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Title: Someone to You
Ship: Adrinette.
Genre: Angst, AU, Slash, Out of Character, Hurt/Comfort (H/C), WAFF (Warm And Fuzzy Feelings)
Word Count: 130,000
Word Count per Chapter: 1800
Rating: NC-17
Chapters: 26/52
Beta: Unbetated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music:
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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El café se movió con unos ligeros roces de la cuchara mientras el cielo se oscurecía en el horizonte. Se encontró a sí mismo sentado en su cafetería favorita, con un cappuccino mientras la nieve gradualmente caía por la ventana. Faltaba un día para la navidad, y todos estaban yendo a comprar los regalos antes de la celebración.
Un sorbo y se dio cuenta que le sabía más amargo de lo usual. El clima incluso coincidía con lo que sentía.
Pero solo duró por más de un minuto, ya que una mujer de súbito se sentó frente a él sin más preámbulo. Él solo podía mirarla con los ojos bien grandes e interrogantes.
—El mundo es un pañuelo, Luka Couffaine.— Kagami Tsurugi tenía la sonrisa más grande que había visto..., era casi cegador.
—Lo es.— La había visto antes en un show pero no había podido conocerla adecuadamente. Trabajaron junto en un par de photoshoots y nada más. No había otra razón para empezar o prolongar una extraña conversación.
Kagami parecía entender la sensación del chico.
—Lo siento, estoy interrumpiendo tu... ¿soledad?— su cabello se movió al girar su cabeza, mirando el área.
—¿Puedo decir lo mismo de ti?
—Estoy con mi asistente.— Dijo antes de sacar lo que parecía ser un organizador y colocarlo elegantemente en su regazo. —Déjame ir al punto.— Sus ojos cambiaron visiblemente como si el organizador activara su profesionalismo. —Estuvimos muy impresionados con tu portafolio, y estuvimos pensando que sería bueno que firmaras con nuestra agencia.
Luka frunció el ceño.
—Estoy ya-
—Estoy hablando de ser tu estilista profesional.— Kagami colocó un mechón tras su oreja, —Espero que sepas que manejo pocos, pero muy importantes clientes.
'Lo sé. Me lo dijiste cuando nos conocimos.', pensó, pero no lo dijo y solo trató de parecer que estaba escuchando.
—... Organizaríamos tus itinerarios. Hay muchos arreglos hechos en el extranjero y-
—Espera... ¿qué? ¿Extranjero?— los ojos de Luka se abrieron ante el prospecto de trabajar en otro país. Por lo que podía recordar, él solo tenía permitido trabajar en Japón por un año. —Perdón, pero esto va muy rápido. Solo te sentaste ahí, interrumpiendo mi soledad, ¿y ahora me dices que tengo que modelar en el extranjero?— '¡¿otra vez?!', gritó en su mente.
Kagami asintió.
—Sé que puede que suene muy rápido,— ignoró la ceja arqueada del otro, —Pero esto es algo que tengo que hacer antes del final de este día. Eso claro, si estás interesado.
—¿Y qué ganas con esto?— Luka preguntó cruzándose de brazos.
—Nada. Solo estoy aquí para ofrecerte un trabajo.
La vaga respuesta no fue suficiente.
—No creo ser tan especial.— Luka presionó.
Kagami empezó a reír, moviendo la cabeza, incrédula.
—Actúas como un chico rudo..., pero te menosprecias todo el tiempo.
—Creo que no estás en posición de juzgarme.
—Lo mismo te digo.— Kagami suspiró y se alzó de hombros. —Sé lo que te pasó.
—Nunca habría pensado que eras una persona a la que le gustaban los chismes.
—Por favor, ¿esperas que las personas se queden calladas?— Kagami dijo exasperada, —¿Podemos intentar tener una conversación decente y ser adultos?
Luka asintió. Odiaba cómo estas personas se acercaban a él y exigían controlar su vida. Su mano ansiaba presionar la marcación rápida en su celular.
—Como decía, sé lo que te pasó.— su voz sonó sincera.
Luka no podía decir si eso era bueno o no.
—No quieres estar aquí. Estoy básicamente dándote una salida.
Los ojos de Luka se apretaron mientras recordaba – nuevamente – su desafortunada situación. No era mala del todo..., pero le gustaría estar de regreso en su país, en donde vivían las personas que amaba.
No había pedido este estilo de vida.
