Capítulo 12 Porque eres mía.
Seguramente todos piensen que para mí es lo más sencillo del mundo alejarme de Karin, probablemente ni siquiera tengan idea de que podríamos morir en el intento. Pero yo sería incapaz de truncar los sueños del amor de mi vida, de mi otra mitad. Cuando Kuchiki e Ichigo llegaron con las nuevas órdenes por un momento sentí que la vida se me escapaba de los pies, borrar la memoria de Karin… qué fácil sería si todo esto no fuera sino sólo un sueño. ¿Por qué? ¿Hemos cometido a caso algún pecado tan serio? ¿En qué momento hemos profanado algo sagrado? ¿Acaso amarnos es una abominación? Reacciono en el momento en el que la escucho defender "lo nuestro" como una leona, fiera como ella misma incluso dándole la espalda a su propia sangre.
-¡Me importa un carajo, yo quería hacer estopor la buena! Si no comprenden que no soy un jodido juguete con el que van a hacer lo que les dé la gana, se los voy a hacer entender cómo tenga que hacerlo, sé que esto no es culpa de nadie, pero lo mismo da que partamos hoy a la famosa Sociedad de Almas a que lo hagamos mañana. No tengo idea de qué fue lo que le dijeron al Capitán Toshiro para que esté todo ido, pero yo me entenderé con él, ¡no voy a dejar las cosas así como así, sólo porque ustedes o un Capitán que ni conozco ni me interesa conocer lo ordenó!- dijo ella sin un ápice de duda, esta era una afirmación indudable.
¿Por qué Karin por qué no me haces más fácil dejar de estorbar en tus anhelos? ¿Por qué siento que mi pecho es desgarrado lentamente? ¿Por qué el destino juega a traición, mostrándonos las dulces mieles del amor para después arrojarnos a la desesperanza?
-Karin…-susurro en un tono casi inaudible mientras me desmorono lentamente por dentro.
-Ichigo, será mejor irnos y venir mañana a primera hora, tu hermana es más terca que tú y si no va a cooperar esto no será fácil. – Dijo Kuchiki defendiéndonos nuevamente, o al menos me ha dado esa impresión de Celestina.
-No… tú vienes con nosotros así tengamos una batalla campal.- dijo furioso Ichigo, y ¿cómo no estarlo? ¿Cómo reaccionaría yo si fuera mi hermana a la que encuentro con un capitán que no existe en el mundo real, que no es sino un alma que pereció hace tiempo?
-¡Basta Kurosaki! Mañana a las mil quinientas estaremos en el cuartel de la doceava.- por fin reaccioné, no tengo derecho de entrar así en su vida, de arruinársela, si me toca renunciar a ella para que ella sea feliz que así sea.
-Ya te hemos explicado detalladamente la situación idiota, quedaste que no ibas a interferir.- dijo él fuera de sí mismo, pero si yo no hablo con Karin estoy seguro que no habrá modo de hacerla ir si quiera fuera del apartamento.
-Lo sé, pero tampoco dijiste que fueras a usar la fuerza con tu propia hermana y menos a desatar una batalla campal.- dije firme y sin duda.- Yo me haré responsable de estar en donde te he dicho a la hora que he dicho con ella sana y salva.
-¿Tan sana y salva cómo la dejaste en el Hueco Mundo?- dijo irónicamente recordándome que ni si quiere fui capaz de defender a mi mujer….MI MUJER, que dulce utopía, tan perfecta como imposible.
-Confiamos en que así sea Capitán Hitsugaya.- dijo Kuchiki jalando fuera a Ichigo, dando por terminada la dramática escena.
-Bien, ahora sí, explícate cobarde, hace unas horas nada nos iba a separar y ahora ¿te da lo mismo? – dijo Karin explotando su furia en mi contra por fin.
-Karin… no sé por dónde comenzar…- dije en un tono lastimero, y cómo no hacerlo si me estaba doliendo un mundo mi decisión.
