Ehh aquíi !!!! El quinto capítulo!!! Una especial dedicatoria a Nisicrita, Pechochale17, Ashaki, Xenaigel,CCH, Esmeralda, Ifanycka, kesiichan, alevip y la misteriosa señorita A de Las Crazy Girls que me ha mandado un review hoy 15 de enero. ¡Gracias por su apoyooo!! ¡Me hicieron querer actualizar pronto!!!

Cursiva: pensamientos

Linea gris: CAMBIO DE ESCENA

Mujeres Divinas Capítulo 5:

-Señorita Mei Lin, entonces, ¡cuénteme que pasó al final!- Pidió Chiharu chillando como silbato por la impaciencia.

-Pues que Syaoran salió hecho alma que lleva el diablo, quien sabe a lo mejo en unas pocas horas veremos a esa perra pobretona recogiendo sus cosas directo a un barco que se la lleve lejos de éste puerto- Mei Lin, despreocupada y confiada de que su plan iba a salir a la perfección, se maquillaba con entusiasmo exagerado para ir a recibir a sus clientes en el casino.


-Eh, Syaoran, esa alfombra es muy vieja la vas a…- Eriol hablaba con cautela, en éste momento cualquier palabra que dijera podría llevar a su amigo a explotar, y ahora sí ni él ni la alfombra que defendía sobrevivirían.

-¡¡Me importa un soberanísimo cacahuate que ésta tela corriente se rompa!!- En realidad, la alfombra era carísima, pero estaba metido en cosas más importantes que romper la alfombra que había sido hilada a mano por monjes tibetanos con hilos sagrados del Dalai Lama.

Esperaba como león enjaulado la presencia en su oficina de aquella muchacha de ojazos verdes, le preguntaría lo más civilizadamente posible ¡Qué carajo hacía ella con un anillo de compromiso! Y es que un hombre celoso pues… hay que tener cuidado Sakura.

-Eriol, quiero que te vayas de aquí, hablaré a solas con ella- Siseó Syaoran.

-Amigo, mi trabajo aquí es evitar que te conviertas en el animal que no quieres ser- Lo último que vió antes de que sus lentes se estrellaran violentamente contra el suelo fue el puño de su amigo estamparse certeramente en su cara.

Eriol retrocedió unos pasos, limpiándose con la muñeca la sangre que le comenzó a brotar de la comisura de su labio inferior, pero fue tarde para alejarse pues a los segundos Syaoran lo agarró por el cuello de la camisa atrayendo al joven inglés hacia él sin ningún tipo de advertencia.

-¡¿Qué me crees Eriol?! ¡¿Crees que voy a azotarla?! ¿¡O me crees de algo más bajo?!- Syaoran lo zarandeaba, despeinando a Eriol entre jalada y jalada.

-¡¡MÍRATE Syaoran! ¡¡Los celos te siegan y te hacen confundir las cosas!! ¡¿Y tú que me crees a mí?! ¡¿Un saco de papas?! ¡¿Un cerdo inglés?! –

Eriol interpuso sus manos entre él y Syaoran, haciéndolo tambalear por la fuerza con el que lo empujó. Se acomodó la ropa, se pasó la mano por su sedoso cabello carbón y con todo el orgullo de hombre británico que tenía se agachó para recoger sus lentes, volviendo su atención a Syaoran quien se estaba sirviendo una copa de whisky seco.

Tomó todo el trago, tosiendo por la fuerte bebida que le raspaba la garganta, volvió a servir, esta vez acercando la copa a Eriol, quien lo miró apretando la mandíbula y con ojos entrecerrados.

-El alcohol te desinfectará el labio. Arderá, pero el sabor es el mejor de esta ciudad.- Syaoran y Eriol mantenían un contacto visual intimidante característico de ambos jóvenes, hasta que por fin el refinado inglés aceptó el trago.

-Por el mejor whisky inglés de importación. Salud- Lo bebió de un trago, tosiendo un poco más fuerte que Syaoran y llevándose la mano al labio que le comenzaba a arder, pero a curarse.

