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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 2300
Rating: NC-17
Chapters: 24/52
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music:
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Lost Part 2
Nunca pensó que esperaría así de ansioso la tarde del domingo. Adrian lucía increíblemente encantador en su camiseta simple y unos jeans. Incluso Chloé tuvo dificultades para dejar de mirarlo ahí de pie en la puerta de su departamento.
—No está aquí.— Dijo la menor aun sin escuchar la obvia pregunta de Adrian.
—¿Y dónde está?— trató de localizar a Marinette por el celular pero no podía contactarla. Pensó que Marinette lo tenía apagado ya que se suponía debía enfocarse en los exámenes.
Aparentemente, Marinette había ido a ver a su profesor de las clases de reforzamiento.
Así que Adrian decidió regresar a su auto y conducir hacia la cafetería, preguntándose por qué estas salidas por café se habían hecho regulares. Tenía poca información sobre este misterioso profesor. Cuando le preguntó a Chloé por él, la chica solo se alzó de hombros y dijo 'Claude es un viejo amigo'.
Para alguien que trabajaba en el departamento de educación, Adrian imaginó que Claude era alguien de mediana edad con gafas gruesas y traje tweed.
Lo que no esperó fue ver a un joven atractivo sentado frente a Marinette, compartiendo una broma privada que hacía que la menor sonriera brillantemente.
—Adrian,— Marinette lo saludó mirándolo interrogante. No estaba esperando verlo ahí.
Vio a Claude mirándolo de pies a cabeza con toda la intención de hacerle sentir poco bienvenido.
—¿Qué haces aquí, cariño?— nuevamente, la voz de Marinette atrajo su atención hacia la chica que estaba bebiendo latte.
—Yo estaba...— pudo decirle la verdad, pero tenía miedo de que Marinette pensara diferente de él. Lo último que quería ahora mismo era ser acusado de ser stalker. Aunque si lo pensaba, ¿no era eso exactamente lo que había estado haciendo? —Estaba de paso y te vi.— Ok, mintió.
¿Qué pasaba con eso? Con fe, Chloé no lo delataría... cosa que era altamente posible. Pero bueno, ya se explicaría cuando tuviera qué.
—Mari...— Claude dijo con cautela. No sabía qué pensar de Adrian. El tipo era obviamente un exitoso profesional a quien su estudiante se dirigía con bastante informalidad.
—Ah, Claude, él es-
—Adrian Agreste. mucho gusto.
Marinette estuvo sorprendida ante el tono tanto de sinceridad como enojo en ambos.
El profesor se puso de pie y reciprocó el apretón de mano.
—Claude Smith.— Sus ojos brevemente miraron con astucia a Marinette. —Marinette no te ha mencionado antes.
—Lo mismo digo.— Adrian no sabía por qué quería lucir despreocupado. Quizá era la necesidad de causar impresión que se había vuelto un hábito.
Notó que Marinette observaba cada uno de sus movimientos.
Pero no podía saber qué estaba pensando la chica.
—Ah ya es tarde y tengo que comprar la cena. Supongo que será mejor irme.
Cuando vio el frunce de Claude, Marinette supo exactamente lo que estaba pensando. Claude no la dejaría en paz hasta saberlo todo.
Claude dio un pequeño asentimiento.
—Mucho gusto, Señor Agreste.— Cuando Adrian regresó el gesto, caminó al otro lado del camino, no sin antes gritar. —¡Nos vemos mañana, preciosa!
Minutos después, al salir de la cafetería, Adrian colocó posesivamente un brazo alrededor de los hombros de Marinette mientras se iban.
—¿Preciosa?— Marinette se tensó pero no lo alejó, —Y cuando yo te digo así, te enojas.— Caminaron juntos así hasta que llegaron a la esquina en donde tenía aparcado su auto.
Marinette se alzó de hombros.
—Ha estado diciéndome así desde hace años.— Sabía que este tema saldría le gustara o no.
