13. BAILE
Canción del día: 'Future Starts Now' de Kim Petras
Marinette despertó del encanto que producía tener la mirada coqueta y determinada de Chatte Noire centrada exclusivamente en ella cuando escuchó que llamaban a la puerta.
— ¡Pasa! —exclamó Pharaon, haciendo que Marinette diera un respingo.
Al verla por el rabillo del ojo, Marinette se dio cuenta de que Pharaon había terminado de maquillarse y ya estaba con la peluca. ¿Se había quedado perdida en medio de esa magia tan chisporroteante y surrealista durante tanto tiempo que se había olvidado de su alrededor? La mera idea la hizo querer esconder la cabeza en la tierra como un avestruz.
Abrieron la puerta y Anne se asomó por la rendija que había creado.
—Chicas, faltan quince minutos para abrir —advirtió Anne. Comprobando que todo iba en orden, les lanzó una mirada a ambas, aunque Pharaon solo observaba su propio reflejo—. Chatte, vas con retraso, te veo los labios sin terminar desde aquí.
—Sí, sí, descuida, estaré a tiempo —prometió Chatte con desenfado.
—Más te vale… —suspiró con desgana Anne—. Tengo mil cosas que terminar, no me seáis un problema vosotras también.
— ¿Ha pasado algo? —preguntó Chatte.
—Nada de lo que tengas que preocuparte.
—Anne…
—Chatte…
Se retaron a un duelo de miradas. Chatte no había perdido la expresión alegre, pero había un cariz intimidante en la forma en que su sonrisa parecía haberse congelado en sus labios. Anne en cambio tenía la boca fruncida en una línea fina, reticente a perder aquella batalla de voluntades. Sin embargo, lo hizo. Soltó una exhalación desgastada, derrotada. Marinette se sintió un poco mejor al ver que no era la única vulnerable a la mirada de Chatte.
— ¿Te lo puedo decir después del show? —preguntó Anne—. En serio, ahora tengo muchas cosas que poner en orden.
— ¿No necesitas mi ayuda?
—Sabes que ya te la habría pedido de ser así.
—Está bien, está bien —aceptó Chatte, sentándose de nuevo en su silla y cogiendo un pintalabios rojo rubí de su puesto de maquillaje.
—Doce minutos —les recordó Anne.
—Anne, ¿podrías hacerme un favor? —la interrumpió Pharaon antes de que saliera por la puerta.
— ¿Qué pasa?
— ¿Puedes decirle a tu compañera que es así como se entra a las habitaciones de los demás, llamando a la puerta? —inquirió Pharaon, retocándose innecesariamente el maquillaje de nuevo—. En lugar de comportarse como una niña salvaje en la jungla.
Anne resopló con hastío, Marinette no supo si se debía a la actitud petulante de la reina, al comportamiento de Charlotte o a que le encasquetaran el marrón a ella. Quizás era un poco de todo.
—Diez minutos —dijo Anne.
Finalmente salió de la habitación y cerró tras de sí.
—Bueno, mi carita bonita ya está lista —comentó Chatte, examinando su maquillaje al fin completo desde distintos ángulos—. Ahora, ¿qué combina mejor con…?
Chatte se levantó y toqueteó los maniquís con sus pelucas. Aunque había variación en el tono, en el largo del cabello e incluso en el tipo de rizos, todas eran rubias. Una decisión que llamó su atención después de ver algunos cabellos que a Chatte se le habían escapado de la media. Su propio cabello era de un rubio dorado, similar a la miel de flores. No sabía si era natural o teñido, pero aquella le pareció una decisión curiosa, aun si todavía no sabía determinar el por qué.
— ¡Ésta es! —exclamó Chatte, agarrando uno de los maniquís de la balda superior y colocándolo en su tocador. Era una preciosa peluca rubio champaña de media melena, peinada en unas ondas que parecían olas en medio del mar—. Es la que mejor combina, ahora solo me faltan los zapatos. ¿Debería elegir los negros?
— ¿Me preguntas a mí? —cuestionó Marinette, señalándose a sí misma con estupor.
