Hola hermosuras! ¿Cómo han estado? ¿Cómo se han sentido con este reto? Pues les tengo una mala noticia, ya estamos llegando al final y con todo el corazón espero que estos fics hayan sido de su agrado.

Con ustedes:

Libertad – Día 30.

Respiro profundamente revisando los papeles que tengo en las manos, es un nuevo día en el banco Fairy Tail y el trabajo parece incrementarse al pasar de los minutos. Acomodo mi silla para no quedar tan alto ya que tengo piernas largas y el escritorio es algo bajo para mi estatura, ahí, perfecto. Bien, llevo el esfero a mi boca tratando de concentrarme, es una de mis tantas manías cuando intento pensar y encontrar la mejor solución para las diferentes situaciones que llegan cada día a mi puesto de trabajo.

Yo soy el que decide si se aprueba o se le deniega un crédito a las personas, entidades u organizaciones que solicitan dinero prestado en Fairy Tail. Es más difícil de lo que parece, definitivamente mi cargo es complicado en todos los sentidos, más cuando tú conoces que todos los seres humanos tienen necesidades y que con esos pesos extras se les arreglaría la vida, desafortunadamente el banco tiene limitaciones y las políticas son muy claras al respecto, no se debe prestar dinero a aquellos que en su determinado momento no puedan responder por su deuda y no tengan nada que pueda ser embargado para compensar lo que deben.

Por supuesto, soy yo quien les da las malas o las buenas noticias y a veces paso por un incómodo momento cuando ellos preguntan porque le negaron el crédito y la mayoría de ellos me piden una segunda oportunidad, siempre hago todo lo que está a mi alcance, pero en los negocios se debe actuar con la cabeza y no con él corazón.

Hablando del corazón, ella pasa por enfrente de mi oficina con sus altos tacones y su elegante falda larga, por instinto suspiro, y es que esa mujer es simplemente perfecta y me encanta todo de ella, solo hay un problema, no sabe que existo y todo porque no he tenido el valor suficiente para hablarle.

No me determina a la hora de pasar y siempre la veo ir de acá para allá, imprimiendo papeles y firmando acuerdos, es una chica lista graduada en finanzas, he investigado un poco su vida, sé que si supiera que soy algo obsesivo ya me hubiera catalogado de pervertido y se hubiera alejado de mí, por eso creo que es mejor tener cierta distancia y poder observarla aunque sepa que no me pertenece.

Se devuelve porque tal vez olvido algo en la fotocopiadora, si tan solo tuviéramos algo, si supiera que me quita el sueño en las noches, que pienso en ella cada segundo que tengo libre, probablemente sería en vano porque una mujer tan hermosa como ella debe tener un novio y yo soy solo el chico de los créditos.

Ella busca por todas partes y encuentra la hoja en el suelo, se agacha decentemente y agradezco que desde mi puesto de trabajo tenga una vista perfecta hacia la fotocopiadora, que linda se ve hoy, ojalá pudiera decirle que se ve hermosa con su cabello perfectamente atado en esa coleta y esa blusa nueva, pero definitivamente prefiero que esas preciosas hebras azules estén sueltas y rebeldes, también adoro verla con sus gafas, ¡Se ve tan sexy!, quisiera contarle las innumerables cosas que me vuelven loco de ella, sin embargo, sé que nunca seré capaz de demostrarle mis sentimientos, tengo miedo. Tal vez lo único que me aterra es que me diga que lo nuestro nunca va a suceder, debo confesar que he imaginado millones de escenarios en mi mente, he practicado cada palabra, cada frase, mi mundo de fantasía con ella es perfecto y yo no quiero renunciar a esa idea en la que Juvia y yo alguna vez podamos ser algo más que simples compañeros de trabajo.

Soy atractivo, tengo un buen cuerpo ya que voy al gimnasio después de salir del trabajo, mi hermana mayor dice que no estoy tan mal, pero a las mujeres no les gustan los hombres tímidos y que no pueden expresar sus sentimientos, eso es lo que más odio de mí y por lo tanto lo que me aleja de Juvia, es decir, la probabilidad de que ella acepte al menos salir conmigo a tomar un café o comer, debido a mi personalidad es menor al diez por ciento, estoy jodido.

