MUCHISIMAS GRACIAS A TODAS LAS PERSONAS QUE A PESAR DE QUE ESTE FIC ESTABA LITERALMENTE PARADO, ME PIDIERON QUE LO CONTINUARA, PUES LES TRAJE EL CAPÍTULO 7 DE ESTA HISTORIA.

MUJERES DIVINAS , CAMIKO NO PUNISHMENT

CAPÍTULO 7:

-¡Abran! ¡Abran!- Gritó Yukito jadeante, llevaba a rastras al patrón desde los hombros, y cuando Wei abrió la puerta de inmediato lo siguió jalando entrando de espaldas, los pies de Syaoran dejaban un camino de sangre. Parecía un muñeco al estar siendo jalando tan bruscamente. No se veía para nada como la persona menos cuestionada y poderosa de la ciudad. Lo cual casi provoca la locura de Wei.

-¡Señor Lee, oh Dios Mío! – Wei lo agarró de los pies y como hamaca lo llevaron hacia un cuarto de huéspedes.

Por tanto escándalo Fan Ren corrió alarmada desde su cuarto, con sus mechones a medio arreglar y el maquillaje no terminado. Casi se cae del balcón por la horrible visión de su hermano cubierto en sangre. Con la cara torcida por el dolor.

-¡AAAHHH!¡HERMANO!- Bajó las escaleras a tropezones mientras todas las demás chicas se asomaron también asustadas. Chiharu se llevó ambas manos a la boca y se alejó del balcón pegándose contra la pared, luego salió corriendo con lágrimas en los ojos, iría a buscar a su hermano.

-¡¿FAN REN QUE PASA!- Tomoyo miró a todos lados, y cuando vió la cantidad de sangre que manchaba el hermoso piso se quedó en shock, si Syaoran Lee estaba aquí en ese estado, ¿Dónde estaba Eriol? Comenzó a hiperventilar desesperada.

Mei –Lin ni siquiera se movió de su lugar, todo su cuerpo temblaba, la última vez que había visto tanta sangre fue cuando asesinaron a su familia enfrente de sus ojos, se dejó caer al piso, incapaz de articular palabra.

-! ¡Sakura, Sakura! – Tanto como su vestido a medio poner le permitieron, Tomoyo corrió hacia donde estaba Sakura, tomando un baño .

Oía un ruido anormal afuera, muchas voces, un mal presentimiento le hizo apurarse a salir del agua tibia de la tina. Se estaba terminando de vestir justo cuando arremetieron casi zafando las bisagras de la puerta de madera del baño. Sakura gritó por la sorpresa.

-¡Sakura tienes que venir conmigo ha pasado algo terrible! ¡Yue trajo al Señor Lee inconsciente y bañado en sangre!-

Un pinchazo en el estómago hizo que casi perdiera el equilibrio, sus lindas y serenas facciones se contrajeron en una descompuesta mueca de angustia.

Tomoyo era incapaz de enfocar su vista hacia ningún lado o de seguir ablando así que jaló a Sakura fuera del baño sin poder ésta preguntar más.

Todo era irreal en ese momento, todo parecía lejano, las voces de todos llorando, toda la gente que había entrado a la casa desde afuera consternada y asustada al ver a los que todos sabían era la persona más poderosa de la ciudad , con un pie en la tumba.

De cierto modo el caos le recordó a aquella noche, al fuego, a la pólvora que le lastimaba la vista, al humo que no permitía una decente bocanada de aire, y fue como una aparición aquel caballo blanco, con Eriol montado en el todo lleno de sangre seca, sucio y desaliñado, acompañado de un señor casi de tercera edad en bata blanca que se bajó de un salto ágil con un enorme maletín en mano.

Tomoyo pasó a un lado de ella, le caían lágrimas de alivio, literalmente chocó contra el pecho de Eriol, y éste se quedó completamente atónito, dudó en abrazarla pero cuando la sintió temblar por el llanto de la preciosa chica , cerró los ojos y la rodeó con sus brazos, pegando sólo su barbilla en la cabeza de la amatista, no quería mancharla de sangre.

