Regesoo con el capítulo 4!! Esperen pronto las actualizacioneees!! Que esto se puso calienteee! XDD
Por cierto, el título Muejeres Divinas no es por la madre esa de Patito Horrible 77 es por una canción de Alejandro y Vicente Fernandez. ¡Escúchenla! Mujeres Divinas!!
Raya gris: Cambio de escena
Cursiva: Flash back
Mujeres Divinas Capítulo 4
Sakura abrió los ojos, finalmente se había quedado dormida antes de la madrugada.
-SHHH ¡Ya la despertaste Chiharu!-
- Calla ¡No grites!-
¿Alguien estaba en su habitación?
-¿Qué pasa?- Sakura se apoyo en sus codos y levantó la cabeza para tener mejor vista de su habitación.
Dos pares de ojos curiosos la miraban expectantes.
Una tenía un tocado de plumas entre sus negros cabellos, y estaba vestida a manera de bailarina de cancán, con telas en diferentes rojos. Era blanca como la nieve, y sus ojos azules ¡parecía que no eran de verdad! ¡Eran tan hermosos!
De inmediato miró a la otra; ésta tenía dos trenzas altas de lado y lado de la cabeza, también tenía un tocado de plumas pero éste estaba ataviada de perlas enormes en su cuello y orejas. Su vestido era igual que el de su acompañante, pero era verde con negro.
Sakura parpadeó varias veces antes de que alguna de las tres se dignara a hablar.
-Disculpa que hayamos entrado sin permiso, pero Fan-Ren nos ha dicho que había una muchacha nueva ¡Y queríamos saber si era tan hermosa como decía! Soy Tomoyo, por cierto- La chica de la piel de nieve le extendió su mano, y Sakura le sonrió y asintió.
-Soy Sakura, mucho gusto Tomoyo- Entonces volteó hacia la chica de las trenzas, quien se sonrojó levemente.
-¡Si que eres bonita! ¡Soy Chiharu, mucho gusto!- Ella se le abalanzó a Sakura quien le correspondió el abrazo soltando una pequeña risita.
-¡Gracias! Que la verdad ustedes también. Me han gustado tanto sus trajes ¿Son para el casino?-
-¡Si! ¡Cada semana confeccionamos trajes con un nuevo tema. Esta vez son bailarinas de Can-Can- Dijo Tomoyo. – Podemos tomarte medidas ahora mismo para hacerte el tuyo- Tomoyo iba a salir del cuarto en busca de lo que sería una cinta métrica, pero Sakura la detuvo.
-¡Oh no! Yo no estaré con ustedes en el casino- Chiharu y Tomoyo se miraron entre sí.
-¿PORQUÉ?- Las dos chicas gritaron algo des ilusionadas.
-Bueno, ustedes son chicas, y supongo que me van a entender- Sakura se estaba torciendo los dedos por el nerviosismo, entonces Tomoyo entendió de que iba. Ella era demasiado suspicaz. Nada se le pasaba por alto.
-Si quieres, en lo que vamos a comprar algunos lindos vestidos para que uses de diario, podemos platicarlo-
-De acuerdo- Sakura se levantó y comenzó a buscar en el ropero que había ahí algún vestido sencillo. Encontró uno verde que se ajustaba en la cintura y se hacía pomposo de la falda. Los encajes eran blancos en el pecho y las mangas, y resaltaban sus ojos, así que se lo puso.
Las chicas la esperaban afuera, para que se pudiera cambiar a gusto.
Se estaba viendo en el espejo, peinando su largo y lacio cabello. Entonces, vió en la habitación algo que no había visto cuando llegó la noche pasada.
Una bolsita de manta estaba recargada en el florero, junto con una carta blanca.
Curiosa, dejó el peine y tomó la carta.
-"Cómprate todos los vestidos que quieras. En la bolsa hay dinero, es tuyo".- La caligrafía era cursiva, pero a la masculina.
-Probablemente fue…Syaoran- Un escalofrío la recorrió al recordar lo que había pasado ayer. ¿Ahora como lo iba a mirar a la cara?
Salió del cuarto donde Tomoyo y Chiharu la esperaban.
