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Title: Someone to You

Ship: Adrinette.

Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)

Word Count: 130,000

Word Count per Chapter: 2500

Rating: NC-17

Chapters: 20/52

Beta: Unbetated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music: Superhero by Cher Lloyd

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Jealousy Part 1


—Los exámenes serán mi ruina.— Chloé dijo tan pronto como cayó en su cama. Louis, quien estaba sentado al otro lado, palmeó su cabeza.

Era la mañana del sábado y todos estaban en la habitación de Marinette – con Chloé quejándose, Louis saltando en la cama de Marinette, quien no sabía qué usar para la gala de la noche.

Adrian había dejado a Louis en el departamento de Marinette más temprano de lo esperado ya que había tenido un almuerzo repentino con un cliente y Chloé accedió a cuidarlo hasta el siguiente día.

—Siento que mi cerebro ha sido extraído, aplastado, convertido en puré y luego regresado por mi nariz.— Chloé masajeó sus sienes, tratando de retirar los números y ecuaciones que había aprendido antes. —Esto es el infierno.

Marinette salió del baño con un par de vestidos,

—Es tu culpa por estudiar Administración de Empresas. Te gusta la Psicología, apuesto que no te sentirías tan- —estuvo por decir algo grosero, pero se detuvo cuando vio a Louis mirándola inocentemente a que siguiera. —-tan mal si hubieras seguido lo que te gusta.

—Hola,— Chloé se sentó y se señaló. —¿Ser hija única te dice algo? Mi padre quiere que lo suceda... o algo así.— Casi le lanzó la almohada a su prima cuando solo asintió.

Marinette giró hacia el espejo y empezó a arreglar su cabello, luciendo pensativa. Tomó un vestido y lo colocó sobre su torso.

—Sí, y qué increíble entrenamiento debes estar teniendo..., limpiando el lugar y saludando a las personas tras el counter.— Una almohada la golpeó justo en la cabeza. —¡Hey!— nuevamente; la presencia de Louis de alguna forma disipó las ganas de lanzarse sobre Chloé. —¿El azul o el rojo?— preguntó haciendo un ligero frunce de ceño.

—Estás loca con todos los términos científicos que has aprendido. No puedo imaginar por qué a alguien le gustaría mirar la bacteria y organismos a través de un microscopio.— Sentenció echándole una mirada a su prima, —El gris.

—No empieces, Chloé, o te daré mi explicación de lo maravillosa que es mi carrera. ¡Y lo haré durante horas!— Marinette se probó el vestido rojo pero no estuvo satisfecha con su apariencia.

Louis vio a las dos adultas discutiendo. Rascó su rodilla mientras preguntaba.

—¿Puedo pasar de la universidad y trabajar en la compañía de mi padre?— no le gustaba esto de la universidad y la cantidad de dolor y sufrimiento que causaba.

—Louis, a tu papá le dará un ataque si te escucha decir eso.— Marinette dobló el vestido azul, regresándolo a su closet antes de caminar hacia el pequeño niño y desordenar su cabello, retirando los flequillos para ver el rostro del inocente niño. —No le hagas caso a Chloé, ella se queja todo el tiempo.— Rápidamente se movió para evitar la patada de Chloé en su pantorrilla. Sintiendo pena por ella, decidió ayudar a su pobre prima y sacarla de su miseria.

Se sentó en la cama, colocó la cabeza de Chloé en su regazo y masajeó sus sienes.

Louis saltó de la cama y fue al baño.

Los dedos de Marinette se presionaron incluso por la frente de la chica, provocando que dejara salir sonidos de apreciación.

—Chloé, tengo una pregunta...

Chloé gruñó.

—No ahora. Me niego a pensar después de estudiar tanto.

Claro, Marinette ignoró su pedido.

—¿Debo teñirme el cabello de negro y quitarme algunos piercings o tapar mis tatuajes?— menuda pregunta random.

—¿Por qué? Lo querías en los tonos de ahora desde hace años y esos piercing y el tatuaje te han costado años de ahorro.

—Lo sé... es solo que...— Marinette lamió su labio, —¿No crees que mi apariencia llamará la atención en una fiesta llena de... gente importante y de dinero?

—¿Desde cuándo te preocupa lo que otros piensen de ti?— musitó cansada.

Marinette suspiró.

