Hola hermosuras! Nuevamente estoy acá con la continuación de esta historia que nos tiene comiéndonos las uñas, ok no :3 los quiero demasiado y espero que les guste mucho. Bien sin más, aquí:

Reconciliación – Día 26


Entro al castillo por el jardín como toda una princesa, mi hermano mayor, el príncipe de hielo me acompaña mientras me toma de la mano y yo saludo a las hermosas flores que ya renacieron por la primavera y pareciera que me hacen una reverencia. Nuevamente estoy en casa, Shushu fue a recogerme donde mi mejor amiga de juegos y aunque estoy algo enojada con él porque no me dejo quedarme más tiempo con ella, estoy emocionada por ver a mami y contarle todo lo que paso en casa de Nashi.

Tío Natsu entró a nuestra peluquería, la más fabulosa de toda la ciudad y que está ubicada en el jardín cerca a nuestra casita del árbol, quiso la promoción completa y aunque era mucho trabajo para las dos solas terminamos maquillándolo, peinándolo y por supuesto haciéndole las uñas. Cuando se miró al espejo sonrió y dijo que le había encantado nuestro trabajo, que teníamos mucho talento y nos premió con un postre de fresas. Dijo además que debíamos comerlo muy rápido o tía Erza lo mataría y después de eso no lo volvimos a ver por un rato.

Nashi me mostró su nueva cocinita que le dio tío Natsu por sus buenas notas en pre-escolar, es muy bonita y trae más de treinta accesorios, ahora podemos hacer más alimentos y no solo la sopa de pasto que al señor Shushu no le agrada demasiado, además las tasas para la hora de té son de diferentes colores y aunque Nashi pidió la rosa para ella, el azul de mi tasa combina con mi cabello o bueno eso fue lo que dijo tía Lucy.

Pudimos servir té de verdad y tomarlo mientras tía Lucy nos daba pequeñas galletas con chispas de chocolate, al señor Shushu y a Igneel el dragón de Nashi le gustó bastante aunque sus boquitas quedaron manchadas, espero que mami no me regañe por dejar ensuciar al señor Shushu.

Todo en casa de mi amiga es muy lindo, me gusta que su papá este con ella todo el tiempo y que le ponga mucha atención, a él le gusta jugar con Nashi y se ríen demasiado, se ve que la quiere muchísimo y la complace en todo lo que ella le pide. En cambio cuando papá viene a casa solo habla por ese extraño aparato de su oreja y no escucha lo que le digo, desearía que me quisiera así, que estuviera conmigo cuando yo sé lo pidiera, que fuera a mis obras de teatro y que me acompañara en el hospital cuando me pongo enfermita. Pero no puede estar conmigo por su trabajo, él es muy responsable así que no puede fallar y todo eso lo hace por mí, pero a veces quisiera que pudiera tener poderes y viniera volando a rescatarme, me pregunto si él sabe cuánto lo extraño y cuanto lo quiero.

Mami dice que cuando cierras los ojos y deseas algo con todo el corazón frente a las velitas del pastel de cumpleaños tu deseo se hace realidad, ese será mi deseo de cumpleaños y en unos cuantos días cumplo años así que no tendré que esperar mucho tiempo para ver a mi papi y poder jugar con él como tío Natsu hace con Nashi. Cada vez que mi cumpleaños se acerca me da mucha felicidad, papi viene aunque sea solo un rato a mi fiesta de cumpleaños y me unta la nariz con pastel, luego me da una rebanada y me dice que me quiere mucho. Estoy emocionada por todos los regalos que me van a dar, quiero una nueva muñeca y un traje para el señor Shushu pero también quiero una mascota. Nashi tiene un gato llamado Happy y es muy bonito, sus ojos son enormes y es muy suave, pasó un buen rato con nosotras y lo acaricié mucho, espero que nadie me haya visto porque a mi mami no le gusta que este cerca de los animales, dice que me puede dar una crisis y si me enfermo ella se pondrá muy triste.

Siento que hago mucho esfuerzo al respirar pero mami me regañará por acariciar a Happy así que esa parte no se la voy a contar. Entro a casa y me quito los zapatos, me pongo mis pantuflas de conejito y busco por todas partes a mami pero no la veo en el primer piso y mis ojos me muestran algo mucho peor. El dragón de cabello rosado se encuentra en la sala con la bolsa donde saca los objetos dolorosos para hacer tortura, la última vez me pincho con una extraña y muy grande aguja, me dijo que eso se le hace a las niñas malas, tal vez se enteró que acaricie a Happy y me va a pinchar otra vez. Asustada corro a la cocina y abrazo fuertemente al señor Shushu esperando que me proteja y que esa mujer no se dé cuenta que estoy en el lugar.

Shushu sale a mi defensa y con sus poderes la lleva a la puerta y la aleja de mí, miro por la ventana y solo estoy tranquila cuando el dragón abre sus alas y se va rápidamente de mi casa. He sido salvada nuevamente por el príncipe de hielo y mi pancita suena demostrando que tengo mucha hambre.

Shushu se acerca a mí y me desordena un poco el cabello. Sonríe y se agacha a mi altura para verme a los ojos.

— ¿Qué quiere de comer la princesa? –Me gusta que me llame así y casi de punticas le señaló el frasco de galletas que hay arriba de la nevera, aunque un olor llega a mi nariz, creo que es un postre.

— Huele a pudín. –Trato de empinarme y ver el mesón para saber si puedo comer el postre que mami preparó, a veces no me gusta ser tan pequeña porque todas las cosas son muy altas y necesito ayuda por si quiero tomar alguna cosa.

— Mamá lo hizo para ti pero aún no se enfría y Lucy me dijo que te dio bastante dulce así que para comer te voy a dar un poco de frutas.

Hago un puchero tratando de convencer a mi hermano pero él niega con la cabeza y se pone firme.

