Wizards Who Meddle With Time (Traducción)

Sinopsis: Han pasado tres años desde la muerte de Voldemort, y un deprimido Harry sigue obsesionado con Tom Riddle. Pero ni la muerte, ni el tiempo pueden interponerse en el camino de Hermione cuando ella decide ayudar. Así que se lleva a Ron consigo de vuelta a 1943, para poder secuestrar a un desprevenido Tom Riddle de 17 años, y llevárselo al Harry del futuro. HP/TM Slash. Two-Shot.

Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Todo es propiedad de J. K. Rowling y los derechos cinematográficos para Warner. La historia no es mía, sino de Paimpont y mientras espero su respuesta, dicha traducción no está autorizada (por ahora).

Beta Reader: Aldo PG.

Rating: M, por Slash (relaciones románticas del mismo sexo masculino) entre Harry y Tom Riddle.

Nota de la autora (Paimpont): Sí, por supuesto que tenía que subir la parte final en el cumpleaños de Harry. ¡Feliz cumpleaños, Harry!

Notas de Traductora: Vale, quise hacerle honor a la fecha y también publicar la segunda parte un 31 de Julio. Supuestamente, no es seguro, pero... Paimpont posiblemente continúe esto cuando regrese al fandom, alguna vez. Inició esta historia como un Two-shot, pero como es lógico apegarse a las cosas buenas, no sabe si continuarlo o dejarlo como está. Así que si llega a continuar algo más de este universo, lo más seguro es que lo traduzca también.

Muchísimas gracias a ustedes por todo su apoyo y sus comentarios.

Y agradezco especialmente a Camila y Alex, quienes a pesar de no tener cuenta en esta pag, se toman la molestia de comentar, ¡no cambien eso! (L)


...

Capítulo 2

— ¡Feliz cumpleaños Harry! — La voz que se entrometió en el sueño angustioso de Harry sonaba extrañamente radiante y alegre.

Harry gimió y enterró la cabeza en la almohada. —Vete, Hermione. Estoy durmiendo.

— ¡Hora de despertar, compañero! Tenemos una sorpresa para ti!

Harry abrió los ojos lentamente. — ¿Ron? ¿Ella te arrastró hasta aquí, también? —Observó a sus dos amigos con recelo. —E irrumpieron en mi apartamento a las... siete de la mañana ¿por qué...?

—Son las cinco de la tarde, Harry. —Hermione le sonrió. —Y es tu cumpleaños. Hemos venido para llevarte hacia una pequeña sorpresa de cumpleaños.

Harry asomó su cabeza por debajo de la almohada. — ¿Una sorpresa de cumpleaños? Mira, realmente lo aprecio y todo, pero no estoy de humor para celebrar. Creo que dormiré por un rato más.

Pero Hermione tiró de sus mantas. —Vístete, Harry. Querrás ver esta sorpresa, te lo prometo.

—Vamos, Harry. —Ron lo jaló de sus pies. —No tiene sentido discutir con Hermione, y lo sabes.

Harry parpadeó somnoliento. — ¿No se supone que las mujeres embarazadas necesitan reposo? ¿No debería ella estar en casa, tomando una siesta?

Hermione resopló y le arrojó su ropa.