—Es que no quiero avergonzarlo...— sus dedos dejaron de hacer su magia y eso sacó a Chloé de su estupor. —Sabes qué, olvídalo... este color me queda mejor.— No iría a ese lugar con el fin de impresionar...

Ella era solo una invitada y ya... Adrian nunca la presentaría como su 'cita'. Puede que todo haya quedado atrás, pero... el mayor solía estar casado... y Marinette dudaba que fuera a anunciar al mundo que ahora salía con una... niña.

—Cualquier color te va bien.— Chloé dijo con un alce de hombros. —Por cierto, ¿me dirás ya qué hay entre ustedes dos?— había estado preguntándole desde hace días pero todo lo que Marinette hacía era ignorar el tema. Desafortunadamente, ella era de las que se distraía con facilidad. Pero hoy, conseguiría sus respuestas. Y lo haría antes de que Louis saliera del baño.

—Estamos saliendo.

Chloé resopló.

—¡Ridículo, totalmente ridículo! Eso es obvio.

—Entonces no hay nada más que necesites saber.

—El que salgan no quiere decir que el chico al que estás viendo te invitará a mudarte con él, cosa que él ha hecho.

—No he aceptado aun, ¿no?

—Pero tampoco rechazaste.— Cuando Marinette no respondió nada. Chloé abrió los ojos y la miró. —Dime Mari... ¿Qué sientes por él?— el momento en que Marinette apartó la mirada, evitando sus ojos, Chloé supo que estaba por mentirle.

—Me gusta.

Chloé la miró agriamente.

—Ok, creo... creo que siento más que eso.— Susurró y sintió a su prima irguiéndose y abrazándola. Y para sorpresa suya, Chloé solo le sonrió.

—Estás siendo tonta y ridícula, totalmente ridícula. Normalmente no quieres impresionar a alguien que no te gusta, ¿no?— dejó la cama y caminó hacia el closet de Marinette. Definitivamente iba a encontrar el vestido perfecto para ella.

—Chloé...

Chloé miró por encima de su hombro y encontró a Marinette mordiendo nerviosamente su labio inferior.

—Estoy saliendo con un hombre mayor.— Confesó como si acabara de darse cuenta de ello justo ahí.

Bueno, en cierta forma, recién caló todo desde la salida con Claude.

—No me digas...

—A ti..., a ti no te molesta, ¿verdad?— Marinette preguntó. No pensó que sería así de difícil preguntarle eso a su prima. Ya podía imaginar qué sería decirle a las otras personas en su familia.

Mirando con seriedad, Chloé respondió.

—Dado que Adrian es adulto, con trabajo estable y es un maravilloso padre, yo lo escogería a él en lugar de algún tonto inmaduro.

—¡Oh! ¿Debo contarle a Lu sobre esto?

—¡No!— Chloé gritó antes de aclararse la garganta. —De todos modos, él no cuenta por lo inteligente que es... y tiene un trabajo estable.— Cuando Marinette estuvo por decir algo que evitara el tema otra vez, rápidamente prosiguió, —Como sea, lo que digo es que... Adrian es lo mayor suficiente como para saber lo que hace y en este caso, él es lo valiente suficiente como para salir con una chica en sus veintes después de divorciarse. Y eso es mucho decir, Mari. O va en serio o está loco.— Se alejó del closet y se sentó en la cama al lado de ella, —Si él es tu felicidad, ¿entonces por qué deberías contenerlo?

—Gracias.— Marinette nunca se sintió más segura de sí misma y el inesperado giro de eventos en su vida.

Respirando profundamente y soltando el aire, Chloé se movió al lado y codeó a Marinette para recordarle que estaba ahí para ella siempre, sin importar qué.

Marinette sonrió y devolvió el ligero golpe, justo a tiempo para cuando Louis salió del baño y caminó sonriendo al verlas.

—Oye, Louis,— Chloé acercó al niño y lo tomó por los hombros, —¿Crees que el cabello negro, si se quita algunos piercing y se cubre el tatuaje se vería mejor Nani?

El pequeño niño miró a su amiga de forma contemplativa.

—Quizá.— Se alzó de hombros. —Ya no luciría como delincuente si lleva el cabello negro, ¿verdad? Pero el tatuaje se queda, a papá y a mi nos gusta. — mientras que Chloé asentía con orgullo ante sus palabras, Marinette apretó los dientes luciendo ofendida.

—¡Mocoso!

