Boom, BOOM, ¡BOOOOOM! ME llega la inspiración a la cabeza, e venido para ustedes, desde el inframundo para traer el siguiente capítulo de lo que sin ustedes no sería nada más que una burda representación gráfica de una historia barata, sin más, disfruten . NIGUN PERSONAJE ME PERTENECE. NO HAY FINES DE LUCRO.

ACLARACIONES IMPORTANTES PARA LEER EL CAPÍTULO:

- será cambio de escena

Aclararé si es mi punto de vista, o el punto de vista de los personajes en NEGRITAS

-….- diálogos

XTABAY*= Mujer diabólica y fantasmal hermosa que se peina sus largos cabellos bajo un enorme árbol llamado Ceiba que seduce a los hombres borrachos que se cruzan a altas horas de la noche en su camino, se los lleva y los pierde entre las malezas.

FELIZ AÑO NUEVO DE "MUJERES DIVINAS" Y CAMIKO NO PUNISHMENT

Capítulo 8

"Punto de vista de la autora"

El olor a pólvora, caballos relinchando, disparos… y el silencio. Luego caras, muchas caras, gente hablándole, una bata blanca, sangre y otra vez silencio. Ahora entonces que todo estaba en calma… ¿Dónde estaba?

De repente, sintió la impertinente luz del sol filtrarse en sus párpados cerrados como si hace unos momentos no hubiera sido consiente de ello, comenzó a sentir su cuerpo entumido clamarle por moverse, se revolvió incómodo ante el picor de lo que parecían vendajes que envolvían su torso. Abrió los ojos por fin. Estaba en una habitación, reconoció de inmediato esas vigas de madera eran en efecto de su gran casona… pero no se encontraba recostado en su cuarto, intentó pararse pero que dolor tan impresionante le invadió el pecho, soltó un quejido y se dejó caer en los almohadones provocando que los resortes de la cama rechinaran, lo que despertó a la persona que hasta ese momento el no se había fijado que le sujetaba la mano dulce pero fuertemente.

Sakura somnolienta parpadeó varias veces ante el bamboleo repentino de la cama, enfocó la vista en el cuerpo que tenía semi desnudo ante sí, al cual ya se había acostumbrado a ver pero que luego del peligro de infección y muerte se sorprendía mirando más de lo debido. Recorrió con la mirada desde el ombligo hasta el pecho, pasó por el cuello, pero de inmediato se paró soltando su mano de la de él como si quemara el contacto con su piel. Syaoran tenía los ojos muy abiertos chocando con las orbes esmeraldas de ellas en un claro estado de sorpresa, estaba totalmente lúcido, se recuperaba de la tez pálida amarillenta enfermiza de augurio de deceso.

-Jo-joven Lee, yo, discúlpeme… Fa- ¿¡Fan Ren!? – Su voz temblorosa no logró contener un sollozo, sus ojos verdes hermosos se cristalizaron y el de repente y por razón desconocida se sintió culpable por ello.

Sakura salió corriendo dejando a su salida un olor a colonia de lavanda que el aspiro como si no hubiera inspirado aire fresco en su vida, tenía el sabor y el olor metálico de la sangre en la nariz y en la boca y a un Syaoran todavía más intrigado, Sakura no se había ido… al despertar se encontró con ella durmiendo al pie de la cama con ojeras marcadas como si hubiera estado la noch…

-¿¡Hermano?! ¡Querido Syaoran estas despierto! ¡No sabes el susto que nos has metido! ¡¿Porqué has llegado tan mal herido a casa?!-

Punto de vista de Syaoran

Silencié en mi mente la voz de Fan Ren. Mi cerebro no dejaba de presionar latente en mi cráneo, me dolía terriblemente la cabeza y mi hermana estrepitándose con preguntas incesantes, ¡Yo con mis interrogantes! Y de repente me acordé, no era el único que estaba en el lugar de la emboscada, de repente empecé a sudar frío y el pánico se dio cabida en la boca de mi estomago, tragué en seco.

-¿Fan Ren donde esta Eriol?- Pregunté con un timbre de urgencia

Ella calló su habladuría y me contestó más aliviada al por fin oírme formular algo coherente.