— Juvia –Susurro practicando para saber si tengo la fuerza necesaria para intentar llamarla, no, sé que no seré capaz, todos los días desde hace un año lo he intentado y todos mis esfuerzos han sido en vano. Yo simplemente pierdo la respiración cuando la tengo cerca, mis movimientos se vuelven más estúpidos de lo usual y mis palabras parecen no fluir, sé que debe considerarme un chico raro.

Para combatir la ansiedad de no tenerla me he metido la idea en la cabeza de que así estamos bien, me conformo con verla todos los días y escuchar su dulce voz cuando habla con su mejor amiga, me encanta ver como combina sus hermosas faldas talladas a ese perfecto cuerpo con sus blusas elegantes, Juvia es una reina.

Sus ojos se desvían a mí, mi corazón se detiene como si estuviera sufriendo un mini infarto, pero todo termina cuando ella vuelve su atención a los papeles, si tan solo pudiera tener una oportunidad para demostrarle que haría todo por ella, que estaría dispuesto a dar mi propia vida si fuera necesario.

Camina haciendo ruido con sus tacones y vuelvo la atención a la petición de crédito que tengo en mis manos, ¿Por qué no tengo el maldito valor de hablar con ella? Tal vez si pasara algo extraordinario tampoco podría hablarle, de pronto debería hacerme a la idea de que ella no es para mí.

— ¡Todos al suelo! ¡Arriba las manos! ¡Ni pienses espichar el botón de pánico, rosadita! –Por instinto me asomo por el vidrio de mi cubículo y veo como tres personas vestidas de negro están intimidando a los clientes y empleados, están armados hasta los dientes y aunque mi reacción es lenta comprendo perfectamente lo que está sucediendo, es un robo y parecen ser muy peligrosos.

— ¡Tú, idiota, te dije que al suelo! –Veo como uno de ellos lanza a una pobre mujer al suelo sin tener una pizca de delicadeza, creo que le ha hecho daño. Los otros dos están amenazando a las personas y los están arrodillando en una hilera, veo en este momento a un cuarto integrante, este cierra el banco con todos nosotros adentro. ¡Diablos! ¿Qué sucedió con la seguridad? Mis preguntas son prontamente contestadas cuando veo que desarman a Max, Droy y Jet y los hacen arrodillarse junto a los demás.

— ¡Ángel, ve a revisar si hay más! –Automáticamente me agacho y me escondo bajo mi escritorio, por el pequeño agujero del mueble veo a Juvia apretando fuertemente los papeles contra su pecho y recostando su cuerpo en una columna, por favor que no la vea, que no le hagan nada malo.

— ¡Guíame a la bóveda! –El que parece ser el líder arrastra a Max algunos centímetros hasta que este se levanta, ambos caminan alejándose de Juvia y suspiro aliviado. — ¡Apresúrate, idiota! –escucho las suplicas de los rehenes, hay aproximadamente veinte personas y somos diez trabajando aquí, tal vez si nos unimos y luchamos contra ellos, no, las armas serían un gran problema, no tenemos muchas oportunidades. Lo único que podemos hacer es esperar que la policía llegue. Es medio día y el banco cerró sus puertas, deben empezar a sospechar, aunque con la ineptitud de algunos oficiales no me puedo confiar en que vendrán por nosotros.

Juvia se desliza suavemente hasta quedar sentada en el suelo y desde su posición me ve, con mis manos le hago un gesto para que se calme y suavemente con mis labios le digo que todo va a estar bien, ella asiente y trato de encontrar con mi mirada a esa tal ángel que pusieron a buscar más rehenes, no la encuentro. ¿Dónde demonios se metió?

— ¡Con los otros, tonta! –La mujer la ha descubierto y no duda en apuntarle con el arma en la cabeza, Juvia suelta los papeles y pone sus manos en su nuca para caminar frente a ella, era imposible que no la encontrarán desde su posición, si sigo así tarde o temprano me encontraran.

— ¡Si le avisaste a alguien sobre el robo, estas muerta, niña! –Esa mujer golpea a Juvia por la espada con el mango de su arma y mi pequeña peli azul se queja de dolor.

