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Title: To LOVE You
Ship: Adrinette y otras bonitas que se van uniendo.
Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count: 50,100
Word Count per Chapter: 1,800
Rating: NC-17
Chapters: 5/17
Beta: noestribar
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Enchanted by Taylor Swift
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Marinette miró el papel frente a ella. Y el papel la miraba, burlándose con su blancura.
Frunciendo el ceño, Marinette escribió
'Plan para salvar mi pastelería'.
¡Listo! ¿Quién era la jefa ahora?
Pero..., después del título, se estancó.
La parte del 'plan' escapaba de ella.
Marinette jugó con el bolígrafo sobre la mesa de la pastelería.
'¡Piensa!' se dijo a sí misma. 'Perderás este lugar si no piensas.'
Miró alrededor de su cocina: todo el equipo que tenía y por el que había ahorrado para comprar.
Ok, quizá su horno no era tan glamuroso como el Combi-Master Plus, pero funcionaba bien.
¡Y los postres que salían eran los mejores por mucho!
Marinette tenía listones que lo probaban.
¡Hey! Esa era una idea. ¿Debía colgar sus premios frente a la ventana?
No, Marinette resopló. Todos ya sabían que había ganado listones. La mitad del pueblo la había visto ganar en la feria regional. Y de todos modos, colgar premios antiguos no era buena idea. Gritaba desesperación.
Marinette necesitaba pensar en el futuro.
Necesitaba algo nuevo, algo innovador. Pensó y pensó buscando ideas.
Pero nada.
No ayudaba que su cabeza estuviera palpitando dolorosamente con la peor resaca que había tenido en años.
¿De quién fue la genial idea de beber en una noche de trabajo?
Miró acusadoramente el papel por un momento antes de suspirar. No había otro a quien culpar más que a ella misma. Y a Adrien.
Al pensar en Adrien, Marinette volvió a sentirse triste. Seguía recordando la expresión dolida en el rostro de su vecino cuando dejó el bar la noche anterior. Yvoire no era tan amable como Adrien había soñado cuando se mudó ahí.
Bueno, quizá mentir y seducir al vecino más confiable no era la mejor forma de ganar amigos, se recordó a sí misma.
'¡No sientas pena por él!', se gritó.
—¿Marinette?— Alya tocó la puerta semi-abierta que llevaba a la trastienda. —Tienes visita. Dice que es de GGR o algo así.
—¿GGR?— Marinette se irguió de golpe, haciendo un gesto de dolor cuando el súbito movimiento llevó un fuerte palpitar a su cabeza.
'Nunca más volveré a beber', se juró, quitándose el delantal y siguiendo a Alya hacia el área pública de la pastelería.
La tienda estaba brillando y proyectando calidez. Bollos horneados estaban alineados en el counter, y un recipiente de vidrio mostraba los deliciosos pasteles glaseados.
Los clientes entraban, viendo los especiales del día y probando las muestras.
Un regordete hombre estaba frente a la zona de las galletas. Tenía las manos apretadas tras él, como si resistiera las ganas de tocar.
¿Ese era el de GGR?
Mientras Marinette se acercaba, Rose saludó desde el counter del pan. La mujer estaba colocando baguettes en su cesto.
—¡Buen día, Marinette!— dijo.
—¡Hola Rose!— respondió tan animada como su resaca se lo permitía. —¿Buscas el pie? Hemos hecho unos buenísimos con moras.
Rose rio y palmeó su vientre.
—¡No, gracias! Aún estoy tratando de perder el peso que gané después de que me convenciste de probar algunos dulces.
—¡Nada de eso! Te ves genial,— Marinette dijo, ondeando la mano antes de girar hacia el hombre.
El sujetó se irguió y la miró a través de sus gafas mientras extendía su mano.
—¿Señorita Marinette Dupain-Cheng? Soy André Glace de GGR Corp.
—¡Hola! Solo dígame Marinette. ¿En qué puedo ayudarle?
El hombre giró la cabeza para mirar la habitación mientras respondía.
—Estoy aquí para inspeccionar su negocio como posible candidato para el mall que GGR construirá aquí.
Marinette parpadeó.
—¿El mall? Pensé que ya lo habían decidido.
André asintió.