— Solo un poco de torta de chocolate -Yay, empiezo a dar pataditas suaves de la emoción pues aunque ya he comido bastante dulce hoy nada es suficiente, siento al señor Shushu en la silla de mi lado, le comparto de mi comida y juntos empezamos a comer.

Recuerdo que tengo tarea y debo decirle a mami que me ayude a realizarla, no puedo tomar las tijeras si ella no me ve y tengo que recortar algunos dibujos de un libro, además debo pintar y dibujar algunas cosas. Nadie es mejor que mami para ayudarme a pintar y dibujar, quisiera ser tan creativa como mamá pero ella dice que todo lleva su tiempo y que si me esfuerzo lo podré lograr. Lo que más me gusta de todo es jugar con escarcha, cada vez que hago un trabajo con ella termino llena de punticos brillantes en mi piel y en mi cabello, mi mami dice que son polvillos de hadas y que Tinker Bell está rondando por ahí. Me encantan las hadas y mi favorita es Tinker.

Como lentamente y el señor Shushu ya no es apto para sentarse en ninguna mesa elegante por ahora así que terminó rápido para que mamá no baje y lo regañe por estar en la mesa todo sucio, además no me lave las manos cuando comí porque lo olvide, una razón más para no estar en la mesa. Cuando terminamos la comida trato de levantar los platos pero no alcanzo a dejarlos en el platero así que necesito la ayuda de Shushu, bajo a mi conejo de la silla y caminamos a la habitación lentamente porque ahora me siento muy cansada y mi respiración se agita con facilidad, creo que es culpa de Happy. Busco a mi hermano en su habitación pero no se encuentra en ella, escucho unos susurros en la habitación de mami y voy corriendo a saludarla.

— Hazlo por mí, Suno. No le cuentes a papá sobre el bebé, yo le diré que estoy embarazada cuando sea el momento preciso, ahora no quiero que todo lo que esté pasando se vuelva más grande con lo de tu hermanito. -¿De qué están hablando? ¿Eso significa que voy a tener un hermanito para jugar?

— ¿Voy a tener un hermanito? –Entro algo emocionada a la habitación de mami y Shushu y mami se quedan viéndome completamente quietos, Shushu abre los ojos muy grande y mira rápidamente, mami se levanta de la cama y se acerca a mi y al señor Shushu, sus ojos azules me observan y luego me acaricia el cabello suavemente, se toca la pancita y enseguida sonríe.

— ¿Quieres tocarlo? –Digo que si con mi cabeza y trato de ver a mi hermanito pero lo único que veo es su vientre plano, cuando acaricio su pancita nada pasa y creo que no hay nada ahí adentro y que es una mentira, a veces Shushu me dice cosas para reírse.

— Pero no se siente nada, mami. –Mamá asiente con su cabeza, me alza y me lleva a la cama muy cerca de Shushu.

— Mamá no hagas fuerza –Mi hermano se cruza de brazos y regaña a mami pero ella se sienta en la cama frente a nosotros y sonríe. Suspira hondamente y nos toca el mentón a ambos.

— Su hermanito está muy pequeñito y está durmiendo, en algunos días ya empezara a dar pataditas y podrán sentirlo.

— ¿Enserio, mami? ¿Cuánto tengo que esperar? ¿Será que mañana ya podré sentirlo? –Quiero ver a mi hermanito ya, podré mostrárselo a Nashi y voy a jugar con él, le haré muchos dibujos y le enseñaré a cortar y pegar. También le mostraré las figuras y le enseñaré a contar.

— Es un proceso largo, mi vida. Faltan ocho meses para que lo puedas ver -¿Tanto tiempo? No estará para mi cumpleaños y yo quería que asistiera a mi fiesta.

— No hagas esa cara, Umi. Lo podrás sentir en tres meses y si le hablas él te va a escuchar, además le gusta que lo acaricien y que le digan cosas bonitas.

— ¿El señor Shushu puede tocarlo también?

— Claro –Lentamente el Señor Shushu acaricia a mi hermanito y estoy muy feliz, Shushu por sus obligaciones en el colegio no puede jugar mucho conmigo y ahora tendré a un hermanito que puede estar más tiempo conmigo, quiero que venga ya. Corro al estudio de papá y tomo un almanaque, empiezo a contar los meses para que llegue mi hermanito y vendrá en noviembre.

— ¿Contaste bien, Señor Shushu? –Su cabecita cae al suelo y asumo eso como un sí, vuelvo a la habitación y les señaló el día dónde vendrá mi hermanito.

— Así es, lo veras en noviembre, tal vez el doce –Shushu me sube a la cama de mami y me examina.

— No corras más, ya estás empezando a cansarte –asiento y vuelvo a acariciar la pancita de mami, ella sonríe porque le hice cosquillas y le digo a mi hermanito quién soy.

— ¿Mami, será niña o niño? –Ella niega con la cabeza y se recuesta en la cama. — Aún no lo podemos saber, ¿Tú que quieres que sea? –Si es niña tal vez papi la quiera más y se convierta en su nueva princesa, no quiero que él me cambie. ¿Podría dejarme de querer por el bebé? No, me aseguraré que con el deseo de cumpleaños solo me quiera a mi pero para estar seguros mejor que sea un niño.

— Un hermanito. –Mami sonríe y se acaricia nuevamente la pancita, yo me acerco a su barriguita y trato de ubicarme en un lugar donde escuche mi voz.

— Soy Umi Fullbuster, tu hermanita mayor y que te está esperando, vamos a jugar mucho y nos vamos a reír demasiado, quiero que nazcas rápido, acá hay galletas, dulces y pasteles que estoy segura que te van a encantar. Espero que tu nazcas sana o sano, yo no puedo respirar bien pero eso no me impedirá cuidarte y enseñarte todo lo que sé. Él es Shushu Fullbuster también es tu hermano, es el mejor príncipe de toda la tierra y sabe cómo jugar conmigo, hasta me peina cuando se lo pido. Lo quiero mucho y sé que tú también lo vas a querer mucho...¡Tócalo Shushu! –Mi hermano niega con la cabeza y mira hacia otro lado.

