Hola hermosuras! Llegamos al día veinticinco y les cuento que Divorcio, reconciliación, alma y cásate conmigo van a estar relacionados entre sí.

Bien, sin nada más que decir aquí está su historia, disfrútenla mucho.

Divorcio – Día 25


Me agacho nuevamente para ver por medio de la ventanilla del horno esas deliciosas galletas de chips de chocolate que se están tardando en hornearse, paso mi lengua por mis labios para aguantar las ganas que tengo de probarlas y vuelvo a ver el reloj que indica que faltan quince minutos para que las pueda devorar, aún queda mucho tiempo para que estén listas y sé mejor que nadie que ella no va a dejar que las coma recién salidas del horno, pues me puedo quemar y eso significa que tengo que esperar más tiempo hasta que se enfríen o al menos si soy lo suficientemente rápido puedo tomar una galleta antes de que mamá se dé cuenta.

Si saco una galleta ahora no estará rica pero si espero quince minutos mi madre entrará en la cocina y me lo impedirá así que estoy en un gran dilema y mi olfato no me ayuda en lo más mínimo, vuelvo a verlas nuevamente y creo que deben saber mucho mejor de lo que se ven. Me pongo el guante de cocina tal cual como lo hace mamá para no quemarme y abro la puerta del horno.

— ¡Suno, ni lo pienses! – Me levanto rápidamente al escuchar su voz y pongo mis brazos detrás de mi cuerpo para esconder las evidencias del crimen. No me puede culpar de nada ya que solo vigilo el postre que yo mismo preparé y era prácticamente imposible que me viera desde donde está ¿Cómo pudo saberlo? Estoy más que seguro que no tiene ojos en la espalda pero esto me hace dudar.

— No estaba haciendo nada, mamá.

— ¿No? ¿Entonces que hace ese guante en tu mano? -¡Me atrapó! ¿Esto es a lo que la gente llama sexto sentido? Pues el de mamá está perfectamente desarrollado porque sabe cómo millones de minutos antes las travesuras que siempre estoy a punto de realizar y me frena en seco.

— Nada… -Trato de que no me tiemble la voz ya que detrás de toda esa dulzura cuando se lo propone puede ser el peor de los demonios y le tengo más miedo que a papá.

— Primero la cena y luego si puedes comer tus galletas, es más, por ayudarme con la cena te daré tres galletas más, pero ¿Recuerdas lo que te dije de acercarte al horno?

— Que me puedo quemar y que eres la única que lo puede manipular.

— Buen chico, ¿Podrías ver si tu hermana despertó? –Asiento y dejo todas las cosas donde estaban, cuando paso por el comedor veo a mamá que sonríe, hace mucho tiempo no la veía tan emocionada, su sonrisa es una de las cosas que más disfruto en la vida y aunque no me gusta demostrar mucho mis sentimientos ni mucho menos tener esperanza en que está vez será diferente creo que ha logrado contagiarme de su felicidad.

Mamá está poniendo la mesa con dedicación pero sobre todo con mucho cuidado, quiere que todo salga perfecto está noche y por eso estudió cada detalle para hacer una cena inolvidable. Limpió hasta el último rincón de la casa e hizo una receta demasiado complicada, pero sin lugar a dudas lo que más le llevo tiempo fue arreglar su largo cabello azul y hacerse ese peinado que muy probablemente ni siquiera papá notará.

Mi padre hace un mes no viene a casa, su trabajo le demanda estar viajando por muchas partes y poco a poco se ha venido olvidando de nosotros, creo que lo más importante para él siempre es el trabajo y aunque me duela aceptarlo me estoy acostumbrado a vivir sin él, al menos cuando no parece existir no nos decepciona como siempre lo hace.

Subo las escaleras, camino por el pasillo y entro suavemente en su habitación para que no se asuste. Veo a Umi en su cama abrazando fuertemente al señor Snow, su conejo de felpa que ama demasiado, es su posesión más valiosa y siempre lleva su conejo a todas partes a las que va mientras yo cargo su inhalador por si alguna emergencia se presenta.

Es mi hermanita menor y debo ayudar a mi madre a cuidarla, tiene tan solo cinco años pero sus pulmones no funcionan con normalidad, así que debemos estar pendientes por si algún ataque se presenta y poder ayudarla.

— Umi, es hora de levantarse. –Lentamente mueve su pequeño cuerpecito y abre sus ojos, se rasca su ojito mientras se sienta en su cama.

— Shushu ¿Ya llegó papá? –Niego con la cabeza y sonrío al escuchar el apodo que me tiene o más bien como me nombra ya que no puede pronunciar mi nombre.

— No, pero la cena ya casi está e hice tus galletas favoritas. –Sonríe y se levanta de la cama. Se sienta en frente del tocador y me mira por medio del espejo.