-Por el principio…-dijo entre sarcástica y pensativa.
-Karin, el Comandante al mando o Primer Capitán ha ordenado que se te borre la memoria, que se te implante el dispositivo que va a regular tu reiatsu y que lleves tu vida normal. Yo sé perfectamente que tienes una meta y no soy nadie para interferir en tu vida, por eso no tengo cara para impedir esta orden si es lo más sano para que lleves tu vida sin la carga de ser mi otra mitad… yo puedo cargar con eso solo y sólo lo haría por ti y porque te amo. ¿Qué otra solución se te ocurre?- dije sintiendo la muerte de mi alma, un frío terrible apoderándose de cada fibra de mi ser al ver su impresión.
-¡Te estás escuchando Toshiro! ¡¿Eres estúpido, o sólo te haces?! Pretendes que te deje morir, o que muera por alejarme de ti, ¿pretendes cargar con el vacío, o que yo lo haga? ¿Que si no hay otra solución? ¿Estás decidiendo tú, lo que a MÍ me haría "feliz"? – ella estaba fuera de sí, en este momento Karin era un volcán en erupción, arremetiendo en mi contra con todo su fuego interior.- No me hagas reír…-dijo cambiando totalmente de actitud, se veía destruida, frágil, pequeña.- Yo Kurosaki Karin TE AMO, te he escuchado y he comprendido la situación, tengo sólo dieciocho años y no más de medio año conviviendo contigo, pero estoy segura de no poder llevar una vida sin ti.
-Karin…-ella me desarmó completamente, de verdad no sabía qué diablos decir.
-Calla Toshiro, y bésame.- se acercó lentamente a mí, su fragancia inundó mis sentidos.- si no lo comprendes con palabras, en este preciso momento te voy a demostrar lo que siento por ti y si eso no te hace cambiar de opinión, terminarás mi vida con tus propias manos. –besó mi cuello y susurró cerca de mi oído en un tono agonizante.- Porque es precisamente mi vida la que quieres terminar alejándome de ti.- bajó lentamente por mi quijada y llegó a mi mentón con dulces besos, suaves y destruidos, cada roce me hacía sentir un gran amor mezclado con una profunda tristeza. Cuando besó mis labios salí del trance y correspondí su beso, transmitiéndole probablemente mi angustia y la agonía que sentía en ese momento por verla tan destrozada.
El calor comenzó a subir, sentí como su fuego me iba llenando, pasamos de un agonizante e intenso beso lleno de dolor a uno más apasionado, enterró sus manos en mi cabello y profundizó el contacto, yo que hasta ese momento había permanecido estoico, bajé mis manos a su cadera en un acto posesivo, subí un poco y hundí mis dedos en su estrecha cintura acercándola a mí. Ella suspiró y tomó algo de aire, y suavemente de un modo casi imperceptible ya estaba sentado en el sillón con ella a horcajadas sobre mí. Todo fue tan lento, hipnótico y lleno de sentimientos que por un momento sentí que me iba a ahogar. Besó mi cuello, clavícula y me sacó la playera mientras el vaivén de su cadera me enloquecía, nuestro sexos eran presas de la dulce fricción. Yo sólo quería sentirla pero salí del estupor de la situación y comencé a desnudarla a ella, acaricié su espalda mientras sacaba su ropa, besé lentamente desde sus manos hasta sus senos, mordí suavemente su pezón Izquierdo, sus gemidos suaves lo único que hacían eran tentarme a llegar más lejos, pero esta entrega no sólo era física, no sólo sentíamos los embriagantes roces físicos, había algo que nos rodeaba, que nos absorbía, nuestras almas estaban comenzando a compenetrarse a otro nivel. Cuando abrí los ojos y vi sus pozos oscuros viéndome con un amor y una devoción incomparable supe que realmente tendría la peor de las muertes si me separaba de ella, voluntaria o involuntariamente tenía la certeza de simplemente dejaría de existir en cualquier plano.
