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Title: Someone to You

Ship: Adrinette.

Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)

Word Count: 130,000

Word Count per Chapter: 2500

Rating: NC-17

Chapters: 18/52

Beta: Unbetated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music:

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Destiny Part 2


—Whoa, de verdad teñiste tu cabello y también te tatuaste...— Claude jugó con algunas hebras, luciendo sorprendido.

Marinette asintió y sonrió.

—Te dije que lo haría.

Claude rió sentándose otra vez.

—¿Tu tía no se enojó?

Marinette viró los ojos.

—¿Bromeas? ¡Claro que sí! Incluso me dijo 'no regreses hasta que tu cabello tenga su color natural y sera mejor que esa cosa no sea permanente'. Pero quiero mantenerlo así hasta fin de año.

Ambos estaban en una cafetería, poniéndose al día con las cosas.

—No cambias,— Claude aun podía ver a la adolescente a la que solía darle clases. —¿Pudiste ingresar tu registro para las clases de regularización?

—Sí.— Marinette sorbió su macchiato. —Oh, lamento no haber estado en tus clases el último semestre. Estaba... algo ocupada.— Y con eso no se refería a cierto atractivo abogado a quien le ayudaba a ser padre.

Claude vio la pequeña sonrisa de ella pero no presionó para saber más. Era mejor si Marinette decidía contarle todo por sí sola. Ambos se mantuvieron en un cómodo silencio, antes de intercambiar comentarios sobre sus vidas en general.

Marinette se dio cuenta que había extrañado a Claude. Bueno, él no era solo un tutor después de todo. Lo consideraba un amigo cercano, un compañero que parecía entender sus pensamientos y principios. Su súbita desaparición le sorprendió..., pero no estaba enojada. En aquel tiempo, sabía que Claude estaba lidiando con muchas cosas. De cualquier forma, Chloé se lo había tomado mal.

—¿Y cómo has estado?— preguntó ella mientras llevaba la taza a sus labios otra vez.

Claude resopló.

—Aparte del hecho de que me convertí en profesor... y padre, la vida ha sido buena.

Marinette casi escupió su café y tuvo un ataque de tos cuando el líquido casi la ahoga.

—¿Q-qué... qué dijiste?— limpió su boca con la servilleta. —Tú-

—Hey, calma.— Movió la cabeza y sacó su billetera. —Es ella.— Dijo emocionado y Marinette encontró la acción enternecedora. Miró a la pequeña niña en la foto, su cabello la hacía lucir adorable sumada a la forma en la que se aferraba al brazo de Claude.

—¿Cómo se llama?— Marinette preguntó.

—Camille.— Respondió con una sonrisa, luciendo como un orgulloso padre. —Acaba de cumplir cinco.

—Es hermosa, Claude.— Ella dijo aun mirando la foto. —No quiero ser metiche pero... ¿cómo pasó?— quería golpearse por su pregunta y lo ridícula que sonó. Pero estuvo agradecida de que Claude no usara el sarcasmo y no le diera la charla de las flores y las abejitas.

—Es adoptada.— Claude dijo con cautela, —¿Recuerdas lo que te dije sobre mi hermano?

Marinette mordió su labio y trató de recordar si el mayor le había dicho algo sobre su hermana antes.

—Bueno, sé que te preocupas mucho por él.— Recordó cómo es que Claude le contaba sobre su hermano menor y las cosas que solían hacer de niños. Pero en aquel tiempo nada grande aconteció, lo cual hizo que ella se sintiera más confundida ahora.

Claude sonrió, solo que ahora fue más forzado que sincero.

—Muchas cosas pasan en cinco años, Mari...

—Soy toda oídos,— Marinette dijo con gentileza.

El asunto era que el hermano de Claude embarazó a alguien a la edad de quince años. La chica era un par de años mayor que él – apenas una adulta. El prospecto de tener un hijo juntos no era posible para dos estudiantes que aun dependían de sus padres.

La chica y sus padres optaron por el aborto. El hermano de Claude no estaba listo para tomar la responsabilidad así que apenas estuvo en desacuerdo ante la idea, pero cuando la chica se enteró de estar embarazada, ya había pasado el tiempo seguro para llevarlo a cabo y sumándole males, el embarazo fue uno ectópico. Sus padres pensaron en la adopción; pero Claude no supo qué le pasó y se ofreció de voluntario para adoptar al bebé en cuanto se graduara de la universidad.

