Capítulo 5 La llegada de un rival, aparece Kashino Makoto
¡Demonios! Caí sobre ella, pero seguí con mi tarea de leer lo que la había hecho gritar, no lo debí de haber hecho el ex capitán es un…al sentir su frágil cuerpo debajo del mío reaccioné y me puse de pie inmediatamente. Ella estaba hermosa y sonrojada, yo preferí salir rápidamente de la habitación, tenía que controlarme.
-¿Toshiro, tienes hambre?- dijo ella ya en pijama.
-Un poco.- le dije a ella aunque ciertamente lo que menos tenía era hambre.
-Vayamos a la tienda de conveniencia, ¿sí?- asentí, yo sé que Karin tiene un apetito voraz y reflexionando desde que salimos de su casa no hemos comido nada, además de que el viaje fue un tanto ¿agitado?
Después de ir a la tienda y cenar algunos productos de comida rápida, acordamos que mañana iríamos a hacer despensa, uno no puede vivir de productos prefabricados. Decidimos que yo dormiría en la sala, no estoy muy conforme pero después de leer la nota será mejor dejar el asunto así, al menos por el momento.
El sofá es muy cómodo, así que sin necesidad de encender la radio puedo hundirme en mis pensamientos, he revisado mi radar de huecos y el área está limpia aunque no sé cuánto tiempo dure esta paz. No sé qué hacer, ella me gusta, ha despertado en mí sensaciones que nadie había despertado. ¡Joder, que me gusta meterme en líos! Cuando estábamos en el tren yo tuve miedo, no me gusta molestar con mis problemas pero después de pensarlo un poco recordé que Kurosaki me dijo alguna vez que debemos compartir los problemas con los seres queridos. No sé a dónde me lleve está situación de lo que estoy seguro es de que asumiré las consecuencias. He cometido errores, he pasado muchas pruebas fuertes la muerte de la que consideraba mi madre, la muerte de Kusaka, la locura que Aizen le provocó a Hinamori, pero siempre he seguido en pie, porque mientras esté vivo puedo afrontar los problemas.
Ahora esto que siento me ilumina, hasta cierto punto me confunde pero me agrada, por qué tenía que enamorarme de quien menos lo esperaba, esas estúpidas cosquillas que siento cada que la veo, la diversión que paso a su lado, sus gestos, sus críticas, sus metas, quiero compartir esos momentos con ella. ¡Al demonio si soy un capitán! Además si se supiera en la sociedad de las almas o ya me hubieran ejecutado, o degradado, o incluso me hubiesen prohibido estar cerca de ella. De repente me siento maniatado pero sé que obtendré la solución el momento preciso, o bueno al menos esa corazonada tengo.
Así pasé la noche pensando en una y mil cosas que jamás si quiera había considerado, y a la conclusión que llegué siempre fue la misma, proteger a Karin cueste lo que cueste y seguir afrontando la vida.
-Buenos días señorita oso, ¿no te parece que dormiste demasiado? son las once de la mañana- le dije a Karin al verla salir de la habitación aun adormilada.
-Buenos días Toshiro, oye tenemos un serio problema.- dijo unos segundos después.
-¿Cuál?- no sabía con qué sorpresa me iba a salir esta mujer ahora.
-No sé ni freír huevos y tengo mucha hambre.- dijo sumamente angustiada ella.
-Ese sí es un gran problema, probablemente el mundo termine por esa situación.- reí por dentro al ver su cara de asombro.
-¡Toshiro! Esto es serio…- y considerándolo seriamente sí lo era.
-Tengo una idea, llama a tu hermana.- por mi mente pasaron varios nombres pero traer a alguien de la Sociedad de almas sería sentenciarme a mí mismo, los rumores comenzarían a correr. Ni pensar en Matsumoto, un escalofrío pasó por mi espina dorsal.
