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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 1500
Rating: NC-17
Chapters: 6/52
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: La Bachata by Manuel Turizo
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Bloomed
Nadie era concebido por accidente.
El nacimiento de todos no era un accidente, nada de eso.
Ese era el principio en el que creía, a pesar de todo el dolor y sufrimiento por el que pasara.
La vida misma era completamente corta y era una casa temporal, así que decidió no ser muy apegada a las cosas.
Lo que sea que le lastimara, ya sea físico, mental o emocional, era parte de la vida.
Esa era una lección que había aprendido a corta edad.
Marinette Dupain-Cheng solía ser una chica con muchas culpas. Toda su vida se la había pasado huyendo de los arrepentimientos y escondiéndose avergonzada. Era manipulada por los recuerdos y dejaba que su pasado controlara su futuro.
Cuando tenía doce años, notó algo diferente de sí misma.
En secundaria tuvo una relación con una senior, pero no terminó bien. Cuando dicha senior quiso algo más allá de besos, Marinette creyó que no estaba lista para ello y la rechazó. Desafortunadamente, ella no se lo tomó muy bien y esparció rumores que destruyeron la reputación de Marinette.
Sus padres se enteraron y le preguntaron si era verdad que si era lesbiana y tenía tatuajes.
De inmediato fue echada de la casa con la amenaza de no regresar hasta que volviera al buen camino. Sí, su familia era muy conservadora. Le dolía cómo es que sus padres fácilmente la rechazaron como si su existencia no importara, aun cuando ella no era lesbiana, solo era bisexual.
No tenía a dónde ir, sus padres la odiaban, y su vida en el colegio se había terminado. Pensó en suicidarse en un par de ocasiones.
Cuando recibió una llamada de su prima Chloé, su perspectiva cambió. Ella y Chloé eran como hermanas, inseparables desde niñas. La familia de Chloé se había mudado a París cuando empezó la secundaria, así que fueron separadas. Pero eso no significaba que no se comunicaran tanto como pudieran, en cada forma posible.
—¡Marinette! —La voz de Chloé nunca había sonado tan bien. Marinette estaba congelada en el oscuro callejón cuando su adorable prima la llamó al celular.
Después de una significativa conversación, Marinette gastó lo que le quedaba de dinero –y mucha ayudda de sus tíos–en un ticket que la llevara de China a París. Cuando llegó a la casa de Chloé, fue recibida con un cálido abrazo.
La mamá de Chloé era una santa (a pesar de su carácter). Aceptó a Marinette tan pronto como vio su delgada figura. De cualquier forma, el padre de Chloé había estado indignado con su primo por tratar así a su hija. Marinette se sintió agradecida. Nunca se había sentido tan amada y aceptada.
La mamá de Chloé la abrazó y arrulló. Pudo escuchar el ligero quejido de Chloé.
—Mami, ella ya no es una niña. ¡Deja de arrullarla! ¡Yo también quiero abrazarla!— era adorable cómo es que madre e hija querían consentirla.
—Marinette,— la voz de su tía sonaba tranquila. —Somos parte de nuestro pasado, pero no somos sus prisioneros. Esta parte de tu vida estará contigo siempre, pero no dejes que te ate. Eres una maravillosa persona, y lo serás aún más.
Marinette la amaba.
—Tía... ¿no sería mejor si fuera normal?— la voz de Marinette salió amortiguada debido al nudo en su garganta.
—La forma en la que ves tu vida, te moldea.— Sentenció su tía. —No hace diferencia si naciste diferente. Eres quién eres. No dejes que nadie te cambie.
Y años más tarde, Marinette no pudo creer que estaba haciendo lo mismo con un niño de nueve años.
—》《—
—Voy a huir de casa.— Louis declaró mientras Marinette estaba por sorber su jugo. Le tomó cada onza de energía no hacer un jaleo. Estaban caminando de la mano mientras bebían algo frío para pelear contra el caluroso día.
—¿Qué?— una horrorosa mirada se coló al rostro de Marinette. Se detuvo y jaló la mano del niño.
Louis prácticamente brilló ante la idea de compartir su bien pensado plan.
—Si huyo, Mamá y Papá estarán ocupados buscándome. ¡Y entonces se olvidarán lo del divorcio!— Louis casi saltaba de emoción.
Marinette movió la cabeza.
—Príncipe, ¿hablas en serio?— Louis podía ser ridículamente inteligente a veces, que Marinette tendía a olvidar que era solo un niño. Aún era muy inocente y su percepción era poco realista. —Lo siento, pero no creo que sea una buena idea.
Louis frunció el ceño, sin gustarle cómo es que su amiga reaccionó de la manera que esperaba en relación a lo que había planeado toda la noche.
—¿Por qué no?— se quejó e incluso dio un pisotón en señal de protesta.
Ella contuvo un suspiro y siguió caminando, aun de la mano del niño.
—¡Nani!— Louis se negó a moverse, exigiendo una respuesta por parte de Marinette.
