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Title: To Know You
Ship: Adrinette y otras bonitas que se van uniendo.
Genre:AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count:50,100
Word Count per Chapter: 1600
Rating: NC-17
Chapters: 3/11
Beta: noestribar
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: El diablo by Fobia
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Marinette limpió el vapor del espejo y miró su reflejo. El rostro mirándola estaba decaído. Era difícil creer que no hace mucho había estado de pie ahí mismo, tarareando feliz por su cita con Adrien.
Menudo desastre.
Marinette aún estaba peleando por entender cómo es que todo había salido mal tan rápido.
Un momento estaba donde quería estar – con los suaves labios de Adrien en su piel y su cuerpo restregándose contra el suyo en el sofá – y al siguiente estaba dejando esa casa y yendo hacia la suya, humillada.
Su bonita botella de perfume estaba ahí mirándola desde su inmaculado lugar. Marinette mentalmente la golpeó con el puño.
—¡¿Cómo pudiste traicionarme así?!— reprochó. —Eras mi amuleto.— Movió la cabeza y terminó de secar su cabello con la toalla. Bueno, al menos ya estaba limpia ahora. Pero ya era tarde como para iniciar algo. No tenía el valor para ir y tocar la puerta de Adrien, y decirle, 'Hey, sigamos desde donde nos quedamos...' además, de ninguna manera su vecino se habría recuperado ya de su ataque de alergia.
Marinette le envió un mensaje a Luka y le dijo todo lo que había pasado, y su amigo trató de consolarla.
[Bueno, al menos ya sabes que es hetero.]
Marinette ladeó la cabeza.
Buen punto.
[Cierto. Y quiere hacer muchas cosas conmigo... Tendremos que hacerlo sentados? Ya sabes, por lo de su silla y eso... ]
[Cállate. Es mucha información para mí.]
[ Nah!]
[Suena como que la mayor parte de todo salió bien.]
Marinette le envió otro mensaje de un emoji junto a una cruz.
Luka respondió con una carita sonriente.
[Es solo un paso atrás. Estoy seguro que para mañana estará bien.]
Marinette lanzó su celular al counter, suspirando. Esperaba que Luka tuviera razón.
Miró refunfuñando por la ventana hacia la otra casa, preguntándose qué pensaba Adrien de todo esto. Las luces brillaron desde una sola ventana en el segundo piso. Marinette sabía por visitas previas a la casa que ese era el baño principal. Adrien quizá estaba ahí quitándose cada rastro de ella de su perfecto cuerpo, con el agua deslizándose por su pecho, su vientre, sus muslos...
Suspiró otra vez. Imaginar a un desnudo Adrien no estaba calmando su arrepentimiento. Ella debería estar en esa ducha con Adrien, ayudándole a asearse... todo.
Mientras miraba con anhelo frustrado la ventana de su vecino, un movimiento en el porche llamó su atención. Un peludo y gris animal estaba saliendo por ahí.
¡Era ese mapache otra vez!
Marinette no entendía cómo es que Adrien nunca había visto uno, si siempre estaban por ahí.
Debería tomar una foto para enseñárselo a Adrien.
Y entonces sus ojos se abrieron grandes.
¡Sí! Absolutamente debía tomar una foto.
Eso le daría una legítima razón para ir con Adrien mañana – ya sin usar ese traidor perfume. Y quizá si jugaba bien sus cartas, terminarían sobre ese bonito sofá rojo.
Emocionada por tener un plan otra vez, Marinette tomó su celular y enfocó la cámara a la criatura en el porche. Pero entre la ventana y la oscuridad, Marinette no podía tomar bien la foto.
Rayos.
Dejando su cama, Marinette se colocó una blusa y shorts. No se molestó en ponerse los zapatos y salió como estaba hacia la casa de Adrien, con la cámara lista.
¿El mapache aún estaba ahí?
Marinette revisó el jardín.
Buscó, buscó... ¡Y ahí estaba!
Podía ver el gris trasero merodeando la esquina hacia la parte posterior de la casa.
—Ya te tengo, manchitas.— Marinette musitó en voz baja y rápidamente tomó la foto.
Pero al revisar la galería, Marinette frunció el ceño. No era buena esa foto – solo mostraba alguna mancha gris que bien podía ser cualquier cosa: un animal, un alien o quién sabe qué. Necesitaba una luz mejor, y también estar más cerca.
Marinette colocó el flash y se acercó más a la casa, tratando de no asustar al mapache para tener una buena foto. Se inclinó mientras se acercaba a la esquina de la casa, preparándose para entrar entre los oscuros arbustos del jardín.
El dedo de Marinette se ubicó sobre la pantalla mientras rodeaba la esquina, lista para tomar la foto ante la primera aparición de manchas. Pero no había nada ahí.
