( - з -)

• • - • - • - • - • -

Title: Someone to You

Ship: Adrinette.

Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)

Word Count: 130,000

Word Count per Chapter: 2500

Rating: NC-17

Chapters: 16/52

Beta: Unbetated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music: Mi Vida by DLD

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

• - • - • - • - •

Performance


El sol estaba en el horizonte, listo para ponerse mientras él veía por la ventana. Sus pequeñas manos estaban empuñadas en su regazo, dispuesto a alejar el miedo con pensamientos valientes y positivos. Sin importar cuánto trataba, no podía quitar los aterradores escenarios en su cabeza.

¿Y si tropezaba de camino al centro del escenario? ¿Y si el piano no estaba afinado? ¿Y si olvidaba algunas notas? ¿Y si la canción no era tan bonita para los demás?

—Louis.

El niño de nueve años alzó la cabeza y vio a Marinette mirándolo desde el asiento delantero del auto.

—Lo harás bien, mi príncipe.— sonrió dándole calidez y sensación de seguridad a Louis.

La incómoda sensación aminoró, pero no lo suficiente como para que se sintiera libre.

Louis dirigió su mirada al espejo retrovisor en donde encontró la mirada de su padre.

—Todo estará bien. Lo harás bien, hijo.

El niño no pudo evitar sonreír. Un cumplido por parte de su padre era muy extraño, pero llegaba en el momento correcto; así que quería atesorarlo.

Llegaron al lugar a tiempo. Las personas estaban reuniéndose en la entrada tan pronto como bajaban del auto e iban hacia el auditorio.

Marinette tomó su mano izquierda mientras su padre tomaba la derecha, y así los tres caminaron lado a lado. Había una ligera sensación y una sonrisa en su rostro. Esta era la primera vez que tenía a alguien durante un evento escolar. Aun cuando su madre no estaba ahí, Louis estaba agradecido por tener a su Nani viendo su performance.

Él no sabía exactamente por qué, pero por alguna razón, sus dos adultos favoritos se habían vuelto muy cercanos. No podía decir qué había cambiado excepto por el hecho de que su padre frecuentemente le daba besos a su Nani cada vez que pensaban que Louis no estaba mirando. Una vez se preguntó si darle un beso a otra persona frente a otros estaba mal o era grosero. Pero... su padre siempre le daba besos cada que podía y no en algún lugar específico... así que asumía que nada tenía que ver con modales.

—Papá,— Louis jaló la mano de su padre. —¿Me deseas suerte?

La alta figura de Adrian bajó la mirada, acariciando los flequillos del niño y depositó un firme beso en su frente.

—Rómpete una pierna, Lou.— Le dijo antes de arreglar el cabello de su hijo.

Las cejas de Louis se alzaron en confusión.

—¡¿Por qué tengo que romperme una pierna?! ¡Solo voy a tocar, no a correr! — inconscientemente empezó a mover su pierna derecha. —Es doloroso..., ¿de verdad tengo que hacerlo?— giró hacia su Nani como si pidiera confirmación.

Marinette rió.

—¿Y luego ir al escenario con solo una pierna?— una parte de ella disfrutó bromear con el niño y cómo es que sus ojos se abrieron grandes ante la idea de caminar con solo una pierna. Louis era tan adorable, que Marinette tuvo que contener las ganas de abrazarlo o apretar sus mejillas.

Aun así, rápidamente explicó el significado de la frase. Y la mirada de alivio del niño fue bastante cómica. La contención salió volando por la ventana y Marinette apretó las mejillas de Louis.

—Principito~

Adrian se quedó ahí y sonrió ante la maravillosa imagen de su novia y su hijo. Sus labios dejaron su sonrisa cuando se dio cuenta que debía decirle a Louis sobre lo suyo con Marinette. Los últimos días habían sido muy cuidadosos, pero no quería esconder su relación con ella... en especial escondérselo a Louis, quien le amaba tanto.

—Adrian,— Marinette llamó suavemente y la sacó de sus pensamientos, —Ayudaré a mi Príncipe a encontrar a su profesora, ¿ok? Quizá si te adelantas, encuentres nuestros asientos, ¿ok?

