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Title: To Know You
Ship: Adrinette y otras bonitas que se van uniendo.
Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count: 50,100
Word Count per Chapter: 1700
Rating: NC-17
Chapters: 4/11
Beta: noestribar
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Bad Things by Machine Gun Kelly ft Camila Cabello
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Marinette siguió a Adrien, mirando la parte posterior de su espalda. Quería escribirle una nota de agradecimiento a los hombros de Adrien.
Suspiró feliz.
De pronto, el movimiento en los arbustos llamó su atención. Giró a tiempo para ver una manchada cola desapareciendo bajo la casa.
—Tus amigos mapaches se están haciendo más atrevidos.— Señaló. —Lo siguiente que sabrás, es que se mudarán contigo y te pedirán el desayuno en la cama.— 'A menos que me adelante a ellos', agregó en su mente.
Adrien giró y la miró sorprendido.
—¡¿Viste uno?! El agente me dijo que había mapaches, pero no he podido ver ninguno hasta ahora.— Sacó sus llaves y abrió la puerta, manteniéndola abierta para que Marinette entrara.
Una vez dentro, Marinette miró alrededor con interés. Aquí estaba su oportunidad de aprender más sobre su intrigante vecino. Las cajas en todos lados era una clara señal de que Adrien aún no terminaba de desempacar, pero Marinette ya podía ver que no tenía mal gusto y como lo había pensado, todo estaba con bastante espacio y algunas barras, para ayudarlo con su vida diaria.
—Por favor, ponte cómoda,— Adrien dijo, pasándolo de largo y yendo por el pasillo. —Iré a abrir el vino.
Marinette se quedó de pie al lado del sofá rojo, muy nerviosa como para sentarse. Ahora que no seguiría sus juegos, no estaba segura de qué hacer. Normalmente, se abriría unos cuantos centímetros del escote y se recostaría seductoramente en el sofá. Pero ahora..., estaba caminando nerviosamente alrededor de la habitación, admirando la decoración. Estaba viendo algunos cuadros en las paredes cuando Adrien regresó.
—Aquí tienes,— dijo su vecino, extendiéndole a Marinette una copa de vino.
—Gracias.— Marinette tomó la copa y señaló hacia los cuadros. —¿Tomaste esas?
Adrien asintió mientras sorbía su vino.
—Sí. ¿Qué te parece?
Marinette fingió estudiar las fotos, pero sus ojos seguían yendo a la humedad en los labios de Adrien producto del vino. Su manual de juegos decía que debía fingir que Adrien tenía algo en su boca y entonces ella se lo quitaría con el pulgar.
Pero no.
Nada de eso esta noche. ¿Entonces qué debía hacer? ¿Hablar de arte toda la noche?
Dio un prolongado sorbo a su vino mientras volvía a ver las fotografías.
—Me gustan. Tienes buen ojo.
Adrien le sonrió cálidamente, sus ojos estaban brillando. Claramente estaba complacido con el halago.
—Gracias.
Marinette trató de pensar en algo que le haría ganarse otra de esas sonrisas.
—¿Eres fotógrafo también?
—¿Eh? No. A veces me gusta salir y alejarme de todo para documentar lo que la naturaleza me muestre. Es hermoso. Deberías venir a una caminata... bueno ruta conmigo algún día.
Eso era extraño.
Y por ello, Marinette estuvo aún más en shock al escuchar su propia voz.
—Eso suena divertido.
¡¿Qué?!
Miró enojada la foto del bosque frente a ella, segura que eso le había convencido de decir eso.
—¿Qué hay de mañana? Si estás libre, he estado queriendo hacerlo desde que llegué.
¿Mañana? ¿Eso significaba que su atractivo vecino quería que se quedara a dormir?
No era que Marinette fuera a dejarlo dormir.
¿Y lo de la caminata era para asustarla o era una cita? ¿O era que estaba invitándola a un paseo por la naturaleza como gesto de amigos?
El cerebro de Marinette no podía hacer rápidos cálculos, pero Adrien seguía esperando.
Marinette giró para preguntar más sobre esa salida, pero no notó cuán cerca estaba la silla de Adrien. Cuando golpeó su brazo, el vino rojo de la copa de su vecino se vertió sobre ellos.
—¡Oh cielos, lo siento tanto!— Marinette estaba sorprendida viendo el vino empapar la clara camisa de Adrien.
—No hay problema. Solo lo pondré en la lavadora.— Adrien alejó la húmeda prenda.
Por primera vez, Marinette estuvo muy avergonzada como para mirarlo apropiadamente. Se sentía..., torpe.