-¡Joven Hiraguizawa! Temía demasiado por usted al no verle con el Señor Lee! ¡Pobre de él, que desgracia!-

-¡Señorita Sakura!- Oyó a lo lejos Sakura desde el cuarto de huéspedes en donde se escondía el rastro y pisadas rojas, salió pálida Fan Ren, sudando, con las manos y el vestido encostrados de sangre. Se encontraba bastante más serena que todos, al parecer ya había visto la muerte alguna vez.

-¡Señorita Sakura!- Ella era quien la llamaba, se acercó , comenzaba a entrar a la realidad.

-Mi hermano esta delirando, tiene mucha fiebre, pero llama por tu nombre a todo ser viviente dentro del cuarto, por favor necesito que vengas-

Sakura pestañeó varias veces, abrió y cerró varias veces la boca hasta que todo se conecto y le cayó la realidad golpeándola de repente. Syaoran había sido herido y a juzgar por la cara de las personas a su alrededor, no estaba nada bien, Yukito lo había traído, ¿El lo lastimó a propósito? No, su prometido sabía usar armas pero no era un asesino. ¿Quién le deseaba el mal a Syaoran?

-Si Señorita Fan Ren- Sakura estaba aun muy conmocionada, pero se había hecho muy fuerte en las semanas de viaje en el barco de Murray, vió de todo ahí, decidió por fin centrar su cabeza, y entrar a ayudar al Joven Lee en lo que pudiera. Le debía la vida, no se iba a quedar de brazos cruzados ahora que el la necesitaba.

Avanzó con paso decidido al cuarto y entró luego de suspirar hondo. Ahí estaba Syaoran, acostado en la cama sin camisa, su pantalón desabrochado y duro de tanta sangre seca, el doctor estaba sentado al lado de Syaoran, metiendo casi toda su mano muy cerca del espacio del corazón, intentaba sacar lo que parecía la última bala .Syaoran gemía no estando en sí, murmuraba cosas inteligibles, sudaba y movía la cabeza de un lado a otro, sus labios secos, su mandíbula apretada y las de su cuello y frente infladas ante el esfuerzo de no gritar.

-¡Joven Lee! ¡Estoy aquí!- El magnate la oyó en medio del dolor, había estado escuchando las voces de todos menos la de ella, donde estaba ella, ¿se había ido para siempre ya? ¿Jamás la volvería a ver? Prefería morirse si…

-Sak-k-ura- Murmuró quedo.

Toda la calma y serenidad de Sakura flaquearon, sus ojos se llenaron de lágrimas más que de inmediato, y llorando muy fuerte se acercó a él casi tropezando y le tomó la mano que parecía a punto de rasgar las sábanas al agarrarlas con tanta fuerza.

No se había percatado de la presencia de Yukito apoyándose en la esquina del cuarto, que miró con dolor en los ojos la escena. Se odió a sí mismo por haber salvado a ese idiota, pero luego se reprendió mentalmente. No había que desearle la muerte a nadie, y el decidió salvarlo en primer lugar. Pero aun así se consideró un maldito idiota.

Syaoran, luchando por su vida, apretó la mano de Sakura hasta dejarle morados los dedos, a ella le dolían los huesos estrujados, pero no le importó. Le hizo una rápida escaneada a su condición, tenía dos suturas recién hechas, con gazas a las que se les comenzaba a notar la sangre, una estaba en la clavícula izquierda, y otra en el hombro. Todas al lado del corazón. Un milímetro más cerca y… podría haber muerto. Y si se hubieran ido ese medio día, ella jamás se habría enterado. Y cuando él la llamara para que le apoyase, justo como ahora que él se aferraba a su mano como si su vida dependiera de eso, no estaría. Que miserable y poco agradecida se sintió.

Pero lo que Sakura interpretó así, en realidad era un naciente amor por aquel joven de cabellos chocolates, no era su culpa, no era por el dinero, era por la sinceridad, ternura y devoción en sus ojos miel, tan profundos.

