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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 2800
Rating: NC-17
Chapters: 8/52
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Anti-Hero by Taylor Swift
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Agreste Family
—¿Mami? ¡Mami!
Ante el sonido de la voz de Louis y sus rápidos pasos por la escalera, Kagami alzó la mirada de la portada de la revista que estaba arreglando.
—¡Espera!— dijo, —Solo un segundo, Louis.— Pero aun cuando habló, la puerta fue abierta, y una corriente de aire entró a su oficina. —¡Maldición!— Kagami dijo cuando algunos documentos volaron y cayeron al suelo. —¡Louis, ¿no te dije que esperaras?!— exclamó enojada.
—Lo siento. Perdón, Mamá...— habló con voz pequeña.
Kagami respiró hondo para calmarse. Louis tenía solo nueve años, y estaba de pie en la puerta, luciendo muy pequeño.
—No pasa nada, Louis. Ven, lamento haberte gritado.— Se inclinó y estiró sus brazos. Louis corrió hacia ella, descansando su cabeza brevemente en su cuello. Louis era un niño fuerte que observaba admirado el mundo y se sentía ansioso por conseguir todo.
Kagami besó su frente, arrepintiéndose por el momento de ira y admirando la ternura de su hijo.
—Ok, ¿qué pasó?— preguntó, acuclillándose de todo.
—Mami, traje una invitada. ¿Puedes hacernos de comer, por favor?
Kagami lo miró, confundida.
—¿Invitada?— era extraño que tuvieran invitados en casa. Y Louis era la última persona quien ella esperó que llevara a alguien a casa. —Um,— Kagami no era experta en la cocina – aparte de solo hacer comida vegetariana. Y dudaba que la invitada de Louis apreciara la comida vegetariana como cena. —¿Qué te parece si pedimos comida, hm? Tu padre aún no está aquí para cocinar.
Aparentemente, era Adrian el que preparaba la cena para su hijo cuando había tiempo.
—Pero ambos tenemos hambre, Mamá...
—Oh.— Se puso de pie y regresó a su escritorio. —Ve y entretén a tu invitada un momento. Estaré ahí pronto. Veré qué puedo hacer.
Louis bajó corriendo las escaleras.
Después de recoger sus materiales, Kagami bajó y fue en dirección de las voces. Entró a la sala y encontró a Louis hablando emocionado con una adolescente, ella que estaba sentada en el sofá, escuchando con atención al niño.
Los ojos de Kagami se abrieron grandes. Cuando Louis le dijo que tenía una invitada, asumió que era otro niño, el hijo del vecino o quizá algún compañero de clases. Pero no, la persona sentada en el sofá era una casi adulta con el cabello teñido, tatuajes en el brazo y ropa diminuta.
Marinette fue la primera en notarla, y rápidamente se puso de pie haciendo una reverencia por costumbre al ver que la chica al igual que ella, compartía ascendencia asiática, a pesar de los años viviendo fuera de China, era una costumbre que no se le había quitado del todo.
—Hola.— Kagami no podía creer lo que veía. Ella era una mezcla entre femineidad etérea y rudeza. Aunque sin duda alguna era una chica muy guapa.
—Louis,— Kagami llamó a su hijo. —¿Ella es... tu invitada?
Louis asintió, preguntándose por qué su mamá lucía tan tensa.
—Esta es Nani, Mamá. Es mi amiga.
Kagami la vio dar un paso y extender la mano.
—Soy Marinette Dupain-Cheng. Mucho gusto.— Estuvo algo renuente al inicio, diferentes y horribles pensamientos llegaron a su mente mientras se preguntaba cómo es que su hijo de nueve años se había hecho amigo de alguien tan mayor.
Cuando la mamá de Louis no hizo el amago de tomar su mano, Marinette la retiró, sintiéndose un poco avergonzada. Esta no era la primera vez que alguien se mostraba raro por su amistad con un niño de primaria. Incluso Chloé pensó que estaba loca.