-Mmmm….-se quedó pensativa.- ¡Lo tengo! Compraremos una de esas revistas de recetas sencillas.- dijo con una sonrisa en el rostro.- asentí.
Así salimos del departamento y caminamos hasta un pequeño supermercado que estaba a unas cuantas cuadras. Me sentía muy fresco ella sonreía y soltaba uno que otro sarcasmo que yo le respondía para sorpresa suya, compramos un poco de todo. Le advertí que no comprara en demasía porque no quería que volara la cocina, ella me dio un zape y después sonrío.
-¿Quién dijo que yo voy a cocinar?- sudé frío.
-¿Ah no? – dije sin querer escuchar su respuesta.
-Es obvio, sólo hay un inquilino más aparte de mí, ¿cierto?- dijo con una sonrisa siniestra.
-Yo puedo sobrevivir de lácteos, ¿sabías?- dije sin querer ceder a su insinuación.
-Bien entonces será un día y un día, ¿vale?- Dios esa sonrisa suya es tan…
-Bien.- no sé en qué momento su sonrisa me convenció.
-Mañana comienzan las clases, Toshiro, estoy muy feliz...
Y así pasó el día, ella parecía una estrella irradiaba luz, realmente estaba feliz. Incluso se comió una cosa extraña que resultó de comida. Espero que la práctica haga al maestro sino volveré a morir pero en esta ocasión de una indigestión.
-Buenas noches Toshiro, te quiero.- dijo desde su puerta antes de cerrarla, yo…bueno, aquí yo quedé pasmado con un gran sonrojo sentado en la sala.
Nos levantamos justo a tiempo para llegar a la universidad, hoy comenzaría oficialmente como estudiante de Derecho en la universidad de Osaka. Pero esto no era lo que me tenía feliz, finalmente yo soy un Dios de la muerte que se graduó con honores de la academia de Shinigamis y fue llamado niño genio desde pequeño y que se convirtió en capitán el rango más alto al que un shinigami puede aspirar. Lo que me tiene feliz es que pasaré el tiempo con ella y la acompañaré en sus logros.
Entramos a un aula impecable, había 25 puestos disponibles, al parecer fuimos los primeros en llegar, aunque al poco rato ya estaba lleno.
-Buenos días jóvenes.- dijo un hombre de mediana edad con un aura que se me figuraba a la de el capitán Kuchiki sólo que éste es castaño.- Yo seré su maestro en Derecho Romano, Civil y Penal mi nombre es Li Shaoran, para ustedes profesor Li.- todos los humanos se pusieron de pie e hicieron una reverencia, yo sólo imité todo lo que veía.- Bien hoy se presentarán uno a uno, quiero que sepan que me bastará verlos una vez para aprender sus rostros y nombres.- cualquiera puede hacer eso pensé para mí. – Comenzaremos con usted señorita.- dijo apuntando hacía Karin que estaba un puesto delante de mí, ocupando el penúltimo lugar de atrás hacía delante en la fila que daba a la ventana.
-Mi nombre es Kurosaki Karin, vengo de la ciudad de Karakura y pienso especializarme en Criminología. Tengo 18 años y me encantan los deportes extremos.- dijo ella firmemente.
-Mucho gusto señorita Karin, es un placer tenerla en mi clase.- es mi imaginación o noté un brillo extraño en sus ojos.- Ahora usted joven.- dijo apuntándome.
-Soy Hitsugaya Toshiro, vengo de la ciudad de Karakura y me gusta el Derecho.- dije secamente.
-¿Edad?- dijo igual de seco el profesor de pacotilla.
-Tengo 19 años.- dije serio.
-Siguiente.- dijo viéndome de una forma extraña, directamente a los ojos.
-Soy Kitamura Yuusuke, tengo 18 años y pienso especializarme en penal. Me gusta la comida tailandesa y nací en Osaka.
-Bien joven, siguiente.- y así siguió hasta que un tipo de apariencia rara entró de golpe.
-Lo siento, llego tarde.- dijo el joven que había interrumpido las presentaciones.
