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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 2200
Rating: NC-17
Chapters: 23/52
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music:
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Lost Part 1
La mitad de diciembre se volvió una semana caótica para Marinette. Los días pasaban rápido y la cantidad de trabajo empezaba a juntarse a lo loco. Apenas tenía tiempo para ver a Adrian y la llamada que recibió hace poco probó cuánto es que la situación estaba pasándole factura a ambos.
—¿Cuándo es el último día de exámenes?— la voz de Adrian sonaba tensa. Quizá estaba estresado por el trabajo, quejándose de las celebridades y malas decisiones. Había estado yendo y viniendo de la corte tres días seguidos debido a un mal comportamiento de una celebridad.
Marinette hojeó su libro de biología, mientras colocaba su celular entre su mejilla y hombro.
—¿Cuántas veces necesito decírtelo? El último día es domingo.— Esta quizá era la quinta vez que Adrian le preguntaba eso y Marinette estaba empezando a verlo tierno pero desesperante.
—¿Por qué domingo? Ni siquiera es parte del día regular de clases.
—Bueno, aparentemente, mi profesor decidió sentirse ocioso hoy y cambiar la fecha del examen.
—Odio a tu profesor.
Marinette rió.
—Tonto.
—Estoy pasando por el síndrome de abstinencia. Y parece que soy el único pasando por ello.
—Yo también.
—No parece.
—Amor, no empieces o colgaré.— Mordió su labio y evitó reír cuando Adrian empezó a decirle – con desesperación – que se quedara en la línea. No le gustaba su situación actual, pero escuchar la voz de Adrian una vez al día... de hecho más de 3 veces al día hacía todo más tolerable. —¿Y qué tal el trabajo?— preguntó casualmente.
—Los promotores están amenazándome con cancelar el tour y acusar a mis clientes por rompimiento de contrato. Estoy tratando de llamar a otra compañía para que nos ayude, pero estas personas no me dan un respiro para hacerlo.
—¿No se supone que tu agencia soluciona eso?
—Sí. Pero también soy parte de ello, y esos chicos de verdad necesitan renovar sus contratos.— Adrian de verdad quería decir 'no', pero esta era su responsabilidad y no podía ignorarla.
Marinette suspiró a través del teléfono y dijo.
—Supongo que todo lo que podemos hacer es seguir y terminar el deber que tengamos que terminar.
—》《—
Noches sin dormir siguieron durante tres días. Marinette dormía por casi tres horas y luego despertaba, iba a clases, daba exámenes luego regresaba a estudiar a su dormitorio hasta tarde.
En esa oportunidad, Chloé encontró a la pelinegra en la sala con un par de libros frente a ella.
—Mátame~ — a pesar de sus organizadas notas en sus manos.
Marinette alzó la mirada y resopló.
—No si me matas primero.
—¡¿Por qué vivimos así?!— Chloé se sentó frente a su prima.
—¿Porque con algo de suerte no seremos desempleadas?
A diferencia de Marinette quien había estado recibiendo llamadas constantes de Adrian, Chloé raras veces... raras veces había tenido oportunidad de hablar con Luka. El modelo tenía una carga de trabajo mientras Chloé tenía mucho que estudiar – aunque entendía poco.
La chica estaba a su límite con cierto problema matemático en particular, estaba a nada de arrancarse el cabello y gritar – desde su balcón como loca – que la mataran.
Marinette ajustó sus gafas mirándola con simpatía.
—Conozco a alguien que puede ayudarte...
—¡¿En serio?! ¡¿Quién?! — Chloé se inclinó sobre la mesa y esperó a respuesta de Marinette hasta que notó la mirada traviesa en el rostro de su prima, —¡No! ¡Ridículo, totalmente ridículo!
—¿Pero por qué? Él es bueno con eso.
—¡Es Claude, solo por eso!— Chloé resopló y siguió leyendo sus notas...pero sabía que su silencio no detendría a Marinette de seguir preguntando.
—No entiendo por qué lo evitas.— Honestamente no tenía idea de por qué, y eso de paso había estado incomodando mucho a Claude.
El mayor quería mantener una amistad con las dos, pero Chloé hacía todo para evitarlo como si fuera plaga.
—No me digas que aun-
Chloé movió la cabeza.
—¡Ridículo, totalmente ridículo! Claro que no.
—¿Entonces?
Unos segundos pasaron antes de que Chloé gritara y escondiera su rostro en sus manos.
—Es solo que tuve la peor y más vergonzosa confesión con ese hombre. Cada vez que veo su rostro, me recuerda ese momento y solo quiero que la tierra me trague.
Al escuchar la risa de su prima, quiso golpearla.
—Ah, sí, ya recuerdo.
—¡Deja de imaginarlo!— Chloé movió sus brazos. —¿Y cómo es que lo recuerdas? ¡Tú ni siquiera estabas ahí!
