Punto de vista de Emily
Cuando las pesadillas vuelven a perseguirte una y otra vez y no dejarte ni descansar en las veinticuatro horas que tiene el día, tienes un problema. Yo no solo tengo un problema, sino también tengo obsesión.
Obsesión, por encontrar a todo el que me hizo esto. Obsesión por las personas que me dispararon incluso en la zona que más tranquilidad encontré en mi vida. Obsesión por castigar a todos los que tendieron trampas y más trampas para engañar y hacer del mundo un lugar inseguro.
La obsesión no es sana, no dormir tampoco, así que podría decir que no estoy sana.
Toda la noche leyendo carpetas e informes aburridos y de vez en cuando permitiéndome el lujo de distraerme en cuanto escuchaba al bebé moverse y evitar que Derek se despertase. Hank no dio ningún trabajo, quizá se esté comportando incluso mejor que yo bajo estas circunstancias, pero ahora no puedo parar. Han herido a mi familia.
Cerca de las cinco de la madrugada encuentro a Derek mirándome desde la cama, pestañea varias veces e intento llegar a la luz para apagarla. Muy tarde.
"¿Desde cuándo has estado ahí?" Elijo no contestar y volver a leer "Porque… has dormido ¿no?" Le miro por encima de la carpeta y él sale de la cama rápidamente, le sigo con la mirada, al menos disfruto de su cuerpo perfecto en bóxers hasta que se viste con tan sólo una camiseta.
"Emily… debes descansar, no dejes que esto te consuma"
"No puedo cerrar los ojos sin ver todo, sucede como una película"
"¿Qué es todo?" Él se acerca al escritorio en el que estoy sentada y mueve la silla para tenerle justo enfrente, él se sitúa entre mis muslos y acaricia mi pelo.
"Todo es… todo lo malo que ha estado ocurriendo" Agacho la mirada, no me gusta romperme delante de la gente, aunque con Derek es algo diferente, porque él me comprende a la perfección. "Estaré bien, no te preocupes" Digo acariciando su mejilla
"Pediré el desayuno y nos pondremos a trabajar ¿puedes dar el biberón a Hank?"
"Eh, qué, emm… sí, supongo" Voy a por el niño e intento despertarle sacudiéndole muy suavemente. Hank no parece muy contento, le cojo y lo sujeto con mis brazos "Sé bueno para mí y colabora porque no tengo ni idea" Alcanzo el biberón y lo acerco a la pequeña boca de Hank, sin rechistar comienza a chupar el biberón."¡Muy bien, nene!"
Derek me avisa que el desayuno está servido, llevo a Hank en mis brazos y se lo entrego a su padre
"Has hecho un buen trabajo, has aprendido rápido"
"Tengo un buen maestro" Le guiño el ojo y él me responde con una de sus mejores sonrisas, la sonrisa Derek Morgan, esa a la que se han enganchado miles de mujeres y que disfrutar en la intimidad solo ha habido unas cuantas. Y yo soy una de ellas.
"Tortitas con sirope de chocolate y plátano acompañado de un rico y espumoso café con leche, tu favorito"
"Mmm… ¡qué rico! ¿cómo te acordabas de esto?"
"Porque yo nunca te podría olvidar, te sorprenderías de todas las cosas que recuerdo" Él se agacha junto a mí y coloca un mechón de pelo detrás de mi oreja, por arte de magia él saca una flor amarilla que escondía en su espalda "Te gustan las flores amarillas porque dices que destacan en el jardín"
Él se inclinó buscando mis labios y me alejé de él, Derek me miraba confuso "¿Por qué te alejas?"
"Porque… Derek, no me juzgues y perdóname por esto que te voy a decir…" Las lágrimas ya se habían formado en mis ojos y lograban nublar mi visión, trago saliva "Yo deseé que se muriera" En cuanto pestañeo la lágrima cae por mi mejilla y él reacciona sujetando firmemente mis muñecas "Quería que estuviera muerta porque quería todo lo que ella tenía. A ti, a un hijo, una familia" Derek me abraza y sollozo en su pecho. "Y ahora… ella está muerta por mi culpa"
"Nada de esto es tu culpa" Él se inclina para darme un beso en la frente mientras sigo llorando, escuchamos dos golpes en la puerta y Derek me suelta las manos, yo me escondo en el baño.
"García, ¿qué estás haciendo aquí?"