-Oh veo que ya te dieron tu paga. Syaoran siempre entra a las habitaciones cada semana para dejarnos algo de dinero. Siempre insiste en que lo usemos sin reparos.- Le explicó Tomoyo a Sakura en cuanto vió la bolsita de manta colgar de la mano de la chica.
-El Joven Li es tan gentil siempre- Chiharu miró hacia ningún lado con ojos de soñadora y Tomoyo y Sakura se miraron con cara de ¿Qué bicho le picó?
-Chi-chicas, creo que me quedaré a descansar, ayer las platicas fueron agotadoras y necesito dormir para estar bien hoy en la noche. ¿Si me disculpan?-
Chiharu las pasó de largo y sin voltear atrás se encerró en su habitación.
-¿y bueno?- Preguntó Sakura. Tomoyo se encogió de hombros y se dispusieron a ir a la Casa Principal para salir.
-Joven Li, ¿No piensa desayunar?- Eriol imitó una voz de mujer muy fea, lo que le hizo a Syaoran escupir el sorbo de café que por fin había puesto en su boca.
-¡Cállate Eriol!- Syaoran se limpió con la servilleta de tela, decidido a atacar la fruta de su plato con el tenedor.
-¡¿Y tú qué haces aquí?! ¡¿Te botaron de tu casa?! ¡Te empezaré a cobrar las comidas y la estancia!- El ambarino se llevó un trozo de sandia a la boca, murmurando cosas inteligibles.
-No, lo que pasa es que éstas horas cuando Tomoyo sale de la Segunda Casa para venir a desayunar, y aprovecho para verla-
Syaoran alzó una ceja.
-Te has tomado demasiado enserio eso de que un caballero como tú no visita muy a menudo los casinos ¿huh? –
-Para nada, lo que pasa es que aquí no hay hombres rodeándola y captando toda su atención…Lejos de mí- Eriol iba a estrangular la servilleta sin darse cuenta, igual había hablado con los dientes apretados.
-Los celos… no son buen compadre. Corrompen el alma- Sentenció Syaoran.
Eriol rodó los ojos y se metió un enorme pedazo de lechuga a la boca.
Entonces dejó de masticar.
-¡Dicho y hecho!- Eriol señaló discretamente al par de damas que venían conversando y riendo muy animadas por uno de los pasillos que daba a la terraza donde ellos estaban.
Syaoran volteó de golpe al reconocer la risa de una de las dos. Luego volvió a centrar su vista en el plato de fruta.
Eriol vió cómo Syaoran se tensaba más y más conforme las chicas se acercaban, hasta que notó que su amigo casi no respiraba.
Las chicas pasaron al lado de la mesa, dirigiéndose hacia la salida.
-¡Buenos días Señoritas! ¡Me han hecho el día ahora que las veo tan risueñas!- Eriol soltó su acostumbrado piropo mañanero, sonriéndoles ésta vez más sinceramente.
Tomoyo saludó al inglés con la mano, mientras éste se quedaba embobado con ella. Apenas viendo la leve reverencia que le había dado Sakura.
Pero cuando recobró su carácter observador, se dio cuenta de que Sakura no saludó a Syaoran, y que Syaoran ni siquiera miró a Sakura.
Oh vamos, ¿Qué pudo haber salido mal en menos de 24 horas?
-¡Que hiciste Syaoran Li!- Soltó Eriol apenas las muchachas cruzaron la entrada.
-¡Hay Eriol! ¡Fui un idiota!-
-Eres un idiota, ¿Qué hay de nuevo en eso?-
-¡Te rebano con el cuchillo para mantequilla si me vuelves a interrumpir!-
Eriol se calló con una risa contenida ¿Cuchillo para mantequilla? Syaoran soltó un bufido y guardo silencio. Tratando de encontrar las palabras adecuadas.
-Iba pasando por el corredor, dispuesto a irme a la cama cuando vi la luz de una vela prendida en el cuarto de ya sabes qué. –Eriol asintió- Creí que Wei la había dejado prendida así que a regañadientes la fui a apagar.
Eriol le incitó a que continuara.
-Para no hacer cuento largo, descubrí la puerta abierta, y de espaldas a mí estaba Sakura intentando sacarse los listones del corsé. ¡Pero ya lo traía a medio poner! ¡Y la falda estaba por el suelo!- Syaoran se cubrió la cara con una de sus manos. Pero ya era evidente que se había sonrojado, pues hasta las orejas las tenía rojas.
