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Title: To LOVE You
Ship: Adrinette y otras bonitas que se van uniendo.
Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count: 50,100
Word Count per Chapter: 2,500
Rating: NC-17
Chapters: 16/17
Beta: noestribar
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Pierre by Ryn Weaver
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Marinette corrió a la puerta, saltando en un pie mientras se ponía los zapatos. Las alarmas se activaron en su cerebro. ¡Noel estaba aquí! Esperaba que Adrien haya liberado al mapache. Pero, ¿entonces cuál era el problema?
Tomó el picaporte y abrió la puerta.
Quizá el sr. Manchitas est-
Sus pensamientos se detuvieron cuando estuvo cara a cara con Rose.
El puño de la mujer estaba arriba, y lucía asustada cuando Marinette fue la que salió.
Tras ella estaba Juleka y Anne, llevando volantes sobre el carnaval de verano – y tras ellas, estaba aparcada la van.
Todas se quedaron en silencio por un momento, un extraño momento. Un ave cantó a la distancia y Marinette pudo escuchar la música saliendo de la van de Noel. Después de lo que se sintió una eternidad, Anne alzó su celular para tomarle una fotografía, y Marinette se dio cuenta que estaba de pie... en la puerta de la casa... de su vecino... un sábado por la mañana... usando nada más que sus panties.
Ok, esto se veía mal.
Cruzó los brazos en su pecho, tratando de cubrir lo más que podía.
El sonido de la cámara de Anne resonó. La adolescente estaba sonriendo mientras escribía algo – todo esto al tiempo en que Rose la regañaba.
—¡Anne! ¡Borra esa fotografía ahora mismo!— las dos forcejearon mientras Rose trataba de quitarle el celular a su hija.
Juleka asintió hacia Marinette, manteniendo la mirada por encima de su cuello.
—Buenos días, Marinette.
Marinette asintió y respondió educadamente.
—Bueno días. ¿En qué, uh, puedo ayudarlas?
—¡Ya basta, mamá!— Anne gritó cuando Rose logró quitarle el celular. —¡Devuélvemelo!
—¡No, jovencita! ¡Me escandaliza que te aproveches de la situación! ¡Deberías avergonzarte!— el rostro de la mujer estaba rojo mientras revisaba el menú del celular, buscando la fotografía.
—¿Qué? ¡No es como si tuviera algo que ni tu ni yo tenemos!
Juleka silbó fingiendo que no estaba pasando.
—No, pero no puedes tomar fotografías así sin permiso.— Rose dijo con firmeza aun buscando.
—¿Si tengo su permiso, puedo quedarme con la fotografía? ¡Naomi se morirá cuando la vea!
—¡No! ¡¿Cómo se te ocurre preguntar eso?!— encontró la imagen y la borró. —Y me niego a creer que Naomi apruebe tu comportamiento. ¡Ella es una buena chica!— dijo devolviéndose el celular.
Anne resopló y viró los ojos guardando su celular. Tras ella en la van, Noel apagó la música y abrió su puerta.
Marinette sintió el miedo creciendo otra vez. Noel iba a mirar en las trampas en cualquier minuto. Trató nuevamente de tener una respuesta de la inesperada visita.
—Si no hay nada en lo que pueda ayudarles, necesito-
—Estamos aquí por lo del tonto carnaval.— Anne dijo dándole un volante.
Rose asintió y empezó a hablar fingiendo que todo estaba normal, sin ella prácticamente desnuda.
—El carnaval de verano es un evento maravilloso en-
—¿No se sabe la historia?— Anne preguntó.
—Como sabrás,— Rose siguió. —nos gustaría que tu pastelería participara. Iba a visitarte después de..., hablar con señor Agreste, pero...— detuvo su oración ante lo extraño del momento.
Juleka siguió mirando la pared con tal intensidad que Marinette pensó que la pintura se descascaría. Noel salió de la van y fue hacia la puerta trasera.
Marinette sabía que tenía que hacer algo y rápido. Respiró hondo preparándose.
—Escucha,— dijo. —Necesito ayuda. ¿Puedes distraer a Noel unos minutos? ¡Es cosa de vida o muerte!
Juleka giró hacia Marinette – la desnudez no importaba cuando un amigo estaba en peligro.
—¿Qué pasa?— preguntó. —¿Qué necesitas que haga?
—¡No hay tiempo para explicar!— Marinette dijo, ya bajando las escaleras del porche. —¡Solo no dejes que se aleje de la van, entretenlo tanto como puedas!
