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Pues entonnces son las 5:25 de la mañana. Que disfruten xD atto: camiiko no punishment
Raya gris: Cambio de escena
Mujeres Divinas Capítulo 3
-Bienvenido Eriol, señorita- Syaoran se acercó a ellos haciendo una reverencia y tomando la mano de la dama para depositar un roce de sus labios. Sakura se tensó y el soltó de inmediato su mano, fingiendo que no se había percatado de nada.
-Tú ya lo sabes- dijo refiriéndose a Eriol- Por favor, siéntete como en tu casa- Le dijo a Sakura. La miraba sí, pero nunca a los ojos. ¿Por qué?
Le miró las ropas, e hizo una mueca de desaprobación.
-Wei- Llamó Syaoran. De inmediato el anciano llegó junto a ellos.
-Lleva a la señorita a que se ponga algo más…cómodo- Dijo eligiendo esta vez sus palabras con cuidado.
-Sí señor. Señorita, sígame por favor- Wei la guió escaleras arriba, y una vez que Syaoran estuvo seguro de que no los oirían ni por error, le invitó un trago a Eriol y lo hizo sentarse en la mesa. Eriol se tomó su copa de golpe, tosiendo un poco.
-¿Tanto te estresó? Qué, era subasta o que rayos te pasó- Era la manera cortés de Syaoran de mostrar preocupación por su amigo.
-Esa chica… no sabes el maldito favor que le hicimos. ¡Ah! ¡Y ahora concuerdo contigo en que ese Murray es un hijo de puta!- Dijo Eriol.
-¡¿Era de él?!- Preguntó con interés Syaoran.
-¡Sí! ¡Si hubieras visto como la maltrató! ¡Enfrente de mí! ¡Y todavía tuvo el descaro de…- Recordó que las paredes oyen, así que bajó el tono de voz y continuó. Syaoran alzó una ceja esperando el final de la frase.
-Tuvo el descaro de decirme que había comprobado que la chica era virgen…así- Eriol levantó sus dedos índice y medio imitando al Mercader de esclavos. Syaoran estampó su puño en la mesa haciendo saltar hasta el florero de en medio.
-¡Maldito Desgraciado el bastardo mulato!- Syaoran se cayó de golpe cuando Eriol le hizo una mueca para que bajara el volumen.
-No sólo eso… si vieras la cantidad de heridas que tiene, alcé mi mano para quitarme el sudor de la frente, ¡Y ella pensó que la golpearía! ¿¡Me imaginas golpeando a una mujer?! ¡Maldita sea por supuesto que no!-
Syaoran estaba casi con los ojos cuadrados. ¡¿Qué clases de cosa había pasado la pobre muchacha?
-Podrá confiar en ti, ya lo hace en mí, pero ¿Crees que será prudente que trabaje en el casino donde tendrá que interactuar con hombres y algunos no tan educados como nosotros?-
-Muy buen punto Eriol, pero sobre mi cadáver regresa con ese hombre, por lo que ha pasado-
-¡Pero qué habitación tan bonita!- Exclamó Sakura al entrar en aquel cuarto con paredes con tapizados de flores de múltiples colores, un tocador con todo tipo de artículos de belleza nuevos y sin tocar, jarrones de porcelana con rosas recién cortadas, una cama con cortinales blancos y almohadones de seda de un rosa perla, junto con los bordados a mano de las mantas. Todo era iluminado por la brillante luz del sol que se colaba por el enorme ventanal con cortinas blancas traslúcidas.
Sakura estaba tan embelesada, no por el lujo, si no por el detalle con la que esa habitación era cuidada, debía de ser de alguien muy querido por la familia Li.
-¿De quién es esta habitación Señor Wei?- Sakura giró sobre sus talones hacia donde debía estar el mayordomo, dándose cuenta de que había abierto un ropero que ella no había visto. Se acercó hacia él.
-¿Qué hace Señor Wei?- Preguntó Sakura al ver como Wei se esforzaba en sacar uno de los vestidos del ropero.
-Parece que el joven Li se ha emocionado un poco en cuanto a estos ¡vestidos! – Hizo un último jalón y el vestid o salió intacto. Sakura lo miró y se enamoró de él.
