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Title: To LOVE You
Ship: Adrinette y otras bonitas que se van uniendo.
Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count: 50,100
Word Count per Chapter: 2,700
Rating: NC-17
Chapters: 7/17
Beta: noestribar
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Love Lenguage by Ariana Grande
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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—¡Ok, escuchen todos!— Marinette golpeó el cucharón en la mesa para atraer la atención de todos. Sus estudiantes dejaron de conversar y giraron a verla.
Marinette siguió.
—El señor André observará nuestra clase esta noche. Solo pretendan que no está aquí y horneen como siempre.
Los estudiantes siguieron la dirección que señalaba el dedo de Marinette. El inspector estaba de pie a un lado, tomando notas. Educadamente inclinó la cabeza hacia los demás, pero no dijo nada, su expresión era neutral.
'Nunca jueguen al póker con ese hombre', pensó Marinette.
La chica se obligó a sonreír, tratando de quitarse el mal humor. El inspector había estado siguiéndola todo el día, asomándose en cada cajón, preguntando muchas cosas, y viendo todo lo que Marinette hacía.
¡La forma en la que André arqueaba las cejas y escribía era molesta! Marinette estaba muriendo por saber qué tanto escribía, pero el clipboard también tenía cara de póker.
'Bien. ¡Como sea!, Marinette se dijo a sí misma. 'Me desharé de ti, eventualmente...'
—La receta de esta noche requiere de mucha preparación, así que empecemos.
—¿Qué haremos?— Rose preguntó, emocionada. Su hija Anne alzó la mirada de su celular lo suficiente para virar los ojos como si fuera una pregunta tonta. Ambas se habían unido a la clase como una actividad madre-hija después del divorcio de Rose, pero Anne parecía solo aburrirse.
—¡Buena pregunta!— Marinette dijo, mirando significativamente a Anne. —Pensé que podríamos hacer algo estacional, así que esta noche haremos pie de zarzamora.
—¡Suena delicioso!— Juleka dijo, mirando rápidamente hacia Rose. Ella miraba mucho a Rose – Marinette podía oler el amor en el aire.
—¡Me encanta comerlas en verano!— dijo Myleen, aplaudiendo emocionada.
—La receta de mamá ganó muchos premios,— Manon comentó. Ella era la hija de de Nadja una de sus clientas de más tiempo, pero su pequeña y dulce hija a veces era un dolor en el trasero.
—Bueno, les garantizo que el mío es igual de bueno,— Marinette dijo con una sonrisa determinada, interrumpiendo a Manon antes de que pudiera decir más. —¡Ahora, pónganse esos delantales y tomen sus bowls!
Marinette sacó pequeñas canastas con zarzamora y las dejó en la mesa mientras les decía a sus estudiantes la receta.
Ella había empezado a enseñar para ganar dinero extra cuando abrió la pastelería. Los primeros años habían sido difíciles, financieramente hablando. Pero las clases habían sido tal hit; Marinette amaba enseñar y por ello, continuaba haciéndolo aún ahora.
Quizá era bueno que André se haya quedado para las clases, pensó.
Así el inspector podría ver cuán popular era la cocina de Marinette en la comunidad. Eso tenía que ayudar a Marinette con su oportunidad con GGR.
Los estudiantes estaban sorteando las zarzamoras cuando un sonido provino de la puerta.
Marinette giró para abrir, hablando por encima del hombro mientras iba a la entrada de la cocina.
—No es necesario que sea perfecto. Solo porque la mora luce mal, no significa que el sabor no sea delicio-... —Detuvo su oración cuando vio quién estaba en la puerta.
Adrien.
Ante la vista de su atractivo vecino, Marinette tuvo la ligera sensación de felicidad nuevamente. Había despertado esa mañana creyendo que su aventura mapache de anoche con Adrien había sido solo un sueño. Pero una mirada a las manchas sucias arruinando sus pantalones negros, le había hecho entender que había sido real. Su vecino de verdad había dicho todas esas increíbles cosas anoche. Él había dicho que Marinette importaba.
Ahora, miraba a Adrien en silencio, sintiéndose tímida.
Sus estudiantes estaban viendo todo con interés, pero Marinette no parecía poder mover la lengua.
Adrien alzó la mano para saludar.
—Hey.
Y por fin ella pudo hablar.
—Hey,— respondió. Su mirada subió y bajó por su atractivo vecino, bebiendo cada detalle. Adrien estaba usando un traje de negocios, como si acabara de salir de una junta.
¡Y Dios! Hacía que Marinette quisiera babearse. Adrien lucía bien con ropa casual, pero con traje..., era 10 veces mejor.
