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Title: A Twist of Fate

Ship: Adrinette

Genre: AT, fantasy, romance, fluff, Angust, mucho, mucho, muuuucho Angust

Word Count per chapter: 1,800

Word Count: 86,000

Rating: NC-17

Chapters:2/24

Beta: Un-betated

Disclaimer: No son míos, si lo fueran, esto sería vídeo!!!

Music: Clarity by Zedd

Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.

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Silencio... todo estaba en silencio.

Marinette sentía que estaba flotando, tenía una ligera sensación en la cabeza, pero pronto se dio cuenta que estaba recostada. Así como alguien que tomaba una siesta y se preparaba para enfrentar al mundo, así se sentía.

Pero algo andaba mal. No podía abrir los ojos. Sin importar lo mucho que lo intentaba, no tenía éxito. Sus párpados no respondían, se sentían pesados.

¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado? ¿Por qué su cuerpo le dolía?

Se sentía extraña, y sabía que no estaba consciente, pero tampoco inconsciente. Tuvo miedo al no recordar porqué estaba así.

¿Por qué su cuerpo no escuchaba las órdenes que su cerebro le enviaba?

Trató de decirse a sí misma que era un sueño. Varios minutos pasaron y sus órganos empezaron a funcionar, casi tanto como podía sentir, así como también pudo escuchar algunos 'beeps'.

Sentía dolor y por un segundo volvió a preguntarse qué había pasado. Era inútil el tratar de abrir los ojos. Era como si estuviera dormida pero aún despierta. La oscuridad la rodeaba como si fuera una espesa pared y se repetía una y otra vez que debía despertar, que solo era una pesadilla. La oscuridad la hacía sentirse intranquila e incómoda, sola y con miedo.

—Lo siento, joven Agreste. Hicimos lo que pudimos pero no podemos garantizarle que ella vaya a despertar del coma.

¡¿Qué?! ¡¿En coma?!

La mente de Marinette se aceleró. Debía ser un error, ¡no podía estar en coma! Podía escuchar, podía sentir... solo... solo estaba muy cansada como para abrir los ojos.

Solo estaba cansada... solo estaba cansada... se repetía una y otra vez, deseando poder hablar.

Con la oscuridad rodeándola, sintió que era encerrada en una estrecha caja sin espacio ni para mover un solo dedo. Sin importar lo mucho que quería salir, mientras más lo intentaba, más se cansaba y sintió miedo cuando el intento le causó la pérdida de conciencia de sus alrededores.

La sensación era insoportable, era como si estuviera ciega y paralizada.

Tenía tanto miedo mientras se veía sentada a sí misma en la esquina de la caja, en la cual había más espacio ahora, pero aún no podía moverse y eso hacía que la situación fuera desesperante. En la imagen mental: Marinette estaba sentada, abrazando sus piernas contra su pecho, esperando que una inexistente puerta sea abierta; pero mientras tanto seguía rodeada por la extensa oscuridad.

¿Quién podría traerle luz?

—Yo creo en Marinette. —Escuchó la corta respuesta y esta voz parecía hacer que su desesperación se esfumara poco a poco.

~ ¿Adrien? ¡Adrien! ~ Quería gritar con fuerza para dejar que Adrien supiera que ella también estaba ahí, pero no podía.

Escuchó que la puerta se cerraba otra vez y el miedo volvió a embargarla, no quería que Adrien se fuera. No quería.

~ ¡No, Adrien! ¡No me dejes sola! ~ Trató de estirar la mano, pero fue imposible.

Todo lo que Adrien podía ver era a la durmiente Marinette frente a él.

Volvía a sentir que su mano se ponía cálida y que sus dedos se entrelazaban con los otros, mientras aquella mano la sostenía con amor.

—Marinette... —Solo en ese momento ella entendió dónde estaba y qué había pasado. Un accidente... había cubierto a Adrien y luego había... muerto. Es por eso que sus órganos estaban tan lentos y su mente aún estaba nublada. Sabía que de la misma forma en la que había salvado la vida de Adrien, Adrien había salvado también la suya... recordó las palabras que la trajeron a la vida y su corazón palpitó más rápido.

—¿Puedes escucharme, Marinette? —El chico que estaba a su lado, preguntó con voz suave pero triste.

