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Title: Someone to You

Ship: Adrinette.

Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)

Word Count: 130,000

Word Count per Chapter: 3700

Rating: NC-17

Chapters: 16/52

Beta: Unbetated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music: One Day by J Balvin, Dua Lipa, Bad Bunny, Tainy

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Good Bye


Las compras eran una prioridad grande para Marinette Dupain-Cheng, que aun cuando ya era tarde y el clima era horriblemente frío, con valentía salió de su departamento y fue hacia el supermercado más cercano.

Rápidamente sacó su celular y llamó a su amigo.

—¡Luka!— saludó feliz. —¿Dónde estás? Estoy yendo al supermercado. ¿Quieres algo?— se sentía emocionada porque ahora que lo pensaba había pasado algo de tiempo desde la última vez que se vieron.

—Ah, Mari...— Luka respondió, sonando algo ido. —Es muy atento de tu parte, gracias.

Marinette frunció el ceño y miró su celular preguntándose si había marcado mal. Regresó el celular a su oreja y preguntó con cautela.

—¿Luka?— había algo raro en su amigo.

Luka rió al otro lado de la línea.

—Ok, me concentraré.

—Sí, por favor.— Rió. Aun así, la fea sensación no la dejó. Sus pies detuvieron su andar y preguntó, —¿Dónde estás?

—Por ahí. Iré a tu departamento en un momento.

—No, encontrémonos en otro lado. De todos modos, no estoy ahí.— Marinette rápidamente corrió y entró al autobús, disculpándose al golpear a las personas en su camino.

Hubo una pausa indefinida antes de que el otro respondiera.

—Encontrémonos en el supermercado entonces.

Le tomó media hora llegar y para cuando lo hizo, Luka ya estaba esperándola, luciendo particularmente producido.

Fue hacia él y se sorprendió cuando el otro la abrazó con fuerza a modo de saludo, y no aquel abrazo que siempre se daban.

—Vamos,— Luka colocó su brazo sobre los hombros de la menor y los hizo entrar. Marinette lució feliz cuando Luka empujó el carrito de compras y caminaron lado a lado.

Compraron casi de todo y el carrito de compras estaba lleno a más de la mitad. Marinette solo movió la cabeza, incrédula.

—¿Dónde planeas poner todo esto?

—En tu departamento.— Luka musitó tomando una caja de cereal.

Marinette lo miró aún más incrédula.

—¿Bromeas? No necesito tanta comida en mi casa.— Cuando Luka ignoró su protesta, rápidamente tomó su mano y lo detuvo evitando que tomara otra caja del escaparate. —Ya dilo.

Y al ver la mirada de Marinette, Luka supo que o se explicaba o huía.

Lo que no sabía era que se arrepentiría de escoger lo primero... ya que justo cuando la honestidad salió de sus labios, su rostro encontró la mano de Marinette.

—》《—

Chloé despertó de golpe cuando la puerta se abrió de súbito. Se asomó entre los cobertores y encontró a su madre caminando hacia ella con una mirada determinada. La chica solo pudo quejarse y enterrar el rostro entre las almohadas.

—Chloé, ¿cuándo planeas levantarte?— preguntó su madre, quien se sentó en su cama, mirándola con seriedad.

La chica musitó algo con incoherencia.

—¡Chloé Bourgeois! ¡LEVANTATE Y HABLA CON TU MADRE! ¡ESTAS SIENDO RIDÍCULA, TOTALMENTE RIDICULA!

Chloé se sentó y dejó salir un indignante grito.

—¡Mami!

La madre de la chica rió.

—Ahora que estás despierta, vístete rápido. Necesitamos manos extra.

—¡Siempre ayudo en el supermercado!— Chloé pateó el cobertor para quitárselo de encima, —Estoy de vacaciones, ¿por qué no puedo dormir hasta tarde?— volvió a recostarse y abrazó con fuerza una de sus almohadas.

—Has estado algo rara estos días. ¿Pasó algo entre tú y Claude?

Al silencio le siguió un débil:

—No.

—Mientes.— Su madre chasqueó la lengua, —Supe que regresó a París esta mañana,— Chloé gruñó y fingió dormir y roncar.

La mujer siempre había sabido de la atracción de su hija por Claude. Al principio estuvo en shock –el shock fue la diferencia de edades. En aquel entonces Chloé solo tenía trece años y cuando Claude se fue, ella asumió que la atracción que Chloé tenía por él, se iría.