-Eriol por amor a Dios, mírate, ¿¡Y Syaoran!- Llegó Yamazaki abrazado de Chiharu que llegó a llorar desconsolada a abrazar a Tomoyo y esta se le unió. Con sus ojos completamente abiertos lo cual era algo demasiado raro pues padecía una enfermedad de parálisis en los párpados sólo un shock muy fuerte conseguían abrirlos.

Eriol se quitó los lentes e hizo un ademán con la cabeza hacia el cuarto de donde salían y entraban personas con utensilios y vendas en las manos.

-Al fin salió la última bala, está entera, ya pueden respirar todos- La depositó en un cuenco de metal con gasas y se quitó los guantes, luego se limpió el sudor de la frente. Se veía más viejo de lo que había llegado a la hacienda hace un cuarto de hora. Fan Ren casi se deja caer al suelo llorando pero en vez de eso salió corriendo sollozando gritando el nombre de Eriol como loca.

De inmediato entró el inglés junto con Tomoyo, Eriol, Yamazaki y Chiharu y de último Fan Ren

-¡¿Y bien Doctor? - Preguntó Eriol impaciente.

-Es un milagro que esté vivo dado la enorme cantidad de sangre que perdió. De verdad que es obra de Dios que se haya salvado. –

Fan Ren con las manos juntadas como si fuera a orar, con una enorme sonrisa, corrió a abrazar a Sakura. Ambas se pusieron a saltar de felicidad, pero luego cayeron al piso de rodillas con las lágrimas escurriéndoseles como si de cascadas sus ojos se trataran. Sí que la habían pasado muy mal.

Yukito solo estaba ofuscado, estaba contento y aliviado de que no hubiera ocurrido una desgracia, pero hasta ahí. Los celos definitivamente no eran buenos.

Chiharu y Yamazaki suspiraron en un auto reflejo, pero a Yamazaki se le pusieron los ojos rojos, lo cual sorprendió a Chiharu, quien le abrazó y éste comenzó a hipar en el espacio entre el cuello y la clavícula de su hermana. Era un gran amigo suyo, en verdad se había asustado. Chiharu con lágrimas corriendo por sus mejillas, sólo lo abrazaba.

Todos dentro del cuarto se conmovieron y comenzaron a salir de la habitación poco a poco haciendo reverencias a los caballeros magnates y a las señoritas del casino y a Sakura. Todo comenzaba a mejorar.

Al mismo tiempo Eriol aventó sus lentes al suelo haciéndolos añicos y luego levantó ambas manos sujetándose la cabeza, se asomaron claras lágrimas a sus ojos, y cuando supo que no las iba a poder contener más salió del cuarto excusándose. Tomoyo le siguió.

La amatista lo oyó llorar sentado en el pozo, mientras el trataba de evitar sin éxito que sus lágrimas cayeran frotándose fuerte con el brazo la cara.

-¿Joven Eriol, se encuentra bien?- Tomoyo se sentó a su lado, pero Eriol se paró de inmediato, dándole la espalda.

-Qué vergüenza que una dama y más usted me vea llorando de esta manera, discúlpeme- Dijo Eriol con la voz medio cortada por el llanto.

Tomoyo se conmovió tanto.

-Joven Eriol, es bueno llorar, una persona sólo es suficientemente fuerte si es capaz de llorar-

-¡Yo no creo en nada señorita Tomoyo! ¡No creo en el cielo! ¡Soy el más grande de los escépticos! ¡Porque a mi jamás Dios me dio nada y me quitó todo por más que se lo pedí, por más que recé! ¡Pero el que esté Syaoran vivo ahora realmente me hace creer que hay algo más grande que nosotros! ¡Cuando lo vi tirado y haberlo creído muerto fue lo peor que me ha pasado! ¡Realmente desee que Dios me escuchara de nuevo! Crecí solo, huérfano. Era un vándalo, un descarriado bueno para nada ¡pero cuando conocí a Syaoran!, su determinación me contagió, saqué todo mi potencial y juntos llegamos a la cima, si él hubiese muerto, ¡yo no sé q…!- En eso Eriol paró de hablar en seco, no se dio cuenta cuando tensó sus manos en puños, pero sintió hasta la última fibra de su ser cuando Tomoyo le desdobló la mano y se la apretó. Se volvió para verla, y se encontró con unos ojos condescendientes, un mar gris calmo, que le tranquilizó el alma.

