ACLARACIONES:
-…- Diálogos
-Cambio de escena
Punto de vista desde el cual se narra en NEGRITAS
IMPORTANTE:
Ahora aclararé que esta historia está ambientada en alguna ciudad situada en una isla ficticia del mar caribe en el siglo XVIII. Gobernada por un virrey, como si habláramos de la Nueva España de tiempos de después de Hernán Cortés.
Galera: Embarcación grande de vela y remo usada en las guerras hasta el siglo XVIII. Principalmente en el mar mediterráneo.
De inmediato entre Wei y Fan Ren levantaron al mal herido Eriol bajo la mirada de Syaoran. Tenía que ser cuidadoso al hablar, un paso en falso y tanto él como Sakura terminarían así o peor. ¡Que infiernos estaba pasando!
MUJERES DIVINAS, CAMIKO NO PUNISHMENT
Capítulo 10
Punto de vista de la autora
-Se le declara culpable de tener en posesión mercancía ilegal en muchos de sus barcos-
Murray ya no apuntaba con el cuchillo a Sakura, Syaoran ya no tenía entonces esa preocupación, pero al oír de lo que se le inculpaba, estalló embravecido.
-¡Yo no he hecho nada!- Intentaba zafarse del agarre de ambos oficiales que lo mantenían sujeto.
-Por lo tanto se lo condena a muerte por traición- Entonces Syaoran lo entendió todo, el juez había sido sobornado, nadie haría nada por el. No había salida. Moriría como rata.
-Esta no es la maldita edad media- Siseó.
-¡No! ¡Por favor! ¡Mátenme, mátenme aquí mismo! ¡Por favor no lo matéis a el! ¡Llévenme a mi!- Sakura logró zafarse y arrodillarse ante el juez quien le miró por arriba de la nariz incómodo e impaciente por terminar aquel drama.
Murray rió divertido, el asunto se ponía verdaderamente interesante. En ese momento Sakura encontró la mirada del antes cabizbajo y rendido Syaoran, llorosa y con los ojos rojos e hinchados le dijo, en voz alta al juez:
-Lo amo, Syaoran Te amo-
A Syaoran se le fue el aliento del cuerpo. ¿Había oído bien?
Murray rió más fuerte, la apartó de la vista del juez de un solo jalón.
-Pequeña estúpida, no sabes lo que te acabas de hacer- Sakura le miró como si de los ojos negros de oso de ese cruel personaje pudiera sacar lo que le esperaba. Sus dientes negros y podridos no dejaban de asomar.
-Morirá si quiere morir por él- Dijo sin darle importancia al asunto el juez. Si esa era la salida, pues de una vez.
-¡Sakura no seas incoherente!- Syaoran le gritó, regañándola. ¡De ninguna manera ella moriría por el! ¡No! Si ella de verdad le amaba el tenía que luchar porque fueran felices, ¡Nadie iba a morir!
-Entonces Syaoran Lee se le confina a dos años de remero en las Galeras* del virrey- Sería suficiente tiempo como para que el contador llevara a cabo sus planes en cuanto a hacerse con la fortuna de Syaoran y obligar a Fan Ren a casarse con el.
Y a usted, dijo señalando con el dedo como quien señala un animal muerto al cual hay que echarle cal
-Se le condena a trabajo forzado en la plantaciones de caña de azúcar extranjeras de Flowright- De pronto a Syaoran le faltaba el aire, se desmayaría en cualquier momento. El tiempo de vida que se le daba a un trabajador, mas bien esclavo de esas plantaciones era 5 meses… Sakura sí que moriría entonces. De hambre, a golpes o por le trabajo.
Y el no podría salvarla estando en las galeras.
-Oh Dios mío- Syaoran no pudo más, le valió un cuerno que lo vieran con lágrimas asomando por sus ojos ámbar, ahora apagados y desesperanzados. Se sentía abatido, pero todo ese desgano fue remplazado por ira pura, por enojo, por frustración.
-¡Soy inocente desgraciados corruptos!- Bramó. Tiró de sus muñecas sin resultar herido, por la confusión Sakura logró zafarse de igual manera. Ambos cuerpos se pegaron sintiendo alivio momentáneo de estar juntos, quizá sería la última vez que se verían. Syaoran tomó con ambas manos su rostro, oh, ella era un ángel, un ángel que le había salvado de una muerte segura y le había dado la oportunidad de sobrevivir.
-Te buscaré, te encontraré y te traeré de vuelta a casa, Sakura me has salvado la vida- Y el no encontraba mayor prueba de amor que el que ella haya sacrificado su propia libertad en sus cinco sentidos por él, por alguien que la despreció segado por los celos, que no le dio oportunidad de dar su versión de los hechos, por esa parte no podría sentirse más miserable.