Ambos ya estábamos sin ropa ¿en qué momento pasó? Nunca lo sabré, pero sabré con certeza lo siguiente, mientras nuestros cuerpo se fundían en unos sólo, nuestras alma hacían el amor, una sensación de vértigo, de poder, de grandeza, de amor, de intensidad nos estaba llevando al límite. Yo estaba sobre de ella penetrándola con una intensidad casi físicamente imposible, sentía que aun no estaba suficientemente fundido con ella. Entonces pasó, se abrazó a mí con brazos y piernas mientras yo no perdía el ritmo de la penetración, el intenso ambiente nos envolvió y una explosión de sensaciones se apoderó completamente mí, era todo y nada, era un alma pero también era un cuerpo, me sentí el dueño del Universo, pero estaba equivocado yo no era el dueño de nada, simplemente por fin estaba fundido con el todo. Después de un lapso de tiempo que no supe identificar como horas, minutos o segundos abrí mis ojos, estaba recostado sobre ella, aun unidos por nuestros sexos, probablemente ambos habíamos caído inconscientes después de la experiencia más intensa de nuestras existencias. Me quise incorporar pero el suave y acompasado latido de su corazón me invitaba a quedar me un poco más en esa posición.
-¿Después de lo que vivimos, aun me vas a matar con tus propias manos? O ¿Serás capaz de luchar a mi lado por lo nuestro?- dijo ella tranquila, como si después de lo que había pasado estuviera en paz con todo y todos, como si estuviera segura de preferir morir antes de que algo nos alejara y no tenía modo de culparla yo ya sabía lo que nos iba esperar de separarnos, simplemente la muerte más trágica, cruel y dolorosa que cualquiera pudiera imaginar.
-Te amo, te amo más que a mi vida tonta, y creo que sabes la respuesta, porque después de lo que acabamos de vivir, lo sabes todo de mí así como yo de ti. Te lo preguntaré de nuevo, ¿serás mi mujer?- dije completamente serio.
-Ya lo soy Toshiro, soy completamente TUYA.- dijo ella imitando mi seriedad.
-Entonces, será mejor estar listos para la guerra, esto no será fácil.- yo sabía que más de uno se iba a interponer entre nosotros.
-Nada que valga la pena es fácil Capitán.- dijo ella en un tono juguetón disolviendo la seriedad que nos embargaba.
-Que así sea entonces, así como eres mía, mi todo te pertenece, pequeña mujer valiente.- dije con una sonrisa ladina, perdiéndome en su rostro que irradiaba una mezcla de inocencia y… ¿vergüenza?
-Ya lo sabía engreído, ahora ¿podrías…salir de mi interior? En realidad no es que me moleste pero ya amaneció y será mejor que nos preparemos para la "guerra", Capitán.- me sonrojé probablemente hasta la punta de los pies y en un rápido movimiento salí de ella.- Jajaja- soltó una armoniosa y sincera carcajada, probablemente debida a mi expresión.- Capitán es increíble que se sonroje después de lo que hemos vivido.
-¡Ja! Lo dice la pequeña que se colorea como virgen cuando le digo que es valiente…
-Me reservo mi derecho de guardar silencio, no hablaré sin mi abogado presente.- dijo ella muy formal.
-Jajajaja esa es mi pequeña abogada.- dije mientras la tomaba en mis brazos, ambos necesitábamos una ducha que mejor que tomarla juntos.
-¡Toshiro, bájame!
-¿No iba a usar su derecho de guardar silencio hasta que llegara su defensa?
-Pervertido.
-Claro, después de todo eres mía…- recalqué el mía sensualmente en su oído y ella paró la queja de inmediato.
CONTINUARÁ
PERDÓN...PERDÓN...PERDÓN... no morí, bueno mi inspiración sí que lo hizo, pero creo que ya revivió, espero poder actualizar pronto y nuevamente...PERDÓN!