— ¿A quién si no? —preguntó Chatte—. Si le pregunto a esa, seguro que me recomienda algo que me haga parecer un espantapájaros. Ya ves el gusto que tiene.
—Sigue por ese camino y vas a tener que ir a buscar un cerebro en una ciudad muy lejana —dentelló Pharaon—. Aunque no es como si el que tienes ahora sirviera de mucho.
—Habló la momia sin corazón —bufó Chatte, obteniendo un gruñido por parte de Pharaon. Esa reacción, por alguna razón que Marinette no terminaba de comprender, divirtió a Chatte—. En fin, ¿qué dices? ¿Con qué zapatos me quedo?
—Espera, ¿vas a salir con ese vestido? —preguntó Marinette, entendiendo al fin las preguntas de Chatte.
—Claro, ya lo tengo puesto, ¿por qué no estrenarlo? —respondió Chatte con una sencillez pasmosa—. Y ya oíste lo que me dijo la momia, soy la modelo perfecta.
— ¿Ahora sí te fías de mí? —refunfuñó Pharaon.
—Me fío de tu envidia cochina, que se ve a la legua —respondió Chatte—. ¿Y bien?
—Yo escogería esos —indicó Marinette, señalando unos tacones con lentejuelas plateadas, muy parecidas a las del vestido, que estaban en el armario de la reina.
—Pues esos serán.
Chatte dejó los otros zapatos y fue en busca de los que Marinette había señalado. Se los probó y dio un par de pasos de baile para asegurarse de que todo estaba correcto. Se dio un ultimo vistazo en el espejo, con una mueca satisfecha en el rostro. En ese momento, Marinette se dio cuenta que había empezado a sonar la música en el local.
—Pues es hora de salir —explicó Chatte—. Ey, Marinette, ¿esta noche tienes algo que hacer?
—Ningún plan diferente de cuando vengo aquí a trabajar.
—Me encanta que lo digas como quien va con su portátil a una cafetería con wifi gratis.
—Aquí no tenéis wifi gratis.
—Porque no es un sitio para trabajar —respondió Chatte, riendo—. Entonces no tienes nada en mente, ¿verdad? ¿Me esperarías hasta que terminemos? Me gustaría hablar de un par de cosas contigo y, ¡podemos ir a comer algo!
—Sí, claro, sin problema —aceptó Marinette.
— ¡Genial, es una cita! —exclamó Chatte, yendo hacia la puerta. Pharaon ya había salido y había dejado la puerta abierta—. Puedes quedarte entre bastidores si te agota estar tanto tiempo en la barra, ¿vale? Luego nos vemos.
Chatte desapareció en un suspiro. Pronto, dejó de escuchar el taconeo de sus pasos por los pasillos. Lo único que se quedó con ella fue un agujero en el estómago que poco tenía que ver con el hambre.
Martes, 14 de marzo de 2023
¡Hola a todos, lindas flores!
Este capítulo iba a ser la mitad en cuanto a palabreo (lo que tiene dividir una historia en 31 capítulos), pero es que me pueden las conversaciones entre Pharaon y Chatte. Sus piques y sus salseos me hacen mucha gracia, ¡qué le voy a hacer!
Muchas gracias por su apoyo y comentarios a Cerimonia Rossa, arianne luna, HeatherMino y Riko Rojas. ¡Me animan muchísimo!
Cerimonia Rossa, es que la Maripattito que dibujó Toli es una bendición. Pharaon es una cotilla, lo que hay, y le gusta oírse mucho y oírse fuerte y, claro, luego pasa lo que pasa. Marinette está tratando de entender qué narices está pasando con Chatte y eso la lleva a cambios de humor en milésimas de segundo que me dan la vida.
HeatherMino, ¿pero cómo me dices cosas tan bonitas? Vas a conseguir que llore y todo. Me alegro muchísimo que te esté gustando tanto y que te esté despertando tan buenas emociones. Intento prestar toda la atención al detalle que puedo, teniendo en cuenta que tengo que escribir un capítulo por día y así mismo subirlo jajajajaja. Está lindo saber que mis esfuerzos por conseguirlo están llegando a los lectores.
En fin, con esto y un bizcocho, ¡nos leemos pronto!