Ella atrapó las manos de él, y a punto del sollozo le expresó :- Tu me has salvado a mi- El extasiado la besó, olvidándose por uno segundos de los peligros a los que se tendría que enfrentar a partir de ese momento, la beso y la beso, sintió sus labios salados por las lágrimas y sin embargo se les hizo a ambos el beso más dulce que jamás hubieran compartido con nadie. Fuertes tirones los arrancaron a ambos del otro
-¡Déjenme desgraciados! ¡Sakura!- Pateaba y se zarandeaba de los cada vez más numerosos brazos que lo apresaban mientras el con una fuerza casi sobrenatural intentaba liberarse.
Luego su mirada perdida se enfocó en el juez, y en toda persona cuanto pudo y les entrecerró los ojos con verdadero odio y rencor.
-A cada uno de ustedes bastardos los haré arrodillarse en la guillotina-
-¡Syaoran!-Sakura era arrastrada de los brazos por varios hombres hacia el muelle, se le encogió el alma de miedo por ella.
-Por favor resiste…- Se dijo más para si.
En la calle los murmullos alarmados de la gente se vieron un segundo apagados por el estallido de un grito tamaño y gutural que le heló la sangre a más de uno. Syaoran quedaría ronco semanas por semejante esfuerzo.
Yukito esperaba expectante a Sakura en el muelle, comenzaba a impacientarse, miraba una y otra vez su bonito reloj de plata de bolsillo, única posesión remanente de sus padres fallecidos hacía tiempo. Murmullos le obligaron a apartar la vista de las manecillas.
Y entonces la divisa, ese cabello ondeante y caramelo era inconfundible, ese cuerpo que invitaba a pecar a cualquier hombre, todavía inmaculado, era intentado domar por un hombre corpulento de piel obscura, ella le pegó un punta pie en la espinilla y casi logró que la soltara, Yukito caminaba en automático hacia el lugar donde ellos se encontraban todavía no dando crédito, no entendiendo que pasaba, pero cuando el tipo logró incorporarse y la agarró por los hombros no sin antes propinarle una buena cachetada que casi hace que caiga de la tablilla por la cual subían a un barco la realidad lo golpeó. El había visto esa escena antes. Cuando la raptaron de la isla en aquel incendio provocado… no podía ser de nuevo él.
Corrió como alma que perseguía el diablo, empujaba sin miramiento a hombres y mujeres pero el tumulto impidió que avanzara a grandes zancadas.
-No… ¡NO! ¡Maldita sea no de nuevo!- Gritó antes de detenerse en la orilla del muelle, no había llegado a tiempo, y si nadaba se ahogaría al cansarse, le dispararían o se lo comerían los tiburones, lo que callera primero. Tenía que pensar en claro, no podría salvarla muerto.
Al írsele enfriando la cabeza sólo pudo llegar a una conclusión que le hizo hervir la sangre. Syaoran Lee podría ser el culpable.
Llegó a la gran casona, pero se detuvo en seco luego de cruzar la entrada principal, parecía que habían fregado con sangre los adoquines. Aquí había habido visitantes, la sangre venía desde fuera. Se desesperó al encontrarse con más preguntas que respuestas, exasperado corrió hacia la habitación donde Lee había estado postrado durante su calvario del último incidente.
-¿¡Lee?!- Gritó. Su voz sonó más aguda que de costumbre, se lo carcomía la angustia. Pero lo que vio lo dejó en shock, Hiraguizawa estaba totalmente cubierto de golpes brutales. Recorrió ávidamente el suelo, el charco seco de sangre conducía hacia esa habitación. La sangre era de él. Se recostó en el marco de la puerta, anonadado. Antes de poder preguntarse nada más le llamó la hermana de Syaoran desde fuera de la habitación.
-Joven Tsukishiro - Fan Ren venía con un vestido bonito, opacado por un delantal manchado de sangre , en sus manos traía un cubo de agua y un estropajo, eso era para lavarle las costras de sangre a Eriol.
-Se lo llevaron- Dijo con nuevas lágrimas asomando por sus ojos hinchados. – Se llevaron a mi hermano, y a la señorita Sakura y a Tomoyo…-
¿¡Tomoyo también?! Yukito encajó piezas del rompecabezas, esa era la razón por la cual estaba el inglés tan mal herido. Claro que no la había cedido sin luchar. Solo esperaba que Lee se encontrara en peor estado.
-Y también a Meilin-
-¡No pude alcanzarla! ¡La vi! ¡La estaba esperando para largarnos de este lugar que sólo me ha traído desgracia!- Golpeó la pared tan fuerte que creyó haber movido el cimiento.