—Escucha, Harry. —Ron se acercó más a él y bajó la voz. —El día antes de casarme con Hermione, mi padre me llamó aparte y me dijo: "Hijo, ahora que está a punto de convertirse en un hombre casado, siento que hay algo que debo decirte acerca de las mujeres", yo gemí y le dije que ya tenía conocimiento de esas cosas desde los diez años, pero él se limitó a sonreír y dijo:"No me refería a esas cosas, hijo. Los niños a tu edad, probablemente saben más de eso de lo que jamás sabré en la vida. No, Ron, lo que tengo que decirte es algo que no sabes, algo de lo que me gustaría haber sabido cuando ingresé por primera vez a la bendita etapa del matrimonio. Hay una cosa que he aprendido de la amarga experiencia, y Merlín sabe cómo hubiese deseado que algún hombre mayor me contara esto antes de haberme casado con tu madre: Hagas lo que hagas, nunca discutas con una mujer embarazada. Si ella quiere que ordenes las especias en orden alfabético, es mejor que comiences a poner "albahaca" antes de "borraja". Si ella quiere que pintes una habitación de color púrpura, píntala del maldito tono de púrpura del que ella te ordenó con toda su dulzura. Y si ella anhela salchichas de dragón para la cena, entonces, por Merlín, te dirigirás a Knockturn Alley para poder conseguirlas. Eso es todo." ¿Y sabes qué, Harry? Mi padre sobrevivió a seis embarazos de mi madre, incluyendo al de Fred y George. Él sabe de lo que habla. Así que no discutas con Hermione, y ponte la ropa.

Harry arrugó la nariz. — ¿Salchichas de Dragón?

Ron asintió. —Es en serio. Sospecho que debió haber sido cuando mi madre estaba esperando a Charlie. El punto es, Harry, que Hermione tiene su corazón puesto en esta sorpresa de cumpleaños para ti. Y como su marido, te digo que no seríamuy conveniente el discutir con ella. Así que vístete y ven con nosotros.

Harry agarró su ropa.


...

Media hora más tarde, Harry miró alrededor del familiar baño de Hogwarts con asombro. — ¿Por qué, en nombre de Merlín... por qué estamos aquí?

—Así es, amigo. —Ron se volvió y se dirigió a una de las válvulas plateadas del lavamanos en forma de serpiente con un marcado acento en Parseltongue: —Ábrete.

Harry siguió a Ron y Hermione vacilante hacia el pasillo que conducía a la Cámara Secreta. Sintió algo agitándose en su corazón a medida que entraba hacia la húmeda y familiar cámara. Aquí había sido en donde había visto por primera vez a Tom, hace tantos años... El mero pensamiento le hacía sentirse afligido y extrañamente dulce al mismo tiempo. ¿Por qué, en el nombre de lo sagrado, le trajeron hasta acá?

Después de algunos minutos, Harry se dio cuenta exactamente del por qué sus dos mejores amigos le habían llevado hacia la Cámara de los Secretos. Gracias a unas antorchas que parpadeaban su ardiente luz sobre una mesa puesta para dos, y a un joven de rizos oscuros y ojos de color gris plateado que estaba sentado en una de las dos sillas. Se encontró con una prolongada mirada de Harry y minutos después, se incorporó y saludó a Harry con una leve inclinación de cabeza.

Harry suspiró profundamente y se volvió hacia Hermione. —Escucha, Hermione, realmente te aprecio la molestia, pero no va a funcionar.

— ¿Qué no va a funcionar? —Hubo un destello de sonrisa en la voz de Hermione.

—Esto. Él. —Harry indicó al chico de ojos plateados con un movimiento de cabeza. —O sea, hiciste un gran trabajo al hacer que se viera como Tom Riddle. ¿Es una especie de Glamour, no es así? Muy impresionante. Pero aun así sigue sin ser él, Hermione. Sé que quieres que sea capaz de fingir que estoy con Tom durante unas horas, y eso es lo más dulce que alguien haya hecho por mí, de verdad, pero yo realmente no puedo. Sé que es una fantasía y no es real. Ahora, me gustaría estar sólo, si todo esto terminó.

—No es una fantasía, Harry, —dijo Hermione en voz baja. —Él es realmente Tom Riddle. Modifiqué un Gira-Tiempo, viajé de vuelta a 1943 con Ron, y lo traje aquí.

Harry sonrió. —Por supuesto que sí, Hermione. Y como dije, lo aprecio y todo, pero...

El chico de ojos plateados dejó su silla y ahora caminaba lentamente hacia Harry.