-Ahora todo está bien Joven, Él, Dios, lo escuchó y le cumplió su plegaria porque sabe de el hombre tan bueno que se lo pidió con tanta fuerza-

Eriol estaba sorprendido por sus palabras, no le tomó a loco, no lo cuestionó ni lo rechazó, una sonrisa sincera asomó en su cara a la chica de hermosa piel blanca que tenía enfrente. Y ella se la devolvió.

-Discúlpeme si le ofendo por la petición tan repentina que le haré ahora, pero por favor le ruego, permítame venir a verle otros días Señorita Tomoyo-

El doctor terminó de vendarle por completo, le dejó en la mesita de noche una larga prescripción de medicamentos, la manera de bañarle, tratarle las heridas y hasta los alimentos que debía ingerir las próximas semanas. También advirtió que quizá tuviera mucha fiebre en estos días, que si comenzaba a delirar o no bajaba la fiebre en pocas horas, que le llamaran.

Si… Syaoran haría millonario a ese doctor, o le haría un hospital con su nombre y le pondría de dueño en agradecimiento, lo más seguro.

Fan Ren salió a limpiarse sus manos luego de encender velas en el cuarto, comenzaba a anochecer.

-Cuide mucho a su esposo Señora, todo el rato estuvo llamándole, no se separe de él en ningún momento- Le dijo el Doctor mientras guardaba sus últimas cosas en el maletín.

-¡No! ¡Yo soy…!- Yukito se paró en seco, a Sakura se le abrieron los ojos hasta casi rasgarse.

-Él es el administrador, que con gusto le ofrecerá un sobre con su generosa paga por sus buenos servicios, Doctor- Corrigió Sakura sin dejar de mirar a Yukito.

El doctor asintió con una sonrisa humilde, y se encontró con Fan Ren quien comenzó a platicar sobre el cuidado de Syaoran y agradecerle de corazón, entonces sólo quedó el triangulo amoroso y el ambiente se hizo incómodo.

-Porqué no le has corregido, tú no eres la esposa de ése hombre, eres mi prometida…- Dijo Yukito sombríamente, su semblante era completamente sombrío, gracias a dios no se apreciaba muy bien por la luz tenue dentro del cuarto.

-Calla, el Joven Lee te escuchará- Sakura acomodó los almohadones en donde descansaba la cabeza de Syaoran y se alejó de su cama acercándose a Yukito quien la miraba acusadoramente.

-¿Joven Lee? ¡Ja! Te he escuchado llamándole por su nombre, no te hagas la fiel vasalla-

-Aquí no podemos discutir esto Yukito, por favor- Le dijo aún serena Sakura

-Tienes razón, ¿Ya preparaste tus cosas?, nos vamos al barco enseguida- Yukito se acercó a Sakura, y le tomó suavemente la barbilla, ella le miraba dudosa cuando él comenzó a acercar su cara a la suya, y justo cuando sus labios estuvieron a punto de tocarse…

-Sakura…- Fue la débil palabra que pronunciaron los labios de Syaoran Lee. Sakura se separó de un empujón de Yukito creyendo que los había visto, pero en realidad continuaba dormido.

-Déjalo esta delirando- Se acercó a su cama sin darse cuenta que Yukito intentó detenerla.

Pero ella no hizo caso, y se acercó al lecho donde descansaba el magullado joven. Notó que sudaba, así que remojó un paño en el caso que estaba en el buró y se lo pasó por la cara para luego dejarlo en su frente.