Movió la cabeza rápidamente de lado a lado, buscando alguna señal del pequeño animal.
Nada.
¿Cómo es que ese animalito podía moverse tan rápido?
Marinette se irguió y se quedó quieta cuando notó la ligera luz saliendo desde la ventana a su lado. Sin pensarlo, Marinette miró hacia el interior. Su mentón se cayó ante lo que vio.
Adrien estaba ahí, en la cocina, su atractiva figura estaba siendo iluminada por la luz del fridge. No estaba usando nada más que unos bóxers negros, haciendo que Marinette babeara.
Su atractivo vecino estaba fresco por la ducha, el cabello aun lo tenía húmedo y su piel brillaba con la escasa luz. Su cabeza estaba ladeada, mostrando el contorno de su elegante garganta mientras bebía el jugo directamente de la caja.
Marinette chasqueó la lengua mentalmente ante el mal hábito, pero decidió no contarlo en su contra, ya que este hombre tenía muchos lados positivos.
Marinette sabía que estaba mal seguir viendo. Se dijo a sí misma que girara, pero estaba hipnotizada y congelada ahí. Casi a regañadientes, vio a Adrien colocando la caja en el fridge y lamiendo sus labios. Giró ligeramente, y Marinette tuvo una muy buena vista del torso de Adrien.
La vista frontal de Adrien era...
Dios, ten piedad...
La menor tragó la saliva que se llenó en su boca y apretó el celular mientras disfrutaba la vista.
Click.
La luz iluminó la cocina por un momento y luego se desvaneció.
El flash.
El flash de la cámara.
Adrien giró la cabeza hacia la luz, asustado. Sus ojos verdes encontraron los de Marinette a través de la ventana, ambos se congelaron al verse. La boca de Adrien se abrió de shock, y Marinette de súbito se dio cuenta que esta situación debía dejarla muy, muy, pero muy mal parada.
¿Qué más podría pensar uno si veía a su vecina asomándose por la ventana de noche y con una cámara en la mano? Esto estaba mal. Muy mal.
Frenéticamente, Marinette movió la cabeza y ondeó las manos en señal de negación.
—¡No, no, no!— vocalizó, esperando que Adrien pudiera entenderle. —¡No es lo que crees!
Su agitación provocó que su dedo apretara el disparador de su celular.
La segunda ola de luz los sacó de su shock.
Adrien le dio una mirada de reproche a Marinette y movió la cabeza. La expresión del mayor fue casi de decepción. Estiró la mano, cerró la puerta del fridge, y se fue, aun moviendo la cabeza.
Fuera de la ventana, Marinette estaba pasmada, su mente era un lío de emociones: horror, desesperación, pánico, culpa.
¡¿Cómo es que esto pasó?! ¡¿Por qué las cosas con Adrien siempre salían mal?! Quizá estaba maldita. ¿Quién sabía de voodoo por aquí?
Debería empezar a revisar. Mañana. Pero ahora mismo desesperadamente necesitaba conseguir una foto de ese mapache. Sin esa foto, no habría forma de probar que ella no estaba ahí por alguna cosa pervertida.
La menor pasó la siguiente hora caminando por el jardín y mirando bajo la casa, tratando de encontrar a su pequeño némesis. Pero ahora..., el animalito seguía escondido.
Cansada y triste, Marinette por fin se rindió y regresó a su casa, evitando trastabillar con el rociador.
'¡Ha! No esta vez', pensó mirándolo.
Aun así, su corazón se sentía adolorido.
••
A la mañana siguiente, Marinette abrió los ojos y se quedó en la cama mientras la luz del sol bailaba en el techo.
Un ligero frunce adornaba su frente mientras trataba de recordar por qué sentía esta tenebrosa sensación. Y entonces los sucesos de la noche anterior llegaron a su mente a color y a detalle.
Gruñó, colocándose la almohada sobre el rostro, avergonzada.
Oh cielos... ¿Qué iba a hacer?
Adrien debe pensar que ella era la pervertida más grande del planeta.
Aun cuando no quería volver a dejar la salvedad de su cama, Marinette sabía que tenía que explicarle. De alguna forma, tenía que resarcir el daño de anoche.
¡Las cosas habían estado tan bien!
Su atractivo vecino había estado secretamente sintiendo lujuria por ella, a pesar de que Marinette no había notado nada.
¿Quizá si le explicaba lo que había pasado...?
Se inclinó y tomó su celular de la mesa de noche. Revisó las fotos hasta que encontró al mapache. Era claro que algún tipo de criatura estaba ahí. Debería mostrarle esto a Adrien para explicar por qué había estado fuera de su casa.
Marinette pensó en el flash liberándose en la ventana de la cocina..., no habría, de casualidad, capturado la desnudez de Adrien, ¿verdad?