—¡Entendido!— Juleka dijo.
Marinette fue hacia la parte posterior de la casa, quedándose cerca de los arbustos para no ser vista. Tras ella, escuchó a Rose regañando a Anne mientras Juleka iba hacia Noel.
—¡Noel! ¿Eres tú?
La voz de Noel se quebró en alarma cuando giró y vio a la chica yendo hacia él.
—¿S-sí?— dijo.
—¡Quiero hablar contigo!
La voz del chico se hizo más aguda.
—¡¿Q-qué hice?!
Marinette no supo lo que Juleka le dijo ya que siguió rodeando la casa, buscando a Adrien.
¿Dónde estaba? Esperaba que los robots no lo hayan atrapado.
Marinette estaba pasando el porche cuando vio un movimiento. Se acercó para ver mejor, asomándose hacia la oscuridad bajo las escaleras por unos segundos, desconcertada, hasta que vio qué era.
¡Sr. Manchitas!
Y claro, los robots de Noel habían hecho su trabajo. El pobre mapache estaba atrapado en la jaula, moviéndose de lado a lado tanto como su regordete trasero se lo permitía.
Marinette estaba dividida entre el alivio de que el Sr. Manchitas estaba bien, y la preocupación por su seguridad.
'Voy a sacarte de ahí,' prometió.
Se puso de rodillas, temblando ante la sensación del césped mojado contra sus desnudas piernas.
'Solo por usted sr. Manchitas', pensó. Gateó, agachándose para poder entrar bajo las escaleras. Pero en cuanto llegó a la jaula, el mapache se asustó. Siseó y se revolvió, sacudiendo la jaula. Marinette retrocedió, mirando los afilados dientes de la criatura.
—¡Estoy tratando de ayudarte, bola de pelos mal agradecida!— Dijo. —¿Por qué estás siendo tan malo?— volvió a estirar la mano, pero retrocedió cuando la criatura le siseó. No había forma en la que podría abrir la jaula sin recibir una fea mordida.
¿Qué se suponía que haría?
—¡Marinette!— una voz vino tras ella.
¡Adrien! Oh gracias a Dios. Él sabría qué hacer.
—Te salvaremos, quieras o no.— Marinette le dijo al mapache mientras retrocedía. En cuanto su cabeza salió, giró de lado y miró a Adrien.
—No puedo dar con la reja porque el Sr. Manchitas...— Marinette detuvo su oración, callando por segunda vez en el día.
Adrien estaba de pie tras ella sosteniendo una jaula. Y en esa jaula había un mapache aún más gordito y grande que aquel debajo del porche.
—Demonios...— Marinette dijo.
—Veo que descubriste el problema,— Adrien dijo, bajando la jaula. —¿Por qué estas desnuda?
Marinette asintió y agitó la mano quitándole importancia a que solo traía sus panties.
No pudo evitar notar que el mapache de Adrien estaba comportándose. De hecho, parecía bastante calmado, solo sentado en la jaula y escuchando su conversación. No había señal de colmillos y garras – como el otro.
Marinette se sintió insultada, como si hubiera sido juzgada y encontrada culpable por el reino animal. Debió haberlo sabido. La naturaleza la odiaba.
—¿Qué vamos a hacer?— Marinette preguntó.
—Llevarlos a los dos a la Sociedad Protectora de animales, supongo.— Adrien se alzó de hombros. —No podemos dejarlos aquí o Noel se los llevará. ¿Dónde está?
—Juleka está distrayéndolo,— Marinette dijo. —No preguntes,— agregó, alzando una mano ante la mirada interrogante de Adrien. —He estado despierta por 10 minutos, y ya ha sido un largo día.
Los ojos de Adrien brillaron.
—No puedo esperar a escuchar sobre ello. Toma la jaula y pongamos a estos chicos en mi auto.
—Nada de eso.
—¿Qué?— Adrien miró a Marinette como si hubiera hablado swahili. —¿Por qué no?
—Porque ese demonio de ahí... muerde.— Marinette señaló con un acusador dedo a la jaula bajo el porche. Todo lo que podía ver del mapache eran sus brillantes ojos.
Adrien frunció el ceño.
—¿Te atacó?
—¡Sí! Creo que está poseído.— Marinette sentenció. —Necesita que le echen agua bendita. O ser exorcizado.— Su mente giró. —¿Dónde podemos encontrar un exorcista a esta hora? ¿En Yvoire? Además esos rituales toman años. ¿Crees que Juleka pueda detener a Noel todo ese tiempo?— y entonces jadeó mirando a Adrien con los ojos bien abiertos. —¿Y si el demonio pelea?