Kagami trató de sonreír y asintió.
—Soy Kagami Tsurugi, la mamá de Louis. Estaba trabajando cuando llegaron ustedes. No he podido darte una apropiada bienvenida. Me disculpo por ello.
—¡No, no pasa nada!— Marinette rió preguntándose si había sido bueno aceptar la invitación del niño. —Fue rudo de mi parte venir sin avisar.
Kagami movió la cabeza.
—Eres muy modesta, Marinette-san. ¿Por qué no te sientas mientras yo trato de preparar la cena.— Quizá podría hablar con ambos mientras cenaban. Ahora mismo, su hijo necesitaba que tratara bien a su invitada.
—¿Tratar?— Marinette era muy preguntona a veces.
—Mami no sabe cocinar nada aparte de hot dogs cocidos.— Louis interrumpió de súbito, mientras jalaba adorablemente la mano de Marinette. —¡Nani! Tú sabes cocinar, ¿cierto? Tú cocinas rico.
Marinette recordaba cómo es que el niño le había exigido que le llevara algo de comer antes de juntarse en el parque. Se sintió bastante orgullosa cuando el niño halagó su comida.
Kagami miro a su hijo quejándose con la extraña.
—¿Es cierto que cocinas bien, Señorita Marinette?— por mucho que sintiera sospecha, Kagami podía usar un poco de su ayuda en la cocina.
—No estoy segura pero si mi Principito lo dijo, entonces...
—Estaré agradecida si me ayudas en la cocina.— Kagami juzgó al chica a primera vista, y podía decir que no lucía con malas intenciones y parecía que a Louis le agradaba mucho.
Miró el reloj de pared y vio que eran las seis pm.
Adrian llegaría en una hora.
Esperaba que su esposo no hiciera un alboroto para cuando llegara.
—》《—
Marc y Nathaniel regresaron de Tokio a mitad de mayo y en cuanto estuvieron en tierra francesa, pidieron ver a su abogado, Adrian Agreste. Marc Anciel y Nathaniel Kutzenberg eran una de las parejas gay que Adrian manejaba en su firma. Marc era un Personal Trainer americano y Nathaniel era un cantante y bailarín famoso, tanto en Europa como en Japón. Aunque estaba casado con Marc, su vida privada era un secreto ahí ya que no todos aceptaban lo que tenían.
La pareja había estado de regreso desde hacía dos semanas, y Adrian y Nathaniel se vieron dos horas esta tarde repasando los detalles del nuevo contrato. Nathaniel ya lo había firmado antes de su luna de miel, pero había algunos puntos que Adrian quería que volviera a ver para determinar exactamente cuáles eran sus expectativas con el contrato para el CM, tenían que hablar sobre su itinerario, la música que aportaría para dicha publicidad y cada pequeño detalle.
Estaban a mitad de ello cuando Nathaniel lo miró con una sonrisa traviesa, y Adrian de súbito se sintió nervioso.
—Hay algo que he querido decirte desde que te vi hoy.— Dijo Nathaniel con una enorme sonrisa haciendo que Adrian riera.
—Déjame adivinar, ¿estás embarazado?— Nathaniel golpeó ligeramente su brazo.
—¡No!— Nathaniel rió, —Es sobre ti, pumpkin. Te ves radiante, Adrian. ¿Algo pasó?
—No estoy seguro..., ¿a qué te refieres con que me veo radiante?— Adrian preguntó con cuidado. La palabra 'radiante' y su nombre no sonaban bien juntos.
Nathaniel se alzó de hombros.
—No lo sé. Tú dime.
Adrian trató de recordar lo que había pasado los últimos días.
—Ah, sí. He estado pasando mucho tiempo con mi hijo últimamente.— Respondió con la cabeza gacha, fingiéndose estar ocupado con su trabajo.