— Juro que no le dije a nadie, mi celular está en la oficina. –Ella señala su oficina y la joven la empuja bruscamente para que se apresure.

— No, espera. ¡Dame tus tacones!

— ¿Mis tacones?

— Son muy lindos, me los llevaré también. –Después de unos segundos Juvia obedece y se quita sus tacones, el piso es demasiado frío para que ande descalza por ahí. La joven los pone en una de las bolsas que está cargando como bolso. Debo proteger a Juvia, es muy bonita y frágil, en un acto de valentía que ni yo mismo creo, salgo de mi escondite y pongo mis manos en mi nuca para que no piense que soy una amenaza.

— ¡Hey, estoy acá! –Juvia abre sus ojos sin entender porque hice eso, ¿Cómo explicarle que debo estar ahí para protegerla? Solo miro hacia otra parte, camino y me arrodillo en el piso al lado de los demás rehenes.

— ¡Racer ven acá! –El hombre que estaba en la bóveda le grita a uno de sus hombres y este deja de tomar el dinero que está reunido en las cajas para ir tras él.

Veo el panorama a mi alrededor, todos están muy asustados, hay niños, ¿Cómo estas personas se atreven a hacer esto?

— ¡Hey Midnight! Ayúdame a tomar todos los celulares. –Tres hombres y una chica, no se ven sus rasgos faciales por medio del pasa montañas y se llaman por medio de sobrenombres, no hay manera de reconocerlos si llegasen a escapar, ¡Desgraciados!

— Tu celular, idiota –Dejó caer en esa bolsa lo único que podía salvarnos, ¿Por qué no pensé un poco antes de precipitarme en salir? Pude haber llamado a la policía mientras esa mujer era entretenida por Juvia, definitivamente me sorprendo de mí estupidez.

El tal Midnight esculca en mis bolsillos, toma los doscientos dólares que tengo para terminar el mes y lanza mi billetera al suelo, me alarmo porque recuerdo que tengo una foto de ella al lado de la de mi hermana y mi padre.

Si ella ve la foto estoy perdido, estiro mi pierna intentando alcanzar mi billetera, pero la mujer pisa mi pie y me patea para que no haga nada indebido.

— ¡Está de más decirles que el que haga algo tremendamente estúpido para parecer un héroe lo hago colador con mi arma! Primera advertencia, idiota. –Aunque Juvia no pronuncia una palabra entiendo el lenguaje de sus ojos, me está diciendo que no haga nada estúpido.

La joven cierra la bolsa y lanza los celulares a la caneca de basura. No podremos llegar allá sin quedar como colador, así que intento pensar en otra forma de liberarnos de esto.

— Todos siéntense contra la pared. –Los dos a trompicones nos acomodan contra la pared y nos sentamos en el suelo, Juvia está a mi lado y siento vergüenza por ser tan estúpido. Si no hubiera salido como un idiota ella estaría a salvo.

— ¡Ángel necesitamos una maldita llave! –Los dos delincuentes llevan su atención al jefe que acaba de aparecer con el pobre de Max lleno de golpes en su rostro.

— ¡Diablos! ¡Claro que no! Hice las investigaciones necesarias, solo necesitábamos la maldita clave.

— ¡Pues te equivocaste, idiota! –La chica se contrae ante la reacción furiosa del líder, agacha la cabeza y niega con la cabeza.

— Lo siento, debe ser nueva tecnología, lamentó haber sido un tropiezo para nuestro plan.

— Pues si no encuentras la llave en cinco minutos te mato, ¿Entendiste?

— Entendido.

— ¿Dónde está la llave? –La mujer levanta bruscamente a Meredy del cabello, asustada la oji verde empieza a llorar y niega diciendo que no sabe nada, de hecho nosotros no tenemos información sobre el lugar donde guardan los tesoros de la ciudad.

— No lo sé, le juro que no sé de qué llave están hablando.

— ¿Quieres que te mate, tonta? ¡Dime dónde guardan la llave! –Meredy es la mejor amiga de Juvia, veo como la peli azul a mi lado está a punto de intervenir, pero yo la tomo de la mano para que se calme y no haga una locura.