Claude tomó la responsabilidad de su hermano, quien siguió sus estudios en el extranjero, y su hija, Camille, fue dejada al cuidado de Claude.

—Wow,— Marinette parpadeó lentamente, y miró al mayor con sorpresa. —Debo hacerte un altar, Claude. Eso es... muy generoso de tu parte.

Claude se alzó de hombros.

—Camille merece la vida que tiene ahora. Y dudo que mi hermano pueda hacerse cargo de ella..., no cuando él mismo es un niño.— Supuso que ser consentido gran parte de su vida había afectado la vida de su hermano. Bueno al menos estaba dando lo mejor de sí en el extranjero.

—No muchos harían lo mismo, ¿sabes?— Marinette preguntó con ternura. —Eres una maravillosa persona, profesor.

—Um, lo sé.— Claude trató de amortiguar las emociones. —Chloé me dijo lo mismo...

'Así que Chloé lo sabe...' Marinette de súbito se sintió mal por no haber hablado con su prima en vacaciones. Sentía que no estaba al día con las cosas.

—Oh...sabes que Chloé- —cuando Claude le dio una mirada de entendimiento, siguió sin una onza de duda, —Solías gustarle a Chloé... mucho.

—Lo sé.— Los labios de Claude se apretaron en una fina línea, notando que la palabra 'solías' denotaba el hecho de que Chloé ya no sentía más lo mismo. —Se confesó y la rechacé.— Su mirada se fijó en su taza de café, —Nunca podré olvidar la mirada en su rostro cuando le dije que no sentía lo mismo.— Tragó el nudo que tenía en su garganta; sus dedos tamborileaban la taza.

Cuando conoció a Chloé, encontró a la chica sumamente adorable y fácil como punto de broma. Así que hizo su misión presionar los botones de la chica porque por alguna rara razón, disfrutaba ver a Chloé gritando.

—Claude... tú-

—Ah,— Claude ondeó la mano, —No me malentiendas, Mari. Tú y Chloé son como hermanas para mí. Y además... en ese entonces, ¿no habrías pensado que era raro que una chica de su edad saliera con alguien mayor?— preguntó, al tanto de la ola de emociones mostrándose en el rostro.

Marinette pensó que necesitaba ser cuidadosa con sus palabras.

—¿Qué hay de ahora?— sabía que estaba patinando sobre un tema muy... delicado. Pero una parte de ella quería saber el punto de vista de Claude sobre las parejas con cierta diferencia de edad. Cuando empezó a salir con Adrian, nunca se le ocurrió que tal decisión afectaría la percepción de las personas alrededor de ella. No era que le molestara, pero le lastimaría saber la opinión negativa de aquellos que eran cercanos.

—Chloé ya no siente lo mismo por mí. Tú misma lo has dicho.

—No te pregunto por Chloé...yo... ¿aun sería raro si salieras con mi prima ahora que tiene dieciocho?— Marinette tanteó.

Claude se irguió y la miró con cautela.

—Hipotéticamente hablando, si saliera con Chloé ahora, no se vería como si yo fuera un pervertido pedófilo o algo.— Rascó nerviosamente la parte posterior de su cabeza, —En ese entonces tenía veinte y ella trece, dime si encuentras eso convencional.— Sorbió su café antes de seguir, —Su mamá me habría denunciado... pero no sin antes haberme golpeado.

—No habría funcionado.— Marinette se relajó un poco, permitiéndose sonreír.

—Así que... hipotéticamente hablando, ¿huh?—Claude peleó para contener la risa pero terminó soltando un poco digno resoplido, —Marinette Dupain-Cheng, ¿a qué quieres llegar? ¿Quieres que corteje a tu prima?

—Hm, aun si lo quisiera... Ella está enamorada de alguien más.— Marinette dijo con simpleza y retiró pelusas imaginarias de su regazo.

Arqueando la ceja, Claude la miró.

—Supongo que le interesa ese chico con problema de posesividad.— Cuando Marinette rió, Claude no pudo evitar sonreír con ella. —Es bueno verte otra vez, Marinette.— Se preguntó a dónde había ido aquella adolescente callada. Esta versión de Marinette tenía un brillo de felicidad en sus ojos. Cinco años hizo mucho en ambos.

—Lo mismo digo, profesor.

Siguieron hablando sin notar que eventualmente sus tazas ya no contenían café.

—》《—

Más tarde ese día, Marinette fue a una cafébrería, y compró una nueva novela para leer, mientras que Claude dijo que necesitaba regresar por algo relacionado al trabajo.

