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Title: To LOVE You

Ship: Adrinette y otras bonitas que se van uniendo.

Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.

Word Count: 50,100

Word Count per Chapter: 2,500

Rating: NC-17

Chapters: 6/17

Beta: noestribar

Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v

Music: Queen of Disaster by Lana del Rey

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Marinette reptó por el lado de la casa de Adrien, acuclillándose para evitar ser vista. Estaba oscuro y ella estaba vestida de negro, pero no quería arriesgarse. Todas las luces estaban apagadas en la casa de su vecino, pero eso no significaba que estaba dormido. Con la mala suerte de Marinette, Adrien miraría por la ventana, la vería por ahí y pensaría que Marinette estaba ahí para fisgonear. Quizá llamaría a la policía esta vez, y haría que la arrestaran y así, ella terminaría en las noticias de la noche y sería etiquetada como la pervertida del pueblo.

Nadie decente saldría con ella después de eso...

Tendría que mudarse a otra ciudad. O país. O quizá a otro planeta.

—Me debes una grande, Sr. Manchitas.— Marinette dijo en voz baja. Giró la esquina del jardín de Adrien y ubicó el ligero brillo de una trampa bajo las escaleras del porche.

Bien pensado Noel.

El espacio bajo las escaleras de madera era uno de los favoritos del mapache. Ya podía imaginar a la pobre criatura cayendo directo ahí.

Marinette se acuclilló y miró por debajo, exhalando aliviada. Vacío. No había nada ahí, más que una lata de comida para gatos.

¿Comida para gatos?

Marinette se sintió insultada en representación del mapache.

¡No era de sorprender que las trampas estuvieran vacías! ¿Quién arriesgaría la vida por comida para gatos?

Marinette miró el pan de calabacín en su mano, había otra porción esperando a Noel, pero esta la usaría como cebo para el mapache.

'Nadie puede resistirse a mi pan', pensó con una orgullosa sonrisa antes de darle una palmada pagada de sí al pan.

Movió la cabeza de súbito.

'¡Enfócate! ¡Tienes un animal por salvar!'

Lo que necesitaba hacer era quitar las trampas para que el mapache no fuera pillado.

Marinette entrecerró los ojos ante la jaula en las sombras. No veía un obvio botón rojo o una señal de 'presióname'.

Se acuclilló más, tratando de ver mejor. Pero nada...

Quizá debía jalarlo a la luz. Colocando el pan de calabacín en las escaleras, Marinette ancló los dedos en el metal y jaló, pero la trampa se quedó ahí. Jaló más fuerte en el segundo intento.

'Escucha, estoy harta de estos juegos', pensó. 'Solo ven suavemente. No quiero problemas.'

Pero la trampa se quedó tercamente en su sitio. No cedía.

Marinette se colocó sobre sus manos y rodillas y reptó bajo, maldiciendo entre dientes todo el tiempo – esa trampa se merecía cada fea palabra que Marinette pudiera pensar.

Trató de no pensar en cuán húmedo estaba el suelo mientras se acercaba más a la trampa. Estaba oscuro ahí abajo, pero igual podía vislumbrar unas rejas o algo parecido. Quizá si presionaba ahí...

—Sabía que planeabas algo.

Marinette saltó sorprendida y se golpeó la cabeza.

'¡Ow!'

Pero sabía a quién le pertenecía esa profunda y sexy voz.

Había sido pillada.

Demonios. Esto era malo.

—¿Qué haces ahí abajo, preciosa?— Adrien sonó entretenido.

La mente de Marinette giró.

¿Cómo iba a explicarlo?

Se aclaró la garganta y habló por encima del hombro tan casual como pudo.

—Solo busco... uh...— su cerebro se detuvo.

¿Qué podría estar buscando bajo las escaleras del porche de su vecino y a medianoche?

Pero entonces una idea llegó.

—Hongos.

—Hongos.

Marinette no necesitaba ver el rostro de Adrien para saber que no le creía; podía escuchar el escepticismo y burla en su voz. Decidió que era mejor si dejaba las cosas así. Uno, porque odiaba mentir, y dos, porque no había forma en la que explicaría sin sonar ridícula. Así que solo soltó un vago sonido que podría significar cualquier cosa. Tomando la jaula, empezó a salir, arrastrando la caja metálica.

