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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 1800
Rating: NC-17
Chapters: 22/52
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music:
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Shyness Part 2
El sol se asomó por las cortinas, iluminando la habitación y la melena oscura sobre su pecho. Adrian la sostuvo así por un par de horas, acariciando su cabello – queriendo que Marinette despertara para decirle 'buenos días' por primera vez. Su nuevo color de cabello y corte se había vuelto una adicción. Las ganas de tocarla y acariciarla todo el tiempo habían estado picándole desde que vio el drástico cambio.
Lentamente estaba haciéndose más claro en la habitación, los rayos de sol se colaban por el final de la cama.
6:55 am
No quería dejar la cama, no cuando Marinette estaba siendo sorprendentemente tierna al aferrarse a él. Estaba seguro que su pequeña amante estaba adolorida por lo de anoche.
Antes había tenido dudas, inseguridades que nublaban su confianza, preguntándose si sería capaz de satisfacer a Marinette o hacer que su primera vez fuera desastrosa.
Él no era una persona romántica.
Su cuota de romanticismo y pasión se drenaron cuando se casó, e incluso ni siquiera estaba seguro de si sería capaz de sentir tan intensas emociones por alguien. Pero Marinette cambió casi todo de él, ya sea siendo un padre o un hombre desesperadamente buscando esa sensación de amar y ser amado. La presencia del antiguo él giró su vida 180º.
Las imágenes de lo que hicieron anoche seguían llegando a su mente y pronto su sangre fue hacia la ya excitada parte inferior de su cuerpo.
Su mano viajó del adictivo cabello a la parte baja de la espalda de Marinette, hasta la base de su trasero y más adelante. Los dedos se deslizaron en su entrada, restregando la sensible piel con el índice y pulgar.
Adrian recibió su respuesta cuando Marinette se revolvió y presionó sus uñas en su pecho desnudo, temblando constantemente ante el fantasmal roce.
Los ojos azules se abrieron y encontró a Adrian sonriéndole.
—Buenos días, amor.— Cerrando los ojos por un momento, Marinette disfrutó de la sensación del familiar dedo introduciéndose en ella una vez más.
—Adrian,— Marinette susurró sin aliento, —Nhn-ah...— gimió suavemente cuando ese particular dígito presionó y estimuló su lugar especial. El sonrojo creció y Marinette susurró casi avergonzada. —Más vale que termines lo que empezaste, animal en celo.
Adrian rió e hizo lo que le dijo.
Definitivamente no iban a dejar la cama... no hasta después del almuerzo quizá.
—》《—
La siguiente vez que Marinette despertó, Adrian estaba durmiendo, así que la estudiante decidió salir de la cama y preparar el desayuno... o en este caso, almuerzo para ellos. Mientras esperaba a que la sopa terminara de calentar, Marinette se quedó de pie en el lavabo y acarició sus labios con una mirada distante. No pudo evitar sonreír, pensando en lo que ella y Adrian habían hecho. El placentero dolor en sus articulaciones y los numerosos chupetones en su cuerpo probaban que eso había sido real, y no solo uno de los sueños que la cazaban desde hace semanas.
Todo parecía tan brillante... tan ridículamente brillante que incluso la vista de la sopa le hacía sentir feliz. Con un suave suspiro, Marinette recordó el cegador placer que había experimentado esa noche, haciendo que un pequeño temblor recorriera su espalda.
—¿Marinette?
Salió de sus pensamientos y miró por encima de su hombro.
—¡Estoy en la cocina!— respondió y pronto, el mayor entró – vestido con un pants gris y una camiseta blanca.
Adrian sonrió tan pronto como ubicó a Marinette en la cocina. Se movió tras ella, envolvió sus brazos alrededor de la pequeña cintura y presionó sus labios en la nuca de la menor.
—Hueles bien,— Adrian hizo un puchero. —¿Tomaste una ducha sin mí?— sentenció con fingido dolor.
Marinette viró los ojos, amando la calidez de los fuertes brazos rodeándola.