~ Sí, puedo escucharte... Adrien, puedo sentirte. Dios... por favor...

¡Por favor, quiero dejarle saber que estoy aquí! ~

Pero sin importar cuánto lo pedía, cuánto lo intentaba, no podía hablar.

—Lo siento, Marinette. Siempre fui seco contigo, me porté como un bastardo debido a mi cobardía y tratando de ocultar mis sentimientos por ti. ¿Por qué me salvaste? Yo debería ser el que estuviera aquí y no tú, mi vida es artificial, pero la tuya no.

Nunca había escuchado a Adrien hablando en ese tono antes. Tan desesperado y triste pero al mismo tiempo, preocupado y amoroso.

~ No, Adrien, no te disculpes. No me arrepiento de haberte salvado. Ni aún si debo quedarme así por el resto de mi vida. Porque te amo Adrien. Desearía poder decírtelo ~

—Eres tan tonta, Marinette... tan tonta...

~ ¡Eh! ¡Mira quién habla! ¡Gato tonto! ¡Te salve el trasero muchas veces antes, cuando era Ladybug! ~ Trató de aligerar la tensión que estaba sintiendo, pero falló.

—¿Qué te hice? Eres a quien más amo... sí, Marinette... Te amo. ¿Me escuchas? Estoy enamorado de ti. Ahora levántate y golpéame por decirte algo así, después de tantos años y haberte rechazado cuando supe que eras Ladybug. Estoy seguro que estás enojada. ¡Hey, vamos! —dijo Adrien mirándola con lágrimas en los ojos, tomando sus manos cuidadosamente.

Marinette sentía todo, era todo lo que siempre había soñado. Adrien Agreste estaba diciéndole todas esas cosas a ella. Nunca había pensado que Adrien la amara, no después de todo lo que paso entre ellos.

¿No era irónico? Ahora que lo sabía: no podía confesarse, no podía decirle que aun sentía lo mismo... y no podía eliminar la tristeza de Adrien... quería sostenerlo, besarlo.

¿Cuándo despertaría? ¿Y por qué sentía y escuchaba todo como si estuviera bien y solo estuviera fingiendo dormir?

Adrien vio que la chica seguía igual. Sentía que la mano que sostenía, no respondía, al igual que el resto de ella. Era una tortura para él el ver a la menor así. Pronto, las lágrimas escaparon de sus ojos.

~ No, no te golpearía Adrien... Siento lo mismo por ti. Qué idiotas hemos sido todos estos años... viviendo una mentira ~

Si Marinette pudiera llorar, ya lo habría hecho. La oscuridad y el no poder hablar, la enloquecía. Sintió algo húmedo en su mano y supo que Adrien estaba llorando. Deseaba tanto poder besar cada una de sus lágrimas.

~ No llores, Gatito...por favor, Menuda súper heroína estoy hecha, no puedo hacer nada sin Tikki... Ni siquiera puedo salir de este problema yo sola ~

La Marinette que estaba sentada en la caja oscura, abrazó sus piernas más contra su pecho, llorando.

—No es justo... ¿por qué a ti? —Adrien miró el durmiente rostro, estudió cada parte de ella y susurró. —Eres tan hermosa. — Ante esto, la menor se derritió.

El ex portador del anillo de la destrucción, se quedó en silencio por un momento, simplemente apretando la mano de Marinette, dándole la sensación de alivio.

~ Tan cálido... ~

En momento como este, a Marinette no le importaba que la oscuridad que la rodeaba fuese como un inmenso mar. Ahora mismo, se sentía a salvo. Pero las ganas de responder estaban ahí y era como un cuchillo perforando su corazón al verse incapaz de hacerlo.

—¿Qué puedo hacer por ti? Cambiaría de lugar contigo si pudiera. —Dijo Adrien con tristeza mientras miraba sus unidas manos.

¿Qué diría Marinette si viera que estaba sosteniéndola de la mano?

Se sentía un poco culpable, ya que egoístamente había decidido que se comportaría como su pareja y que fingiría que ella aun sentía lo mismo, aun cuando estaba seguro de que de estar despierta, ella lo empujaría lejos.

