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Title: Someone to You

Ship: Adrinette.

Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)

Word Count: 130,000

Word Count per Chapter: 1900

Rating: NC-17

Chapters: 5/52

Beta: Unbetated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music: Night Flower by Ahn Ye Eun

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Bittersweet


—Dame una razón por la cual no deba golpearte.— Marinette lucía formidable con su delantal negro y la espátula mientras miraba al pobre y ansioso chico. Ambos estaban de pie en la entrada, Luka estaba casualmente recostado mientras que ella se movía de un pie a otro frente a él, —Chloé me dijo que dejarías la universidad, ¿es cierto?

Luka tuvo dificultades en entender lo que le preguntaba debido al olor de la comida de Marinette proviniendo de la cocina.

—Sí.— No era una respuesta muy inteligente y se arrepintió en cuanto lo dijo.

Marinette frunció el ceño.

—¿Qué pasó? Enfadaste a Chloé, ¿lo sabías?— golpeó la cabeza de su amigo con la espátula.

—¡Ow! ¡Ella es una exagerada!

¿Y ya en serio de qué iba el comportamiento sobreprotector de las primas? Ayer, Chloé se volvió loca cuando él 'inocentemente' le dio unos feos dulces a Marinette. Y ahora Marinette estaba golpeándolo con la espátula por hacer enfadar a su prima.

Marinette movió la cabeza, decepcionada.

—¿Vas a perder un semestre solo por modelar? Luka, eres demasiado listo como para hacer eso. ¿No fuiste tú el que me convenció de dar el examen de admisión? Pensé que la educación era tu prioridad.

Los ojos de Luka se entrecerraron de forma fría por un segundo.

—La educación no puede curar a mi madre, pagar mi casa y la universidad de mi hermana, no al menos hasta que le saquen todo a mi padre, los abogados.

Marinette lo miró con dolor al recordar que la mamá de su amigo había sido diagnosticada con cáncer y había estado hospitalizada por casi cinco meses, mientras Juleka entraba apenas a su primer semestre de medicina. Había sido un golpe de suerte que una agencia le ofreciera a Luka una carrera de modelo justo en ese momento cuando más necesitaba del dinero. Desde entonces, el salario que ganaba modelando iba directo a las cuentas del hospital, a las de casa y a la escuela de su hermana. Todo lo que tenía eran su madre y su hermana y estaba determinado a cuidarlas sin importar qué.

—Lu, yo-

Luka ondeó la mano.

—Sí, lo sé. Es solo que..., esperaba que tú y Chloé entendieran por lo que estoy pasando. Y no es como que lo dejaré ya. Después de terminar el trabajo fuera, regresaré y seguiré con las clases.— Estiró la mano y desordenó los cabellos de la menor. —Pero... extrañaré tu comida.— Rió.

Marinette resopló ligeramente.

—Oh por favor, irás por toda Europa. Dudo que extrañes mi comida.— Por mucho que quería sonar inmutada, su voz no podía esconder el hecho de que se sentía triste.

El mayor movió la cabeza con una enorme sonrisa.

—Eso no es cierto.— Se dirigió a ella por un momento con mirada ilegible. —No es nada en comparación a lo que preparas.

Marinette siempre había sido como una figura materna y a la menor no le molestaba ello. Marinette misma admitía su insano hábito de cuidar de quien necesitaba afecto. Aun cuando ella y Luka no eran familia, él siempre se sintió como parte de su familia. Los tres siempre estaban juntos y eso no cambiaría.

Marinette suspiró y dejó la espátula sobre la mesa de centro para poder abrazar con fuerza al mayor.

—Lu, ¿cómo podremos cuidarte si estarás lejos?— cuando sintió los brazos de Luka devolviendo el abrazo sintió la ola de soledad.

Luka rió, palmeando la espalda de la chica.

—¡Hey! Puedo cuidarme solo, a diferencia de Chloé.— Ambos rieron a expensas de la chica, antes de que Luka rompiera el abrazo, —Oh, lo cual me recuerda..., ¿dónde está?

Anoche había sido un desastre entre ellos cuando le dijo sobre sus planes de dejar la universidad. Chloé literalmente le había lanzado la puerta a la cara cuando trató de explicar.

—Está en su habitación, refunfuñando.— Marinette alzó la espátula y caminó hacia la cocina. —Sabes, si yo fuera una extraña, asumiría que ustedes tienen algo.— Escuchó un ligero sonido proviniendo de la habitación en el pasillo, seguido de un indignado grito.

—Bueno, ella es más molesta que atractiva pero...— Luka detuvo su oración ante otro grito.

Ante eso, ambos rieron.

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Cuando Adrian terminó de leer los documentos, se quedó pensando en silencio. Había pasado un día desde que conoció a la misteriosa amiga de quien Louis había hablado tanto. No estaba seguro de cómo sentirse con respecto a esa amistad. La charla que habían tenido ayer no había estado tan mal como esperaba. Había descubierto que Marinette era agradable e inteligente.

Parecía inofensiva y a su hijo le agradaba mucho.