Con Marinette tratando de no babear y toda la clase mirándolos, Adrien se sintió algo incómodo.
—¿Interrumpo? Puedo regresar luego.— Empezó a salir.
—No, para nada,— Marinette salió de su trance y se acercó a Adrien. —Estoy empezando la clase.
Puso sus manos en la silla de Adrien y lo jaló hacia el interior. El hombre entró, mirando todo con ojos curiosos. Todos lucían igual de curiosos que él. Myleen miraba con interés, sonriendo ante la expresión nerviosa de Adrien.
Anne alzó la mirada de su celular, sus ojos iban de ida y vuelta entre los dos, entrecerrando los párpados en señal de especulación. Juleka miró seria al recién llegado. Obviamente recordaba esa noche ebria en el bar y no quería ser amable con Adrien aún.
Adrien asintió y saludó a todos.
—Hey.
Hubo unas cuantas respuestas y luego cayó el silencio. André empezó a tomar nota.
Extraño...
Marinette se aclaró la garganta... Era hora de empezar de verdad. Aplaudió dos veces y miró a la clase con ojos de profesora – mirada que había practicado en el espejo en su casa.
—Esas moras no se endulzarán solas,— dijo con seriedad. Los estudiantes entendieron la pista y se ocuparon de sus asuntos, mirando ocasionalmente a los dos chicos hablando.
Cuando vio que los estudiantes estaban ocupados con la receta, Marinette giró hacia su vecino.
—¿Qué te trae por aquí?
Adrien apartó la mirada de lo que Myleen hacía.
—Tengo información sobre, uh...— miró a la clase y bajó la voz. —Sobre nuestro pequeño amigo. Pensé ponerte al día.
Oh. Claro. El Sr mapache.
Marinette asintió, pero se sintió algo decepcionada de que Adrien estuviera ahí solo por el mapache y no para decirle más cosas bonitas sobre cuán importante era.
—Claro. Quizá debamos hablar eso en privado. ¿Quizá pueda hacer una parada en tu casa después de salir de aquí?
Adrien asintió, pero su mirada estaba fija en Juleka, mientras ella trataba de medir el azúcar y mirar seria a Adrien al mismo tiempo.
—Claro, claro.— Pausó antes de hablar. —¿Y qué están haciendo?
—Pie de zarzamora.
Adrien soltó un pequeño suspiro.
—Apuesto que te sale increíble.
—Sí,— Marinette se regocijó. No vio necesidad de ser modesta, no cuando se refería a su cocina.
—Desearía poder cocinar la mitad de bien que tú.
—¿A qué te refieres? ¡Tus pancakes estuvieron fantásticos!
'Y lo que siguió de ello fue incluso mejor',
Marinette sintió una ola de calor recorriéndola cuando recordó a Adrien lamiendo la miel por su vientre.
—Gracias. Me defiendo con lo básico.— Adrien confesó. —Pero no es nada especial. No como tu increíble cocina.
'Entonces tiene una imperfección', Marinette pensó. Era casi un alivio. No era justo que una sola persona fuera tan dotada... Los ojos de Marinette se movieron por el cuerpo de Adrien, catalogando los dones uno a uno.
Increíble sonrisa, bonitos ojos, fuertes hombros..., el rostro de Marinette se puso cálido cuando pensó en todos los puntos de interés que yacían bajo aquel traje negro...
Marinette estaba tan perdida en admirarlo que se sorprendió al escucharse a sí misma.
—¿Quieres aprender a hornear? Puedes unirte a la clase.
Adrien brilló.
—¿Puedo? ¿No estorbará la silla?
—¡Para nada!
—Entonces, me encantaría.
—Claro.
'No es una terrible idea', Marinette le dijo a un bowl de cerámica en donde haría la mezcla.
'De verdad. No hay nada extraño o malo en invitar a un ex amante a unirse a una inocente clase de cocina, ¿no?', le preguntó al bowl, pero el recipiente la miró escéptico.
Marinette resopló.
'¿Y tú qué sabes?' No era como que iba a perdonar a Adrien o llevarlo a casa o algo. 'Solo soy... educada', le dijo con firmeza al bowl.
Adrien se quitó el blazer y subió las mangas de su camisa, mostrando sus fuertes antebrazos. La mirada de Marinette permaneció en ellos mientras rápidamente repasaba la receta.
¿Cómo es que Adrien lograba lucir tan masculino sosteniendo una batidora? No era justo.
Marinette pasó la lengua por sus secos labios, ignorando las divertidas miradas que los demás estaban dándole – incluyendo la preocupada mirada de Juleka – mientras movían los ingredientes.