El mayor asintió, deteniéndose a mitad de camino cuando estuvo por besar la mejilla de la menor. Pudo darse cuenta que Marinette notó la intención ya que ella tenía un sonrojo en las mejillas. Y como para esconder su vergüenza, rápidamente entró con Louis musitándole al mayor un 'Nos vemos.'

—¡Adrian Agreste!

El abogado frunció el ceño y trató de seguir la voz entre las personas. Sus cejas se alzaron cuando encontró la familiar figura de su cliente/amigo, Nathaniel, y su pareja Marc caminando hacia ellos.

—¡Hola!— dijo inocentemente, aun cuando ver a su amigo en un recital escolar no era algo normal.

—¡Nada de eso!— dijo Nathaniel riendo.

Nathaniel lo conocía muy bien.

—La respuesta es, no es de tu incumbencia.— Dijo tan pronto como el otro lo soltó del apretado abrazo.

—¿Cuál es la pregunta?— el chico bromeó mirando nada discreto a la chica al lado del hijo de su amigo.

—La pregunta es, quién es ella sosteniendo la mano de mi hijo. Y la respuesta es, 'no es de tu incumbencia'.

Nathaniel movió la cabeza ondeando un dedo.

—Déjame adivinar. La persona ahí es la razón por la cual luces más brillante y menos abrumado estos días. ¿Voy tibio?

—De hecho hierves.— Adrian respondió con un pesado sarcasmo. Asintió hacia Marc y le dio la mano. Cuando Marc giró para tomar una llamada, Adrian miró a su amigo con el ceño fruncido. —¿No se supone que debes estar trabajando?

—Eso hago.— El actor dijo extendiendo los brazos. —Fui invitado aquí para una causa. De hecho soy amigo de quien lo organizó.

Adrian asintió.

—Ah, ya veo...— respondió, —Bueno, debo ir a buscar nuestros asientos.

Nathaniel fingió un jadeo de sorpresa.

—¿Eso es todo? Tantos años de amistad, una cita después de una entrega de premios, ¿y ahora me dejas como si fuera una 'cogida' cualquiera?

—No exactamente,— Adrian rió ante su modo coloquial de hablar. —Y nunca tuvimos una cita. ¿De qué hablas?

—Oh por favor, me llevaste a casa después de esa premiación. Esa definitivamente fue una cita.— Nathaniel viró los ojos, —Ya dilo. ¿Quién, qué, cuándo?

—¿De verdad tengo que decirlo aquí?

—Sí. O sino les diré que te echen de aquí.

Adrian sabía que su amigo no bromeaba cuando dijo eso. Él podía hacerlo, y ser echado del recital de piano de su hijo no sería bueno.

—Ok... su nombre es Marinette, es estudiante universitaria; la conocí hace unos meses.— Dijo picando la frente de Nathaniel, —Te odio. Eres malo.

—Tch, tch. No es bonito ser grosero con tu antiguo amor.

—No eres el amor de nadie, bueno..., excepto quizá de Marc.— Sin mencionar sus fans.

Nathaniel resopló.

—De haber sabido que te divorciarías, te habría hecho mío hace mucho.

Lo hizo sonar como si ser hetero fuera un crimen.

—Bueno, es que no lo planee.— Adrian se alzó de hombros, —No encuentro atractivas a todas las personas. Sí, incluyéndote, Nathaniel.

—Pero nos hemos besado antes.

—¡Eso fue porque me tomaste desprevenido!— sus ojos giraron hacia los demás tras su grito. —Ya en serio, este no es el lugar para hablar de eso. No con niños por todos lados.

Nathaniel le sonrió como si le dijera 'Sí, claro...'

—Hmm, lo que tratas de decir es que... ¿solo te sientes atraído por ella?

Bueno, eso explicaría por qué Adrian nunca había estado en una relación seria antes. Y su matrimonio con Kagami había sido una gran broma de todos modos, así que eso no contaba. Ahora su curiosidad hacia ella subía a un nuevo nivel.

Adrian sonrió.

—Y dejémoslo así.— No tenía caso negarlo porque estaba definitivamente seguro de que lo que sentía por Marinette era real y no era un ligue casual o algo experimental.

Nathaniel estuvo de acuerdo, pero en silencio se prometió seguir su investigación hasta que el abogado admitiera abiertamente que estaba enamorado.

—¿La llevarás al evento de caridad que organiza Jagged?