"Venía a ver cómo estabas" Desde el baño escucho la conversación. "Te vine a traer lo que me pediste, había como diez resultados pero por la foto supuse que era ella a la que buscabas"
"No sé cómo agradecértelo, muñeca"
"Esa mujer se parece a Emily" cuando escucho esto me acerco a la puerta para escuchar mejor, me tiemblan las piernas. Derek no tiene que hacer esto. "Diría que es su hija, y nadie de nosotros sabe sobre ella…"
Él quiso frenarla pero era demasiado tarde "¿Sabes dónde está Emily?" Nunca había escuchado a Penelope tan enfadada. "Ella está en líos por esta mujer, ¿verdad?" Dice gritando, yo no aguanto más y salgo de cuarto de baño, a ella se le caen varias carpetas al suelo.
"¡Derek, no necesito saber nada sobre ella! ¡No quiero!"
"¡Tú la salvaste de la cárcel, por eso estás en esta situación! ¿recuerdas?" Garcia se aclara la voz para hablar y aún así ella no es capaz, sigue mirándome de arriba abajo, al igual que aquella vez que entré en la sala de conferencias y entré de nuevo en sus vidas.
"Yo, yo pensé que podrías estar en alguna clase de peligro, pensaba que estabas sola y…" Ella no aguantó las ganas y se lanzó haciéndome retroceder un paso, envuelve sus brazos tan fuertes que casi no puedo respirar y finalmente yo la envuelvo en los míos, también. "Pensé que estabas muerta de nuevo" Cuando me suelta, limpio una lágrima que caía por su mejilla
"Estoy aquí, Penelope"
"¡Estás aquí! ¡No puedo creer que estés aquí! Pero estás aquí, conmigo. Bueno, con Derek" Rápidamente para su discurso y frunce el ceño "Estás aquí, con Derek"
"¿Qué es lo que has averiguado, García?" Intento desviar la conversación, ahora no estoy preparada para hablar de mi vida amorosa. No quiero esto,no. No en medio de una guerra de la cual ni siquiera sé quién es el enemigo. Sin embargo, Penélope tenía otros planes.
"¿Estáis saliendo?" Derek niega con la cabeza y en ese momento ella comprende que es mejor preguntar en otro momento, ella ha visto que ni siquiera he sido capaz de mirar a Derek.
"Bueno, vamos a conocer a la pequeña Victoria McKee" De su ordenador portátil nos enseña algunas fotos, es una viva imagen de mí, nunca en mi vida la había observado por tanto tiempo. Derek da un apretón en mi hombro y Penelope me sonríe. "Llevan meses sin verla, lleva desaparecida seis meses"
"Hace seis meses que firmé su indulto"
"¿Dónde fue la última vez que la vieron?" Derek se sentó en la mesa junto a Penelope, yo seguía de pie, no sabía qué hacer. Lo que sentía era todo muy extraño, una pérdida que me resultaba familiar. Un hijo que falta. Cierto es que en la vida de Victoria nunca entré, solo la vi durante creo que diez minutos, después ella se fue con sus padres adoptivos y yo me quedé sola en la habitación del convento donde dí a luz, donde mis padres me mandaron después de confesarles mi embarazo.
Después de observar cómo se llevaban a mi bebé a través de la ventana no quise saber nada de ella, pero como siempre, fue una promesa fallida. Quizá consultar con las bases de datos cada diez años, simplemente esperando el momento en el que ella quisiera conocer a su madre biológica. Nunca sucedió. Y aprendí a vivir fingiendo que ella no existía hasta que algo más de seis meses apareció Clyde Easter para hacerme firmar su libertad y hacerme tan culpable como él.
"No puede ser casualidad, su desaparición minutos después de ponerla en libertad y sin cargos. Llamadme loca, pero creo que aquí Easter tuvo que hacerla algo" Cuando tomo asiento mis manos sujetan mi frente, y mi pelo corto cae lo suficiente para taparme la mitad de la cara, Derek acaricia mi brazo.