-Para ese entonces ya se me había olvidado todo lo que hablamos nosotros dos acerca de lo que vivió con Murray, ¡Y a ella también! Pero cometí el error de tratar… tu sabes de tratar qué ella sintiera…¡ pues Más!- Tomó aire y se serenó-Nos deseamos… pero hay algo que le impide entregarse…-
-Creo que ése algo sería que ella no es como todas las mujeres que pagarían por una noche en tu cama- Eriol lo miraba ironizado, pero Syaoran no estaba demasiado convencido.
-No, ella es como Tomoyo- Syaoran guardó silencio, esperando a que su amigo entendiera la indirecta.-
-¿Estás insinuando que ella tiene alguien que la pretende?-
-Exacto, se guarda para ése alguien. ¡La tenía en mis manos! Pero sentía como se tensaba, y ése miedo…-
-Ahora me sales con que tienes antenas receptoras… Mira, no creo que sea más que las crueldades por las que pasó en el galeón de Murray. Estaba sola cuando la compré.-
-Quizá tengas razón- Syaoran hizo una mueca de confusión, muy en el fondo comenzaba a querer que lo que dijo Eriol fueran cierto.
-¿Entonces? ¿Cuál es la razón de que estés en la casa de Li, si no es para trabajar en el casino?- Tomoyo preguntó de repente aprovechando la privacidad que tenían en los probadores de ropa.
Sakura borró su sonrisa del rostro.
-No sé como llegué aquí exactamente. La isla donde yo vivía fue atacada por los piratas de Murray "el mercader de esclavos" . A mí me tomaron como prisionera y terminé siendo vendida a Syaoran. –
-¡No puede ser! ¡¿Y tú familia?!-
-¡No quedó nada! ¡El único recuerdo que tengo de esa noche es a Yukito tratando de salvarme. Pero Murray jugó sucio y le dio de balazos, lo dejó muy herido ¡Y no sé si está vivo! – Sakura rompió a llorar, cayendo de rodillas. Tomoyo se agachó y le acarició el cabello, mostrándole su apoyo.
-Yukito es mi prometido me dijo que me buscaría… pero ni siquiera sé si sigue con vida. Hoy estoy enormemente agradecida con Syaoran y Eriol por haberme ayudado, pero como me gustaría regresar a casa y contraer matrimonio con él-
-¡Sakurita! ¡No digas eso! ¡Que el Joven Li no te oiga decir eso!- Sakura levantó su vista, mostrando algunas lágrimas que aun caían.
-El compró tu libertad… compró mi libertad y compró la de muchas chicas. Somos de su propiedad y le debemos cada día de nuestras vidas. De él corre tu protección y el que no sigas con Murray así que no desees volver a casa.-
-¿Pero como Yukito me encontrará?- Siguió Sakura sollozando.
-Conforme pase el tiempo te ganarás la confianza de Syaoran, entonces te dejará salir de la hacienda a donde te plazca. Mientras sólo te resta esperar a que el joven Yukito esté con vida-
A Sakura le pareció que Tomoyo era una buena persona, y podía llegar a ser de confianza.
-Por favor, no cuentes nada de lo que te he dicho.- Ella tomó las manos de la chica de ojos azules, en forma de súplica.
Tomoyo le sonrió.
-No te preocupes-
Ambas chicas regresaron con algunas bolsas de compras a la Casa Secundaria, iban pasando por el pasillo que llevaba a sus habitaciones cuando vieron que una chica se acercaba, ésta iba acompañada con Chiharu y también vestía de Can-Can así que pensó que sería Mei-Lin. Corrió hacia ella para saludar y presentarse.
-¡Sakura espera- La quiso detener Tomoyo.
-¡Mei Lin! ¡Un gusto en conocerte! Soy Sakura y viviré aquí de ahora en adelante- Sakura le extendió la mano, pero Mei Lin la pasó de largo.
-No me toques…sucia esclava- Le susurró la serpiente ésta cuando pasó a su lado. Chiharu se disculpó con una reverencia, y siguió a Mei Lin.
-¡¿Pero cuál es su problema?!- Quiso saber Sakura.