—Bueno es que tengo esta imagen de ti y Claude en la mente y te ves ¡ridícula, totalmente ridícula!— rió un poco más cuando Chloé gritó y se lanzó para cubrir su boca.
Al final de la tarde, Chloé decidió pasarlo en la biblioteca.
Y Marinette se quedó gruñendo por su miseria.
Iba a enloquecer, eso era claro. El estudio de diferentes formas de vida le gustaba desde la secundaria. No sabía por qué, pero le gustaba cómo es que una simple criatura que había estado en el planeta por miles de años, continuamente se transformaba en algo inexplicablemente avanzado.
Y mientras miraba una hoja en particular... aquella que había estado mirando por más de una hora, se preguntó si este era de verdad el camino que quería tomar. A mitad de su epifanía, el timbre sonó incesantemente.
En serio... ¿era necesario que presionaran el timbre más de cinco veces?
Vivía en un departamento, dado por la universidad, el cual no tenía mucho espacio entre la sala y la puerta principal.
Cuando revisó por la mirilla, reconoció el familiar rostro de la persona.
—¿Qué haces aquí?— sabía que no lucía complacida en ese momento.
¿Quién podría estarlo cuando uno acababa de despertar esa mañana, comer tostadas, leer libros, comer un poco de almuerzo, leer libros, olvidar bañarse, leer libros y querer morir en la mesa de centro todo el día?
Ella estaba con panties ENORMES de algodón las peores y más viejas, que estaba segura tenían algún hoyito y una vieja camiseta que usaba desde sus días en el colegio. Su cabello estaba desordenado en un moño despeinado y llevaba puestas sus gafas.
—¿Así recibes de normal a tus visitas?— preguntó arqueando la ceja, lentamente mirando el estado de Marinette.
—No a menos que me avisen antes, si es así, lo recibo con los brazos abiertos.— Marinette sonrió y rápidamente saltó a sus brazos, abrazándolo con fuerza.
Oh, cuánto lo había extrañado.
Se aferró a él, hundiendo la nariz y respirando su aroma.
—Te ves mal y hueles mal.
—No me hagas odiarte. Estamos teniendo un bonito momento aquí.— Claro que sabía que Adrian estaba bromeando y que de hecho se sentía emocionado – prueba de ello, el mayor profundizó el abrazo.
Adrian la besó y notó la mirada de decepción en su amante tan pronto como sus labios cayeron en su mejilla y no en sus labios.
—Amor, y si primero entramos, ¿hm?— cuando Marinette no hizo el amago de soltarlo, el abogado la besó en los labios mientras lentamente los hacía entrar al departamento. Marinette casi tropezó al retroceder mientras regresaba el beso con fervor.
Cielos... lo había extrañado tanto.
El sol estaba por ponerse y todo el departamento lucía oscuro sin las luces encendidas. Mientras Adrian se quitaba los zapatos y el saco, Marinette entró y ofreció calentar la comida que hizo para el almuerzo.
—Yo lo hago.— Adrian dijo caminando tras Marinette y tomando el cucharón de su mano. —Ve a la ducha.— Ordenó.
Sintiéndose algo insegura, Marinette esnifó su camiseta entre las axilas e hizo un gesto.
—De verdad apesto.
—Si, mucho, pero has estado estudiando todo el día. El baño no es solo para quitarte el mal olor, quiero que te relajes un poco.— Su espalda estaba hacia Marinette y no vio la sonrisa de la menor. De seguro hizo algo generoso en su vida pasada lo cual le ha dado la oportunidad de tener a alguien como él en esta línea de tiempo.
Un par de horas después, ambos estaban en la sala con Marinette metida en su libro y Adrian en el teléfono, discutiendo con un agente.
Aparentemente, canceló todas sus citas ese día unas horas antes y por mucho que Marinette apreciara el esfuerzo, no le gustaba el hecho de que había personas comprometidas solo porque Adrian quería verla.
Trató de concentrarse en los últimos párrafos de sus apuntes pero estaba muy distraída y seguía espiando la acalorada conversación de Adrian.
—Lo siento, creo que mejor sigo afuera.— Quiso ponerse de pie pero Marinette rápidamente sujetó su brazo y lo sentó.
—No hay problema.— Marinette lo miró tras sus gafas, luciendo un poco sola e intranquila. —Quédate. No me molesta.— Adrian la miró por un par de segundos, antes de advertirle a la otra persona en la otra línea que no molestara el resto de la noche, apagó su celular y lo lanzó a algún lugar del sofá. —¡Ah, no hay necesidad de hacer eso!— dijo cuando se sentó cómodamente a su lado.
Adrian se alzó de hombros y fingió tener un súbito interés en los apuntes de Marinette. Fingir era un eufemismo, claro, la acción era más como que fingía ser lo inteligente suficiente como para entender las anotaciones. Podía saber que la menor estaba mirándolo, por ello, alzó la mirada y encontró a Marinette mirando con diversión, pero también con desesperación.