—Buena técnica, Rose.— Dijo. —Myleen, olvidaste poner la sal. Está ahí, ¿ves? Sí. Así está bien. Y Manon-
—¡Sé lo que hago! He estado haciendo esto desde que usaba pañales.— Manon dijo mientras mezclaba.
—Claro,— Marinette dijo. —Iba a señalar cuán perfectas están quedando las capas de tu masa.
—Hmph,— Manon alzó la nariz pero secretamente lucía complacida.
—¿Se supone que mi masa tenga capas?— Adrien preguntó. Miró la pegajosa masa en su bowl de mezcla.
Marinette se acercó y lo miró.
—Hmm, está muy, uh... húmeda. Ten, agreguémosle un poco más de harina.— Se inclinó al lado de Adrien y vertió un poco de harina en el bowl antes de guiar la mano de su vecino para que hiciera los movimientos correctos. —Puedes usar una cuchara, pero prefiero usar los dedos. Las capas quedan mejor así.
—Dedos. Claro...— la voz de Adrien se hizo ronca.
Marinette de súbito se sintió al tanto de lo cerca que estaba de Adrien, presionada a su lado y sosteniendo su mano mientras mezclaban. Podía sentir el calor irradiando del chicho, sentir lo rápido que iba su pulso bajo el pulgar de Marinette. Su cuerpo quería inclinarse aún más, presionarse más contra su vecino, y besarlo...
—Ahem.— André tosió, arqueando una ceja mientras seguía anotando. Marinette se sonrojó y miró con seriedad la masa.
'¡Mira lo que hice por tu culpa!' necesitaba mantenerse profesional. GGR no iba a impresionarse con ella tocando a sus estudiantes.
Sonrojada, Marinette se alejó, pasando una mano por su filipina y mirando alrededor. Rose la miró con ojos conocedores, pero Marinette la ignoró mientras daba instrucciones para el siguiente paso de la receta.
La clase siguió normal después de eso. Myleen sintió lástima de Adrien y le enseñó cómo amasar bien. Su vecino soltaba algunas bromas sobre sus habilidades de cocina, y la tensa atmósfera se rompió en risas.
Todos se sumaron y compartieron sus historias, y pronto fue como si Adrien siempre hubiera sido parte de ellos.
Rieron ante la descripción de las primeras galletas de Juleka – duras con el centro blando – cuando Marinette se acercó a Adrien otra vez. Su vecino estaba en la parte difícil de la receta, donde tenía que agregar mantequilla derretida a la masa.
Marinette se detuvo cerca, mirando a Adrien verter mantequilla. Estiró la mano para inclinar la cacerola.
—Ten cuidado cuando lo pongas dentro,— aconsejó Marinette. —Es más difícil de lo que parece. Solo pon un poco cada vez.
Precariamente balanceando la cacerola sobre el bowl, los labios de Adrien se arquearon y su cuerpo se sacudió con risa contenida.
—Sé cómo hacerlo,— murmuró, enviándole una mirada pilla a Marinette. —O eso me has dic-¡ow!
Todos saltaron ante el grito de Adrien. La cacerola cayó al counter, derramando la mantequilla, y Adrien frunció el ceño observando su dedo en donde empezaba a enrojecer.
Se había quemado. Marinette tomó su mano y examinó la quemadura. Lucía mal. Su mente entró en pánico.
'Calmar la quemadura. Refrescar la piel', sin pensarlo, metió el dedo de Adrien en su boca para calmar la situación.
Lo succionó, curvando la lengua alrededor para asegurarse que estuviera bien húmedo. Alzó la mirada cuando escuchó el jadeo de Adrien y vio la boca de su vecino abriéndose de shock.
Pero..., los ojos de Adrien lucían nublados y tenía los párpados casi entrecerrados. Adrien respiró hondo una vez, dos veces, su perfecto pecho subía y bajaba.
—Ma... Mari... Marinette...— dijo con voz ronca, su mirada estaba fija en la boca de Marinette alrededor de la longitud del dedo de Adrien.
Marinette se congeló.
¡¿Qué había hecho?!
Miró nerviosa por toda la habitación, el dedo de Adrien aún estaba dentro de su boca mientras sus labios formaban una perfecta 'O'.
Todos en la habitación se quedaron callados.
Juleka estaba petrificada, el shock estaba en su rostro y la mantequilla caía de su cuchara al suelo. Myleen y Manon estaban abrazadas, sus ojos lucían felices mientras veían con ternura a los dos, movidas por el romance del momento. Rose estaba tratando de cubrir los ojos de Anne, pero la chica estaba alejando su mano y sonriendo de oreja a oreja. Tenía su celular filmando la escena, emocionada.