Pero el abogado dentro de él moría por saber más sobre Marinette Dupain-Cheng, y por ello, le pidió a su asistente que hiciera un informe sobre la chica. Fue después del almuerzo cuando recibió el archivo.

Dentro de él esperaba que la chica de verdad fuera inofensiva. No sabría cómo lidiar con la situación si resultaba ser una secuestradora. Eso definitivamente lastimaría a Louis.

—Señor Agreste, ¿necesita algo más?— preguntó su asistente algo preocupada cuando vio la expresión ilegible de su jefe.

Adrian movió la cabeza y ondeó la mano. Cuando estuvo solo, vio las dos hojas ante él y sonrió.

Marinette Dupain-Cheng estaba limpia. No había ningún crimen manchando su expediente.

Sintiéndose satisfecho, Adrian se recostó en su silla y brevemente miró el pequeño cuadro familiar en su escritorio. Lo miró con atención, preguntándose por qué nadie parecía sonreír de verdad ahí. Era una horrible foto familiar.

Estaba de pie al lado de Kagami, luciendo serio mientras que los labios de ella estaban apenas curvados. Louis estaba sentado entre ellos; en ese entonces tendría unos siete años. Aunque el niño estaba sonriendo, sus ojos lucían vacíos. Acariciando el rostro de Louis con los dedos, Adrian de súbito sintió una ola de culpa y tristeza.

¿Y si hubiera tratado de amar a Kagami en lugar de ignorarla? ¿Habría cambiado en algo su situación actual?

Una vez había tratado de reciprocar sus sentimientos, pero por alguna razón, no había esa chispa. Su esposa era bonita, claro, pero no hacía que su corazón palpitara con amor.

El matrimonio entre ellos no había nada más que una unión sin amor, al menos para él. Lo hicieron por Louis y él era la única razón por la cual seguían viviendo bajo el mismo techo. Aun así, ya habían hablado sobre divorciarse. Después de todo, ella tampoco era feliz. Kagami tenía grandes sueños, los cuales solo podía llevar a cabo si dejaba de jugar a la casita.

Ella era una gran estilista de moda que aspiraba a ser diseñadora. No hace mucho había recibido una invitación para estudiar en Japón bajo una bastante conocida casa de modas. Y esa, era una oferta difícil de rechazar.

El único problema era Louis y cómo tomaría las noticias. Ambos padres no eran tan malos en su labor como parecía. Sabían lo mucho que su hijo estaba siendo lastimado, pero ninguno sabía cómo remediar la situación. La ira era un sentimiento tan fuerte que sin importar lo mucho que querían esconderlo del niño, el intercambio de dolorosas palabras estaba en sus voces y no era controlable.

De pronto, su celular sonó. El ID decía 'Kagami'.

—¿Sí?

—¿Cuándo aprenderás a decir 'hola' apropiadamente?— dijo la voz de su esposa.

—Sabes que no tengo buen humor por las mañanas.

—Ya pasa del mediodía, por si no te has dado cuenta.— Hubo un corto silencio antes de que Kagami volviera a hablar, —Escucha, necesitamos hablar.

Adrian gruñó ya habiendo esperado lo que diría. Ese 'Necesitamos hablar' siempre involucraba algo grave.

—¿De verdad necesitamos hacer esto ahora?— Adrian pasó una mano por su rostro, —Estoy ocupado. Hablemos en casa.

—No,— Kagami dijo con firmeza. —Iré a tu oficina después de la sesión con ELLE. Hablaremos al comer.

—Ok.— No tenía caso discutir y por eso cedió. Después de una seca despedida, Adrian colgó y miró en blanco por la ventana. Le tomó cinco minutos antes de por fin calmarse. La conversación con Kagami, aunque breve, siempre le causaba un caos emocional.

Su mirada dejó la gran vista y fue hacia los papeles en su escritorio.

Y por extraño que pareciera, sus pensamientos seguían yendo a cierta chica de cabello negro.

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Kagami revisó su reflejo y suspiró, rogando paciencia. Entró a la oficina de su esposo y encontró al hombre lleno de trabajo. Ni siquiera la saludó cuando estuvo ahí, y ella tuvo que toser para que la notara.

Adrian alzó la mirada y la miró con cautela.

—Viniste a hablar.

—Sí. Pero dije que almorzaríamos.

—No puedo.— Adrian respondió distraídamente, poniendo su atención en los archivos frente a él. —Como podrás ver, esto no puede esperar.

—¿Entonces quieres que solo hable y me vaya? ¿Estás tan ocupado que no puedes tener ni un minuto para tu esposa?— dijo calmada pero sus manos temblaban demasiado.

—Deja de ser tan dramática, Kagami. Por favor siéntate y dime de qué quieres hablar. Te escucho.— Adrian respondió sin más.

Como si esto fuera la gota que derramó el vaso, Kagami gritó.

—¡¿Tanto me odias Adrian Agreste?!

Ante sus palabras, Adrian alzó la cabeza.

—¿Qué te pasa?— se asustó cuando ella lo miró con lágrimas bajando por sus mejillas. Los músculos en su cuello se tensaron ya que esta no era la primera vez que tenían este tipo de riña. Pero Kagami de normal estaba calmada cuando discutían sus problemas matrimoniales. De cualquier forma, hoy, era completamente diferente. Y Adrian no sabía qué hacer.

