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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 2300
Rating: NC-17
Chapters: 13/52
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Nu hay x2
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Sweetness
Había pasado meses desde la última vez que horneó algo. Si mal no recordaba, había sido para el cumpleaños de Luka, y menudo pastel había sido. Cuatro capas con una enorme cantidad de crema batida y chocolate. ¡Era de locos! E incluso Chloé dijo algo sobre que los dientes le rechinaban nada más con verlo.
Pero Luka Couffaine estaba en el cielo.
Pero el pastel que había decidió hornear hoy, no fue nada grande como el de Luka. Solo tenía una capa de fugde de chocolate, nada más ni nada menos. Ella amaba cocinar, pero hornear era completamente diferente. Su cocina estaba más desordenada, con harina y chocolate decorando la mesa. Era de locos y Marinette dio lo mejor de sí para no dejar que le afectara. La amante de la limpieza en ella había sido asesinada – figurativamente hablando.
No ayudaba que Chloé llamara cuando estaba preparándose para batir, y tuvo que verse obligada a responder sin sonar frustrado.
—Soy yo,— su prima respondió con tono simple.
—¿Qué pasa? ¿Por qué hablas así?
—¡Quizá porque no te has molestado en llamarme desde que llegué a casa!
Marinette se encogió de hombros.
—Lo siento. Estoy segura que llegaste a salvo, después de todo estás hablándome ahora.
—¡Ridículo, totalmente ridículo! ¡Algo más pasó! — La voz de Chloé sonó anticipadora. Marinette pudo saber – por su prolongada pausa – que lo que sea que fuera, no era placentero.
—No quemaste por accidente mi habitación, ¿no?— ella dijo presionando el celular contra su hombro y colocando la mezcla en el horno precalentado.
Un innegable grito resonó al otro lado.
—¡No!— escuchó un ruido, —Como sea, ¿qué te tuvo ocupada que olvidaste llamarme?
Un sonrojo se extendió en las mejillas de ella.
—Nada especial.— Y de hecho, esa pequeña escena de ella y Adrian en la estación de buses no había sido nada ordinaria. Esa no era la primera vez que había sido besada, sostenida, o que le hayan susurrado palabras dulces al oído. Pero algo en Adrian y el silencio hizo todo más especial e íntimo.
Estuvo tan perdida en el momento que olvidó que Chloé estaba esperando al otro lado de la línea.
—Espero que no te hayas olvidado de mí.— Chloé le dijo, enojada. —¡Deja de soñar despierta y dime qué demonios pasó!
—¿No eras tú la que iba a decirme algo?— Marinette se sentó en una silla y vio el pastel horneándose.
—¿Escucho el horno?
Marinette frunció el ceño, preguntándose qué tan buena era la audición de su prima.
—Sí, voy a-
—¡¿Por qué horneas algo sin mí?! ¡¿Luka está ahí?!— Chloé preguntó con voz de pánico, —¡¿Esa es la razón por la cual no viniste conmigo?! ¡¿Querías tener una celebración con Lu?! ¡Ridículo, totalmente ridículo! ¡Huelo a conspiración!
—¡Tu imaginación es enorme como tu maldito ego!— Marinette contuvo su risa. —¿Cómo supiste que estaba horneando?
—El horno es para hornear.— Chloé respondió con seriedad.
—No solo para eso... ah, bueno, no importa.— Y con eso, terminó diciéndole lo que pasó el otro día – dejando fuera algunas partes como que Adrian la llevó a la estación, la besó y que ahora estaban saliendo.
—Así que... ¿el pastel es para Louis?— hubo un matiz de sospecha, a lo cual Marinette no se molestó en despejar. —¿Y esto nada tiene que ver con... el Agreste más grande?
—... ¿Por qué le hornearía algo?— Marinette trató de mantenerse inmune, esperando no delatarse. —¿Es su cumpleaños? ¿Horneo para cualquier persona? ¿Horneé para ti solo porque sí?
Chloé rió.
—Ok, ok, no te pongas a la defensiva.
—No lo estoy.— Marinette se puso de pie y limpió los utensilios. —Ya, se supone que ibas a decirme algo. Habla o cuelgo.
