Punto de vista de Emily


La arena y el agua salada junto a un amanecer me parece la combinación perfecta, son unos momentos que me transmiten una paz absoluta, en el que puedes olvidar todo lo vivido y simplemente disfrutar con los milagros de la naturaleza.

El sonido de las olas rompiendo justo enfrente de mí es lo más maravilloso que he escuchado nunca, me tumbo en la arena, siento como mis músculos se relajan y cierro los ojos para conciliar el sueño que aún no he sido capaz de conciliar.

Pero es inútil, porque la figura que observo corriendo por la orilla, salpicando pequeñas gotas de agua cuando sus pies pisan el suelo y cada vez está más cerca de mí, me tiene en vilo. Porque se supone que esto no debía ser así, nos juramos que la noche de la boda de JJ sería la última sin embargo fracasamos en el intento, porque después de dejarme sola en el aeropuerto y no dar señales por ahí, decidí embarcar con destino a Londres y semanas después él estaba allí con Penélope, rompimos la promesa.

He fracasado muchas veces en mi vida pero nunca llegará a un número tan elevado como lo he hecho con Derek Morgan. Promesas a mí misma durante años con que no se volvería a repetir pero bastaba una pequeña excusa, como un duro caso, una botella de alcohol o simplemente el miedo a las tormentas, para caer rendida a sus pies de nuevo.

Tener que compartir habitación con él me ha hecho saber que él tampoco durmió mucho, verle salir de la habitación a las cinco de la mañana, afirma mi teoría y verle apenas a las seis en punto corriendo es lo más maravilloso que he visto nunca, incluso mejor que el amanecer en la playa, en Tánger.

En cuanto se acerca a mí, la relajación que sentía se esfuma, mis músculos se vuelven tensos y mi actitud a la defensiva.

Pero su cuerpo sudoroso y su respiración acelerada están tan cerca… puedo ver cómo algunas gotas caen por su torso desnudo de color, perdiéndose finalmente en su pantalón y pese al cansancio nunca pierde esa gran sonrisa y mis deseos más salvajes emergen simplemente con su toque.

"Buenos días, princesa, ¿dormiste bien?" Su gesto me dice que sabe que no he dormido en absoluto pero simplemente sonrío y asiento.

Él se sienta al lado de mí, tan cerca que no cabe nada entre nosotros, ni siquiera el aire. Y coge mi mano, juega con mis dedos acariándolos.

"Emily, tenemos que hablar"

"Detesto esa frase" Suelta aire por la nariz formando una pequeña risa, pero pronto cambia.

"Yo…"

"Tú nada, se acabó eso de robarme besos ¿me entiendes? Porque luego no puedo dormir pensando en tu mujer y tu hijo… Yo no quiero esto"

"Yo soy el primero que no quiere, pero cuando te miro y te tengo tan cerca hay algo que me dice 'Lánzate' y no puedo resistirme"

"Tendrás que hacerlo, Derek, tenemos que cumplir con nuestra promesa"

"Esa promesa está rota desde que nos vimos en Londres"

"Pues esta vez no se romperá" Sin darle tiempo a responder me levanto y sacudo la poca arena que ha quedado en mi cuerpo, me preparo un café y me dirijo a mi guarida particular, no es agradable como la de García sino que contiene pizarras enteras con mis pecados y de los que consideraba amigos.

Me apoyo en la mesa y observo las fotos de las víctimas, pocas coincidencias hay entre ellos, lo único en común es el estatus social, poder político y económico. Toda la información que es posesión de la Interpol la he conseguido a través de Mark, a quien llamé después de JJ y me consiguió esta casa a un precio bastante bajo, aunque teniendo en cuenta los muebles que tiene, las paredes sucias, alguna marca de gotera en el techo… es razonable.

"¡Jefa!" grita el hombre que está bajando las escaleras alegremente y con los brazos abiertos.

"¡Te he dicho que no me llames 'jefa', ya no hace falta!"

"Veo que has hablado con tu amiguito, esta vez no me ha dado un puñetazo de recibimiento" Alzó las cejas y pongo una sonrisa divertida. "¿La casa está a tu gusto?"

"Sí… teniendo en cuenta que soy una delincuente a la fuga es incluso mejor que lo que se ve en las películas. Gracias"

"No digas eso, demostraremos la verdad, tú, yo y el guaperas de la playa"

"Te aconsejo que no caigas en sus encantos" Mark y yo estamos riéndonos cuando llega Derek con un gesto serio, ese gesto lo ha estado haciendo durante años cuando yo hablaba con los detectives y agentes que nos encontrábamos en nuestro camino cuando trabajaba en la UAC.

A ese gesto nunca le puse buena cara pero por dentro mi cuerpo ardía en la felicidad de que él me sentía como suya. Esta vez no es diferente.