El magnate ambarino le palmeó la espalda.

-Eriol, por favor vete- La mirada de Syaoran dejó ver una gran aflicción que pocas veces Eriol descubría, así que sin preguntar más después de una ligera charla se fue.

Al poco rato Syaoran se sentó en su sillón de cuero, esperando frente a la chimenea de su elegante y barroca oficina por la personita por la cual preguntó. Tenía el anillo apretado entre sus manos, queriendo deshacerlo con su propia fuerza…

…Como si con la destrucción del anillo se disolviera también el compromiso de Sakura y que su corazón se quedara con él para siempre.

Entonces la voz de aquella chica, que lo hizo revolverse entre su cómodo asiento.

-Joven Li, ¿quería verme?- Al entrar a la oficina del joven sintió una enorme tención que casi la hizo olvidar que hacía ahí.

-Ven- La monosílaba de Syaoran salió con aspereza.

Sakura caminó lentamente hasta el sillón donde lo vió mirando como el fuego se retorcía entre las brasas, y con la brisa que entraba por el ventanal abierto que dejaba ver la luna llena.

-¿Diga Joven Li?- el joven ambarino vió a Sakura plantándose frente de él, con su característica sonrisa y luz en su mirada, mezclando su piel de porcelana con la danza del fuego. Viéndola así, tan frágil, tan inocente y bella que algo se le quebró adentro. Dolía tanto que su respiración se desigualó.

¡¿Quién era?! ¡¡¿Quién era el maldito dueño de su corazón?!!

-¿Joven Li sucede algo?- Volvió a preguntar Sakura un tanto preocupada al ver que Syaoran no respondía.

-Qué si sucede algo…¡Que si sucede algo! ¡Me pasan un montón de cosas Sakura!- Al momento en que Syaoran bramó la flor de cerezo dio un respingo que la hizo temblar.

El ambarino se paró de su asiento tan bruscamente que hizo que Sakura retrocediera un paso.

-Te salvé de tu destino con aquel cruel mercader de esclavos… te di un hogar, te he protegido, te he dado cosas materiales pero lo más importante ¡Te he dado mi confianza y mi cariño! ¡¿Y tú me lo pagas así?!-

Del bolsillo de su pantalón de satín sacó los aretes de jade de Mei Lin, y al ver la cara de total confusión de Sakura confirmó sus sospechas.

-Mei Lin me dijo que TÚ habías sido capaz de robar sus pendientes de jade, al principio dude, pero ahora me doy cuenta de que yo estaba bien. Tú no serías capaz de traicionar mi confianza tomando algo de ésta casa que no te pertenezca- Syaoran dio otro paso al frente, y Sakura otro atrás.

-No entiendo de qué está hablando Joven Li- La voz de Sakura salió más aguda de lo normal, estaba comenzando a ver la otra cara de la moneda de este chico y le asustaba no saber el porqué.

-¡¡No he terminado!!- Volvió a bramar Syaoran, haciendo que Sakura callara abruptamente.

- ¡¡¿Pero verdad que sí sabes traicionar mi confianza de otras estúpidas maneras?!!-

-No sé de qué…- Sakura comenzaba a temerle de verdad, jamás había visto tanta rabia en los ojos de alguien y con ese ámbar hirviendo en enojo junto a los efectos de luz del fuego que se agitaba cada vez más lo hacían parecer una persona realmente imponente… y hasta malvada.

-¡¡Oh sí que sabes!!- Syaoran dio otro paso hacia el frente, tomando a Sakura del brazo, haciéndole daño.

-¡Syaoran!- Gritó Sakura al borde del trauma, cerrando sus ojos fuertemente. ¡Estaba tan asustada!

-¡¡¿Cásate conmigo, vida mía?!!- En ese instante Sakura dejó de forcejear, mirando la expresión de rabia de Syaoran quien sostenía frente a los dos el anillo de compromiso, como si se lo echara en cara, como si la despreciara.