No quería estar solo.
—¿Por qué estás haciendo esto?— Luka preguntó incrédulo, momentáneamente saliéndose del tema ante la abrupta oportunidad de regresar a casa.
Kagami no se inmutó ante el tono acusador, a pesar del hecho de que ella no estaba siendo más que una buena samaritana.
—Tú y yo tenemos algo en común.— Dijo mirándolo a los ojos. —Ambos estamos en el lugar equivocado.
Luka no quiso preguntar, pero en ese momento, sintió que Kagami había estado husmeando en su vida privada. Definitivamente tendría que hablar con su manager sobre cerrar la boca. Frunciendo el ceño, preguntó.
—¿Por qué?
—Yo dejé..., la parte más importante de mi vida en Francia.— Dijo rápidamente mirando a otro lado cuando su voz tembló.
Cuando Luka abrió la boca para preguntar más, otra persona se acercó. Vio a Kagami alzando la mirada y sonriéndole al otro hombre quien convenientemente traía dos tazas de café, antes de sentarse a su lado.
—》《—
Viernes por la noche, Adrian se encontró de camino a su casa, llevando algunos presentes.
Una enorme bola de energía corrió por el pasillo en cuanto Adrian abrió la puerta. Las extremidades envolvieron con fuerza su cuerpo mientras él trataba de no caer.
—¡Papá!— Louis sonrió emocionado y Adrian no pudo evitar sonreírle. —¡Papá! ¡¿Me trajiste muchos regalos?!
—Sí. Pero no puedes abrirlos hasta mañana, ¿ok?
Cuando el pequeño niño asintió, Adrian lo cargó colocándolo fácilmente contra su cadera. Sus ojos miraron las luces navideñas y decoraciones que no sabía que tenían.
Ellos solían celebrar tan diferente la navidad. Las cenas normalmente eran fuera ya que ni Kagami y ni Adrian tenían tiempo para preparar algo. No era nada especial..., pero ambos trataban de dar lo mejor de sí para darle algo de normalidad a la vida de su hijo. Tristemente, no pudieron hacer eso... hasta ahora. La mirada emocionada en el rostro de su hijo podía confirmarlo.
Louis estaba emocionado con todo lo de hoy; incluyendo cómo habían decorado el árbol.
—Papá... bájame.
—¿Por qué?— preguntó, —¿No puedo cargarte así por la casa?— su hijo era muy preciado y no quería dejarlo ir, a pesar de todo el peso que llevaba – incluyendo los regalos ya que todo eso pendía en un brazo y su hijo en el otro.
Chloé salió de la cocina con una mirada de sorpresa.
—¡Oh, Adrian!
El mayor se sintió complacido con el hecho de que la chica se había acostumbrado a llamarlo informalmente.
—Llegas temprano.
Adrian por fin bajó a su hijo y lo dejó llevarse algunas bolsas. Louis corrió hacia la sala.
—Sí, todos querían irse antes de la medianoche. Muy conveniente para mí.— Dijo con un alce de hombros. —¿Dónde está Marinette?
—Vaya, vaya... Señor Agreste, justo a tiempo.
Nathaniel estaba ahí mirándolo traviesamente. Y Adrian no pudo evitar preguntarse por qué las personas parecían sorprendidas que dejara temprano el trabajo.
Había otro par de personas sentadas en el sofá. Miró interrogante a Chloé al encontrar a Claude hablando animado con Marc mientras su hija jugaba con Louis.
Chloé se alzó de hombros.
—Lo sé. Yo también me sorprendí. Mari lo invitó.— No estaba en contra de la idea – en tanto nadie trajera a colación la atracción que solía tener por el hombre en sus primeros años de adolescencia, todo bien.
—Es un chico agradable.— Adrian sabía que había algo misterioso entre ellos pero no se atrevió a husmear.
La menor lució pensativa por un momento.
—Sí... lo es...— Chloé rápidamente cambió de tema, —Marinette está en la cocina, por cierto.
—Claro,— debió saberlo. Miró con advertencia a su amigo haciendo que Nathaniel gesticulara como si le pusiera candado a su boca.
—》《—
La bonita chica estaba de pie en su impecable cocina, de espalda a él, atendiendo la sopa que estaba preparando. El solo aroma hizo que su estómago gruñera. De cualquier forma, se sorprendió cuando Marinette de súbito retrocedió y casi tiró la olla. La tapa hizo un ruido al caer, asustándolos a ambos.