"Princesa, creo que antes de esto tenemos que averiguar otra cosa" Penelope frunce el ceño, ella no sabía qué era lo que estaba pasando y Derek intentó explicarle "Tenemos la certeza que hay alguien del FBI metido en todo esto y vamos a ver quién es"
"Sí, tiene que ser alguien con un rango alto y con suficiente poder para enterarse de todos los movimientos de los equipos y así chivarlo"
"Cuando pensábamos que iban a atentar contra la Embajadora Prentiss, alguien cambió los planes y... bueno, fueron a mi casa, sabían que yo estaba con Emily"
"De esa operación estaban al tanto dos equipos, nosotros y el equipo dirigido por Cruz"
"Erin Strauss y Matt Cruz" Susurró García
Tanto Derek como Penélope no me impidieron que eligiera ir a hablar con Strauss,esa mujer y yo siempre hemos tenido una deuda pendiente. Si tuviera que apostar todo el dinero que me dio mi padre, que es el único que tengo, lo daría todo porque ella es la culpable de esto.
No me gusta la idea de involucrar también a García, con JJ y Derek era suficiente, pero mirando el lado bueno gracias a ella puedo ir más cómoda por la calle, cualquier cámara ella es capaz de desactivarla al menos unos minutos y siempre me aprovecharé de esa ventaja.
Cuando llego a la puerta del apartamento de Strauss vacilo un poco, tengo que actuar como hace muchos años cuando estaba con Doyle, fingir que no me importa nada para dar miedo. Sin embargo hay algo distinto en todo esto, hay una parte de verdad ahí.
No tengo mucho que perder.
Con la tarjeta de crédito logro abrir la puerta. García logró que la luz se desactivara para que la alarma no sonara. Después de mirar que en la casa no había nadie más me voy a su oficina. Coloco la pistola encima de la mesa y cojo dos vasos y el mejor Whisky que encuentro. Me siento en la silla, esperándola.
Después de media hora, escucho la puerta. Pensé que estaría más tensa, pero no. Estoy lo más normal posible. Acaricio mi arma y espero a que abra la puerta.
Ella salta del susto cuando está dentro. "Prentiss" ella dice y sonrío
"Tome asiento, señora"
"Tú no deberías estar aquí, deberías estar en prisión"
"Al igual que tú" Me inclino hacia la mesa para acercarle el vaso lleno de Whisky "Beba, Strauss"
"Tienes tan poca clase que tengo que poner yo el Whisky de calidad" Me río mientras la observo beber hasta la última gota del vaso.
"Déjate de juegos" golpeo en la mesa haciendo que ella saltase del susto "Sabes lo que estoy haciendo aquí, dame lo que necesito"
Detesto su cara de poker, la detesto a ella. Tengo justo enfrente de mí a una de las personas que me han arruinado la vida. "¿Dónde puedo encontrar a los demás?"
"Sabes muy bien que no hay un lugar concreto"
"Sólo necesito saber un lugar" Ella ni se inmuta y yo retiro la mirada, me paseo por la habitación "No creo que a tu hijo pequeño le gusten los cuchillos, ni creo que tu hijo mayor tenga que aprender a vivir sin dedos ahora que ha ingresado en el conservatorio… ¡Dispara, Strauss!" Grito en su oído
"¿Vas a lograr lo que quieres por medio del juego sucio?"
"No eres la más indicada para hablar"
Ella suspira y traga saliva con rabia "En Escocia, cerca de unos acantilados hay una catedral, está en ruinas,pero cumple su función" Asiento y me alejo hacia la puerta pero ella me detiene "Prentiss, no remuevas la mierda, finge tu muerte y comienza una nueva vida"
"Tienes treinta minutos antes de que el veneno comience hacer efecto" Ella se vuelve a mirar su vaso vacío y veo en su mirada que acepta la derrota, no se mueve del asiento. Salgo de la oficina con un portazo.
Las calles húmedas de Washington DC son testigos de mi cambio, caminando y con las manos en los bolsillos hacia el coche donde seguramente se encuentran Derek y Penelope.
Mis botas van pisando los charcos y siento que no me arrepiento. Al contrario, me siento más libre que nunca. Sé que Erin Strauss debe estar retorciéndose debido al veneno que disolví en su copa. Liberación al matar. Eso es lo que siente un psicópata, y es que pensar como ellos puede acabar confundiendo.
Al entrar al coche, Derek me mira profundamente, él sabe lo que acabó de hacer pero no me juzga. Opta por no decir nada, y sinceramente se lo agradezco. Penelope pone su mano en mi hombro, y me relajo más si es posible
"Matt no tenía ni idea, él no era"
"Lo sé, Pen, lo sé"