-Eso mi querida, significa que te reconoce como competencia, ten cuidado-
-¿Competencia? ¿A qué?- Sakura no entendía las palabras de su nueva amiga.
-Así es con todas al principio. Si eres demasiado bonita te considera como competencia a robar el corazón del joven Syaoran Li. Pero conforme pasa el tiempo se acostumbrará a tu presencia-
-¡¿Qué yo enamoré al Joven Li?!- Sakura se puso roja al recordar lo que había pasado con él.
-Hueles tan bien…- Ahí estaba de nuevo la voz seductora de Syaoran.
Pegó su cuerpo al de ella por completo, haciéndola caminar hacia la cama. Sakura sintió la creciente excitación de Syaoran en sus muslos, y fue cuando el corsé sin previo aviso cayó.
-N-no, ¡de ninguna manera enamoraría a ese idiota!- Sakura se fue a su habitación ofuscada y acalorada.
-Eso dicen todas- susurró Tomoyo para sí, pero antes de entrar a su habitación terminó su frase
.- ¿Verdad Joven Eriol?- Dicho eso sonrió dulcemente y entró cerrando la puerta tras de sí.
En la esquina del pasillo, Eriol sudaba frío y su corazón casi se podía ver latiéndole en su pecho. Ella lo había descubierto acechándola.
-Tan Suspicaz- Eriol soltó una risita nerviosa, para luego acomodarse el traje y seguir su rumbo a la Casa Principal y continuar con sus negocios.
Ya habían pasado varios días y Syaoran y Sakura seguían sin dirigirse la palabra.
Una vuelta, de costado, boca arriba, debajo de la almohada, en el suelo ¡De acuerdo! ¡Era imposible dormir!
Syaoran no podía más con el remordimiento. Decidido a arreglar las cosas tomó su bata de dormir, y salió de su habitación rumbo a la Segunda Casa. Le importaba un cuerno la hora que fuera, aún no habían llegado las chicas del casino y nadie los interrumpiría.
Llegó a la habitación más rápido que quien huye de algún peligro, y tocó la puerta. Esta vez no abría tentaciones.
¿Quién sería a esa hora? Las chicas no habían llegado del casino. Probablemente sería Wei.
-Pase-
Syaoran respiró hondo, abrió la puerta y la cerró tras de sí.
-¿Qué se le ofrece señor Wei?- Sakura se estaba trenzando el pelo para dormir, pero el reflejo que se acercó a ella con una mirada casi amenazadora no era Wei.
-¿Joven Li?- Sakura se dio la vuelta de inmediato, parándose y yéndose lo más lejos que pudiera de él.
-Basta Sakura, vamos a hablar seriamente- Syaoran se acercó a ella y la tomó bruscamente de la mano, sentándola esta vez en la cama.
-¡Deja de evitarme!- Rugió Syaoran.
-¡Ha! ¡¿Ahora mi atención está comprada también?- Le tiró en la cara Sakura.
-Me debes mucho Sakura…-
Syaoran se acercó peligrosamente a ella, haciendo que la chica se arrastrara con los codos hacia atrás. Cerró los ojos con miedo en espera de lo que podría venir. Pero todo lo que sintió fue una húmeda y tibia presión en su frente.
Ella abrió los ojos, viéndose reflejada en aquellos orbes ambarinos que la miraban atravesándole su ser.
-Siento mucho mi estúpido comportamiento. De verdad estoy muy arrepentido.- Le tomó ambas manos pero no se atrevió a mirarla a la cara.
-Como decirle que no Joven Li, usted ha sido tan bueno conmigo.-
Ésta vez el alzó su cara en sorpresa. ¿Sería a si de fácil?
-¿No me pedirás nada a cambio? ¿No me abofetearás?- Syaoran la miraba como si fuera un espécimen de otro planeta, a lo que ella se rió. Su riza se oyó como campanillas en todo el cuarto, y el ambarino se quedó prendado, dejando de respirar por un segundo.
Fue en ese momento que un dolor en el pecho lo atravesó. ¿Cupido le había flechado?