Estaba en el cuarto piso y se preguntó por qué había subido hasta ahí por un libro, cuando de súbito su celular la distrajo.

El nombre de Adrian relampagueó en la pantalla y sonrió.

—¿Hola?— trató de sonar menos nerviosa de lo que se sentía. Había pasado la noche con Adrian en la misma cama... y aunque solo habían dormido, ella sentía que habían pasado algún tipo de lazo emocional.

—¿Qué tal tu día?— solo escuchar la voz de Marinette y saber que no podía verla, le hacía sentir infeliz.

—Compré un libro.

—¿Ah sí?— hubo un ligero sonido de personas hablando cerca.

—Sí. Y oh, tuve una cita con mi profesor. Él pagó por mi café.— Marinette sonrió mientras empezaba a caminar.

Hubo una pausa indefinida al otro lado de la línea.

—Interesante. Debo comprarte un arma de toques eléctricos para que puedas usarlo cada vez que alguien se acerca a ti. Aunque te advierto que vas a usarlo mucho.

—Soy tan mala como tú.— Ella remarcó. —Te compraré uno para que puedas alejar a todas las bonitas celebridades.

—Eso sería malo para los negocios.

—Qué pena...— Marinette mordió nerviosamente su labio. —Escucha... lamento no haber llamado. Algo pasó.— Brevemente explicó cómo es que necesitaba confirmar su registro en la universidad y que Chloé ya había regresado.

Apreció que Adrian dejara notar que estaba escuchándola... que de verdad se interesaba mientras se quejaba sobre cómo es que los trabajadores en la oficina de registro le hacían sentir como niña de cinco años.

—Bueno me alegra saber que el que no llamaras nada tiene que ver con lo que hicimos anoche... o mejor dicho, lo que no hicimos.— Adrian rió, como si pudiera ver el sonrojo en las mejillas de Marinette. —Yo... pensé que había apresurado un poco las cosas.— No era novato en esto del cortejo pero salir con ella era nuevo en muchos sentidos. Las mujeres maduras querían atención, y era fácil complacerlas con gestos amorosos y dulces.

Marinette no había pedido nada de eso... bueno, sí le hacía feliz los detalles, pero por dentro, Adrian sabía que aún tenía mucho que aprender sobre qué cosas provocaría mariposas en el estómago de la menor.

—No...eres todo un caballero, Adrian. Eres un ser humano, como yo... y es normal pensar en...hacer cosas.

—'Hacer cosas'...— rió. —Y estoy seguro que no puedes decir la palabra 'sexo' sin sonrojarte.

—¡Hey!

—Escucha, princesa, tener sexo no es un crimen en este país, tranquila.— Adrian le recordó sintiéndose superior pero deseando poder ver su expresión.

Los ojos azules de ella se abrieron de par en par.

—¡Estoy en un lugar público! ¡No puedes esperar que diga cosas así por teléfono!— sus ojos miraron con cautela mientras su voz se hacía más aguda. —Estás disfrutando esto, ¿no?

La risa de Adrian resonó.

—La verdad sí.— Suspiró. —¿Estás enojada?

—No estoy complacida si es a lo que te refieres. Me siento miserable y te extraño.— Marinette confesó y ambos se calmaron un poco.

—Me alegra escucharlo.— Adrian musitó suavemente, —¿Estás de camino a casa? Necesito verte.

—No 'necesitas', quieres hacerlo.— Sentenció.

—Haré una locura si tú no quieres verme. Iré a tu departamento y me echaré en el pasillo.— Disfrutó de la incontrolable risa de Marinette. Ahora deseaba estar a su lado.

—Dijiste que querías que las cosas fueran con calma.— Ella le recordó, sintiéndose malvada.

—Mentí.— Adrian respondió calmado.

—Eres imposible.— Marinette comentó. —Sabes, Adrian Agreste, me enloqueces.

—Tú a mí igual.

Ella trató de contener su sonrisa.

—¿No tienes un cliente con el que lidiar o algo? Ve a molestarlos.

—Nope. Estoy libre como un ave.— El sonido de pasos y personas y algo cerrándose resonó en la llamada.

Marinette llegó al elevador y presionó el botón para que bajara.

—Entonces consigue uno. ¿Qué clase de abogado eres?

—Uno loco, gracias a mi novia.— Adrian resopló, —Tú solo quieres deshacerte de mí. Vete, regresa con tu profesor.— Bromeó, —De todos modos, no quiero verte. Además, haces caras raras cuando duermes.