Flashback
—Marinette...— Bridgette dijo su nombre; sintiéndose menos extraña que la primera vez que se vieron. Marinette colocó la taza de té en la mesa y se sentó tensa frente a su hermana quien había sido una extraña por los últimos cinco años.
Ahora sin la gran bufanda y abrigo, ella lucía visiblemente radiante en su ropa clara. La sonrisa en su rostro se amplió. Ella esperaba que sus temblorosos labios imitaran la felicidad de ella.
Desafortunadamente, sentía lo opuesto.
Estaba nerviosa.
Aterrada incluso.
Y sus manos no dejaban de jalar su vestido.
—¿Cómo has estado?*— Bridgette dijo, —Has crecido mucho.*— Sus ojos la miraron con admiración, tratando de captar el hecho de que de verdad este era su hermana menor quien había dejado la casa cuando tenía catorce años. Se había hecho más atractiva con los años y eso hacía que ella se sintiera orgullosa.
—Estoy bien.*— Marinette no sabía qué decir, —¿Y tú?*
—Feliz*.— Rió, —¡No puedo creer que por fin te encontré!*— su felicidad arrancó una breve sonrisa de Marinette. Ella apenas la vio antes de que se fuera en un segundo. —Estaba tratando de contactar contigo... Pero nadie parecía estar en casa todo el tiempo.*— La sonrisa de Bridgette se fue cuando Marinette alejó su mirada, negándose a confirmar o negar que había estado evitando sus llamadas. —Ha pasado tanto tiempo. ¿Cuándo vas a dejar de huir?*
—No huyo.*— Marinette se defendió. —Es solo que dijeron que me fuera.*
Mordiendo su labio por un momento, Bridgette por fin decidió razonar.
—Estoy segura que hubo algún tipo de malentendido. Él no quiso hacerte daño.*
Marinette apreció cuánto esfuerzo le ponía Bridgette al tratar de suavizar lo que había pasado hace cinco años... Pero ninguna cantidad de sutileza podría hacerle olvidar lo que había sucedido. Ella había sido empujada, golpeada por su madre e incluso amenazada. Las duras palabras dolieron más que cualquier abuso físico. En especial viniendo de sus padres..., su propia carne y sangre, a quienes admiraba y amaba incondicionalmente.
La forma en la que le dijo que era el fruto del pecado, una abominación... se quedarían tatuadas en su mente por siempre.
—Nuestros tíos se negaron a darnos más información aparte de tu número de teléfono.*— Recordó cuánto había intentado pedirles la dirección de su hermana. —Mami estuvo deprimida. No ha sido la misma desde que tú... Bueno, eso, pero ahora ya eres normal y-*
—Brid, por favor basta.*— Protestó débilmente, dejando caer sus manos en la mesa. Parecía tensa como si peleara su incontrolable temblor.
Ella alzó la mirada, sorprendida.
—¿Disculpa?*
—¿Qué mierda quieres que haga?*— preguntó, mirándola a los ojos.
—¿No es obvio, Marinette?*— dejó su taza en la mesa con refinada gracia. —Queremos que regreses a casa.*
La mirada en los ojos de Marinette se oscureció ante la idea de regresar al lugar que ya no podía llamar hogar.
—Yo no... no puedo...*
—Te extrañamos. Papá está-*
—No quiero verlo.*— Marinette movió la cabeza. Se sentía asqueada y una intranquilidad la recorrió.
Bridgette se sintió palidecer, al punto de casi desmayarse.
No sabía qué había esperado desde que pisó el departamento de su hermana, pero cuando había imaginado esta conversación, no estaba esperado esta dureza y enojo.
—No tienes idea de lo que dices. Nuestro Papá... él está-*
—¡No me importa!*
—¡Está enfermo, Marinette!*
El silencio llenó la habitación.
Los ojos de Bridgette se aguaron mientras estiraba la mano para sostener las suyas.
—Sus recuerdos de ti...de las cosas que pasaron entre ustedes, se han ido.*
Marinette frunció el ceño, confundida.
—¿De qué hablas?*
—Marinette...*
Fin del flashback
Continuará...
Volviiiii~
Aquí vengo con sus capítulos de hoy~
Disfrutenlos mucho y nos leemos la próxima semana~
Besitos de murciélago para todos~