Harry no pudo evitar mirarlo. Muy bien, Hermione era muy buena con esto. Si Harry no la conociera mejor, juraría que el que se encontraba frente a él era el mismo Tom Riddle en persona, con sus rizos oscuros y sus fascinantes e hipnóticos orbes de plata. Ésta fantasía era casi demasiado buena como para dejarla pasar, y Hermione ya había tenido una gran cantidad de problemas por él después de todo...

—Muy bien, —Harry susurró. —Voy a jugar. Pero sólo por poco tiempo...

Hermione sonrió. —Me lo imaginaba. Adiós, Harry. Adiós, Tom. Ron y yo nos retiramos, entonces. Disfruten la cena. —Ella salió de la Cámara rápidamente, arrastrando a Ron junto a ella.

La pesada puerta de piedra se cerró tras de ellos, y Harry se encontraba ahora con el chico de ojos plateados a solas.

El chico era un magnífico actor. Caminó lentamente hasta Harry, le acarició el pelo de la frente con una pálida mano, y susurró: —Tu cicatriz. Ésa es la cicatriz que ella me había comentado. Aquí fue donde mi alma se adhirió a la tuya y nos convertimos en uno. Los brillantes ojos plateados miraron a los de Harry con determinación. —Dime como se sentía. Dime como era el tener mi alma dentro de ti.

Harry sintió que sonreía. Esto era exactamente el tipo de cosas que Tom Riddle diría en sus fantasías. Que sencillo todo esto iba a ser, ¡pretendiendo que este chico desconocido era Tom!

—A veces era doloroso, —Harry susurró. —Cuando estabas enojado. Otras veces... simplemente se sentía como si nunca me encontrara completamente solo. —Tragó. Luego de algunos meses de la Batalla Final, una curiosa sensación de vacío se había apoderado sobre él, una sensación de estar total, completamente solo por primera vez en su vida.

El muchacho estudió el rostro de Harry con su brillante mirada plateada. —Me gustaría poder recordar, —dijo en voz baja. —Me gustaría poder recordar el estar de una manera tan particular con otro ser humano. Contigo. Mi horrorux.

Extendió la mano y rozó ligeramente un dedo por toda la mejilla de Harry. El toque envió un extraño y placentero escalofrío, a través de la espalda de Potter. Sin pensarlo, Harry hizo lo que normalmente había soñado en hacer con tanta frecuencia: Se inclinó hacia delante y besó a Tom Riddle suavemente en la boca.

La mejor parte es que el chico se mantuvo en su personaje todavía. No besó a Harry de vuelta de inmediato, como cualquier actor de baja categoría habría hecho; sino que se quedó de piedra por un largo momento, y luego levantó la mano y tocó sus labios con asombro, justo donde la boca de Harry se había encontrado segundos antes. Luego, susurró: —Besas como Salazar. —Se encontró con la mirada de Harry y añadió rápidamente, con un ligero rubor extendiéndose por todas sus mejillas: —Solía soñar con él, a veces.

Harry soltó su aliento bruscamente. —Sí, de alguna manera me puedo imaginarte haciendo eso.

El chico trazó la cara de Harry con un dedo tembloroso. Luego, se inclinó hacia delante y capturó los labios de Harry en un beso ardiente.

El beso de Harry le dejó inmediatamente sin aliento. Esto era mejor que los cientos de besos imaginarios que él había compartido con Tom Riddle. Merlín, ¿dónde Hermione había encontrado a este chico?

El muchacho se echó para atrás. —Harry. Tus amigos me dijeron que tu nombre es Harry.

El aludido simplemente asintió con la cabeza, incapaz de hablar. El sonido de su nombre en los labios de Tom, dicho de manera tan suave, hizo que un escalofrío corriera a través de él.

El chico le miró con gravedad. —Ellos me dijeron que hoy es tu cumpleaños, Harry. He traído un presente para ti. Toma. —Invocó a una caja de plata delgada, adornada con serpientes, y se lo presentó a Harry con una leve inclinación de cabeza.