Cuando su cabeza dejó el lugar, miró por encima del hombro – aun a gatas – a Adrien, quien estaba mirándola en silencio. Esperó verlo ahí con los brazos cruzados y luciendo juicioso, pero en lugar de ello, sus ojos estaban fijos en el trasero de Marinette antes de pasar la lengua por sus labios – gesto que Marinette reconoció como un 'me gusta lo que veo'.

Marinette se dio cuenta que debía estar enojada. Su vecino la había traicionado, y apenas se hablaban, pero aun así Adrien estaba ahí, mirándole el trasero en un momento vulnerable.

Sí, debía estar indignada. Pero no era así. Estaba complacida y halagada y tenía esa bonita sensación en el vientre debido al calor en los ojos de Adrien.

'Deja que mire', se dijo. 'No hace daño.'

Marinette sonrió para sí misma y giró de lado, fingiendo que no había notado su mirada.

Trató de hacer una conversación, ondeando casual la mano.

—¿Entonces por qué-

¡CLANG!

Marinette gritó de dolor cuando la trampa se cerró en su mano. Sacudió asustada la trampa, tratando de encontrar el botón para zafarse.

Instantáneamente, Adrien se acercó a su lado, alejando la frenética mano de Marinette para alzar el borde de la trampa y liberarla. Marinette jaló sus dedos, aferrando su mano a su pecho.

—Ven, déjame ver,— Adrien dijo, tomándola de la muñeca. Marinette, a regañadientes, dejó que Adrien revisara su mano herida. —¿Duele?— Adrien frunció mientras movía los dedos de ella. —¿Qué tal esto?

Marinette contuvo el aliento. El dolor fue olvidado mientras los escalofríos recorrían su brazo ante el roce de Adrien, cuya expresión era seria mientras sus largos dedos se movían gentiles por la piel de Marinette, cuidadosamente flexionando la mano.

Marinette se sintió culpable por disfrutarlo, pero valió la pena porque pudo tener a Adrien así de cerca y preocupado, sentir que la tocaba otra vez. Nunca podría dejarle saber a Adrien cuánto extrañaba su roce, pero no hacía daño disfrutar el momento. No con esta perfecta excusa.

'Lamento haber pensado cosas feas de ti', Marinette pensó mirando la trampa. '¡Gracias! ¡Lo hiciste bien!'

Después de un minuto de examinación, Adrien alzó la mirada con una sonrisa aliviada.

—Nada se ha roto. Deberías estar bien si le pones un poco de hielo.

Marinette asintió.

—Ok, gracias.

Un extraño silencio cayó y ambos se dieron cuenta que estaban sentados en la oscuridad, tomados de las manos. Marinette retiró su mano y se puso de pie. Por mucho que le gustara tocar la mano de Adrien, aún estaba enfadada con él. Claro, el mayor estaba tratando resarcir las cosas, pero aún tenía un largo camino.

Marinette jugueteó con sus pantalones, alejando la tierra y el césped de sus rodillas mientras Adrien permanecía a su lado; aunque el estar ocupada no evitó que mirara a su vecino.

¡¿Cómo es que alguien podía lucir tan sexy a esta hora?!

Adrien estaba usando un tank top oscuro y unos shorts, sus piernas y fuertes brazos estaban desnudos, haciendo que Marinette pasara saliva. Tuvo un vívido flashback de aquel pecho brillando de sudor mientras Adrien embestía dentro de Marinette, una y otra vez, hasta que ambos se disolvieron de placer.

Los ojos de Marinette se nublaron ante el recuerdo.

—¿Estás bien?— la voz de Adrien era preocupada, pero sus ojos estaban brillando y parecía que estaba conteniendo una risa.

Marinette se sacudió su erótica visión.

—Estoy bien.— evitó los ojos de Adrien y señaló hacia la trampa. —Al menos el mapache no podrá ser pillado.

—¿Entonces eso es lo que hacías? ¿No buscabas hongos?— la risa se unió a la voz de Adrien.

Ella arqueó la ceja.

—Puedo hacer dos cosas al mismo tiempo, ¿sabes?

—Oh, lo sé. Tienes muchos talentos escondidos.

Marinette lo vio sonreír – no parecía enojado por encontrarla merodeando fuera de su casa, tampoco parecía sorprendido.