—Y tú le dices Claude por la misma razón.— Adrian sentenció calmada e inocentemente. —¿Hace cuánto se conocen?— presionó por más detalles, empezando a perder su paciencia.
—Años.— La menor viró los ojos y se alejó de la calidez del otro. Había empezado a nevar otra vez, y por mucho que quería estar al lado de su novio, no podía con su inmadurez. Y es que en serio, ¿cómo es que Adrian podía hacer tanto jaleo por un sobrenombre?
—Marinette~
—¿Qué?— La estudiante tenía el rostro hundido bajo su bufanda y seguía caminando, muy al tanto de que Adrian estaba tras ella.
'Esto es divertido'.
No hace mucho había descubierto esta sádica satisfacción de tener a Adrian siguiéndola como cachorrito. El frunce en su rostro se convirtió en un gesto feliz al minuto.
Adrian sujetó su brazo y la giró; y Marinette no estuvo más que agradecida al escoger la bufanda correcta para esconder su rostro.
De cualquier forma, sus ojos mostraban lo feliz que estaba.
Con una pequeña sonrisa, Adrian preguntó con sus encantos masculinos.
—Dime Gatito.
Gruñendo, Marinette se quejó.
—¿Qué tenemos? ¿Cinco años?— esta no era la primera vez que Adrian la manipulaba para que hiciera algo que no quería. Le tomó días antes de que Marinette por fin cediera y le dijera 'amor.'
—Es lo justo, ¿no lo crees? Yo te digo Buginette, así que tienes que decirme Gatito.
Marinette lo miró sin gracia.
—Nunca te pedí que lo hicieras.— Para ser alguien que se ha aventurado a tener una relación con alguien menor, Adrian definitivamente no tenía sentido de discreción. Por otra parte, al menos estaba segura que Adrian no estaba avergonzado de lo que tenían.
—¿Pero lo harías?
Marinette cerró los ojos por un breve momento, tratando de evaluar cómo debía responder. La inevitable sensación de remordimiento la engulló el momento en que Adrian apartó la mirada luciendo rechazado.
—¡Ok!— dijo audiblemente. —¡Con una condición!— lo miró a los ojos. —Ese es el último sobrenombre que vas a sacar de mí.
—¿El último?— Adrian preguntó con un puchero.
Marinette volvió a mirar sin sentir gracia alguna.
—Ven aquí,— dijo estirando los brazos hacia ella quien se alejó un paso.
La menor no hizo más movimiento, pero tampoco se resistió cuando Adrian la acercó hacia él. La forma en la que Adrian presionó un beso en su frente, trayendo una súbita sensación de calidez dentro de ella, y por ello el enojo lentamente se disipó.
Esas cosas pasaban todo el jodido tiempo.
—Te consiento mucho.— Marinette musitó sombríamente, mientras permitía que el otro la sujetara mientras caminaban por la acera.
—Me gusta ser consentido.— Adrian sentenció, colando una mano bajo el borde de la camiseta de Marinette, masajeando la sensual curva de su cadera.
Odiando cómo es que siempre cedía y de hecho gustándole el ligero roce que hacía que las mariposas flotaran en su vientre, Marinette refunfuñó en silencio, disfrutando a regañadientes la calidez del cuerpo de Adrian.
—》《—
Caos.
Todo era un caos cuando las noticias sobre Lila involucrada en un accidente, empezaron a circular. Sus fans lloraban por las minúsculas cicatrices que tenía en sus perfectas, largas piernas y en su bonito rostro. El hospital fue rodeado por varias personas preocupadas por la estrella.
Marinette Dupain-Cheng se adentró al lobby, sin aire y asustada. Había recibido una llamada a mitad de su clase, y se fue en cuanto escuchó las noticias. Chloé fue con ella, optando saltarse las clases en lugar de quedarse ahí y dejar a su prima yendo como loca al hospital.