—Estabas dormido. No quería molestarte.— No era que no estuviera tentada a jalar al somnoliento hombre al baño y hacer que lavara su espalda y viceversa... o hacer algo menos inocente.
—Estás usando mi camiseta.— Observó.
La menor había revisado su closet y había tomado la camiseta y pants más decente que pudiera usar. De todos modos, no era como que pudiera usar su vestido de anoche.
—Sí, bueno, la ropa de Louis no iba a quedarme. No te molesta, ¿no?—miró el atractivo rostro descansando en su hombro.
—No, puedes usar mi ropa cuando quieras.— La imagen de la menor con una de sus grandes y anchas camisetas, cocinando para él... le daba una cálida y hogareña sensación que nunca antes sintió. Marinette revolvió el contenido y casi soltó la espátula cuando Adrian mordió su cuello.
—¡Hey! ¿Qué pasa con las mordidas? ¡Has estado haciéndolo toda la noche!— Marinette gritó indignada mientras se acercaba a la cocina, giró en sus brazos y picó su vientre en venganza, a lo cual el mayor soltó un gesto de dolor.
—Quiero morder cada parte de ti.— Adrian respondió, sonriendo y haciendo que Marinette se ahogara un poco con su saliva.
—Eres tan cursi.
—Pues este hombre cursi quiere su beso de buenos días.— Gentilmente tomó la nuca de la delgada chica y la acercó más.
Marinette cedió y besó castamente a Adrian. Antes de que el abogado pudiera profundizar el contacto, retrocedió y lo miró a los ojos.
—¡Ya está! ¡Buenos días!— palmeó el pecho de Adrian, ignorando la mirada de insatisfacción en su rostro, —Ahora muévete a limpiar y a poner la mesa, para que podamos desayunar.— Estaba tan renuente como Adrian cuando la dejó y fueron a sentarse.
Comieron en un cómodo silencio, disfrutando su primer desayuno después de estar íntimamente juntos. Ninguno era sutil al respecto, no cuando estaban jugando con sus pies bajo la mesa, sonriendo y riendo ante las cosas más tontas, burlándose de las pomposas personas que conocieron en la fiesta.
Por un momento, estuvieron en su propio mundo. Este era su momento. No importaba que Adrian tuviera una cita que atender y que Marinette tenía que regresar a su departamento para ver a Chloé y a Louis.
Pensar en Louis trajo a colación el tema no habían discutido.
—¿Debemos decírselo?— Marinette preguntó de súbito.
Adrian alzó la mirada de su comida hacia la chica.
—¿A quién?— cuando Marinette le dio una exasperada mirada, por fin entendió a quién se refería. —Yo... no estoy seguro.— Dijo con honestidad. —¿Quieres que se lo diga?— cuando los ojos de Marinette se entrecerraron, Adrian supo que había dicho algo malo.
—Por mucho que adore que me pidas mi opinión, apreciaría que lo decidieras tú mismo..., al menos por esta vez.— No sabía cuánto de la indecisión de Adrian sobre su relación podía aceptar. Marinette no quería ser siempre la que tomara la iniciativa.
—Bueno, ¿qué quieres que diga?— Adrian sin querer tomó la defensiva. Así que el momento en que fue acusado o algo, de inmediato se puso de pie por sí mismo y sus ideales.
—¿De verdad tienes que preguntar, Adrian?— la atmosfera de súbito se hizo fría.
Nuevamente, cuando se refería a Marinette todo giraba 180º.
Adrian frunció el ceño, bajó su tenedor mientras se recostaba observaba a la decepcionada chica sentada frente a él.
—¿No fuiste tú la que me dijo que lo mantuviera en secreto de él?
—Es diferente ahora y sabes por qué.— Marinette también dejó de comer y perdió del todo su apetito.
—Lo sé.— Los dedos se presionaron sobre sus ojos. —Dame algo de tiempo.
Marinette resopló y movió la cabeza.
¿Cómo es que este inteligente hombre podía ser tan denso?
—Esto no es sobre qué tan pronto le dirás. Lo que quiero saber es si tienes planes de decírselo.
—¿Qué tratas de decir?— preguntó con el corazón hundiéndosele.