~ Tonto... Adrien solo quédate a mi lado. Es la más grande ayuda que me puedas dar ahora. Regresaré a ti, lo prometo, sin importar qué... Adrien, nunca te vayas de mi lado. Recuerdas, tu y yo contra el mundo, así siempre ha funcionado.~

Después de unos momentos, la puerta se abrió y alguien habló.

—Señor Agreste, la hora de la visita terminó. Por favor vaya a casa, déjela descansar. No sabemos cómo reaccionaría ante la cercanía de alguien ahora, no la agote. Su condición no es estable y creemos que necesita silencio.

Era el doctor. Era un hombre de cuarenta y tantos con una sonrisa amable, dispuesto a ayudar a los demás en cualquier momento. Solo que a veces se preocupaba de más.

Mucho.

~ ¡¿Qué?! ~ Marinette sintió miedo ante sus palabras. ~¿Silencio? ¡No lo necesito! ~

Ella no quería estar sola en esta oscuridad, no ahora, era muy pronto, ella solo 'despertó', no físicamente al menos, tenía que acostumbrarse a esto, pero solo podía estar calmada si alguien estaba a su lado... si Adrien estaba a su lado...

Y recién ahora se daba cuenta de lo poco que los doctores sabían de un paciente en coma. Claro, habían muchos libros, lecciones y eso sobre cómo curar una enfermedad, cómo diagnosticarla o qué medicinas recetar, pero todo eso era teórico. Ningún libro decía lo buen médico que eres, debías nacer con ello.

Se preguntaba si la experiencia de un paciente en coma estaba escrita en algún libro. Ella no era la primera en estar en una situación como esta, ¿no? ¿Todos lo experimentaban de una forma diferente? ¿Era igual para todos? Al despertar tenían miedo de contárselo a los demás porque si no las personas pensarían que estaban locos, o ¿en cuánto despertaban olvidaban todo?

Preguntas como estas rondaban por la mente de Marinette y se sintió como una recién nacida.

Sin importar lo difícil que era, ella no quería olvidar. No quería olvidar las palabras de Adrien, su roce relajante. ¿Cuándo será el día en que podría responder? ¿Llegará tal día?

Ella conocía a Adrien, sabía que el rubio hablaba con libertad de sus sentimientos porque pensaba que no estaba escuchándolo. Y la ponía triste el pensar que Adrien creía que no podía escuchar sus palabras, pero se sentía feliz al mismo tiempo porque se las decía muy dispuesto.

Sintió que Adrien soltó su mano y quiso protestar, gritar.

~ ¡Adrien, no te vayas! ~

Era muy extraño. No podía ver nada pero sentía que su sentido auditivo era más agudo que antes. Escuchaba todo, incluso un simple movimiento, el cual no hacía tanto ruido.

¿Así se sentían las personas ciegas? ¿Ellos vivían así?

Sintió que Adrien se detuvo y giró hacia ella aun cuando sabía que el doctor lo estaba esperando en la puerta, pero lo ignoró y regresó hacia Marinette como si hubiera escuchado su grito desesperado.

¿Podría ser eso? ¿El lazo entre ellos era así de fuerte?

Sintió unos suaves labios sobre su mejilla y la cálida respiración de Adrien en su piel. Esperaba sonrojarse para que así Adrien supiera que ella estaba al tanto de todo.

—Regresaré mañana, Buginette. Vendré todos los días y el último día que tenga que venir aquí, los dos saldremos juntos del hospital. Sin importar cuánto tiempo me tome, esperaré por ti. —Adrien sonrió descorazonadoramente. Estaba sumamente triste, se sentía culpable y sabía que si Marinette nunca despertaba, él jamás se lo perdonaría.

Marinette se hundió en la oscuridad y en el 'beep' de la máquina cuando escuchó que Adrien lentamente se ponía de pie y se iba, cerrando la puerta tras él. La frialdad e intranquilidad llenó su cuerpo otra vez. Trató de decirse que estaba aquí, pero su mente se negaba mientras seguía repitiéndose que pronto despertaría de esta pesadilla.

~ Adrien, regresa pronto... tengo mucho miedo... llévame contigo... eres la única luz en este mundo para mí... así como también siempre has sido la única luz en el mundo real ~

La Marinette que estaba en la caja negra, lentamente cerró los ojos, aún en la misma posición, antes de dormirse.