— Suno, no te avergüences. Tú también estuviste aquí –Mami le señala el lugar dónde está mi hermanito ahora y a Shushu se le ponen rojas las mejillas y mira a otra parte. — También le hablabas a Umi y le decías que la ibas a cuidar mucho.

— Shushu eres el mejor, yo te escuchaba dentro de mami.

— Eras muy pequeña, no puedes recordarlo. Eras más enana que ahora.

— ¡Mamá, Shushu me dijo enana! –Mis ojos se llenan de lágrimas y voy a empezar a llorar pero él me empieza a hacer cosquillas en los pies y en defensa pataleo para que deje de hacerlo, eso me da mucha risa. Ruedo por la cama y cuando estoy a punto de caer Shushu me toma por la camiseta y vuelvo a equilibrarme.

Voy a la pancita de mamá de nuevo y sigo hablándole a mi hermanito — Tú mami se llama Juvia Loxar, es la mejor mami de todo el mundo, me lee cuentos por las noches, sabe hacer postres deliciosos, me acompaña a todas partes, me ayuda con el ballet y cuando me enfermo me hace sentir mucho mejor cantándome canciones. Es tan bonita como una flor y lo más importante es que nos ama mucho...No te he contado sobre papi, lo quiero de aquí como a las estrellas y él ama muchísimo a mami, se dan besitos y aunque siempre está trabajando y no puede pasar mucho tiempo con nosotros, los días más felices de mi vida son cuando viene a casa.

— Umi, es suficiente, deja dormir a nuestro hermanito –De repente Shushu me toma del brazo y veo el rostro de mami, hay lágrimas y me acerco a su cara para limpiarlas.

— ¿Estás llorando, mami? –Ella niega con la cabeza y empiezo a llorar yo también, me tapo con el señor Shushu para que no me vea y los dos me abrazan de repente.

— ¿Por qué lloras, Umi? –Shushu me abraza y yo me aferro a él — No-no me gus-gusta ver llorar a mami. –Mami me toma entre sus brazos y sonríe. — No estoy llorando de tristeza, amor. Solo estoy muy feliz porque voy a tener un bebé. –Dejo que ella me acaricie el cabello y escucho sus palabras mientras me voy quedado dormida. — Umi no puedes decirle nada a papá porque es una sorpresa.

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Me despierto en la cama de mami, tengo miedo porque está oscuro y no hay nadie en la habitación, palmeo la cama tratando de encontrar al Señor Shushu y no está por ningún lado, ¿El Señor Shushu se ha perdido?

— ¡Señor Shushu! –Lo llamo y no me contesta, escucho un ruido feo y asustada salgo del cuarto, la luz del pasillo está encendida y camino donde mami, ella encuentra todo lo que se pierde y debe saber dónde está mi conejo.

Bajo suavemente y me escondo al ver una persona desconocida en nuestra sala, es una mujer de cabello negro oscuro y en ese momento le entrega unos papeles a mi mami.

— Cuando usted los firme yo misma me encargaré de hacérselos llegar para que no lo tenga que ver –Mami toma fuertemente los papeles contra su pecho y suspira hondamente, ¿Qué será eso? Papi siempre me dice que me aleje de sus papeles así que deben ser cosas importantes del trabajo de él

— ¿Qué ocurre si no los firmo?

— El proceso no se llevará a acabo, no se preocupe por mí, conozco muchas personas que ante una situación así lo reconsideran y superan sus diferencias. Usted solo piense en lo que es mejor para su familia y para su vida. ¿Tiene alguna otra duda?

— ¿Puedo hacérselos llegar después? No es fácil para mí ¿Sabe?

— No se preocupe, piénselo todo el tiempo que necesite. Ya sabe dónde encontrarme. –la mujer le da la mano y sale de la casa, yo camino hacia mi mami y ella se asusta al verme.

— ¿Dormiste, mi bebé? –Le asiento con la cabeza y bostezo de hambre.

— No me coma, León. Se lo pido. –Sonrío cuando empieza a hacerme cosquillas y me alza en sus brazos para sentarme en el comedor.

— Mami, ¿Dónde está el Señor Shushu? –mami me sirve la cena y se sienta a mi lado para revisar mis cuadernos.

— Esta en el área de lavandería, linda. Estaba muy sucio y no podía seguir en esa condición cerca de ti. –mañana no tengo clase pero las tareas del fin de semana siempre las hacemos el sábado por la mañana para tener el domingo libre y así poder jugar. El domingo mamá me lleva al parque y comemos un helado, me gustan mucho los domingos.

Al terminar de comer voy al baño y me lavo los dientes, extraño al Señor Shushu porque él siempre me acompaña a todas partes. Voy a mi habitación, me pongo la pijama y bajó con algunos de mis juguetes. Voy a jugar en la sala mientras mamá ve su programa favorito de televisión.

Armó la ciudad, la Umi-city como la nombró Shushu, con almohadas y mis juguetes. Empiezo a jugar con mis muñecas y ositos de peluche, mamá en todo lo que llevo jugando no ha dejado de ver esos papeles y la veo algo triste, ¿Serán muy importantes esos papeles?

— ¿Estás bien, mami? –Ella me sonríe y la puerta principal se abre, Shushu ha llegado de su práctica de baloncesto. Algo cansado nos saluda a ambas y se sienta un rato con nosotras. Mi hermano toma el dinosaurio gigante y empieza a destruir mi ciudad, yo tomo al come hojas para tratar de combatirlo y ambos empezamos una lucha. Dino muerde el cuello de mi dinosaurio y todos los ciudadanos empiezan a correr, yo me invento un nuevo poder y liberó a mi dinosaurio de ese ataque mortal y la pelea se extiende un poco más.