Entrecerró los ojos.

—Sabías que vendría esta noche, ¿no?

—No eres muy sutil, preciosa.— La sonrisa de Adrien se amplió más, pero su mirada fue con ternura hacia ella. —Te dije que contaras conmigo.

—Y te dije que podía sola.

—Bueno, aquí estoy ahora. Deja que te ayude. ¿Qué planeas?

—Primero, revisar todas las trampas.

Adrien asintió.

—Ok, eso es bueno. ¿Y si el mapache fue atrapado?

Marinette frunció el ceño.

—Liberarlo, claro.

Adrien devolvió el gesto.

—¿Luego qué?

—¿A qué te refieres? ¡Luego estará libre!— Marinette movió la cabeza ante lo lento que estaba siendo su vecino. Quizá no era tan perfecto.

—Marinette...— Adrien dudó ante de hablar con voz firme. —Eso no resolverá el problema, cariño. Las personas seguirán reportándolo. El exterminador vendrá. Necesitamos una solución a largo plazo.

Tenía razón. Quizá no era tan tonto después de todo.

El simple pero brillante plan de Marinette de ver las trampas esta noche no iba a funcionar.

Maldición. Menuda forma de ser heroína. ¿Por qué Adrien tenía que ser tan práctico?

Necesitaban un plan.

—Bueno...— Marinette pensó en voz alta. —Podemos llevar al mapache al bosque.— Marinette trató de no pensar en todos los árboles. —y liberarlo ahí.

Adrien descartó esa idea.

—He escuchado que no es bueno relocalizar animales salvajes. Eso estropea el ecosistema. Además, ¿y si el mapache tiene familia aquí?

Marinette arqueó las cejas. ¡No había pensado en eso!

¿Y si había un puñado de pequeños 'señores manchitas' corriendo por ahí?

Ella no quería ser el monstruo que secuestró a su padre/madre y los dejó huérfanos.

¡¿Entonces ahora qué?!

Marinette se sentó en las escaleras del porche, buscando una solución. Adrien se acercó y se quedó a su lado, su hombro tocaba el de Marinette.

Cuando la menor se alejó, Adrien fingió una sonrisa, pero no dijo nada. Se sentaron en silencio unos minutos, ambos pensando.

Finalmente, Adrien rompió el silencio.

—¿Qué es esto?— alzó el pan.

—Es el cebo.— Marinette dijo, quitándole el trozo a Adrien.

—¿Cebo?

—Para el mapache.— Lo miró indignada. —¿Puedes creer que Noel estaba tratando de dar con el sr. Manchitas con comida para gatos?

Adrien rio.

—¿Al... Sr. Manchitas no le gusta la comida para gatos?

—Quizá.— Marinette resopló y retiró el protector que envolvía el pan. —¿Pero quién no querría esto en su lugar?— empujó el trozo de pan frente a Adrien, incitándole a probarlo.

Adrien la miró mientras quitaba el resto del protector y comía el pan.

Ante la primera mordida, la expresión de Adrien cambió de diversión a felicidad.

—Cielos...— gimió, cerrando los ojos mientras saboreaba el pan. —Había olvidado lo buena cocinera que eres. ¡Esto sabe tan bien!— dio otra mordida. —Tienes razón. Es mejor que comida para gatos.

Marinette sonrió. Satisfecha por el disfrute de Adrien.

—¿Ves?

—Lo más adorable que he visto y además, buena cocinera.— Adrien dijo con el pan en la boca. —¿Cómo pude tener tanta suerte?

Ok, eso definitivamente era un cumplido.

Marinette miró a Adrien mientras su vecino seguía devorando el pan. Estaba sorprendida.

Ningún chico había dicho antes que era afortunado por tenerla. Siempre había sido al revés, con ellos actuando como si Marinette debía ser agradecida porque la dejaban estar a su lado soportándola a ella y su extraña forma de pensar.

Marinette no sabía qué pensar. ¿Su atractivo vecino hablaba en serio? ¿De verdad le gustaba?

'Oh, por favor', se dijo a sí misma. 'Es solo que aún no conoce a la verdadera tú. En cuanto lo haga saldrá corriendo como los demás.'

Pero aun así...

El hielo dentro de Marinette se derritió un poco más ante las palabras de Adrien.

Marinette habló con voz dudosa.