Y de hecho, estaba segura que su hija ya lo había superado... pero aquella noche cuando Claude había cenado con ellos... había hecho que dudara otra vez.

Chloé no había lucido compungida cuando ella y su esposo preguntaron por qué se fue sin decirle nada a nadie. 'Luka me necesitaba', fue todo lo que dijo antes de encerrarse en su habitación... lo cual la llevó a otra conclusión.

La vida amorosa de su hijo era más complicada que la suya cuando era soltera.

—Bueno, hay un extremadamente atractivo chico abajo esperando. Solo me preguntaba si querías saludarlo.

Chloé frunció el ceño.

—¿Un chico?

—Sí.— Y con eso, se fue.

—》《—

Minutos después, una adormilada Chloé bajó las escaleras aun vistiendo sus pijamas de ositos y abejitas de color amarillo. No había otro que se atreviera a visitarla tan temprano... y a dicha persona no le molestaría verla en pijama, así que no se molestó en cambiarse.

Luka estaba en la sala, mirando las fotografías, vestido con una sudadera con capucha y unos jeans. Lucía... muy atractivo.

Aunque bueno Luka siempre lucía así.

El mayor giró y la vio en medio de las escaleras.

—Claro, tómate tu tiempo bajando. Puedo esperarte dos o tres minutos más.

Chloé resopló y caminó más rápido.

—¿Qué haces aquí?

E inmediatamente después de decir eso, recibió una palmada en el trasero.

—¡Mami!

Su mamá había salido de la nada y atacó su pobre trasero después de colocar dos vasos de jugo de naranja en la mesa.

—¡Ah, Luka~ deberías dejar de crecer!— giró hacia Luka y desordenó su cabello, — quiero que cuides de mi bebé tanto como puedas, ¿Ok?

—¡¿Q-qué?! — Chloé tartamudeó y no ayudó que Luka solo riera. No había valor suficiente que pudiera reunir en ese momento. —¡Ridículo, totalmente ridículo!

Su mamá se retiró a la cocina no sin antes lanzar otro comentario que la avergonzó.

—Amo a tu madre.

—Lo sé.— Chloé viró los ojos, —Te irás en unas horas, ¿no?— miró el taxi esperando frente a su casa.

Luka asintió, sus ojos estaban fijos en el suelo.

—Yo...solo quería despedirme de ti. Y no podía hacerlo por teléfono.

Chloé tragó en seco sus lágrimas.

—Ah...ya veo... ¿qué hay de Marinette?— su dedo jugó nerviosamente con el borde de su blusa.

El otro señaló su lastimado labio.

—La vi ayer. Estaba algo... enojada. Me tomó algo de tiempo calmarla.— Luka rió cuando recordó a Marinette golpeándolo.

Chloé rió, aunque el sonido había sido amargo y forzado.

—Ella va a extrañarte...— alzó la cabeza y encontró al chico mirándola con intensidad, tanta que sintió que el aire en sus pulmones la dejaba.

Luka acortó la distancia entre ellos y envolvió sus brazos alrededor de ella.

—¿Tú me extrañarás?

Chloé no pudo contener el abrazo. Sus labios temblaron un poco y trató de decir algo, pero decantó.

—Tienes razón... Como una maldita loca.— Cedió.

Los brazos de Luka se apretaron alrededor de ella.

—¿Y no siempre es así?

Chloé lo empujó en son de broma.

—Cállate.

Después de compartir un par de risas y unas palabras más, Luka se despidió de Chloé y sus padres.

La chica se quedó de pie mirando a su amigo yéndose en aquel taxi.

Con el corazón pesándole, regresó a su habitación, se dejó caer en la cama y se dijo que debía dormir.

Cuando estuvo por hacerlo, su celular vibró.

'Para: Chloé

De: Luka

Un año separados. Empieza la cuenta '

Sin importar cuánto es que Luka tratara de ser sutil con el mensaje, entre líneas estaba pidiéndole que lo esperara. Y eso era algo que Chloé haría.

Una sonrisa se extendió en su rostro y por fin pudo respirar con calma.