—Bueno... tomé el tren, ¿recuerdas? Y de camino aquí me encontré con- —una suave voz llamó a Chloé en ese momento. —Oh, no. Aquí viene mi labor de vacaciones.
Los padres de Chloé tenían un supermercado y cada vez que las chicas estaban de vacaciones, ellas ayudaban cuando era necesario.
—Déjame adivinar, ¿eres la conserje? ¿Qué rompieste ahora para tremendo castigo?
—¡Ridículo, totalmente ridículo! Prefiero el termino 'personal de mantenimiento', muchas gracias.— Con un gruñido. —Ok, supongo que tendré que decírtelo en otro momento. Tengo que irme.— Se despidió y Marinette colgó. Con rapidez preparó todo lo que necesitaba.
Nunca había ansiado tanto los lunes, pero hoy era definitivamente diferente.
—》《—
Adrian estaba emocionado esa mañana cuando su hijo por fin pudo dejar la cama sin dificultad. El mismo brillo en sus ojos había regresado y claro, su apetito de alguna forma se había duplicado. También ayudaba mucho que Kagami decidiera al menos llamar esa mañana. La mirada en el rostro de Louis mientras hablaba con su madre... era una mezcla de melancolía y felicidad. Adrian tuvo que salir para darles un tiempo a solas.
—¡Papá!— dijo Louis mientras se colocaba la mochila. —Quiero ver a Nani esta tarde.
Una sonrisa surcó los labios de Adrian ante la mención de ella. Aun podía recordar lo hermosa que lucía la chica bajo la luz del poste, sonrojada y tartamudeando. No era la escena más romántica en la historia, pero tenía que admitir, era muy memorable.
Confesarse no estaba en sus planes esa noche, pero verla yéndose sin una promesa de regresar..., hizo que Adrian decidiera abruptamente y... cedió. Todo progresó en cámara lenta, hasta que sus labios se encontraron y nada más importaba. Incluso logró pedirle que se quedara otra noche. Era algo extraño y para alguien de 27 años, era algo poco usual.
—La viste ayer.— Adrian abrió su auto y ayudó a Louis a entrar. Louis miró a su padre en esa extraña forma de los niños y Adrian no pudo evitar distraerse, mientras encendía el auto. —Ok, ¿qué pasa?
El menor se alzó de hombros y miró a otro lado.
—Nada.
Sin querer que la incomodidad creciera entre ellos, Adrian decidió dejarlo ser y cambió de tema.
—Y... ¿cómo está Mamá?— en cuanto dijo eso, supo que no había sido lo mejor preguntar eso.
Louis se curvó en su sitio, negándose a mirarlo.
—Está bien. Dijo que me extraña mucho.
—¿Eso no es bueno?
—Es que..., no dijo que te extrañara a ti.— El niño por fin lo miró por debajo del visor de su gorra de baseball.
—Bueno, Mamá y yo-
—Lo sé,— el niño cruzó sus brazos, refunfuñando. —Desearía que fuera más... preocupada por ti.— Dijo con un tino de tristeza.
Adrian movió la cabeza.
—Se preocupa por mí. Hubo un punto en nuestras vidas en que lo hizo.
—Nani se preocupa más por ti.
El comentario del niño hizo que el mayor pisara el freno con premura antes de que la luz cambiara a rojo. Ambos se hicieron hacia adelante y agradecieron de tener puestos los cinturones de seguridad.
—¡Papá!— lo regañó y el Agreste mayor se disculpó con una risa. Louis también rió, pero se preguntó por qué su padre actuó así ante su inocente observación. Los últimos días habían sido interesantes ya que se dio cuenta de la amistad entre su padre y su Nani. Le hacía muy feliz que sus dos personas favoritas estuvieran llevándose bien.
No entendía cómo es que eso ponía incómodo a su padre.
—Ok, amor, ve a clases.— Adrian salió del auto y ayudó a su hijo a salir. —Uno de los guardaespaldas vendrá por ti después.
Louis alisó su ropa y tomó las bandas de su mochila.
—Llamaré a Nani.— Dijo con el ceño fruncido.
—No, no puedes hacer eso.— Adrian llevó a Louis a la entrada del colegio, saludando a la profesora cuando ambos entraron. —Nani tiene otros planes.
El pelinegro lució, si acaso, aún más rechazado.
—¿Cómo lo sabes?
