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Title: Someone to You

Ship: Adrinette.

Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)

Word Count: 130,000

Word Count per Chapter: 2400

Rating: NC-17

Chapters: 10/52

Beta: Unbetated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music: Aunque no sea conmigo by Aitana

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Set Free


Kagami Tsurugi tomó el último vuelo a Tokio. Había llegado unas horas temprano así que decidió quedarse en la cafetería, ordenando un macchiato. Se sintió más calmada, y por un breve momento se sintió emocional.

Bebió cinco tazas de café, leyó revistas, pensando en la familia que dejó, y divagó más. Pensó en regresar y reclamar lo que pensaba merecía, pero eso no parecía ser lógico suficiente. Kagami se sentó y recordó las cosas que pasaron hace unas horas, y volvió a llorar cuando pensó en Louis.

Los últimos días, la presencia de Marinette Dupain-Cheng se había hecho una constante en su casa. Al principio pensó que estaba bien ya que la chica era muy educada y era gentil con todos, era cariñosa con su hijo e incluso su esposo la aprobaba.

Pero eso era lo más extraño.

Ella sabía que Adrian alejaría a su hijo de cualquier posible peligro, pero le sorprendía lo rápido que se había adaptado a la idea de que ella fuera amiga de su hijo. En lo profundo de su mente, creía que había algo más en todo el asunto.

Flashback

Kagami se sintió como una intrusa cuando regresó de trabajar. Había encontrado a Marinette monopolizando su cocina otra vez y estaba preparando la cena. Sorprendida de que incluso su esposo estaba ahí, jugando con Louis. Su hijo, quien ni siquiera había notado su presencia, estaba haciendo pucheros porque seguía perdiendo contra su padre. Tras la tercera derrota, recibió un ligero golpe en la frente, y soltó un quejido empezando a decirle a su 'Nani' que su papá estaba haciendo trampa. Marinette rió, mientras veía a Adrian cargando a Louis, diciéndole que había ganado peso.

—¡Nani! ¡Sálvame!

La mano de Kagami se apretó y sus ojos se aguaron mientras veía a su pequeño hijo, su único hijo, pidiendo ayuda de alguien más.

Cerró los ojos mientras recordaba el nacimiento de su bebé a las 7:37 pm. Cómo es que su labor de parto duró casi nueve horas y media. Cómo es que al principio no quería nada con el pequeño bulto de amor hasta que lo vio y fue colocado sobre su pecho. Cómo es que Adrian había estado a su lado, sin mirarla, pero mirando al pequeño bebé en sus brazos.

Kagami acababa de tener una enorme sensación de pérdida como si no mereciera a ninguno.

El karma era una perra.

—¡Mami!

Kagami no se dio cuenta que las lágrimas bajaban por sus mejillas y su hijo estaba mirándola con preocupación, sosteniendo su mano.

—Mami, ¿qué sucede? ¿Por qué lloras?

Ella no le respondió y solo alzó la mirada encontrando a los dos adultos mirándola con curiosidad.

Sonrió de manera dolida.

—Solo estoy cansada, amor.— Secó sus lágrimas y desordenó el cabello de Louis, —Por ahora, descansaré un poco.

La mano de Louis soltó la suya mientras subía las escaleras sin volver a mirar a los dos adultos.

Fin del flashback

La mesera vertió más café, pero ella ya no lo tocó; se sentía cansada. Había estado viajando por casi 11 horas, y debía seguir.

—》《—

Eran las 6:30 y ya estaba en otro taxi del aeropuerto a su departamento.

Cuando llegó a su nuevo departamento, dejó su equipaje y miró alrededor. Había mucho mail en su escritorio, en donde su maid lo había dejado.

—¿Necesita algo más?— una mujer francesa, la que vivía al lado le preguntó.

Kagami sonrió.

—No gracias, estoy bien.

La mujer la dejó sola y Kagami respiró profundamente antes de empezar a desempacar.

Flashback

—Me iré a Tokio... sola.— Kagami siguió sentada frente a la ventana, mirando a lo lejos. Estaban en la habitación que solían compartir. De alguna forma, las lágrimas que bajaban hace poco hicieron que Adrian se sintiera culpable y la siguiera cuando ella se excusó.