-Está bien Syaoran, el y el administrador no han resultado heridos más que con golpes superficiales, ninguno de los dos saben porqué o quién pudo haberlos atacado… pero te has salvado por un pelo-

Sopesé pensante… claramente alguien había querido asesinarme, pero yo no tenía ni cuentas pendientes ni legales, todo lo hablaba de frente, a mi conocer yo no tenía enemigos capaces de osar a atacarme tan bajamente.

-No sé hermana, pero lo averiguaré en cuanto salga de esta condición de postrado, ahora tu explícame, ¿Qué hacía Sakura aquí?-

Fan Ren me miró con ojos reprobatorios; - Ella te ha cuidado día y noche sin descanso, ha llorado por ti cuando te retorcías como si estuvieras a punto de expirar entre tus delirios de fiebre, tenía todo el derecho de estar aqulo la cabeza como si me la hubieran jalado con un hiloismo? ser rechazado como nunca. tie en vela su vida tomoyo, corre por syaoí- Me contesto tajante

-Ella quería irse-

-¡Pues no se fue! ¡Y si no la tratas grandísimo estúpido como en realidad te sientes, te balearé entre las cejas yo misma! ¡Deja de torturarte y ya dile que la amas maldita sea!-

-Hermana así no habla una dama, por el amor de Dios tráeme algo de comer, me siento débil y en los huesos- Omití lo de la declaración de amor porque yo sabía dentro de mí que no me amaba y nunca lo haría, me evitaría el dolor de admitir por una vez el cariño hacia alguien y ser rechazado como nunca.

Lanzó improperios al aire y se fue roja del coraje

En seguida me llegó el olor de tomate asado con especias, mis tripas se revolvieron clamando por lo que fuera que se estuviese cocinando, mis glándulas salivales se mezclaron con los restos de sangre que tenía en la boca y entre los dientes. Me recosté resignado, no podría pararme ni aunque quisiera por mi mismo, me matarían de hambre.

-Joven Lee, ¿se siente bien como para comer por usted mismo?- Alcé sólo la cabeza como si me la hubieran jalado con un hilo hacia la entrada de la habitación, Sakura, vestida con un delicado y sencillo vestido de encaje en los puños y un delantal entró con una bandeja con algún menjurje humeante en el centro.

-Por qué no te fuiste… querías hacerlo a cualquier modo y a cualquier precio- Mi voz sonó mas acusadora de lo que quise. Ella, había entrado con un brillo y cariño infundado en sus ojos que no había visto, pero al parecer lo apagué como agua al fuego. Su expresión se tornó fría y algo decepcionada.

-Después de todo usted sí que alucinaba, era imposible que… Si no quiere que le atienda puedo pedírselo a otra de las chicas-

Al diablo era hora de ser sincero, no quería perderla otra vez, si no se había ido me tenía que decir porqué.

-¡No, no! Por favor, emm, Fan Ren me ha dicho que cuidaste de mi desde el incidente, y de verdad te estoy muy agradecido-

Conseguí que su expresión se suavizara y abandonara por un momento los deseos de salir de la habitación. Lo volví a intentar esta vez cuidando mi tono de voz.

-Sakura, ¿Por qué no te fuiste?- Quería que confesara que no se había ido por mi, necesitaba oírlo de ella, saber que mi amor no era una causa perdida.

Ella se acercó, dejó con cuidado para no derramar la bandeja con el cuenco de sopa, agarró la cuchara a su lado predispuesta, la metió en el caldo y se sentó a orillas de la cama, cautelosa de que mantuviéramos espacio personal distante. Me metió la cuchara casi hasta la campanilla antes habiéndole soplado al contenido para que yo no me quemara la lengua. Tragué sin chistar, lo que sea que me daba estaba delicioso y así seguimos sin cruzar mirada hasta que me supe satisfecho y le negué suavemente con la cabeza que no quería más. En silencio dejó a un lado la cuchara y en su lugar tomó una servilleta de lino con la cual rosó delicadamente la comisura de mis labios, lo sentí como en cámara lenta, el como sus dedos a través de la tela me tocaban apenas, aunque yo lo sentía como caricias que me daban vuelco el corazón, sin poder contenerme le tomé la mano, ella detuvo su quehacer pero no la apartó. Su calidez me trajo recuerdos… en medio de mi ensoñación y de mi alucinación clamaba su presencia suplicante. Por primera vez en un rato reuní valor para verla a los ojos, como me impactaba su belleza, y le insistí, pero reformulé mi línea.