— ¿Una varita? —Harry aceptó la caja con una sonrisa. —Gracias. —Realmente, Hermione había pensado en todo para hacer de este día uno perfecto. De hecho, era bastante tentador el ver exactamente sobre qué tan lejos había ido para preparar esta sorpresa. Harry pensó por un momento. — ¿Traes tu varita contigo? —Le preguntó al chico casualmente.

En respuesta, el muchacho sacó una réplica perfecta de la varita de Voldemort desde el bolsillo de su túnica. Sí, Hermione había pensado hasta en los detalles más insignificantes. Bueno, tal vez no en todos... Incluso Hermione no podía hacer que éste fuese Voldemort, ¿o sí? Harry estudió por un momento a la cara dolorosamente familiar del chico. — ¿Puedes hacer una cosa por mí, Tom? ¿Me puedes mostrar algunas de las Maldiciones Imperdonables? Conjura un Imperius en mí, ¿quieres? ¿Sólo para poder demostrarme quién eres?

El chico sacudió la cabeza con pesar. —Me gustaría poder hacerlo, Harry, pero tú amiga me hizo jurar, bueno, de hecho invocó varios Juramentos Inquebrantables, antes de que me trajera aquí al futuro. Así que no estoy en condiciones de emitir cualquier maldición prohibida por los momentos. Parece que tu amiga no confía del todo en mí.

Harry sonrió. ¡Qué respuesta más inteligente! Hermione le había dado instrucciones sobre eso también. Esta fantasía era perfecta. Harry besó al chico en los labios de nuevo, y éste le dio un beso rápido en respuesta, murmurando dentro del mismo: —Besas mucho mejor que Malfoy.

— ¿Qué? —Harry se le quedó mirando. ¿Malfoy? Harry había asumido que Hermione había contratado a un extraño, a un actor totalmente discreto para hacer el papel de Tom Riddle, y no a alguien que conociera. ¡Y definitivamente, no a nadie que hubiera besado a Malfoy! ¡Oh, Merlín! ¡Si resultaba ser Blaise Zabini oculto bajo ese Glamour, Hermione tendría mucho que responder! ¡Oh, porfavorporfavorporfavor, que no sea Blaise!

Sin embargo, para gran alivio de Harry, el chico murmuró: —Abraxas Malfoy. Sólo fue alguien que conocí en el Colegio.

Harry sonrió. Por supuesto. No era Draco. Sino Abraxas Malfoy. Sí, ese era el nombre del abuelo de Draco, ¿verdad? Y sí, probablemente habría ido a Hogwarts alrededor del mismo tiempo que fue Tom Riddle. Por supuesto, Hermione hubiera sabido eso. Probablemente hasta Hermione había entrenado a este muchacho por un mes antes de traerlo aquí a la Cámara Secreta, asegurándose de que al menos supiera todos los nombres que Tom Riddle había sabido desde su nacimiento.

—Ven. —El chico le tomó de la mano y lo llevó a la mesa en la que ya estaba servida una exquisita comida para dos. —Vamos a comer y luego me contarás todo sobre ti, y sobre nuestros encuentros en el futuro. Es decir, en el pasado.

Harry disfrutó de su conversación durante la cena. El joven se mantuvo de manera fiel en su personaje a medida que Harry le contaba toda la historia de su vida, y del ascenso y la caída de Lord Voldemort. El chico hizo muchas preguntas, y parecía querer saber todos los detalles de cada uno de los encuentros de Harry con Voldemort.

Horas más tarde, cuando Harry le había contado todo, el muchacho se echó hacia atrás en su silla y observó a Harry con sus ojos plateados. — ¡Qué vida tan desperdiciada! —Dijo con un ligero temblor en su voz. —El haber tenido tanto poder, ¡para luego tirar todo por la borda, en una búsqueda de la inmortalidad, que terminó en la muerte!

Harry lo miró con sorpresa. De alguna manera, no había esperado que Tom Riddle dijera aquello. Pero esta era la mejor parte de este encuentro fantástico: el chico era tan bueno en la improvisación, que Harry tuvo que recordarse a sí mismo en reiteradas ocasiones que aquél no era el verdadero Tom Riddle.