— ¿Qué peinado quiere la princesa esta vez? –Sonríe y se tapa la carita con su conejo mientras mueve sus pies que cuelgan de la silla.

— Elsa –asiento y tomo suavemente su cabello para empezar a cepillarlo con delicadeza. Envidio el parecido que tiene con mi madre, tiene su cabello, sus ojos y su nariz, tío Gajeel le dice mini Juvia y yo, físicamente soy igual que Gray Fullbuster, mi padre.

Trato de peinarla sin halarla y le trenzó el cabello lo más rápido posible. Nunca pensé que pudiera desarrollar estos talentos pero trató de ayudarle a mamá en todo lo que pueda.

— ¡Lista! Papá puede llegar en cualquier momento –Se baja de la silla y empieza a saltar como un conejo fuera de la habitación, la acompaño para que no se tropiece o se caiga y juntos bajamos las escaleras.

— Buenas noches, mi princesa –Umi sale corriendo a los brazos de mamá y ella la alza como si fuera muy ligera, con su mano libre termina de prender las velas en el comedor y acomoda las servilletas.

— Mira, mami. El señor Shushu también se arregló para la cena. –Le muestra su conejo de felpa y mi madre sonríe al ver el corbatín de papel que Umi le ha puesto. El nombre de ese peluche hace referencia al mío y por supuesto tampoco lo puede pronunciar a la perfección.

— Pues se ve muy apuesto –Con su dedo índice toca suavemente la nariz de Umi y ella empieza a reír, le encanta que mamá haga eso.

— Papá va a llegar en cualquier momento –Mi madre sonríe, revisa el reloj de la pared y baja suavemente a Umi, mi hermanita va corriendo al sillón que queda al lado de la ventana y con el señor Snow empiezan a ver a través del cristal, está emocionada y yo solo espero que no se repita la misma historia de siempre y que nos deje esperando, mi padre es experto en inventar excusas y aunque finjamos que todo está bien y que lo comprendemos creo que me estoy cansando de esta situación.

— Sirvo la cena cuando llegue Gray. –Asiento y trato de calmar los pensamientos negativos que me invaden a cerca de mi padre, se supone que debió haber llegado hace media hora y ni siquiera se ha dignado en llamar para saber dónde está. Odio decirlo pero estoy firmemente convencido que ya no va a venir.

Me siento tranquilamente en el sillón y pongo los pies en este, esto va para largo aunque mi madre no lo quiera aceptar.

— ¡Llegó papá! –Umi se emociona con cada carro que pasa en frente de nuestra casa, levantó la mirada y descubro que solo es una persona que se detuvo por un momento cerca del estacionamiento de papá y la pequeña solo suspira de decepción.

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Los minutos pasan, mi estómago ruge de hambre y ya me quede sin vidas en cada uno de los juegos de mi celular, estoy legalmente aburrido y ya me canse de esperar, las velas ya prácticamente se han consumido y el reloj de la pared muestra que ya es bastante tarde por desgracia para nosotros pues mañana tenemos escuela, Umi se quedó dormida con su cabeza en el brazo de la silla y en dirección a la ventana. Mamá revisa su celular a cada segundo esperando una noticia de papá pero es inútil. Sé que nuevamente lo hizo y no me sorprende, lo único que no entiendo es porque ahora me duele el pecho y tengo mis dientes fuertemente apretados, sabía mejor que nadie que no tenía que ilusionarme con esto, pero es difícil que tu propio padre prometa algo y que el mismo se encargue de dañar cada uno de los compromisos que hace. ¿Qué más puedo esperar de ese hombre? Falto a mi fiesta de cumpleaños y me llamo dos días después diciendo que en el lugar donde estaba no llegaba señal, aún cree que soy un niño manipulable como Umi al que le inventa cualquier cosa y ya queda perdonado.

Pongo mis pies en el piso, me quito los zapatos y ese estúpido corbatín que me está estrangulando, boto cada una de las prendas elegantes que me hacen ver como un estúpido al piso y cuando me siento por fin libre de todo ese peso que estaba sobre mi cuerpo desordeno mi cabello. Mi madre ya no sonríe y sus ojos no tienen el mismo brillo que adquirieron cuando Gray llamo para decirle que llegaba hoy por fin después de tanto tiempo. Ella quita los ojos del celular cuando me levanto del sofá y me dirijo a la mesa para quitar las velas y los adornos que le daban la bienvenida a ese hombre, me mira sorprendida y luego respira hondamente para fingir que nada está sucediendo y que es más fuerte que nunca. No entiendo como hace para no llorar, para soportar el olvido y desinterés de ese hombre que no parece mi padre…creo que las personas cambian con el tiempo y debemos acostumbrarnos a esos cambios pero no es justo para Umi, mucho menos para mi madre que lo único que hace es cuidarnos y amarlo a él, no lo merece, Gray no merece ninguna de sus lágrimas.