Adrian no pudo evitar sentir una vergonzosa emoción ante la decisión de Kagami. Aunque estaba feliz, no podía evitar sentir duda por la forma en la que Kagami de súbito cambió de parecer.

—¿Estás segura?— su divorcio aún estaba en proceso. Aunque Kagami tenía la custodia de Louis, si escogía dejar sus responsabilidades y dejarle toda la custodia de su hijo, podía hacerlo firmando algunos documentos.

—No finjas que te preocupan mis sentimientos.— Kagami odió cómo es que volvió a llorar.

No supo cuándo, pero en segundos, se sintió increíblemente cálida. Por primera vez en casi diez años de casados, Adrian la abrazó, y ella lloró más.

—Eres la madre de mi hijo, Kagami,— Adrian cerró los ojos y colocó su mejilla contra su cabello, —No importa cuánto pasemos, aun cuando no lo has demostrado todo el tiempo, sé que amas a Louis.

Kagami asintió, sin querer depender de la simpatía de su esposo.

—Perdón por todo, Adrian. Por favor, cuídalo, ¿sí?— Kagami se movió y giró. Alzó la mirada y vio a Adrian observándola.

—Ganbatte en Tokio. Sé que lo harás bien. Y...— sujetó sus hombros, —...si crees que estás lista para ser la madre que él merece... entonces no dudes en regresar. Tú mereces su amor tanto como yo.— Se inclinó y envolvió sus brazos alrededor de su delgada figura.

—Eres un buen hombre, Adrian Agreste.

—Es solo que empezamos con el pie izquierdo, supongo.

Kagami movió la cabeza.

—No.— Se soltó y sonrió, —Tú y yo... nunca estuvimos destinados a estar juntos. Este es mi castigo por manipular el destino. Tú y yo merecemos mucho más.

Adrian tragó el nudo en su garganta. No podía negar lo que Kagami dijo.

—Siempre fuiste suficiente, nadie vale más que nadie. Espero que encuentres la felicidad en Japón.

Kagami sonrió, conteniendo decir lo que estaba en la punta de su lengua

'Tal como tú has encontrado la tuya.'

Fin del flashback

Era alrededor de las ocho cuando se duchó y trató de sentirse un poco más 'en casa', pero todo el tiempo había un dolor en su pecho.

—》《—

La semana de exámenes había terminado y los estudiantes se sentían felices. El clima se sentía increíblemente fresco ese día ya que el verano estaba empezando dar paso al otoño.

—Mari,— Chloé dijo suavemente cuando encontró a su prima mirando la nada. Había estado así desde que regresó a casa el martes por la noche. Trató de preguntar qué pasó, pero ella se calló y la ignoró. Obviamente no quería hablar de ello y por lo que sabía, cuando Marinette no quería hacer algo, fingía que no existía.

Marinette se negó a hablar por alguna razón. El incidente que tomó lugar la noche del último jueves fue como agua helada en su rostro, despertándola de las ilusiones y llevándola a la realidad. Sintió como si se hubiera entrometido demasiado en la vida personal de Agreste y eso le hacía sentir horrible. No sabía por qué se había vuelto así, una persona que pensaba que todos podían regirse bajo sus propios principios. Si Chloé lo supiera, le diría que se había extralimitado y que no debería meterse más en el asunto.

Flashback

—Creo que debería irme.— Marinette estaba desconcertada al ver a Kagami llorando. No sabía por qué, pero de alguna forma sintió que era su culpa. Vio cómo es que ella la miró – aunque brevemente. Había habido un evidente odio en sus ojos como si ella hubiera sido traicionada.

Adrian salió de su ensimismamiento y giró hacia ella. Él se había ofrecido a ayudarle a estudiar para un examen en particular – y esa era la razón por la cual Marinette estaba en su casa.

—Pero aún no hemos empezado con Ciencias Políticas. Quédate, yo solucionaré esto.

Marinette no sabía qué sentir ante la súbita preocupación que Adrian estaba mostrando.