El corsé era blanco con encaje en forma de flores en la parte que realzaba el pecho, con mangas tres cuartos y encaje que se ajustaba arriba de los codos, la falda era ancha y larga, pero lo suficientemente cómoda como para andar todo el día, con bordados a mano de más flores rosas. Un vestido precioso, que daba hasta lástima usar y miedo a ensuciarlo.
-¿El señor Li está casado?- Se atrevió a indagar Sakura, tomando el vestido y depositándolo en la cama, con cuidado de no arrugarlo y acariciando su suave tela.
-No, pero todo esto es para ésa persona con la cual comparta su vida. Le hace mucha ilusión la idea de que esta habitación se arregle todos los días para esa persona. Aunque aún no la haya encontrado. De vez en vez compra más vestidos o detalles para el cuarto.-
-No puedo ponerme este vestido…- Dijo Sakura con un dejo de tristeza en su voz.
-¡Oh no! ¡No diga eso! ¡El señor Li me ha mandado a que le de ropa y eso es lo que hago, así que la dejo para que se cambie- Sin darle tiempo a alegar a Sakura, el viejito salió de la habitación, y antes de ponerse aquel vestido, susurró:
-No es lo material Yukito, perdóname, sabes que te amo y que mi corazón se quedó contigo-
-Por ahora que se quede atendiendo la casa, que ayude en la cocina, en la decoración y en los detalles de los cuartos de la Casa Principal y la Casa Secundaria que es donde están las demás muchachas alojadas-
-¿No crees que se sentirán algo no se… ¿celosas? ¿De qué a ella le den un trato diferente?-
-Vivirá en la Casa Secundaria con ellas, convivirá con ellas, la única diferencia es que ésta servirá en mi casa, y que ellas servirán en el casino-
-Bien, tú eres el jefe- Concluyó Eriol asintiendo.
-Además todas están aquí porque quisieron y me pidieron trabajar en el casino con Fan-Ren-
-Exactamente, además, son demasiado refinadas como para querer limpiar y cocinar. Las has mimado demasiado- Eriol se hizo pato al sentir la mirada lasciva de Syaoran.
-¿Y qué te hace pensar que ésta no es refinada? No hemos visto sus verdaderos colores.-
-¡Por eso no te has casado! ¡Eres un amargado! ¡Los negocios con los viejos te han hecho un cascarrabias!-
-¡Cállate Eriol! ¡Tú y yo estamos en el mismo buque de guerra!- Entonces algo les hizo callar a ambos. Mejor dicho alguien que venía.
Sakura venía bajando las escaleras al lado de Wei, platicando acerca de algunos detalles de la casa y preguntas triviales. Antes de que Sakura se dirigiera a los caballeros le tendió ambas manos a Wei, agradeciéndole por sus atenciones de una manera atenta y dulce.
-Joven Li, muchas gracias por dejarme usar uno de éstos vestidos- Sakura no alzó la vista, se tomaba las manos nerviosamente. Syaoran cayó la cuenta de que pensaba que se enojaría, pues reconoció ese vestido como uno de los que había comprado para la habitación que el cuidaba con tanto esmero-
-Tengo que reconocer que te queda muy bien, Sakura- Fue en ese momento donde ella alzó su mirada, sorprendiendo a Syaoran de golpe por la belleza e intensidad con la que brillaban aquellas orbes esmeraldas, enmarcados por unas tupidas pestañas largas.
-Siento las molestias, me esforzaré al máximo para compensar lo que hicieron por mí.-
Entonces a Syaoran se le ocurrió que era el momento perfecto de probarla, le probaría a Eriol que todas las mujeres eran igual de sangronas y mandonas.
-Lamento decirte que el único trabajo disponible es el de sirvienta, si no te importaría limpiar, cocinar-
-¡¿De verdad?!- Gritó Sakura.
Syaoran miró a Eriol con aire altanero, demostrándole que el León no era como lo pintan. Pero Eriol le hizo una cara de ¿De qué hablas? Y el ambarino volvió a ver a la chica, que sonreía infinitamente.
-¡Me encanta cocinar! ¡Y si usted permite que arregle algunos detalles de la casa que noté que no estaban en buen estado aparte de hacer la limpieza estaría más que encantada!-
Syaoran y Eriol se quedaron atónitos ¡¿Aparte del trabajo que significaba limpiar toda la Casa Principal y aparte hacer la comida le pedía más trabajo para estar feliz?!