— Parece que solo somos los dos –Su voz suena melancólica, pero aun así no flaquea y levanta su cabeza para dibujar una delgada línea curvada en sus labios, una sonrisa fingida y algo dolorosa, esa expresión que se está volviendo tan normal en su rostro y que por más que yo quiera no puedo borrar.

— Voy a calentar la comida –Hablo rápidamente para no seguir con este silencio doloroso. Mi madre asiente y se acerca a mí para acariciar mi cabello, me encojo un poco al recibir su caricia, sabe que ya estoy grandecito y que no me gusta ese tipo de cosas pero mágicamente he dejado de sentir ese dolor en el pecho y mi mandíbula se relaja, tal vez doce años no son muchos para dejar que ella sienta que estoy ahí y que nunca la voy a abandonar, que nunca le haría daño conscientemente y que soy su mayor apoyo aunque a veces no me pueda meter en cosas de adultos, ni tenga la suficiente experiencia para dar un consejo o para hacer que los desplantes de papá dejen de doler tanto.

— Déjame acostar a Umi y ya comemos –Ella no es consciente que se está mordiendo el labio inferior tratando de contener sus sentimientos, no ve lo que yo veo al observar cómo deshace su hermoso peinado y sus ondas azules vuelven a la normalidad, no sabe que me duele verla así y me molesta que él no aprecie todo lo que ella hace y daría por él.

Mamá toma a Umi delicadamente entre sus brazos y la lleva hasta su habitación, mi hermanita es pequeña, muy frágil, parece hecha de cristal, más bien sus pulmones son lo más débil que tiene pero eso no le impide tener un corazón dulce y muy grande. En las crisis asmáticas más duras que ha tenido mi padre nunca ha venido a acompañarla en el hospital pero aún así lo ama más que a nadie en el mundo y basta solo con ser testigos de las cuatro horas que espero sentada en ese sillón a que apareciera, emocionándose con cada carro que aparecía, buscando el color negro del Merecedes de mi padre y preguntándole a mamá cada minuto si él ya iba a llegar. Es muy persistente cuando se lo propone pero el sueño es más fuerte que ella, el señor Snow y Umi tienen su reloj biológico al cual no pueden escapar y agradezco que sea así porque sería más doloroso para mamá tenerle que explicar que Gray volvió a incumplir a su palabra.

Voy a la cocina y sirvo la comida en la vajilla especial, el hecho de que Gray no haya venido no significa que nosotros tengamos que amargarnos y sacrificar el esfuerzo que hicimos para que esta comida estuviera deliciosa, pongo los platos en el horno microondas para que se calienten y finalmente los acomodo en la mesa.

Me siento y espero que llegue mamá sin importarme lo hambriento que estoy y recuerdo que unas deliciosas galletas están en la bandeja encima del mesón, vuelvo por el postre y cuando llego al comedor con mi delicioso tesoro mi madre sonríe y únicamente empieza a comer cuando yo doy el primer bocado.

— ¿Qué tal está?

— Delicioso, mamá. Eres toda una experta, me tienes que enseñar la receta –Mamá se relaja en su silla, ha sonreído sinceramente después de toda esta espera y trato de que el momento sea agradable para ella. Le cuento sobre las convocatorias para el equipo de baloncesto, de mí esfuerzo por convertirme en un gran jugador y de lo emocionado que estoy porque me acepten en el equipo. También le cuento sobre mis calificaciones y que muy probablemente pueda acceder a la beca del colegio, no es gran cosa pues dinero sobra en esta casa pero la profesora me dijo que si sigo así puedo recibir una beca en las mejores universidades del país y eso significa que puedo volverme una persona responsable y proteger a Umi y a mamá.

Al terminar tomo las galletas, dicen que el chocolate es la mejor cura para la tristeza. Mamá prende el televisor y es muy extraño en ella que me deje ver mis programas favoritos sabiendo que mañana hay escuela pero imagino que es un acto de agradecimiento por todo lo que pasamos hoy. Nos llenamos la boca de chocolate como niños y reímos con las ocurrencias de lo que presentan. Guardamos algunas galletas para Umi y cuando me doy cuenta mamá ya ha quedado dormida.

— Mamá -la llamo suavemente y ella despierta, mira el reloj y se alarma por la avanzada hora.

— Mañana tienes escuela, Suno. –Me levanto y apago el televisor — Si, mamá. Descansa y gracias por la deliciosa cena.

— No olvides lavarte los dientes mi bebé.

— ¡Mamá! –hablo en protesta por la forma en que habla y luego sonríe, me da un beso en la mejilla de buenas noches y sube a su habitación, estoy rendido y espero que pueda levantarme mañana para ir a la escuela.

