Hola hermosuras, este OS me salió muy largo, muchísimo pero lo hice con mucho amor y enserio si no hay reviews hay tabla. Con ustedes heridas de guerra.
Advertencias: Puede hacerlos llorar aunque no creo. Disfrútenlo mucho, los quiero bastante y ya vamos terminando el mes, voy a llorar :3
Heridas de guerra –Día 29.
Me muevo lentamente en la cama y trato de ser lo más cuidadosa posible, veo que él continúa durmiendo y me acomodo en su pecho mientras su cuerpo se adapta al mío y los dos quedamos en una posición perfecta. Lentamente siento como su pecho sube y baja en un ritmo armonioso y muy calmado, sus hermosos ojos grises están cerrados, sus cabellos negros se encuentran alborotados y su cuerpo tan cerca al mío me hacen sentir mucha paz, pero sobre todo felicidad, Gray significa todo para mí y me encanta estos momentos en los que puedo estar junto a él sin pensar en nada más, solo somos los dos en el mundo.
Amo observarlo mientras duerme y mucho más sentir el calor de su piel cuando compartimos nuestra cama, no cambiaría esto ni por todo el oro del mundo, nuestra relación es lo más hermoso que me ha pasado en la vida.
Cierro los ojos tratando de dormir un poco más y pienso en todas las tareas del día, las cabras pueden esperar para ser ordeñadas, tengo que recoger los huevos de las gallinas, lavar la ropa, hacer la comida, además aún queda agua en la casa, pero tengo que ir a comprar cosas en el mercado del pueblo y si no me apresuro no quedará nada. Siento sus brazos en mi espalda aprisionándome contra su cuerpo y respiro profundo, parece que todo va a tener que esperar pues Gray está un poco perezoso hoy.
Ayer él trabajó demasiado, nuestra cosecha va bien y aunque no tenemos una finca muy grande tenemos lo necesario para los dos y todo lo que tenemos lo hemos logrado juntos, no es la finca más próspera de todo el pueblo pero me encanta este lugar, es alejado de todo el ruido y nuestros vecinos son Lucy y Natsu, nuestros amigos de la infancia.
Me preocupa el hecho de que no vaya a quedar nada para cuando vaya a comprar y trato de levantarme sin despertarlo pero es más difícil de lo que pensaba. Cuando por fin he logrado salirme de sus brazos él me atrapa de la muñeca y me vuelve a poner en la cama.
— No te levantes, quédate conmigo. –Juego con mi nariz y la suya provocándole cosquillas y luego le doy un beso de buenos días, ya apareció el sol y hay bastantes cosas que hacer aunque lo único que quiero hacer es quedarme a dormir con Gray toda la mañana.
— Amor, debo comprar algunas cosas en el mercado. Ya es hora de levantarse –Él niega con un ligero quejido y vuelve su cabeza a la almohada, yo me levanto de la cama y le doy un beso en la frente, subo la cobija para taparlo y acaricio suavemente la mejilla.
— Duerme un poco más, voy a recoger los huevos, mi amor. –Asiente y se acomoda mejor en la cama, Gray es bastante apuesto, me encanta verlo tan indefenso mientras duerme pues es muy fuerte, pero es un joven con un corazón enorme, es todo un caballero y lo considero mi príncipe, aunque no le gusta mostrar mucho sus sentimientos pero ya que estamos los dos solos acá es más fácil para él expresarse. Todo eso me hace amarlo y debo aceptar que estoy loca por él, mi vida es perfecta y con él no necesito más.
Salgo de la habitación sin hacer ruido y dejó que Gray siga durmiendo, empiezo a barrer la casa y luego trapeo para finalmente limpiar todo el polvo de los muebles y superficies de la casa, me gusta que todo este limpio, pues así todo se ve más bonito. Me pongo las botas y me dispongo a salir al granero para alimentar las gallinas y recoger los huevos, tenemos bastantes gallinas y vendemos sus huevos a un precio razonable, es uno de nuestros ingresos más estables.
Me acerco a la puerta, hace bastante frío esta mañana pero es el mejor clima para que nuestro cultivo crezca fuerte y sano, al abrir la puerta veo a Ice el perro de Gray en su casita de madera, se emociona tanto que empieza a batir su cola y a ladrar fuertemente pero cuando se da cuenta que soy yo baja las orejas y vuelve a su casa, eso no significa que no me quiera, pero él ama a Gray, no sé si tanto como yo pero de cierta manera somos rivales por su amor.
Gray lo encontró abandonado mientras dábamos un paseo por la plaza del pueblo, tenia una patita lastimada y estaba sumamente desnutrido, parecía que iba a morir y ya que en todas las fincas hay perros guardianes decidió aceptarlo. Mi peli negro le dio una nueva oportunidad de vida y esa bola de pelos es muy agradecida con él, lo sigue a todas partes, lo acompaña en sus actividades y a veces lo ayuda a traer cosas, es demasiado útil.
— Hola Ice. –Desde su puesto mueve la cola y me sigue con la mirada. — Gray ya sale, pero no te daré comida por no emocionarte cuando yo aparezco. –Alza las orejas y ladea su cabeza, yo sonrío porque es bastante entendido y le niego con la cabeza. — Solo bromeaba, primero las gallinas y sigo contigo, Ice. –Saca la lengua como si estuviera sonriendo y se levanta para ir detrás de mí, si Gray se hubiera despertado más temprano estoy segura que me hubiera dejado completamente sola ese perro por estar detrás de él.
Las gallinas ya han empezado a moverse y caminar, cacareando y haciendo sonar todo a su paso hacen manifestar su hambre, tenemos algunos pollitos así que soy cuidadosa al entrar, a Ice no le gustan los pollos así que lo dejo entrar para que curiosee un poco, de lo contrario ese lugar estaría prohibido para él. Tomó la bolsa y empiezo a lanzar uniformemente la comida para que llegue a todas ellas y en seguida abro la llave de la manguera para cambiarles el agua.
Tomo mi bolsa para huevos y suavemente empiezo a retirarlos, los guardo con cuidado y empiezo a hablarles a mis gallinas, entre más palabras bonitas les diga que les haga entender que las quiero ellas pondrán más huevos para nosotros. Y esa es la razón porque todas pusieron sus huevos el día de hoy, lo que me hace bastante feliz, camino con cuidado porque si me caigo rompería toda la mercancía. Me devuelvo con Ice a la casa y no lo dejo entrar pues acabo de hacer aseo y le pido que espere a Gray en su casita. En seguida salgo para llenar su plato con comida y lo acaricio suavemente.
— Come para que estés sano y seas muy fuerte –Me levanto porque no le gusta recibir muchas caricias de alguien que no sea mi Gray y cuando lo hago mucho se aparta, se va y me deja completamente sola, Ice es algo difícil y nuestra relación no es tan fuerte o no somos tan unidos, siempre deseé un perrito pero él parece ignorarme la mayoría del tiempo..
Vuelvo a casa para arreglar los huevos en las canastas y los dejo en el estante, me lavo las manos y empiezo con el desayuno, el café oscuro que le gusta tanto a Gray con sus huevos revueltos. Me concentro en la estufa y en lo que se está calentando, de repente siento alguien tras mío que me agarra de la cintura y brinco de la sorpresa.
— Soy yo, tranquila. –Sonrío al reconocer su voz y dejo mi posición de defensa y alerta, mi hermano Gajeel me enseñó a defenderme y a salir bien librada de malas situaciones así que no soy tan débil como aparento. Pongo mis manos en las suyas y me recuesto totalmente en su cuerpo mientras siento como su respiración acaricia mi cuello.
— Me asustaste, amor.
— Lo siento, solo quería sorprenderte, linda. –pone su mentón en mi cuello y yo suspiro como si fuera esa adolescente enamorada, no lo puedo negar, estoy enamorada de Gray desde que supe lo que era el amor.
— ¿Cómo amaneció mi príncipe? –Me da un beso en la mejilla y no puedo evitar reírme como una tonta. — Muy hambriento –Niego con la cabeza, a veces es tan directo con lo que desea, dejo que su respiración roce mi piel y entonces apago los fogones de la estufa.
— Por suerte ya está listo el desayuno. –Mi Fullbuster protesta con ese sonido al que sabe que no me puedo negar y sonrío para enseguida acariciarle la mejilla. — Cuando llegue del mercado, mi Gray. No me he bañado y sabes que no me gusta así –Camina hacia el comedor y me da la espalda fingiendo estar enojado pero no me va a convencer con eso, tengo muchas cosas que hacer y él también tiene bastante trabajo.
— Cuando llegues del mercado tal vez yo no quiera –Esas palabras me sacan una gran carcajada y no puedo dejar de reírme, él frunce el ceño y parece que ahora si está enojado, Gray a veces es tan gracioso sin querer serlo y yo sigo sin detener el ataque de risa que me invadió. Conozco perfectamente a Gray y él siempre quiere o al menos en el tiempo que llevamos juntos nunca se ha hecho el difícil. No me gusta negarme ante sus caprichos pero primero debo hacer mis deberes, sé que a Gray no le importan esas cosas que a mí como mujer si me importan y que llevamos mucho tiempo juntos pero me gusta sentirme cómoda en nuestros momentos de intimidad.
Sirvo los platos en la mesa de comedor y hago el papel de que yo también estoy enojada o al menos algo digna. Cruzó los brazos cuando estoy frente a él y uso mis técnicas para que sonría o al menos se quede babeando por mí un poco, me gusta coquetearle de vez en cuando y cambiar nuestra rutina, me fascina pensar que yo soy la única que ama y que ha escogido para compartir su vida.
— Pues si no quieres no te voy a obligar, es una lástima ¿No crees? me iba a poner esa conjunto que Levy me trajo de la capital, esa braga rosa con arandelas y algunas transparencias, era demasiado atrevido para mi, mejor la dejo en la ca... –me jala a su cuerpo algo fuerte y aterrizó en sus piernas, me besa con posesión y yo recibo su beso gustosa, siempre me salgo con la mía en cuestiones de conquistar a Gray y no puedo creer lo confiada en mí misma que me siento, antes era una niña llena de inseguridades, pensaba que mi peli negro me iba a cambiar por la primera aparecida e iba a morir sin él, pero Gray es el ser más fiel que he conocido, claro que Ice se lleva el premio mayor.