—Y pensar, —murmuró el chico, como para sí mismo, —que tenía un alma gemela en todo este tiempo, ¡a un Horrocrux humano compartiendo mi alma! Del cual yo, en mi ignorancia abismal, pasé años tratando de matarte. —Había una expresión de curiosidad en sus ojos de plata ahora. —De tan sólo imaginar, Harry, lo que pudimos haber sido para el otro, ¡si tan sólo hubiese imaginado lo que eras! Éramos enemigos mortales cuando pudimos haber sido amigos, compañeros, amantes... —La última palabra retumbó en el aire durante un buen momento.

Entonces, el joven susurró: —Me gustaría que siguieras siendo mi Horrocrux, Harry. —Él se inclinó sobre la mesa y trazó con un dedo la cicatriz de Harry. —Pero todavía hay una magia persistente entre nosotros, puedo sentirla incluso ahora que el Horrocrux se ha ido. ¿Puedes sentirla, tú también?

Harry tragó, luchando por encontrar su voz. —Sí, —murmuró finalmente. —Sí, definitivamente la siento, Tom.

El muchacho se levantó, se acercó a Harry y le incorporó. Al momento siguiente, se vio envuelto en un fuerte abrazo y una voz le susurró al oído: —Ella me dijo que estabas enamorado de mí... ¿lo estás?

Harry cerró los ojos. —Sí, —respiró profundamente. —Sí, estoy enamorado de ti, Tom. —Podía sentir el estruendo de los latidos del corazón del joven contra su pecho ahora, y una boca suave que tardó en reunirse con la suya propia. Se besaron, profundamente, una y otra vez, hasta que a Harry le pareció que no había ninguna otra realidad más allá de este toque de los labios de Tom, contra los suyos.

El joven se echó hacia atrás y le susurró: —Quiero hacer el amor contigo, Harry. ¿Me dejarías?

¡Sí, sí, ! Acordó el cuerpo de Harry de inmediato, pero una ligera voz en el interior de su cabeza protestó: Recuerda, esto es sólo un juego... él en realidad no es Tom.

Pero entonces le dio un beso de nuevo, y la débil voz de la razón en la cabeza de Harry dejó de hablar por completo. Una lengua vacilante se deslizó hacia los labios entreabiertos de Harry, y las manos calientes buscaron por debajo de su ropa.

Harry tenía una vaga idea de que probablemente él no debería estar haciendo esto, pero era imposible no corresponder del mismo modo cuando el chico hacía aquello...

En un arrebato, ambos rasgaron la ropa del otro para que luego ambos se dejaran caer en el suelo de piedra húmeda juntos, estremeciéndose un poco cuando sus pieles desnudas tocaron aquella superficie.

El muchacho murmuró algo en voz baja, y al momento siguiente, una manta suave y aterciopelada apareció debajo de ellos.

Harry miró a su compañero. — ¿Puedes hacer hechizos sin varita? Eso es bastante impresionante.

Él se rió en respuesta. —Acabas de contarme la historia de cómo conquisté al mundo mágico con mi magia... ¿y vienes a impresionarte porque puedo invocar a una manta? Puedo hacer magia mucho más impresionante que esa. Ya verás, amor. —Dejó un rastro de intensos besos en la garganta de Harry.

— ¡Tom! —El nombre en sí salió solo de los labios de Harry, y los besos del chico viajaron más abajo en su pecho.

—Me gusta cuando gimes mi nombre de esa manera, —murmuró el muchacho contra la piel de Harry. Él levantó su mirada y se encontró con los ojos de plata, había un ligero brillo en ellos ahora. —Déjame oírte decir el otro nombre también, el único que por el cual tú conocías... —Su mano se movió hacia la polla de Harry que ya estaba dura como una piedra, mientras que sus ojos luminosos sostenían su mirada.

—V-Voldemort, —susurró Harry. —Se estaba empezando a sentir un poco más que mareado.

