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Title: To Know You
Ship: Adrinette y otras bonitas que se van uniendo.
Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count: 50,100
Word Count per Chapter: 1700
Rating: NC-17
Chapters: 6/11
Beta: noestribar
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: See tinh - hoang thuy linh
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Marinette caminó por el bosque, golpeándose con una rama, cada planta que aparecía trataba de tocarla.
Naturaleza tenía de todo: grandes árboles, insectos revoloteando entre las flores, y el sol brillando sobre las hojas verdes. Era como caminar a través de un documental. Y Marinette odiaba todo de ello.
Se preguntó con tristeza: ¿Cómo había llegado a esto? ¿Qué había hecho mal?
Miró hacia adelante y vio al hombre de sus sueños ayudando a Chloé a cruzar sobre un árbol caído –aun con todo y silla de ruedas–. Ella estaba pegada a Adrien, usando su oportunidad para deslizar un brazo alrededor del cuello del chico y tocando su brazo cada que podía.
—¡Gracias! No pensé que esto de las caminatas fuera tan..., físico. No me sorprende que estés en buena forma.— Comentó apretándole el bícep.
Marinette resopló ante las tácticas tontas. Gracias a Dios ella ya había dejado eso desde hace..., como 16 horas.
Pero su emoción por aquel logro rápidamente la dejó y se convirtió en depresión. Aquí estaba, cargando un pesado cooler sola, mientras su rival estaba tocando a Adrien.
Adrien se zafó del agarre de Chloé con una mirada de diversión exasperada, pero seguía ayudándola.
Marinette suspiró.
Ok, quizá Adrien no sentía atracción por Chloé, pero eso no significaba que la indicada fuera yo.
La infeliz chica suspiró otra vez. Adrien pensaba que Marinette era una pervertida, y ella no estaba segura de cómo enmendar eso. Deseaba poder enviarle algún mensaje a Luka pidiéndole ideas, pero ahí no había recepción.
Mientras caminaba, el cooler golpeaba sus piernas con cada paso, por ello tenía problemas para verle el lado brillante a la situación. Al menos Adrien estaba dándole una segunda oportunidad, ¿verdad? Por un horrible momento esta mañana, cuando Chloé se plantó en la puerta con una sonrisa, ella pensó que todo se había terminado, y su corazón se hundió cuando Adrien explicó.
Con una mirada incómoda, su vecino había pasado una mano por su cabello.
—Eso era lo que estaba tratando de decirte. Chloé llegó esta mañana para darme un set de dulces de bienvenida. Es tradición local, según supe.
Chloé asintió, colocando una mano sobre su corazón.
—Imagina lo mortificada que estaba cuando supe que este encantador hombre no recibió uno. Fue ridículo, totalmente ridículo. ¡Por ello, tuve que venir y arreglar el problema! Estoy segura que entiendes.— Le sonrió a Marinette.
¡Oh, por favor! ¡TÚ eres ridícula, totalmente ridícula!
Marinette estuvo a nada de virar los ojos. No había tal tradición. Chloé nunca daba nada gratis. Y era obvio lo que ella quería para reciprocar los dulces. Sus ojos estaban fijos en los labios de Adrien mientras él le hablaba a Marinette sobre una caminata.
Cuando ella se dio cuenta que su presa estaba por escapar al bosque por un día, no tuvo reparo en invitarse.
—¡Amo las caminatas! Se siente tan bien estar en contacto con la naturaleza, donde todo es tan... ¡Natural!
Adrien la miró con duda debido a su ropa.
—No estoy seguro que esa ropa sea ideal para una caminata.
Chloé había reído y golpeado juguetonamente el brazo de Adrien.
—¡Amo a los hombres con sentido del humor! Claro que debo cambiarme. No vivo lejos, así que iré y me pondré algo acorde.
Y fue entonces que cada quien fue a prepararse.
Marinette regresó a casa determinada a tener a Adrien con ella todo el tiempo posible, con o sin Chloé Yendo a la cocina, subió sus mangas y preparó un rápido almuerzo para el posible picnic. Acababa de recordar que Adrien aún no había probado algo hecho por ella. Lo que sea que Chloé le haya dado no podía compararse con la comida de Marinette. Llenó todo un cooler, imaginándose alimentando a Adrien con fresas..., después de hacer que Chloé se perdiera o se la comiera un oso.
Pero aquí estaban... a kilómetros de la civilización. El cooler estaba golpeando directamente en el cardenal de Marinette, y Chloé seguía sin perderse — tal como ella quería. Y lo que era peor...el camino estaba empezando a irse hacia arriba. En un alarmante ángulo.
—¡¿Subiremos a la montaña?!— Marinette preguntó sospechosamente. Ella no había accedido a eso. Caminar tanto ya era suficiente.
Adrien la miró con una cálida sonrisa desde su silla especial para subir.
—Apenas se le puede considerar montaña. Pero hay un mirador en la cima. Puede ser un buen lugar para descansar y disfrutar de tu picnic.
Chloé miró enojada a Marinette por encima de su hombro.
—Sí, ya puedo imaginar lo gourmet que preparaste para nosotros.
Marinette la miró enojada mientras iba tras ellos.
¿Dónde estaba el oso loco cuando uno lo necesitaba? ¿O siquiera un mapache rabioso? ¿Una ardilla quizá?
Marinette se conformaría con ello.
Aunque considerando su reciente mala suerte, quizá ella sería la mordida.
Soltó el aire, secándose el sudor de la frente con el borde de mantel que había llevado. El camino no era tan malo..., lo malo era empezar a subirlo.