— No vas a ir al pueblo con eso puesto. –le digo en el oído que lo amo, lo amo demasiado.
— Yo también te amo, bonita. –cierro los ojos y recibo su suave beso, me encantan todas esas mañanas en la que Gray se despierta cariñoso y muy tierno conmigo. Acerco mi tasa de café y desayunamos mientras me encuentro en sus piernas como si fuera una especie de niña pequeña.
Gray sonríe y toma un sorbo de su café, yo termino mi pan y me levantó de su regazo, necesito hacer muchas cosas más y debo apresurarme si quiero llegar al mercado a tiempo.
— ¿Me vas a acompañar al mercado, amor? –Le preguntó algo tímida, no me gusta ir al mercado sin él pues el me ayuda a cargar muchas bolsas y de paso mujeres se nos quedan mirando, me gusta que las demás sepan que él me ama y que somos una familia. Gray mira por la ventana hacia nuestro campo, vuelve la mirada a mí y niega con la cabeza.
— Terminare de empacar los bultos y luego los iré a vender al mercado, ¿Te parece si nos vemos allá y nos devolvemos juntos? –Me encanta su propuesta, asiento con la cabeza y levantó los platos, les pego una lavada rápida y voy a mirar a mis cabras en nuestro corral, las ordeñaré para tener leche fresca en casa y preparar el almuerzo, no tenemos vacas así que nuestro rebaño es más pequeño y la leche que producen es para nosotros mismos y no para vender.
Con algunas tareas del día listas me voy al baño y me alisto rápidamente, me encanta usar vestidos con sombreros y siempre que voy al mercado me agrada vestir así, en la granja uso vestidos oscuros para no ensuciarme aunque el "trabajo sucio" lo hace Gray. Yo amo las flores y los colores claros, me pongo uno de mis mejores vestidos, en la granja hay trabajo pero hay tiempo para socializar y verme linda me gusta mucho.
Salgo de la casa y veo a mi Fullbuster cargando bultos, me despido lanzándole un beso y escucho sus gritos a la distancia. —¡Cuídate mucho, linda!
— ¡Lo haré, no te demores en llegar! -camino en dirección a la casa de los Dragneel, nuestras tierras quedan juntas y su perro empieza a ladrarme pero cuando se da cuenta que soy yo empieza a batir la cola y camina detrás de mí. Lo saludo y él si se deja acariciar y decir cosas bonitas no como Ice que es todo un cubo de hielo, veo a Lucy en la puerta de su casa lista para irse. Saludo a la distancia a Natsu, su esposo, que al igual que mi Gray trabaja arduamente todos los días. Abrazo a Lucy y prontamente salimos a caminar para llegar al mercado.
Lucy ha sido mi amiga desde que tengo memoria, nuestros padres eran amigos y juntas fuimos a la escuela, desde ahí formamos una hermosa amistad, ella me ayudó mucho cuando me encontraba a escondidas con Gray y mentía por mí ya que mi hermano Gajeel era muy estricto conmigo, finalmente él tuvo que aceptar y dejarme ir cuando Gray le pidió mi mano a mis padres, hubiera deseado que hubieran estado el día de mi matrimonio pero una enfermedad se los llevo al mismo tiempo.
— Hoy se lo voy a decir a Natsu –Sonrío y niego con la cabeza, es increíble que Natsu no se haya dado cuenta de ese detalle teniendo en cuenta que Lucy ya tiene cinco meses de embarazo, definitivamente los hombres son poco detallistas o al menos la mayoría, Gray tampoco se ha dado cuenta.
— ¿Ya pensante como se lo dirás? –La sonrisa en su rostro y como acaricia suavemente su vientre me producen una extraña emoción, de pronto las ganas de tener un bebé me invaden e imagino cómo podría ser el pequeño producto de nuestro amor, amo tanto a Gray que si tuviera una mini criatura de él sería tan feliz. Desearía que tuviera sus ojos y su oscuro cabello aunque no me molestaría que tuviera el cabello azul de mi padre, sería un buen recuerdo de él. Aún no lo hemos conversado los dos o al menos al principio de nuestra relación decidimos que íbamos a esperar a que todas nuestras cosas prosperarán para luego si tener un bebé, pero ahora lo que más deseo a parte de estar con él es tener un hijo nuestro, una parte de los dos.
— Sabes que Natsu es algo lento en entender las cosas, pero se lo diré cuando menos lo espere. Se pondrá muy feliz, lo sé, quiero ver su sonrisa cuando se lo diga.
— Ambos son tan competitivos, creo que Gray te pedirá un bebé para no quedarse atrás. - Muerdo mi labio inferior y gritó un poco, no puedo evitar hacerlo cuando siento mucha emoción, deseo tener un bebé.
— Si Gray me lo pide se lo daré gustosamente. –Aprieto mi vientre plano e imagino cómo me vería con mi bebé, suspiro profundo, debe ser una de las experiencias más hermosas de la vida, abro la sombrilla, el clima está bastante caliente el día de hoy pero el aire puro y el camino al mercado siempre me han gustado, me recuerda mi infancia.
Le comentó a Lucy mis deseos de tener un bebé y ella sonríe, dice que es la mejor sensación y experiencia de toda la vida pero lo más hermoso de todo es cuando empiece a patear dentro de mi, quiero sentir a mi bebé, estoy tan emocionada y asustada a la vez, ella me anima, me dice que todo estará bien y que su hijo necesita un amiguito para jugar y criarse, tal vez también es mi momento. Empiezo a bombardearla con preguntas acerca de todo lo que ha vivido, como debo cuidarme y lo más importante, las cosas que debo comprar para que nada le falte.
Camino por el pueblo con Lucy y ella responde a todas mis dudas, preguntas y ansiedades de madre primeriza, pero su información es bastante limitada pues ese también va a ser su primer bebé y no sabe mucho del asunto.
Veo el mercado muy cerca y los alimentos están algo escasos, no me explico la razón ya que la cosecha ha sido buena pero empiezo a hacer las compras que necesito, las verduras, algunos granos, harina y el aceite para hacer el pan. Acomodo todo en mi canasto y camino saludado a todos los que cordialmente me ofrecen sus más sinceros saludos, las personas en el pueblo son agradables a excepción de unas cuantas como Ángel que se cree de mejor familia.
Me tomo mi tiempo haciendo las compras, hablo con muchos conocidos, en el pueblo todos conocen las vidas de todos y aunque no soy muy amiga del chisme siempre es bueno conversar con personas diferentes a las que se ven todos los días y conocer algunos datos que no sabía.
Cuando era pequeña mi padre siempre me llevaba a la finca de los Fullbuster, entonces desde que lo vi siempre traté de estar a su lado, me gustaba verlo trabajar, jugar con Natsu y más que todo me encantaba cuando se acercaba y me saludaba con ese típico gesto en su rostro con la mano en su nuca, ese chico me traía loca desde que era una niña y yo me encargaba de seguirlo a todas partes. Gray fue el amor de toda mi vida y lo sigue siendo, poco a poco nos volvimos más cercanos y luego el amor hizo su aparición de la mejor manera posible, el día que Gray se dio cuenta lo que sentía por mi decidió luchar en contra de todo, de mi hermano, mis padres y aquellos hombres que estaban detrás de mí, aunque para mí Gray era el único en mi vida. Los dos tenemos cinco años de novios y formalmente como un matrimonio llevamos tres años, hace ocho años nos dimos cuenta que éramos el uno para el otro.
Me acerco a pagar todo lo que he comprado y me doy cuenta que no lleve el dinero necesario y que es demasiado extraño porque eso jamás me había pasado, no siento vergüenza pero no tengo todo el dinero y la cuenta rebosa en mucho lo que tengo presupuestado.
— ¿Por qué todo está tan costoso?.
— Hace unos días el gobierno decidió unirse a la guerra, los bienes van a comenzar a escasear, Juvia y más porque se los llevaran a los soldados. –Mi corazón late fuertemente, no tenemos nada que ver con esa guerra ni con las ideologías por las cuales empezó. Ni siquiera somos países vecinos para que el gobierno haya decidido meter la cucharada, esta es una de las guerras más sangrientas que hemos visto y escuchado por los medios de comunicación. No podemos ser parte de esto o al menos no sé en qué factores nos pueda afectar y estoy muy asustada.
— ¿La guerra va a llegar hasta aquí? –Lucy aprieta su vientre y me preocupo por el bienestar de todos, somos un pueblo pacífico y nada sale del control de mi hermano que es el sheriff del pueblo, no nos gusta la violencia y esto es demasiado para lo que hemos visto, esta situación es nueva o al menos estamos tan escondidos del país que nada malo llega, ver un ladronzuelo ya es mucho para nosotros.
— No señorita, la guerra con esta alianza está a punto de acabar pero los avisos de reclutamiento han empezado a llegar -¿Avisos de reclutamiento? ¿Eso qué significa? Lo único que se me pasa por la mente es que nuestro ejército se ira a ese país a luchar, ojalá todo se acabe pronto y nadie sufra más por las consecuencias y el dolor que esto acarrea.
— Ojalá que acabe pronto.
— Nosotros no tenemos nada que ver en esto y es injusto que nos hagan pasar por una situación como esta solo para que los bolsillos de los gobernantes se hagan más grandes –También estoy de acuerdo, nadie se debe unir voluntariamente a una guerra a menos que haya una razón de peso para hacerlo y por lo que he escuchado en la radio es un problema por territorio y ni siquiera somos vecinos cercanos.
— Esperemos que todo salga bien –Makarov, el hombre más anciano del pueblo trata de calmarnos con su serenidad pues no fui la única que entre en pánico con esta noticia, no es algo lindo saber que están enviando hombres de tu misma tierra y nación que no tienen nada que ver con el conflicto a morir en territorios extraños. Lucy trata de calmarse y yo le sonrió.
— Todo va continuar como siempre, Lucy. No te angusties. –Trato de que mi voz no tiemble y veo que Gray ha llegado en su camioneta, una sonrisa se me dibuja automáticamente en los labios y llevo toda mi atención a ese hombre guapísimo. Se baja del carro con Natsu y nuestras miradas se cruzan, sonrío y pongo un mechón de mi cabello tras mi oreja, él me pica el ojo muy sutilmente y se dedica a terminar la venta de lo recogido en la cosecha.