Mark le cede la mano en forma de saludo y Derek la aprieta con bastante fuerza y empiezo a pensar que estoy rodeada de demasiada testosterona, la pelea por quién será el macho alfa no ha hecho nada más que comenzar

"Todo olvidado, Derek" Dice Mark con una sonrisa

"Sí…" Él no contesta muy convencido pero al menos, ahora, reina la paz

"¿Has traído lo que te pedí?"

"Por supuesto" Él abre la mochila que traía con él. Y Derek se acerca más a mí para ver. Mark saca un montón de tarjetas. "Este es el carné de identidad, el pasaporte, tarjeta sanitaria, tarjeta de crédito, cuenta bancaria, y las escrituras de este desastre de casa" Derek llega antes a coger las tarjetas y me mira, el arde en el enfado

"¡¿Lauren Reynolds?! ¿No te acuerdas de lo que sufrimos con esta mierda de nombre? ¡Joder, Emily!" Le cojo las tarjetas de su propia mano con demasiada brusquedad.

"Estoy sufriendo también con mi propio nombre, es simplemente una identidad, yo soy la misma" Digo golpeando continuamente mi pecho, tras quedárme a centímetros de él y resoplar con furia decido enseñarle lo que años atrás Mark y yo descubrimos. Para lo que verdaderamente estamos aquí, escondidos, los tres.

"Es una organización, el modus operandi coincide en la mayoría de los asesinatos, en diferentes países"

"Podría ser un asesino internacional, Clyde y Catherine eran los culpables"

"Sí, Derek, pero todas las muertes han supuesto el ascenso de otras personas, acabar con algún que otro escándalo político o cosas así" No le veo muy convencido pero finalmente asiente, trabajar con él ha sido algo que he extrañado demasiado. "Y además están las impunidades firmadas, tiene que haber varias personas encargadas no solo ellos dos"

"Y… ¿crees que podremos sólo nosotros tres?" Dice Mark con un tono algo incrédulo.

"Somos los cuatro fantásticos" Respondo

"¿Cuatro?" Derek parece burlarse de mis matemáticas

"Puede que haya convencido a una cierta rubia de Quantico para que nos ayude" Muerdo la manzana de mi desayuno y sonrío satisfecha ya que ellos se han quedado con la boca abierta. Sí, cuatro contra un número elevado de personas distribuídas por todo el mundo. Pero la unión hace la fuerza.

"Muy bien leamos los informes y después discutimos a ver qué es lo que pensamos ¿estáis de acuerdo?"

"Sí, jefa"

Cuando llevo más de tres folios levanto la cabeza del papel y veo que Derek no para de mirarme, comienzo a ruborizarme al saber que me observa pero su cara es inexpresiva, mueve los ojos entre el informe y yo, es como si estuviera librando una batalla interior, como si tuviera la necesidad de contar algo.

Cierra la carpeta y yo vuelvo rápidamente la vista al folio para intentar disimular y me coje la mano inclinándose sobre la mesa para hablarme.

"Tengo que decirte algo" Su rostro está bastante pálido y su gesto es preocupante, nunca le había visto así. "En privado" Susurra

"Derek, si tiene que ver con el caso dilo ya, si no puede esperar" Exijo rotundamente

"Es que es algo muy chocante que creo que es mejor que sepas a solas" Se le escapa una sonrisa de medio lado que me mata y noto que sigue jugando con mis dedos. Finalmente niego con la cabeza y rio

"Emily, yo no debería ser la persona que deba contártelo, y sé que va a ser complicado de entender pero…" Mi sonrisa se fue eliminando poco a poco, no le estaba resultando nada fácil contar lo que quería decir, él estaba muy serio más de lo que nunca recuerdo y sudando, mucho, demasiado, yo culpaba al calor pero parece que es otro el causante

"Debería decirte esto en otras circunstancias, en otro momento y no tan forzado" Me estoy empezando a poner nerviosa hay tantas cosas que están cruzando por mi mente que pueden ser. Él traga saliva y lame sus labios "Emily, tu padre es… es el embajador, Antoine Marec" No se escucha ni una mosca hasta que suelto una carcajada.

"Qué estás diciendo… la perfecta Elizabeth Prentiss engañando a su marido, ¡venga ya!" Pero al ver que el rostro de Derek sigue siendo el de un hombre preocupado y angustiado empiezo a creer que es verdad. Rápidamente mi actitud cambia, retiro a una velocidad relámpago mi mano de la mano de Derek y doy una patada a la silla haciéndola caer "¡¿Por qué?!" Grito, esto debe ser un sueño. Sí, debe ser eso. Sin embargo, pronto siento las fuertes manos de Mark sobre mis hombros y Derek está delante de mí.

