots hermosuras, creo que lo menos sencillo de la vida es pedir perdón sinceramente porque se debe renunciar al orgullo y a todos los humos que se tengan.

Pregunta: ¿Ustedes qué creen que es más difícil, pedir perdón o pedir permiso? Neee mentiras, pero pedir perdón si me parece muy difícil.

Si les gusto no duden en escribir rewiew. Si lees este fic y no dejas review tendrás mala suerte por dos años consecutivos, ok no. Los quiero muchísimo.

Nos leemos mañana, espero que haya sido de su agrado. Los quiero mucho, les mando un abrazo psicológico, bye.