Escucho los susurros de todas las personas acerca de la guerra y trato de pensar en otra cosa, en el embarazo de Lucy, Mira muy inteligente menciona ese tema para animar a todos los presentes, todos se acercan a hablar con ella y yo mientras tanto compro lo necesario, ahora las cosas van a empezar a cambiar y debemos ahorrar mucho y conservar algunos recursos si queremos que todo salga bien.
.
.
.
El tiempo en el mercado se ha ido bastante rápido, llevamos dos horas acá y cuando Lucy termina de dar todos los detalles sobre su embarazo a todo los interesados nos acercamos a Gray que aún se encuentra bajando los bultos que van a vender.
— ¿Quieres que te ayude, amor? –Gray ladea su cabeza y luego me dice un rotundo no. — ¿Cómo crees que te voy a poner a cargar bultos, linda? –Me sonrojo y suspiro, me encanta que me trate como si fuera de cristal pero él sabe que soy capaz de todo y que nada me queda grande, aunque con él ya todo es más fácil, nos sabemos distribuir bien el trabajo.
Colocó las bolsas del mercado en la camioneta, me siento en la parte delantera a esperar a que Gray venda los bultos que ya hemos procesado y animosamente hablo con Lucy de todos los temas pero sobre todo nos centramos en la guerra, en la que creímos muy lejana y que nunca podía afectarnos.
— Esto es una estafa, no nos dieron ni el setenta por ciento de lo que valía el bulto. –Enojados ambos entran al auto y veo cómo Gray apoya su cabeza en el asiento y lanza un suspiro al aire revolviendo sus cabellos negros.
— ¿Por qué? Fue uno de los mejores cultivos en estos cinco años. –Gray asiente y suspira, está enojado y Natsu a su manera también lo está, todo subió de precio y ahora no nos dan lo que merecemos por nuestro trabajo, esto es horrible.
— Por la guerra, dicen que el gobierno no les está dando el dinero suficiente. –Odio escuchar esa palabra, "guerra", me da un escalofrío en todo el cuerpo pero trato de contenerme, le sonrió para acariciarle suavemente la mejilla.
— No importa amor, lo importante es que nos tenemos los dos y a ellos tres, juntos podemos superar cualquier crisis. –Señaló el espejo y veo a Lucy y a Natsu en el reflejo.
— ¿Ellos tres? –Gray ladea la cabeza y abre sus ojos sin entender una sola palabra.
— Pues nosotros tres, uno –Natsu señala a Lucy, su tono de voz demuestra que le parece una bobada lo que acaba de preguntar Gray y yo trato de contener mi risa. — Dos –Se señala a él mismo y luego ve los dedos de su mano, no está seguro de los números y Gray ya lo ha entendido por la manera en que está buscando la respuesta en mis ojos.
— ¿Lucy está embarazada? –Le asiento a Gray y Natsu abre sus ojos grande, no había entendido absolutamente nada y Lucy rompe a reírse mientras sostiene su vientre, el Dragneel sonríe con su típica sonrisa expresiva y empieza a darle besos a Lucy por toda la cara. Estoy tan emocionada y feliz por ellos, ese niño de cabellos rosados corriendo por todo el pastizal va a traer un cambio a nuestras vidas o tal vez sea una hermosa y dulce niña.
— Ya dejen la melosería en mi camioneta –Sonrío por la reacción de Gray y escucho la voz ruidosa de Natsu casi gritándome al oído pues se ha corrido hacia adelante para burlarse en su cara.
— Te he ganado, heladera con patas. Soy más hombre que tú en todos los sentidos. –Eso fue tan predecible, sabía de antemano que Natsu iba a molestar a mi esposo porque no habíamos tenido un bebé.
— Eso no te hace más hombre, quisiera verte cuando tengas que criarlo, eso sí va a ser de hombres. –Sonrío e imagino al pobre de Natsu tratando de alcanzar a su hijo mientras corre y le dice que no puede atraparlo, definitivamente será un terremoto al igual que él.
Con nuestras sonrisas pintadas en la boca y con algunos comentarios competitivos entre los dos hombres vamos camino a casa, el camino es corto pero nuestras voces y comentarios se escuchan por todo el lugar. Gray enciende la radio y ubica la estación que tanto me gusta, de repente mi sonrisa desaparece cuando recuerdo la guerra y como si él me estuviera leyendo la mente pone su mano encima de mi pierna suavemente. Las palabras "aviso de reclutamiento" me hacen tener un mal presentimiento.
— Todo va a estar bien, hermosa. -Muerdo mi labio inferior y trato de no prestar atención a ese dolor en mi pecho que me aprieta fuertemente el corazón, repito sus palabras en mi cabeza, "Todo va a estar bien" hasta que los ladridos de Ice me sacan de mis pensamientos.
Me despido de ellos que van a su casa a terminar sus quehaceres no sin antes escuchar como Natsu molesta a mi esposo por lo de su bebé, no sé por cuánto tiempo más se lo va a refregar en la cara pero podemos arreglar la situación para que no lo siga molestando.
.
.
.
Hago el almuerzo rápidamente y mientras está listo voy a lavar la ropa cerca del río.
— Hola, señorita. ¿Por qué una mujer tan hermosa como usted está tan solita? –Sonrío y frunzo mi ceño fingiendo que estoy enojada y que me parece increíble que un hombre así se atreva si quiera a hablarme de esa manera, amo cuando Gray usa su faceta de conquistador y galán.
— Mi esposo está trabajando y es muy celoso, le sugiero que por favor se marche antes de que se dé cuenta o se meterá en un gran problema. –Termino de colgar la ropa y tomo la canasta para ir a casa pero me impide el paso, trato de tomar un camino que me aleje de él y también intento contener mi risa.
— No me interesa tu esposo, pero tu sí, además eres muy joven para estar casada. –me toma el brazo y me acaricia suavemente, todo mi interior responde ante su contacto, Gray es el único que provoca este tipo de cosas en mí.
— Por favor suélteme o gritaré –Sus labios tocan mi cuello y no puedo evitar suspirar por el roce de sus labios con mi piel, me quedo quieta y suelto la canasta de la ropa mientras dejo que el siga tocándome suavemente. — Que afortunado debe ser tu esposo, tienes un cuerpo hermoso. –Respondo con un ligero gemido y tomo su ropa apartándola de su cuerpo, Gray también tiene un cuerpo estupendo y las cicatrices en su piel me provocan una hermosa excitación.
— Esta ropa interior te queda muy sexy, demasiado para mi gusto –sonrío cuando se da cuenta que me he puesto la ropa interior que Levy me ha regalado.
— ¿No te gusta? Eso se puede arreglar –Paso mi cabello hacia un lado y lentamente pongo mis dedos en el broche del sostén. — Déjame a mí –Bajo mis manos al notar un poco su desesperación y empiezo a llenarlo de besos mientras dejó que me despojé de las únicas prendas que cubrían mi desnudez, lentamente lo arrastró al río y ambos entramos refrescándonos, sus labios devoran ferozmente mi boca y yo rodeó su cintura con mis piernas quedando apoyada en su cuerpo, no tiene problema en atraparme y sostenerme, hábilmente beso su cuello y le digo cuánto lo amo en el oído.
— Yo también te amo, demasiado. –Mi cuerpo demanda el suyo, lo deseo tanto, lo amo más que a mi vida y él lo sabe.
— Nada podrá separarnos ¿No es así? –Gray niega con la cabeza y me besa tiernamente los labios. — Nada, siempre estaremos juntos, te lo prometo. –Me abraza fuertemente y yo cierro los ojos, mi corazón late desesperado, tengo miedo de perderlo y ese sentimiento en mi pecho solo llega cuando algo malo está por pasar, no quiero que nada nos quiete la felicidad que estamos sintiendo, que logramos conseguir.
— Quiero un bebé, Juvia. –Su voz sexy y su fuerte respiración me hace asentir automáticamente. Él me hace olvidar mis preocupaciones y sonrío grandemente cuando escucho sobre mi bebé, nuestro bebé, la esperanza vuelve a mí y cierro los ojos muy emocionada. — Entonces intentémoslo, amor. Todo lo que sea necesario.
— Hasta que lo logremos lo intentaremos.
— Que sacrificio para ti. –Inflo mis cachetes como una niña consentida y él me levanta del agua como si fuera una ligera pluma sonriendo como un niño pequeño, me gusta hacer todo lo posible por verlo sonreír y un bebé traería mucha felicidad a nuestras vidas.
— Te amo tanto, Juvia –Me embriago con sus palabras, sus besos, sus caricias, esas dulces y hermosas palabras de amor que susurra en mi oído, la forma en que su piel toca la mía, todo lo que me hace sentir y sus sutiles y hermosos movimientos son lo único que necesito, amo a Gray, lo amo demasiado y quiero que esto siga de esta manera, solo los dos y nuestro bebé, eso es lo único que deseo.
.
.
.
Cuando la noche llega siempre vamos a la hamaca que queda en el porche y vemos las estrellas mientras hablamos de muchas cosas como si fuéramos adolescentes y los mejores amigos escuchando música muy bajito, me fascina poder hablar con Gray, pues los temas de conversación no se acaban y él me escucha atentamente, el tema de hoy por supuesto es el embarazo de Lucy y está un poco enojado porque no se lo dije antes pero le hago entender que era una sorpresa y que él le contaría a Natsu automáticamente dañando la sorpresa, por eso no se lo dije.
— Quiero ser el primero al que le digas que estás embarazada, ¿Entendiste? –Asiento mientras pongo mi nariz en su pecho escondiéndome de la emoción tan grande que siento.
Ice se ha quedado dormido cerca de nosotros y del fuego, le encanta estar ahí porque hace bastante frío afuera, tomó otro sorbo de mi café y al terminar la canción que suena en la estación de radio, Jenny, la locutora, da una noticia de ultima hora.