Adrian recordó la invitación que su secretaria le dio hace unos días. Usualmente le disgustaba ir a esas galas o cenas, pero terminaba yendo porque era bueno para el negocio. Muchos hombres de negocios, celebridades y políticos iban y la exposición definitivamente le daría más clientes.

La invitación era para dos personas... y hasta ahora, la idea de llevar a Marinette no le parecía buena. Recordaba que la chica se sentía mejor con comida simple que caviar. Era dudoso que ella fuera a aceptar su invitación.

Pero... la verdad era que no quería pasar toda la noche sin cita y solo.

—Quizá.— Respondió.

Después de unas cuantas charlas sobre la gala, Adrian por fin fue capaz de excusarse y hacer lo que Marinette le había instruido hace unos minutos.

Abrió la puerta y entró, dejando que sus ojos se ajustaran. El lugar estaba lleno; un mar de cabelleras se notaba bajo el escenario. Una joven mujer le extendió un programa y le dio las instrucciones sobre dónde encontrar su asiento. Cuando encontró los asientos reservados, estuvo sorprendido al ver una cabellera azulada y rosada —Marinette se había tenido el cabello para verse bien en la presentación de Louis— ahí, mirando hacia el escenario.

—Hey,— saludó tan pronto como se sentó al lado de ella, pero Marinette lo ignoró..., de hecho actuó como si ni siquiera estuviera ahí. —Me entretuve un poco antes de encontrar nuestros asientos...,pero supongo que tú los encontraste primero.— Y aun no hubo respuesta. Se inclinó más cerca y la observó con atención. —Mari, ¿qué pasa?

La chica gruñó y apretó los labios, cruzando los brazos.

—Pudiste habérmelo dicho, ¿sabes? Estoy segura que querías hablar un poco más con ese chico. Los dos se veían muy cómodos con el otro.— Marinette odiaba cuán insegura e infantil sonaba.

Pero esos feos sentimientos salieron cuando vio a aquel hombre hablando con tanta familiaridad con Adrian. Quiso llamar su atención, pero el abogado parecía estar disfrutando de la atención del otro, tanto que ni siquiera la notó pasar de largo.

No hacía falta sumar dos más dos para notar las claras señales de celos cuando estaban mostradas frente a uno. El silencioso trato, evitar mirarlo a los ojos, el gruñido, el puchero... Marinette era verdaderamente adorable. Adrian tuvo que reprimir una sonrisa y decidir seguir el juego.

—Ah, ¿te refieres a Nathaniel? Él es solo un amigo... y cliente. Ha pasado mucho desde la última vez que hablé con él.— Miró a la menor por el rabillo del ojo y disfrutó del placer de ver aquel ceño frunciéndose y los labios formando un pequeño puchero. Ella miró a otro lado, tratando de enmascarar la evidente emoción en su rostro, pero fallando.

—No pregunté su nombre y no tienes que explicarme nada.— Marinette habló con voz sumamente baja.

Adrian pudo sentir su ira irradiando en olas.

—¿Estás... celosa de Nathaniel? —susurró inclinándose más cerca, respirando el aroma a moras que expedía la menor.

Marinette soltó un profundo suspiro antes de mirar al persistente hombre.

—No, ¿por qué debería? Él es solo un cliente, ¿no?— sus ojos se entrecerraron. —¿O debería estar preocupada?

—Marinette, él es mi amigo. Y solo estábamos conversando. ¿Qué hay de malo en eso?

—Exacto.— Marinette devolvió el susurro.

Una mano reparó en el hombro de Adrian, haciendo que girara hacia el hombre sentado a su lado con su esposa y unos niños.

—Disculpa,— dijo. —Mi hijo está tocando el piano y si no les molesta, nos gustaría escucharlo.

Adrian miró a Marinette a los ojos, en un breve momento de conexión en donde ella se avergonzó más que Adrian mismo.

Se disculpó y decidió escuchar, tragándose las ganas de volver a hablar con Marinette ya que no quería hacer algún escándalo.

Un momento de silencio cayó entre ellos y Adrian empezó a sentirse ansioso al no saber si Marinette estaba enojada con él o no. Esta era la primera vez que estaba verdaderamente preocupado por lo que alguien sintiera hacia él. Como abogado – viviendo en una alocada industria – siempre practicaba evitar emociones.