—¡Adrian Agreste!— dijo rápidamente, tanto que la recepcionista se asustó. —¡¿Dónde está?! — su corazón latía como loco. Sentía que iba a estallar si no llegaba a Adrian. Cuando le dieron los detalles, corrió al tercer piso y por el pasillo hacia donde estaba ubicada la habitación de Adrian.
Una temblorosa mano tomó el picaporte y lo giró. De súbito, encontró difícil respirar.
Cuando la puerta fue abierta, un suave jadeo escapó de sus labios.
Ahí, a mitad de la habitación estaba el lastimado cuerpo de Adrian, inconsciente, amoratado y con algunos cortes. A este punto, Marinette estaba segura que sus piernas no podrían sostenerla.
Chloé reaccionó rápido y la atrapó antes de que cayera.
Louis estaba llorando al lado de la cama de su padre, apenas prestando atención a sus alrededores y hundido en su tristeza. La secretaria de Adrian estaba al teléfono, frenéticamente explicando la situación.
Louis no quería husmear, pero información era algo que quería ahora mismo. Sus oídos se agudizaron ante las palabras de 'Lila invitó a Adrian a cenar', 'los neumáticos fueron ponchados', 'ataque de algún heater', tan pronto como la llamada terminó, ella se acercó y explicó lo que pasó.
—¿Cómo está?— Chloé preguntó en representación de su prima.
—No lo sé... El doctor dijo que el golpe en su cabeza es muy serio. Estará inconsciente las siguientes horas...
Las palabras parecieron reptar en ella antes de ser registradas.
—Adrian...— débilmente tomó la mano de Chloé mientras en silencio le pedía a su prima que le ayudara a llegar más hacia donde estaba el abogado. Louis por fin notó la presencia de ambas y corrió hacia Marinette, abrazándola y llorando.
Por primera vez, Marinette sintió miedo de que hubiera la oportunidad de que Adrian muriera.
Mientras veía el daño en el cuerpo de quien amaba, se dio cuenta que Adrian – sin importar cuan perfecto fuera a sus ojos – era solo un ser humano normal. Era susceptible a la muerte incluso por una herida menor, tal como cualquier otro.
La desesperación la sacudió y se obligó a permanecer fuerte.
Minutos después, Chloé sacó a Louis e incluso le pidió a la secretaria que fuera con ellos para darle algo de tiempo a Marinette con el inconsciente hombre.
—Adrian...— los tristes ojos miraron cada golpe y corte mientras tomaba la fría mano del mayor. —Adrian...— los primeros rastros de lágrima bajaron antes de derrumbarse y llorar.
Marinette había despertado esa mañana, acurrucada al lado de Adrian, buscando el calor natural de su cuerpo.
El abogado incluso la dejó en la universidad antes de ir a trabajar ya que la nieve estaba haciéndose más pesada desde la tormenta de anoche. Marinette lo llamó esa tarde para recordarle comer a tiempo, incluso lo regañó cuando Adrian dijo que se saltaría la comida y que comería doble en la cena.
Horas después, Adrian la había llamado para informarle sobre su reunión con Lila.
En todo este tiempo – y situaciones memorables con Adrian – nunca había confesado cómo es que sus sentimientos habían cambiado en los meses que habían estado juntos. Había tenido muchas oportunidades, pero no había hecho nada... y ahora, mientras estaba sentada en la cama de hospital, Marinette se dio cuenta de lo cobarde que había sido.
Tenía tanto miedo de que, si confesaba lo que sentía, cada onza de felicidad que tenía con Adrian se deterioraría... Como si fuera alguna broma cruel o fantasía.
—Te amo,— Marinette dijo con voz suplicante. Aun cuando su amante estaba dormido, sabía que podía escuchar su voz. Si este era el último momento que tendría con Adrian, puede que vertiera todo el amor que tenía por él.