Iba a quitar la mano cuando una mano más grande, fuerte, bronceada y cálida se lo impidió. La mano misma de Syaoran, que intentaba abrir sus ojos sin éxito.

-No te vayas, olvida todo lo que dije, no quiero que te vayas-

Sakura se llevó su mano libre a la boca, y las lágrimas comenzaron a salir.

-No me diga esto por favor- Le suplicó ella.

-¡Como te dije está delirando Sakura!- Yukito estaba a punto de perder el estribo. Pero se logró controlar para no ir a alejarla de él.

-No me dejes solo- volvió a articular Syaoran. Apretando con más fuerza la mano de Sakura. Y esta volvió a ver a Yukito con cara suplicante y un "perdón" escondido. La aflicción y la sorpresa marcaron la cara del peli plateado, no iría ella ah…

-No lo hare…- Dijo acto seguido, volteándose al joven de cabello revuelto.

Lo siguiente que oyó fue a Yukito golpear la pared.

-Iré a darle sus viáticos al Doctor, te veo a las doce en punto en la entrada de la hacienda- Salió de la habitación.

Syaoran dejó caer la mano y volvió a dormir, esta vez, su cara se veía tranquila y en paz.

Entonces oyó el sonido de algo que cayó en la cama, miró hacia abajo, ¡Que significaba eso! La fina cadenita que sostenía su anillo de compromiso se había roto. Ella lo tomó incrédula con su otra mano y lo guardó entre sus ropas, ¿Acaso significaba un augurio? Entró la hermana de Syaoran y sonrió al verles así, ella sosteniéndole la mano a la luz de las velas, y el durmiendo con tranquilidad. Se acercó.

Sakura intentó pararse por respeto de la silla, finalmente ella era sólo una criada, pero la mano de Syaoran estaba fuertemente cerrada contra la suya. De esto último se dio cuenta Fan Ren

-Yo ya me lo imaginaba… la forma en que te mira cuando no te das cuenta, y la forma en que distrae cuando paseamos por los jardines, él está enamorado de ti, ¿Lo sabes?-

-Señorita Fan Ren- Sakura se puso totalmente roja.

-Se que estás comprometida… el también me ha dicho eso, pero a veces… nos damos cuenta tarde de quién es la persona correcta para nosotros, el destino obra de tantas maneras. Y no te digo esto sólo porque él sea mi hermano.-

Sakura miraba a Syaoran, y le retiró un mechón de su cara.

-No sé qué hacer- Dijo Sakura finalmente.

-Mi intención no es faltarle el respeto a mi prometido, pero me da miedo admitir que por este joven siento cosas que no había sentido antes, y… creo que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Mi prometido también estuvo a punto de morir… incluso en peores circunstancias. Ahora con esto que le pasó al Señor Lee, me asusté mucho más, y creo que soy una persona cruel por pensar así-

-Creo que… lo que siento por mi prometido ahora sólo es el recuerdo de lo que fue alguna vez, ya no es amor- Finalmente Sakura lo admitió. Se soltó a llorar.- Me odio por eso, ¡por no corresponderle sus sentimientos!-

-Mira corazón-Fan Ren se sentó al borde de la cama, su mirada era compasiva- El corazón no elige de quien se va a enamorar. No te culpes, sólo acéptalo. Si algo me ha enseñado la vida es seguir a mi corazón, y olvidar lo que piensen los demás. A aceptar nuestros sentimientos.

-Aceptar mis sentimientos…- Se dijo más para sí Sakura.

-Sakura…- Ambas chicas voltearon a ver al hombre recostado, sonreía en sueños.

Sakura suspiró, y le miró con dulzura.

Mentalmente le pidió verdaderas disculpas a Yukito, el había sido su primer amor, un sueño de adolescente, el típico chico fuerte, popular, valiente, y de buen corazón que cautiva las hormonas de cualquiera. Se comprometieron sin conocerse en realidad.