El niño sonrió y pasó su mano... oh, justo ahí... —No es un mal nombre cuando lo dices así. Escogí bien.

Harry empujó al chico de manera que sus ojos estuvieran al nivel de los otros. Echó un vistazo hacia la cara que lucía tan terrible, maravillosamente como la de Tom Riddle, y algo se retorció de manera dolorosa en su corazón. Oh, si tan sólo este terrorífico y encantador muchacho pudiese ser Tom, ¡el verdadero Tom!

El chico besó a Harry rápidamente en la frente. — ¿Qué pasa, Harry? ¿Tienes dudas? También es mi primera vez. En ir demasiado lejos, me refiero. Pero creo que sé lo que hay qué hacer.

Harry cerró los ojos. — ¿Tom? Necesito que hagas algo por mí primero. Del nombre que hablé antes, de su nombre. Voldemort. Déjame escucharte decirlo. Dilo aquí en la Cámara de los Secretos, el nombre de Voldemort, en donde conocí a su fantasma.

Abrió los ojos lentamente y miró al chico. Ésta era la prueba en la que ni siquiera el mejor actor pasaría. Harry sabía lo que estaba a punto de ver en el rostro del chico, a ese ligero destello de terror reprimido. Incluso aunque fuera el actor más reconocido en el mundo mágico no sería capaz de decir el nombre sin temor, incluso ahora.

Pero en vez de su predicción, él en respuesta se limitó a levantar una ceja con sorpresa. — ¿Quieres que diga "Voldemort"? Muy bien, lo que sea que te ponga caliente, amor. Voldemort. —Habló tan ligeramente como si estuviera hablando del clima.

Harry suspiró con satisfacción y envolvió sus brazos alrededor del chico. Esto era bueno. Ésta era una fantasía perfecta, sin ningún defecto. ¿Tal vez Hermione había confundido al chico para que creyera que era Tom? No podría esperar menos de ella.

— ¿Conoces algún otro hechizo sin varita? —Susurró Harry y rozó los labios del muchacho con los suyos. —Comprendo que vamos a necesitar un poco de aceite o algo por el...

En respuesta, besó a Harry con fuerza. —No te preocupes, sé un hechizo o dos.

Y ciertamente los sabía. El chico era un amante fantástico, tanto apasionado como afectuoso, y sin embargo, con un ligero aire de la inexperiencia que le mantenía en su totalidad del personaje. Sí, Harry podría imaginar con facilidad que éste era el mismo joven Tom Riddle, explorando cada pulgada de su piel, acariciándolo, estrujándolo, entrando en él... Hicieron el amor una y otra vez, con furia, con intensidad, hasta que ambos cayeron satisfechos, saciados y agotados en la manta de terciopelo verde.

Harry enterró la cabeza en el cuello de su amante y aspiró el aroma de su piel caliente. Si tan sólo todo esto fuese real...

— ¿Qué estás haciendo? —El joven se sentó de repente. —Algo se siente húmedo contra mi piel. ¿Estás llorando?

—No, —murmuró Harry aparentando indiferencia.

—Sí, lo estás. —El muchacho tomó la cara de Harry con ambas manos. —Oh, Salazar. Te hice daño, ¿verdad? Espera, amor, voy a invocar una poción de curación.

—No, no es nada de eso... —Harry se negó a encontrarse con la mirada del chico. —Puede que sienta algo de dolor mañana, pero en parte eso se siente... agradable.

—¿Entonces, qué? —Besó suavemente a Harry en los labios. — ¿Todavía piensas en mí como tu enemigo? ¿Esto no era lo que querías, después de todo?

—Es todo cuanto quería, —susurró Harry. —Todo esto. Excepto por una cosa...

— ¿Qué? —Había una nota de ansiedad en la voz del chico.

Harry acarició hermosa la cara del niño. —Tú. Eres tan perfecto, pero sé que no puedes ser el verdadero Tom Riddle, por mucho que así yo quiera que lo seas...