"Sí, princesa, grita, rompe cosas, desahógate, entiendo lo difícil que debe ser esto"

"¿Entiendes? ¿Qué entiendes? ¡Derek, que he crecido creyendo que mi padre era un monstruo y aguantando sus desprecios y ni quiera es mi padre! ¿Cómo lo vas a entender?" Siento como mi vista se va nublando y mis piernas están temblando, al igual que todo mi cuerpo, mi respiración está tremendamente acelerada y estoy llorando y a la vez estoy gritando.

Derek me sujeta por mis mejillas y aprovecha para acariciarlas "La autopsia de Catherine reveló que teníais un ADN similar, ella era hija de Antoine, ella era tu media hermana" Mis piernas fallan pero los dos hombres que me acompañan reaccionan a tiempo para cogerme.

"Emily ¡respira!" Dice Mark que me abanica con una carpeta.

"¡Haz esto conmigo! Respira y suelta el aire, repítelo varias veces" él lo hace conmigo y me guía con su mano y su voz.

"Mark, en una bolsa que contiene un montón de medicamentos, busca unos ansiolíticos ¡rápido!" Cuando gira su cuerpo para mirarme, lo abrazo con fuerza, cerrando mis puños creando arrugas en su camisa y amortiguando mis sollozos en su pecho.

"¿Por qué, Derek?" Es lo único que puedo articular mientras siento que su camisa se está manchando con mis lágrimas.

"Calma princesa… yo estoy aquí contigo" Sus manos haciendo círculos en mi espalda me ayudan a recuperar el ritmo de mi respiración.

"¿Es esto?" Escucho decir a Mark y siento como Derek asiente, no le dejo que se separe ni un sólo segundo de mí. Entonces siento cómo coloca sus manos en mis muslos y me levanta fácilmente, yo me aferro a él hasta que me deja tumbada en la cama.

"Tómate esto" Mark me da una pastilla y un vaso de agua, mientras Derek me acaricia el pelo. Mark sale de la habitación, se le notaba la preocupación por el temblor en su voz.

"Siento que te tengas que haber enterado así" Derek seguía acariciándome el pelo y le cojo por la muñeca

"No es tu culpa, además era fundamental para entender todo esto" Él asiente y apoya la barbilla contra el colchón "Derek" Le susurro y me acomodo para verle mejor "Bésame… por favor" Él me dedica una sonrisa tímida y se inclina hacia mí para rozar mis labios, ¡Dios! Necesito sentirme querida… abro la boca para ayudarle a profundizar el beso y cuando nuestras lenguas juegan a la par, el dolor que siento es equiparable a la felicidad que experimento al volver a besarlo. Todos los besos con él son tan diferentes en sí que es como besar a diferentes personas, pero cuando siento su aroma y sus manos bailando por mi cuello y mis caderas es como volver a experimentar por primera vez en el amor, haciéndome sentir una completa novata. Sin darme cuenta mis lágrimas caían haciendo que él se separe de mí y mirándome con cariño, cepilla mis lágrimas fuera y yo paso mi lengua por mis labios para seguir saboreando a Derek.

"Quédate conmigo" Susurro haciendo que su brazo rodee mi cintura

"No cabemos los dos en esta cama" Se ríe entre dientes y yo sigo tirando de su brazo hasta que cede a mis súplicas. Me arropa y me da un beso en la frente, se acurruca junto a mí y sus brazos me rodean fuertemente, me siento más protegida que nunca y apoyo mi cabeza en su pecho. Él entrelaza sus dedos con los míos y voy cayendo en un profundo sueño gracias a los ansiolíticos y mi particular tratamiento: los brazos de Derek Morgan.

"Prométeme que vas a estar cuando me despierte" Digo cerrando los ojos

"No me voy a ninguna parte, princesa"


Punto de vista de Derek

Cuando la respiración de Emily está a un ritmo constante y sumida en un sueño profundo salgo de la cama, pero antes beso la frente de Emily. Salgo de la habitación y veo a Mark sentado en el sillón, está leyendo la carpeta que traje de Quantico, la que redactamos todos y cada uno del equipo.

Él me mira por encima de la carpeta.

"¿Quién estaría interesado en los informes del caso para robarlos de tu despacho?"

"Cualquiera" Él se levanta bruscamente del sillón tirando al suelo la carpeta y se dirige como un relámpago al sótano y yo le sigo, está mirando el mapa y apuntando en un cuaderno.

"Se han producido asesinatos en Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, Bélgica y España. Las autoridades de esos países están colaborando activamente con nosotros. En Estados Unidos aún no se ha producido ninguno y vosotros estáis colaborando…"

"¿A dónde quieres llegar?"

"Va a producirse un asesinato en Estados Unidos… pero ¿quién puede ser?" Nombres de personas de alto nivel pasan por mi cabeza, podría ser cualquiera, sin embargo caigo en alguien que ha pisado recientemente los Estados Unidos. Y parece que Mark y yo llegamos a la misma conclusión al mismo tiempo

"La Embajadora Prentiss "