Marinette se mantenía en buena forma, pero..., ¿cuánto más faltaba para llegar a ese tonto mirador? A juzgar por el problema que estaba teniendo para respirar, debían estar muy arriba; donde el oxígeno llegaba con dificultad.
Al menos la vista era buena.
Había toda una hilera de árboles y un bonito claro. El suelo estaba cubierto de césped y las flores se mecían con el viento. En el extremo más alejado de la pequeña pradera, había una mesa de madera para picnic, y más allá de eso, podía ver todo el valle.
—Aquí estamos,— Adrien dijo. —Miren esto..., es una hermosa vista. —Sonrió feliz, extendiendo los brazos en un exuberante gesto. Marinette y Chloé estaban de pie a cada lado, mirando sin mucho ánimo la vista, antes de mirarse a los ojos.
Por única vez, parecían estar en la misma página.
Marinette se recuperó primero. ¡Aquí estaba su momento de brillar! Extendió el mantel sobre la mesa y empezó a sacar las cosas del cooler. En minutos, tuvo todo listo.
—¡A comer!
Adrien fue el primero en ir viendo todo con los ojos bien abiertos.
—¡Wow! Se ve delicioso. ¡¿Cómo lo hiciste tan rápido?!
—Bueno, cocino para vivir.— Marinette le recordó con una sonrisa modesta.
—Luce tan hermoso que siento que estaría mal arruinarlo.— Adrien dijo, señalando el plato de vegetales con forma de aves y flores.
—Sí, sí, muy bonito.— Resopló Chloé —Pero el sabor es lo que cuenta.
Marinette le sonrió — si había algo en el mundo en lo que tuviera confianza, era en su comida.
—Bueno, estoy segura que mi comida no puede compararse con los dulces que tus empleados hicieron esta mañana.— Dijo. —Pero estoy segura que está bien para un simple picnic.
Chloé pilló el énfasis y la miró agriamente.
—Oh cielos...— Adrien exclamó, interrumpiéndolas. Sus ojos estaban cerrados, con una mirada feliz en su rostro. —Esta es la mejor ensalada de papa que he probado en mi vida.
—Me alegra que te guste.— Marinette dijo. Colocó la cuchara en otro plato y se lo dio a Chloé —Ten, tú también deberías comer.
Marinette pasó la siguiente media hora estando feliz. Adrien estaba soltando comentarios entre mordidas. Chloé estaba en silencio con una sonrisa falsa en los labios — aun cuando terminó todo lo que había en su cuarto o quinto plato, Marinette había perdido la cuenta.
Pronto, el almuerzo terminó y empezó a guardar todo con ayuda de Adrien. Ahora estaba mucho más ligero, gracias a Dios.
Chloé miró a todos lados, como si buscara algo.
—¿Qué buscas?— Marinette preguntó, curiosa. Ella y Adrien la miraron contrariados.
Sus mejillas se pusieron rojas.
—Bueno..., estaba preguntándome si había algún sanitario por algún lado...
Adrien movió la cabeza.
—No lo creo. Pero prometo que nos quedaremos aquí así podrás tener toda la privacidad que necesites.
—Qué caballeroso. Entonces, discúlpenme. Ya regreso.— Cruzó el claro y desapareció en el bosque.
Marinette y Adrien estaban a solas. Adrien se puso de pie y tomó el mantel de la mesa.
—Vamos,— dijo, yendo al borde del mirador. Extendió la tela sobre el césped, bajó de su silla con un poco de problas y se recostó ahí.
Cuidadosamente, Marinette se sentó a su lado.
Miró hacia todo lo que había debajo, notando que en verdad todo ahí era hermoso.
—Gracias.
Marinette estuvo sorprendida por lo que dijo. Así que giró y miró al chico recostado a su lado.
Adrien estaba recargando la cabeza en un brazo mientras la miraba.
—¿Por qué?— Marinette preguntó.
—Por ser amable hoy.— Adrien le sonrió. —Es obvio que tú y Chloé no se llevan bien, pero no has dicho nada para hacerla sentir mal. Aun después de que ella se invitó sola.
—Quizá no he dicho nada en voz alta.— Dijo Marinette. —Pero tranquilo, he pensado mucho.
Adrien rió.
—Apuesto que sí. Aun así, se suponía que esta era nuestra cita. No pediste a una violinista, pero la dejaste meterse en nuestros planes sin quejarte, así que..., gracias.
Le sonrieron al otro y Marinette sintió una ola cálida en las palabras de Adrien. Quizá podría arreglar las cosas entre ellos después de todo. Se recostó al lado de Adrien en la tela, recargando su cabeza en su brazo con los rostros muy cerca del otro. A tientas, estiró su otra mano y la cerró alrededor de la de Adrien, sintiendo que el corazón le latía como loco mientras esperaba que su vecino la apartara.
En lugar de eso, Adrien deslizó sus dedos entre los de Marinette, juntando sus manos. Se quedaron ahí por un momento, sosteniéndose de las manos y sonriéndole al otro bajo el sol. La felicidad fluyó dentro del pecho de Marinette. Por primera vez, vio un futuro para ella y para Adrien. Algo más allá de seducción y citas. Un futuro de verdad, en donde tenía alguien que la entendía y cuidaba de ella. Alguien por quien regresar a casa después de un pesado día.
Marinette miró los cálidos ojos verdes de Adrien y se permitió dormir.
Continuará...
Besitos de murciélago para todos~