—》《—

El teléfono sonó incesantemente esa mañana y Marinette se apresuró a responder, pensando que era Chloé o Adrian. Pero cuando alzó el fono y respondió con un 'hola', casi se resbaló cuando escuchó una voz diferente al otro lado de la línea.

—¿Marinette?— una voz femenina preguntó.

Por impulso, Marinette colgó y se quedó ahí con la boca abierta, y el pecho apretándosele con fuerza. Cuando el teléfono volvió a sonar, rápidamente entró a su habitación, cerró la puerta y se sentó en el suelo al lado de su cama. Flexionó las piernas y envolvió los brazos, colocando el mentón en sus rodillas mientras ignoraba el incesante sonido.

Había pasado mucho tiempo desde que escuchó la voz de su hermana mayor. Y no sabía cuánto le afectaría hasta ahora.

Tomó su celular y revisó sus contactos. Por mucho que quería ventilar lo que sentía, no podía llamar a Adrian. No podía contarle sobre su familia aun... y no quería ser una carga para él ya que quizá estaba en una reunión ahora mismo.

Pensó en llamar a Chloé o a Luka... pero, no quería ser una carga para ninguno. Ellos tenían sus propios problemas de todos modos.

Marinette suspiró y lanzó su celular a su cama.

Parecía que esconderse en su habitación era una buena opción.

—》《—

Louis Agreste no estaba esperando la atención que recibió ese día en particular. Sus compañeros de clase de súbito tuvieron interés en su vida y él no sabía cómo lidiar con ello. Un par de profesores lo felicitaron tan pronto como entró al colegio.

—¿Qué tal todo?— un niño de diez años que también era su compañero de clase estaba llevándolo al interior del salón. —Todos están hablando de tu increíble actuación.

Louis miró alrededor y los ojos mirándolo no lo dejaron.

—Puedo notarlo.— Se quitó la mochila y la dejó en su silla. Estando ahí, de inmediato fue bombardeado con preguntas de personas que ni conocía hasta su performance el fin de semana pasado.

—Erin sigue mirándote... ¿le gustas?— Lucien preguntó antes de sentarse al lado del callado 'pianista'. Cuando Louis ni siquiera alzó la mirada ni le dijo nada, Lucien lo codeó pero Louis lo miró enojado.

—Louis, ¿te molestaría socializar un poco?— con un resoplido, Lucien giró y se entretuvo con sus notas.

Por otro lado, Louis trató de poner toda su concentración en sus hojas de música, ignorando los ruidos de los niños. Esta era la razón por la cual prefería estar en el parque y hablar con su Nani, en lugar de hablar de una niña que podría sentir atracción por él debido a su creciente 'popularidad'.

Esa molesta sensación de tener a alguien mirándolo, le incomodaba y eventualmente alzó la mirada en busca de la razón de su desconcentración.

Encontró a esa niña de colitas mirándolo de reojo. Una extraña mirada cruzó su rostro cuando se dio cuenta que había sido pillada. Erin rápidamente giró mientras su amiga, una niña cuyo nombre Louis no podía recordar, dijo algo y rió.

Con un movimiento de cabeza, Louis regresó a sus notas musicales.

—》《—

Mientras los niños se reunían en la entrada del colegio, Louis se sentó en la banca cercana, esperando a que su padre pasara por él.

Adrian llegó justo a tiempo; de cualquier forma, Louis se sorprendió cuando encontró a otra persona en el auto de su padre.

—Hola— dijo la desconocida persona...una mujer que le sonreía desde el asiento de copiloto. Louis la ignoró y miró interrogante a su padre. Adrian aclaró su garganta mientras ponía en marcha el motor.

—Louis, ella es Lila Rossi. Es mi cliente.

Louis hizo un gesto de desagrado y pensó que el perfume de la mujer era demasiado fuerte; incluso olía más fuerte que el ambientador del auto.

—¿Vendrá con nosotros?— por alguna extraña razón, esa simple pregunta hizo que Lila riera audiblemente. De forma rápida se recompuso y miró a Adrian, quien tenía una sonrisa tensa.

—Necesito hablar de algunas cosas con tu papá, Louis.— Explicó Lila, —Me iré a casa tan pronto como terminemos.