Dudó por un momento, pero pronto, su pulgar se movió, muriendo por revisar aun sabiendo que estaba mal. Además, no era como que había tomado la foto adrede, y tampoco iba a quedársela. Así que, ¿dónde estaba el daño en ver una última vez toda esa deliciosa piel desnuda antes de borrar la foto?
Pasó el pulgar por la pantalla, revisando las fotos. Con el ceño fruncido trató de entender lo que veía. Segundos después, lanzó el celular por la habitación y jaló los cobertores hasta su cabeza.
'Ni siquiera puedo joder bien las cosas', Marinette pensó con tristeza.
La foto no mostraba nada más que un brillo de algo movido – y el rostro en shock de Marinette se reflejaba en la ventana.
••
Una impecable Marinette estuvo de pie frente a la puerta de Adrien una hora después. Su botella de perfume ya estaba descansando en paz en la basura, y Marinette se aseguró que cada producto de belleza que usó hoy no tuviera nada de lo que tenía ese condenado perfume.
No iba a jugársela.
Después de esperar unos segundos, nadie abrió.
Marinette volvió a tocar, pero ahora estaba nerviosa e insegura. ¿Y si Adrien ya no quería volver a verla?
Después de lo que se sintieron años, la puerta se abrió. Adrien estaba ahí con una camiseta negra y sus jeans. Tan atractivo como siempre, pero algo cansado. No parecía feliz de ver a Marinette.
—Hey,— Marinette dijo, alzando la mano.
Adrien asintió brevemente.
—Hey.
Miró interrogante al tenso chico. Obviamente no iba a ponérselo fácil.
Marinette respiró hondo y empezó a hablar.
—Escucha, lamento lo de anoche..., de verdad que sí. Pero no es lo que piensas.
Adrien arqueó la ceja y aunque la miró escéptico, no discutió con ella.
Eso era alentador.
—No es así.— Marinette siguió, —Estaba lista para dormir y vi a ese mapache otra vez y pensé que podría tomar una foto para ti. ¿Recuerdas que me dijiste que no habías visto uno?
La expresión de Adrien aún era de cautela, pero aun así asintió, dispuesto a escuchar. Así que Marinette siguió.
—Mira...— Marinette sacó su celular y buscó las imágenes del mapache antes de sostener el dispositivo para que Adrien pudiera verlo. —¿Lo ves? Es la cola del mapache.
Adrien miró la foto con el ceño fruncido. Cuando por fin habló, su tono fue incrédulo.
—Eso no me parece un mapache.
—¡Pero lo es!— Marinette relató animada cómo es que siguió al mapache. —Y luego giré y ahí estabas... desnudo y eso, y... ok, sí te miré, lo admito. Es decir, ¿cómo no hacerlo? Eres atractivo. Pero fue un accidente. Por favor, créeme. Estaba persiguiendo al mapache, no... no...— Marinette trastabilló con las palabras hasta detenerse ya que tarde se dio cuenta a dónde iba esa oración.
Adrien estaba ahí con los brazos cruzados, aun en guardia, pero había un brillo en sus ojos.
—Entonces dices que no eres una mirona, ¿cierto?
—¡Sí! Es decir, no, no soy una pervertida. Creo en desnudar a las personas de la manera habitual.
—¿Cómo así?
Marinette pensó en decir algo coqueto y travieso, pero luego dudó. Sentía que no estaba 100% perdonada por lo de anoche, así que no quería arriesgar nada.
—Quizá lo sepas algún día.— Dijo.
El silencio cayó. Ella y Adrien se miraron mientras la incomodidad crecía. Marinette sintió que dependía de ella salvar las cosas. En caso de que no fuera tan tarde.
Respiró profundo.
Solo había una cosa por hacer. Era hora de hacer el último sacrificio.
—Uhm, anoche mencionaste sobre ir a una caminata o bueno recorrido hoy. Me gustaría ir, si aún quieres ir.—Contuvo el aliento y mentalmente cruzó los dedos cuando Adrien la miró pensando. Su vecino dudó, mirando por encima de su hombro hacia el interior de su casa por un momento. Parecía que estaba pensándolo.
Y después de una prolongada pausa, habló.
—Ok. Eso suena bien. Pero hay algo que debo decirte...
Por dentro, Marinette estaba bailando de emoción.
¡La esperanza estaba viva!
La ironía de estar feliz por estar en la naturaleza no era una pérdida para ella, pero logró responder con calma.
—¿Ah sí? ¿Qué es?
Adrien empezó a decir algo, pero la puerta de súbito se abrió más, revelando la figura de Chloé, bebiendo de una copa de champagne mientras sus ojos barrían a Marinette como si fuera un bicho raro que no quería cerca.
Aun así, le sonrió con hipocresía.
—Hey, hola. ¿Qué es eso de una caminata?
Continuará...
Besitos de murciélago para todos