Me lavo los dientes y me meto debajo de las cobijas, para mí pasan cinco minutos pero ya es de mañana y un nuevo día me espera. Me alisto rápidamente y cuando bajo el desayuno ya está servido, Umi ya está lista y su conejo también lo está.

— Buenos días, Shushu. ¿Sabes algo de papá? –Miro a mi mamá y ella le muestra un mensaje de papá, veo la hora y se lo envío a la una de la mañana de hoy. "Juvia, me aplazaron el vuelo por mal clima. Mañana llego sin falta en las horas de la noche."

— Papi viene hoy –Umi emocionada sube sus brazos y empieza a dar pataditas, me tomo el jugo de naranja escéptico a todo y siento que el buen humor que sentía al despertarme se esfumó de repente.

— Aquí está tu almuerzo.

— Gracias, mamá. –meto la bolsa en mi maleta y al terminar levanto los platos, me lavo los dientes y cuando bajo el autobús nos está esperando. Tomo de la mano a Umi y nos despedimos de mamá.

— Cuídense mucho, mis bebes. Suno no sueltes a Umi hasta que la dejes en las manos de la maestra.

— Ya lo sé, mamá. –Puede llegar a ser tan sobre protectora, siempre nos dice lo mismo. Umi le da un beso a mamá y juntos vamos al autobús.

— Ojalá se acabe este día rápido, Shushu. Quiero ver a papi. –Yo quiero todo lo contrario pero frenar el tiempo por desgracia no está en mis habilidades.

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Mamá ha llegado con Umi de su clase de ballet, es un ejercicio menos agresivo para ella pero de todos modos su profesora tiene especial cuidado por su condición. He terminado las tareas y estoy acostado en el sofá sin nada que hacer, chateando con mis amigos y jugando con mi celular. Veo como mamá sube a Umi para darle un baño y prendo el televisor para ver mi programa favorito.

Pronto será el recital de baile de Umi y probablemente Gray tampoco ira a su presentación como no lo hizo en su primera obra de teatro, era el árbol más bonito de todos pero su sonrisa no apareció porque solo veía en dirección a un puesto vacío al lado de mamá. Al que le pertenecía a su padre que nunca llegó y que le prometió estar ahí.

Después de casi una hora mamá sale de la habitación de Umi y empieza a bajar por las escaleras.

— Casi no se queda dormida –Miro a mamá haciéndole entender que comprendo la situación pues después de que me hace jugar con todos sus juguetes y agota toda su energía, solo ahí se duerme esa niña con energía solar.

— Es todo un terremoto –le digo y veo cómo repentinamente casi se desploma pero antes de hacerlo se agarra fuertemente de la baranda de la escalera.

— ¿Mamá, estás bien? –Me levanto rápidamente y la ayudo a sentarse, nunca la había visto de esa manera y no entiendo que le sucede.

— Solo fue un mareo, Suno. Estoy bien. –saco mi teléfono de mi bolsillo con la intención de llamar a un médico pero algo debajo de la puerta entra rápidamente, es un sobre y lo levanto. Lo examinó por todas partes y veo que es para mamá pero es extraño que el cartero se haya equivocado y no lo haya dejado en el buzón enorme que hay afuera de la casa.

— Es para ti, mamá. ¿Quieres que llame al doctor para que te examine? –Mamá niega con la cabeza y abre el sobre, saca lo que parecen ser fotos y su expresión cambia drásticamente, incrédula pasa las fotos rápidamente y lleva sus manos a su boca. Sus ojos se cristalizan rápidamente y su respiración comienza a agitarse.

— ¿Qué pasó, mamá? ¿Qué es eso? –Cuando intento acercarme para ver las fotos las pone contra su cuerpo impidiéndome verlas, escuchó el motor del carro y me doy cuenta que Gray ha llegado. Mamá aprieta fuertemente el sobre en sus manos y me ve, su rostro no es más que una confusión de sentimientos. Está enojada, triste, confundida y se levanta rápidamente de la silla.

— Quiero que no salgan por nada del mundo de su habitación. ¿Entendiste?

— ¿Qué ocurre, mamá? –Me congela con su penetrante mirada y asiento, subo las escaleras pero esta situación es extraña, ¿Por qué no me deja saludarlo después de un mes entero sin ver a papá? Me aseguró que Umi esté durmiendo y cierro su puerta pero lentamente sin que me vean me hago tras una pared para poder escuchar lo que están hablando, odio desconocer las cosas y más con esa imagen aterrada de mamá que no puedo sacar de mi mente.

Abre la puerta y asomó la cabeza, mamá cruza sus brazos y él tiene su ceño fruncido, sé que está enojado, así se pone cuando hay problemas en su trabajo.