Todo para él era un trabajo..., un negocio. Nada de lazo emocional debía haber. Pero de alguna forma, ver a Marinette enojada con él le causaba un remordimiento interno. Le molestaba tanto que apenas puso atención en el niño que tocaba el piano.

Marinette parecía estar teniendo un problema. Esta noche se suponía que era la noche especial de Louis... y debía sentirse feliz y orgullosa.

Sin embargo, ahora mismo su cabeza estaba llena de pensamientos de inseguridad y dudas que lucieron indiferentes cuando las personas empezaron a aplaudir ante la presentación del niño mientras se retiraba.

Otro niño subió al escenario y empezó a tocar el piano con pasión e intensidad, tocando mal una nota que envió escalofríos nada placenteros por la espalda de Adrian.

—Me parece haber visto a Nathaniel antes. Es atractivo.— Marinette dijo de la nada.

—Lo es.— Adrian sentenció, y colocó su mano sobre la de la menor.

Marinette miró su mano y luego sus ojos verdes. Ella ladeó la cabeza y preguntó en silencio un '¿qué?'. Pero Adrian no dijo nada y solo esperó con el aliento contenido.

Marinette mordió su labio, miró dos veces la mano antes de girar la suya. Sus dedos se entrelazaron en un firme agarre. Era bueno que la calefacción estuviera funcionando perfectamente dentro del edificio o sino los dos necesitarían usar guantes para entibiar sus manos. El contacto de piel con piel reconfortaba a la menor y no podía expresar cuánto apreciaba la preocupación de Adrian.

Y entonces naturalmente, los dos gravitaron cerca. Los hombros de Marinette se derritieron contra el lado de Adrian con facilidad.

—Lo siento.— Dijo ella y Adrian murmuró en su oreja.

—Nathaniel es atractivo... pero tengo los ojos solo en ti. Somos novios.

Marinette apreció la oscuridad del auditorio porque nunca se había sonrojado tanto.

Y cuando Adrian besó su cabeza, Marinette bajó la mirada.

—Lo sé.— Apretó la mano del otro y se presionó más contra el cuerpo del mayor cuando lo besó en la mejilla. Puede que a veces careciera de confianza en su relación con Adrian, pero el mayor no fallaba en reconfortarla en cada momento de debilidad.

—Princesa...— Adrian susurró.

—¿Hm?

—¿Cómo es que Lou practicaba?— se había preguntado antes pero no había tenido la oportunidad de vociferarlo.

—Lo llevé a la tienda de mi amigo. Ellos dejan que los clientes toquen los instrumentos en exhibición... y creo que su profesora le permitía tocar el piano antes de ir a casa... Nino es un amigo al que quiero mucho igual que a su novia Alya, así que ellos nos hicieron el favor de prestarnos el piano.

—Ni siquiera sabía que estaba tomando clases de piano...

—¿Kagami, no te lo dijo?

Adrian frunció el ceño. Aparentemente, no estaba esperando ese tipo de noticias.

—¿Ella sabe de esto?

¿Por qué estaba sorprendido? Esta no era la primera vez que Kagami olvidaba mencionarle algo.

Devastado, Adrian se recostó en su asiento con un visible frunce de ceño.

Marinette mordió la cara interna de su mejilla, odiándose por traerlo a colación.

—Hey... sé que estás incómodo, pero, olvidemos esto y sé feliz por Louis, ¿ok? Tu hijo está emocionado de que estés aquí mirando su creación.— Tomó el brazo de Adrian y sujetó su mano. La mano de Adrian estaba fría, así que con un apretón le aseguró que ella estaba ahí. —Adrian...

Deprimido. Adrian lucía muy deprimido.

—Deja de pensar en eso. Solo... detente.— Colocó la cabeza en el hombro de Adrian.

Adrian suspiró y asintió.

—Sí... lo haré. Me detendré.— Colocó la cabeza sobre la de ella y ambos se quedaron así mirando a otro niño en el escenario.

Después de dos performances más, por fin fue el turno de Louis.

Marinette preparó su celular y se irguió un poco para tener mejor vista. Adrian nunca se había sentido tan emocionado y nervioso.

En el escenario, un pequeño joven vestido de negro se sentó frente al piano, flexionando los dedos. Louis Agreste tocó el piano con algo de timidez, pero con pasión. Adrian lo vio mover los dedos, preguntándose de dónde era que su hijo había heredado esa característica.