-Syaoran esta preso, lo condenaron a remar en una galera… Se lo llevan mañana y yo ni siquiera pude despedirme de él- Inmediatamente la mirada grisácea perturbada de Yukito se posó en los ojos de Fan Ren, ella tenía la cara se crispada en dolor, denotando arrugas, cansancio y abatimiento. Yukito sabía perfectamente lo que eso significaba, dos años era la muerte segura, nadie sobrevivía más de dos, una galera era un infierno flotante. Una golpiza como la que le habían propinado al inglés sería como cosquillas.
Una cama de seda, comida deliciosa, calor, calor humano, dignidad humana, todo eso se redujo a una celda de 4x4 metros fría, húmeda y con ratas. Estornudó por milésima vez desde su llegada hacía algunas horas cuando la puerta de su celda se abrió. Por un momento pensó que todo se aclararía y que volvería a casa, o por lo menos su estatus serviría para un cuenco de sopa caliente y decente, pero apareció en el lugar de todas sus ilusiones a la persona que menos quería ver. Retiró la vista ofuscado y hundido.
-¿Vienes a asestarme en mi cara verdades que ya sé? ¿Vienes a maldecirme y a burlarme de mi? Que infiernos quieres- Syaoran no gritaba más, sabía que tenía que ahorrar energía y fuerzas para lo que le aguardaba.
-Se realista Lee, estarás dos años remando en las galeras, quizá no sobrevivas ni medio, Sakura quizá no llegue ni al lugar que dijeron que la mandarían, quizá Murray la venda antes en otro lado…-
Syaoran harto de que lo atormentara se levantó dispuesto a matar aunque fuera a cabezazos a Tsukishiro, pero los grilletes que lo encadenaban a la pared de piedra fría no le dejaron acercarse siquiera para lanzarle un escupitajo a las botas . Sólo le quedó apuñalarlo con la mirada hecha fuego.
-…Pero- Continuó Yukito- se que ella te ama, se que tu la amas más que tu vida, y si hubieras podido evitarle aquel destino lo habrías hecho sin miramientos.
- Y eso que importa ya conmigo estando atado aquí…- Syaoran se dejó caer en la paja del suelo. Tenía ya sangre en las muñecas de tanto haber forcejeado contra los grilletes inquebrantables de hierro, tenía el labio roto y uno de sus pómulos estaba morado e hinchado.
-Yo también la amo, no me iré con las cosas estando así.- Se agachó hasta quedar a la altura de la cara de Syaoran, para poder verle a los ojos.
-Yo la iré a buscar- Syaoran recuperó un poco de vida, alzó la cara y se encontró con esos ojos decididos y reconfortantes que siempre caracterizaron a Yukito. –La traeré aquí a tu casona, aclararemos todo y cuando vuelvas ella estará esperando por ti.
Y como un ateo que por fin consigue creer, Syaoran, tan agradecido, maravillado por el corazón tan noble de aquella persona, la cual el estuvo a punto de exterminar …
-En otras circunstancias, nos habríamos llevado bien, admito que eres respetable, no por nada Sakura se fijó en ti- Syaoran le tendió la mano, Tsukishiro la apretó , sellando una tregua.
-Igualmente, Lee-
2 semanas después
-Oh Dios que dolor tan espeluznante- Eriol se llevó la mano a la quijada , como si eso aminorara el dolor de su diente faltante, que buenos garrotazos le habían metido. Entonces notó su mano vendada, ahí donde debía de estar el meñique tenía un muñón un poco ensangrentado, se estremeció ante el recuerdo ,había suplicado como una niña cuando le acercaban con una lentitud que disfrutaban aquellos matones las tenazas de acero caliente al dedo que antes le habían roto. Torció el gesto con vergüenza y frustración. Para nada había sido una plática de caballeros. Nada como su tierra.
Entonces todo, como una avalancha volvió a su cabeza, Tomoyo en una plantación de azúcar, no recordaba el nombre, por lo que había escuchado entre su inconciencia a Syaoran se lo habían llevado a las galeras, y Sakura también había sido llevada al mismo lugar que Tomoyo. ¿Pero Meilin? Algo ahí no encajaba.
¿Qué habrá pasado con Meilin?
Se estremeció, lo inundó el pánico, ¿Cuánto tiempo había pasado ya? ¡Tenía que hacer algo! ¡El sabía la verdad! ¡Sabía quien estaba detrás de todo!
Eriol se levantó con urgencia de la cama, pero enseguida sucumbió, estaba muy débil, aún muy mal herido. Se las arreglaba para pararse el sólo cuando dos varoniles manos lo llevaron de vuelta a la altura, sosteniéndolo.
-¡El prometido!- Exclamó Eriol con sorpresa. Yukito enroló los ojos y lo dejó sentado en la cama antes de hablar.