— Hola –Papá se acerca a ella para saludarla pero mamá se corre hacia atrás para no recibir su caricia, algo muy grave está pasando. Anteriormente nos había hecho ese tipo de desplantes pero ella jamás lo recibe así.

— ¿Qué? ¿Estás enojada? –odio el tono de voz de ese idiota, es tan prepotente, cree que tiene la razón en todo y nunca escucha opiniones de los demás.

— Ayer nos quedamos esperándote hasta las doce de la noche...Suno te había preparado la cena.

— No es mi culpa que la tormenta de nieve se haya intensificado, no controlo el tiempo ¿Sabes? Además las cosas en el trabajo no van bien y no estoy dispuesto a aguantarme tus berrinches –Estoy tan cansado de sus malditas excusas, trabaja como mula para saber qué es solo un empleado que hace millonario a su jefe y que no vale nada ante sus ojos.

— ¿Berrinches? No Gray, no dije nada cuando olvidaste por completo el cumpleaños de tu hijo, cuando no fuiste a la obra de teatro de Umi...— ¡Era un árbol, Juvia. No iba a decir una sola palabra!

— Era importante para ella, así fuera el árbol número dos esperaba que tú estuvieras ahí y ¿adivina que? Nunca llegaste. He estado sola en cada una de sus crisis y solo llamas cuando se te da la gana, no sabes nada de tus hijos, ya no me dices cosas bonitas ¿Ya no te importamos?

— Tengo tanto trabajo que no me puedo quedar a discutir los sacrificios que tengo que hacer para que a ustedes no les falte nada –Papá iba a dejar a mamá con la palabra en la boca pero ella lo detiene y lo hala para que la vuelva a ver a la cara.

— No, me vas a escuchar. Creo que he alargado esta conversación mucho tiempo pero no puedo seguir así, te veo solo diez veces en el año y la distancia fragmenta nuestra relación, tu relación con tus hijos. No me escuchas cuando necesito hablarte y me trago todos mis problemas yo sola porque no tengo a nadie más. Ya no parecemos una familia, no sabes nada de tus hijos, en cada reunión de padres estoy sola y a ti solo te importa tu trabajo.

— ¿Qué diablos quieres que haga? Soy el único que aporta en esta casa, ese trabajo es lo mejor que me pudo haber pasado para mi perfil profesional y tengo que renunciar a unas cosas para mantenerlo.

— Ese trabajo fue lo peor que nos pudo haber pasado, quiero que renuncies, que consigas un trabajo donde puedas estar acá, donde podamos dormir más de dos noches y no tenga que despedirte cada vez que te necesito...Solo te pido más tiempo para nosotros.

— ¿Y quién va a sostener esta casa? ¿Tú? No sabes hacer nada, lo único que haces es planchar y lavar, no creo que puedas pagar todos los gastos con eso. –Creo que sus palabras han logrado herirla, mamá está llorando pero se limpia las lágrimas rápidamente. — Sabes mejor que nadie porque no pude terminar la universidad –Se está refiriendo a mi, yo no dejé que fuera una persona exitosa e independiente.

— Sí y por eso tienes que dejarme las cosas a mi, sin ponerte de exigente. Si me das permiso tengo que entregar un informe.

— ¿Sabes? No lo quería aceptar, siempre pensé que era por el trabajo, que te esforzabas por nosotros. Pero no quieres renunciar por esto ¿No es así? –Mamá le tira las fotos al piso y Gray ladea su cabeza tratando de identificar qué es lo que está esparcido sobre el suelo.

— ¿Me estás espiando?

— Entonces, no lo niegas. No, yo no te estaba espiando porque puse toda mi confianza en ti y creo que me he equivocado. Soy una tonta por pensar que solo me ibas a amar a mi, que me ibas a respetar. Tal vez ella misma fue la que me envió esto para que me aleje de ti y lo ha conseguido, ¿Cómo podías venir y compartir la cama conmigo cuando lo hacías con una vagabunda?

— ¿De qué estás hablando, Juvia? Yo solo me mato trabajando como burro para mis hijos, para ti ¿Y me vienes con esto? ¿Qué diablos tienes en la cabeza?

— ¿De qué sirve todo eso? ¡Dime! ¿De qué sirve que estemos llenos de dinero cuando ni siquiera puedes salir a un parque con tus hijos sin tener que estar contestando ese maldito teléfono? Cuando buscas en otra mujer lo que yo te puedo dar. El tiempo perdido no vuelve, no viste crecer a tus propios hijos y nos cambiaste por una cualquiera, yo no...No sé qué decir, eres un desconocido para ellos. –Papá levanta las fotos mientras mamá sigue derramando lágrimas y trata de controlarse y ser fuerte delante de él.