Un susurro de 'Aparentemente, no', llegó.
Su paciencia estaba haciéndose corta. Marinette se puso de pie, juntó los platos y fue a lavarlos.
—Marinette,— Adrian la siguió, luciendo un poco más confundido que antes. La tomó del brazo cuando giró dejándolo solo otra vez.—Escucha, lo siento.
La estudiante arqueó una ceja.
—Ni siquiera sabes por qué estás disculpándote.
—No sé lo que estás pensando, pero créeme cuando digo que voy tan en serio en esta relación como tú. Quizá incluso más.
—¿Cómo así?
¿Era algún tipo de test?
Adrian se preguntó. Pero al menos el tono de Marinette era menos acusador.
—Solo así.— No pudo evitar sentirse un poco patético ante la forma en la que prácticamente se tendía en el suelo cada vez que era tratado con frialdad. —Así que perdón por lo que sea que dije. No fue mi intención y daré lo mejor para pensar en una mejor forma para anunciarle nuestra relación a Louis y básicamente a todo aquel que esté involucrado en nuestra vida.
'Te amo'
Quería tanto decirle eso, pero Adrian sabía que era muy pronto. Acababan de descubrir un nuevo nivel de su relación... y bombardearla con palabras significativas... La complacerían o asustarían.
—Deja de bromear así y sé honesto, no soy una niña.— Hubo un frunce de ceño en el rostro de la menor. —¿Por qué me miras así?— estaba enojado... pero la forma en la que estaba mirándola hacía que su corazón flotara.
—No... ya no eres más una niña, me quedo completamente claro.— Adrian sentenció con un brillo de orgullo en los ojos.
Marinette frunció el ceño sin entender... hasta que tuvo una epifanía.
Sus ojos se abrieron visiblemente grandes, sus mejillas se sonrojaron ante la inesperada insinuación.
—¡P-perverti-mpphf!
Adrian había vuelto a besarla.
Por un desconcertante silencio, Marinette se quedó ahí y no protestó. Toda decepción que sintió gradualmente se fue.
Marinette temió que, si Adrian seguía besándola en cada discusión, puede que constantemente lo dejara ganar sin una apropiada pelea verbal.
La frente de Adrian descansó sobre la suya mientras la abrazaba con gentileza.
—Estoy orgulloso de ti... orgulloso de lo que tenemos ahora mismo.— Mordió juguetonamente su labio superior y siguió, —Ahora mismo, eres mía y quiero tener todo de ti.
—Ya me tienes.— Marinette abrió los ojos, preguntándose en qué momento los había cerrado, —Tuviste todo de mí anoche... y esta mañana.
Y qué placentera mañana había sido, Marinette pensó.
Adrian rió.
—Y lo haría cada día si pudiera.— Colocó una mano en el pecho de la chica, gustándole la sensación de los rápidos latidos contra su palma. —Quiero tu corazón.— Susurró.
Los ojos de Marinette se abrieron grandes y sus labios soltaron un jadeo dejando saber que había entendido el mensaje.
El abogado vio que los ojos de la chica brillaban con lo que solo podía ser amor.
Al final, Adrian ignoró la carga de trabajo que se suponía que debía hacer hoy mientras Marinette llamaba a Chloé para que cuidara de Louis hasta la cena.
Había un asunto por discutir... o en este caso, por probar mediante la acción y dedicación.
Adrian con gusto probaría su punto sin importar cuánto tomara... de preferencia con él y Marinette en la comodidad de sus recién cambiadas sábanas.
Continuará...
Ya está!!! Lamento la demora, me quedé sin mosaicos y cemento para el baño y tuve que correr para comprar más, porque el jueves llegan los nuevos muebles del baño y era necesario tenerlo términado, ya para poner los nuevos...
Aun me faltan 5 recamaras y yo siento que no avanzó.
Hubiera dejado que contrataran gente para la remodelación y no ahuevarme a hacerla yo
Pero en fin~ espero los hayan disfrutado, se hayan divertido y nos leemos la próxima semana~
Besitos de murciélagos para todos~