Adrian se acuclilló y sujetó los hombros de su hijo.
—Vamos, Lou, Nani no es tu niñera. Ella tiene cosas que hacer, así que sería bueno que le dieras un respiro de vez en cuando.
—De acuerdo.— Louis murmuró, bajando la cabeza.
Adrian sonrió y palmeó su hombro.
—La verás más seguido, lo prometo.
—¿De verdad?
Adrian se puso de pie y le sonrió.
—Sí.— Se despidió del niño y estuvo por regresar a la zona de parqueo cuando Louis lo llamó de súbito.
—¡Papá! —Miró por encima de su hombro y vio al pequeño niño lanzándole un arrugado papel. Adrian lo atrapó con precisión. Estuvo por preguntarle a su hijo, pero el pequeño niño ya estaba siendo llevado al interior.
Abrió el papel, el cual terminó siendo un volante.
Los ojos de Adrian se abrieron grandes.
¿Desde cuándo Louis tocaba el piano?
—》《—
Chloé obedientemente fue a la caja cuando su mamá le pidió que se hiciera a cargo del lugar. Pero no estaba esperando que el primer cliente fuera Claude...
Trató de esconderse, fingir arreglar uno de los anaqueles, esperando que alguna de las chicas que trabajaba ahí asistiera al cliente. Desafortunadamente, la chica estaba con los auriculares puestos mientras trapeaba uno de los pasillos.
—Hola.— El profesor de matemática saludo amigablemente. —¿Cómo estás?— saludó tan pronto como vio a la chica asomarse al counter.
—Todo bien. No te vi.— Chloé mintió. —¿Qué haces aquí?
Hubo un matiz de sorpresa y confusión en el rostro de su profesor.
—Bueno, necesitaba comprar algunos cigarros.
Las cejas de Chloé se arquearon.
—¿Fumas?
Claude se alzó de hombros.
—A veces.— Por alguna extraña razón, sentía que debía explicarse. —Estoy tratando de dejarlo. Busco cigarros con baja nicotina.
Chloé movió la cabeza.
—Lo siento pero aquí solo vendemos los de alto contenido.— Miró a otro lado. —Quizá si vas al mini de la otra calle, encuentres algo, gracias por su visita.
—¿Por qué quieres deshacerte de mí?— Claude preguntó con tono serio, pero mirándola entretenido.
Chloé evitó mirarlo y se ocupó en la caja registradora.
—¡Ridículo, totalmente ridículo! ¿Por qué haría eso?
—Sí, exactamente, ¿por qué tú- —Claude la señaló, —me evitarías a mí?— se señaló a sí mismo.
Sonrojada, Chloé de súbito encontró difícil explicarse. Peleó con lo que quería decir y muy para su humillación, no pudo hacerlo.
—Yo...
—Chloé...— suspiró, —Creo que es hora que hablemos de-
—¿Claude?
Ambos giraron y vieron a la mamá de Chloé acercándose. Chloé soltó un insufrible gruñido, sabiendo exactamente lo que pasaría en unos minutos.
—Dios... ¡te has convertido en todo un hombre!— la madre de Chloé pellizcó las mejillas del chico de veinticinco años. —¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que te vi?
—Cinco años.— Chloé respondió sombríamente, mientras miraba enojado a Claude, quien musitó un 'sí'.
—¡Ah, sí!— la madre de Chloé soltó a Claude y juntó emocionada sus palmas. —Ahora recuerdo. Chloé solía tener unos kilos más en ese entonces.
—¡Mami!
—Pero ahora luce absolutamente adorable,— la mujer rodeó el counter para abrazar a su hija. —¿No lo crees, Claude?
El mayor miró a Chloé a los ojos al hablar.
—Sí. Muy adorable.— Su mano frotó ligeramente su adolorida mejilla.
Chloé apartó la mirada, esperando no estar sonrojada.
—Hm, creo que deberías cenar con nosotros, Claude.
—¡No!—Gritó la rubia.
—No es necesario...
—¡Nada de eso! Estoy segura que Chloé no se opondrá a ponerse al día con su tutor de matemáticas, ¿cierto?— la madre de Chloé sonrió y frotó el hombro de su hija de forma ruda y dolorosa.