-¿Cómo es que tiene usted mi anillo de compromiso?- La pobre chica quería que se la tragara el fuego que ya comenzaba a extinguirse, seguía temblando de miedo por Syaoran, comenzaba a sentir como sus dedos dejaban marcas en su brazo.

-Yo compre tu libertad, ahora no te irás de aquí, ¡No puedes irte de aquí!- Tiró el anillo al suelo con tal fuerza y enojo que hizo que rebotara y se perdiera entre las sombras de la habitación. Sólo su brillo le delataba.

Sujetó a Sakura por los hombros valiéndole que ella forcejeara. Le plantó un beso húmedo en el cuello, recorriéndola hasta los hombros.

-Ahora no puedes escapar de mí-

Sakura no tuvo ni tiempo de alegar por que parara, estaba petrificada y asustada cuando Syaoran de una sola, arrancó el encaje con todo y la delicada tela de la parte delantera del vestido con el que ella hacía de ama de casa, dejando al descubierto sus rosados pezones. Su pecho subía y bajaba con rapidez y profundidad.

-Nadie más que yo te tendrá así, Sakura- Dicho esto hundió su rostro entre el nacimiento de sus senos, besando con la ternura que hasta ese momento no había demostrado, Sakura, ante la calidez del aliento del joven encorvó su espalda con la sensación placentera, robando una sonrisa de victoria al chico. La tenía para él.

Aprovechando el momento de debilidad de la "fierecilla" la cargó tomándola por ambos muslos. Suculentos y suaves muslos.

Chocándose contra todo mientras Syaoran no dejaba ir los labios de Syaoran contra los suyos, la dejó caer con delicadeza en el propio escritorio del magnate más joven y millonario de la ciudad. Él mismo.

Papeles cayeron al piso y poco les importó los caros vasos de cristal templado que habían roto, junto con el whisky inglés que tanto disfrutaba Eriol.

Syaoran dejó los labios para morder uno de los pezones erguidos de la muchacha, quien se encontraba con las piernas enrolladas alrededor del salvaje ambarino, ahogó un gemido. Cada vez le costaba más reprimirlos. Sin embargo seguía temblando y esta vez Syaoran lo notó.

-No, no así pequeña inocente. No cuando es impulso de mis celos.- Susurró Syaoran al tiempo que notaba como Sakura correspondía cada vez más las caricias, al grado de jalar a Syaoran con las piernas como si quisiera que la hiciera suya de una vez.

Sakura abrió los ojos de repente, descubriendo la mirada llena de fuego místico y pasión que tenía Syaoran, pero también tenía una ternura infinita, tristeza y soledad. La dejó en paz.

Se quitó de encima de ella, contemplándola unos segundos más; Su cabello que parecía hebras de hilo de seda esparcido por toda la mesa de caoba, sus pechos al descubierto adornados por el vestido hecho jirones por el mismo, su respiración agitada, sus labios hinchados y rojos, sus preciosos ojos esmeraldas que le miraban curiosos e intrigados.

Entonces volvieron a él, imágenes que no quería ver. ¿Ella? ¿Poseída por otra persona? ¡Depositando sus semillas en ella! ¡Y un cuerno!

Se volteó, ofuscado y alterado. Celoso.

-No puedes irte de aquí. ¡Pobre de ti que te vayas de aquí!- Gritó todavía sin mirarla.

¿¡Qué pasaba por su cabeza que era tan endemoniadamente bipolar?!

-Joven Li, ¡No puede retenerme en contra de mi voluntad! ¡Yo de verdad quiero regresar a mi hogar!-

-¡¿Y quién te espera haya?! ¡¿El guarro con el que te vas a casar?!-

-¡¡El es una buena persona!!- Sakura se paró del escritorio al tiempo que Syaoran tiraba los vasos que quedaban en la mesilla de al lado del sillón de cuero. Haciéndolos añicos por completo.

-¡¡Eres ingenua o eres tonta!!- Syaoran explotó y se giró a ella, la vió cubrirse el pecho con sus brazos, provocando que el joven se riera con ironía. La tomó de las muñecas haciendo por la fuerza que quitara sus brazos.