-Como… como gustes- Se rindió Syaoran. Sakura dio un brinquito de felicidad. Pero de pronto cambió a un semblante serio.
-Sería una lástima maltratar este vestido… ¿podría pedirle a Wei algo más sencillo para trabajar?-
-Se-seguro- tartamudeó Syaoran- ¡Pero Antes! ¡Tienes que conocer a algunas chicas que también viven aquí!-
Syaoran le explicó a Sakura que su hermana administraba un casino donde las chicas acompañaban, hacían plática y servían bebidas a los caballeros que asistían a jugar apuestas y hablar de negocios. Recalcó que bajo ninguna circunstancia se podía tocar a las mujeres que trabajaban ahí ni faltarles a respeto de ninguna manera. A ella le conmovió la forma en que defendía los porqués y como mandaba a volar a los contra, pero fue entonces cuando se preguntó:
-Joven Li, ¿Porqué yo no estaré trabajando en el casino?-
-Mira, no te negaré que a veces los hombres se intentan sobre pasar, o empiezan a hacer comentarios incómodos. En ese momento Fan-Ren pide amablemente a los caballeros que se retiren- Continuó tras ver que Sakura no entendía el punto- Eriol me ha platicado un poco de la situación por la penosa situación por la que has pasado, así que no quiero exponerte-
-¿Cómo usted tiene tanta consideración conmigo?-
-Porque ahora me perteneces de cierto modo- Sakura se sonrojó, pero se recriminó. Ella estaba comprometida- Y porque tengo una hermana, y eso me hizo sensible a lo que ustedes pueden llegar a pensar de nuestro género. Has pasado por tanto… y no quiero causarte disgustos. Sólo es eso. –
Eriol los observaba por detrás, se había quedado fuera de la conversación hacía algún tiempo y ninguno de los otros dos tórtolos se había percatado de ello. Eso nunca había pasado con Syaoran, a él le incomodaba estar a solas con una mujer que apenas conocía.
-Y mira, esta será tu habitación, al derecho tuyo está Tomoyo y más a la derecha Chiharu-
-¿Pero no me dijiste que había otra más? –
-Sí, Mey Lin. Ella tiene un ala especial, es un tanto exigente. Pero en vista de que es la que atrae más billete al negocio de mi hermana, la complace en lo que quiere, y yo sólo pongo gasto-
-¿Y no te importa tirar tu dinero de esa manera?-
-Mientras no me cause problemas significativos no tengo ningún problema, además en éste caso es para ver feliz a mi hermana, que es viuda y no tiene hijos. Aparte es la única familia que me queda-
Sakura sonrió, Syaoran Li era una muy buena persona, contrario al aire altanero que siempre lo rodea, acompañado con ese semblante fruncido.
-¿No tienes pertenencias cierto?- Puedes ir a comprar con una de las chicas vestidos mañana en la mañana, ahora todas están ya en el casino. En cuanto a cosas personales, haz una lista y mandare a que te las consigan.
-Muy bien, muchas gracias- Sakura entró al cuarto y cerró la puerta tras de sí. Syaoran se dio media vuelta y se percató de algo. Eriol no estaba…
Syaoran buscó a Eriol por toda la Casa Principal, y es que ya estaba obscuro y se hacía difícil cuando no todas las lámparas de aceite estaban prendidas.
-Maldita sea, tanto dinero que se resbala de mis bolsillos y no se puede tener una iluminación decente en esta casa-
Entonces oyó una risa proveniente del segundo piso. Syaoran subió las escaleras corriendo.
-¡Por mí ni te preocupes compadre!- Se rió Eriol divertido al ver el sonrojo y la frustración de Syaoran que se acercaba a zancadas dispuesto a matar a Eriol con sus manos desnudas.
-¡No tenías porqué irte imbécil!- Gritó Syaoran. A lo que Eriol volvió a reír.
-Estabas tan metido en la plática que ni en cuenta me tomaste, me voy a poner celoso-
-¡Puagh! ¡Odio cuando sales con tus homosexualidades!- Eriol no paraba de reír, fue en ese entonces cuando Wei los interrumpió.
-Señores, la cena está servida- Wei hizo una reverencia y se retiró.