—¿En serio? ¡Eso es genial!— la sonrisa de Nathaniel se convirtió en un frunce de ceño. —Pero supe lo de Kagami. Para ser alguien que está divorciándose, te ves bien. Me pregunto... ¿por qué...?— los verdes ojos parpadearon rápidamente.
'No va a ceder.' Adrian evitó virar los ojos.
—No tengo idea.
—Conociste a alguien.— Nathaniel sentenció astutamente. Sus perceptivos ojos no pasaron desapercibido cómo es que los labios de Adrian se curvaron en una secreta sonrisa. —Uwah~ ¡conociste a alguien! ¡Cuéntame! ¡Necesito detalles!
—Nathaniel.— Adrian gruñó con advertencia.
—¡Oh vamos! Nunca te viste así de..., radiante cuando estuviste casado con Kagami.
El brillo en el abogado se hizo doble. Adrian lucía increíble. Si Nathaniel no estuviera casado, ya le habría saltado encima para ahora.
—¿Tienes que ser tan gay con tu elección de palabras?
—¿Tienes que ser tan idiota al respecto?
—Quizá la idea de dejar por fin a Kagami me hace ver menos estresado.— Adrian no podía decirle sobre Marinette y cómo es que la chica lo tenía fascinado. Aún no estaba seguro de si debería dar a conocer su atracción hacia ella. Además, abrir el tema con Nathaniel era suicidio.
Nathaniel suspiró dramáticamente.
—Me enloqueces, Adrian. ¿Por qué tienes miedo admitir que has cambiado un poco? ¿Por qué no puedes solo ser y dejar que el mundo te vea como tal?
—No me escondo si a eso te refieres.— Dijo Adrian, —¡Soy yo!
—Claro, si tú lo dices.— Nathaniel movió la cabeza y resopló como si el abogado fuera un caso perdido. —Oh, por cierto, ¿cómo va tu hijo con todo?
Adrian pasó una mano por su rostro.
—Lo sabe..., pero no creo que lo acepte.
—Claro que no. ¿Quién quiere ver a sus padres peleando y luego divorciándose?— Nathaniel lo miró, —Nunca le haría eso al futuro hijo que tendré con Marc. Me aseguraré que él o ella crezca con una pareja de maravillosos padres.
—¿Dices que soy una falla?— Adrian sabía que Nathaniel no quería ofenderlo.
Pero a veces, las palabras dolían aun si no fueran con esa intención. Cuando el otro solo se quedó en silencio, Adrian suspiró.
—Ok. Pero estoy trabajando en ello. Tengo a alguien ayudándome-
—¿Huh?— El chico quiso que el abogado dijera más pero Marc llegó, interrumpiendo la conversación. Cuando Marc estaba cerca, todo desaparecía para Nathaniel. Aun cuando ahí debía ser un secreto, era obvio que la pareja estaba más que emocionada por su futura vida de casados.
El amor no conocía límites.
Eso decía él.
Pero..., ¿era lo valiente suficiente para perseguir su felicidad?
—》《—
Como lo predijo, Adrian llegó a casa temprano – a las 06:30 pm. Salió del auto y aflojó su corbata mientras caminaba.
Regresar a casa había sido una tarea agotadora, en especial sabiendo que nadie estaría ahí para preocuparse por él y dar esa sensación de calidez.
Kagami solía actuar como la esposa perfecta durante sus primeros años de matrimonio, pero él siempre la había hecho a un lado. Eran como dos planetas orbitando alrededor del sol, sin colindar ni acercarse.
Cuando entró a la sala, la encontró vacía como siempre. Anunció su presencia al pesado y frío aire, preguntándose si su hijo había regresado a salvo a casa.
Y entonces de súbito escuchó ruidos proviniendo de la cocina. Adrian se quitó el blazer, dejándolo en el sofá y yendo hacia el ruido. Cuando llegó, vio algo que lo sorprendió.