—》《—

Era alrededor de las 6:00 pm cuando Adrian llegó al departamento. Chloé lo recibió y lo invitó a entrar mirando el traje estaba usando, antes de disculparse y llevarse a un somnoliento Louis a dormir, pidiéndole a Adrian que espere un momento.

Las cenas importantes han sido parte de su carrera desde que empezó a trabajar en la industria del entretenimiento. Vestirse elegante no era muy de su gusto, pero ya se había acostumbrado. Su cabello estaba pulcramente peinado, atrayendo la vibra profesional.

Pero había una pequeña parte de él que deseaba verse lo suficientemente bien para Marinette.

No lastimaría a nadie verla sorprendida y quizá dándole unos cuantos comentarios positivos sobre lo bien que lucía.

Sí, necesitaba la atención de ella y no tenía vergüenza en que su ego fuera alzado al máximo de cuando en cuando.

—Adrian...

La familiar voz de Marinette lo sacó de su observación a la cantidad de fotos familiares sobre el piano/ teclado de Chloé.

Giró y se encontró tan sorprendido que no pudo evitar abrir la boca.

Bueno, estaba esperando que Marinette luciera bien... pero no al punto en el que no pudiera respirar y su cuerpo decidiera quedarse ahí como una estatua y con la boca abierta como un pez sacado del agua.

Marinette lucía arrebatadora en aquel vestido color lavanda largo y algo esponjado en la falda, con encaje en la parte superior y... la inesperada melena negra hacía que su pálida piel brillara. Al parecer también se había cortado un poco el cabello.

—Wow,— Ella dijo antes de que Adrian pudiera decir lo mismo.

El mayor lucía tan elegante con su traje de Armani y sus visibles costosos zapatos negros. Los ojos azules se abrieron ante la inesperada vista. Marinette no pudo evitar recorrer con la mirada la figura de Adrian.

El abogado estaba sorprendido. Aunque extrañaría el cabello azulado y rosa de la menor, el cabello oscuro no le venía mal.

—¿Se supone que tengo que portarme bien contigo luciendo así?— preguntó, fingiendo estar incrédulo mientras se acercaba a la menor y la abrazaba. Marinette rió y lo besó. Adrian podía oler su perfume directamente de su cuello y se sintió algo arrepentido de tener que compartir a esta increíble joven mujer con el resto de personas en la fiesta.

—Tú también te ves bien.— Marinette dijo, mirándolo con afecto. —De verdad...— envolvió sus brazos alrededor de su cintura y sonrió.

—No se supone que luzcas sorprendida.— Adrian murmuró descansando su frente contra la de la menor.

Aparentemente, Marinette decidió ser algo traviesa esa noche.

—Lo siento. A veces olvido lo atractivo que eres.

—Me rompes el corazón.— La mirada de Adrian cayó sobre el par de tentadores labios antes de besarla en la manera más casta posible. Tanto como quisiera devorarla ahí mismo, tenían una gala a la cual ir. —¿Por qué teñiste tu cabello? Y oh, te has quitado los piercings de tus orejitas, regresa y ponte todas esas cosas.

—¿No te gusta?— Marinette de súbito se sintió muy tímida y se alejó un poco.

Adrian movió la cabeza.

—Me encanta como te ves. Te ves bien con cualquier color y con cualquier cosa, pero es raro verte sin el cuarto de joyería en ti, amor, así que ve a ponertelos. — dijo admirándola, su voz de súbito se hizo suave y sus ojos se llenaron de apreciación.

—》《—

Aparcaron lo más lejos posible de la entrada al edificio. Los fotógrafos estaban causando masivos flashes, muy para disgusto de Adrian.

Marinette miró algo nerviosa por la ventana, se sintió menos confiada con cada pasar de segundo.

Adrian estiró la mano y sujetó la de la menor.

—Relájate, no van a devorarte viva.— No pudo evitar sonreír cuando Marinette cambió su expresión y se alzó de hombros de manera indiferente. Marinette una vez le había dicho que los lugares llenos de personas a veces le hacían sentir nerviosa.

Los ojos verdes miraron los delicados rasgos.

—¿Te he dicho lo atractiva que te ves con ese vestido?— Adrian preguntó con una sonrisa.

—Solo una docena de veces,— Marinette viró los ojos y estiró la mano para abrir la puerta, mirando al mayor de reojo, —Ni siquiera pienses en abrirme la puerta.

Adrian alzó las manos antes de abrir la puerta a su lado.

—Ni me cruzó por la mente.