-¿Te quedas a cenar Eriol?-
-Claro amigo-
Bajaron hasta la terraza donde había velas y dos copas de vino llenadas hasta la mitad con una botella del Casillero del Diablo abierta y reposando.
-¿Es tu cumpleaños?- Preguntó Eriol a Syaoran cuando se sentaron a la mesa.
-No, ¿Quién arregló con tanto detalle?-
-Me huele a mano femenina- Dijo Eriol en un susurro haciéndole ademán con la mirada para que se diera cuenta de quién venía con dos platos calientes.
-Pues la mano femenina huele muy bien- Dijo Syaoran al alcanzar a oler aquel suculento aroma que despedía la comida.
-Caballeros, que disfruten la cena- Sakura puso ambos platos enfrente de ambos hombres. Un espagueti tibio y al punto de cocción con una apetitosa salsa de tomate recién hecha con especias y carne troceada finamente, bastante tierna y suave.
-Me sorprendió la calidad de los ingredientes que tiene en su cocina Joven Li, pero no sé si por eso les agrade lo que cociné-
-¡Está buenísimo!- Exclamó Eriol. Comía tan deprisa que ya tenía salpicada de salsa la servilleta de tela que tenía al cuello.
-¿De verdad?- Preguntó Sakura expectante, entonces miró a Syaoran.
-Definitivamente…señorita Sakura- Syaoran trataba de hablar mientras succionaba con los labios un espagueti que se le escapó del tenedor.
Sakura sonrió de oreja a oreja.
-¡Que aproveche!-
Eriol se había ido hace rato, y Sakura ya había terminado de lavar los platos.
Subió las escaleras a agarrar uno de los camisones para dormir que Syaoran le dijo que podía agarrar de la "habitación especial" como le había llamado ella.
Encendió uno de los candiles con la vela que traía, y se dispuso a buscar uno de los camisones.
Encontró uno que era sencillo, era de seda y sólo las mangas tenían discretos encajes.
No quería importunar una habitación que de Ley no era de ella, así que se apresuró a quitarse el vestido blanco con rosas bordadas, empezando con la falda y luego entretenida en quitar con cuidado los delicados listones para desajustar el corsé.
Mientras tanto, Syaoran pasaba por ahí, recién salido de bañar con gotas que resbalaban de su cabello y recorrían su cuello hasta su torso desnudo y perderse más abajo en el pantalón holgado de seda que usaba para dormir.
Como estaba acostumbrado a que nadie más que él estaba en la Casa Principal de noche salió como de costumbre, más no contaba con que se iba a encontrar lo que se encontró.
Era Sakura.
Ella estaba de espaldas a él, había dejado la puerta abierta seguro porque no había previsto tardar cuando se quitara el vestido. Ya lo había logrado en parte. Syaoran miraba con creciente deseo los delicados tobillos de la chica, subiendo hasta llegar a sus redondeadas pompas que asomaban casi cubiertas por completo por aquel corsé con el que ella peleaba. Su delicada cintura, su espalda desnuda y su cabello jugando con su cuello, moviéndose al compás de ella.
Todo de ella hizo que no pudiera contenerse y por alguna fuerza que él no logró entender, entró a la habitación.
Sakura sintió un olor de colonia masculina. Se acordó que había dejado la puerta abierta, pero antes de darse vuelta para ir a cerrarla, unas manos tibias que la tomaron por los hombros delicadamente impidieron que se moviera de su lugar.
-¿Te ayudo?- Reconoció la voz de Syaoran, pero ésta vez más ronca y con un toque sutil de excitación.
Sakura se paralizó al sentir como Syaoran deslizaba una de sus manos por su espalda lentamente, hasta dar con los listones faltantes para que la prenda callera al suelo. Comenzó a desatarlos al tiempo que hundía su rostro entre el cuello y la clavícula de Sakura. Respirando y exhalando. Provocando que a Sakura le temblaran las piernas.
-Hueles tan bien…- Ahí estaba de nuevo la voz seductora de Syaoran.
Pegó su cuerpo al de ella por completo, haciéndola caminar hacia la cama. Sakura sintió la creciente excitación de Syaoran en sus muslos, y fue cuando el corsé sin previo aviso cayó.