— Esto es falso, no tengo nada con otra mujer. Juvia, Briar es solo mi jefa de trabajo, esto nunca sucedió –Escuchó un ruido y voy corriendo rápidamente para asegurarme que Umi siga durmiendo, sería nefasto que ella viera esta escena.

— A mí me parece muy real, puedo no tener el conocimiento y todo el estudio que tú tienes pero no soy estúpida...No trates de verme la cara de nuevo, no cuando ya lo sé todo.

— Esto es una trampa, es una mentira. Te juro que nunca he estado con una mujer que no seas tú, te lo juro por mis hijos.

— No los metas en esto, ¡mentiroso!... No cuando esto está claro y te metiste con otra mujer... ¿Qué fue lo que hice mal? ¿Por qué me haces esto? ¿No sabes cuánto me duele?

— ¡Es mentira, Juvia!

— ¡Deja de negarlo! Me das asco, Gray. Era obvio que ibas a conseguirte otra mujer, por eso no venias, yo no te hacía falta ¿No es así?

— Esto es un montaje, tienes que creer en mí.

— No, yo...yo soporte cada noche sola en mi habitación esperando aunque sea un maldito mensaje tuyo, pasaba noches enteras pensándote, necesitándote, sintiendo que me ahogaba en mi propia soledad cuando había días que ni siquiera una llamada me hacías. Veía a todas las mujeres junto a sus esposos y me sentía tan sola. Pensaba en si tú aún me amabas, si lo nuestro podía seguir funcionando a distancia, si aunque habían mujeres hermosas solo tendrías ojos para mí. Las dudas sobre esto venían a mi mente en cada segundo, como un bombardeo y ahora sé que todo es verdad. Tú me dejaste de amar, tú tienes otra mujer y por eso ya no nos das de tu tiempo. Aguante mucho, Gray. Pero esto es demasiado, algo que yo ya no puedo permitir, así me muera del dolor... — ¿Qué insinúas? ¿Vas a dejar que esto se acabe por una mentira? –Papá la agarra de los brazos algo fuerte y la sacude como si fuera una niña.

— Yo era la que vivía en una mentira. Esto no te lo puedo perdonar... –Su voz se escucha muy bajita y necesita tomar aire para seguir hablando — Puedes seguir viendo a tus hijos y te deseo que seas muy feliz.

— ¡Esto es una tontería! ¿Cómo se yo que esto no lo montaste tu? Que necesitabas una excusa para discutir conmigo, conseguiste otro hombre y no tienes el valor de decírmelo ¿No es así? Te cansaste de "tu soledad" y te acostaste con otro.. –Mamá estrella bruscamente su mano en el rostro de Gray, nunca la había visto así de alterada, de violenta.

— ¿Cómo puedes pensar eso? ¿Qué clase de mujer crees que soy? No soy como la puta con la que te acuestas...¡Quiero el divorcio! –Un nudo en la garganta se me atora y siento un fuerte dolor en el estomago, esto no debería afectarme, mi padre no fue el mejor y sé que lo odio. Pero ¿Por qué nos tenía que hacer esto? ¿Por qué nos traicionó cuando era el único en el teníamos todas nuestras esperanzas?

— Si eso es lo que quieres, esperaré los papeles encima de mi escritorio. Solo recuerda que has sido la que ha destruido esta familia. La que cree en todo el mundo menos en su esposo.

— Eres un cínico y un idiota que no entiende razones. Solo, jamás aparezcas en este lugar con esa mujer o nunca nos vas a volver a ver. –Orgulloso levanta la cabeza y toma su maleta, decido salir de mi escondite y abre sus ojos grandemente cuando me ve, la maleta cae al suelo y está en un estado muy parecido al shock, no sabe definitivamente que decirme.

— Suno...¿Escuchaste todo? –La actitud con la que gritó a mi mamá desapareció, cree que a mí tampoco me ha perdido pero lo miro fríamente, trato de que la voz no se me rompa y lo señaló con mi dedo índice.

— Hay algo en lo que te equivocas. Mamá sabe hacer muchas cosas y entre ellas ser mejor papá que tú. ¡Lárgate! Yo solo puedo cuidarlas, como lo he hecho desde que conseguiste tu trabajo, solo recuerda que cuando te echen como un perro y esa mujer te haya exprimido todo el dinero estarás solo...Sí, Umi crecerá y no te necesitará, me voy a encargar que se de cuenta que clase de padre tiene.

— ¿Le lavaste el cerebro a nuestros hijos también? ¿Hasta dónde has llegado? –azota la puerta al salir y mi madre está temblando, creo que en cualquier momento se va a derrumbar y sus ojos me muestran el dolor tan terrible que está sintiendo.