—Sé que me odias por arruinar tus planes, Adrian. Te casaste joven y ambos sabemos que eso cambió por completo lo que querías, tanto en tu vida como en tu carrera.— Kagami dijo con desesperación. —Pero preferiría que fueras honesto conmigo.

—¡Kagami!— estaba empezando a enojarse pero ella sabía que era una defensa.

—¡Solo admítelo! ¡Dime a la cara que este matrimonio fue un error! ¡Que desearías nunca haberte acostado conmigo!

Adrian sintió llegar el dolor de cabeza. Rodeó su mesa y se puso frente a su esposa, esperando calmarla y evitando que tuviera un ataque de histeria en público. Aun cuando su oficina era grande y no había nadie más en ese piso además de su secretaria, era humillante. Esta era la única razón por la cual prefería hablar con Kagami en casa. Ella tendía a ser emocional cuando se enojaba.

—De acuerdo.— Adrian dijo entre dientes. —Sí, acepto lo que digas. Solo por favor, regresa a casa. Duerme un poco. Apreciaría que mantuvieras en privado nuestras vidas privadas.

Kagami secó enojada sus lágrimas. Alzó sus hombros en un intento por preservar su dignidad.

—Quiero el divorcio.

—Kagami...

Alzó la mirada y estiró la mano tocando el rostro de su esposo.

—Lo he decidido. Terminemos esto ahora. Estoy muy lastimada como para seguir este matrimonio que fabricamos.

Adrian no podía creer lo que estaba escuchando. Lo había pensado muchas veces antes, pero ahora que estaba en esta situación, no podía pensar en nada inteligente. De súbito, muchas cosas llenaron su mente, sobre todo la situación con Louis.

Si llegaban al inevitable divorcio, la corte le cedería la custodia de Louis a ella. Como padre, Adrian solo tendría permitido tener un tiempo considerable para estar con su hijo. Esa sería una situación poco favorable, a menos que Kagami fuera considerada incapaz de cuidar a su hijo. Solo de esa forma Louis se quedaría con Adrian.

Adrian tragó en seco con dificultad.

—Sí, nos divorciaremos si eso es lo que quieres. Pero Louis se quedará conmigo.— Sentenció con firmeza.

Sus ojos se abrieron grandes de miedo.

—No puedes quitarme a mi hijo.

—No puedes hacerte cargo de él.— Adrian sentenció amargamente.

—¡¿Y tú qué sabes?! Claro que puedo. Soy su madre.— Exclamó incrédula.

—Lo sé porque te conozco.

Kagami no podía creer lo que estaba escuchando. Mordió enojada su labio inferior y golpeó la mejilla de su esposo. Se acomodó el bolso rápidamente y empezó a irse. Se detuvo en seco al tomar el picaporte.

—Te veo en la corte.— Su garganta se apretó pero se negó a que él viera cuánto le había dolido lo que le dijo.

Y Adrian siguió sin moverse.

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—Si me impulso más,— Louis le dijo a Marinette cuando se sentaron en los columpios, el niño subía tan alto como podía mientras que ella estaba meciéndose lento. —¿volaré y terminaré golpeando el árbol?

Marinette solo lo miró.

—Louis,— dijo, —Sabes la respuesta a eso.

—Ah, no eres divertida.— Dijo el niño con rostro libre de emociones.

Por lo que Marinette había aprendido, cada vez que Louis estaba siendo evasivo, era porque algo había pasado en la casa Agreste.

No tenía caso irse por las ramas. Pero por alguna razón, ese era el método de Louis para compartir sus sentimientos. Como el intro de una canción, le decía algo tonto al inicio.

—Van a divorciarse.— Los pies de Louis crearon polvo cuando abruptamente detuvo los movimientos del columpio.

La cabeza de Marinette se alzó en su dirección de inmediato. Había pasado dos días desde la última vez que vio al padre de Louis. Por lo que había visto de su relación, parecía que Adrian estaba actuando más como un padre de lo que había esperado. Aparte del hecho de que Adrian no sabía qué hacer cuando Louis hacía berrinches, de normal se esforzaba para calmar a su hijo. Eso era algo que Marinette apreciaba.

De cualquier forma, sin importar cuánto había mejorado la relación entre Louis y su padre, parecía que no era suficiente mantener intacto el matrimonio.

Marinette estaba muy perdida en sus pensamientos que fue un poco tarde cuando su cerebro registró el súbito peso colocado contra su cuello. Bajó la mirada y vio a Louis aferrándose a su cuello, llorando en silencio y mojando su vestido.

—Tengo que escoger entre ellos, Nani.— Louis enterró el rostro en el cálido cuello de Marinette cuando ella se quedó a su altura.

De pronto, Marinette también quiso llorar, pero solo abrazó con fuerza a Louis.

Continuará...


Amamos? Amamoooos!!!!( O bueno, yo sí, jajajaja)

Estoy muy feliz con el recibimiento de este fic!!!

Muchas gracias!!!!

Nos leemos la próxima semana ~

Besitos de murciélago para todos~