"Buenas noches, queremos comunicarles una triste noticia que el gobierno ha dispuesto como ley hace una semana y que solo hasta hoy podemos difundir, ya que la nación hace parte de la guerra ahora, enviará personas para apoyar a las tropas aliadas...un hombre por cada hogar mayor de dieciocho años se presentará mañana en la plaza central donde será enlistado y llevado al conflicto central, los que tengan una discapacidad también deben ir, los médicos dictaminarán su futuro en el conflicto. Como es deber de todos los ciudadanos responder por su patria el que no se presente será considerado traidor y acarreará graves consecuencias para él y su familia. Lamento darles esta noticia..."
Mi cuerpo parece haberse congelado, no puedo mover ni una sola parte de él y mi corazón a dejado de latir, mis ojos se llenan de lágrimas y Gray se levanta de repente para subirle a la radio y escuchar mejor. Trato de negar con mi cabeza y pensar que no es real, que es un sueño, que tan solo es una broma.
"Este aviso se estará repitiendo ya que el cumplimiento a la cita es obligatorio, los que no estén serán buscados en sus casas"
Gray sale corriendo a casa de Natsu y yo ni siquiera puedo lograr bajarme de la hamaca, estoy demasiado sorprendida como para poder pensar o hacer algo. Siento las lágrimas caer en mis mejillas y trato de buscar a Ice pero el está con Gray. No me pueden quitar a Gray, no cuando no tenemos nada que ver en esto.
Bajo mis pies y no puedo mantenerme en pie, hago todo lo posible por levantarme pero el único resultado que obtengo es que vuelvo a caer nuevamente en la hamaca. Esto nunca me había pasado, mi cuerpo no me está respondiendo y mis manos han empezado a temblar, estoy terriblemente asustada y necesito calmarme, mi respiración ni siquiera es normal, pero es imposible, yo solo tengo ese nudo en la garganta que retiene todas mis lagrimas, sin ninguna fuerza dejó que mi cuerpo quede en la hamaca y todo el dolor de esta situación empieza a salir.
Pasan algunos minutos pero no sé cuánto tiempo ha pasado, todo está oscuro a mi alrededor y asumo que el fuego de la chimenea ya se ha extinguido por completo, no soy consciente de lo que pasa, veo borroso una silueta y después de unos segundos creo que escucho la voz de Gray a la distancia y mi respiración es irregular, siento que me levantan y de un momento a otro ya estoy en mi cama.
— ¿¡Qué hago, Lucy!? –Definitivamente es Gray y su voz suena desesperada, trato de enfocar mi vista y veo a Natsu y a mi amiga en la habitación, el rostro de Lucy está hinchado y muy rojo, tal vez yo me veo peor.
— Respira. Mírame por favor –trato de que mi respiración tome un ritmo armonioso, temblando recibo el vaso de agua que Lucy me ofrece y muy despacio me dice que me calme, es la peor noticia que he recibido en toda mi vida incluyendo la muerte de mis padres y simplemente no estaba preparada para esto, no me puedo calmar, mucho menos cuando me van a quitar a Gray, a mi esposo, a mi vida.
— La guerra está por acabar, no nos pasará nada –Natsu trata de animarnos pero la cara de Gray me desconcierta totalmente, está asustado y sus manos acariciando sus largos cabellos sólo demuestra que está muy nervioso. Voy a perder a Gray.
— No-no se presentarán –Mis palabras salen lentamente pero debo persuadirlos para que no hagan esta locura, esto es una sentencia de muerte. — Escapémonos esta noche –Lucy abre los ojos de acuerdo con mi proposición, ambos hombres niegan con la cabeza y Gray me abraza fuertemente para poner su mentón en mi cabeza.
— Lucy está embarazada, seríamos considerados como traidores y en el escape nos podría pasar algo, corremos más peligro si nos vamos, ¿Entienden? Nuestra vida está aquí, lo que sabemos hacer está aquí y perderíamos todo lo que construimos, no podemos huir.
— ¡No dejaré que te lleven! –Gritó, estoy desesperada, me duele la cabeza y el corazón, no puedo estar sin él, mis sentimientos solos se encargarían de matarme.
— No te estoy consultando, Juvia. Mañana nos presentaremos e iremos como hombres. –Sus palabras me atraviesan el pecho, nunca antes lo había visto así, mirándome tan enojado y hablando con ese tono tan fuerte.
— ¡Esto no es cuestión de honor, Gray! Prefiero que te digan que eres un maldito cobarde y tenerte a mi lado a que te maten quien sabe dónde. –Aprieto mis puños, Gray no quiere entender, el escape es la mejor opción.
— Natsu, escucha a Juvia. Nuestro hijo necesita un padre –Ahora es Lucy la que intenta convencerlo y darme un poco de apoyo.
— Estoy de acuerdo con Gray, no las expondremos a las dos a los peligros de afuera, ni mucho menos a mi bebé. No somos cobardes y esto puede que no nos incumba pero somos hombres de este pueblo y no permitiremos que hablen mal de nosotros.
— ¡Son unos egoístas! ¿Les importa más su orgullo que su familia? ¿¡Están dispuestos a regalar sus vidas mientras nosotras sufrimos acá!? -Les grito en la cara todo lo que siento, ¿Qué haría sin él? ¿Cómo voy a seguir cuando toda mi vida lo tuve a mi lado? Nunca imaginé que un día podía perderlo de esta manera.
— Es mejor que nos vayamos –Natsu saca a Lucy de la habitación y Gray después de un incómodo silencio sale de la casa, yo no quiero perderlo, ¿Qué no entiende? Creo que no puedo soportar más esto, me meto debajo de las cobijas esperando que esto solo sea una pesadilla y que cuando despierte ya todo haya pasado.
Sin embargo no puedo cerrar el ojo en toda la noche, ¿Cómo hacerlo? Gray no ha vuelto a la cama, pero lo veo por la ventana de la habitación, está afuera sentado en las escaleras de la entrada fumándose un puro, hace mucho tiempo no fumaba y mis ojos se vuelven a llenar de lágrimas, es su última noche en casa y él prefiere estar con Ice. Tal vez solo quiere procesar y ordenar todas sus ideas, pero yo solo quiero que me abrace fuerte y no me suelte jamás, pero eso no sucede.
.
.
.
Al amanecer escucho la puerta abrirse, me hago la dormida para que no vea la pésima noche que he tenido reflejada en mi rostro pero él no se acerca a mi, va directo al baño y toma una ducha, mis ojos están tan hincados que no puedo abrirlos en su totalidad, durante todas esas horas pensé la mejor manera de librarnos de esto y lo único que pude concluir fue la huida, sin embargo no puedo cargar a Gray amarrado por toda la montaña.
Mi peli negro sale del baño y yo no me muevo ni un solo centímetro, siento como abre los cajones del armario y despacio, sin hacer un solo ruido va sacando todas sus cosas alistando su maleta. Las lágrimas se deslizan por toda mi cara, en un momento determinado ya no puedo contener el llanto y me rompo, mi corazón se quiebra en mil pedazos.
Me escondo más bajo las cobijas, pero de repente siento que él también se mete y su piel fría por el agua toca la mía. Trato de respirar pero soy solo lágrimas, Gray busca mi cuerpo y cuando me encuentra me abraza fuertemente, yo muy enojada trato de quitarlo pero es imposible, él es muy fuerte.
— Tengo miedo –Me quito las cobijas de encima, trato de verlo a los ojos, nunca había escuchado esas palabras salir de su boca, jamás había mostrado debilidad, sus ojos están cristalizados y muerde fuertemente su labio inferior. — No quiero matar a nadie, no sería capaz.
— Vámonos lejos, todavía es posible –Acaricio suavemente sus cabellos mientras aproximó su rostro al mío. El niega con su cabeza mientras su expresión demuestra dolor. — No puedo, no te pondré en peligro, acá tienes todo lo que necesitas para sobrevivir.
— Tu eres lo que necesito para vivir –Sus labios tocan mi frente suavemente y luego mueve sus ojos negando mi afirmación. — Eres joven y hermosa...escúchame bien Juvia –No quiero escucharlo, imagino lo que va a decirme, no quiero escuchar eso, no lo haré. —¡Mírame! –Toma mi cabeza fuertemente y la alza, yo aprieto los ojos y él me refugia en su pecho. — Quiero que si algo me pasa. — ¡Nada te va a pasar! –Me apresuro a decir y el suspira profundo, sé que nada le va a pasar, no lo podría soportar.
— Prométeme que saldrás adelante, que harás tu vida. –Odio las despedidas, detesto que me diga esto, no quiero sentir esta sensación de que nunca lo voy a volver a ver porque no me repondré, nunca lo haré.
— Tomaras el dinero de la caja y harás tu vida donde desees.
— No tomare el dinero, son nuestros ahorros, lo que hemos ganado durante todo este tiempo para nuestro futuro –Nuestros planes, todo se destruyo en un momento.
— Por eso quiero que lo tomes, tienes veintitrés, Juvia, tienes toda tu vida por delante...Odio decir esto pero puedes conseguir otro hombre, deseo que seas feliz y que vivas tu vida, por los dos. –Ahogo mi grito de dolor y trato de no destrozarme, él es el único hombre en mi vida, jamás podría amar a alguien más.
— Vas a volver, te estaré esperando aquí como siempre, con una tasa de café y al lado de tu Ice que te quiere como yo. –Ahora soy yo la que le da ánimos, él es el que va a un lugar extraño a intentar que no lo maten por estupideces como el dinero y el poder. Si la gente supiera que eso no es absolutamente nada cuando no tienes a nadie a tu lado al final del día, lo material no es necesario ni algo a lo que te debas apegar, eso fue lo que me enseñó mi padre desde pequeña, si yo lo entendí que no tengo muchos estudios ¿Por qué ellos no? Son unos malditos ignorantes. Si no les importa arruinar nuestro medio ambiente, asesinándolo y dañándolo a tal grado que no se pueda recuperar para conseguir pedazos de papel la vida de unos campesinos tampoco les importaran ¿No es injusto? Nosotros les damos la comida y ellos solo arrancan la mano que les da de comer.
Me quito mi collar y le doy un beso a nuestro dije, el abre la palma de su mano y yo lo colocó suavemente en ella. — Esto te protegerá, mi amor.
— Sé que lo hará. –suavemente el metal acaricia sus labios y lo mira como si nunca antes lo hubiera visto.