— Te dije que no salieras de tu habitación –Se va en dirección a mi y de repente lleva sus manos a su boca, sale corriendo para el baño y yo voy tras ella esperando que este bien. Le tomó el cabello en una coleta para que no se ensucie con su vomito y luego cuando termina le pasó papel higiénico para que se limpie.

— ¿Estás bien? –Asiente y trata de levantarse.

— Todo esto me dio un mareo. Lo siento, perdóname por hacerte vivir esto. –Niego con la cabeza, ella no tiene que culparse cuando yo fui el que me metí en la conversación, cuando decidí saber toda la verdad y afrontarla, en cambio yo sí tengo que ser perdonado, por mi culpa mamá no cumplió lo que quería hacer.

— Siento haber sido yo el que no te dejo cumplir tus sueños. –no sé porque dije eso en voz alta pero mamá me mira y niega en repetidas ocasiones con su cabeza.

— No, yo no me arrepiento de lo que perdí cuando decidí dejarlo todo por ti, no me importa solo saber cómo ser una madre porque tú y Umi son lo mejor que me ha pasado...No vuelvas a decir eso jamás –me abraza y simplemente empieza a llorar, yo no puedo soportarlo, odio esto, siento como si el mundo se me hubiera venido encima y no quiero derramar una sola lágrima por él pero es inútil. Los brazos de mi madre son el mejor consuelo y su calidez me abriga y no me hace sentir perdido o solo. Me duele la separación de mis padres y saber que mi papá ha decidido dejarnos sin luchar por nosotros.

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Prometí que esa era la última vez que iba a llorar por mi padre pero no han sido fáciles estos cinco días, él nunca había estado con nosotros, sin embargo ahora su ausencia es diferente, esto es algo permanente y definitivamente no es sencillo asimilar que todo lo que conocías y en lo que creías se destruyó y que tu padre no hizo nada por arreglarlo. Que ya tienes que ver cómo tu padre forma otra familia y como mamá se dará una oportunidad con alguien más que no sea Gray, aunque creo que es imposible que ella lo olvide y estoy más que seguro que no podrá rehacer su vida con otro hombre. De solo pensar en todo eso se me revuelve el estómago y mi cabeza empieza a doler, soy solo un chico y lo único que pedía en la vida es tener una familia amorosa y unida, pero no siempre obtienes lo que quieres.

Cada vez que voy a la cama finjo estar dormido cuando mamá pasa a revisar nuestras habitaciones, luego cuando el insomnio me aburre y no lo puedo controlar, me levanto y me acerco a su habitación. Es doloroso escuchar como mi madre llora desconsolada y delante de nosotros es la mujer más fuerte que he conocido en la vida.

Mi madre está muy mal y debo aceptar que a mí también me duele esta situación, antes de que ese trabajo apareciera era el mejor padre del mundo, el más amoroso, con el que podía hablar y jugar hasta que la oscuridad nos impedía seguir viendo la pelota. No sé cuándo cambio tanto, cuando sus palabras que eran especialmente para nosotros ahora solo se las da a ese aparato que tiene en la oreja...Quisiera que todo esto fuera mentira, que papá nunca nos hubiera traicionado y que hoy estuviera acá. Desearía que dijera que somos lo más importante en su vida y que ninguna otra cosa importa, pero es muy fácil soñar.

Mamá está haciendo la cena, a veces se queda viendo a un punto en específico mordiendo su labio con fuerza. Lleva más de diez minutos batiendo el pudín y creo que está suprimiendo toda su rabia en el pobre postre porque las paredes han logrado mancharse de la fuerza que le está imprimiendo.

— Pásame los moldes, Suno. –Señala un lugar y yo voy a buscarlos. Apaga la estufa y cuidadosamente coloca la mezcla en el lugar exacto sin que se rebose, en seguida los deja encima del mesón para que se enfríe en unos minutos.

— ¿Quieres ir al centro comercial? Ya sabes para comprar un helado o algo así –Mamá me ve extrañada y luego sonríe, asiente con la cabeza y me da la espalda para empezar a lavar los platos, de repente se desploma encima de mí y no puedo sostener su peso y ambos caemos al suelo.

— Mamá –La llamo en repetidas ocasiones pero no reacciona, sé que no se ha alimentado muy bien en estos días y puede ser la causa por la cual se encuentra así. Saco mi celular del bolsillo mientras la acomodo en el suelo y en seguida llamó a su doctora, creo que me duele todo el trasero y mi brazo derecho arde.

Después de dos minutos mi mamá reacciona y se levanta suavemente, me mira algo confundida y luego voltea a mirar a todas partes.

— ¿Qué sucedió?

— Te desmayaste, mamá. Ya le pedí a Grandeneey que viniera, ve y te recuestas un rato en la cama que yo voy por Umi a la casa de Lucy.

— No es necesario, no tengo nada, Suno.