—Sí, completamos una evaluación inicial. De cualquier modo,— sacó un folder marrón y hojeó hasta encontrar la página que buscaba. —Ah sí. Aquí está. Su pastelería es un caso especial. Aquí dice que el agente original pidió una reevaluación.
El corazón de Marinette empezó a latir un poco más rápido.
—¿Se refiere a Adrien?
André revisó el archivo y asintió.
—Agreste... si, Adrien Agreste, sí. Dice que se retiró del proceso de evaluación debido a un... conflicto de interés y cedió su puesto. Yvoire es mi caso ahora.— Dio una pequeña sonrisa de satisfacción.
La mente de Marinette iba en espiral – y no solo por la resaca.
¿Adrien les había pedido que le dieran otra oportunidad a SU pastelería? ¿Cuándo lo hizo? ¿Por qué lo hizo?
André siguió hablando.
—Su trabajo parece completo, así que no reharé el análisis estadístico. Lo que me gustaría hacer es observar su negocio durante unos cuantos días y hablar con algunas personas. Si observo mayor discrepancia con el reporte del joven Agreste, lo readaptaré.
—Ok,— Marinette asintió con la cabeza aun dándole vueltas. ¿Qué significaba todo eso? —¿Qué necesita de mí?
—Primero lo primero, me gustaría inspeccionar el lugar, si no le molesta.
—Para nada. Por aquí, por favor,— Marinette guió al hombre hacia la trastienda, su mente giraba con un millón de planes.
¡No era demasiado tarde! Aun podía salvar su sueño.
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Lo primero que Marinette vio cuando llegó a casa esa noche fue una enorme van con una gran rata pintada a un lado y un letrero que decia: Control animal.
El chico de 19 años, Noel Lahiffe, el hermano del novio de Alya, asentía y tomaba notas mientras Adrien señalaba el césped al lado de su casa.
Con una fea sensación, Marinette caminó hacia la siguiente puerta. Esperaba que esto no fuera por lo que pensaba. El sr. Manchitas era molesto, pero no merecía morir. Ella no podía creer que Adrien fuera tan descorazonado al punto de llamar a los exterminadores.
Noel ondeó la mano cuando vio a Marinette acercándose.
—¡Buenas noches, Marinette!
—Hola Noel, Adrien.— Marinette asintió tensamente, tratando de fingir que sus ojos no bebían cada detalle suyo. Como siempre, Adrien lucía tan atractivo..., estaba usando una simple camiseta blanca que se ceñía a su torso y jeans. Y su atractivo rostro brilló con esa sexy sonrisa cuando vio a Marinette.
—Hey, Marinette,— dijo con voz ronca. —¿Cómo te sientes hoy?
—Fantástica. Simplemente..., increíble.— Marinette mintió, ignorando el palpitar de su resaca. —¿Por qué no me sentiría bien? —Miró enfadada la camiseta cuando ésta se ciñó más contra los músculos del pecho de Adrien.
'Ya lo pillé', Marinette pensó. 'Quieres tocarlo. Qué bonito...'
Adrien arqueó una ceja y lució como si estuviera por reír.
—Por nada. También te sentías bien la última vez que te vi...
Marinette se sonrojó un poco cuando recordó ser incapaz de hablar ni una palabra en el bar.
—Sí, bueno, sigo igual. Y mañana también lo estaré.
Noel estaba mirando de ida y vuelta mientras conversaban.
—¡Yo también estoy bien!— dijo animado. —Al menos, lo estaré tan pronto como me encargue del pequeño problema de mapaches del señor Agreste.
—¿Tiene un problema de mapaches?— Marinette preguntó, tratando de mantener un rostro neutral.
Noel asintió.
—¡Sí, señora! Nos han reportado de una gran cantidad de mapaches en esta área recientemente; la mayoría han sido vistos viviendo bajo la casa de señor Agreste.
—Le dije que no he visto ningún mapache, pero él insiste que sí.— Adrien miró con advertencia a Marinette mientras se alzaba de hombros.
Una ola de cálido amor por Adrien fluyó a través de Marinette hasta que sus huesos casi se derritieron. Su atractivo vecino no había llamado a control animal; él estaba tratando de proteger al pequeño bandido. Y esto, más pedirle a GGR que le diera otra oportunidad a su pastelería era...