—¿Qué hay de ti?— Adrien preguntó, señalando la mancha ropa de Marinette, —¿Quieres que ponga a lavar también tu vestido? Puedo prestarte una camiseta y un pants mientras tu ropa se lava.
—No, no hay problema. Creo que me iré a casa y lidiaré las cosas ahí.— El espíritu de Marinette estaba roto.
Adrien la miró con preocupación y el ceño fruncido.
—Al menos déjame limpiarlo antes de que las manchas empeoren.— Insistió y rápidamente dejó la sala.
Marinette rascó las manchas en su vestido mientras esperaba a que Adrien regresara. Suspiró pensando en que esto se ganaba por no seguir su libro de reglas y por tratar de ser ella misma. Debería saberlo para ahora. Nunca terminaba bien ser ella.
Adrien regresó con una tela y un frasco de removedor de manchas. Tomó la mano de Marinette y la llevó al sofá.
—Ven, siéntate aquí un segundo mientras retiro lo peor.
Marinette se sentó, hundiéndose en el mullido sofá. Era muy cómodo, notó amargamente. El condenado sofá era perfecto para una ronda de besos.
Adrien se quedó frente a ella, dejando el removedor en la mesa de al lado. Hundió la tela en el agua y luego se dirigió al vestido de Marinette, frotando sobre las manchas.
La punta de la lengua de su vecino se asomaba entre sus bonitos labios mientras se concentraba en retirar la mancha, y Marinette no pudo evitar sentir una ola de excitación ante la vista.
Por ello, dejó vagar su mirada por la sala, tratando de leer los títulos de los libros para distraerse. Ya estaba lo avergonzada suficiente como para coquetear con Adrien cuando él solo estaba siendo amable.
Adrien dejó la tela húmeda sobre la mesa de vidrio.
—Ya está.
Marinette asintió aun incapaz de hace contacto visual.
Cálidas manos descansaron en las piernas de Marinette y lentamente se deslizaron hacia arriba, por sus brazos y sus hombros, curvando los dedos para mantenerla quieta. Y de pronto, suaves labios tocaron su garganta, subiendo de su cuello a su mentón.
—¿Q-qué haces?— estaba nerviosa cuando Adrien se inclinó más, rozando su caliente aliento contra la piel de Marinette, dejando que los escalofríos la recorrieran ante la sensación.
—Besarte. ¿Está bien eso?— los labios de Adrien se presionaron contra la comisura de la boca de Marinette, antes de retroceder un poco. —Me cansé de esperar a que tomes la iniciativa.
Los ojos llenos de shock de Marinette fueron hacia los verdes que estaban frente a ella.
—¡¿Lo sabías?! ¡¿Sabías lo que estaba haciendo?!
Adrien le sonrió, derritiéndola.
—No fuiste sutil. Y honestamente, yo tampoco. ¡Es decir, vamos! ¿Dejarte caer el vino encima y ofrecer lavar tu vestido? Es un viejo truco, ¿sabes? ¿Y luego, invitarte la última copa de la noche? Sin mencionar que prácticamente hice striptease frente a ti cuando cortaba el césped.
La boca de Marinette se abrió, incrédula.
¡¿Cómo no había notado todas esas señales?! ¡¿Señales?!
Era más como invitaciones abiertas.
Pero ahora no tuvo tiempo para pensarlo más, porque Adrien aprovechó que sus labios estaban abiertos y volvió a besarla.
Las astutas manos de Adrien se deslizaron por el cuerpo de Marinette, acariciando sus hombros, brazos, pechos, enviándole olas de placer.
Se sentía increíble...
Marinette no podía decidir si concentrarse en eso o en la magia que hacía la lengua de Adrien.
Sin embargo, de súbito Adrien estiró la mano hacia atrás y le apretó el trasero antes de recostarla sobre el sofá y con un poco de esfuerzo sentarse a su lado.
Estaban pecho contra pecho, ardiendo en donde sus cuerpos se rozaban. Se besaron con pasión, y Adrien no pudo evitar introducir agresivamente su lengua antes de devorar sus labios.
Esto era mejor de lo que Marinette había soñado. Y sus sueños habían sido jodidamente ardientes.
Marinette ardía, y la sensación era sobrecogedora. Recorrió sus manos por el pecho de Adrien y la bajó a su abdomen, trazando los dedos por cada músculo.
Adrien volvió a empujarla sobre el sofá, deslizando sus manos por las caderas de la chica, sintiéndola.
Entre hambrientos besos, Adrien jadeó.