— Rezaré por ti todos los días –Sonríe y aprieta el dije contra su pecho, en el corazón exactamente. — Lo necesitaré, linda.
Nuestros últimos momentos son algo amargos, ese sin sabor que resulta de saber que el mundo y la vida es injusta, ¿Por qué Gray? Él es tan bueno, nunca hizo nada malo, no merece nada de esto. Lo beso entre lágrimas, nuestras pieles se rozan, enredo mis dedos en su cabello húmedo, nuestros cuerpos encajan perfectamente, no podría pensar en otro hombre cuando lo amo tanto a él, él será mi único amor. Nuestra respiración esta agitada, la desesperación se hace presente y nuestros movimientos son bruscos pero repletos de amor, de dolor, de ternura y miedo, mucho miedo.
— Nuestro bebé tendrá que esperar a que vuelva –Sonríe y yo también lo hago, nuestros cuerpos están juntos por unos minutos, es lo único que necesitamos. Al ver la hora en el reloj me visto rápidamente para ayudarlo con su maleta y aunque mis sentimientos y todo mi interior está destrozado soy fuerte.
Gray me ayuda con las tareas del día y lo único que sé es que el tiempo es efímero, Natsu llega a nuestra casa con su maleta y yo siento esas punzadas en mi corazón nuevamente. Lucy también está destrozada pero Natsu sonríe tratando de animarla.
— Estaré acá antes de que mi hijo nazca –Aunque quisiéramos reír es imposible, Gray se acerca más a mi y me da las últimas indicaciones mientras aprieta mi cara para que lo vea. — Quiero que Gajeel venga a vivir contigo, tu hermano te sabrá cuidar, nunca vayas sola a ninguna parte a menos que lleves la escopeta que te enseñe a disparar, Ice te protegerá también, te amo...-Baja la mirada y se entristece por unos momentos y luego sonríe — Recuerda lo que te dije –Asiento y lo abrazo fuertemente — Fuiste lo mejor que me pasó en la vida.
— Y lo seré, te esperaré aquí. Acuérdate siempre de eso, tienes que volver para que podamos tener nuestro bebé.
— Y para conocer a mi sobrino. –Natsu asiente mucho más animado y le doy un abrazo a mi amigo peli rosado, me susurra muchas cosas al oído y jamás lo había escuchado tan triste. "Cuida a Lucy, a mí bebé, sabes que ella no tiene a nadie. Por favor dense animo las dos, ustedes se entienden y sabrán cómo darse apoyo".
— Lo haré, te lo prometo, Natsu. Sé que está de más decírtelo pero cuídense como hermanos, ayuda a Gray y no dejes que le pase nada. –Él asiente y yo respiro más tranquila, lo abrazo unos segundos más y lo suelto. Quiero mucho a Natsu y le agradezco a él que le hubiera aconsejado a Gray que me conquistará y luchará por mi, tal vez si él no lo hubiera despertado no seríamos novios.
— Cuida a las mujeres –Ice saca la lengua cuando mi esposo empieza a acariciarlo y mueve la cola. Tal vez no entienda que Gray se va por eso está tan feliz pero él tiene ilusión en volverlo a ver, igual que yo.
Gajeel aparece al lado de Levy caminando lento en nuestras tierras, el sheriff del pueblo que hace cuatro años recibió un disparo en la pierna tratando de agarrar unos crimínales no sirve para la guerra y agradezco eso, no hubiera podido seguir sola y sin uno menos de los que amo. Abrazó fuertemente a Gray, ese abrazo que quedará grabado en mi memoria para siempre y él me toma entre sus brazos, grabó su olor y trato de no seguir llorando para darle fuerzas. Repito que lo amo y que lo esperare todo lo que sea necesario y finalmente me da un beso fuerte en la frente, el medio día está a punto de cumplirse y deben estar en la plaza del pueblo lo más pronto posible.
Gajeel saluda con su típica indiferencia y Levy sale corriendo a abrazarme, me pregunta si estoy bien y yo le trato de asentir con mi corazón destrozado.
— Hola mocosa –me limpió las lágrimas y saludó a mi hermano con un movimiento de la cabeza, sus ojos rojos se dirigen a Gray y levanta sus cejas.
— ¿Ya se van? –Gray y Natsu asienten cuadrándose la maleta detrás de su espalda, mi esposo respira profundo y agarró su mano fuertemente, no quiero dejarlo ir. Hay un silencio abrumador y luego Gray en forma de súplica le habla a Gajeel, ellos nunca han tenido una buena relación y no había escuchado ese tono de voz al dirigirse a mi hermano.
— ¡Gajeel, cuídala mucho!
— No tienes porque decírmelo, idiota. –Gajeel gruña cruzándose de brazos y apartando la mirada, Gray trata de soltar mi mano y al ver que no lo hago me acaricia el cabello y veo sus ojos por última vez. Sus ojos grises me piden que me cuide y yo también lo hago con los míos, suavemente se acerca a mis labios y en un corto beso se separa de mi, da un paso lejos y me pongo a llorar sabiendo que estará a muchos kilómetros de mí, antes de desaparecer de mi vista Gajeel habla llamando su atención.
— Tienes que volver, idiota –Gajeel aprieta sus puños y él le asiente, "Claro que voy a volver, le prometí a mis suegros que nunca la dejaría y eso es lo que voy a hacer". Sus palabras me hacen sonreír y en el horizonte ambos levantan sus manos para despedirse. El recuerdo más valioso que tengo.
— Te amo, Gray. –Susurro suavemente.
.
.
.
Mi vida parece no tener sentido desde que Gray se fue, sonreír es algo que he olvidado por completo, mi corazón se ha endurecido a tal punto que no me importa nada ni nadie y no entiendo cómo sigo adelante sin él, tal vez mi deseo de supervivencia es más fuerte o la esperanza de volverlo a ver me mantiene con vida. Odio ver las estrellas y escuchar música, los animales parecen estar enfermos porque no quiero hablarles, las noches son más largas, la casa solo es silencio y todo en este lugar me recuerda a él. Mi vida es una mierda.
Lo único que hago cada día de mi vida es sentarme en la mecedora y ver la puerta de nuestra finca, a veces lo veo llegar y cuando por fin caigo en cuenta no es más que mi imaginación y el deseo de volverlo a ver. La cruda realidad que cada día me grita en el oído que nunca lo voy a ver, dándome bofetadas en las mejillas de la manera más cruel posible.
Dejo la radio encendida para saber alguna noticia de Gray, lo único que escucho en ella son palabras desalentadoras y más noticias de muerte, ojalá las guerras no existieran porque las consecuencias son devastadoras para aquellos que pierden a los que más aman, lo vivo en carne propia.
Quiero ser positiva y pensar que volveremos a ser los mismos, que tendremos los bebés que tanto deseamos y la familia que formamos con amor, pero al final del día cuando me acuesto y su parte de la cama se encuentra vacía solo sé que lo he perdido. Que no sé qué hacer sin él, que me encuentro perdida y completamente sola, aunque mi hermano este conmigo nada es igual.
Todo ha cambiado desde entonces, él café es oscuro y sin sabor, el cultivo no crece como antes y el trabajo es más difícil sin él, odio a las personas del pueblo que no paran de decir que Gray y Natsu han muerto ya que a ellos sí les han llegado notas de supervivencia de sus seres queridos, yo no tengo una sola prueba, ni señal, yo estoy muriendo en vida pensando en él, en sí está vivo, si piensa en mí, si lo alimentan y lo tratan bien, si algún día volverá a mi lado.
Ice ha estado decaído desde que Gray se fue, los primeros días ladraba cuando escuchaba a alguien pasar pero se desilusionaba al ver que no era él, ahora solo se queda en su rincón y no se levanta, únicamente lo hace para cumplir sus necesidades fisiológicas, es solo un saco de huesos. No es para menos, yo estoy igual, le han arrancado lo único que quería al igual que a mí, nosotros solo somos víctimas de este mundo egoísta.
Ocupó el mayor tiempo posible para no pensar en él, pero las lágrimas siguen viniendo en la noche, cuando siento su ausencia. Han pasado seis meses desde entonces, desafortunadamente no quede embarazada pero mi corazón se alegra un poco cuando puedo estar con Nashi, la pequeña bebé de Lucy y Natsu, la que desearía que fuera mía y de Gray pero no es así.
Abrazo fuertemente a la niña para dejar de pensar en cosas que dañan mis sentimientos y mi estado de ánimo y entonces veo desde la silla mecedora de mi casa que alguien se acerca a dejar papeles en el correo, le pido a Lucy que tenga a la niña y corro a mirar que correspondencia ha dejado. Reviso los papeles con ilusión y aparte de las facturas de siempre me detengo en un sobre con una estampilla extranjera.
Boto todo lo demás al suelo, nada me interesa. Rompo el sobre y veo su letra, es Gray, es de mi Gray. Estoy nerviosa y mis manos tiemblan pero aún así puedo leer sus palabras.
"Hola linda.
Dicen que estas cartas se demoran en llegar por la situación actual del país pero ya que tengo la oportunidad no dude en escribirte y espero que cuando la estés leyendo pueda sacarte una sonrisa de esas hermosas que me suben el animo y me encantan.
Primero que todo quiero que sepas que me encuentro muy bien, no todo es malo acá, he hecho buenos amigos y son muy divertidos, Natsu sigue conmigo y el entrenamiento está a punto de terminar, mañana mismo iremos al campo de batalla pero no te preocupes, la resistencia es poca y se rumorea que pronto saldremos victoriosos.
Te juro que no dispararé mi arma si no es estrictamente necesario, no quiero matar a nadie. Este país sin lugar a dudas era muy bonito, las ruinas lo demuestran, además hace mucho calor acá y tenemos que medir el agua pero nos han tratado muy bien.
Tengo tanto que contarte pero no me alcanzaría el papel para decírtelo todo así que esperare a que nos veamos para contártelo con lujo de detalle con una buena tasa de café.
Espero que todo esté marchando a la perfección en la finca y que nuestros animales no sientan mucho mi ausencia, aunque sé que eres la niña de la casa muy capaz de mantener todo en orden.
Te extraño demasiado y no veo la hora de volver a casa, cada vez que veo las estrellas me acuerdo de ti, espero que tú también lo hagas cuando las veas.