-Joven, me parece de muy mal gusto que se atreva a interrumpir, primera y última vez que llega así a mi clase porque no lo dejaré pasar.- dijo el profesor en un tono engreído y autoritario.
-Si quiere me puedo retirar ahora mismo.- Sorpresa, el joven raro no era de los que le dan gusto a nadie o al menos esa fue mi impresión. Volteé de reojo y noté que Karin veía a través de la ventana.
-Le repito joven será la última vez y sólo porque es el primer día.- el joven pasó y cerró la puerta tras de sí.
-Disculpa hermosa, me sentaré a tu lado.- le dijo a Karin, ella lo ignoró completamente.
-Siéntese de una buena vez joven y espere su turno para presentarse ya que interrumpió a la señorita Yuki.- el obedeció, pero me revolvió el estómago ver que no le sacaba la vista a Karin.
-Continuemos, su turno joven.- dijo el profesor, ya más tranquilo apuntando al intenso.
-Mi nombre es Kashino Makoto tengo 19 años y me gusta el Derecho aunque me especializaré en Criminología. Adoro las motocicletas, sobre todo mi Harley Davidson, de pequeño me hacían burla porque veía cosas fuera de lo normal. Ah y me encantan las mujeres con cabello negro.- cerré los puños en acto reflejo, quién se cree este imbécil para ver así a MI Karin.
-Gracias, gracias joven Kashino, le agradeceré que se siente, será difícil olvidarlo así que espero ponga empeño en su trabajo.- le dijo el profesor, yo quería preguntarle si tenía algo con Karin pero lo creí imprudente, además pude ver que ella estaba perdida con la vista de los cerezos, mejor me abstuve.
¡Demonios! ¿Qué rayos es esta sensación? Quiero golpear al tal Kashino, las primeras cuatro clases de mi estadía en la universidad y ya siento que escupo el hígado. Entre él y el profesor de quinta, me han sacado de quicio. El profesor se ha empeñado en preguntarle a Karin sobre todos los temas que ha tocado y ella lo sabe todo, cosa que hace que ese profesor le preste más atención de la normal, por otro lado, Kashino no le ha quitado la mirada de encima. El tipo es rubio un poco más alto que yo si no me equivoco, al parecer su fuerza espiritual es un poco más fuerte que la del promedio, aunque hay que comprobarlo, tiene porte de rebelde y descaradamente insinuó que le gustaba Karin.
-Toshiro, es hora salir al almuerzo.- dijo ella volteando a verme y sacándome de mis pensamientos.
-Karin chan, ¿se conocen?- interrumpió mi némesis.
-¿Quién eres tú? Y para ti soy Kurosaki.- dijo ella viéndolo a los ojos de una forma fría.
-Kashino Makoto, puedes decirme Makoto, Ka-rin chan.- me pareció ver una vena resaltando en la frente de Karin, yo no perdía ningún movimiento del rubio.
-Bien Kashino, si lo conozco o no, ese no es asunto tuyo y te pido me respetes.- Karin me tomó de la mano y me jaló hacia la salida.
-Pesado el tipo ese, ¿No crees Toshiro?- me dijo más relajada.
-Le gustas.- le dije con un extraño tono de voz que nunca antes había usado.
-¿Eh? Toshiro creo que madrugar te desorientó. –Dijo abriendo la enorme caja de almuerzo que compartiríamos.-Mira esta belleza, sabes estaba muriendo de hambre. Desde la primera clase fantaseaba con la deliciosa comida de mi hermana. –Así que en eso pensaba mientras veía por la ventana.
-Glotona…-
-Sabes Toshiro este lugar es hermoso, los cerezos en flor y tú y yo juntos. Me agrada…
-Karin…
Así pasamos el almuerzo, en un ambiente sumamente agradable, es la época en que los cerezos están en flor, y tenía muchos años que no los veía en pleno. Regresamos al salón un minuto antes del toque.