—Un hombre de GGR se detuvo en la pastelería hoy. Van a reevaluar mi tienda.

Adrien asintió, aun comiendo. No lucía nada sorprendido.

—Dijo que tú lo habías pedido.

Adrien volvió a asentir cuando terminó el último trozo de pan. Arrugó el protector y se retiró las migas de las manos.

—Sí.

—Gracias.— Marinette dijo extraña, sin saber qué más decir.

Adrien movió la cabeza.

—No me lo agradezcas. Lo merecías.— Miró con seriedad a la chica, pausando para buscar las palabras. —Tienes que entender..., era una persona diferente cuando vine a Yvoire. Me preocupaban cosas que parecían tan..., triviales ahora. Venir aquí, conocer a las personas..., eso abrió mis ojos a lo que de verdad importa en la vida.

—¿Y eso es?— Marinette estaba desconcertada.

¿Yvoire le enseñó, qué? ¿Este lugar donde nada emocionante pasaba?

Los ojos de Adrien brillaron cuando le sonrió. Era un combo devastador – sexy y dulce – que hizo que el aliento de Marinette se detuviera.

'Deberías venir con una advertencia', pensó con admiración.

—Tú,— dijo. —Tu pastelería. Tu amistad con Luka. Tu competencia con Chloé Tus amigos en el bar protegiéndote. El que salves al Sr. Manchitas.

Marinette se sentó congelada, mirando a Adrien con los ojos bien abiertos. No sabía cómo procesar lo que Adrien había dicho. No tenía sentido en el mundo de Marinette. Los chicos atractivos como Adrien no hablaban así de ella.

Ellos decían cosas como 'Ya empiezas con esa conversación loca' o '¿Por qué no le das mejor uso a tu boca?'

Ellos nunca le decían que ella era lo que importaba en la vida. Tener a un chico perfecto como Adrien diciendo cosas así iba más allá de cualquier loca imaginación de Marinette.

Ella parpadeó.

¿O eso era?

'¡Claaaro! Debe ser un sueño', Marinette pensó. ¡Ahora todo tenía sentido!

Sí, ella quizá estaba bien dormida en su cama ahora mismo, teniendo uno de los mejores sueños de su vida.

'La próxima vez tendré que imaginar esto con menos ropa', Marinette pensó feliz. 'Y más besos...'

Sus ojos repararon en el firme pecho de Adrien.

'Y más roces...'

—¡Tengo una idea!— Adrien interrumpió los lascivos pensamientos de Marinette.

—¿Eh?— preguntó esperando que Adrien haya leído su mente y el sueño estuviera por ponerse mejor.

—Investigaré y veré algo relacionado sobre las pruebas rábicas. Quizá hay un camino diferente.

Pruebas rábicas. Eso no era sexy.

—Suena bien,— Marinette dijo, decepcionada de que el sueño no fuera nada erótico. Se hizo una nota mental de leer historias pervertidas antes de dormir mañana.

—Revisemos las trampas esta noche. Mañana, te diré lo que sepa sobre el tema. ¿Sí?

—Sí, suena bien.— Marinette habló con tono distraído, aun preocupada en hacer más sexy ese sueño.

'¡Vamos, puedes hacerlo!', se alentó en su mente. 'Piensa: desnudo. Piensa: sofá rojo. Piensa: duro como ro-'

—¿Marinette? ¿Estás conmigo?— Adrien estaba mirándola con la ceja arqueada.

Marinette se rindió a tratar de cambiar el sueño y suspiró. Estaba agradecida que fuera así de bueno, con Adrien mirándola con afecto y diciéndole cosas bonitas.

—Estoy contigo.

—Bien,— Adrien movió su silla y se estiró de brazos. —Vamos. Revisemos las trampas y demos por terminada la noche.

—Ok,— Marinette dijo, siguiendo a Adrien. —Hagámoslo.

—Quizá también encontremos algunos hongos.— Adrien bromeó.

'Haha. Hongos, pruebas rábicas, trampas para mapaches', Marinette pensó enojada mientras seguía caminando.

'Este es el peor sueño erótico que he tenido.'

Continuará...


Mi pobre bebé tiene autoestima baja!!!

Por suerte esta cambiando poco a poco!!!

Nos leemos la próxima semana~

Besitos de murciélago para todos~