Los edificios caen y un meteorito cae matando a todos los seres vivos y por su puesto mi ciudad no se salva de su fuerza, mamá con su pie a destrozado todo y nos pide que vayamos a dormir. Toma los papeles en sus manos y los guarda en su bolso.

— Pero yo no tengo sueño, mami.

— Amor, tu hermanito y yo estamos cansados. ¿Podrías dormir? –Si con eso mi hermanito estará bien lo hare con gusto. Le doy un besito en la pancita y camino a mi habitación, mi respiración está agitada pero no quiero preocupar a mami. Me meto bajo las cobijas y mami prende la lamparita de corazones y estrellas, no puedo dormir con la luz apagada o de otra manera el coco me robara.

Suavemente mami se acerca y me acaricia el cabello, escoge a Ice mi perrito, que es mi segundo peluche favorito después del Señor Shushu y me lo acomoda en la cama para que pueda dormir. Su voz empieza a inundar mis oídos mientras me canta esa canción que me protege de los monstruos y los espíritus malos.

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Cuando abro los ojos ya es de día, me bajo de la cama y voy a la sala a ver televisión, casi siempre soy la primera en despertarme porque Shushu y mamá duermen mucho más, pero me equivoco, hoy no fui la primera en despertarme porque hay otra persona en la sala y a ella no la había visto antes, tiene el cabello azul y es más delgada que mami, mucho más.

— Dígale a él que fue un buen intento pero no voy a caer con esto, no soy tonta.

— Le repito que no es una broma y que nunca estaría perdiendo mi tiempo si no fuera verdad, accedí a hacer esto porque esa mujer no me dijo que usted tenía dos hijos y me deje convencer por el dinero. Estas son las imágenes originales y estas fueron las que edité. ¿Ve que tomé estas como base? Todo es mentira. –mamá mira esas fotos un buen tiempo y luego la ve a ella. ¿Fotos? De que se trata, me gustan las fotos y más porque mamá a veces me pone coronas y brillos con su celular.

— ¿Me lo jura? De mujer a mujer por favor dígame la verdad, usted más que nadie debe saber lo que se siente pasar por una situación así.

— Porque lo sé vine a este lugar, si no me cree puede preguntarle a alguien de su confianza, que tenga conocimientos en fotografía o programas de edición, mire me esforcé en hacer un gran trabajo pero lo que es falso siempre lo será. Le voy a mostrar a continuación algunas cosas que aunque nosotros los expertos queramos ocultarlas no podemos hacerlo, en esta imagen se ve la ropa de la mujer con gotas de agua, mire la original, está lloviendo ¿No es así? Ahora vea acá ¿Ve la ropa de él mojada por la lluvia? Están en un espacio abierto, es normal que lo estuviera. Tenemos otra prueba acá. El señor tiene ropa abrigada mientras supuestamente abraza a esta mujer pero ¿Qué ropa trae ella? Demasiado ligera para el clima que se muestra en la fotografía. En esta la mirada de mi cliente está hacía está dirección, extraño ¿No le parece? No hay conexión en sus miradas y parece que no estuvieran en el mismo lugar, sus expresiones demuestran que ni siquiera están en el mismo universo. -¿De qué fotos hablan? Nosotros tenemos muchas fotos pero todas ellas están en el álbum y tal vez sean del cumpleaños de Shushu.

— Guárdelas muy bien, busque una segunda opinión. No la deje ganar, por años he conocido personas que se merecen el peor castigo del mundo pero su esposo está limpio, lo investigue mucho y créame que su único pecado es ser un obsesivo por su trabajo. –mamá toca su pancita y respira hondamente, bajo las escaleras intentando saber de quién son las fotos pero ella me ve y las guarda en un sobre.

— Fue un placer conocerla, señora Fullbuster. Felicitaciones por lo de su embarazo. –Mami abre mucho sus ojos y su boca también.

— ¿Cómo supo eso?

— Le repito, soy muy buena en lo que hago. Tenga un excelente fin de semana. –Ella se acerca a mí y aunque retrocedo me sonríe a la distancia. — Chao, linda. –me escondo rápidamente tras de mami y la mujer sale de la casa.

— ¿Quién era esa mujer? ¿De qué estaba hablando? ¿De qué fotos habla, mami? ¿Puedo verlas? –Trato de alcanzar el sobre pero ella sube su mano y no logro tomarlas, mami es muy grande.

— Son asuntos de grandes, Umi.

— Pero yo soy grande, déjame verlas. –Me subo al sofá pero aún no las alcanzo y quiero ver de qué se trata.

— Son fotos del trabajo de tu padre y ya sabes que a él no le gusta que tomes sus cosas. –la puerta principal se abre de repente y veo a papi, mi papi está aquí, por fin llegó, lo quiero tanto. Estoy tan feliz que siento que voy a llorar, salgo corriendo para llegar hasta él y se agacha para alzarme en sus brazos, trato de calmar mi respiración pero estoy tan emocionada que siento que el aire no llega muy bien a mis pulmones.

— ¿Cómo estás mi princesa?

— Bien, bien, bien –Me abraza fuertemente y yo empiezo a darle besitos en la mejilla, amo cuando papi viene y me tiene entre sus brazos, me gusta mucho el olor de su loción y me encanta mucho más saber que me quiere muchísimo, soy su princesa.

— ¿Qué haces acá, Gray? ¿No se supone que deberías estar de viaje? –mamá se cruza de brazos y lo mira haciendo ese gesto con sus cejas, ese que hace cuando hago algo malo, parece que está enojada y cuando papi la ve me baja para acercarse a ella.

— Tuve que trabajar en la ciudad, tengo dos horas libres así que viene a salir con mis hijos...¿Quién era esa mujer? ¿Qué hacía acá?

— Trajo unas fotos de tu trabajo papi –contesto rápido y él mira a mami.