Salúdame a Ice y dile que volveré pronto.
Los amo mi amor, demasiado. Cuídate mucho y deseamos estar en casa antes de que nazca el bebé de Natsu.
Con amor Gray Fullbuster"
Reviso la fecha de la carta, han pasado tres meses desde que la envió y aunque puede haber pasado muchas cosas desde entonces mi corazón se llena de alegría y de emoción, salto en mi lugar y miro al cielo agradeciendo, lo amo, definitivamente esto me ha animado a hacer muchas cosas. Pondré todo en orden para cuando llegue, estoy tan feliz.
Salgo corriendo a avisarle a Lucy que he recibido una carta de Gray y ella sonríe, le explicó que fue hace tres meses pero no le interesa, en ella nombran a Natsu y ambas tenemos esperanza de volverlos a ver, vamos directamente a su casa a buscar en su buzón, tal vez hay una carta para ella también.
— ¿Escuchaste Nashi? Tu papi está bien –Tomo a la niña en mis brazos que duerme tranquilamente mientras Lucy corre libre por el pasto, salgo tras ella con ganas de saber si hay algo para ella también pero Lucy frena en seco al ver que no es el cartero quien está en la puerta si no un militar, tiene un uniforme lleno de medallas, cruza algunas palabras con Lucy y ella asiente moviendo su cabeza, en ese instante se quita la gorra que lleva puesta y gesticula algunas palabras que no logró entender, de un momento a otro Lucy empieza a gritar y a llorar, no entiendo nada de lo que está pasando.
— ¡Ustedes lo mataron, fueron ustedes! –incómodo con la situación, el hombre se queda de pie y yo intento levantarla del suelo pero Lucy sigue gritando y ahora mi misión es calmar a Nashi que ha roto a llorar como si sintiera el dolor de su madre, a mí pobre corazón también destruido. Mis ojos se llenan de lágrimas, no ahora, no cuando había una ligera llama de esperanza.
— Fue un héroe, protegió su patria de un posible ataque. Debe estar usted orgullosa de él. -¿De qué mierdas sirve el orgullo? Ellos no entenderán el daño que nos hicieron, Lucy amaba a Natsu y ahora ya no está, Nashi nunca lo va a poder conocer.
— Natsu, no. Él no por favor -También rompo a llorar, acabo de perder a un amigo que tenía una vida por delante, que iba a ser padre, que iba a morir de viejo al lado de Lucy, abrazo fuertemente a Nashi e intentó darle fuerzas a Lucy pero es inútil.
Lo peor pasa por mi cabeza y me levanto del suelo, veo la tristeza en los ojos del militar y aprieto mis manos para que me de fuerzas. Intentó pregúntale por Gray pero las palabras no salen de mi boca, estoy tan asustada que la verdad no quiero recibir una noticia así, no cuando acabó de recibir su carta.
— ¿Puedo servirle en algo señorita? –trato de negarle con la cabeza pero debo ser fuerte. — ¿y Gra...Gray...?— ¿El también está en la guerra? –Yo le asiento y digo su apellido con las últimas fuerzas que me quedan.
— Fullbuster –Con un nudo en la garganta sale mi palabra, el hombre empieza a buscar en unos sobres que tiene en la mano y solo espero que no haya nada de él ahí, prefiero seguir así, sin tener una noticia que vivir la situación de Lucy, pero se detiene cuando mira un sobre.
Mi mundo se viene abajo, mis oídos no escuchan ni una sola palabra y siento que me voy a desmayar. Que me voy a morir de una buena vez...
— ¿Qué quiere decir con eso? Lo va a encontrar ¿No es así? –Trato de que me dé respuestas, él debe saber dónde está, tiene que traérmelo de vuelta, íbamos a tener un bebé, una familia ¿Qué hay con nuestros sueños? ¿Por qué yo? ¿Qué hice de malo para merecer esto?
— Voy a ser sincero con usted, señorita, cuando un soldado se pierde en combate puede caer en manos del enemigo y es imposible saber sobre él. Puede estar vivo pero lo mejor sería que estuviera muerto. No pierda la esperanza pero no se aferre a ella...Su indemnización llegará cuando la guerra finalice, lo siento nuevamente, permiso. –Ese hombre se va y nunca podré remplazar a Gray con dinero, aprieto su carta fuertemente y la incertidumbre es peor, si hubiera sabido que está muerto tendría a alguien por quien llorar, pero ahora no sé si está vivo, si esta muerto, si le están haciendo daño, en que condiciones está, quiero morirme y desaparecer.
Gajeel llega con Ángel a la casa de Lucy y se apresura a nosotras cuando se da cuenta que estamos llorando ¿Qué hace esa mujer aquí? Ahora no puedo pensar en eso y abrazar a mi hermano es lo único que logró porque el llanto me ahoga y no deja salir una sola palabra de mi boca.
— ¿Qué les pasó, chicas? –la falsa preocupación de esa mujer me desespera, sé más que nadie que ninguna de las dos le interesamos y que nos pregunta eso no para saber que nos ocurre, únicamente quiere saber el chisme para poder ir y contarlo en cada uno de los rincones del pueblo.
Gajeel me quita el papel de la mano y lee sobre la desaparición de Gray en combate, sus ojos tiemblan un poco y luego me refugia en sus brazos como si fuera una pequeña niña, una niñita que acaba de perder lo que más quería en el mundo y que nunca podrá recuperarlo.
— Lo siento, Juvia. –Lloró y pareciera que mis lágrimas no se acabaran, Ice de pronto ha llegado y empieza a ladrar, tal vez está preguntando por la situación y no seré capaz de decirle que Gray puede que ya no vuelva.
Nashi que ahora se encuentra en los brazos de Lucy abre sus hermosos ojos Jade como los de su padre y empieza a llorar, Lucy en medio de su sufrimiento, la ve, se levanta y no dice una sola palabra mientras vuelve a casa y se encierra en ella. ¿Lucy podrá reponerse de todo esto? ¿Podré hacerlo yo? Creo que ya no quiero seguir adelante, no sin ellos, no sin mi vida de antes llena de felicidad e ilusiones.
— Esto es perfecto, Juvia. –Mis ojos se desvían a Ángel, odio que me vean llorar y mucho más este tipo de personas. ¿Perfecto? ¡Acabo de perder a mi esposo y a un amigo! No le veo nada de perfecto, niego con la cabeza dando a entender que no entiendo absolutamente nada y ella se arregla su cabello y levanta su cabeza para demostrar arrogancia.
— Venía para que me vendieras tus tierras y ya que Gray está muerto es lo mejor para ti, linda.
— Gray no está muerto –Digo fuertemente, hay una posibilidad de que se encuentre con vida y la aprovecharé, me aferraré a ella.
— Linda, es mejor que este muerto. He escuchado que cuando un soldado cae en manos enemigas lo torturan físicamente, golpeándolo hasta perder el conocimiento o de esas veces que le ponen un trapo en la cara y le echan un balde de agua para no poder respirar, aunque también le pasan corriente eléctrica y le dañan el cerebro con vídeos y presión psicológica... –No sé en qué momento mi mano se estrella con su mejilla fuertemente, mi estómago está todo revuelto y ahora solo quiero que Gray este muerto y no haya pasado por esas cosas tan horribles que ella dice. Mi pobre e inocente Gray ¿Por qué diablos tenía que ser él? ¿Por qué Natsu? ¿Por qué nos dañaron la vida cuando estábamos pasando por el mejor momento? No quiero vivir en un mundo así, detesto todo, hasta mi propia vida la odio.
Huir, escapar, tratar de dejar mi dolor atrás, eso es lo que quiero, salgo corriendo lejos, muy lejos de esas palabras, Ice me sigue, nunca lo había visto tan activo desde que Gray se fue, Gajeel no me puede alcanzar así que corro dejando todo atrás. No me importan sus gritos mandones pidiéndome que vuelva, yo no quiero volver, no cuando al final de la noche estaré sola y no veré sus ojos grises abrirse todas las mañanas.
Cuando pierdo el aliento ya no estoy en mi territorio, hecho una hojeada por los alrededores, ¿Cómo llegue tan lejos? ¿Por qué justamente llegué aquí? Tal vez mi subconsciente siempre me llevará a él, estoy en la antigua casa de los Fullbuster, la casa donde vi por primera vez a Gray, el amor de mi vida.
Camino un poco y trato que los nuevos dueños no me vean, cuando veo nuestro árbol delineó la inscripción y mi corazón se destroza en mil pedazos, pongo mi espalda en el tronco y lentamente me deslizo hasta quedar sentada en el suelo sucio, por primera vez en la vida Ice voluntariamente se acerca a mi, pone su cabecita en mis piernas y con lágrimas en los ojos le acarició el pelaje. Parece que ahora solo seremos los dos.
Los recuerdos me invaden, mi vida pasa por mi mente como escenas que no podré revivir, mi historia con Gray que se acabo demasiado pronto, tal vez debí hacerlo aprovechado más, de pronto si la vida me diera una segunda oportunidad, solo eso pido.
— ¿Quién ese tal Bora?
— Es el hijo de un conocido de mis padres, Gray.
— No me gusta ese tipo.
— Cuando lo llegas a conocer hasta te parece simpático.
— ¿Te parece simpático?
— No, yo solo...¿Por qué me arrinconas contra la pared? ¿Qué te pasa?
— ¿Qué me pasa? ¡Estoy enojado! ¡Fastidiado! ¡Quiero asesinar a todos esos idiotas! No entiendo cómo es que de niña todos huían de ti porque no querían contagiarse de piojos y ahora te siguen como pollitos a su madre.
— Yo no tenía piojos de niña o al menos mi madre se encargó de limpiarme cuando me contagie...Por favor no te acerques tanto a mi, me siento algo incomoda.
— ¡Los piojos no son el punto! ¿Por qué dejas que se te acerquen todos esos pubertos idiotas?
— ¡No entiendo, Gray! Son amigos de la familia, es normal que hablen conmigo.
— No, no es normal. ¿No entiendes?
— No entiendo porque estás enojado, si no quieres que siga hablando con ellos lo haré, tu amistad es más importante para mí.
— Te seguirán buscando, son unos idiotas. Yo...yo no quiero que nadie más...que nadie te aparte de mi.