—Este es un tipo de lenguaje alíen que nunca podré entender.— Ambos rieron a eso pero igual recibió un golpe en el hombro.
—Ha-ha.— Marinette resopló, —Yo tampoco entiendo lenguaje alíen ¿ok? Deja de burlarte de mis apuntes.— Eso era algo que siempre escuchaba de Chloé y Luka. Pero con Adrian era diferente. Con él siempre era diferente.
—Buginette, no hagas pucheros. Solo bromeaba.— Adrian rodeó sus hombros y la acercó. Su cabello olía fresco y su piel estaba radiantemente suave que le tomó todo su autocontrol para no recorrer sus labios por el cuello de la menor.
Su intención había sido la de visitar y ver cómo estaba Marinette..., pero sabía que todo terminaría en algo más íntimo y sensual.
Había pasado días desde que había estado con Marinette, íntimamente hablando. Todos en el trabajo le habían dicho que estaba muy gruñón y exigente; esa fue la razón por la cual se había ido temprano de la oficina. Pensó que ver a su amante calmaría su frustración un poco..., pero desafortunadamente, ese no era el caso.
Estaba más frustrado que nunca.
Por su parte, Marinette pensaba que el nuevo sobrenombre sonaba infantil a sus oídos, pero sabía que no debía decirle a Adrian que dejara de hacerlo. No lo escucharía, si acaso la llamara 'Buginette' sin parar. Movió repetidas veces el bolígrafo contra el libro, sintiéndose consciente de que Adrian había colocado su mentón en su hombro, mirándola con intensidad. Giró la cabeza mirándolo interrogante, pero por accidente rozó sus labios contra los de Adrian. El contacto trajo una ola de anticipación y arrancó un pequeño quejido del otro.
—Eres una pilla.— Adrian murmuró contra sus labios, —Te extrañé.— Sujetó la nuca de la menor y profundizó el beso. Marinette, aunque algo renuente, subió sus manos y curvó los dedos en la parte frontal de la ropa de Adrian, acercándolo más. El primer roce de sus lenguas hizo que Marinette se derritiera en cosa de segundos.
Cómo y cuándo Marinette logró subir al regazo del atractivo abogado, nadie lo notó. La menor gimió mientras envolvía los brazos alrededor del cuello de Adrian.
—Yo también te extrañé.— Susurró tiernamente antes de volver a inclinarse. Adrian la encontró el resto del camino, juntando sus labios. Marinette respondió con el mismo fervor, recorriendo sus dedos por las hebras claras, y gimiendo cuando Adrian movió su lengua contra la suya.
Con cuidado, el mayor recostó a Marinette sobre la alfombra y descansó sus codos a cada lado de su cabeza, alineando sus cuerpos.
Marinette cedió y abrió sus piernas para acomodar al mayor entre ellas. Ladeó la cabeza e intercambió castos besos antes de que uno de ellos se hiciera impaciente y devorara el suave contacto de sus labios. Gentilmente succionó la lengua de Adrian mientras recorría su mano por sus hombros y todo el camino de su ancha espalda.
Cuando Marinette sintió los largos dedos bajo su camiseta, se alejó de los dientes que estaban mordiendo su cuello.
—E-espera.— Sintió que su corazón latía feliz mientras Adrian mantenía su boca ocupada en zonas erógenas que había descubierto hace unos meses.
—¿Qué pasa?— Adrian preguntó sin aliento.
—Debo estudiar,— Marinette gimió, sintiéndose distraída por un momento cuando la lengua del mayor lamió el lóbulo de su oreja. —¡Adrian!
Adrian gruñó retrocediendo, luciendo desesperado.
—¿No puedes tener un break por unos minutos?
Marinette se irguió y lo besó.
—Dudo que sea solo unos minutos, amor.—
—Es difícil dejarte ir. Estás exactamente donde quiero que estés ahora mismo.— Bajó la cabeza y besó la nariz de la menor, quien frunció adorablemente ante el contacto.
—Solo deja que termine un capítulo.— Pero al pensarlo, dudaba poder concentrarse... no cuando Adrian estaba sentado cerca. Y además, la mirada de rechazo de Adrian hizo que el corazón se le apretara.
Se miraron unos momentos, Marinette tragó en seco mientras sus manos involuntariamente abrían los botones de la camisa de Adrian, acariciando la cálida piel.
La habitación se sentía fría a pesar de la calefacción. La calidez de Adrian era incitadora y por ello, se presionó más cerca.
Acariciando los firmes músculos, Marinette lo miró a los ojos y encontró a su novio mirándola a través de una neblina de lujuria.
—Buginette...— Adrian susurró en señal de advertencia.
—Ven aquí...
Y Adrian cedió con gusto.