Ahí de pie estaba Marinette Dupain-Cheng, usando un delantal y sosteniendo un bowl de sopa. Su esposa, estaba al lado de ella, sosteniendo un bowl de vegetales cocidos. Su hijo estaba ya sentado, esperando a que la cena sea servida. La pequeña parrilla estaba ya en la mesa, lista para cocinar la carne.
Marinette alzó la cabeza y le dio una interrogante mirada. Louis se puso de pie y corrió hacia su padre mientras Adrian abría los brazos para abrazar a su emocionado hijo.
—¡Papá! ¡Mira! ¡Nani preparó la cena!
Marinette notó cómo es que Kagami se tensó a su lado cuando su esposo llegó. Tragando el imaginario nudo en su garganta, Marinette dejó la sopa en la mesa antes de hablar.
—¡Bienvenido!— Tanto Kagami como Adrian la miraron como si hubiera cometido el más monstruoso pecado.
Para esconder su vergüenza, bajó la cabeza y preparó la mesa. Louis siguió ignorante de toda la tensión en el aire y ayudó a Marinette.
Adrian Agreste sintió una súbita ola de calidez cuando Marinette lo recibió.
Kagami se sintió avergonzada de que alguien más – una extraña – haya recibido a su esposo cuando era obvio que era su obligación hacer eso.
—Um, Marinette-san, él es...— Kagami empezó, pero fue interrumpida de súbito por la voz de Adrian.
—Nos conocimos antes.— Dijo Adrian sin mucha explicación. De cualquier forma, Marinette sintió la necesidad de explicar y decirle cómo conoció a su esposo e hijo.
Cuando terminó, todos se sentaron, Louis al lado de Marinette mientras que sus padres tomaron el lugar opuesto y empezaron a comer. Kagami era especial con lo que comía así que no tocó la carne y solo comió los vegetales cocidos y algunos platillos de acompañamiento.
—Marinette-san, esto sabe bien.— Kagami comentó embadurnando los vegetales con la salsa adecuada.
Le sorprendía las habilidades en la cocina que tenía la chica. Incluso le dio algunos tips mientras cocinaban hace una hora.
—Gracias, no podría haberlo hecho sin usted.— Marinette le sonrió.
—¿A qué te refieres con eso? Solo corté los vegetales, eso fue todo.
Adrian miró a su esposa y a Marinette compartiendo una broma y riendo juntas. Sus ojos fueron de Kagami a Marinette quien parecía estar diciéndole algo gracioso otra vez. Sabía que Marinette siempre era agradable con los demás. Puede que a veces fuera algo rara, pero Marinette siempre parecía emitir cierta calidez cuando uno le hablaba.
Aparentemente, también había atrapado el interés de Kagami. Nunca había visto a su esposa sonriendo así antes. Pero bueno, él nunca había intentado hacerla sonreír así que no tenía evidencia sólida con qué comparar.
Louis vio a su papá mirando a su mamá y a su Nani, con la mano congelada a mitad de camino, a nada de probar la comida.
—Papá.— Dijo suavemente y eso llamó la atención del mayor. —¿Sabe bien? Nani lo hizo.
Adrian sintió los ojos de Kagami y Marinette en él. Siendo el centro de atención, Adrian empezó a comer y estuvo sorprendido por lo delicioso que sabía la comida.
—Está delicioso, Marinette.— Miró al otro lado de la mesa y encontró a la chica mirándolo.
Le tomó unos segundos digerir el cumplido de Adrian, pero luego sonrió. Marinette sabía que era inapropiado, pero por dentro se sentía absolutamente feliz de que Adrian haya probado algo que ella preparó. Tenía que admitir, esta era una de las pocas razones por las cuales aceptó ayudar en la cena.
Kagami se sentó callada mirando el intercambio.
¿Desde hace cuánto es que se conocían que ya habían dejado las formalidades?
Ella observó el intercambio, en especial a su esposo.
Había algo extraño en él esa noche.