-Tomoyo lo supo todo el tiempo, Sakura se lo contó en algún momento- Eriol se llevó su mano buena a la mano vendada… sonrió con tristeza.
-Lo sé, me enteré en el muelle, seguimos a Meilin, no la habrían atrapado, ni me habrían torturado , ¡Que lo mío es lo de menos!, pero nos enteramos de muchas cosas antes de ser sorprendidos. No puedo ir en estas condiciones a quejarme con quien se debe sólo , quizá aún no sea tarde para redimir los cargos en contra de Syaoran, y liberar de las plantaciones a las señoritas antes de que pase algo que lamentar. Para empezar te diré una cosa... oí tu conversación con Fan Ren, Meilin no pudo haber sido secuestrada, ella quería que Sakura y tu fueran asesinados por el contador y de ella fue la idea para sobornar al juez, de ella venían los diamantes que le pagaron...-
Yukito se había levantado incrédulo ¡La maldita mintió y se escapó!
-¡Por qué no mataste al inglés maldito imbécil!- El contador lanzó su escritorio , volaron papeles, volaron frascos de tinta y plumas de ganso. Estaba atrapado. Murray lo había traicionado, no tenía planeado volver a el. Le estaba dejando con eso la culpa de todo, del presunto asesinato de Eriol, de la intención de acabar con el administrador y la enjuta de ojos verdes, ¡Quizá sabrían también que sobornó a un juez para que condenara a muerte por delitos que el mismo contador había llevado a cabo!
Si lo atrapaban estaba acabado… iría a dar con la santa inquisición.
Pensó rápido en una solución, si el inglés se recuperaba de sus heridas y hablaba, sin chistar se irían pronto sobre él. Atrancó la puerta, cerró ventanas, de repente se sintió inseguro. Había dejado vivo al inglés cuando lo tuvo a su merced, como se maldecía por eso… Tampoco sabía cual había sido el escondite de Meilin, pero sabía que ella no hablaría porque estaba tan enlodada como él.
-¡Abrid! ¡Abrid en el nombre del Virrey!- ¡No podía ser! El cabrón extranjero se mejoró más rápido de lo que el había creído. ¡Lo habían encontrado! ¡Lo quemarían vivo!
Para cuando lograron romper y abrir la puerta de madera de sólido roble, el primer guardia que entró soltó un alarido. Se había topado con los pies suspendidos y morados , un morado que solo se conseguía post mortem del contador. La rata se había ahorcado.
El juez lo había soltado todo, había devuelto los diamantes que le proporcionó el contador como soborno, que resultaron ser robados a una colección de joyas que exponía la Virreina, un caso sonado de hacía años que se había olvidado, aunque faltaban piezas, ¿De donde había sacado Mei Lin semejante tesoro?. Ella sería entregada a la santa inquisición por atentar contra la vida de dos cristianos, si es que la encontraban. Acusaron de morir en la orca al juez, la misma sentencia que le dio a Syaoran en primera instancia, pero le reservaron el día de la muerte al regreso de Syaoran, el disfrutaría mucho verle suplicar y luego morir.
La galera en la que estaba Syaoran ya había cruzado la frontera del mar nacional… a partir de ahí era imposible hacerla regresar… Syaoran tendría que cumplir la condena, morir, o escapar. Aunque ya había sido absuelto de cualquier culpa. Vaya mundo de mierda.
Murray había desaparecido del mapa, sólo les quedaba la esperanza de encontrar a las señoritas en la plantación de azúcar Flowright.
-Para irrumpir ahí se necesitará medio ejercito, conozco a esos bárbaros dueños de las plantaciones, te pueden devolver a un esclavo en caja, pero no vivo-
-¿Qué propones?- Eriol se incorporó de la mullida silla en el despacho de Syaoran, ya recuperaba su aspecto gallardo, no le quedarían más secuelas que un diente faltante y un meñique menos, en pocas semanas le desaparecerían los múltiples cardenales en su cuerpo blanco como leche.
-Mi gente es guerrera, dices que tu sabes en que isla se encuentra la plantación… bien, yo sólo se ir a casa, iremos por mis hombres y después a la isla, de lo contrario es muerte segura-
-¡¿Sabes como cuánto nos tardaríamos en hacer ese trayecto?! – Se le resbaló el vaso de Whiskey haciéndose añicos, el era derecho, le habían cortado el dedo pequeño de esa mano, le dificultaba acostumbrarse a sostener cosas con un dedo faltante. Yukito alzó una ceja al ver el contenido derramado y suspiró.
Podría ser la sangre del inglés en algún momento dado.
-El tiempo justo como para que aprendas a dominar una espada y un arma con tu mano izquierda Hiraguizawa, no planeo regresar con bajas, ya tenemos bastantes desgracias con las cuales lidiar-
