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Title: Someone to You

Ship: Adrinette.

Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)

Word Count: 130,000

Word Count per Chapter: 2200

Rating: NC-17

Chapters: 4/52

Beta: Unbetated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music: Come Over by Rudimental, Anne Marie, Tion Wayne

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Guess what?


Luka Couffaine dejó la pesada mochila, caminando de puntillas por el pasillo y escabulléndose tras Chloé; quien estaba ocupada haciendo la cena.

Presionó su pecho contra la espalda de la chica y estiró las manos para pellizcar sus mejillas.

—¡Queen!— gritó al lado de la oreja de la chica.

Por reflejo, Chloé codeó a Luka en el vientre nada gentil.

—¡Suéltame!— giró y vio al chico doblándose de dolor. —¿Dónde estabas? ¡Se suponía que iba a cazarte!

'Eso explica los mensajes mortales', Luka pensó recordando los últimos mensajes de texto que había recibido de la chica hace unas horas.

—¿No te dije que tenía que trabajar hoy?— preguntó virando los ojos. —Además uno no va dispuesto si hay amenaza de por medio. Después de leer el 'TE CASTRARÉ!', apagué mi celular y lo guardé en mi mochila.— Chloé lo miró de forma asesina. —¡Ya! ¿Ahora qué hice?— por fin preguntó.

Chloé respondió con el tono más acusador que pudo.

—¿Qué creías que hacías cuando regalaste esos horribles dulces? ¿Qué te hizo pensar que estaba bien que Marinette lo comiera?

Luka parpadeó, pausando y tratando de recordar. Aquella caja de golosinas le había sido dada por un sponsor después de modelar para su compañía de publicidad.

La cantidad de golosinas en su departamento era colosal, y otra caja ya no entraría. Marinette había estado en el lugar correcto en el momento correcto, y por ello se los dio. No tenía idea del feo sabor que tenían.

—¿Serías tan amable de decirme qué trajo a colación tu lado sobreprotector?— Luka estaba recostado contra la puerta de la cocina, manteniendo una distancia segura.

—Ridículo.— Chloé resopló, lanzando las manos al aire. —¡Esto es ridículo, totalmente ridículo! ¡Y deja de lucir como si fueras inocente!

Pero Luka solo enfatizó más su mirada de cachorro.

—¿En serio? ¿Sabor ácido? ¿Picante extremo? ¡¿Te suena de algo?!

—¡¿Soy yo o esta conversación es muy ridícula, totalmente ridícula?! —Se burló de la chica frente a él.

—Idiota. —Lo golpeó en el brazo fuertemente, haciendo quejar al chico. —¡¿Entonces le diste a mi prima unos dulces sin saber si era seguro o no?!

—Qué... ¡espera!— Luka se movió y colocó una mano en la boca de la chica para callar sus gritos, —Primero, te sugiero que dejes de ser tan sobreprotectora con Marinette, porque, maldición, es mayor que tú..., además es raro. ¡Y segundo! ¡No era mi intención darle dulces de mal sabor!

Chloé lo miró enojada antes de responder, y Luka entendió que debía dejarle hablar.

—Tú la molestas mucho.

—Así nos llevamos, y no es como que Marinette no responde, es tan violenta como tú.— Acarició su hombro ante el recuerdo de los golpes de las chicas.

Chloé viró los ojos y empujó al mayor. Tomó una de las cajas de ese feo dulce y la lanzó hacia Luka, quien la atrapó sin esfuerzo con una mano. Después de unos segundos de intensa observación, Luka tuvo una epifanía. Había sido la imagen de los más asquerosos dulces que habían sido producidos.

—Mierda... —Musitó, pero Chloé aun así lo escucho, mirándolo de forma asesina.

Como nota aparte, debería prestar más atención antes de aceptar las ofertas de trabajo.

Con un suspiró, habló.

—Escucha, lo siento. No fue mi intención darles eso. Es solo que ya tengo muchas golosinas en casa, y no podía quedarme con estos.— Volvió a mirar la caja y rió. —Pero esto es algo interesante. Espero que no te moleste si me quedo con una caja.— Metió dicha caja a su bolsillo sin esperar por el permiso de Chloé.

Chloé se alzó de hombros y regresó a preparar la cena.

—Puedes quedártelos todos si quieres.

Luka lentamente cerró la distancia entre él y la chica y miró por encima de su hombro.

—¿Por qué cocinas? ¿Dónde está Marinette?

Chloé miró el reloj y nuevamente se preguntó sobre el paradero de su prima.

—No lo sé. Últimamente viene tarde.

—Es extraño que no estés haciendo un drama.

Chloé trató de golpearlo en la cabeza, pero Luka fue más rápido y evitó el golpe. Rápidamente lanzó sus brazos alrededor de la chica y palmeó su espalda para calmarla.

—Si quieres cenar conmigo, será mejor que te quites el delineador de los ojos y el labial. Da miedo.

Los ojos de Luka se abrieron grandes, sorprendido.

—¡Rayos...he caminado por toda la ciudad usando maquillaje!