— ¿A ella fue la que contrataste para hacer esas... –Mami le tapa la boca con la mano y le niega con la cabeza. ¿Por qué le hace eso a papi? ¿Será un nuevo juego entre ellos? — Ya alisto a Umi para que te la puedas llevar, no estoy segura que Suno quiera ir pero puedes ir a su habitación. –Mami le da la espalda a papi y va a salir de la sala pero él la detiene.

— Necesito hablar contigo, Juvia.

— ¿Umi quieres mostrarle el dibujo que hiciste a papá? –mamá me recuerda mi dibujo y salgo en dirección a mi habitación, en las escaleras veo que papi abraza a mami y le dice cosas en el oído, ella se queda quieta y luego se separa de él.

— No es el momento para hablar, Gray. Hoy no lo haré.

— Necesito que hablemos, Juvia. Tienes que escucharme ahora, mañana debo volver a viajar.

— No, Gray. Entiende que ya no estoy dispuesta a lidiar con la distancia, ya te dije todo lo que pensaba y tú también me lo hiciste saber. Hoy no quiero hablar contigo, no delante de los niños…Si mañana te vas sé que escogiste tu trabajo por encima de todo. -¿Por qué mami no quiere hablar con papi? Debe ser que está haciendo todos los preparativos para la sorpresa y no quiere que este en la casa, tal vez hoy le diga sobre mi hermanito.

— ¿Qué tan difícil es que te sientes por cinco minutos y hablemos?

— No sé, dímelo tú que nunca tienes tiempo. Voy a alistar a mi hija, es para lo único que sirvo ¿No?

— Juvia ven. Eso no era lo que quería decir ese día -Mamá sube conmigo, sí está enojada pero no sé porque. En silencio me toma de la mano y me lleva a la bañera.

— Aún no le muestro el dibujo a papá.

— No importa, luego se lo muestras –mamá me baña y me viste sin decir nada, me peina y me mira por el espejo. Yo no digo nada, cuando mami está enojada es mejor guardar silencio y esperar que se le pase.

— Si te sientes mal quiero que le digas en seguida a tu padre, le voy a dar tu inhalador por si lo necesitas. Cuídate mucho y hazle caso en todo lo que te diga, no escuches a extraños y sobre todo no le digas sobre tu hermanito.

— ¿No vas a ir con nosotros, mami? –arreglo el moño de mi cabello y tomo el dibujo en mis manos para mostrárselo a papi.

— Voy a ir donde Lucy, amor. ¿Te acuerdas que fue la fotógrafa de la fiesta de Suno? Pues necesito preguntarle unas cosas.

— Pero yo quiero ir contigo y con papá.

— Es algo importante, linda. Ya luego podremos salir todos juntos. –Mamá me pasa al Señor Shushu y yo sonrío, nuevamente está a mi lado y me encanta. Cuando salgo de mi habitación para bajar con papi escuchó unos gritos y veo que es Shushu que le grita a papi desde el segundo piso.

— ¿Ahora sí quieres pasar tiempo conmigo, idiota? ¡Vete al infierno! –Shushu fue grosero, mucho y acaba de tirar la puerta. Es la regla número uno, no podemos hablarle mal a nuestros padres, Shushu se va a ganar un castigo y de los que duran mucho. Mamá suspira hondamente y me mira. — Suno está algo enfermo, ya sabes cómo se pone tu hermano cuando se enferma. Está vez solo será tu padre y tú.

— Pero por eso no tiene que ser grosero con papi, él solo trabaja muy duro para nosotros y no tiene por qué hacerlo.

— Lo sé mi amor, tú nunca lo hagas. Voy a hablar con él. Ya está lista Umi. –mamá me suelta y me deja en las manos de papá.

— ¿Tú no vas a ir?

— Tengo cosas que hacer, además dijiste que solo venías por tu hija –mamá le entrega el inhalador — Llévalo a todas partes, no la sueltes por ningún motivo y la quiero temprano aquí. Hoy es sábado de tareas…Adiós mi amor –mami me da un besito en la mejilla y hace esa cara que demuestra que está muy preocupada. Papi se queda viéndola y luego me dice que me suba al carro. — Cuídala, Gray. –Papi asiente y yo me subo en el carro de papi, estoy emocionada porque voy a pasar mucho tiempo con él, tengo tantas cosas que contarle, decirle sobre mi recital de ballet, espero que este en la ciudad para que pueda ir. Veo como mamá y papá hablan pero no puedo escucharlos, ella le entrega unos papeles para luego cerrar la puerta. Papi los toma y camina hacía mi subiéndose al carro.

— ¿A dónde quieres ir, princesa?

— En el restaurante de hamburguesas están dando conejos en la cajita feliz, papi. ¿Podemos ir allá?

— Si eso es lo que quiere mi niña, vamos a ese lugar. –Papi guarda el inhalador en la cosa detrás de la palanca, arranca el carro y ve en dirección a casa. Respira hondamente y empieza a conducir. — Mi obra de teatro fue hace poco, la maestra nos felicitó porque hicimos un gran trabajo y muchos aplaudieron.

— ¿Enserio, princesita? ¿Y tus amiguitos que tal lo hicieron?

— Nashi hizo el papel de la princesa, yo quería hacerlo pero me da miedo hablar en público y él día de las audiciones no lo hice muy bien, mami me dijo que lo lograré para la próxima ¿Tú crees que pueda? — No, no puedo. Estoy con mi hija ahora. –Cuando volteo a ver a papi está hablando por teléfono, no sé desde cuando lo está haciendo o si escuchó lo que dije pero me quedo callada, a papi no le gusta que lo interrumpa mientras está hablando.

Todo el camino al restaurante papi habla por teléfono y yo solo veo por la ventana con el señor Shushu, hace mucho no subía a su auto. Cuando llegamos veo la señal de prohibido parquear y trato de decirle pero parece que no me escucha, por el contrario se baja y cierra la puerta, yo espero que me abra la puerta como lo hace Shushu pero el casi está dentro del restaurante. Abro la puerta y salgo, en seguida cierro empujándola y voy corriendo donde papi, ese extraño silbido en mi respiración se hace presente y necesito mi inhalador pero papi lo ha dejado en el carro.