—Hey, deja de pensar en huir, Louis. ¿Siquiera entiendes lo que dices?— la frustración en la voz de Marinette era muy evidente. Los exámenes estaban a puerta y ella aún no había visto sus apuntes. Y ahora tenía que cuidar de un enojado niño que tenía una familia cayéndose a pedazos. Los últimos días habían salido mucho y su cariño por Louis había crecido. Frecuentemente se preguntaba si se excedía ya que claramente, Louis y su familia no debían ser su preocupación. Pero cada vez que veía aquellos solitarios ojos, la resolución de Marinette sucumbía. Estaba muy metida en esto y no podía evitar estar involucrada.
Si el padre de Louis sabía de esto, se moriría.
Hablando de dicho padre, no había vuelto a verlo. Quizá estaba muy ocupado preocupándose de sus clientes en la firma.
—Lo he pensado mucho.— Louis musitó.
—Ya, a ver dime, ¿a dónde irás?— el niño la miró con ojitos llenos de esperanza. —¡Ah no! Ni siquiera lo pienses, Principito. ¡¿Quieres que vaya a prisión?!— Marinette preguntó y arruinó la idea dentro de la cabeza de Louis. —Si te quedas conmigo, puede que me denuncien por secuestro.— La idea hizo que temblara y no era placentero.
El niño hizo un gesto de disgusto.
—Bueno, aún no he pensado en eso. ¡Pero ya pensaré en algo! ¡Lo prometo! Mi Papá y Mamá me buscarán y tendrán mucho miedo de perderme otra vez así que se quedarán juntos.
'Así no es como funciona...', pensó ella.
—Escucha, t-
—¡Papá!
Marinette miró por encima de su hombro y vio a Adrian Agreste yendo hacia ellos. Por muy loco que sonara, sintió que su corazón saltó ante cada paso del abogado.
—Hey,— Adrian no traía puesto el blazer. Parecía que el cálido clima le había afectado también.
—Hola, Adrien Agreste, ¿cómo estás?— Marinette saludó aun dándole la espalda.
Adrian arqueó una ceja, sintiéndose entretenido.
—Estoy bien, Marinette Dupain-Cheng. ¿Y tú?
—Cansada.
De súbito, Adrian se preocupó y miró a Louis quien estaba observando el intercambio con intensidad.
—Oh, lo siento, ¿mi hijo te dio problemas?
Marinette por fin giró y colocó una mano en el hombro del niño.
—No, mi Principito ha sido un perfecto caballero.— Sabía que el niño se había dado cuenta que estaba siendo sarcástica. —Los exámenes están a puerta. Es agotador. Llegas temprano, por cierto.
Era entretenido escuchar el súbito cambio de tema de la menor. La sensación era de alivio.
—Ah, mi última reunión terminó pronto. Estaba pensando en pasear con Louis.
Nadie podía describir lo feliz que estaba Louis ante la idea de que su padre saliera con él. Rápidamente corrió a su lado y lo abrazó por la cintura.
—¡¿En serio, Papá?! ¡Vamos! ¡Vamos!— su ánimo hizo que tanto Marinette como Adrian sonrieran.
Ella estuvo feliz de que la presencia de Adrian de alguna forma hiciera que Louis pensara en algo diferente a su plan.
De cualquier forma, no esperaba la pregunta del abogado.
—¿Te llevo a algún lado?— Adrian preguntó con esperanza de más en su voz mientras iban a la zona de parqueo.
—Solo regresaré a mi departamento,— Marinette respondió, —Y no gracias, tomaré el tren.— Cruzaron la amplia zona del parque lado a lado, sintiéndose cómodos juntos.
—¿Quieres salir con nosotros? Es temprano, y me gustaría que conversemos un poco. Estoy seguro que a mi hijo no le molestará.— Adrian desordenó el cabello de Louis.
—¡Sí!— Louis no había esperado que su día mejorara tanto. Pasaría tiempo con su padre y Marinette.
Le gustaba verlos juntos y se sentía increíblemente cálido estando con ellos. La sensación era agradable, incluso mejor que cuando estaban con su mamá y papá. Pero bueno, sus padres no se amaban, así que era algo lógico la carencia de completa calidez.
Marinette rechazó educadamente la oferta.
—Estoy segura que mi Principito quiere pasar más tiempo contigo, señor Agreste. No quiero entrometerme.— Pero dentro, de verdad quería ir con ellos. La idea de posponer su repaso era muy tentadora.
—¡Nani! ¡Vamos, ¿por favor?! Ven con nosotros~— El niño tomó su mano y empezó a moverla como loco.
Marinette solo rió.
—De acuerdo,— musitó. Alzó la mirada y vio a Adrian observándolos, sus ojos iban directo a su mano entrelazando la de Louis. —De hecho, estoy famélica.
Adrian lució complacido, y abrió su auto.
—Temía que dijeras que no,— admitió mirando a la atractiva chica.
—Lo habría hecho..., pero no salgo mucho.— Marinette explicó, —Estudio todo el tiempo.
—Yo tampoco salgo mucho.— Adrian sentenció cuando todos estuvieron dentro del elegante auto negro. —¿Cierto, Louis?— miró a su hijo quien estaba saltando en el asiento trasero.
—¡Cierto! ¡Siempre estás ocupado!— dijo Louis, tratando de sonar enojado.
Adrian rió y Marinette amó el sonido.
