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Title: To Know You
Ship: Adrinette y otras bonitas que se van uniendo.
Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count: 50,100
Word Count per Chapter: 1600
Rating: NC-17
Chapters: 8/11
Beta: noestribar
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Could Have Been Me by The Struts
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Marinette se aferró a la mano de Adrien, quien estaba llevándola por el jardín hacia el lado de la casa.
Ella no tenía idea de a dónde iban y bueno, tampoco le importaba mucho. En tanto Adrien sostuviera su mano, ella lo seguiría a donde fuera – incluso a ese jodido bosque.
Pero luego recordó la caminata, los susurros de los árboles..., y demás.
Ok entonces quizá no al bosque, Marinette admitía. Pero sí lo seguiría a cualquier lado de la civilización.
Ahora mismo, la civilización ofrecía la vista nocturna del césped..., así como también recibía la llegada de los mosquitos. Como siempre, descubrieron la deliciosa sangre de Marinette.
Ella los golpeó con su mano libre mientras Adrien seguía moviendose. Todo lo que Marinette quería era irse a casa, ponerse loción para el ardor en su piel, y colapsar.
Pero no..., aquí estaba, proveyéndoles de un buffet a los condenados mosquitos solo por sostener la mano de Adrien.
De súbito, Adrien se detuvo, en el mismo lugar en donde Marinette había estado el otro día.
—Mira,— señaló hacia un lado. Marinette siguió la dirección de su dedo y sintió una ola de culpa cuando vio un camino descubierto en el que antes hubo césped. Cuando estuvo sacando las hierbas, se había extralimitado. Nunca había sido buena jardinera.
¿Debía disculparse?
—¿Lo ves?— Adrien preguntó.
'¿Ver qué?', pensó Marinette acercándose hacia el lugar vacío. Y entonces se dio cuenta a lo que Adrien estaba señalando. Pero ahí, entre la tierra había pequeñas huellitas. Y al lado huellas de pies descalzos.
—Vine aquí mientras te esperaba esta mañana y lo vi. Este rastro va por toda la casa.— Adrien miró a Marinette, sus ojos brillaban con humor. —Parece que pasaste la noche rastreando a la pobre criatura.
¡¿Pobre criatura?! ¡Por favor!
Marinette no iba a tener nada de simpatía por el enmascarado demonio.
Ni siquiera con Adrien mirándola así. Pero sintió una ola de satisfacción recorrerla.
'Buen intento, mapache', pensó pagada de sí. 'Ve a fastidiar a alguien más'.
Golpeó otro mosquito mientras ella y Adrien se sonreían, sus ojos se encontraron en una cálida conexión.
—Te dije que no estaba espiando. Adrede.— Agregó con honestidad mientras recordaba la vista del semidesnudo Adrien.
—Eso es reconfortante.— Dijo Adrien, yendo con Marinette hacia la parte frontal de la casa.
Los dos se detuvieron en el porche mirando la callada calle mientras las luces se encendían una a una.
Por mucho que odiara admitirlo, Marinette sabía que era hora de decir buenas noches.
—Bueno..., supongo que me iré a casa ahora...— Marinette dijo esperando que Adrien se opusiera. Cada instinto estaba gritándole que se inclinara y le robara un beso. Pero si Marinette había aprendido algo en esta semana, era que sus instintos no eran buenos consejeros.
Así que, en lugar de eso, ladeó la cabeza y trató de hacer que sus labios lucieran besables mientras los ojos de Adrien la estudiaban.
Sus dedos estaban entrelazados, y Marinette estaba sintiendo la esperanza de que eso se convirtiera en algo más excitante. Como un beso. O quizá un roce. O...
Su imaginación viajó por la carretera erótica, y el sonrojo se extendió desde su cuello a su rostro mientras imaginaba las cosas que quería hacer con Adrien. A Adrien. Sobre Adrien. (Si, había estudiado la forma en como hacerlo con una persona en silla de ruedas)
Sus mejillas sonrojadas parecieron atraer más mosquitos. Hubo una súbita ola de picaduras.
Alarmada, Marinette soltó las manos de Adrien y las ondeó para alejar tantos insectos como pudiera.
—Tengo que irme,— dijo, ondeando frenéticamente los brazos y girando para regresar a su casa. Incluso en su pánico, sintió la molesta derrota.
Aquí estaba, bañándose en humillación – ¡OTRA VEZ! ¿Su mala suerte terminaría?
Pero justo cuando empezaba a irse, Adrien sujetó su brazo.
—Ven aquí.— Llevó a Marinette con él y rápidamente le hizo entrar a su casa, lejos del ataque de insectos. La puerta se cerró tras ellos, y pausaron en el recibidor para recuperar el aliento.
Marinette estaba desconcertada, mirando todos los puntitos rojos que tenía en la piel. Sobre la quemadura de sol.
¿Por qué la naturaleza la odiaba? ¿Qué le había hecho?
Adrien la miró, frunciendo el ceño. El brillo en sus ojos se había ido, y había sido reemplazado por preocupación.
—Deja que te traiga algo para esas picaduras.
Marinette asintió, sintiendo comezón, pero tratando de no rascarse. Fue a la sala y miró con reproche el bonito sofá. Era grosero del sofá ser tan incitador cuando Marinette ahora tenía cero de oportunidad de besar a Adrien ahí. Así que le dio la espalda.
Adrien regresó con una pequeña botella en la mano.