Parece que Juvia entiende nuestro lenguaje corporal y asiente con la cabeza, retiro mi mano de la de ella cuando me doy cuenta de lo que he hecho, su piel es tan suave, nunca imaginé que un ligero contacto con Juvia se sintiera casi como en el paraíso, finjo que no me afecta y pongo mi atención en la escena.

— Esa simple cajera no te dirá nada, debemos buscar al maldito gerente del banco.

— ¿Dónde está el gerente? –la ladrona vuelve a golpear a Meredy para que le responda y la joven de cabello rosado no es más que un manojo de nervios.

— Está almorzando. –Contesta Max.

— ¡Qué molestia! No necesitamos más retrasos, Racer y yo buscaremos la llave mientras tú le sacas la verdad a estos idiotas, mata a uno si nadie te dice nada... — Pero dijiste que no le haríamos daño a nadie, Cobra.

— ¿No dijiste que harías cualquier cosa por pertenecer a Oración seis? Encuentra esa llave para nosotros o olvídate de pertenecer a nuestro grupo.

— Si señor.

— Si no te dicen nada empieza matando a esa mujer, alguien tiene que saber algo. –Juvia me mira, quiere que haga algo para evitarlo ¿Qué debo hacer?

— Midnight, quédate ayudando a Ángel. Debemos salir de acá antes de que los cerdos vengan.

Solo hasta que los hombres desaparecen Juvia se levanta de su puesto y yo intento detenerla porque puede cometer una locura y ganarse un balazo a cambio.

— Gray y yo conocemos al gerente, podemos buscar la llave y entregártela, pero a cambio quiero que prometes que no le harás daño a nadie. –¿Gray? ¿Juvia conoce mi nombre? Mi nombre en sus labios suena tan precioso, pero eso es lo menos relevante ahora. ¿Qué diablos está pensando? Tomo a Juvia del brazo ¿Qué diablos está haciendo? Su leve apretón en la mía me indica que me mantenga tranquilo y que le siga el juego, si eso es lo que ella quiere, eso es lo que voy a hacer.

— ¿Saben dónde está la llave? –Ella levanta sus hombros y niega con la cabeza. — No sabemos donde está la llave, pero Gray y yo llevamos más tiempo en este lugar, conocemos mejor a Laxus y estoy segura que encontraremos la llave. –La chica lo piensa, pero no se demora mucho tiempo decidiendo ya que tiene una sentencia de muerte encima si no encuentra la llave en menos de cinco minutos.

— Si intentan algo les juro que no dudaré en apretar el gatillo. –Ella asiente y juntos caminamos a la oficina del gerente.

Ángel entra con nosotros a la oficina y Juvia rápidamente empieza a buscar en los cajones, ¿Por qué le va a dar la llave? ¿Por qué está cooperando con ellos?

— ¿Qué haces, idiota? ¡Busca tú también! –Ángel me empuja y yo entiendo el mensaje, saco las cajas que están en los estantes y rápidamente busco, espero paciente, Juvia es una chica muy lista, debe tener algo en su mente.

Se ve tan seria, tan linda, se ve muchísimo mejor de cerca y trato que su belleza no me distraiga de mi objetivo. Busco por todas partes, pero lo único que encuentro en la oficina de Laxus son fotografías de una modelo, Mirajane Strauss. ¿Quién iba a decir que le gustaban las mujeres? Todos creíamos que su pareja era Freed, su asistente personal, debo dejar de juzgar por las apariencias.

¿Dónde está la maldita llave? Juvia sigue buscando y luego los otros dos miembros de la banda pasan por el lado de la oficina, escucho un sonidito y cuando volteo a ver es Juvia llamando mi atención, con sus ojos me señala el botón de pánico debajo del escritorio y ahora entiendo todo su plan. Busca llamar a las policía mientras nosotros los entretenemos.

— ¿Encontraste la llave? –Ángel niega y el líder maldice muy fuerte, aprovecho que están distraídos y camino lentamente hacia el escritorio mientras Juvia camina hacia los delincuentes buscando por esos lados, llamando su atención, lentamente me agacho y espicho la alarma para que vengan por nosotros, ahora lo único que debemos hacer es entretenerlos y esperar que los policías lleguen, así poder disfrutar de nuestra libertad una vez más.