Sakura soltó un suspiro de sorpresa y temor. Pero Syaoran seguía completamente hechizado por la esencia de la chica.
Le dio la vuelta a Sakura por los hombros, y la dejó caer en la cama. Se subió encima de ella procurando no aplastarla apoyándose con sus antebrazos.
-¿Jo-Joven Li?- La voz de Sakura se quebró.
-Shhh, tranquila- Syaoran bajó su cara hasta alcanzar a bezar el nacimiento de los pechos de Sakura, ella se tensó un poco, pero dejó salir otro suspiro.
-Tan hermosa- Susurró Syaoran al oído de Sakura. Le mordió el lóbulo de la oreja.
-No, Joven Li- Sakura trataba de detenerlo, pero sus fuerzas flaqueaban con cada caricia que el joven le daba a su cuerpo. Entonces fue cuando el metió una de sus manos a aquel lugar íntimo de Sakura.
Grave error.
-¡Kyaaa!!- Gritó ella, forcejeando para zafare del Jove que había regresado en sí por completo a causa del agudo grito que Sakura pegó.
Se vió, encima de ella, con una mano en…Oh demonios. Lo que hizo Murray él lo repitió. Otro completo desconocido la había tratado de importunar.
Sakura tenía ambas manos encima de su rostro, luchando por contener las lágrimas que ahora mojaban sus cachetes y ya habían llegado al colchón. Lloraba sin consuelo.
Entonces, por primera vez, Syaoran miró los brazos de la chica, miró sus piernas; tenía moretones muy grandes, junto con raspones, unos contados de alguna arma blanca. Sin llegar a ser profundos sólo superficiales. Tenía una mordida en el muslo externo y otra en el antebrazo.
Syaoran se sintió escoria.
-Sa-Sakura- Sakura oyó la voz de Syaoran llamándola, ya no con tintes llamativos, ahora su voz estaba pintada de culpa y desesperación.
Intentó quitar las manos de Sakura de su rostro, peor cuando iba a tomar sus muñecas se dio cuenta de las marcas de sogas que habían dejado marca por los días que había estado atada para que no escapara del barco donde había sido transportada.
-Mira lo que te e causado- Su voz se llenó de frustración, al igual que su ceño se hizo pronunciado. Se levantó de inmediato de la cama, recogió el camisón de seda que Sakura se iba a poner y la cubrió procurando no tocarla otra vez.
-¡Maldita sea mira lo que te he causado!- Se largó de la habitación dando un portazo que hizo retumbar los cristales del ventanal.
-¡Idiota! ¡Estúpido!- Rugía Syaoran alejándose a toda velocidad de aquel cuarto.
Sakura se levantó. El portazo la había hecho dejar de llorar. Se puso el camisón, y con las manos temblorosas sacó de su cuello una gargantilla que Syaoran no vió Gracias a Dios.
Esa gargantilla traía su anillo de compromiso. Un anillo de oro con un diamante pequeño en el centro. Leyó la inscripción que tenía en la cara interior.
-"Cásate conmigo, vida mía"- Leyó Sakura en un suspiro. Apretó el anillo en su puño con todas sus fuerzas, y lo besó. Luego se apresuró a ponerlo de nuevo en la gargantilla y colgárselo.
Salió de la habitación para llegar a la que de verdad le correspondía ya en la Segunda Casa.
Y ninguno de los dos tórtolos pego ojo.
Sakura, Yukito prometió ir por ti a donde fuera que estuvieses, estabas comprometida con él. ¿Serías capaz de traicionarlo por un deseo carnal?
Mientras tanto Syaoran tiró media habitación de huéspedes. Qué bueno que nadie dormía cerca de esa habitación o que la casa era muy grande y bardeada. Si no seguro que hubiera despertado a más de uno.
¿Cómo había podido dejarse llevar? ¡El no debía ser tan débil! ¡El no debió dejarse llevar por un deseo carnal! ¡Ya era un adulto serio, hecho y derecho y no estaba para juegos tontos!
Claro que ellos aún no lo entendían, pero de alguna manera el destino arreglo su encuentro, y se encargaría de enamorarlos también.
Entonces, los primeros obstáculos llegarían. Los celos de Mey Lin y la decisión inapelable de Yukito Tsukishiro por encontrar a su amada prometida.