—Tengo loción de calamina y gel de aloe vera.— Miró con duda la enrojecida piel de Marinette. —No estoy seguro de cuál necesitarás.
Marinette tomó ambas botellas, asintiendo en agradecimiento. Decidió empezar con la quemadura de sol, dejando de lado un momento la loción de calamina para destapar la botella de aloe vera y empezar a cubrir su rostro y brazos.
—¿Necesitas ayuda?— Adrien preguntó, viendo a la menor colocarse la loción.
—Puedo hacerlo.— Marinette dijo, avergonzada.
Adrien asintió.
—Te haré té de enebro. Mi abuela jura que alivia la comezón.— Giró y fue hacia la cocina dejando a Marinette sola.
Con un suspiro, Marinette bajó el aloe vera y tomó la loción de calamina. Empezó a untarla sobre las picaduras en sus brazos, sintiéndose humillada, tonta y nada atractiva.
Adrien regresó.
—Serán solo unos minutos hasta que el agua hierva.— Dijo, mirando a Marinette crear puntito rosados sobre su brazo. Los labios de Adrien se arquearon cuando trato de no reír. Marinette solo podía imaginar cuán ridícula debía verse: cubierta de puntitos rosados y apestando a medicina.
Qué seductor.
—¿Segura que no quieres ayuda?— Adrien preguntó, mientras Marinette trataba de llegar a las picaduras en su espalda y hombros.
—No entiendo cómo es que lograron picar a través de la blusa.— Marinette se quejó, estirando la mano tras su nuca para tocar donde la picaron.
Adrien la vio pelear por un minuto, antes de acercarse. La rodeó y alzó el borde de su blusa. Cuando hizo el amago de quitársela, Marinette protestó – se sentía tímida por lo tonta que lucía. Así no era como había imaginado que Adrien la desvestiría.
—No seas tímida.— Dijo Adrien, jalando insistentemente la blusa. Antes de que Marinette lo supiera, estaba semidesnuda y Adrien estaba inclinado tras ella, aplicando loción en su espalda. Su roce era impersonal mientras se movía, preguntándole:
—¿Aquí? ¿Qué tal aquí?— mientras esparcía el calmante líquido. —Estás en buena forma.— Adrien dijo casualmente, tratando de hacer conversación para hacer las cosas menos raras. Aunque bueno...ya era tarde para eso. —¿Te ejercitas?
—Gracias,— Marinette balbuceó, —Un poco.
—¿Ah sí?— la voz de Adrien salió suave mientras seguía colocándole la loción en los hombros de Marinette. —¿Y cómo lo haces?
—Pues...— Marinette no podía responder. Estaba distraída con las cálidas manos de Adrien, y la forma en la que su corazón martilleaba ante lo cerca que su sexy vecino estaba tras ella.
¿Era su imaginación o Adrien estaba solo recorriendo su piel con sus dedos sin razón alguna?
—¿Ya casi terminas ahí?
—Sí, ya está.— Adrien retrocedió y Marinette respiró con más facilidad.
Marinette asintió en agradecimiento antes de jadear de horror cuando vio su torso lleno de manchas rosadas. Definitivamente era hora de irse. Quería irse corriendo y esconder su vergüenza bajo los cobertores hasta el próximo año. O hasta dentro de 10 años.
Giró buscando su blusa.
—¿Buscas esto?— Adrien sostuvo la prenda de Marinette.
—Ah, gracias.— Marinette aceptó la ropa, pero Adrien mantuvo un fuerte agarre, jalándola consigo y dejándola sentada en su regazo.
Marinette miró al atractivo chico – estaban tan cerca que podía notar cada rasgo de él, incluyendo la lujuria en sus ojos...
¿A eso se refería Chloé?
Porque si era eso pues..., estaba haciendo que Marinette se sintiera como la mujer más sexy del mundo.
Adrien bajó sus manos a la cintura de Marinette, lentamente acercándola hasta que sus cuerpos se tocaron. Luego, ladeó la cabeza, rozando sus labios contra los de Marinette en un gentil beso. Sus labios se tocaron suavemente, separándolos y presionándolos con más firmeza, moldeándolo los del otro. Adrien devoró los labios de Marinette, besándola más profundo haciendo que cada átomo de la menor cantara un coro de aleluya.
El beso prosiguió, y el placer recorrió la mente de Marinette, borrando toda la vergüenza y miedo. Su interior estaba derritiéndose en miel, todo era tan dulce e increíble.
¿De verdad estaba pasando eso? ¿Su suerte por fin había cambiado? ¿O estaba por ser golpeada por un rayo?
Adrien rompió el beso y retrocedió un momento. Marinette lo miró, con el corazón latiéndole como loco, y bebiendo cada detalle del hombre que anhelaba.
—¿Estás segura que no eres una pervertida?— Adrien susurró con los labios tan cerca que rozaban los de Marinette mientras hablaba.
Marinette no estaba segura de cómo responder eso, considerando los sucios pensamientos que tenía en ese mismo momento visualizando el perfecto cuerpo de Adrien presionado contra el suyo. Pero si había un momento para dar a conocer la verdad, era este.
Movió la cabeza y habló con firmeza.
—No lo soy.
—Qué mal...— susurró Adrien antes de inclinarse para capturar los labios de Marinette en otro beso.
Continuará...
Lamento la tardanza, hoy fue un día de esos malos que tienes completamente llenos de cosas qe hacer y pues nada, no pude venir antes.
Espero lo disfruten y nos leemos el marteeeees~
Besitos de murciélagos para todos.