Adrian permaneció en silencio y se enfocó en conducir. Brevemente miró por el espejo retrovisor y como esperaba, Louis estaba refunfuñando en su asiento. Si solo hubiera llevado los documentos necesarios con él, no tendría que llevar a una extraña a casa. Lila era una de sus últimas clientas y una muy controversial. Ella era conocida por ser directa y muy terca. No esperaba verla hasta mañana por la tarde, pero algo pasó y ella insistió en tener una reunión de emergencia con él. Así que, sin opción, Adrian decidió invitarla a casa y terminar con todo.

—Tu hijo es adorable.— Lila dijo con una sonrisa, —¿Cuántos años tiene?

—Cumplirá diez el otro año.— Adrian aceleró cuando la luz cambió a verde. —Por favor, disculpa su comportamiento. Supongo que está muy cansado hoy.— Sus ojos se enfocaron nuevamente en el espejo retrovisor y encontró a su niño fingiendo dormir.

Esta iba a ser una noche larga.

—》《—

'Para: Nani

De: Principito

Nani, nos encontramos en el parque?'

'Para: Principito

De: Nani

Bromeas? Son las 9:30. No puedes salir ahora mismo.'

'Para: Nani

De: Principito

Sí puedo...ya lo hice antes.'

'Para: Principito

De: Nani

No cambia el hecho de que eres menor de edad Y que se supone que debes salir acompañado.'

'Para: Nani

De: Principito

Por favor, Nani. Necesito hablar contigo.

Ya voy de salida.'

'Para: Principito

De: Nani

Espera, le preguntaste a tu papá?'

'Para: Nani

De: Principito

...claro que no.'

'Para: Principito

De: Nani

Sí, lo sé, pregunta tonta.

Llamaré y le advertiré de inmediato.'

'Para: Nani

De: Principito

No puedes! Él está ocupado.'

'Para: Principito

De: Nani

Ocupado con qué?'

'Para: Nani

De: Principito

Te lo diré pronto. Encontrémonos en el parque :P'

Marinette movió la cabeza, incrédula.

¿Cómo pudo dejar que el pequeño niño la sacara del confort de su cama mientras veía la repetición de su programa favorito? Ah claro, era porque se preocupaba por el niño más que una gallina con sus pollitos.

Esa fue la misma razón por la cual se vistió en cinco minutos y corrió a pesar del frío.

Cuando llegó al parque –en cosa de treinta minutos – encontró a Louis colgado precariamente en el columpio.

—Por favor explícame por qué estamos aquí.— Se sentó en el columpio vacío mientras sus ojos viajaban con cautela por el niño. —Baja y siéntate bien.— Marinette sonrió cuando Louis la miró molesto antes de obedecer. Al menos el niño le hizo caso.

Había algo en la forma en la que Louis mantenía los ojos hacia abajo, haciéndole sentir sospecha y preocupación.

—Nani...— el niño dijo suavemente, moviendo la suela de sus zapatos contra los finos granos de arena debajo, —¿Crees que mi papá y mamá son felices?

Simple pero complicada pregunta que la presionaba a responder sin herir a ninguna parte.

—Hablo con Mamá cada mañana y... ella parece triste pero era peor cuando estaba aquí. Y Papá...— miró con cautela a la chica, preguntándose si debía continuar. Para él, su padre y Marinette compartían un lazo especial al cual no podía ponerle nombre.

¿Lastimaría a Marinette si le decía que su padre invitó a una mujer a casa? Si le decía... ¿haría que su Nani se sintiera triste como él hace un rato?

—Príncipe, ¿pasó algo?— Marinette preguntó con el ceño fruncido.

—Es que... hayunamujerennuestracasaahoramismoycreoqueaellalegustaPapá.— Louis musitó rápidamente.

Marinette frunció el ceño.

—¿Me lo dirías otra vez pero más lento?

Louis respiró profundamente y habló.

—Hay una mujer en nuestra casa ahora mismo. Su perfume es muy fuerte. No quise quedarme en casa a menos que nunca más quisiera volver a oler.

Ella no sabía en qué enfocarse primero... el hecho de que Adrian invitó a una mujer a casa o el estado de Louis porque su padre había invitado a una extraña.

Marinette tragó sus inseguridades y lamió nerviosamente sus labios.

—Ah...— su cerebro buscó una respuesta inteligente pero no pudo. Quizá tenía algo que ver con el problema de imaginar a Adrian pasando su noche con una mujer en su casa ahora mismo.