-Lo único que quería era que se disculpara de frente. No quiero que pensara que soy una mujer simple o fácil-
No podía decirle a Syaoran la verdadera razón por la cual se había negado aquella noche. De acuerdo, sus días en aquel Galeón fueron espantosos, traumáticos. Pero ella sabía ser fuerte, sabía que no todo el mundo la iba a lastimar y cuando él la tocó sintió como su cuerpo se rindió, pensó que no estaba mal entregarse a alguien que era tan dulce con ella. Que la trataba con tal devoción.
Pero en ese momento, sintió el frío metal del anillo que colgaba de su cuello.
Yukito, su prometido, el hombre que más amaba. De no ser por el maldito de Murray ella ya se hubiera casado con él, y probablemente así hubiera sido su noche de bodas pero ¡Tenía que haber sido esclavizada! ¡Ahora no podía escapar de aquel hombre que la mantenía entre sus brazos!
Sin embargo Yukito confiaba en ella, casi había muerto por ella y no podía hacer el amor con alguien mientras él sufría por encontrarla.
Fue entonces cuando sintió los cálidos dedos de Syaoran y ella gritó.
La respuesta de Syaoran la trajo a la realidad de nuevo. Al parecer había estado contestando preguntas al automático.
-¿Entonces mañana tengo mi desayuno casero?- Preguntó Syaoran con un pié fuera del cuarto, girando medio torso.
-Seguro Joven Li- Sakura asintió de prisa para que Li no sospechara que no había puesto mucha atención a la conversación.
Una vez que el abandonó la habitación, el pecho le dolió y comenzó a palpitar sin control, como si hubiera estado corriendo y se hubiera detenido de repente. ¿Una flecha?
¿¡Cupido estaba jugándole una broma?!
Cerca de ahí, Mei Lin escuchó la conversación. Había ido a ponerse unos zapatos más cómodos y seguir con su turno, peor se detuvo al ver que Syaoran entraba al cuarto de la chica completamente serio.
Se quedó ahí tiesa, hasta que oyó de nuevo la puerta abrirse luego de unos minutos.
-¿Entonces mañana tengo mi desayuno casero?- Dijo Syaoran. Mey Lin se llevó una mano a la boca casi inconscientemente. ¡Syaoran nunca se dirigía a ninguna mujer tan dulcemente!
Y si no era ella, no sería nadie.
A la mañana siguiente, aprovechando que Sakura ya hacía sus deberes, entró a la habitación. La destruiría, haría que la corrieran por rata, pero tenía que encontrar algo que la chantajeara en caso de que su plan fallara. Algo de valor.
Entonces, en el joyero encontró una única posesión; un anillo.
Lo dejó pensando que no sería tan importante. Eso hasta que vió el enorme brillante y unas letras que estaban en la parte de adentro.
-¿Cásate conmigo vida mía? ¡BINGO!- Saltó Mey Lin llena de felicidad por haber encontrado algo mejor. Syaoran se sentiría engañado, se alejaría de ella por puta.
¡Estaba comprometida y tonteaba con Syaoran! ¡Con su Syaoran!
-¡Syaoran! ¡Syaoran! ¿¡Quién limpia los cuartos de las chicas?!- Exigió saber Mei Lin plantándosele enfrente del escritorio al joven que se esforzaba por leer un escrito de unas acciones que pronto iba a adquirir.
-¡Maldita sea Mei Lin! ¿Cuál es el problema?-
-Nunca me habías hablado así Syaoran- fingió Mei Lin con un tono meloso que le puso la piel de gallina a Syaoran.
-¿Cuál es el problema Mei Lin?- Syaoran no quitó ese tono seco, así que la chica de cabellos lacios negros y mirada de fuego puso en marcha su plan.
-Desaparecieron mis aretes de jade- Esperó la reacción de Syaoran, éste de inmediato dejo de leer sus importantes asuntos, para dedicar una mirada incrédula a Syaoran. Él sabía lo importantes que eran para ella. Eran el único recuerdo de su familia.
-¿Estás segura?- Syaoran se levantó de la mesa.
-Si- Una lágrima más que falsa rodó por la mejilla de Mei Lin.
-Pídele a Wei que los busque por toda la Segunda Casa y a Fan-Ren que te ayude a buscar en la Casa Principal-
Mei Lin sigue con el plan y rompe a llorar.