—Briar deje todo especificado antes de venir, estoy desayunando con mi hija, ahora no puedo….No…Dame unos minutos, ya voy para allá. –Papi cuelga el teléfono y suavemente dice la palabra con p. pero la alcanzo a escuchar. — Es la loca de mi jefa, linda. Tenemos que comer muy rápido ¿Sí? –No le digo nada, no habrá tiempo para contarle nada, ni mucho menos para que me escuche.

— ¿Cuál conejo quieres, Umi? –Señalo a uno muy parecido al señor Shushu y veo a mi alrededor, ni siquiera habrá tiempo para ir a jugar en el parque del restaurante. Trato de sentarme en la silla alta pero no lo logro, papi pone la comida en la mesa, me alza y me sienta.

— ¿Volverás a casa en la noche?

— No linda, por favor come rápido –Soy mala comiendo rápido, tengo que tomarme mi tiempo y más ahora que me siento cansada. Mamá le va a dar la sorpresa del bebé hoy, papi tiene que ir a casa.

— Pero tienes que ir –Papi parece perdido en sus pensamientos, se ve triste y no ha empezado a comer.

— ¿Estás triste, papi? – él niega con la cabeza y sonríe, yo saco mi conejo de la bolsa para que le haga compañía al señor Shushu y los presento a ambos.

— Mi mami también estaba triste, pero era porque estaba enferma. El dragón de cabello rosado ya le dijo lo que tenía y no la he vuelto a ver llorar desde entonces.

— ¿Enferma? ¿Qué tenía tu mamá?

— No te lo puedo contar, papi – cierro la cremallera de mi boca y tiro la llave muy lejos, mami me dijo que no le dijera nada y debo obedecerla.

— ¿Qué tal si te compro un helado y me lo dices? Debo saber lo que pasa con tu mami, soy su esposo y me pongo triste si no lo sé. –Papi llama a la señorita y le pide un helado, le digo mis sabores favoritos que son mandarina y limón y ella sonríe para tomar el dinero.

— En un momento se lo traigo. –No puedo decírselo, es una sorpresa pero papi está poniendo toda su atención en mi, yo le doy un sorbo a mi chocolate caliente y vuelvo a los huevos.

— Cuéntamelo, princesita. –Niego con la cabeza y suena el celular de papá otra vez. Sus ojos se ponen en blanco y contesta algo brusco.

— ¿Ahora qué pasa? –La señorita me trae el helado y está delicioso, me gusta mucho el sabor dulce y ácido de la mandarina. Quiero que papi lo pruebe y me estiro para que lo pruebe.

— Papi prueba el helado, está muy rico. –Inesperadamente la bolita de helado cae en el pantalón de papi y él se enoja mucho. — ¡Umi! –Da un golpe en la mesa y hace ese gesto con las cejas, su mirada es dura y yo no quería eso. Fue sin culpa. — ¡Ahora tengo que ir a cambiarme! – Mis ojos se llenan de lágrimas y pongo al señor Shushu en mi rostro para empezar a llorar, no quería hacerlo y papi está muy bravo.

— No, no llores. Mira ya lo puedo limpiar –Papi coge una servilleta y se limpia pero eso no me hace sentir mejor. La otra bolita se cae en mi desayuno y mi llanto sale más fuerte.

— Por favor, ya no llores. ¿Quieres otro helado? Yo te compro todos los que quieras. –asiento con mi cabeza y dejo que papi me abrace. — Espérame me limpio –Papi se levanta para ir al baño y yo le pido que no me deje sola, no me gusta estar sola. Él suspira hondamente y se queda en su lugar. Veo mi desayuno y pienso que extraño a mami y a Shushu. No es lo mismo sin ellos y todo lo he hecho mal hoy. Le bote el helado encima, mi respiración no es muy buena y le estoy ocultando cosas a papi con lo de mi hermanito.

— ¿Qué pasó mi princesita? ¿Ya no quieres comer nada? ¿Estás aburrida?

— No, no es eso papi. Solo que es más divertido cuando estamos con Shushu y mami. Todos juntos. –Tomo otro sorbo de mi chocolate que es lo único que quedó después del accidente del helado y él me acaricia el cabello. — A mí también me gusta cuando estamos todos juntos, estoy preocupado por tu mami, si me dices lo que le sucede te prometo que no le diré que me dijiste.

— ¿Me lo prometes? ¿Por el dedo pequeño?

— Te lo prometo. –lo discuto un segundo con el Señor Shushu, papi puede guardar secretos y es mejor que el sepa de mi hermanito para que lo cuide como nosotros lo estamos haciendo. Se lo voy a decir. — Mami tiene a mi nuevo hermanito en su pancita. –Papi abre muchos sus ojos y sus manos pareciera que están temblando.

— ¿Dónde escuchaste eso?

— Shushu y mami estaban hablando de eso cuando la doctora dragón fue a la casa, luego toqué su pancita y no sentí nada, pero mami dijo que en algunos meses lo podré sentir. –Papi tapa su boca con la mano y luego toca su frente como si se estuviera tomando la temperatura.

— ¿Voy a tener otro hijo?

— ¿Vas a quererme igual ahora que voy a tener un hermanito? –El celular de papá vuelve a sonar y hay un carro enganchando el auto de papi. Yo lo halo y le señalo lo que están haciendo y él dice una mala palabra. Sale detrás del auto y me mira — Espérame acá, Umi. –No, me da miedo estar sola y corro tras de mí papi, me puedo perder o me pueden hacer algo malo. Mamá siempre me dice que no debo estar sola.

Corro tras mi papi pero él es muy rápido, trato de gritarle que me espere pero no me escucha, tengo miedo, no quiero estar sola y no se como volver a casa.