La semana pasada había sido como un torbellino en su cabeza. Había ganado un par de nuevos amigos. Louis era como el pequeño hermano al que adoraba. Y Adrian... él era alguien que le causaba una ola de misterio.

Al principio le había parecido arrogante. Era un abogado que no sabía qué hacer en relación a su hijo. Marinette aún podía recordar cómo es que Adrian ni siquiera había podido leer lo que su hijo quería.

De cualquier forma, lo que había visto hace un momento le daba la esperanza a Marinette que Adrian aprendería a ser el padre que quería.

—Adrian,— Marinette movió la cabeza, sonriendo con entendimiento. —Habla con ella.

El abogado sonrió agriamente.

—No sabes cuánto tiempo he tratado de hacer eso.— Adrian susurró mientras miraba a Louis siguiendo a su madre. —Lou,— Adrian dijo y el niño solo lo miró, —¿A dónde vas?

—Papá,— Louis caminó hacia él. —Mami está triste. ¿Puedes hacer té? A ella le gusta beber té.

Tanto Adrian como Marinette compartieron una mirada – y ella sintió que el corazón se le rompió un poco.

—Ok,— Adrian afirmó. —Haré un poco y lo llevaré a la habitación de Mamá, ¿ok? ¿Por qué no ves tu programa favorito con Marinette?— Louis asintió y fue hacia la sala.

Marinette se sorprendió ante el giro de eventos y miró a Adrian.

—Pero...ya es algo tarde.

—Marinette...

Ella movió la cabeza.

—Debería irme.— Lamió nerviosa sus labios. Había una necesidad en ella de sensibilizar lo que iba a decir, —Me siento incómoda. Por favor, deja que me vaya...

Fin del flashback

Y había pasado cuatro días y quince horas desde la noche que salió de la casa Agreste.

—Chloé,— Marinette dijo suavemente.

Chloé estaba ocupada con su celular mientras ella recostaba la cabeza sobre sus brazos cruzados.

—Dile a mi tía que no podré ir a casa contigo esta semana.

—¿Por qué?— Chloé sonó sorprendida. Había sido una rutina ir a casa al menos después de la semana de exámenes.

—Aún tengo que terminar algunos reportes y tareas antes de que terminen los días de descanso.

—Puedes hacerlo en casa.

Amaba cómo es que Chloé siempre se refería a su casa también como la suya. La culpa plagó dentro de ella cuando pensó en su propia familia.

Después de ser echada por sus padres, siempre había estado sola. Su hermana había tratado de contactar con ella, pero Marinette se había negado a asociarse con ella porque temía salir lastimada otra vez.

Estos últimos días, las llamadas de su hermana eran muy frecuentes. Tanto que se había sentido tentada a cambiar su número.

Chloé suspiró.

—Ok. Solo no te excedas.— La chica sabía por qué su prima estaba evitando ir a casa pero no se molestó en decirlo en voz alta. Quizá un poco de tiempo a solas le haría bien.

—Saluda a tu mamá y a tu papá.— Dijo Marinette.

Chloé arrugó la nariz.

—Me harán limpiar toda la casa. Papá encontrará una excusa para estar de ocioso otra vez.— Eso hizo que Marinette riera, y Chloé se sintió feliz de escucharla. —Gracias por reírte de mí sufrimiento.— Dijo con sarcasmo mientras caminaban, cuando de súbito el celular de Marinette vibró.

'Para: Nani

De: Principito

Nos vemos en el parque? Por favor?'

Marinette frunció el ceño. Louis tenía un examen la próxima semana y no se suponía que podían verse hasta que terminara. Pero bueno, estaba acostumbrada a las espontaneas invitaciones del niño. Quizá estaba sintiéndose solo...tal como ella.

'Para: Principito

De: Marinette

Ok. Dame 15 minutos.'

—》《—

Le tomó casi media hora llegar al parque porque supuso que el niño igual la esperaría. Correr no era tentador en ese momento así que caminó a paso normal hasta el lugar.

Pero cuando llegó a su destino, no esperó ver a Adrian esperándola cerca del columpio.