-¡¡Esto es lo que busca ese imbécil!! ¡¡Después de tu noche de bodas será el día en que conozcas la verdadera cara de la moneda!! ¿¡Y si te sale casas con un patán?!-

-¡¡Aquí el patán es usted!! Mi prometido nunca jugaría con mi cuerpo y mis sentimientos-

-¿Y para que discutimos? Después de todo de este lugar no te vas. No puedes escapar ni huir. Te encontraría en donde fuera.-

-¡¿Sabes qué?! Si esa es tu manera de retener a las personas entonces te quedarás SOLO!-

Sakura calló su boca cuando se dio cuenta de lo último que le había dicho. Había hablado de más, y lo confirmó cuando miró su rostro lleno de sorpresa.

Syaoran soltó un bufido, su rostro se tornó melancólico mirando el fuego. La soltó dejando que ella se cubriera de nuevo.

-Yo no recuerdo ni un día en que no he estado solo. Tengo compañía sí, pero al final, siempre acabo solo.-

Sakura estaba atónita y se sintió terriblemente mal por él, todos los problemas que tenía seguro no eran en comparación con lo que él vivía. Pues ella siempre tuvo apoyo para superar sus problemas y él…

-Mi padre murió cuando yo era recién nacido, mi madre murió de tristeza. Mi hermana luchó por educarme sola contra todo el mundo, pues ambos quedamos huérfanos. Crecí en un mundo lleno de inseguridad, con golpes, con azotes, hacíamos de todo para sobrevivir, pero mi hermana siempre insistió en que yo estudiara.-

Syaoran se sentó en el sillón de nuevo, pasando sus manos por su rostro, suspirando de melancolía. Pero al fin pudo sacar todo el veneno que tenía dentro, a una sola persona.

-Se partió la espalda trabajando para que yo pudiera estudiar, fui madurando, dándome cuenta de la crueldad de éste mundo, de las injusticias…-

-Me propuse llegar alto, muy lejos, a una posición donde todos los que pisotearon a mi familia se doblegaran a mis pies y de tal manera que incluso mis bisnietos pudieran vivir el doble de acomodados que yo ahora, y no tuvieran que pasar los tormentos que yo. Pude terminar la universidad, llegué a donde quise....-

Tomo aire y continuó.

-Es por eso que no reparo en gastos, que le cumplo todos sus deseos. Le debo a ella todo lo que soy y lo que tengo. Pero al final… estoy solo.-

-Syaoran yo no quise…- Sakura intentó poner una mano suya en el hombro musculoso del chico de ojos dorados, viéndolo así, tan desprotegido.

El la detuvo con un ademán de su mano.

-Entonces llega la persona más especial que he conocido en el mundo. Que me conoce en ésta faceta de debilidad, que me ha hecho sonreír abiertamente desde hace tanto tiempo, con la que me siento a gusto a todas horas, todos los días-

Entonces Syaoran se paró del sillón, acercándose a ella lentamente. Ella aprieta los labios y sus brazos mostrando resistencia a lo que él quisiera hacer con ella pero él simplemente la rodeó con sus brazos suavemente, depositando su mejilla en la cabeza de Sakura.

-Sin embargo, descubrí que su corazón tiene dueño, y encima me ha recalcado que me quedaré sólo toda mi vida. ¿Por qué a pesar de todos los lujos que tengo me siento tan vacío? ¿Por qué a pesar de que tú no tienes mucho, te sientes tan bien?-

-Joven Li, de verdad estoy muy agradecida por todo lo que ha hecho por mí, pero tiene que entender que yo ya estoy enamorada de…-

-¡No lo digas! No te vayas-


Suena el timbre de la Casa Principal, una enorme campana que hace que Wei vaya a ver. ¿Quién puede estar aquí a estas horas de la noche? El señor Eriol estaba en la terraza con una de las señoritas del casino.

Wei abre la puerta un poco, suficiente para ver de quien se trataba.

Tenía lentes al igual que el amigo de Syaoran Li, pero éste era más alto y tenía el cabello y los ojos grises, su mirada era amigable, pero no sabían que la sonrisa de ese momento era falsa. No podía odiar más a la persona que no le dejaría llevarse tan fácil a Sakura. Era suya por default.