— ¡Papi! –Lo único que puedo hacer es llorar y correr pero mis pasos no se comparan con los de él, a medida que corro siento que me duele mucho el pecho y que no puedo respirar con normalidad. Necesito detenerme o me voy a ahogar pero si lo hago me voy a perder, no quiero estar sola porque hay gente mala que se roba los niños y yo no quiero que me alejen de mí familia.

Ya no puedo más, me detengo tratando de respirar pero caigo al suelo y el dolor en el pecho es insoportable. No puedo respirar, no puedo hablar, necesito mi medicina, siento un gran dolor en el pecho y estoy muy asustada. Quiero a mi mami, ¿Dónde está mi mami? Aprieto al señor Shushu pero él tampoco puede hacer nada, no puedo con ese peso que siento en el pecho. Papi se detiene y me ve, vuelve a mi y me tranquilizo porque no voy a estar sola, sin embargo, me duele mi rodilla y mis manos, parece que me lastime al caer y aún no puedo respirar bien, entre en una crisis.

— Umi, no, mírame. Respira, tranquila por favor -Papi me toma en sus brazos y se ve más asustado que yo. — ¡Maldición! Tu medicina está en el carro...¿Qué hago? –Mira en todas las direcciones y aprieta sus ojos tratando de pensar — No puedo llamar a Juvia, dirá que soy un irresponsable, todo esto es mi culpa, estás así por mi –Nunca había escuchado la voz de papi tan débil, ni tan desesperado. Papi detiene un taxi y nos subimos en él.

— ¡Lléveme rápido al hospital! –Me concentró en sus ojos, trato de respirar pero es inútil, no puedo hacerlo. Tengo miedo, no quiero morirme sin ver a mami, quisiera poder respirar bien, desearía que esto no me sucediera a mi y que pudiera correr como otros niños lo hacen.

— ¿Qué tiene?

— Es asma pero nunca la había visto así, sus labios están morados y también sus uñas. Mi niña se me está muriendo, por lo que más quiera lléveme rápido. –Papi me abraza y pone su cara en mi cabeza, ¿Está llorando? Nunca lo había visto llorar. No tiene que llorar, mami me dice que debo ser fuerte y soportar el dolor cuando me pasa esto pero papi no está siendo fuerte y no me gusta verlo así.

— Perdóname –no deja de repetir esa palabra y cuando llegamos al hospital una doctora le pregunta cosas a papi, me ponen en una camilla y me colocan una máscara con la que trato respirar, trato de calmarme y ser fuerte.

— ¿Cuáles son los nombres de sus medicamentos? ¿Cuál es su plan de acción? –Papi niega muy alterado y con lágrimas en sus ojos, aprieto al señor Shushu mientras me llevan lejos de él y a lo lejos escucho su voz — No lo sé, no sé nada de ella. –Veo muchas personas rodeándome, no suelto la mano de mi conejo aunque lo quieren alejar de mí, una muchacha de cabello rosa me habla y sigo sus indicaciones muy despacio, poco a poco siento mi respiración de vuelta y el dolor en el pecho desaparece.

— Muy bien hecho, princesita. –Tengo mucho sueño, mis ojos me pesan y cierro los ojos preguntándome si mi papi está bien. Tenía mucho miedo por él, estaba muy alterado y yo solo quería decirle que siempre me pongo bien, que solo son pruebas como las que tienen que pasar las princesas para ser felices por siempre.

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— Me di cuenta que no sé nada de mi hija, cuando me preguntaron en urgencias cosas sobre ella no supe que responder, pensé que si le pasaba algo sería todo mi culpa y tuve mucho miedo de perderla –Aún no puedo abrir los ojos pero escucho la voz de papi, sigue muy asustado y muy preocupado — No he estado con ustedes cuando más me necesitaban y sé que mi trabajo los está separando cada vez más de mi. No quiero que eso pase, no si puedo evitarlo...Haré lo que me pidas, por favor perdóname. Soy un idiota, el peor de todos y si me dejas no sabré qué hacer. –Papi aún se siente culpable por lo que me pasó, es inevitable que se pongan tristes por mi enfermedad pero yo quiero demostrarles que soy fuerte y que no deben llorar por mí.

— Ya todo pasó, Gray. Algunas veces necesitamos de algo extremo para caer en cuenta de nuestros errores, por fin lo entendiste, te diste cuenta de lo que estaba pasando. –Mami está hablando con papi, ella también está aquí, quiero decirle que ya estoy bien pero aún necesito recuperar fuerzas.

— Por favor perdóname, te juro que no va a volver a pasar, por favor no sigas con el proceso, no me abandones, Juvia. No sé qué haría sin ti, nunca había sentido este miedo porque siempre te tuve a mi lado, pero ahora que sé que te voy a perder ya todo dejo de tener sentido. Las cosas en mi trabajo no han salido muy bien y no puedo concentrarme porque no sé cómo hacer para que me creas. -¿Mami se enojo con papi por hacerme correr? Debe ser lo más probable, cuando me pasa algo a mi ella siempre se pone muy triste.

— Ya discutimos eso, Gray. Aclaramos lo de las fotos y te creo, siempre me dijiste que serias sincero. Solo se aprovechó de que eras un excelente trabajador para pensar que podía hacer lo que ella quería pero entiende que si sigues ahí esa mujer va seguir intentando separarnos. Es tu jefa, Gray. Hará lo que sea. -¿Fotos? Deben ser las fotos del trabajo, la jefa de mi papi es muy mala, siempre lo hace viajar y estar lejos de nosotros. Ella es mala y a papi no le cae bien.