El sol estaba empezando a ocultarse, dejando un anaranjado en el horizonte. Adrian llevaba su ropa de trabajo, pero no había momento en que Marinette no pensara que lucía atractivo.

Adrian por fin la notó ahí de pie e incluso le sonrió.

—No te ves feliz de verme.— Era en momentos como este que Marinette lo odiaba. No tenía derecho de ser tan atractivo y gentil al mismo tiempo. No era justo que fuera tan guapo y divorciado, y que hiciera que su corazón palpitara así.

Marinette hacía mucho había admitido para sí su atracción por el abogado. ¿Pero a dónde la llevaría? Quería que esos sentimientos no correspondidos se detuvieran, pero ¿cómo podría si Adrian seguía enamorándola aún más?

—Lo siento, estaba sorprendida de verte... y pensé que era Louis el que me envió el mensaje.

Adrian colocó sus manos en sus bolsillos; completamente escondiendo sus largos dedos de la vista de la chica.

—Es extraño cómo es que ya nos conocemos casi un mes y no hemos intercambiado números aún.

—Supuse que no querías.

—Asumes mucho de mí sin preguntar, Marinette.

Marinette bajó la mirada, avergonzada.

—Lo siento. Es solo que no puedo evitar leer a las personas.

Adrian sonrió.

—No dije que fuera algo malo. Solo deja de asumir.

El pie de Marinette empezó a gravitar hacia él, pero se detuvo antes de invadir su espacio personal. Adrian se sentó en uno de los columpios y ella lo siguió.

—¿Por qué querías verme? ¿Dónde está Principito?

Adrian sonrió ante la forma en la que ella se refirió a su hijo – con tanta familiaridad.

—Mi hijo enfermó hace unos días.— Escuchó un audible jadeo a su lado. —Ya está bien ahora. Contraté a una enfermera para que lo cuidara.

—¡¿Y has preferido verme mientras tu hijo está en casa y enfermo?!— definitivamente hubo un tono acusador en la voz de Marinette.

Adrian gruñó.

—Me quedé en casa dos días así que por favor deja asumir que abandoné a mi hijo y lo dejé al cuidado de alguien extraño, aunque capaz... y profesional.

—Lo sie-

—¿No crees que abusas de esa frase?

Marinette contuvo una sonrisa y asintió.

—¿Pero, dónde está Kagami?— supuso que si Adrian no estaba en casa, al menos la madre de Louis estaría ahí.

El silencio siguió la pregunta hasta que Adrian nuevamente encontró su voz.

—Kagami ya se fue a Tokio.

Los ojos de ella se abrieron grandes visiblemente, ambas manos sujetaron el metal del columpio.

—Ella... ¿se fue?— preguntó, cuando en realidad lo que quería decir era '¿por qué?' '¿cuándo?' y '¿cómo?' pero creyó que preguntar eso la haría ver entrometida.

Era una pregunta de final abierto para que el mayor revelara más de lo que quisiera.

—No sé cómo pero..., ella me confió el cuidado de Louis.— Adrian miró la tierra bajo sus zapatos, —Estaba feliz... mucho. Pero luego me di cuenta que..., soy solo un hombre, que ha visto crecer a su hijo de lejos. Has visto lo torpe que soy cuando estoy con él.

Marinette mantuvo silencio y escuchó atenta. No quería decirle 'No, no lo eres.' Y 'Louis te ama y no necesitas impresionarlo mucho.' Quería que Adrian lo descubriera por sí solo.

—Me temo que no podré cuidar de él yo solo.— Adrian suspiró y miró a otro lado.

La joven universitaria frunció el ceño.

—No te rindas ahora, Adrian.

Adrian la miró de forma tierna.

—Necesito de tu ayuda, Marinette.

Marinette ladeó la cabeza.

—No entiendo...

Adrian se puso de pie y se colocó frente a ella, bloqueando los escasos rayos de sol.

—Mari...

Marinette tragó en seco, llena de desconocida anticipación.

—¿Adrian?

—¿Quieres ser la madre de mi hijo?