Marinette tenía qué admitir que Adrien estaba haciendo un buen esfuerzo en redimirse. Miró con agradecimiento a su atractivo vecino, y sus ojos se encontraron. El sol poniente se reflejaba en los verdes ojos de Adrien, haciendo que su mirada fuera casi toxica mientras se posaba cálidamente en Marinette. Los dos se sonrieron, manteniendo la mirada. Marinette sintió un ligero susurro de felicidad por primera vez en días.
Noel tosió incómodo.
—Supongo que no has visto a la criatura, ¿no?— su tono contenía esperanza. —Pondré algunas trampas, y estoy seguro que ayudará a saber su escondite.
Marinette se obligó a romper el contacto con Adrien y miró al exterminador.
—No, lo siento. No sé lo que la gente te dijo, pero te aseguro que sabría si hubiera algún mapache viviendo frente a mí.
Noel rascó su cabeza con un bolígrafo, luciendo desconcertado.
—Parece extraño que no vieras al menos uno,— sentenció. —Quizá los reportes están mal.
—Las personas cometen errores,— Adrien dijo con rostro solemne.
—Pasa todo el tiempo,— Marinette asintió.
—Cierto.— Noel dijo. —Bueno, de todos modos, dejaré trampas, y veremos si algo vaga ahí. Uno nunca sabe con estas criaturas.
—¿Qué pasa si pillas uno? Un mapache. Ya sabes, solo..., hipotéticamente hablando.— Marinette se aseguró de callarse antes de que su balbuceo la traicionara.
Noel dudó un momento, y luego habló con tono serio.
—Debido a un problema en la otra ciudad el mes pasado, tenemos que hacer pruebas rábicas en todos los animales no invitados.
La expresión de Adrien se volvió dura.
—Pero si no tienen rabia, los liberas, ¿no?— Marinette preguntó tratando de saber por qué el ambiente de súbito se hizo pesado.
Noel movió la cabeza y respondió sin mirar a Marinette a los ojos.
—Me temo que no. Las pruebas los matan.— Ante el silencio de Marinette, Noel asintió y siguió. —Bueno, será mejor que empiece ya.— Giró y fue hacia su van.
—¡Ese mapache no tiene rabia!— Marinette dijo girando hacia Adrien. —No necesitan matarlo para saberlo.
—No funciona así,— Adrien respondió, mirándola con pena. Estiró la mano y gentilmente tocó el brazo de ella. —Si hay una ola de rabia, entonces el estado quizá requiera la prueba.
—Bueno entonces, tiene que haber una forma de probarlo sin matarlo.— Marinette estaba desconcertada. Hasta hace cinco minutos habría jurado que odiaba esa bola de pelos, pero pensar en que sería asesinado... No. Ella no iba a permitirlo. Las ruedas en su cabeza ya estaban girando. —¡Hey, Noel!— dijo. —¿Cuándo regresarás a ver las trampas?
—En 24 horas, asumo,— respondió. —¿Por?
—Quiero hacer pan de calabacín para que le lleves a tu mamá. Sé que le encanta.
El rostro de Noel se iluminó.
—¡Ella no es la única! ¡Gracias, Marinette!— empezó a silbar mientras sacaba su equipo de la van.
Marinette giró y vio a Adrien observándola con ojos entrecerrados y llenos de sospecha.
—¿Qué planeas?
—Nada.— Marinette dijo con una sonrisa inocente.
—Uh huh. Claro.— Adrien se movió hasta estar tan cerca qué Marinette podía oler el delicioso aroma cítrico de su shampoo. La jaló para tenerla a su altura y se inclinó, dejando que su cálido aliento cosquilleara la sensible piel de Marinette. El placer recorrió a la menor cuando Adrien susurró. —Lo que sea que planees, cuenta conmigo.
Continuará...
Van a matar a señor Manchitaaaaas!!!!
Tengo una fijación por los mapaches, son bonitos y gorditos y malvados!!
Es todo lo bueno de este mundo... Todo animal es lo bueno de este mundoooo, pero más ellos, y los gatos... Y los murciélagos y los perros... Y los conejos.
No pueden matar a señor Manchitaaaaas
Veamos que sigue la siguiente semana~
Besitos de murciélago para todos~