— Lo sé, fui tan ingenuo. Nunca me di cuenta de sus intensiones, por orgullo pensé que siempre tenia la razón pero no es así, tú y mis hijos son lo mejor que me ha pasado en la vida. Por favor perdóname. Perdóname por todo lo que te dije ese día, te amo, agradezco todo lo que hiciste por mí, a lo que renunciaste por estar a mi lado. Voy a renunciar, no quiero seguir en ese lugar y estar lejos de ustedes. Mi hijo me odia, mi hija casi se muere en mis brazos por mi error. Ustedes son lo único que tengo, no puedo perderlos. Dame otra oportunidad, puedo cambiar, les prometo que aunque no podré darles muchas cosas conseguiré un trabajo que me permita estar con ustedes, asistiré a todas sus reuniones, seré un mejor padre...¿Qué dices? Dime que sí, que quieres que continúe, tenemos muchas razones para luchar. Sabes que te amo ¿No es así? Te amo demasiado. –Abro los ojos, mis padres están sentados en el sillón de la habitación, mami está tocando la mano de papi y sonríe con una sonrisa muy grande.

— ¿Hablas enserio?

— Cada palabra. Si quieres llamo ahora mismo y renunció, mando todo a la basura porque lo único que me importa son ustedes. –Mami abraza a papi sorpresivamente y él apoya su cabeza en el cuello de mami. — Gracias por siempre estar conmigo, amor. –Papi le susurra esas palabras y levanta la cabeza, sus ojos están rojos y hace gestos que demuestran tristeza, nunca lo había visto así y no me gusta que este de esa manera, me gusta mucho cuando me sonríe.

— Te amo, Gray. –Papi sonríe y se vuelve a acomodar en su cuello, se esconde tras el cabello de mami y ella lo abraza fuertemente.

— Gracias, te prometo que seré el mejor padre para Umi, Suno y nuestro bebé. –Mami abre los ojos pero no se atreve a separarse de papi. — Yo...Hace mucho no venias...olvidé las pastillas y... — No importa, este es nuestro nuevo comienzo, voy a hacer el mejor padre para los tres y un excelente esposo, te lo juro. Otra vez vamos a ser padres.

— Otra vez vas a desmayarte en el hospital.

— No te burles de mí, no sé tú cómo soportas todo eso.

— Lo soporto porque después puedo verlos sonreír, a todas estas ¿Quién te lo dijo?

— El señor Shushu. –cierro los ojos para que mami no me vaya a regañar por arruinar la sorpresa, papi prometió que no iba a decir que yo le había dicho sobre mi hermanito, debería darme otro helado por incumplir a su palabra.

— Dame tu celular, vamos a renunciar juntos pero no puedo quedarme sin decirle unas palabras a tu jefa. –Parece que mami también piensa que la jefa de papi es la palabra que empieza con la letra p. y toma el celular de papi en sus manos.

— Umi. –Shushu entra de repente en la habitación y ve a mis padres, retrocede un poco y papi le pide que vaya a su lado.

— No –Shushu se cruza de brazos y se apoya en la pared dándole entender que no le hará caso, papi se levanta y va hacia él. — ¡Aléjate, viejo. No quiero hablar contigo! –Papi se agacha y lo abraza fuertemente, le dice cosas en el oído y Shushu cambia su semblante, sus ojos se llenan de lágrimas y empieza a llorar. — ¡Te odio! –Le repite esas dos palabras varias veces, luego se cansa de luchar y dar patadas, sus brazos rodean a mi papá y deja que él lo alce y lo lleve al sofá dónde está mi mami.

— En esta habitación se encuentra lo que más quiero en el mundo, mi única razón para luchar. Te prometo que voy a cambiar, se los prometo a todos en especial a ti Suno, gracias por cuidarlas, estoy muy orgulloso de ti. –Mami se da cuenta que estoy viéndolo todo y viene a saludarme, todos me rodean y están muy felices. Yo iba a pedir de cumpleaños que mi papi estuviera con nosotros todo el tiempo pero parece que me dieron mi regalo por adelantado. Papi toma mi mano y luego ve a mami.

— ¿Qué tal si nos vamos todos juntos de vacaciones? –Asiento y Shushu cruza sus brazos, eso significa que es un sí, estoy tan emocionada que quiero irme de viaje ahora mismo.

— ¿Dónde quieren ir?

— ¡Disneylandia! –Digo sin pensarlo, en televisión se ve hermoso y hay un castillo muy grande, además puedo ser una princesa y conocer a ls princesas de verdad.

— Sé que siempre quisiste ir allá, amor. –mami le asiente y sonríe. — Yo los cuido, no me puedo montar en nada ya que a su hermanito le puede afectar.

— ¿Y si luego vamos a Hawai? Puedes disfrutar del mar, el sol, todo lo que te gusta. Te lo mereces –mami sonríe y le da un besito a papi. — ¿Tú dónde quieres ir, príncipe? –Mami ve a Suno y él dice entre dientes "New York", luego dice que quiere ver un juego de baloncesto en directo y papi sonríe. — Si eso es lo que ustedes quieren, iremos a todos esos lugares, pasaremos todo el tiempo juntos desde ahora. –Mami, papi, Shushu, mi nuevo hermanito y el Señor Shushu juntos. Los quiero demasiado a todos y van a ser las mejores vacaciones de mi familia, amo a mi familia.


Bien sufrí lo que no saben escribiendo esta continuación, tenía que pensar como niña y como ven fue algo difícil esconderle problemas de adultos a una niña y no poder expresar todo lo que quería pero lo he logrado. Culpen a Scarletgirlinarmor que me dijo que quería el POV Suno y luego el POV Umi, pero bueno todo sea para hacer algo lindo para ustedes (te sacaré las tripas) ok no necesito que me sigas ayudando, gracias por ayudarme en esta.

Espero que les haya gustado la parte triste con el niño y la parte amorosa y bonita arco iris con Umi. Por favor déjenme un review aquí abajito no saben todo lo que me esforcé para que fuera lindo y si no hay me pondré triste. (Soy más llorona que Umi) Los quiero demasiado.

Pregunta: ¿No les encanto Umi? Me encantaría una niña así de hermosa hija gruvia.

Ya casi vamos acabando el mes pero aún quedan más días de emoción y drama. Bye.

Los quiero.