El día en la comisaria transcurría con pasmosa tranquilidad, de esa que te hace cabecear cada 5 minutos sobre el escritorio tratando de no dormirte. Los oficiales Juddy Hopps y Nick Wilde, se mantenían llenando informes de su último trabajo y hablando trivialidades para no caer presas del aburrimiento.

-…Y la semana siguiente Finnick me rompió la nariz. Supongo que me lo merecía por ser tan… poco profesional.

-Madre mía ¿Abandonar a tu socio en medio de una bronca con una banda de rinocerontes? Yo también te hubiera golpeado, y más que Finnick.

-Tranquila zanahorias, jamás haría eso contigo. Ademas- Nick giró su silla para quedar frente a la coneja. –Estoy seguro de que no serias capaz de golpearme. Me quieres demasiado como para hacer eso.

Judy arqueó una ceja mientras Nick la miraba con una sonrisa burlona. Dejó lo que estaba haciendo para centrarse en el zorro.

-Puede que tengas razón. He llegado a quererte demasiado- Los ojos de Nick se abrieron como platos- Supongo que me lo pensaría antes de hacerlo.

Judy no miró a Nick y este lo agradeció porque seguramente notaria el rubor en sus mejillas. La coneja prosiguió. –De todas formas, estoy segura de que tu ni siquiera serias capaz de pensar algo así- Judy lo miró con sarcasmo e imitó su tono de voz. –Me quieres demasiado como para hacer eso.

El zorro habría arremetido con alguna frase ingeniosa o comentario sarcástico, pero nada salía de su boca, aquel comentario de lo había dejado atónito y hubiera empezado a balbucear como idiota de no ser porque alguien entró a la oficina.

-Hopps, acompáñame. Tengo algo que discutir contigo.

El jefe Bogo salió seguido por la oficial Hopps. Nick se quedó en el escritorio, pasmado.

¿Qué demonios había querido decir con eso? Estaba consciente de que Judy era atractiva pero jamás se había detenido a pensar en lo que sentía por ella. La consideraba alguien especial, la persona a la que más confianza le tenía en el mundo pero ¿Quererla? No era algo de lo que estuviera seguro. Era su mejor amiga y no se arriesgaría a perderla por culpa de sentimientos encontrados (o al menos eso le gustaba pensar). Además, era obvio que no podía quererla, no podían existir sentimientos de un zorro hacia una coneja. Definitivamente no.

-ya volví.

Judy entró a la oficina con una carpeta en la mano y Nick dejó de lado sus pensamientos. No podía titubear con su compañera en frente.

-¿Qué sucede pelusa? ¿Un nuevo caso para los mejores policías de Zootopia?- La actitud sarcástica volvió.

-No exactamente.

Nick la miró con una ceja alzada.

-Solo vine por un par de documentos. No me esperes. Tengo cosas que hacer a la salida.

La coneja revolvió unos cuantos papeles ante la mirada atenta de su compañero, luego miró a Nick con dulzura y le dedico esa inmensa sonrisa que llevaba siempre.

-Cuídate mucho Nick.

Nick no pudo evitar fijar su atención en la sonrisa. ¿Cómo es que jamás se había fijado en su sonrisa?

La oficial Hopps salió dejando al zorro solo nuevamente.

"Joder" pensó Nick para sí mismo "tal vez la quiero un poco… pero solo un poco"

"Si, solo un poco"