-Jóvenes, en parejas me resolverán el problema de la página 42, quiero ver los dos puntos de vista. A grandes rasgos, es un caso que trata de un señor que les negó pensión alimenticia a sus hijos, cuando estos eran pequeños, después el hombre envejeció y no tenía como mantenerse así que les exige una pensión a sus ya exitosos hijos. Uno será el padre y el otro los hijos, argumenten ambos puntos de vista, dependiendo cómo lo manejen ambos puntos tienen todo para ganar. A la persona que me dé la mejor argumentación, le daré medio punto sobre examen. Sé que no están familiarizados con nada de derecho aun pero quiero ver su potencial.- dijo el maestro tomando asiento en su escritorio.
-Karin chan, ¿quieres trabajar conmigo?- le dijo Kashino a Karin.
-No, gracias ya tengo pareja.- cuando ella dijo eso sentí un vuelco en mi estómago.
-Bien Toshiro, yo seré el padre y tú los hijos, esta vez te dejaré el fácil.- dijo ella ignorando olímpicamente a Kashino quien se retiro dándole las gracias de igual forma.
-No fuiste un poco mala.- le dije, no sé por qué. A lo mejor porque no me hubiese gustado ser tratado así, pero no debo perder ante eso, él es un enemigo.
-¿Yo? No lo creo, ni lo conozco y es del tipo de personas que más me desagradan, odio que me acosen.- dijo ella restándole importancia.
-Pero le gustas…-solté queriendo morder mi lengua.
-¿Otra vez con eso? Sólo te lo diré una vez yo ya tengo a alguien importante y no voy a perder mi tiempo con acosadores, es más si eso es verdad seré aun más cortante.- me dijo ella con una mirada filosa.
-¿Y se puede saber quién es?- le dije sólo por molestarla, yo sé a quién se refiere y me halaga… pero sé que con ese tema se sonroja y se ve muy vulnerable, cosa que me gusta.¿ ¡Dios no, acaso soy un S!?
-No, es un secreto.- dijo sonrojada hasta las orejas.- y vamos a trabajar, no quiero perder el medio punto.
Al final de la clase el maestro me detuvo y echó a Karin del salón, a pesar de que ella me estaba esperando, lo maldije cien veces en mi mente, pero toca obedecer. Estaba preguntándome cómo era que sabía todo lo que escribí en la hoja y obvio no podía decirle que Urahara Kisuke shinigami jubilado me había implantado un chip con todo lo referente a Derecho. Mis respuestas no lo tenían convencido pero repentinamente sentí una irregularidad en el reiatsu de Karin, salí corriendo y lo dejé con la palabra en la boca.
Al llegar hasta donde ella estaba sentí furia arder desde lo más profundo de mis entrañas. Kashino la tenía acorralada en la pared cerca de los casilleros, besándola, a la fuerza… No supe cuándo fue, sólo sé que lo alejé de ella de un solo golpe que por cierto le abrió el labio.
-Te lo diré una vez, imbécil, la vuelves a tocar y desearás no haber nacido, te lo juro.- dije con la mirada más fría que tengo.
-¿Quién eres su papá? Yo hago lo que se me da la gana, enano.- ¿lo escucharon? Yo sí lo mato.
-No imbécil soy Hitsugaya Toshiro, además no es de caballeros forzar a una dama a hacer algo que no desea, basura…- le dije tratando de utilizar todo mi autocontrol para no molerlo a golpes.
-Y ¿Quién te dijo que ella no lo deseaba?- ahora sí, le romperé todos los huesos del cuerpo.
Continuará…
Chan chan chaaaaan, ¿Les gustó? Porque a mí me encanta el rumbo que está tomando la historia. Saludos a todos queridos lectores y gracias por todos y cada uno de sus reviews honestamente me hace feliz que estén disfrutando de la historia. Comentarios, quejas y sugerencias son bien recibidos.