Pero Adrien no pudo responder. Estaba casi doblado de la risa, sus manos estaban en sus estomagó apoyando su peso. Todo un minuto pasó antes de poder erguirse lo suficiente para secar sus lágrimas y hablar.
—Cielos, te amo. Nunca hay un momento aburrido contigo cerca,— su atractivo rostro estaba brillando con afecto.
Marinette sintió la felicidad crecer dentro de ella ante las palabras de Adrien, pero, aun así, lo miró insegura.
¿Por qué estaba riendo tan fuerte? ¡Esta era una situación seria, demonios!
No había esperado que Adrien se riera así. Él siempre había parecido tan medido con todo.
Pero algunas personas no eran buenas bajo presión, Marinette pensó. Tendría que ayudarle.
—¿Qué haremos?— preguntó con seriedad, tratando de hacer que Adrien dejara de reír.
—Necesitamos un plan. Ten. Toma esto.— Adrien se inclinó, tomó la jaula y se lo dio a Marinette. —Pon a este chico en mi auto. Está abierto.
—¿Qué vas a hacer?
Adrien subió la rampa y abrió la puerta. —Voy por una toalla para..., el demonio en la jaula. ¡Ve!
—¿Seguro que no quieres que lo haga yo?
—Créeme, puedo arrastrarme mejor que tú.
—Tus chistes son horrendos. ¿Lo sabias?
—¡Ya, ve!
Marinette asintió y caminó sigilosamente.
¿Una toalla?
Chasqueó la lengua.
Bueno, quizá funcionaría.
Ok no. ¡No funcionaría porque aun así tendrían a un mapache poseído, nada más que ahora cubierto por una toalla, pero hey! Ese sería el problema de Adrien, ¿no?
Miró al mapache en la jaula.
'¿Cierto Sr. Manchitas?' el animal la miró con su curiosa nariz esnifando en acuerdo.
Marinette asintió satisfecha.
¡Cierto! Y el Sr. Manchitas estaba de su parte.
Fue hacia el auto de Adrien, y abrió la puerta. No había asiento del conductor, pero había mucho espacio tras los asientos de cuero en donde parecía que podía colocar ambas jaulas. Con cuidado dejó la jaula ahí.
—Es un camino corto,— le aseguró al mapache mientras lo dejaba ahí. —No tendrás tiempo para sentir nauseas.
'Eso espero', pensó. El viaje sería lo difícil suficiente con el otro mapache poseído. No necesitaban un mapache vomitón, encima de todo.
Adrien se unió al auto apenas unos minutos después. Tenía la jaula cubierta con la toalla en una mano y algunas prendas para Marinette en la otra, sus pantalones están un poco manchados.
—Pensé que querrías esto antes de irnos,— Adrien dijo. —Me gusta tu ropa actual, pero puede que a ellos no.— Sus ojos tenían un brillo juguetón.
Marinette tomó agradecida las prendas y subió mientras Adrien colocaba al endemoniado mapache que siseaba ahí atrás.
—Siento pena por el Sr. Manchitas; mira que tener que viajar al lado del poseído. Espero que no se asuste.
—¿Qué hay de mí?— Adrien preguntó. —Tengo que conducir frente a él.— Subió la rampa de la camioneta y cerró la puerta, justo cuando Noel y Juleka llegaron desde una de las esquinas.
'¡Whoa! Estuvo cerca', Marinette pensó.
Adrien ondeó la mano, casual.
—¡Buenos días! ¿Hay algo que pueda hacer por ustedes chicos?
—¡Buenos días, señor Agreste! ¡Buenos días, Marinette!— Noel dijo animado. —¡Solo vengo a revisar mis trampas! ¿A dónde van tan temprano?
—A comprar algunas cosas. ¿Necesitan algo antes de que nos vayamos?
—Nah, puedo lidiar con ello. ¡Que se diviertan!— los dos caminaron hacia el jardín, Juleka miró por encima de su hombro y arqueó las cejas.
Marinette alzó un pulgar.
Juleka sonrió y revolvió el gesto antes de girar hacia Noel.
Adrien puso en marcha el auto y dejó el lugar.
¡Yay! ¡Lo habían logrado! 'Salven al mapache': ¡MISSION COMPLETE!
—¿Qué crees que hará Noel cuando vea que las trampas ya no están?— Marinette preguntó. —¿Crees que sabrá que hemos sido nosotros?
Adrien movió la cabeza.