—Cierto.— Marinette estuvo de acuerdo, y rió otra vez. Ambos atesoraban ese momento que estuvieron juntos en la cama. Ansiaba volver a despertar al lado de Adrian... y capturar cualquier material para chantaje.

—Pero me gusta acurrucarme a tu lado.— Adrian dijo con tono derrotado. —Eres una maravilla de persona.

Marinette no sabía cómo o de qué forma debería interpretar las palabras de Adrian.

¿Cómo es que un hombre podía ser tan preocupado, divertido y amoroso al mismo tiempo?

Jaló nerviosamente el borde de su croptop mientras mordía con algo de fuerza su mejilla, tratando de reprimir el grito.

Era un alivio que nadie estuviera cerca mientras esperaba a que el elevador descendiera. Uno bien podría pensar que estaba al borde de un ataque.

—Bueno, te llamo luego, Marinette.

—Buenas noches, Adrian.— Respondió, —Envíale saludos a Louis.— Ya ansiaba su siguiente llamada; le gustaba hablar con Adrian y eso les daba a ambos algo que esperar, lo cual era afortunado porque el día siguiente sería mortal.

Regresaría a clases.

Guardó su celular en el bolsillo de sus shorts y esperó a que el elevador llegara a su piso. Alzó la mirada cuando la puerta se abrió con un familiar sonido... y se dio cuenta que debió notarlo.

Era muy obvio...el ruido y todo.

Ninguno lo adivinó, y Adrian lucía aún más sorprendido que ella.

—Destino...— Adrian dijo sin aliento, mirándola con una sonrisa. Marinette rió, más complacida de lo que quería admitir, pero incapaz de pelear más con lo que sentía. Entró al elevador y se colocó al lado del mayor de la forma más tranquila posible.—¿Lo sabías?— Adrian preguntó en voz baja ya que había un par de personas de pie tras ellos.

—Claro que no,— ella respondió, sus ojos mostraban todos los sentimientos que había estado reprimiendo. Eso era todo lo que podía hacer para no besar a Adrian frente a extraños.

—Dime la verdad.— Adrian estaba con ganas de fastidiarla – y estaba disfrutándolo como siempre. —¿Estás persiguiéndome? No tienes que avergonzarte de decírmelo.— Vio a la menor dándole una malvada mirada, y rió besando su mejilla. Estuvo complacido cuando Marinette envolvió sus brazos alrededor de su cintura, acurrucándose a su lado.

Un suspiro salió de los labios de Marinette.

—Es solo que estuvimos en el mismo lugar al mismo tiempo...

—Suenas a cliché.— Al llegar sintieron a las dos personas mirándolos con curiosidad antes de salir del cubículo de vidrio.

Pero a Adrian le importaba poco.

Hace mucho había decidido que la vida era corta..., así que si quería hacer algo, no dejaría que la opinión de otros interfiriera.

La vergüenza de Marinette no estuvo completa hasta que la sonrisa de Adrian se extendió de oreja a oreja.

—Iré a casa esta noche, ¿ok? Chloé me matará si no lo hago.— Porque sabía, si Adrian se salía con la suya, la llevaría a la casa que compartía con su hijo.

—¿Quieres saber lo que Louis me dijo esta mañana?— miró a Marinette mientras salían del edificio e iban a la zona de parqueo. —Dijo que deberías vivir con nosotros.

—Chloé piensa que ya vivo con ustedes.

Adrian dejó de caminar y jaló el brazo de Marinette, colocando a la menor de cara a él, mirándola con total sinceridad.

—Es muy pronto para hablar de eso... pero... solo quiero que sepas que... me gustaría que te mudaras conmigo... con nosotros.

—¡Espera!— ella movió la cabeza, —Aprecio la invitación, de verdad que sí. Pero será mejor si me cortejas un poco más. Llévame a citas y quizá lo piense.

—Eres una pilla,— Adrian dijo mientras iban a su auto. —Disfrutas viéndome rogarte.

—Hey, en mi defensa, te ves adorable rogándome.— Sonrió y Adrian supo que su corazón acababa de derretirse. —Desearía que pudieras ver el puchero que tienes ahora mismo.

Adrian la miró incrédulo y pellizcó sus mejillas en venganza.

Continuará...


Bleeeeh me dan asquito de lo dulces que son jajajajaja pero tmb es bueno, a veces los lleno con fics bien turbios jajajaja

Espero hayan disfrutado sus capítulos y nos leemos pronto~

Besitos de murciélagos empalagosos para todos~