-¡Es por ella! ¡Desde que Sakura llegó se me han estado perdiendo cosas! No quería decirte porque eran cosas sin importancia, ¡Pero esos aretes son lo que más quiero en este mundo!-
-¿¡Estás diciéndome que Sakura los robó?!- Syaoran fue a donde Mei Lin para pasarle un pañuelo que sacó de su camisa. Ella lo tomó y continuó con sus sollozos exagerados.
-Nunca se me había perdido nada antes que ella llegara, ¿Ella es la que hace los cuartos no? ¡Seguro me agarra de tonta pensando en que no me daré cuenta si los tomaba! Aparte ¿Me crees así de descuidada como para perder algo tan importante?- Mei Lin quebró su voz y continuó llorando.
-Revisaré yo su cuarto, para que te des cuenta de que estás en un error y te quites esa mala idea de Sakura- Syaoran salió de su oficina privada, salió a la terraza y cruzó los jardines para llegar a la Segunda Casa.
Subió las escaleras, dobló pasillos, y casi sin aliento logró llegar a la habitación que quería.
Entró sin pensar dos veces, desesperado. No quería saber, no quería pensar ¡Que se había equivocado de persona!
Lo primero que se le ocurrió fue buscar en el tocador donde siempre se arreglaba ella, aunque no lo necesitara demasiado. Abrió y cerró bruscamente los cajones, y en una de esas salió volando el joyero de porcelana, haciéndose mil pedazos.
¡Pero qué estúpido! ¡¿Cómo no se le ocurrió?!
Buscó entre los pedazos con cuidado a no cortarse, y lo que rescató fueron Uno: los malditos aretes de Mei Lin, pero lo que lo terminó de encolerizar fue un anillo que también sacó de entre la porcelana.
Un anillo de oro con un sencillo diamante en el centro. Lo dejó ahí dispuesto a exigir de qué demonios iba toda esta bajeza por parte de Sakura, entonces sintió algo rasposo al dejar el anillo en el tocador, lo que le hizo pensar que había algo ahí que le podría decir más acerca de ella.
Y pronto deseo no haberlo hecho.
"Cásate conmigo, amor mío"
¡Su suerte en el amor estaba podrida ¡¿Sakura estaba comprometida?! ¿¡Quien era el desgraciado?!
Unas calles más debajo de la hacienda de Syaoran Li, en un callejón donde sólo las ratas se meten, había una discusión que nadie se atrevía a intervenir, más porque uno de ellos tenía una espada empuñada con fuerza.
-¡Ya le dije todo lo que sabía Señor!! ¡Por favor déjeme ir!-
-¡No es posible que no sepas más! ¡Eres de la tripulación de ese degenerado de Murray!-
-Sólo sé que la chica fue vendida hace unas semanas en la Plaza Central, ¡Un millonario que vive a unas casas de aquí la compró por 10 mil pesetas de oro!-
-Muy bien- Lo aventó contra la pared, saliendo de ese callejón procurando no haber sido visto por nadie importante. Aquel joven de cabello platinado y apariencia intelectual. Yukito Tsukishiro.
Le habían dicho que no le era recomendable meterse con ésa gente, que gente muy poderosa los apoyaba. Que incluso con quien se enfrentaba era el responsable de que él hubiera podido poner un pié en esa ciudad costera.
-¡Ha! ¡Si no puedes luchar contra ellos, úneteles!-
Syaoran Li no se enteraría ni lo que lo golpeó una vez que se ganara su confianza. Pagaría caro por haber comprado la libertad de la mujer que sólo a él le pertenecía.
GRACIAS POR LOS REVIEWSS QUE AHORA ME HAN LLEGADOOOOO!! DE VERDAAAD :D!!!! TRATARÉ DE HACER LOS CAPITULOS MÁS LARGOS PARA SU MEJOR ENTRENTENIMIENTO. POR CIERTO!!!!!!!!!!!!!!!!
Yukito se meterá a la boca del lobo. Es hábil inteligente, educado y tiene lo que se necesita para que lleve la administración de la Hacienda en paz. ¿Syaoran aceptará dalre trabajo?
Sakura se quedó de piedra al ver a su amado una vez más. Pero no es lo que imaginó. ¿Porqué se siente angustiada? ¿Será que ahora sus sentimientos han cambiado?
Syaoran harde en celos.