— Mamá, debes tener un virus, estas vomitando y te mareas con facilidad. Es mejor que te vea y descarte lo que tengas pues Umi y yo nos podemos enfermar también –Le tomó la mano y empiezo a halarla fuera de la cocina y ella deja de hacer fuerza y va voluntariamente a su habitación.

— No la dejes cruzar la calle y tómala muy bien de la mano.

— Mamá es a dos cuadras de acá, nada nos va a pasar. –Ella se recuesta en la cama y aprieta fuertemente los ojos, necesita a papá y no sé si podrá superar esto. Le llevó una cobija y la arropo, está cansada y necesita dormir, aún me pregunto si duerme en las noches o solo piensa en lo que Gray nos hizo.

Salgo rápidamente y voy por el pequeño conejo a la casa de su amiguita Nashi, saludó normalmente sin ánimos de conversar con Natsu o Lucy, Natsu es el mejor amigo de mi padre y por tanto lo único que me limito a hacer es llevármela, no comentó nada de lo que pasó pero es más que obvio que él lo sabe todo y sinceramente prefiero que no diga nada al respecto. Umi no quiere irse pero pese a sus ruegos por quedarse otro rato más le digo que mamá así lo quiso, pues no puedo dejarla tanto tiempo sola y quiero estar ahí para saber que le dice la doctora.

Caminamos a casa mientras escucho como felizmente me cuenta sobre su sesión de juegos con su amiga y de lo mucho que se divierten juntas. El señor Snow debe lavarse pues está muy sucio y los ojitos de Umi empiezan a pesarle, debe tener mucho sueño.

Entramos a la casa y me doy cuenta que Grandeneey está a punto de irse, la saludo cordialmente y le sirvo a Umi sus onces para que calme el hambre hasta la cena, me despido de la doctora y la acompaño a la puerta, solo en ese instante subo rápidamente donde mamá y me doy cuenta que ella sigue en su cama, pero hay algo diferente en ella que hace veinte minutos cuando me fui, se encuentra blanca como un papel y su respiración no es normal. Me acerco más a ella y da un pequeño salto de sorpresa al verme.

— ¿Qué tienes, mami? ¿Te dijeron algo malo?

— No es nada. –Niego con la cabeza y frunzo el ceño totalmente enojado, no me gusta que me oculte cosas cuando claramente algo está sucediendo.

— Suno, lo que me pasa no es una enfermedad, es algo que yo no esperaba.

— ¿Qué es mamá? Me estás asustando –recuesta su cabeza en la almohada y su mirada se pierde en el techo, pasa saliva y espera unos segundos como si estuviera buscando la mejor forma de decirme.

— Suno, voy a tener otro bebé…Estoy embarazada –mis ojos se abren de la sorpresa, no es un buen momento para bebés y mucho menos con lo que acabo de pasar con mis padres.

— Todo esto es tan extraño, solo sentí esta sensación cuando supe que tú estabas en mi vientre, estaba tan asustada pero Gray dijo que iba a ser el mejor padre para ti, estaba tan asustado como yo pero los dos supimos cómo salir adelante, respondió por los dos...Ahora no tengo su apoyo.

— Solo tienes que decirle a Gray, él tiene que saber. –Mamá niega con la cabeza y se toca el vientre suavemente.

— Ese día Gray dijo tantas cosas, él va a creer que no es suyo, por eso no quiero que le digas nada, por el momento las cosas están mejor así ¿Puedes guardar el secreto? –Lo dudo unos segundos, lo mejor para el bebé que viene en camino es tener una familia y que las cosas vuelvan a ser como antes pero papá no quiere volver o por lo menos no ha hecho contacto con nosotros desde que se fue — Hazlo por mí, Suno. No le cuentes a papá sobre el bebé, yo le diré que estoy embarazada cuando sea el momento preciso, ahora no quiero que todo lo que esté pasando se vuelva más grande con lo de tu hermanito. –La sorpresa es muy grande, aún no logro asimilar la noticia y trato de aclarar mis pensamientos pero es inútil. Un nuevo bebe va a venir a este mundo y mi padre sigue siendo un imbécil al dudar de mi madre, al decirle que es una mujer infiel cuando ella lo único que hace es velar porque estemos bien y esperarlo a él.

— ¿Voy a tener un hermanito? –Una voz infantil me saca de mis pensamientos y veo a Umi en la puerta abrazando a su conejo y demandando una respuesta. Yo puedo guardar el secreto y no decirle a Gray sobre el bebé pero claramente ella no lo hará.


Bien, mañana continuará esta historia que espero que les haya gustado mucho, dejen su review acá abajo por favor. No sean tímidos!

Pregunta: ¿Creen que Gray si le fue infiel a Juvia con su jefa?

Los quiero bastante y tengan un excelente día...

Esta historia continuara...mañana.