Ante la pérdida de palabras, Marinette se quitó los zapatos y subió a la cama, cuidadosamente colocándose al lado de Adrian. Aferrándose a él, enterró el rostro en su cuello y le susurró 'Te amo' mientras las lágrimas caían a raudales.
—Adrian, te amo...
Eventualmente sus lágrimas se secaron, pero el interminable mantra de su devoción no cesó. Estaba cansada, tanto física como emocionalmente que al final, cerró los ojos con un apenas audible susurro del nombre de Adrian. El dolor en su pecho no cesó, y le gritaba despertar y acercar al otro como siempre.
'Marinette...
Princesa
Amor. Despierta.'
Esa era innegablemente la voz de Adrian.
...
—¡Marinette!
Los ojos azules se abrieron. De súbito estuvo recostada en la cama de Adrian, con lágrimas secas y frescas en su rostro mientras sus sentidos reconocían la habitación. La atención de la menor fue atrapada de inmediato por un par de preocupados ojos verdes. Su corazón empezó a latir como loco y la sangre recorrió todo su cuerpo, incitándole a erguirse y aferrarse a un muy sorprendido Adrian Agreste.
—Princesa — Adrian la calmó mientras abrazaba a la temblorosa chica y acariciaba sus sudorosos cabellos, —Amor, ¿qué pasa?
Marinette peleó las ganas de llorar, pero se sentía demasiado débil para hacerlo. El impacto de esa horrible pesadilla la había dejado como un manojo emocional y todo a lo que podía aferrarse con desesperación era el cuello de Adrian, esperando a que el temblor de su cuerpo pasara.
—Yo... Adrian... yo...— apretó el mentón y tragó el nudo en su garganta. Adrian era tan cálido, y eso ayudó a estabilizar su pulso, proveyéndole alivio.
—Sh, aquí estoy...— Adrian besó la melena de Marinette. No sabía lo que estaba soñando, pero estaba seguro que tenía que ver con él.
La chica había dicho su nombre y justamente fue eso lo que lo despertó. Permaneció así por una hora hasta que Marinette se relajó y volvió a dormirse, ahora rodeada por los fuertes brazos de Adrian.
Unas horas después, despertaron juntos, sintiéndose algo más refrescados que antes. Era una lenta mañana de domingo y ninguno quería salir de la cama.
Marinette sugirió cambiar las sábanas y cada quien sujetó una esquina, extendiéndola en la cama. Alzaron un poco la tela y cada vez que se ondeaba, Adrian notó que la sonrisa de Marinette crecía.
Una vez.
Dos veces.
Y entonces...
—Te amo.
El corazón del mayor dio un brinco ante la amortiguada confesión.
—¿Qué?— Adrian preguntó, queriendo escucharlo con claridad. Pero entonces Marinette empezó a tomar las sábanas otra vez.
Persistentemente, Adrian sujetó con fuerza la tela, esperando que Marinette reafirmara las palabras que había querido escuchar desde hace meses.
—Te amo,— Marinette dijo otra vez, sin duda. La confesión debió haber dejado en blanco a Adrian ya que el hombre estaba boquiabierto y con los ojos visiblemente grandes.
Por alguna razón, Marinette se sintió absolutamente liberada ante el hecho de que por fin pudiera sacarlo. Dejó las sábanas, saltó a la cama y gateó para llegar a Adrian. Lanzó sus brazos alrededor de él y presionó sus labios contra los del sorprendido hombre.
Adrian dejó el shock inicial y besó los dulces labios con convicción. Se alejó por un momento y afirmó.
—¿Me amas?— cuando Marinette asintió, Adrian rió, —Yo también te amo. Mucho.— Bajó la cabeza para capturar los bonitos labios. Sus brazos se apretaron alrededor de la menor, quien parecía encajar perfecto contra el suyo.
Continuará...
Vengo a dejar los dos de hoy y me voy a dormir, me siento cansada y enferma jajajajaja
Tengan bonito inicio de semana y semana tmb!!!
Besitos de murciélago para todos~