Pero aquí… había un hombre que en realidad la hizo sentir mujer, que le hizo sentir en verdad lo que era un amor maduro, inquebrantable y decidido, cayó en la cuenta que no era lo material, si no la personalidad explosiva, sus ademanes, sus modos, la manera de caminar. Se encontró ella describiendo mucho mejor a una persona que sólo desde hace unos meses para acá conocía que a una que conoció prácticamente toda su vida. Ahí estaba la diferencia.

Le tomó con su mano libre la mano con la que él sostenía la otra. –Syaoran…-

Fan Ren con mirada soñadora por la romántica escena estaba enternecida. Su hermano por fin encontraría la felicidad que ella tuvo años atrás con su esposo.

-Haremos turnos para cuidar de mi hermano, ¿Te parece?-

-Yo quiero cuidar de él toda la noche, si no le molesta señorita, ¿podría ayudarle en el suyo?-

-Yo quiero ayudar también-

Fan Ren y Sakura voltearon a ver a la entrada del cuarto sorprendidas.

-¿Qué haces aquí Mei Lin?- Preguntó Fan Ren sin mucha delicadeza.

-¡Quiero ayudar Fan Ren!-

-No grites Mei Lin- Le dijo más como orden Sakura a la chica de largos cabellos negros.

-¡No me digas que hacer sucia esclava!-

-¡Ja! En tu vida has ayudado en algo relativo a esta casa, ni te has interesado por otra cosa que no sea el dinero de mi hermano, tu trabajo en el casino es excelente, pero déjalo ahí sabes que de por sí no me caes bien y sólo porque Syaoran no me dejaría no te he corrido yo-

-Tu casino sin mí no es nada- siseó.

-Te haces vieja… y Tomoyo es mucho más culta que tú, ¿qué crees que pasará en unos años? Será mejor que te comportes como una dama y dejes de hacer escándalo-

Mei Lin iba a contestarle a Fan Ren pero se fijó antes en la mano que sostenía Sakura de Syaoran.

-¡Aléjate de él zorra!- Mei Lin estuvo a punto de acercarse a empujarla, quitó a Fan Ren del medio pero Sakura fue más rápida y la abofeteó. Volteándole la cara.

-Te pedí educadamente que guardaras silencio, ahora te diré cállate, no grites, el joven Lee está durmiendo, no te creo que quieras cuidarlo, seguro no sabes ni cambiar una venda ensangrentada, le disturbas el sueño, vete. A ti solo te interesa tú y el arruinarle la vida a los demás. No eh olvidado lo de tus aretes, maldita inmadura-

Mei Lin tenía lagrimillas más que falsas en sus ojos, con su mano agarrando su cachete que comenzaba a ponerse rojo, se retiró no sin antes decir.

-Esto no se queda así-

Dieron las doce de la noche, Fan Ren y Sakura cambiaban los vendajes ya empapados en sangre de Syaoran cuidadosamente, le calmaban cuando comenzaba a gemir de dolor, llamaron a Eriol quien se fue bastante entrada la noche luego de ayudar también, Wei salía y entrada dejando ungüentos y vendas limpias, para que durmiera le dieron un té a beber de valeriana, Syaoran aun no estaba en sus cinco sentidos y no articulaba muchas palabras. Sudaba en frío, luego deliraba por la fiebre. Estuvieron a punto de llamar al doctor cuando por fin se le pasó a altas horas de la madrugada.

Sakura se percató de que no se presentó a la puerta principal, era casi el alba, y Yukito seguía ahí, con la esperanza de que su prometida llegara y se arrojara a sus brazos para luego salir de ahí entre las sombras, donde él la protegería por siempre, hasta llegar a casa y amarla el resto de sus días. Pero eso no sucedió…

Salió el sol. Y él se fue, pero a una cantina. No se iría sin ella, haría que ella se fuera con él, pero no a la fuerza. No se daría por vencido de recuperar a su amada.

En cuanto a Sakura, dormía en el piso con la cabeza recostada al borde de la cama, con los rayos de sol acariciándole, nunca soltó la mano de Syaoran.