—¡Sí!— rió, —Y pensar que querías mantener en perfil bajo tu carrera de modelo.

El mayor no perdió tiempo y corrió al baño a lavarse el rostro.

—¡Mi desmaquillante es el de la botella amarilla!

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—¡Papá!— Louis limpió su boca con la manga de su casaca y corrió hacia los brazos de su padre.

'Ah, así que este es el padre despreocupado'.

Marinette sintió que los ojos del hombre estaban sobre ella. Sabía que estaba siendo juzgada y nunca se había sentido tan desnuda frente a alguien antes. Tragó el nudo imaginario mientras sus dedos jugaban nerviosamente con el borde de su blusa.

Adrian por otro lado, estaba confundido con lo que había ocurrido. Encontrar a una extraña al lado de su hijo era lo último que había esperado. Había una razón por la cual contrató a personas para que cuidaran a Louis.

Cuando le dijeron que 'la chica' también estaba ahí, no pensó que la chica fuera alguien mayor de lo que pensó.

—¡Papá!— Louis nuevamente reclamó la atención de su padre, jalando incesantemente su blazer. —¡Estás asustando a mi amiga!— en ese momento, Adrian vio la retadora mirada de su hijo.

—¿Amiga?— Adrian miró a Marinette brevemente antes de volver a mirar a Louis. —¿Estás bien?— no hacía mucho había visto a su hijo escupiendo y eso le había aterrado. Era natural que culpara a la adolescente ya que no veía a nadie más cerca.

Mordiéndose el labio inferior, Marinette vio el intercambio entre padre e hijo y se preguntó si podría escapar sin ser notada. Sus pies ansiaban moverse, pero no podía. Sabía que escapar solo significaría que era culpable del crimen que se le imputaba.

—Estoy bien, ¿ves?— movió emocionado los brazos. —Es solo que no me gustó el dulce que comí. Sabía... feo.— Su pequeño rostro hizo un gesto de asco.

Adrian frunció el ceño.

—¿Quién te lo dio?— sabía exactamente quién había sido pero quería escucharlo directo de la boca de su hijo.

Louis sin dudarlo sonrió y señaló a Marinette.

—La señorita Marinette me lo dio.

'Oh, bendito seas por ser honesto,'

Marinette se golpeó mentalmente. Louis incluso había escogido el momento adecuado para dirigirse con algo más de respeto hacia ella. Pero lo que le sorprendió fue el brillo en los ojos del niño.

¿Por qué sentía como que era cómplice de algún plan? ¿Qué planeas, niño?'

—¿Es cierto?— el abogado sonó más calmado que antes. Quizá tenía que ver el hecho de que Louis estaba sosteniendo su mano.

Marinette no podía entenderlo, pero cuando el padre de Louis la miró intensamente, se sintió curiosa por saber quién era. Ya que el mayor la miraba con seriedad, ella sonrió para derretir el hielo.

—Lo siento... yo... no sabía. Ni siquiera sé qué clase de dulce es.

¡Rayos, ¿a dónde se había ido esa elocuencia con la que había nacido?!

Para probar su punto, trató de ofrecerle los dulces a Adrian, los cuales el intimidante hombre rechazó.

En lugar de eso, Adrian extendió su mano libre.

—Soy Adrian Agreste, el padre de este pequeño niño. ¿Y tú eres?

Marinette miró la mano por un momento, sin estar segura de qué hacer. Después de un momento, Louis tomó la iniciativa y tomó la mano de ella, guiándola hacia la de su padre.

—Ah... mi nombre es Marinette Dupain-Cheng.— Sujetó su mano unos segundos hasta que el otro la soltó.

'Menudo apretón', Marinette pensó.

—¿Puedo hablar contigo por un segundo, Señorita Marinette?— Adrian preguntó y Marinette asintió lentamente. Giró hacia Louis y habló, —Louis, ¿quieres helado?— sacó unos billetes de su billetera y se los dio a su hijo. —Hay una heladería cerca del parque. Compra un poco para quitarte el feo sabor, ¿sí?

El niño de nueve años sabía que su padre estaba tratando de distraerlo. Esta no era la primera vez que le decían que hiciera algo más para ser dejado de lado ante una conversación adulta.

Sin protestar, Louis tomó el dinero y salió del parque. Brevemente miró a su Nani, preguntándose si aún seguirían siendo amigos después de que su padre hablara con ella.

Cuando Louis estuvo lejos; uno de los guardaespaldas salió y lo siguió.

—》《—

—Estaba tratando de saber a qué te dedicas, quién eres, y de dónde vienes.— Adrian confesó, —No sé si Louis ya lo mencionó, pero soy abogado. Automáticamente juzgo a las personas a primera vista. Me disculpo si fui agresivo, pero tienes que entender que estuve en shock cuando vi a mi hijo con una extraña.

Marinette rió un poco, sintiéndose entretenida después de escuchar la disculpa del hombre.

—Entiendo. Habría estado igual si hubiera estado en tus zapatos.

Adrian aun sentía algo de sospecha, así que dio voz a su pregunta.

