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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 1900
Rating: NC-17
Chapters: 3/52
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Dos Copas de Más by Ha*Ash
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Parents
Kagami Tsurugi nunca había imaginado que estar casada sería así de difícil. Su madre obviamente no había tenido ningún problema. Quizá el hecho de que su madre era amada y cuidada por su padre hacía la diferencia.
La vida de Kagami era diferente.
Antes de casarse, Adrian Agreste y ella eran solo compañeros de esgrima. Adrian estudiaba Leyes mientras que Kagami acababa de ingresar a la facultad de Arte.
Se habían visto un par de veces en las fiestas que organizaban sus amigos en común. La primera vez que vio a Adrian, de inmediato se sintió atraída por él.
Por ello, cuando tuvo la oportunidad de estar a solas con él, Kagami no dudó. Incluso convenció a unos amigos que le ayudaran.
Y era de conocimiento común que los planes dudosos usualmente salían a mitad de una intoxicación alcohólica.
Por ello, en la noche del fin del semestre, Louis Agreste fue concebido.
Adrian tomó responsabilidad de algo que había hecho con la mente nublada por el alcohol – y que de paso no podía ni recordar cómo pasó.
Kagami se guardó ese trozo de información, y estaba determinada a callarlo hasta el día que muriera.
Salir embarazada no era parte del plan, pero ella lo aceptó. Los bebés siempre eran una bendición. Ella, toda la vida se había visto como madre. Pero eso fue hasta que se dio cuenta que tener hijos no era una opción si quería tener éxito en su carrera. Su importante trabajo en la industria del Arte del maquillaje estaba pasándole factura en su vida familiar.
Bueno, no era como que pudiera decir que era una familia real.
Lo de ellos era solo vivir en la misma casa.
Adrian apenas le prestaba atención. Y ella sabía que tener una familia a la edad de dieciocho no le sentó bien a su planeado futuro... y él la culpaba por ello.
Aun así, ella sabía que Adrian era un maravilloso padre para Louis. Desafortunadamente, el joven abogado no tenía suficiente tiempo para pasarlo con su hijo.
Calentando su cena en el microondas, Kagami miró la cocina de su moderna casa ignorando el calmado frío del ambiente. Su trabajo y el de Adrian se reflejaban en cada detalle de la casa. Todo lo que querían era que Louis viviera cómodo. Pero debía admitir que también era porque ella quería vivir bien. Y sus reconocidos clientes hacían que eso fuera posible.
El teléfono sonó y tomó la llamada antes de que timbrara por tercera vez.
—Hola,— dijo con tono monótono. El codificador de ID señalaba claramente con quién estaba hablando.
—¿Dónde está Louis?— una profunda voz resonó desde la otra línea.
Kagami frunció el ceño.
—¿A qué te refieres? Se supone que ibas a recogerlo.
—Recuerdo haberte dicho sobre la reunión esta tarde.
—Bueno, lidié con un par de clientes después de mi turno. Obviamente no iba a poder pasar por él.— De súbito, Kagami se sintió enojada.
'Esto pasa todo el tiempo.'
—¿Qué? Ah-espera, estoy de camino. Hablaremos cuando llegue.— Y sin más, colgó dejando a su enojada esposa.
—》《—
Adrian Agreste entró rápidamente a su casa; sus fuertes pisadas lo llevaron a la sala, encontrándola vacía. Buscó a su esposa, incluso dijo su nombre, pero ella no respondió. Subió las escaleras y entró a su habitación, encontrando la luz del baño encendida.
—Kagami.— Volvió a decir.
—¡Estoy bañándome!
Adrian tocó brevemente la puerta del baño y, sin esperar una respuesta, entró. Sus ojos se abrieron de golpe cuando la vio con una toalla alrededor de su cuerpo.
—¿Qué haces aquí?— gruñó cuando la miró de pies a cabeza. Aunque eso no significaba que hubiera atracción o amor.
El hombre refunfuñó sin gustarle su tono.
—¿Vas a echarme de mi baño?— había pasado cinco años desde la última vez que compartieron algo. Cinco años habían pasado desde que Adrian empezó a dormir en la habitación de huéspedes.
—Apreciaría algo de privacidad.
Su mirada se volvió fría un momento antes de no mostrar nada.
—¿Dónde está mi hijo? No lo vi abajo.
Kagami viró los ojos.
—Deja que me vista primero.
Adrian salió en dirección de la cocina. Minutos después, Kagami llegó con el ceño también fruncido.
—Se suponía que ibas a pasar por él.— Adrian le dijo cuando ella se acercó.
Su esposa suspiró.
—Por última vez, ¡tenía que atender unos negocios! ¡No podía recogerlo!
—¡¿Entonces dónde está?! — la voz de Adrian creció con la ira. —Llamé a su niñera, pero dijo que hoy era su día libre. ¿Por qué no estoy informado de eso?
—¡Quizá si me escucharas de vez en cuando, sabrías lo que pasa en esta casa!