'Fur Elise', indicaba el programa. Las notas de esta canción eran delicadas y precisas, íntimamente familiar.

Adrian había escuchado esta canción en una película, pero en otro tono.

Y aun cuando ahora la escuchaba siendo interpretada por Louis... sentía que era la primera vez que lo hacía.

E incluso sentía que era la primera vez que veía a Louis.

¿Dónde estaba el bebé que llevaba cosas a su boca al tener sus primeros dientes?

¿El niño que trepaba árboles y que daba lo mejor de sí para ser notado?

¿Cuándo había crecido tanto?

De alguna forma, aquel pequeño niño se había convertido en este joven pianista.

El corazón de Adrian se llenó de orgullo y latió con tal intensidad que se preguntó por un momento si tendría taquicardia.

Lentamente, Adrian se permitió relajarse en la oscuridad, cerrando los ojos y dejando que la música se moviera en él como olas. Las lágrimas llegaron a sus ojos y su garganta se apretó.

Era... Demasiado...

Estaba al borde de las lágrimas. Pero lo dejó todo atrás, reemplazándolo con la música, la súbita ola de amor que sentía solo por su hijo.

La música terminó y los dedos de Louis se detuvieron. Adrian alzó las manos y aplaudió.

—¿Estás bien?— Marinette preguntó mirándolo. —¿Estás bien, Adrian?

—Él es... fantástico.— Adrian dijo con orgullo.

Marinette asintió, sonriendo.

—Sí. Lo es.— Cuando Louis miró en dirección de ellos, ella ondeó la mano con emoción.

Louis terminó la performance con una reverencia antes de dejar el escenario dejando una horda de aplausos.

—》《—

El programa terminó después de una hora. Adrian estaba cargando a un muy cansado Louis mientras Marinette los seguía con los ojos fijos en el video que había filmado.

—Estuviste increíble.— Adrian le dijo a su hijo, cuyos ojos estaban a medio cerrarse. Louis sonrió y lo abrazó, enterrando el rostro en el hombro de su padre. Todo el nerviosismo y emoción lo drenó.

—Estaba nervioso.— Louis murmuró con sueño.

—No lo parecías.

—Para nada.— Marinette intervino sin dejar de ver la imagen en su celular. —Tienes una magnífica presencia en el escenario.

Louis giró la cabeza y le sonrió.

—Gracias, Nani. Vayamos a casa.— Bostezó.

Adrian abrió la puerta del auto y colocó a Louis en el asiento trasero. Cuando todos estuvieron dentro, Adrian miró por el espejo retrovisor y verificó si Louis ya se había dormido.

Marinette aún estaba viendo el video, muy para decepción de Adrian. Había estado muy conmovido esta noche y tenía que hacer algo o enloquecería.

—Marinette...

Ella alzó la mirada y estuvo sorprendida cuando sintió un par de cálidos labios tocando los suyos. Era un beso casto y Marinette suspiró, cerrando los ojos, atesorando el beso que había ansiado todo el día. Adrian sabía que ella ya no quería escuchar más 'gracias', así que decidió darle el mensaje silencioso a través de un roce íntimo.

—》《—

La alarma sonó a las 8:00 am. Apenas había luz natural en el frío día de noviembre en Tokio.

Kagami giró con un gruñido, y por uno o dos minutos olvidó dónde estaba. Trató de volver a dormir, pero recordó que tenía unas reuniones a las que tenía que ir.

Mientras se debatía entre levantarse o no, tomó su laptop de la mesa de noche y buscó su itinerario.

Revisó su celular y encontró quince conversaciones sin abrir. De cualquier modo, una conversación era de un numero desconocido. Con la certeza de hacer captura de cada posible spam, abrió el más reciente y esperó a que el mensaje cargara.

Había un corto mensaje y un video estaba unido.

'Kagami-san,

Si no está ocupada, por favor vea esto.

Louis se esforzó mucho. Espero que le guste.

- MDC'

Rápidamente colocó el video y pronto la música fluyó de su laptop. Tal como Adrian Agreste, Kagami Tsurugi estuvo conmovida por la canción que Louis tocaba. Una profunda sensación de pérdida creció en ella, tan fuerte que sus ojos se llenaron de lágrimas y cayeron por sus mejillas.