— No seas tonto, nuestra amistad no se va a arruinar ni mucho menos me voy a apartar de ti, ahora por favor apártate ¿Si?
— Prométeme, júrame que siempre estarás a mi lado.
— Te lo prometo, no podría estar lejos de ti.
— Tus mejillas de pronto se enrojecieron ¿Por qué?
— Porque si mi padre y mi hermano nos ven así van a pensar que nos estamos dando besitos y me meteré en problemas.
— Estas mintiendo, no te sonrojaste por eso.
— Yo...Gray..Nunca hemos estado así de cerca y tú..me pones nerviosa, solo es eso... Además Gajeel está en casa almorzando y estamos casi enfrente de ellos, te matarían y no quiero que no me dejen volver a verte.
— Yo por ti tomaría cualquier riesgo, ¿Tú lo harías por mí?... De nuevo volviste a sonrojarte.
— Te estás acercando mucho a mí.
— Mi corazón late con fuerza cuando estoy contigo, ¿El tuyo late así de fuerte como el mío?
— Sí, late desesperado.
— ¿Puedo...Puedo besarte? Necesito saber que solo eres mía. Que estarás a mi lado siempre como prometiste.
—Yo no he besado a nadie nunca antes, siempre quise que mi primer beso fuera contigo. Me gustas mucho, Gray.
— Sé que tus padres quieren que te respete, eso haré pero quiero que sepas que lo nuestro va muy enserio.
— ¿Eso quiere decir que somos novios?
— Eso quiere decir que tú eres mía y de nadie más.
— ¿Puedo besarte?
— No preguntes nunca más y hazlo.
.
.
.
Gajeel ha llegado a la casa de los Fullbuster, está a punto de meterse el sol y mis lágrimas se han secado en mi cara, ya no me salen más para demostrar todo el dolor que estoy sintiendo, es el nivel más alto que mi cuerpo ha experimentado.
— Sabia que ibas a estar aquí...-Incomodo toca su nuca y se sienta en el suelo quedando frente a mi — lo siento hermanita, nunca pensé que esa loca fuera a decir semejantes cosas...la idea de vender la finca me precio buena y esa fue la única razón por la que la deje que viniera a tu casa.
— No venderé Gajeel, es lo único que me queda de Gray.
— Pensé que este saco de pulgas era lo único que te quedaba de él. –Cuando se agacha para acariciar a Ice él saca todos sus dientes y con un gruñido le dice que se aparte de mi y de él.
— Igual de gruñón a Gray ¿No es así? -Gray, cada cosa a mi alrededor me lo recuerda agujerando mi corazón con un doloroso pinchazo, todos esos alfileres se están encargando de destruirlo y mi pecho duele muchísimo, arde bastante y ese intenso dolor no me deja respirar con normalidad. Nunca pensé que el amor tuviera el poder de afectar a las personas físicamente, yo...yo no puedo más.
Durante todo este tiempo sin él pensé en suicidarme pero si él sigue con vida y vuelve, será inútil, le causaré un dolor infinito al saber que ya no estaré a su lado y que por cobarde decidí tomar el camino más fácil ¿Pero si nunca vuelve? Sería como estar muerta en vida.
— Gray le enseñó a hacer eso, sabe identificar quienes odian a su dueño –Gajeel aprieta sus labios fuertemente y respira hondo. — Mocosa, eras mi pequeña niñita, no podía aceptar que ya te ibas a ir de mi lado y que estabas en edad de amar, creo que no odiaba a Gray, solo estaba muy enojado porque te iba a llevar lejos de mi, siempre espere cualquier error para volverte a traer a casa, pero el idiota resultó ser muy bueno, te respetó hasta el día de tu boda y te trato como si fueras su princesa. Tengo tantas cosas que agradecerle a ese estúpido que estoy seguro que va a volver.
— ¿Entonces por qué quieres alejarme de mi hogar?
— Mocosa, la granja no va bien. Las pérdidas son más que las ganancias y el cultivo está casi muerto...Te propongo un trato ¿Lo quieres escuchar? –Asiento no es como si tuviera muchas opciones.
— Venderemos la granja y si Gray vuelve te prometo que yo mismo te compraré una de las granjas más caras del pueblo, esa que queda arriba de los Strauss. ¿Te parece? –Es la más grande y cara de todo el pueblo, mi vida con Gray está en esta granja, no sé si pueda despegarme de ella, no lo creo.
— Te daré un tiempo para que lo pienses, ahora vamos a casa. Mocosa debes comer, estás muy flaca. –Sonrío y trato de no pensar en ese papel donde dice que Gray se ha perdido, aprieto la carta con su propia letra y lo leo un montón de veces. Hoy por fin puedo ver las estrellas sin dolor y todo porque Gray me escribió que se acordaba de mí cuando lo hacía, yo también debo hacerlo.
.
.
.
Lucy no soportó la ausencia de Natsu, tenía por quién luchar y por eso se marchó a la ciudad con los ahorros que tenía, a ella exactamente como a mí todo a su alrededor le recordaba a su esposo que le fue arrebatado en una guerra donde no teníamos nada que ver. Nashi y ella se han marchado y yo me siento terriblemente sola.
Cuatro meses enteros han pasado desde que Gajeel me dio tiempo para saber si vendía o no, me aferro a mi hogar, a mi vida con Gray, a todo lo que me rodea aunque nada es igual y la mayoría de nuestro cultivo y animales han muerto, nada de eso me interesa, yo sigo esperando que Gray aparezca por esa puerta y volvamos a ser los de antes, soy ingenua, todos en el pueblo lo dicen.
La guerra finalizó hace tres meses, Gray no ha vuelto y las esperanzas de volverlo a ver disminuyeron drásticamente. Yo aún lo espero, este lugar no es ni el diez por ciento de lo que era y ya no tengo nada que hacer, no tengo si quiera la motivación para hacerlo, mi finca al igual que mi interior ha muerto y por fin he decidido que vender es lo mejor. Duermo todo el día, me encanta hacerlo porque lo veo en mis sueños, amo ese mundo ya que ahí no lloro, no soy consciente de que lo perdí en una guerra y podemos tener todos los bebés que queremos, ahí puedo escapar de la realidad.
Ice duerme tanto como yo, lo dejo subirse en la cama ya que él es lo único que tengo de Gray y no quiero perderlo. Ambos somos el vivo recuerdo de un chico serio y adorable que llegó a nuestras vidas y se fue demasiado rápido, los dos lloramos por una misma causa, extrañamos tanto a Gray que no podemos idealizar una vida sin él.
Levy dejó de trabajar porque no estoy comiendo todo lo que necesito, no es porque no quiera, es porque todo lo que llega a mi boca se devuelve y termina en el retrete, es una consecuencia de la depresión o eso es lo que dice Grandeneey, la doctora del pueblo. Las pastillas se han vuelto mis mejores amigas y me encanta que me hacen dormir demasiado, son la entrada para ese mundo donde encuentro a Gray. Solo estoy esperando el momento de que esto me enferme y me pueda ir detrás de Gray. Sí, no soy capaz de quitarme la vida y espero que este mundo cruel haga de la suyas.
Escucho unos ruidos en la entrada, parece que Gajeel ha llegado y cierro los ojos tratando de hacerme la dormida, siento que bruscamente me sienta en la cama y Levy entra tímidamente detrás de él con un caldo de pollo.
— ¡Ya fue suficiente, Juvia! No puedo ver cómo te mueres, mañana mismo firmaras los papeles y te irás con Levy a la ciudad, necesitas un nuevo ambiente. –Él cree que podré superar lo de Gray cambiándome de casa, es bastante ingenuo también. Abro la boca y hago un esfuerzo por tragar la comida, estoy tan delgada que mis huesos pueden verse a través de ese forro que llamó piel.
Dejo que me cuchareen toda la comida y cuando termino vuelvo a arroparme para seguir durmiendo, no tardó en dormir, me he vuelto perezosa y nuevamente en mis sueños lo veo, sonríe y me espera en la hamaca con una tasa de café. Voy a su lado y me acuesto en su pecho mientras hablamos sobre la familia que vamos a tener, nuestro cultivo y lo hermosas que son nuestras cabras. De un momento a otro se levanta y se aleja de mí, camina a la puerta y no quiero que se marche, no cuando estaba tan bien a su lado.
— "Prométeme que vas a seguir adelante" –Sus palabras me despiertan abruptamente, recuerdo que me hizo prometerle que iba a seguir adelante y que iba a vivir por los dos, pero ¿Cómo lo voy a hacer? ¿La ciudad es la respuesta? ¿Y si viene y no me encuentra? No puedo apartarme de acá, él tiene que saber que lo sigo esperando.
.
.
.
— Hola mocosa –Gajeel entra a mi habitación casi tirando la puerta, me ayuda a levantar de la cama y sus ojos demuestran lastima, Gajeel siente lástima de mi patético ser. — Báñate, ponte tu mejor vestido mientras yo te ayudo a empacar.
— ¿Empacar? ¿De qué hablas?
— Hoy mismo te vas, los compradores no tardan en llegar y llegue a un buen precio por este desierto así que no te puedes quejar.
— Gray puede venir, no me iré.
— Ya les dije que te llamarán si aparecía, Juvia. Es tiempo de seguir adelante, es tiempo de honrar a Gray, a él no le hubiera gustado verte así. Estoy más que seguro. –Aprieto los ojos fuertemente, ya no quiero ser un estorbo para nadie, debo aprender a vivir sin él, se lo prometí aunque muera en el intento, lo haré por Gray.
Me baño y me alisto, guardo las pocas fotos que tenemos en mi maleta no sin antes recordar la historia detrás de cada trozo de papel y nuevamente mis lagrimas aparecen, mi Gray debe estar en un lugar mejor y le debe doler verme así. La juventud parece el sinónimo de una longevidad enorme, ahora entiendo que no pensar en la muerte y no estar preparada para asumirla es el peor error.
Es triste ver toda mi vida en una pequeña maleta pero es como si lo fuera, esto fue lo único que me quedo de todos estos años. Tomó la caja donde guardábamos con tanto esfuerzo el dinero que ganábamos y respiro hondamente, siento como si finalmente obtuve lo que esos hombres quisieron todo este tiempo, al final de cuentas solo tengo papeles de diferentes colores que no me pueden hablar, que no me dicen que me aman y que darían la vida por mí, que no me acompañan todas las noches y me hacen reír, este es el verdadero secreto de la vida, el dinero no es más que un dios inerte y la peor plaga de la humanidad.