—Oh... ¡es mejor que un fanfic! Esto irá directo a Wattpad.
André escribía como loco, casi creando un agujero en el papel. Sus cejas se alzaron sorprendido.
Marinette retiró el dedo de Adrien de su boca con un audible 'pop' y abruptamente soltó su mano. No podía verlo a los ojos.
—Uno debe poner la quemadura bajo el agua fría. Ahí.— Señaló el lavabo, antes de dirigirse a la clase mirando la pared lejana. —Se tiene que enfriar la quemadura.— Explicó. —Es por eso que yo...
Myleen y Manon miraban emocionadas la escena.
—¿Sí?— dijo la primera.
No había forma de salvar la situación, Marinette se dio cuenta. No había explicación para lo que había pasado excepto lo obvio. Ni siquiera lo intentó.
—Olvídenlo.
De alguna forma, logró seguir toda la clase, sus mejillas estaban sonrojadas todo el tiempo. Rose encontró una bandita para Adrien en su bolso y todos siguieron como si nada hubiera pasado. Marinette señaló ignorando a Adrien, aun cuando podía sentir la mirada de su vecino en ella.
Cuando todo estuvo listo, Marinette ayudó a envolver el resultado. Myleen y Manon se acercaron a despedirse – Myleen palmeó su mano mirándolos con ternura tanto a Marinette como a Adrien.
—Parece un buen chico,— susurró. —Un buen partido.
—Es mejor que los anteriores,— Manon asintió con expresión amable. —Alguien que podrías presentar a tú mamá.
Rose le dio una temblorosa sonrisa, mientras sacaba a su hija, quien seguía feliz hablando sobre que no podía esperar para regresar.
—¿Puede venir Naomi la próxima vez? ¡Le encantará este ship!
Juleka solo movió la cabeza antes de hablar.
—Espero que sepas lo que haces, Marinette.
Cuando todos se fueron, Marinette por fin se acercó a Adrien.
'No lo toques', Marinette le advirtió a su boca. '¡Solo habla!'
—Aún tengo que cerrar y hablar con el señor André.— Marinette dijo, incapaz de ver a Adrien a los ojos. —Tomará un momento, así que no hace falta que estés cerca.
—No pasa nada. No me molesta esperar.— Los ojos de Adrien eran cálidos cuando la miró, bajando sus mangas. —Y aun necesito hablar contigo sobre ya-sabes-quién.
—¿Por qué no nos encontramos en el bar? Hablaremos ahí.
—Ok, claro,— Adrien asintió. —¿Lo llevarás también?— miró extraño a André mientras se ponía el blazer.
—Espero que no,— Marinette dijo. Ya parecía que le hacía falta que André escribiera más cosas sobre la incontrolable lujuria de Marinette por su vecino. GGR quizá recomendaría que Marinette abriera un servicio de escorts.
—Nos vemos,— Marinette dijo cuando Adrien se preparó para irse.
Pero su vecino se detuvo y giró acercándose a ella. Alzó la mano, la jaló a su altura y gentilmente pasó un dedo por la mejilla de Marinette.
—Harina,— dijo con una sonrisa de lado. Asintió hacia su dedo. —Gracias por cuidar de mí.
—No pasa nada. Lo haría por cualquiera.
Adrien lució dudoso, pero asintió.
Marinette se sonrojó. Su vientre se apretó por lo cerca que estaba Adrien. El aire entre ellos se sentía vivo, la tensión sexual era tan pesada que podría cortarse con un cuchillo.
'No te atrevas', Marinette regañó a sus labios cuando los sintió con ganas de lanzarse hacia los de su vecino. '¡Ya han causado suficiente daño esta noche!'
Sintiendo el deseo de Marinette, Adrien se acercó más. Sus ojos eran cálidos, su atractivo rostro brilló con la misma necesidad que Marinette.
—Sabes, Marinette...
Pero Marinette giró. Quería – de verdad que sí – pero no podía. La antigua Marinette cedería a lo que su cuerpo quería, sin importar cuán malo fuera para ella. Pero ahora era una persona más fuerte... Al menos, estaba tratando de serlo. Este era un territorio nuevo para ella.
A regañadientes, Marinette se puso de pie y retrocedió.
—Te veo en el bar.
Hubo una larga y pesada pausa antes de que Adrien hablara.
—Ok, te esperaré.
Y se fue.
Marinette suspiró y regresó a la cocina.
Ser fuerte, era un asco.
Continuará...
Vengo de rápida porque ya se me hizo tarde para el gimnasio :v estoy molida y me duele todo —descansar de ir, es perjudicial :(
Nos leemos la próxima semana~
Besitos de murciélago para todos~