—¿Vamos a tener esta conversación otra vez?
Su esposa ignoró su pregunta.
—¿Llamaste al colegio?
Adrian pasó una mano por su mejilla.
—Traté pero el colegio quizá está cerrado para ahora.
—¡¿Cómo pueden dejar salir a un niño sin la compañía de un adulto?!— Kagami empezó a sentir miedo. Giró la cabeza para esconderlo y caminó de ida y vuelta, preocupada.
—¡Al menos lo hubieras buscado! ¡¿Cómo puedes ser así de irresponsable?!— Adrian definitivamente estaba echando humo mientras aflojaba su corbata y abría los primeros botones de la camisa.
Diferentes escenarios pasaron por su mente.
Estaba empezando a oscurecer y estaba a nada de llamar a la policía cuando escucharon la puerta principal siendo cerrada suavemente.
Louis Agreste, su hijo perdido, caminó directo a las escaleras sin prestar atención a los dos desconcertados adultos que estaban de pie.
—¡Louis!— Kagami corrió pero no se acercó para abrazar a su hijo. El niño pausó y giró con expresión neutra. —¡¿Dónde estabas?! ¿Y cómo saliste del colegio solo?
Adrian estaba lleno de preguntas, pero se mantuvo callado. No pasó desapercibida la manera en la que Louis los miraba como si no hubiera nada malo..., como si estuviera acostumbrado a este tipo de situación.
De alguna forma, eso le daba miedo.
Esperaba que Louis luciera compungido pero su falta de respuesta era completamente aterradora.
—Louis-
De súbito, el niño sonrió. Esta era la primera vez en mucho tiempo que veía esa expresión en su hijo. Aun así, los confundió a ambos.
—Papá, Mamá..., ¿puedo ir al parque cada día después de clases?
Los dos compartieron una mirada confundida.
—¿Al parque?— Kagami repitió.
Louis asintió feliz.
—Está cerca del colegio. Mi profesora me dio permiso de ir ahí.
Kagami no estaba de acuerdo con eso.
—¿En serio?— definitivamente iría al colegio mañana. —Pero es muy peligroso,— dijo cortando los pasos que los separaban ante de abrazar a su hijo, acariciando su cabello. —Hay tantas cosas que podrían lastimarte, amor. ¿Quieres que me preocupe?
'No solo me saca del baño, sino también de la familia.', Adrian pensó enojado. Una palabra más de esta mujer y estaba seguro que perdería el temple frente a su hijo de nueve años.
Louis movió la cabeza.
—Mami, estaré bien. La seguridad del colegio vigila el parque.
Kagami se forzó a sonreír.
—Eso es bueno, amor, pero aun así-
—Tienes permiso.— Adrian sentenció. Los ojos de Kagami se fijaron en los de Adrian pero se mantuvo callada. Él sabía que ella estaba enojada por haberla contradicho pero la sonrisa de Louis hacía que todo valiera la pena. —Pero con una condición,— Adrian se acercó a su esposa e hijo y tocó amorosamente el hombro del niño. —Te quedarás ahí hasta que mamá o yo pasemos por ti, ¿sí? Y no olvides llamarnos si algo pasa.
—¡¿En serio?!— Louis estaba feliz. No podía explicar lo feliz que estaba de que sus padres mostraran esta preocupación por él. Había pasado mucho desde la última vez que ambos le habían hablado juntos. Emocionado, se lanzó hacia ellos, —¡Gracias! ¡Gracias! ¡Papá, Mamá, los quiero!— podría haber saltado pero sabía que no era sabio ya que estaba en medio de las escaleras.
Ah~ no podía esperar a contárselo a su amiga.
—》《—
Más tarde esa noche, Kagami confrontó a su esposo – quien nuevamente estaba enterrado en trabajo – sobre la abrupta decisión de hace un momento.
—¿No viste su rostro, Kagami?— Adrian preguntó sin mucho interés, prestando atención a su computadora. —Estaba muy emocionado.— Sentenció por fin mirando a su enojada esposa, —Ha pasado mucho tiempo desde que lo vi así de feliz por algo.
La ira de Kagami se fue cuando vio la determinación en el rostro de su esposo.
—Es que no creo que sea seguro.— Iba en contra de sus principios, pero no podía negar lo feliz que había lucido su hijo. No podía creer que quedarse en el parque hiciera maravillas en un niño pequeño. Pero claro, eso era lo que a los niños les gustaba.
—Me alegra que te preocupes por él.— Adrian dijo suavemente. Puede que no viera a Kagami como su esposa, pero era la madre de su hijo. —No te preocupes. Hablaré con alguien para que lo cuide en el parque. Yo también estoy preocupado por eso.
—Sí..., sí, creo que es lo mejor. Gracias.— Kagami dijo, instantáneamente sintiendo una ola de alivio. Después de todo, no había fracasado por completo como madre.
O eso le gustaba pensar.