— ¿No crees que yo sea el verdadero Tom Riddle? —El chico frunció el ceño. — Entonces, ¿por qué estabas haciendo el amor de manera tan entregada con un simple extraño, eh? Tú eres... muy bien, fuiste mi Horrocrux, y a mí realmente no me importa la idea de que estés con alguien más, sólo porque se vea parecido a mí. Espera, creo que me estoy poniendo celoso de mí mismo. Qué sensación tan terriblemente extraña...

Harry tuvo que sonreír. —Mira, eres realmente increíble, el que sigas permaneciendo en el personaje, incluso ahora. Pero sé que ninguna magia en la tierra pueda traer a Tom Riddle de entre los muertos.

— ¿De entre los muertos? —El chico negó con la cabeza lentamente. —Pero yo no estoy muerto. Él está muerto. Voldemort, el hombre en el cual pude haberme convertido. Pero yo estoy aquí, contigo. Y si no te importa, me gustaría quedarme contigo.

— ¿Quedarte conmigo? —Harry susurró. — ¿Y hacer qué?

— ¿Y hacer qué, dices? —El chico se le quedó mirando. —Bueno, en primer lugar, tal vez hacer un poco más de lo que estábamos haciendo, si te sientes con ganas. Y luego, después de eso, pensé que podríamos encontrar un lugar para vivir. ¿Tal vez un piso elegante y moderno? Me temo que tus amigos no me hablaron muy bien del que tienes ahora. Además, voy a tener que cambiar mi apariencia un poco e inventar un nuevo nombre e identidad para mí. Porque difícilmente puedo verme andando llamándome a mí mismo "Tom Riddle", ¿cierto? ¿Qué opinas de Thomas Black?

Harry tragó saliva con fuerza. —¿De verdad eres Tom Riddle? —Quería desesperadamente creerlo.

El chico asintió. —Por supuesto que sí. ¿Qué, no crees que tu amiga embarazada sea capaz de viajar en el tiempo?

Harry dudó. —Bueno, realmente ella es muy inteligente... Dime rápido, Tom. ¿Qué año era cuando Hermione y Ron llegaron a ti?

—1943.

—Entonces, ¿tal vez recuerdes qué equipo ganó las Ligas Británicas e Irlandesas de Quidditch dos años antes, en 1941? Ésa es la única cosa de la que no creo que Hermione jamás se molestaría en investigar. Nunca estuvo interesada en el Quidditch.

—Bueno... —Tom pensó por un momento. —Yo mismo no soy un gran fan de Quidditch, pero estoy bastante seguro de que fueron los Caerphilly Catapults. Recuerdo sus ropas ordinarias, ¿verdes y rojas? No creo que esos colores vayan bien juntos, en absoluto.

Harry sonrió, y pudo sentir una sensación desconocida burbujeando en su corazón. ¿Alegría? Sí, una perfecta, cálida, y gloriosa felicidad... Tom Riddle. Él realmente era Tom Riddle. Miró a la manta de terciopelo verde esmeralda en la que yacían y susurró: —Si vas a vivir conmigo, Tom, vas a tener que acostumbrarte un poco a la combinación de verde y rojo en la decoración.

Tom suspiró. —Pero el verde coincide con tus ojos de Slytherin tan perfectamente... Oh, está bien. Si insistes.

Harry lo besó profundamente. —Claro que sí, Thomas Black. Por cierto, he oído que hay algunas plazas vacantes en el personal de Hogwarts. Hermione me dijo que debería ocupar alguna, pero no estaba interesado en el momento. La profesora de Vuelo se retiró y el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras recibió una oferta de trabajo en la Universidad de Harvard que no pudo rechazar. ¿Tal vez tú y yo deberíamos considerar aceptarlas?

Una lenta sonrisa se extendió sobre el rostro de Tom. — ¿Enseñar Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts? —El asintió. —Sí, yo creo que sería muy bueno con eso...

Fin.