—Claro que...— 'sí', Chloé tragó el nudo que tenía en su garganta, después de un fuerte apretón de su madre —...no.
Y Claude solo sonrió tímidamente.
—》《—
Adrian almorzó con un abogado con el que había trabajado por un año y pasó el resto de la tarde con sus promotores y dos abogados más. Después de eso, se apresuró a regresar a la agencia para una reunión con otro abogado, sobre una licencia de acuerdo para Jagged Stone. Y a las 5:40, ya estaba en su oficina, cansado. El prospecto de ir a otro lado, sonaba aterrador.
Eso claro, hasta que su celular sonó mientras revisaba sus mensajes. Tomó la llamada sin pensarlo ni ver el ID.
—Adrian Agreste aquí. — Dijo distraídamente, y en cuanto lo dijo se dio cuenta de lo que había hecho, pero la respuesta del otro lado fue instantánea.
—Y Marinette Dupain-Cheng de este lado. ¿Qué tal tu día? Suenas ocupado.
Esa voz rápidamente disipó su dolor de cabeza.
—No mucho. Tengo tiempo para ti.
—Me siento especial.— La voz de ella sonó con humor. —¿Aun estás trabajando?— no había querido molestar al ocupado abogado. Pero quería escuchar el sonido de la voz de Adrian, aun si estaba ocupado. Había esperado todo el día para escucharlo. Su profunda y ronca voz era relajante.
—He terminado con el trabajo. Estaba por irme y pasar por ti.
—No tienes qué, ¿sabes? Puedo caminar hasta ahí. Tomará solo quince minutos.
—Nunca me dejas mimarte.
—Ya te dije, no necesito ser mimada.— Dijo Marinette honestamente, y ambos sonrieron. —No olvides traer ropa cálida. El clima está muy frío estos días.
—Sí, Mamá.— Adrian revisó brevemente su ropa y el abrigo que tenía. —Tengo una bufanda, un abrigo y ah, bueno, un gorro tejido de un compañero de trabajo, pero es muy feo.
—¿Nada de guantes?— Marinette preguntó.
—¿Guantes? No desde... los cinco años.— Había olvidado llevar guantes, pero no estaba esperando que el día fuera así de frío.
—Te llevaré un par, entonces.
Adrian rió.
—¿Hablas en serio?
—¿Suena que bromeo?
—Claro que no.— Adrian debió saber que no debía cuestionar la 'necesidad' de la menor al sobreproteger a todo, incluyéndolo a él. —Entonces, ¿nos vemos en el parque? ¿Quieres hacer algo aventurero, o algo elegante?
—No necesitamos hacer nada elegante.— Marinette dijo suavemente y Adrian estuvo satisfecho con su respuesta. Había tenido suficiente de cosas elegantes en su vida, cuando salía con sus clientes o a las ceremonias, o galas de celebridades. Así que prefería algo simple.
—¿Qué tienes en mente?— preguntó, tanto emocionado como sospechoso. Esta era la primera vez que no iniciaba ninguna salida.
—Ya verás. Ponte algo abrigado; usa tu bufanda, abrigo y tu feo gorrito de lana. Te veo en el parque.
—¿Es peligroso? ¿Debo preocuparme? ¿Es un lugar desolado?— Adrian de súbito se sintió como un niño en una escapada con sus amigos de colegio.
—No, pero de hecho, me gustaría que vayamos a uno. No me di cuenta que era una opción.— Marinette estaba entretenida ante la sugerencia y rió.
—No lo es...— Adrian respondió con pesar. —Tengo trabajo que hacer mañana... y un hijo del cual ocuparme.
Marinette resopló.
—Lo supuse. No te preocupes, nada peligroso. Te veo en una hora.
Por fin colgaron con gran anticipación y con los corazones latiendo a mil.
Continuará...
No sé si es necesario aclararlo, pero "estar saliendo" no es lo mismo que "formalizar o ser novios" en el mundo adulto...
El primero es como la etapa de conocerse y eso, sin ninguna obligación de por medio, y ya estar juntos pues si atrae todas las obligaciones que tiene una relación...
(Siempre hay que asegurarse en que etapa estamos para no dar más o menos de lo necesario)
Pero en fin~
Espero lo hayan disfrutado, se hayan divertido y nos leemos pronto~
Besitos de murciélago para todos~