-Dime que no te irás de mi lado- Sus ojos se abrieron desmesuradamente, batió sus largas pestañas como si así ella pudiera comprender mejor mis palabras, sus mejillas, teñidas de rosa, sus labios tan húmedos, los míos tan secos y partidos.

Se lo había dicho, suplicante, como quien suplica piedad, mis ojos se lo gritaban, lo que no le había aún confesado, que la amaba con la vida.

-Por favor dime que no te irás de mi lado Sakura, yo…-

-No me iré, Syaoran-

Me paré en seco, ¿Qué había dicho? Cuando regresé mi mirada a la suya, noté que resbalaban gotas por sus mejillas, de inmediato se las sequé con el dorso de mi mano libre con un poco de dificultad, me escocían las heridas. Ella al parecer no había notado que lloraba, me apartó la mano suavemente para terminar de secarlas ella misma.

-Tenía tanto miedo… lo vi al borde de la muerte y yo no tuve corazón para dejarle en ese estado, ni cuando el peligro pasó, ni los días consiguientes, me partió en añicos haberle visto tan magullado, en ese baño de sangre… y usted solo me llamaba, no pensaba en su vida usted solo me…- Sus palabras se convirtieron en sollozos, sus sollozos en llanto, se cubrió la cara con ambas manos arrebatándome cualquier contacto con ella y yo me sentí morir por verla así, me senté como pude, ignoré el maldito dolor de las heridas y el como las vendas con sangre seca se desprendían dolorosamente de mi piel, yo sólo no quería verla llorar más.

-Te amo-

Se quitó las manos y buscó mis ojos incrédula, yo, tranquilo, sereno, con una media sonrisa torcida por el dolor que crecía en el pecho, y no por las balas… no, porque ahora estaba a merced de que ella me destrozara el corazón. Alargué una mano, la pose en sus mejilla…

-Oh Syaoran…- ella la tomó, la aprisionó mas contra su piel, corrieron lágrimas por su cara pero esta vez realmente me miraba, me veía a mi, como un hombre, sonreía y con ternura infinita me beso cada dedo y yo estuve a punto de estallar de júbilo.

¡OH dios, Me correspondía, por fin me correspondería!

El sol se ponía en el ocaso, ya habían velas encendidas en mi habitación, leía los periódicos de las últimas dos semanas en las que mi conciencia estuvo ausente de este mundo y entró sin tocar a la puerta la visita que esperaba.

-Syaoran- Eriol entró y se quedo unos instantes parado en el marco de la puerta, sonrió de oreja a oreja, visiblemente aliviado. Se pasó una mano acomodándose el cabello. – Por poco y no la libras-

-Acércate amigo- Nos dimos un abrazo afectuoso como si no nos hubiéramos visto en años o hubiéramos regresado de la guerra en batallones supervivientes diferentes

-No vuelvas a asustarme así imbécil, no sabes como estuvimos todos preocupados por ti , ¡Y te has perdido de tanto!- Le palmee la espalda y tomó asiento en una silla continua a mi cama, tomó aire y yo esperé expectante a las noticias.

-Si tu me das tu bendición, me casaré con Tomoyo-

Lancé una carcajada reconfortante al aire - ¿Qué soy yo su padre? , Amigo estoy consiente de lo que ella significa para ti, ¿como porqué habrías de esperar a que este pobre convaleciente te de su bendición? –

De inmediato se le formó una sonrisa de satisfacción, dio una palmada y se levantó del asiento.

-Ya le he pedido que se case conmigo, esto es puro formalismo idiota, y porque se que sabes que esto significa que ella ya no trabajaría en el casino por sobre mi cadáver- Me guiñó el ojo y yo volví a reír.

-Muy bien Eriol, de acuerdo, ¿Cuándo es la boda? –

-El día que se celebre la tuya- Dejé de reír pero se me formó una media sonrisa, suspiré.

-Le dije que la amo, esta vez no me ha rechazado, pero no me dijo que ella me amaba a mi, pienso que sigue pensando en su prometido, y que aún quiere irse- Le confesé.