-Lamento irrumpir en esta hacienda tan tarde, señor. Pero quiero ver al hombre que es el dueño-

La manera tan arrogante de aquel hombre extraño al hablar no hicieron que Wei se fiara así que no le dejó pasar.

-Lo lamento joven el Señor de esta casa ahora mismo está ocupado- Wei iba a cerrar la puerta, así que el misterioso extraño de lentes tuvo que usar el plan B.

-Soy del Palacio de Gobierno, me han asignado para ser el guarda espaldas del Joven Syaoran Li-

-El Joven no tiene problemas con ninguna persona, no necesitará de sus servicios-

-¿Wei? ¿Qué pasa?- Eriol al ver que Wei se veía un poco nervioso y no abría por completo la puerta metió sus cartas en el asunto.

-Es este joven señor Eriol , dice que viene por parte del Gobierno y a sido asignado como guarda espaldas del señor Syaoran.-

-¿Qué? Syaoran no necesita de la protección de nadie.- Eriol hace a un lado a Wei para ver de quien se trataba, dejando ver al joven que no había revelado su nombre todavía.

-Eso mismo le dije… pero de una manera más educada- Susurró Wei al tiempo de que se regresaba a la cocina.

-¿Quién eres?- El chico se veía bastante bien presentable, pero a veces, éstos eran los más peligrosos.

-Yue Tsukishiro- Obviamente no revelaría su nombre verdadero, se lo tirarían a balazos si es que ya sabían cómo se llamaba el prometido de Sakura.

-¿Por qué estás aquí?- La voz de Eriol era seca y desconfiada. Escudriñaba con la mirada a aquel hombre.

-Como dije, vengo del Gobierno. Y si no quiere que empiecen los problemas legales, déjeme pasar a hablar con el señor de ésta hacienda-

Yukito, ahora bajo el nombre de Yue le pasó por la estrecha abertura de la puerta que Eriol le dejó para comunicarse un papel firmado por el mismísimo Gobernador del Estado. Sin duda era un documento oficial in des acatable. Tendría que dejarlo pasar y no podía hacerlo esperar.

-Venga conmigo- Eriol lo dejó pasar, pero seguía con su actitud fría.

En la terraza, Tomoyo se levantó de la mesa con una cara de extrañada acerca de la repentina visita de aquel joven. Eriol le hizo ademán de que no se acercara, ella entendió que había problemas y se limitó a sonreírle al inglés.

-Sígame- Otra escueta monosílaba por parte de Eriol.

-Subieron por las escaleras, pasaron por el balcón donde estaba la mesa con el mantel blanco y florero con rosas donde Eriol siempre se sentaba a platicar con Syaoran hasta que llegaron a la oficina. Pero algo los detuvo en seco.

-¡No lo digas! No te vayas- Se oyó el bramido autoritario que venía desde la habitación.

-¡Joven Li no me haga esto!- ¡Esa voz la reconocería en donde fuera! Yukito no pudo controlar sus impulsos y entró en la habitación.

Las dos puertas se abrieron de golpe, y la imagen que vió de su prometida le hizo querer arrancarle los brazos a aquel imbécil que ahora sabía, era el magnate Syaoran Li.

Sakura gritó al no ver en primera instancia de quién se trataba aquel que había interrumpido de repente, recordando que su vestido estaba rasgado por la parte de arriba, por suerte la poca luz del cuarto ayudaba bastante.

Syaoran actuó más rápido y se paró como estatua cubriéndola con su ancha espalda, se quitó el saco y se lo pasó. Un leve Gracias cómplice fue lo único que escucho de Sakura, el se sonrojó un poco, pero luego el mal temperamento volvió.

¡Nadie tenía el derecho de entrar a su oficina privada de ésa manera! ¡Y menos cuando podrían avergonzar a Sakura!

Yukito se había quedado de piedra maldita sea. Sakura estaba siendo estrechada en toda la extensión de la palabra por un completo y absoluto extraño que, lo más importante, NO ERA ÉL.