Al final, dejó de pensar en ello y solo disfrutó la comida. En otro momento averiguaría todo.
—》《—
Ya era tarde para cuando Marinette llegó. Encontró a Chloé en la sala, retando a Luka otra vez en el juego. El volumen de la TV estaba tan alto que no se dieron cuenta que había llegado.
Cuando Chloé la vio, de inmediato pausó el juego, sacando a Luka de su concentración.
—¡Marinette!— Chloé se puso de pie y caminó hacia ella quien ahora estaba ocupada quitándose los zapatos. —¿Dónde has estado? ¿Ya comiste?
Marinette la miró y asintió.
—Comí en casa de Louis.
—¿De quién?— Luka de súbito estuvo al lado de Chloé.
—El mejor amigo de Marinette, un niño de nueve años.— Chloé explicó.
Luka frunció el ceño.
—¿Ha?
¿Desde cuándo Marinette tenía como mejor amigo...a un niño de nueve años?
—Mari, ¿ya fuiste a su casa? ¿Entonces ya conoces a sus padres?— Chloé siguió a Marinette cuando fueron a la sala, y se dejó caer cansadamente al sofá.
—Sí,— ella nunca le dijo a Chloé sobre Adrian; lo había preferido así. No quería que su prima asumiera cosas raras. —Son amables...— musitó antes de tomar un cojín y abrazarlo. Estaba muy cansada.
Chloé resopló y regresó a su sitio frente a la tv.
—Claro. Pero eso no cambia el hecho de que van a divorciarse. Pobre niño.
—¡Hey!— Luka gritó algo enojado, —¿Quién es Louis? ¿Y quién se divorcia?— cuando ambas lo ignoraron y empezaron a discutir sobre los papás de alguien, Luka gruñó y volvió a tomar su lugar al lado de Chloé. —Nadie me dice nada.— No es que estuviera tan enojado pero últimamente Marinette raras veces le prestaba atención.
Por mucho que odiara admitirlo, él amaba la sensación de ser el foco en sus peores momentos, y este día había sido horrible. Su mamá estaba en una condición crítica y su itinerario se hacía más y más pesado cada día, porque su hermana necesitaba más libros y mucho más caros.
Marinette sentía pena por él, por ello se acercó y abrazó su espalda rodeando su cuello.
—Ah, pobre Lu. No te pongas así. Te contaré todo cuando no esté tan cansada, cariño.— Marinette descansó su cabeza contra la espalda de Luka. —¿Cómo están tu madre y Juleka? — Tenía sueño y la espalda de Luka era tan cálida.
Al mayor no le molestó el peso extra y solo siguió jugando.
Chloé llevaba la delantera por algunos puntos y no podía dejar que le ganara por centésima vez.
—Ella está bien ahora. El doctor dijo que estará bien en tanto tome su medicina a tiempo y Juleka está estudiando muy duro, me siento muy orgulloso de mi pequeña hermana. —Pausó cuando estuvo por hacer una táctica complicada en el juego. —Marinette, los exámenes son la otra semana. ¿Has estudiado ya?
—¿Hm? Ah sí. Aún tengo cosas por entender, pero esa es la razón por la que estás aquí, Lu. Enséñame~
—¿Lo ves? Por eso no debes saltarte las clases de reforzamiento.— Y entonces algo cruzó su mente. Miró a Chloé y la vio concentrada en el juego. —Hey, ¿sabías que el profesora de matemática fue reemplazado por el profesor Claude?— eso llamó la atención de Chloé, haciendo que perdiera su objetivo. La imagen del atractivo profesora la distrajo por completo del juego.
—¡Maldición!
Marinette asintió.
—Chloé me contó sobre él. El profesor Claude solía ser nuestro tutor de matemáticas. Pero no lo he visto recientemente...— de forma lenta, los ojos de la chica empezaron a cerrarse. Y lo siguiente que supo fue que Marinette ya estaba dormida tras la espalda de Luka.