-Ella no quiere irse más, Syaoran todos lo vimos, la manera en que se desvivió cuidándote, nadie estuvo más pendiente de ti que ella, como lloraba cuando te volvías a entregar a los delirios de la fiebre, sufrió tus heridas como si las tuviera en carne propia, te corresponde, lo sabes, dale tiempo y deja de temer-

-Me quiero casar con ella, no quiero a nadie más- Le solté después de un largo silencio. – En cuanto pueda pararme derecho delante de un altar se lo pediré-

Punto de vista de la autora

Meilin iba camino al casino luego de haber regresado de una "privada conversación" con uno de los ricos clientes que visitaban el abarrotado lugar de Fan Ren, lo había escuchado muy claramente, Syaoran planeaba casarse con la " sucia bastarda esclava" como ella solía llamar para sí a Sakura, eso definitivamente desencajaba sus planes de tener para siempre la fortuna y la atención de Syaoran solo para ella para siempre, en ese instante la supo peligrosa, tenía, tenía de verdad que hacer algo para cortar ese lazo que unía a Syaoran con la esclava… ¿Pero qué?

Un soslayo, como si ella misma se hubiera contestado, una sonrisa perversa que desfiguraba su rostro bello a casi diabólico le invadió el semblante, ¿Cómo no se le había ocurrido antes? El administrador… a ella no la podían engañar, algo tenía el que ver con ella, le diría las buenas nuevas de Syaoran y observaría su reacción, entonces tendría algo de lo cual partir. Aún tenía unos minutos antes de que Fan Ren notara su prolongada ausencia.

Entonces el sonido de tacones y un vestido rosando arbustos la asustó, se alejó instintivamente del barandal para ocultarse en las sombras, se asomó desde ahí con cautela y divisó el inconfundible y suelto cabello caramelo ondulado y ondeante al viento de Sakura, rodó los ojos pero dio saltitos de emoción al entender de que iba todo, a donde se dirigía era a los jardines de la casa, un gran laberinto de árboles y arbustos con bancas, como un parque cuidado, ella también iba sigilosa, no quería ser seguida y eso era precisamente lo que Meilin iba a hacer, se apresuró a quitarse los tacones para no hacer ningún ruido que sobresaltara a Sakura para poder seguirla hasta su destino final.

En lo más alejado de la gran arboleda se encontraba un joven de aspecto fantasmal pero cautivador bajo la luna, la versión preciosa y masculina de la Xtabay* , Yukito, tan impasible y tranquilo la esperaba con los brazos abiertos a los que Sakura se entregó renuente, tenía algo que decirle, bastaba de falsas esperanzas.

Meilin no podía creer su suerte, se llevó la mano a la boca, los ojos se le salían de las cuencas de la sorpresa, las risitas de gloria no tardaron en aparecer, era una comadreja al asecho, y había descubierto todo, desapareció entre los arbustos con dirección a la casa principal.

-Yukito, agradezco que hayas venido por mi, que casi hayas perdido la vida, eso con palabras jamás te lo podré pagar de ninguna manera, pero es justo y necesario de que te enteres de cómo están las cosas, estoy enamorada del joven Syaoran, yo ya no quiero más regresar contigo, mi hogar esta aquí-

El la soltó, apartándola un tanto brusco, pero de un momento a otro, con los ojos desorbitados por la cólera la empezó a zarandear con fuerza, como queriéndole desencajar la cabeza de las vertebras del cuello.

- ¡Mientes! ¡No te creo! ¡Si tu temor es que el me mate entonces primero lo estas haciendo tu con tus palabras! ¡NO ME IRÉ DE AQUÍ SIN TI!- Bramó sin control

-¡Es que yo lo amo! ¡Creí amarte! ¡Pero ya sé a quien pertenece mi corazón! ¡Te ruego que me sueltes! - Ella desesperada intentaba zafarse, removiéndose y encogiéndose en los brazos de Yukito como un animal indefenso atrapado.

-¡BASTA!- Y la besó, pero no con cariño, con una posesividad que la lastimaba.

-¡BASTA DIGO YO!- los pájaros de los árboles circundantes huyeron despavoridos ante semejante descarga de voz.

Sakura que había estado intentando zafarse de Yukito todo el tiempo, lo consiguió de inmediato cuando flaqueó el agarre violento de su captor al oír esas tres palabras que le pusieron la piel de gallina, la cara se le crispó en horror, Yukito miraba desafiante y amenazador al el dueño de la voz, los habían descubierto. Todo el numerito.