—Desde el momento en que tu bonito trasero se presentó en mi puerta, he estado pensando en lo que te haría en cuanto tuviera oportunidad. Primero, quiero verte. Todo de ti. Luego, quiero probarte. Y después voy a tomarte tan fuerte que no podrás caminar bien en días. ¿Qué te parece?
—Uhh...— Marinette se sintió incoherente por la lujuria.
—Genial.— Adrien sonrió, inclinándose para morder el cuello de Marinette, lamiendo la suave piel justo sobre su pulso.
Y de pronto..., estornudó.
—Salud,— Marinette musitó, sus ojos estaban cerrados de deleite mientras serpenteaba sus codiciosos dedos por el borde de los pantalones de Adrien, quien volvió a estornudar.
Marinette abrió los ojos notando a Adrien alejándose de ella, con los ojos rojos y aguados.
—Dame un minuto,— Adrien retrocedió con dificultad hasta erguirse, frotándose los ojos antes de alejarse, sentarse de nuevo en su silla y desaparecer a la cocina.
¡¿Qué rayos?!
Marinette se sentó ahí con el corazón martilleándole. Su cuerpo estaba excitado, y ardiendo con necesidad. ¡Exigía respuestas por triplicado sobre por qué había sido dejada así!
Marinette se aclaró la garganta.
—¿Todo está bien?
Adrien regresó, aun frotándose los ojos.
—Lo siento. No sé qué sucede. Creo que estoy teniendo una reacción alérgica.
—¿Fue algo que comiste?
—Quizá, pero eso sería una reacción retardada.— Se detuvo frente a ella y volvió a acercar a Marinette. —Entonces, ¿dónde estábamos?
Volvieron a besarse y el calor empezó a crecer entre ellos. El cuerpo de Marinette perdonó la tardanza y volvió a acoplarse. Pero Adrien volvió a girar para estornudar.
Y ambos se congelaron.
Adrien bajó la cabeza por un momento y suspiró antes de mirar contrariado a Marinette.
—Odio decirlo, Marinette, pero creo que soy alérgico a ti.
—¡¿A mí?!
—Creo que..., creo que es tu perfume. Lo noté cuando pasé por ti. Mis ojos empezaron a arder.
—Oh.
Ambos se sentaron en silencio.
Marinette lamió sus labios, tratando de pensar en alguna solución que la regresara a seguir tocando a su vecino.
Pero..., parecía inapropiado sugerir ducharse en su primera cita.
¿Y si no era el perfume? Quedarse ahí solo complicaría las cosas.
Había muchas, muchas cosas que Marinette ansiaba hacer con su sexy vecino, pero matarlo con un ataque de alergia no era una de ellas.
Se sentaron en silencio, mirándose a los ojos. Ambos ansiando, sin aliento, excitados.
Marinette tenía que admitir que el ataque lucía mal. No iba a irse en unos minutos, eso era claro.
Los ojos de Adrien empezaron a llenarse de lágrimas y Marinette alzó la mano para secarlas cuando las vio bajar, pero solo ocasionó que Adrien estornudara otra vez.
Demasiado bueno para una prometedora cita.
Marinette suspiró.
—Debo irme. No te ayudará tenerme aquí.
Adrien asintió a regañadientes. Empezó a decir algo, pero se detuvo ante otro estornudo.
—Retomemos esto en otro momento, ¿ok?— Adrien logró decir.
—Claro,— Marinette dijo. Se sentía avergonzada pero sobre todo frustrada.
Se acercó para darle un beso de despedida, pero Adrien retrocedió alzando una mano. Sus ojos estaban algo hinchados.
—Ok..., bueno, supongo que ya me voy. Buenas noches.
Adrien ondeó la mano desde su sitio.
Marinette casi fue corriendo a su casa, recordando los enrojecidos e hinchados ojos de Adrien. Y solo quiso morir.
¿Cómo podría volver a verlo?
Continuará...
Regla número 1: Nunca hagas la pregunta de "¿Que cosa mala podría pasar? " o sus sinónimos :v porque OBVIAMENTE algo malo va a pasar xD Amo que a mi gusto, meeeedio sus personalidades son canónicas, me gusta trabajar con las personalidades originales, pero trato de siempre bajarles la intensidad (que siempre los uso adultos) entonces usar un personaje adulto con la personalidad de un niño de 14-15 años si esta un poquito (muy) raro :v (para mi) pero en fin~
Los dos están completamente loquitos :v y son biiiiiiien precoces jajajajaja
El capítulo que sigue es de mis favoritos y lo espero con ansias~
Besitos de murciélago para todos~