—Papá dijo que ella estaba ahí por cosas de negocios.— Louis le dijo mientas continuamente presionaba una piedra en la arena. —Pero ella lo mira todo el tiempo. Y me dice que soy guapo como mi Papá.

Marinette palideció.

—Bueno, quizá son buenos amigos... así como,— su pecho de súbito se apretó, —Así como tu papá y yo.— No quería pensarlo así, pero ahora mismo, tenía que cuidar de Louis antes de hacer caso a su tormento.

Louis movió la cabeza.

—No sé qué pensar, Nani.— Por fin alzó la cabeza, mostrando sus lastimeros y brillantes ojos. —Sé que Papá y Mamá nunca volverán a estar juntos... pero... ¡pero no quiero que vea a otras mujeres! ¡De verdad no quiero!— las lágrimas empezaron a caer por su rostro, asustándola. —No quiero otra mamá.— Las últimas palabras fueron habladas débilmente. Con rapidez secó sus lágrimas y empujó el columpio con sus pies.

Suspirando, ella se puso de pie y abrazó a Louis. Sabía que el pequeño niño apreciaría si le permitía mostrar algo de independencia y fuerza. Así que se sentó ahí, y esperó a que los sollozos de Louis se detuvieran.

—》《—

Lila probó ser una persona difícil de lidiar. Apenas escuchaba sus consejos y seguía sus propias opiniones y creencias.

Era frustrante para un abogado de su calibre. Si solo no fuera grosero echarla, lo habría hecho hace una hora.

Con la promesa de ganar su caso, la actriz por fin cedió y llamó a su manager para que la recogiera.

A veces... Adrian se preguntaba a dónde exactamente canalizaba toda su paciencia y energía. El negocio del entretenimiento le succionaría la vida si no tenía suficiente cuidado.

El sonido distante del timbre lo llevó a la puerta. Dejó los documentos en la mesa y caminó.

—Hey...— Adrian saludó cansado cuando vio a Marinette de pie con un muy cansado Louis durmiendo en su hombro.

Había recibido una llamada de Marinette y le informó el plan del niño sobre escabullirse.

Ya que ella le había prometido que lo cuidaría y lo llevaría a casa, Adrian siguió su discusión con la clienta, sintiéndose menos preocupado. Por mucho que quisiera enojarse con el extraño comportamiento de su hijo, sabía que él también tenía culpa. La súbita aparición de Lila quizá le dio una mala impresión a Louis.

Adrian tomó a Louis en sus brazos y lo llevó a su habitación. Marinette se quedó en la entrada, debatiendo internamente sobre decirle a Adrian lo de la mujer que llevó a casa, o no. Sus ojos recorrieron el área, sin saber exactamente lo que estaba tratando de ubicar o investigar.

—Hey,— Adrian sonrió, caminando hacia ella. El abogado llevaba puesto un pants y una camiseta gris, haciendo que preguntas indeseadas se colaran en la mente de Marinette. Preguntas como '¿Estaba usando lo mismo mientras estaba con esa chica?.'

Ella fue atacada por impulsos conflictivos. Quería correr hacia él y alejarse de él al mismo tiempo. De alguna forma, los brazos del abogado se deslizaron alrededor de ella. El abrazo era cálido, y no quería que terminara.

—¿Estás bien? Estás muy callada.— Adrian susurró en su oreja antes de retroceder.

Marinette lo miró algo seria.

—Pues no estoy exactamente saltando en un pie, Agreste.— Cuando Adrian lució sin entender, ella viró los ojos. —El aroma del perfume de mujer está por todos lados.— Enterró la nariz en el cuello de Adrian. —Incluso en tu piel.

—Sí... supongo que Louis te lo dijo, ¿huh?— Adrian preguntó con cautela.

—Cada detalle oscuro de tu affair.— Marinette no pudo resistir y depositó un beso en los ligeramente separados labios de Adrian.

¿Cómo podría enojarse con él? ¿Y por qué debería estarlo en primer lugar? La mujer era solo un cliente...y ella confiaba que Adrian no haría nada, en especial cuando su hijo estaba cerca.

Miró a Adrian a los ojos – los cuales la observaban con confianza y admiración.

Adrian rió nerviosamente antes de profundizar el beso, pero Marinette giró el rostro, haciendo que sus labios cayeron sobre su mejilla, provocando que frunciera el ceño.