Cobra se va del lugar tan enojado que puedo sentir como esa chica teme por su vida, ¿Por qué está ahí? ¿Por qué escogió el camino del mal? Nunca entenderé a las mujeres.

— ¿Nada que lo encuentran estos ineptos?

— No Racer, pronto lo harán, por favor distrae a Cobra. –El otro hombre se va y le digo con mis ojos a Juvia que ya lo he hecho, la policía no tarda en llegar, lo único que nos resta es distraerlos.

— ¡Apresúrense idiotas! La cabeza de todos depende de que encuentren esa llave.

— Hacemos todo lo que está en nuestras manos, tal vez Laxus se la llevó con él.

— No seas tonta, no puede cargar con algo tan importante ahí por la calle. Tiene que estar en un lugar con alta seguridad. –Ángel no es tonta y no cree en lo que Juvia le acaba de decir.

— Este cajón está con llave. –Juvia se acerca a uno de los muebles de la oficina, intenta abrirlo, pero es imposible ya que está bloqueado.

Ángel lo intenta y como no lo logra saca de su bolsillo otra arma, le coloca un silenciador y toma su distancia para dispararle al cajón, el pequeño pedazo de madera cede y emocionada la joven empieza a buscar que es lo que hay dentro.

Solo espero que no consiga la llave, si todo sale bien Juvia y yo quedaríamos como los héroes, juntos saldríamos en el periódico y tal vez en unas revistas, nuestra relación comenzaría y luego le podría pedir que se case conmigo. ¡Gray, contrólate! No puedes fantasear ahora con algo tan serio.

— ¡No puede ser! –La chica grita descontrolada e identificamos que no hay nada en el cajón, por lo que tendremos que seguir buscando.

— Ya la encontraremos Ángel, relájate. –Juvia le sonríe a esa mujer, debe ser una táctica para ganarse su confianza. — No permitiremos que nadie muera hoy.

Juvia camina hacia las estanterías para seguir revisando en las cajas y veo por instinto que una caja que se encuentra en la cima está a punto de golpear a mi peli azul.

— ¡Cuidado! –Esas cajas contienen una gran cantidad de papeles, le hará daño si logra alcanzarla, así que actuo rápido y empujo a Juvia fuera del peligro.

Fuerte la agarro entre mis brazos protegiéndola del peligro, la caja cae en el suelo y todos estamos a salvo, tan solo fue el susto, sin embargo mi corazón no está latiendo desesperado porque ella casi es lastimada, es porque estoy muy cerca de Juvia y sus ojos azules abiertos grandemente me observan con algo de sorpresa.

— Gracias –Me susurra y yo asiento, su cabeza se apoya en mi pecho y siento como si solo fuéramos ella y yo juntos sin importar lo demás, nada más existe en este momento para mí.

— Tenemos que seguir con el plan. –Me aparto de ella entendiendo y me concentro en encontrar la llave.

— ¿Los dos son pareja? –Ángel le susurra a Juvia, pero yo puedo entender sus palabras y me sonrojo sin remedio. Veo como me observa, me está pidiendo permiso para decir cualquier palabra y yo sin tomarle importancia hago como si no hubiera escuchado absolutamente nada.

— Lo somos, pero nadie sabe en el banco porque las relaciones entre compañeros esta prohibidas, ¿Por qué lo preguntas? –No puedo ilusionarme, solo dice eso para ganar la confianza de la chica, me recuerdo a mí mismo que soy el chico de los créditos que no tiene oportunidad con Juvia.

— Porque te protege, salió de su escondite cuando te capturé y te ve con amor. –Me contraigo por sus palabras, me está delatando delante de ella.

— Yo también lo amo bastante. –Ella sonríe y sé que hubiera servido para ser actriz porque pareciera que sus palabras son reales, ojalá lo fueran.

— ¿Alguno de ellos es tu novio? –Juvia se aventura en preguntar, es muy valiente al meterse en su vida.

— No, yo...

— Entiendo cuando un amor es prohibido, conseguirás a alguien que te ame, lo sé. No tienes porque hacer esto solo por ganar la aprobación de él.