—¿Cómo conociste a mi hijo?

Y así, Marinette empezó a contarle. Era una versión editada ya que no quería contarle a detalle lo que ella y Louis hablaban, escondiendo el hecho de que casi el 100% de su conversación tenía que ver con sus problemas familiares. Ser metiche no era una buena impresión.

De alguna forma, fueron a la banca, sentándose algo lejos del otro. La extrañeza aún era palpable, pero ambos se sentían lo cómodos suficiente como para tener una pequeña charla.

—He escuchado mucho de ti gracias a Louis.— Adrian dijo, —Pero siempre pensé que eras una chica de colegio.

—Quizá no estás tan lejos de la realidad. Soy estudiante.— Dijo, regresando su mirada, y luciendo nada sorprendida.

—Sí, lo supuse. ¿Qué estudias?

—Biología.

—Interesante.

Marinette rió con su respuesta, y por alguna razón, Adrian se encontró mirándola con intensidad.

Tenía una bonita sonrisa, increíbles ojos azules y había una calidez irradiando de ella. Podía saber que le agradaba a las personas, y había algo muy intrigante en sus ojos azules, los cuales decían mucho de ella – sobre quién era y en qué pensaba. Obviamente tenía mucho sentido del humor, reía mucho, había algo muy gentil y una forma femenina en cómo movía las manos.

—Así que...abogado, ¿huh?— Marinette preguntó ligeramente. —¿Qué clase de firma?— presionó, disfrutando su juego de adivinanza. Amaba adivinar lo que las personas hacían, y en París, había de todo. Nunca había una respuesta simple para las preguntas, mucho menos la respuesta sobre lo que uno hacía.

Pero en silencio supuso que el padre de Louis ejercía la abogacía de gerencia.

—Te especializas en la gerencia, o quizá en algo serio como la ley antimonopolio, ¿cierto?

Adrian sonrió.

—¿Qué te hace pensar que soy un abogado tan serio?— ni siquiera se conocían bien pero eso no parecía ser importante. —¿Me veo así de serio?— preguntó mirando con curiosidad a la menor.

La chica lo pensó un momento, ladeando la cabeza mientras Adrian devolvía la mirada, pero luego solo movió la cabeza. No pudo evitar notar lo atractivo que era el padre de Louis.

—Creo que me equivoqué.— Dijo. —Eres una persona seria, pero no estás en una firma que se dedique a algo serio.

—Estoy en la rama del entretenimiento. Represento a las personas del show biz, generalmente escritores, productores, directores, músicos, actores.

—Eso es interesante. E inesperado, para ser honesta.

Adrian rió.

—No eres la primera.

Y en ese momento, Louis regresó corriendo tan rápido como podía hacia sus dos adultos favoritos.

—¡Papá! No lastimaste a Nani, ¿cierto?— el pequeño niño estaba nervioso pero lucía adorable con el chocolate cerca de su boca.

—¡Ah~ príncipe!— por impulso, Marinette sacó una toallita húmeda de su bolso y limpió el rostro de Louis. —¿Así comes siempre, Principito?— preguntó mientras meticulosamente limpiaba la mejilla del niño.

Adrian solo los miró en silencio... y sorprendido.

Por extraño que sonara... Nunca había visto a su esposa hacer algo similar con Louis.

Ni una vez.

Nunca.

Y la forma en la que Louis se inclinaba en la mano de Marinette, le hizo sentir una ola de calidez.

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Después de comer y jugar videojuegos con su mejor amiga, Luka se preparó para irse.

—¡Ya debo irme, pero no lo haré hasta decirte que hiciste trampa!

—Tus agujetas están desatadas.

—No cambies de tema.— Dijo, agachándose y atando sus agujetas con toda la dignidad que podía mientras Chloé negaba su acusación, deteniéndose solo cuando Luka tuvo que responder una llamada.

Cuando la llamada terminó, Chloé preguntó con curiosidad.

—¿Quién era?

Luka se alzó de hombros.

—La agencia. Aparentemente, tengo que faltar a clases mañana porque tengo una reunión.— Explicó con algo de decepción.

—No importa si vas a clases o no; de todos modos, tienes buenas notas.— Chloé gruñó.

—¡Ya! ¡No reniegues!— dijo abrazándola. —Además, necesitas que esté ahí para que no te veas patética comiendo sola en la cafetería.— Ambos sabían que estaba bromeando.

Chloé era el epítome de todo lo que brillaba... de mala forma, pero brillaba..., era un pecado no ser su amigo y una bendición no ser su enemigo. Él – junto con Marinette – era la única persona que atravesó la coraza invisible de Chloé – aunque le tomó mucho esfuerzo y paciencia.

—Qué gracioso.— Musitó secamente.

Se abrazaron un par de minutos hasta que Luka rompió el cómodo silencio.

—Queen...— dijo suavemente contra el cabello de la menor.

—¿Hm?— la voz de Chloé casi sonaba con sueño.

—Dejaré la universidad.

Los ojos de Chloé se abrieron grandes mientras lo empujaba.

—¡¿QUÉ?!