Pero la sangre le empezó a hervir de verdad cuando se fijó como aquel chico de aspecto imponente y molesto la cubría de él y le pasaba su saco de satín negro. ¡¡Si se atrevió a tocarle un pelo!!!

Contrólate Yukito. Se recordó.

-Soy Yue Tsukishiro me envían del Gobierno con un papel oficial que le conviene leer- Sonó más arrogante de lo que quería, sabía que con ese hombre eso no sería un buen comienzo. Pero no podía evitar sentirse enrabiado.

Sakura asomó su cabeza desde detrás del fornido cuerpo de Syaoran. No podía creer lo que escuchaba, no podía creer lo que veía.

-¿Yue?…-Yukito le pidió a la castaña de ojos verdes con una seña muy discreta que no lo descubriera, y por suerte ella lo entendió. Syaoran lógicamente al no saber porqué miraba tan fijamente detrás de él, indignado le escuetó:

-¡¿Es que no tiene modales de caballero?! ¡Váyase de aquí! ¡Lo veré en la terraza!-

Yukito no se movió un milímetro, quería desafiar al señor de esa casa, quería saber con que persona se enfrentaba realmente, Syaoran, harto de que ese hombre fuera tan descarado sacó de su camisa una pistola de bolsillo plateada, apuntándola al techo.

¡PUUMMM!!

-¡Kya!!- Gritó Sakura tapándose los oídos. Eriol entró de inmediato a la oficina temiendo por la vida de alguno de los que estaban adentro.

Cayeron fragmentos de pintura y escombro del techo a causa de la bala.

Yukito ni siquiera pestañeó. No permitiría ser intimidado.

-¡¿Qué pasó aquí?!- Exigió Eriol.

-Maldita sea saca a este hombre de aquí, Sakura…- ¿Qué iba a decir? ¿Qué le había arrancado la ropa a Sakura y no podía salir de detrás de su espalda?

Mientras Yukito se ponía más enojado, ¡¿Se atrevía a llamarla por su nombre?!

-¡Eriol por favor!- Eriol entendió entonces como buen intuitivo que era, de inmediato jaló al hombre que aún estaba ahí plantado imponente.

-Muy bien, le espero en su terraza Señor Li- Su nombre lo dijo con tanto veneno que podría bien haber sido una maldición.

Le hecho una última mirada a Sakura quien casi le pidió con la mirada que no hiciera un escándalo.

Ahora de verdad se había puesto contra la espada y la pared… ahora que Yukito estaba ahí con una identidad falsa probablemente era para llevársela y que no los encontraran, pero entonces ¿Qué pasaría con Syaoran?

-Sin embargo, descubrí que su corazón tiene dueño, y encima me ha recalcado que me quedaré sólo toda mi vida.-

-¡No lo digas! No te vayas-

Sintió en ese entonces, un lazo muy fuerte. Y es que su naturaleza compasiva no la dejaría irse sin preocuparse por Syaoran Li. Le debía tanto y ella le traicionaría. Quizá de no ser por él nunca más habría vuelto a ver a su prometido.

No podía hacerle eso… no cuando iba a estar solo el resto de su vida.

Hablaría con Yukito, le pediría que no se la llevara hasta que Syaoran estuviese dispuesto a dejarla ir.

Claro, no se imaginaba que se quedaría incluso DEMASIADO tiempo más de el que esperaba.


Adelantos del próximo capítulo.

Yukito le pide a Sakura fugarse con él. Habían quedado de la hora, y la noche.

¡PUUMM! ¡PUMMM! Aquellos ojos ambarinos estaban cerrados inconscientes. Había caído de espaldas y su camisa blanca se empezaba a entintar de rojo.

Yukito estaba en la escena ¿Lo dejaría desangrarse y morir?

¡Mei Lin y Sakura se agarran a golpes! La desgraciada de Mei Lin va a echarle tierra a un gravísimo Syaoran. Sakura ve la situación más clara que el agua ¿ Yukito lo aceptará?