—No. Por lo que me has dicho, pensará que el mapache es más listo. Quizá regresará con equipo avanzado.
Marinette asintió.
Pobre Noel, quizá pasaría el resto de su vida preguntándose cómo es que los animales habían vencido a su ejército robot y huido con sus jaulas.
Quizá pensarían que estaban construyendo algún tipo de fuerte de jaulas en el bosque.
'Lo siento, Noel,' pensó con culpa. 'Tu paranoia eterna será mi culpa. ¡Pero no podía dejar que lastimaras al Sr. Manchitas!'
Cinco minutos después, estaban acelerando en el auto. Marinette podía escuchar los ocasionales siseos del mapache poseído, pero aparte de eso el viaje fue tranquilo.
Marinette aprendió que vestirse en un auto no era fácil. Había logrado ponerse la camiseta a pesar del cinturón de seguridad, pero los pantalones eran otra cosa. De alguna forma seguían enredándose en sus piernas cuando trataba de meter un pie.
—Quédate quieto.— Les dijo. —O juro que te dejaré centrifugando hasta que tu zipper esté muy, muy caliente.
Casi lo había logrado domar cuando notó que Adrien estaba echándole miradas a sus muslos.
—¡Ojos en el camino, señor!— Marinette dijo. No le molestaba que Adrien la mirara – de hecho era todo lo opuesto.
Estaba más que feliz de dejar que Adrien mirara cuanto quisiera en cuanto regresaran a casa. Pero no quería morir en un accidente y tener de titulares algo como:
'Pastelera desnuda y sexy vecino en bizarro accidente con mapaches poseídos'.
Nope, no era como quería ser recordada.
—¿Cuánto más falta?— preguntó por fin maniobrando los jeans.
—Otros veinte minutos, creo.— Adrien dijo, sonriéndole y mirando el camino.
Marinette se recargó en su sitio y dejó salir un profundo suspiro, sintiendo que su cuerpo se relajaba.
¡Lo habían logrado!
Miró por la ventana el escenario pasar. El sol quemaba en el cielo en un incandescente amarillo mientras los árboles pasaban. Los campos tenían flores anaranjadas y amarillas, sus aromas se mezclaban con la suave brisa.
'¡Qué bonito!', Marinette pensó. 'Pero apuesto que el campo está lleno de bichos.'
Giró para compartir sus pensamientos con Adrien, pero vio al chico mirándola otra vez.
—¿Qué?— preguntó, de súbito sintiéndose tímida.
¿Tenía una mancha de tierra en la cara nuevamente?
Adrien estiró la mano para tomar la de Marinette.
—Nada. Solo estoy feliz de estar aquí. Contigo.— Sonrió.
Marinette miró al atractivo chico a su lado. La felicidad creció dentro de ella, como una vasta nube de luciérnagas recorriendo su cuerpo.
Estaba llena de luz, de felicidad, con un puñado de sentimientos tan inmensos que apenas podía contenerlos. Todo debido al atractivo hombre a su lado.
No sabía qué había hecho bien para merecer a Adrien, pero sí sabía una cosa: no podía vivir sin él. Estaba muy, muy enamorada de él.
Lo que sea que trajera el futuro – mosquitos, mapaches, y demás – quería a Adrien a su lado.
—Te amo,— dijo, mirándolo con ternura.
Adrien la miró con cálidos ojos verdes.
—Yo también te amo.— Apretó la mano de Marinette antes de volver a mirar la carretera.
Marinette sonrió mientras conducían bajo el soleado día, sintiendo el viento y tomados de la mano.
Qué hermoso día...
Continuará...
Penúltimo arriba y en serio amo este capítulo jajajajajaja en serio, me encantaaaa.
Ah por cierto... Me voy de vacaciones a la playa!!!!
Mi esposo me vio muy estresada con todo lo de la remodelación y eso y dijo que era mucho para mi gordito ser, así que se preparó un viaje de 4 días y me llevará de vacaciones!!! Lo mejor de todo, es que yo no haré nada de nada, todo lo arreglo él, incluyendo el itinerario tomando en cuenta mi autismo y que odio los lugares con mucha gente y niños gritones
(No acepten menos, niños!!! JAMÁS acepten menos!!!)
Así que bueno, me voy mañana, pero descuiden, que ahora si a donde voy tengo Internet y si les puedo subir los fics.
En fin~ espero hayan disfrutado su capítulo, se hayan divertido y nos leemos la próxima semana con el capítulo final (llora en escritor)
Besitos de murciélago para todos~