Cuando voy al comedor veo que los compradores han llegado y al asegurarme que no es Ángel tomo el bolígrafo. "Lo siento, amor. Perdóname por no saber cuidar lo nuestro pero esto es muy difícil sin ti" mi mano tiembla pero finalmente la firma esta estampada en el papel. Estrechó la mano de las personas y veo mi casa por última vez, esa donde fui tan feliz con Gray.
— Puedo darle algún tiempo para que se vaya. –Niego con la cabeza, ya di un gran paso y no pienso volver atrás, tomo mi maleta y me acerco al porche, adiós casita, veo la casa de Lucy deshabitada por completo, lo que antes fue un hermoso lugar lleno de risas no es más que un fantasma y un doloroso silencio.
Alisto las cosas de Ice y con mi estomago vuelto un agujero negro camino lejos de casa dejando todo atrás.
— ¡Espera Juvia! –Gajeel también saca sus cosas, su lento caminar me hace detenerme y ya no lo soporto, no quiero irme, no quiero renunciar, ¿Por qué arruinaron mi vida así? Nunca le hice nada malo a nadie pero todos a mi alrededor se encargaron de destruir mi vida, de causarme este dolor tan fuerte y eterno.
Ice camina a mi lado, parece que ya se ha resignado como yo, en este instante doy a Gray por muerto, lo amo y nunca lo dejare de hacer y solo espero que su cuerpo se encuentre en un hermoso lugar. Respiro y doy otro paso al frente, mis pies parecen quemarse y mis manos no son más que un manojo de nervios. De un momento a otro Ice sale corriendo lejos de mi, le grito que me espere que no me deje pero no puedo correr, estoy tan débil que levantar la maleta ya es un gran esfuerzo para mí, no puedo dejar que él se vaya, no cuando ya no tengo nada de Gray.
— ¡Vuelve, no me dejes por favor! –Corro tras él y cuando llega al camino de los autos voltea hacia la derecha, ya no lo puedo ver y me apresuro, escucho un chillido de Ice y pienso lo peor, pienso que estoy maldita y todo lo que amo se aleja de mí.
Muerdo mi labio fuertemente tratando de controlar mi miedo y cuando llego a la entrada de mis tierras puedo ver dónde está, Ice está en el piso pero no está sufriendo o chorreando sangre como lo imagine, está moviendo la cola, hace mucho no hacía eso. Levantó la mirada y veo a un hombre muy parecido a Gray, me quedo donde estoy, lo vi tantas veces llegar cuando lo esperaba sentada en la silla mecedora que sé que es otra visión, una despedida.
— ¿Estás bien, Juvia? –Gajeel llega donde estoy y asiento con la cabeza, esa ilusión se acerca a mi y yo cierro los ojos fuertemente, ya no quiero seguir viéndolo, solo quiero superar todo esto y poder vivir mi vida como se lo prometí.
— ¡Es Gray, Juvia! –cuando abro mis ojos veo a ese hombre que se ha quedado de pie muy cerca de mi, en ninguno de mis espejismos Gray tenía un palo de acero en vez de pierna.
— Estoy en casa – es su voz y definitivamente es él aunque lo vea borroso porque las lágrimas acumuladas en mis ojos me impidan ver claramente, su pierna derecha, de la rodilla hacia abajo la ha perdido.
Mis fuerzas me fallan y caigo al suelo, trato de levantarme para abrazarlo, decirle que lo amo, que lo extrañe, que casi morí porque no tenía noticias de él pero no puedo, no me es posible ponerme en pie.
Siento su mano en mi hombro y despacio se agacha como puede ya que su pierna lo limita y me levanta del suelo. — ¿Qué te han hecho mi amor? –Abro los ojos, no puedo si quiera hablar de la impresión, subo mi mano y me aferro a su cintura, es sólido, tiene temperatura, se mueve simulado que está respirando, debe ser Gray, no es un sueño. No lo es.
— ¿Por qué estás así de delgada? ¿Qué fue lo que te hicieron? –gritó y pataleo llorando como una niña, no sé que me pasa, tal vez estoy descargando toda la rabia, frustración, silencio y dolor que aguante y guarde durante estos diez meses, él me abraza fuerte, me pide que me calme, me dice que me ama y que nunca más me va a dejar, que deje de llorar.
— No llores, me duele verte así, ¿Qué le hicieron a mi niña sonriente? Soy yo, Gray. Soy real.
— Te llevaron lejos de mi y te quitaron una pierna, eso pasó, amor. –Lo abrazo como si fuera una garrapata y hoy después de mucho tiempo una sonrisa se dibuja en mi rostro, Gray está acá, me lo devolvieron aunque no tenga su pierna, no me importa, lo ayudaré en todo lo que necesita.
— Te amo, te amo mucho, Juvia.
— Yo también, Gray. No me vuelvas a dejar nunca..P-Por favor.
— Te lo juro.
.
.
.
Un fuerte grito me despierta bruscamente, Gray está pataleando a mi lado gritando muy asustado.
— No me mate, no por favor. –Enciendo la luz para que se de cuenta donde está, me acerco a él y acaricio suavemente su cabello mientras le doy besos en la mejilla y espero que su fuerte respiración se normalice.
— Solo fue una pesadilla, amor. –Gray asiente limpiándose el sudor de su frente y me ve muy preocupado.
— ¿Les hice daño? –Niego con la cabeza y llevo sus manos a mi vientre, él acaricia suavemente a mi bebé de cinco meses y le dice palabras bonitas al mismo tiempo que le da besos y juega con su nariz en mi vientre.
— Siento haberte asustado, linda. –Sonrío y le demuestro que todo está bien, que no fue para tanto.
— No te preocupes, amor. Algún día desaparecerán las pesadillas pero hasta que suceda yo estaré ahí para demostrarte que a mi lado no corres ningún peligro.
— Es lo único que necesito. –Me acuesto en su pecho y cierro los ojos nuevamente, no se lo he querido decir pero yo también tengo pesadillas, los sueños que antes eran mi refugio se convirtieron en un terrible mundo que a veces me muestra a Gray yéndose lejos y a mí en ese horrible momento donde tuve que vivir sin saber si estaba vivo o muerto.
Mi hijo patea fuertemente, parece que los gritos de papá lo han despertado y no me dejará dormir, es un niño, acá en la cuidad hay máquinas muy avanzadas, tanto que pude saber el género de mi bebé, me alegré cuando supe que era una niño y a él no dejaré que se lo lleven a ninguna guerra así tenga que escaparme hasta el último rincón de la tierra. Decidimos empezar de nuevo, cambiamos de ambiente fuera de los recuerdos felices pero dolorosos en su mayoría, un lugar donde la vida es más fácil, la ciudad.
— Ya es hora de levantarse –Veo el reloj y despierto suavemente a mi esposo, busco mis pantuflas bajo la cama y me pongo en pie, Gray va saltando en una pierna al baño, al principio fue difícil para él acostumbrarse a esa limitación pero ahora ya todo lo hace más velozmente, antes de hacer mis quehaceres me encargo de poner en su prótesis el zapato que usara el día de hoy. Lo termino de brillar y le dejó el otro zapato cerca de su pierna artificial.
Tapo a Ice con la cobija dándole a entender que tiene algunos minutos más para dormir y hago el desayuno para mí Gray. Levy nos encontró un trabajo a los dos, en mi nueva vida soy asistente de veterinaria y Gray es asesor en una importante investigación sobre cultivos, nadie mejor que él con esa experiencia.
Lucy es dueña de una pastelería, le quedan deliciosos los postres, pasteles, galletas y dulces y puede aprovechar su talento mientras sale adelante con la indemnización de la muerte de Natsu, Nashi esta enorme y verla es como ver a su padre. Ambas siguen con su vida y admiro a Lucy, yo no hubiera podido ser tan fuerte.
Tratamos de seguir adelante y superar todo lo que nos ocurrió, de ser felices y poner todas nuestras buenas energías en las oportunidades que nos da la vida, pero a veces cuando pienso que significan las heridas de guerra para mí, llego a la conclusión que no son los dos disparos que se llevaron a Natsu, ni mucho menos la mina que le destrozo la pierna a Gray cuando trataba de llevarse a su mejor amigo en brazos para salvarlo, tampoco fue los golpes que recibió mi esposo mientras con su pedazo de pierna colgándole totalmente destrozada se lanzó por un montaña tratando que el enemigo no lo atrapará. No, obviamente esas heridas de cierta manera sanan ya que el cuerpo es una increíble máquina regeneradora, la pierna de Gray lo logró, al menos no se desangro por esa herida, un rebelde lo acogió en su casa en contra de todo, de su propio bienestar y se encargó de sanarlo hasta que la herida termino de sanar por completo. Entonces ¿Qué es lo más doloroso? El verdadero significado de las heridas de guerra es el sufrimiento de cada una de las personas que surgen involucradas en un conflicto cruel y que no es discriminatorio.
Malo, bueno, asesino, idolatra del dinero, cura o credo, nada de eso importa, todas las personas sentimos el dolor de diferentes maneras y nos sentimos heridas, esas heridas que se forman en tu corazón y que nunca sanaran, no existe un hilo invisible que pueda coser tu quebrantada alma que se destrozó por tanto dolor e incertidumbre. No existe un poder mágico que te devuelva a tu mejor amigo o la vida feliz que tenías, no hay ninguna guerra buena, ni ningún bando ganador pero los humanos en su infinita ignorancia seguirán peleando por objetos que no valen ni una mínima parte de su vida, tal vez cuando todos entiendan eso y se sepan comprender, únicamente ese día podremos lograr la paz, pero hasta entonces viviré cada día como si fuera el ultimo y amaré a Gray Fullbuster hasta que mi corazón lleno de agujeros y remiendos deje de latir.
Gracias a todos por leer mi súper OS largote y espero sinceramente que les haya gustado.
Pregunta: ¿Han vivido la guerra directamente o indirectamente? Es decir, ¿Hay conflictos en su país?