—Ella es solo-

—Lo sé, lo sé.— Marinette asintió, —Ella es solo tu cliente.

—Aw, míranos. Completando las oraciones del otro.— Volvió a sujetarla, y apretó su abrazo. Marinette apretó los labios, pero terminó sonriendo tontamente cuando Adrian tomó su mano y la besó, como si en silencio le pidiera perdón.

El hombre sabía exactamente cómo calmarla y sus palabras no estaban tan cubiertas de dulzura, sino de verdad– lo cual Marinette apreciaba mucho.

Cuando Adrian la soltó, Marinette lo miró en silencio tratando de decidir si decirle sobre lo sucedido con Louis o no.

—Adrian,— su tono de súbito sonó sombrío, —Sobre Louis... creo que no deberíamos-— detuvo su oración ya que no podía completarla.

De súbito, Adrian se sintió preocupado y se alejó ligeramente mirando la ola de emociones en el rostro de ella.

—¿No deberíamos qué?

Marinette mordió nerviosamente su labio.

—Sabes lo mucho que Louis significa para mí.— Bajó la mirada avergonzada. —No quiero lastimarlo y al estar contigo...así...

Adrian esperó que siguiera, su expresión mostraba confusión, desesperación y ansias.

—...estar contigo así me hace sentir como si estuviera lastimándolo al mismo tiempo.— Recordó las palabras de Louis claramente en su cabeza y le dolía saber que en lugar de actuar como pilar de apoyo, había complicado la vida del pequeño niño al tener una relación con su recién divorciado padre.

Tenía miedo... no quería que Louis la odiara. Pero tampoco quería dejar de ver a Adrian.

—Así que por favor,— alzó la cabeza y pidió, —...no le digamos a Louis hasta que esté listo. Promete que esperarás al momento indicado.

Estaba tan confundida, que decir lo que pensaba era difícil.

Adrian soltó el aliento que había estado conteniendo y tomó el rostro de Marinette. Se inclinó y juntó sus frentes.

—No me asustes así.— Cerró con fuerza los ojos y sintió los brazos de Marinette rodeando su cintura. —Pensé que ibas a terminar conmigo.— Una ola de alivio recorrió al mayor ya que no mucho antes había imaginado diferentes escenarios sobre cómo recuperar a la menor en caso de que decidiera dejarlo.

—No haría eso.— Marinette susurró, —Solo necesitamos ser más cuidadosos, eso es todo.— Volvieron a besarse, pero esta vez parecía ser más apasionado. —Tenemos que dejar de hacer esto cuando Louis está cerca.— Marinette deseó sonar más convincente y también deseó que sus piernas dejaran de temblar cada vez que Adrian invadía su espacio personal. Pero su cuerpo se negaba a obedecer, como siempre.

Adrian asintió.

—Entiendo a lo que te refieres. Yo... iba a sugerirte lo mismo, pero te adelantaste.

Marinette asintió en respuesta mientras era abrazada, recorriendo sus dedos por los cabellos de Adrian.

—Gracias.

Lograron alejarse de la calidez del otro y decidieron comprar comida para cenar. Marinette pudo ver la repetición de su show favorito, pero esta vez, en el sofá de Adrian con el mayor sentado cómodamente a su lado. Fueron capaces de aprender unas cosas más sobre del otro en todo el show ya que Adrian lo encontraba aburrido y pensaba que la vida de Marinette era más interesante.

Ya era tarde cuando Marinette por fin decidió irse a casa o sino perdería el último bus tal como antes.

Pero como siempre, Adrian no lo permitiría.

Adrian sonrió.

—Quédate aquí.

Los ojos de Marinette parpadearon.

—¿Qué?

—Es tarde.— Insistió. —Pasa la noche aquí.

—¿Q-qué pasó con ser sutil?— tartamudeó.

Adrian sujetó su mano y la llevó escaleras arriba.

—Relájate, solo vamos a dormir. ¿Por qué? ¿Estás pensando en hacer algo más?— tal como esperaba, eso se ganó un adorable sonrojo por la nada inocente insinuación.

—Cállate.— Murmuró, ignorando la divertida risa de Adrian.

Continuará...


Listo~ los dos de hoy, arriba, disfrutenlos~

Besitos de murciélago para todos~