— ¿Tú qué sabes, idiota? ¡Busca la maldita llave antes de que le haga daño a tu estúpido noviecito! –Juvia le sonríe y le da la espalda para seguir buscando. Creo que se metió en el terreno equivocado.

Veo la caja que quería golpear a Juvia y todas las cosas dentro de ella han caído, entonces algo dorado y brillante se lleva toda mi atención. Tiene un lazo de terciopelo rojo que la cuida, debe ser esa. Claro que lo es.

Si la escondo lograré que los policías lleguen a tiempo y nos rescaten, espero que ella me vea, pero simplemente no lo hace. ¿Actuó por mi cuenta o espero la aprobación de Juvia? ¿Qué debo hacer?

Debo tomar la llave antes de que Ángel se de cuenta, disimuladamente me acerco al lugar haciendo que busco entre las cajas. Piso la llave y la acerco a mi, muy cauteloso pero sobre todo cuidadoso de que no me vayan a descubrir.

Nervioso, estoy algo asustado de que me descubran y que Juvia sea la que sufra las consecuencias, miro a mi alrededor esperando que estén distraídas, parece que Ángel está perdida en sus pensamientos así que es mi oportunidad, bajo mi cuerpo muy despacio y tomo la llave entre mis manos. La observo unos segundos entre mis manos, es muy hermosa y pienso en todo lo que haría si pudiera abrir esa puerta.

— ¡La encontró! –Me quedo helado al escuchar la voz de uno de los secuestradores. — ¡Ángel, la encontró! –Uno de ellos me señala y a mí no me queda de otra que mostrar la llave y entregarla.

— ¡Aquí está! –Se la entregó a Ángel y ella sonríe. — Toma, entregásela a Cobra y dile a Midnight que los ayude a llevarse todo el dinero.

Ángel nos lleva a los dos con los demás rehenes mientras que Cobra, Racer y Midnight van directamente a la bóveda a sacar absolutamente todo lo que se pueden llevar.

Nos sentamos en el piso y Meredy le agradece a Juvia por salvarla de las manos de Ángel, cuando termina su pequeña charla con su amiga me atrevo a preguntarle cómo está — ¿Estás bien? –Ella asiente y acerca su cuerpo al mío para finamente colocar su cabeza en mi hombro.

— Les dimos lo que querían ¿No es así? Se irán y nos dejaran en paz, ¿Verdad? –Asiento con mi cabeza, ya no serán nuestro problema cuando salgan por esa puerta con el dinero en sus manos.

— Todo estará bien –Apoyo mi cabeza en la suya y agradezco que esto haya pasado, la tengo a mi lado y se siente estupendo, solo temo que todo esto sea un sueño.

— ¿Dónde están ellos? –Ya debieron haber llegado, hace más de cinco minutos espiche el botón de pánico. ¿Dónde diablos están?

— No tardan en llegar, tranquilízate. Deben estar formando un plan para sacarnos de acá sin poner en riesgo nuestras vidas.

— Ojalá lleguen pronto, tengo un mal presentimiento. –Es el mejor día de mi vida aunque este atravesando por esta situación, estoy aquí para prestarle mi hombro y consolarla.

— Lo tenemos, vámonos. –Racer sale con dos morrales repletos de dinero y joyas al igual que los otros dos.

— ¡Todos acuéstense en el suelo y pongan las manos atrás! –Juvia y yo nos miramos, eso es lo que harán para que nadie los siga.

— ¡Espera Ángel! ¿Quién fue el que encontró la llave? Deberíamos recompensarlo –ella rápidamente me señala a mí y Juvia aprieta fuertemente mi mano.

Por unos segundos el líder se me queda mirando y luego veo como sus ojos se posan en mi — ¡Mal nacido, pero si estás acá! –Violentamente el líder del grupo me toma del cuello de mi camisa para levantarme del suelo y seguido a esto me golpea en el rostro con uno de sus puños.

— ¿Viste lo que tuvimos que hacer por tu culpa? –Recibo un nuevo golpe en mi mejilla izquierda y la verdad no entiendo lo que está sucediendo.

— No entiendo de qué está hablando.