Mentía.

Caminaron con una distancia mínima entre ellos. Marinette lucía tensa y la sensación se intensificó cuando sintió que todos estaban mirándola. No ayudó que Adrian decidiera ser sobreprotector y colocar un brazo por su cintura, dejando la mano en la parte baja de su espalda.

Entraron al espacioso salón, el cual estaba lleno de personas. Algunas personas estaban bailando mientras la música lenta fluía. Tan pronto como llegaron al salón principal, las personas empezaron a acercarse a Adrian. Parecía que la mayoría de sus clientes estaban ahí.

—Espero que podamos salir antes de aquí sin ser notados.— Adrian susurró a su lado.

—Ya, ya, sé un buen niño.— Marinette lo regañó, y estuvo sorprendida cuando Adrian se movió para besar juguetonamente su cuello.

—¿Ves lo buen niño que soy? No quiero arruinar tu cabello.

Marinette movió la cabeza y vio a las demás personas.

—Sabes, la mitad de las mujeres y hombres en Francia darían sus brazos derechos e izquierdos para estar de pie aquí a tu lado. Soy un hombre afortunado, ¿no?

—Acaricias mucho mi ego. Mi cabeza estallará.— Una ligera sonrisa adornó los labios de Marinette por un momento antes de que Adrian nuevamente se sumergiera en otra conversación.

Un sonriente hombre los saludó – y ya que Marinette apenas veía TV, no lo reconocía – a su lado estaba una mujer – que la miraba con brillantes ojos – enfundada en un bonito vestido rojo.

Marinette odió la forma en la que la mujer devoraba con los ojos a Adrian mientras mordía su labio inferior.

Claro, debió verlo venir.

—Ella es Marinette Dupain-Cheng.— La voz de Adrian los sacó de sus pensamientos. —Marinette, él es Kimura Takuya. Es actor.

Kimura sonrió y tomó la mano de Marinette antes de que ella pudiera hacer una reverencia.

—Atractiva acompañante, Agreste. Déjame adivinar, ¿es una Idol recién debutada? ¿Una actriz de teatro? ¿Modelo quizá?— se inclinó al cerca.

Marinette se contuvo de retroceder y se quedó quieta, luciendo incómoda.

—Yo...yo...— sus palabras fallaron al salir. Gentilmente retiró su mano, sintiéndose tímida. Los ojos del hombre la recorrieron repetidas veces.

Adrian, al notarlo, rápidamente atrajo la atención del hombre.

—Ah, no ella no está en el negocio. De hecho es mi-

—¡Adrian Agreste!— y otra pareja se unió a la conversación, completamente sacando del foco a Marinette.

—Qué pena...— Kimura le dijo con una sonrisa arrepentida antes de unirse a la conversación de negocios que tomaba lugar tras él.

Marinette soltó un suspiro aliviado y rápidamente tomó una copa de champagne tan pronto como un mesero pasó por su lado. Cuando colocó la copa en sus labios, dudó. La bajó y miró por encima de su hombro. No había pasado ni media hora desde que llegaron y aun así Adrian ya estaba ocupado y dejándola sola y fuera de lugar.

Pensando que estar ahí sería tonto, cuidadosamente se hizo a un lado, alejándose de ellos. Había rostros que apenas reconocía, algunos eran socialité, novelistas, artistas, actores y actrices. Era un grupo mixto. La fiesta aún estaba intensa y un grupo de hombres adinerados con una cantidad igual de mujeres elegantes llegaron – algunas de ellas tenían abrigos de pieles de animales, y peinados extravagantes. Algunas personas tenían menos maquillaje, pero usaban ropas caras, brillantes joyas, y zapatos caros.

'No debí venir', pensó amargamente y terminó su bebida con rapidez antes de tomar otra copa.

'Habría estado mucho mejor quedándome en casa.'

Pensó en Louis y Chloé, preguntándose cómo estarían.

Internamente se regañó por estar preocupada por ellos. Y es que en serio... debía haber un límite para sus ganas de jugar a la mamá gallina y sus pollitos.

Su cabeza ya estaba empezándose a sentir ligera para cuando llegó al piso superior en donde tenía una increíble vista de todo el salón.

—Bonita vista, ¿no?— una voz dijo tras ella, y giró para ver un familiar rostro mirándola, tal como ella había estado estudiando a los demás.

Nathaniel, en contraste del resto de los hombres en la habitación, usaba un traje blanco. Y como persona que aprecia el valor de la estética, Marinette pensó que el chico lucía atractivo y resaltaba en su propia y única elegancia.

Claro que...eso no lo admitiría en voz alta.

Esta persona..., era uno de los pocos que conocía a Adrian Agreste desde hace años.

Y la interacción que atestiguó entre los dos todavía le hacía sentir algo agria y resentida.

—Creo que no pude presentarme correctamente antes,— Nathaniel ofreció su mano. —Nathaniel Kutzenberg ...

Marinette aceptó el apretón, aunque a regañadientes.

—Marinette Dupain-Cheng.— Soltaron el agarre del otro tan pronto como la formalidad terminó. Obviamente, Nathaniel quería probar que era inofensivo, sin importar el desagrado que Marinette sentía por él.

—Apenas te reconocí.— Nathaniel señaló educadamente mirando su cabello negro. —Es difícil saber que eras tú sin todos tus piercings y el cabello bicolor.

—No eres el primero.— Marinette sonrió y alejó algunos mechones de su frente.

—Creo que te ves bien, pero te prefiero en mood rebelde.

Lo dicho fue tan directo, que denotó cero sarcasmo.

Marinette se sonrojó, y de súbito agradeció que en esa zona hubiera algo de oscuridad.

—¿Qué haces aquí sola?— Nathaniel preguntó, su mano sostenía un vaso de escocés mientras se acercaba al balcón para tener una mejor vista.

La menor se alzó de hombros. Su mirada se dirigió a las personas abajo..., rápidamente ubicando a Adrian, quien aún conversaba con un par de personas. Su corazón flotaba cada vez que el atractivo abogado giraba para buscarla, tratando de encontrarla.

Nathaniel la miró por un momento, sonriendo.

—No eres muy habladora, ¿no?

Marinette permaneció callada. Aunque su curiosidad estaba enfocada en cómo Adrian y Nathaniel se conocían, se negaba a husmear. En lugar de ello, mantuvo silencio ya que no había nada que quisiera preguntar.

—Pensé en callar esto, pero...— Nathaniel dio un sorbo a su bebida antes de seguir. —Espero que sepas en lo que estás metiéndote.— Le dijo persuasivamente. Aun después de que las palabras dejaron su boca, no se dio cuenta de lo extraño que había sido lo dicho.

Tragando en seco, Marinette respondió.

—Lo sé...

—Él no estaba enamorado de su esposa... de hecho... nunca lo estuvo.— Nathaniel dio otro sorbo, —¿Crees que será diferente esta vez?— preguntó con seriedad.

Nathaniel nunca había considerado lo mucho que este nuevo cambio en la vida de Adrian le afectaría. El atractivo abogado siempre había estado ahí para él... Adrian era su mejor amigo, su pilar, su confidente. Y por primera vez en su vida nunca había visto a Adrian tan feliz.

Y lo que quería escuchar de Marinette Dupain-Cheng, era un simple seguro de que era lo lista suficiente para saber las precauciones de salir con alguien recién divorciado.

A pesar de la diferencia de edad, esperaba que nada estropeara su relación.

Mirándolo a los ojos, Marinette siguió en silencio por un momento.

—Nathaniel, no quiero ser irrespetuosa, pero no soy una mujer frágil ni tampoco voy tras su dinero.— Marinette respondió con tono cerca al enojo. —Lo que siento por él, es algo que tengo que descubrir. Pero por favor, no insinúes que voy a romper su corazón.— Giró y vio a Adrian hablando con unas bonitas mujeres, tratándolas con tal familiaridad que hizo que el estómago se le apretara.

El joven actor devolvió la mirada antes de sonreír.

—Estoy casado con otro hombre, en caso de que no lo sepas.— Los ojos de Marinette se abrieron grandes ante la súbita revelación y cómo es que el otro hombre movía su aro plateado. —No soy tu enemigo, Marinette. Soy solo un hombre que cuida de un amigo.

—Yo... como dije no quiero ser irrespetuosa,— volvió a responder, —Lamento si soné grosera.

—Nah, tenía la sensación de que serías así. Tienes este fuego dentro de ti... y eso me gusta. Te ves seria por fuera pero basándome en lo que Adrian siempre me dice, eres una persona cálida por dentro.— Golpeó su copa con la de Marinette, —Cheers, querida.— Y con eso, se fue, dejándola sumida en sus pensamientos.