— ¿No entiendes? Por tu maldito egoísmo es que estamos aquí, si nos hubieras aprobado el crédito la historia sería diferente, imbécil. –Esta vez me golpea en la frente y recuerdo haber escuchado la voz de este sujeto antes, caigo al suelo recibiendo patadas, nunca fue mi intención yo solo debía seguir procedimientos.

— Por favor deténgase –Es la voz de Juvia, está suplicando.

— ¡Siéntate! –Cobra empuja a Juvia fuertemente lanzándola al suelo.

— No te entrometas, Juvia. Te lastimarán –Siento como de nuevo me golpea, me duele todo el cuerpo.

— ¡Debemos irnos o nos atraparan! –Ángel trata de que Cobra entre en razón, pero es inútil.

— No nos iremos hasta darle lo que se merece –Ese hombre le quita el arma a Ángel y me apunta en la cabeza. Trató de escapar, de arrástrame por el suelo e intentar que este no sea el último día de mi vida.

Tengo tantas cosas que hacer, tanto que decir, no quiero morirme sin tener una vida al lado de la mujer que amo, no quiero que me arrebaten eso ahora cuando ya por fin había logrado acercarme a ella después de un año.

— Por favor no me mate. –Ruego por mi vida perdiendo toda la dignidad, no quiero morir, estoy tan asustado que ni siquiera mis palabras salen del todo enteras.

— Y cuando te rogué para que me ayudarás ¿No llamaste a seguridad para que me sacaran del banco? Esto es ojo por ojo y diente por diente. –el hombre le pone seguro a su arma y yo cierro los ojos intentando controlar a mi corazón que está amenazando con salirse de mi pecho, yo no soy el dueño de ese dinero y si autorizaba el crédito muy probablemente él no podría pagar.

— Muere desgraciado.

— Espere, por favor. No le haga daño. –Cuando tengo la fuerza para abrir los ojos veo a Juvia delante de mí con sus manos estiradas. La van a matar también a ella si sigue así.

— No lo mate por favor, estoy embarazada y no permitiré que mi hijo crezca sin su padre. –Todos empiezan a defender a Juvia, las mujeres piden clemencia por nosotros y ahora entiendo porque dijo eso, todos se enternecen por los bebes.

No quiero que se exponga cuando ese hombre solo quiere vengarse de mí, intento empujarla para hacerla a un lado, pero no puedo. Juvia es una chica linda, inteligente y también muy fuerte.

— Mejor aún, así acabó con toda esta maldita hierba. –Juvia me abraza y se aferra como una garrapata a mi cuerpo, ella está apretando los ojos y empiezo a rogarle para que deje de hacer esto o la lastimaran.

— Detente, no es necesario.

— Claro que lo es, te matará si no me interpongo.

— ¡Dijiste que nadie saldría lastimado, Cobra! Por favor detente. –Ángel está discutiendo con Cobra pero él no despega el arma de nosotros dos. Ambos estamos tan asustados.

— No te metas en esto, Ángel.

— Si no nos vamos la policía vendrá. –Midnight lo intenta convencer también.

— ¿Recuerdas por qué estamos haciendo esto? Quieres salvar la vida de Kinana y la de tu hijo, ¿Qué pensará ella si se entera que mataste a una madre y a su pequeño bebé? ¡Dímelo! –Abrazo fuertemente a Juvia, llevaremos el teatro hasta el final con tal de hacer más tiempo.

Aprieto su vientre y lo sobo suavemente, ojalá las cosas hubieran sido diferente, desearía haber podido acercarme a ella en otro momento y que eso de nuestro hijo fuera cierto.

— No te metas en mis asuntos. –Cobra nos apunta y escucho un sonido que me aturde por unos segundos, estoy asustado y demasiado aterrado para pensar.

No siento dolor en ninguna parte de mi cuerpo y Juvia sigue en la misma posición, veo su rostro, no demuestra dolor. ¿No tuvo puntería? ¿Qué fue lo que pasó?

— ¡Policía, dejen sus armas en el suelo! –El disparo llegó a Cobra pero no lo mató, está herido y todos los miembros de la banda son desarmados.

— Llegaron, hicimos un gran trabajo –Ella suspira y sonrío.

— Somos libres, al fin. –Juvia imita mi sonrisa y me abraza fuertemente, de inmediato los policías nos separan para enviarnos a revisión médica, mientras los otros atrapan a los criminales, antes de alejarme del todo de Juvia escucho cómo le dice a Ángel que no debe preocuparse, que le aprobaran el crédito para poder salvar a el bebé y a la mujer.

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Después de muchas preguntas y horas de espera en la estación de policía, soy libre, no he dejado de preguntarme ni un solo segundo porque Juvia hizo todo eso por mí. ¿Por qué arriesgó su vida así? Por más que intento conseguir una respuesta solo sé que nada sé.

Salgo de la estación de policía, nunca me había sentido tan feliz al sentir el aire fresco de la noche. Soy libre y me gusta disfrutar de mi libertad, hay una chica en el parqueadero, esta recostada en mi auto y cuando me ve llegar se irgue y me sonríe a la distancia.

— Me alegra que estés bien.

— Todo gracias a ti –Ella levanta los hombros sin tomar mucha atención a mi halago. — Debíamos hacer lo que fuera para que no nos hicieran daño.

— Exacto. –Es el momento de preguntarle, no puedo perder la oportunidad.

— ¿Por qué ?

— ¿Por qué que? –Juvia ladea su cabeza de una manera adorable y tengo que pensar cada palabra antes de decirla si no quiero sonar como un idiota.

— ¿Por qué me elegiste a mi?

— ya sabes...podía ser el último día de todas nuestras vidas, dicen que si supieras el día exacto que vas a morir serias libre de hacer todo lo que siempre quisiere hacer, yo quería pasar mis últimos momentos a tu lado. Eso fue lo que siempre quise hacer. –Parece que la sangre ha dejado de fluir por mis venas deteniéndose con mi corazón, ¿Eso que acaba de decir significa que yo..? No, no puede ser, yo nunca tuve una sola oportunidad con ella. Juvia respira hondamente y sigue hablando.

— A veces nosotros mismos somos los encargados de ponernos cadenas imaginarias y hacernos cautivos de nuestros propios miedos, ya no quiero tener miedo, yo solo quiero ser libre y decir lo que siento. –di lo que sientes, por favor, he esperado tanto tiempo para que esto se haga realidad, yo simplemente debo estar soñando.

— Gray, tú me gus...— ¿Quieres salir conmigo a tomar un café? –la interrumpo, parece que yo aún no me siento preparado para soltar mis cadenas, no puedo escuchar lo que tiene que decirme.

— Claro, necesitarás esto. –Juvia me pasa mi billetera, de repente una imagen se hace presente en mi cabeza, solo espero que no haya visto la foto que tengo de ella, por favor.

Abro rápidamente mi billetera y no está la foto, en cambio hay una nueva foto de ella.

— Me veía fea en la foto que tenias, por eso decidí darte esta. ¡ah! Por cierto, me debes tu fotografía. –Mis mejillas se sonrojan rápidamente y ella camina adelante, yo siempre pensé que Juvia no quería nada conmigo. Yo no la entiendo, por algo dicen que a las mujeres debemos quererlas y no entenderlas.

— ¡Hey espérame! ¿No quieres ir en auto?

— No, es mejor caminando. –Medito un poco sobre las palabras de Juvia, tiene razón en algo, mis miedos me hacían prisionero y solo hasta que me vi enfrentado con la muerte me di cuenta que aunque estamos en tiempos donde todos pueden expresarse como quieren y ser libres, yo estaba preso y cautivo por mis estúpidos pensamientos. Ahora soy libre de ir por la chica graduada en finanzas que me vuelve loco cada vez que pasa con sus tacones cerca de mi oficina, sé que yo también le intereso y fui un tonto al creer que no era lo suficiente para ella, ahora me queda un trabajo mucho más difícil, conquistarla.

Fin de los finales, espero que les haya gustado, el resto de los dejo a su imaginación.

Pregunta: ¿Cuál es su mayor cadena que no los deja ser libres?

Si les gusto dejen aquí abajito un review. Que tengan un hermoso fin de mes. Bye.