Temporada 2

Capítulo 1

Tres días han pasado de nuestra llegada, conseguimos pagar una casa a buen precio en el centro, similar a las demás con su techo de paja; tal vez algo grande para sólo 2 ponis.

Había mucho espacio vacío, que con el tiempo llenaríamos con algunos muebles. 3 habitaciones, 2 baños, la cocina, la sala de estar. Es de un piso, nada mal para un ex taxista de Manehatten. Tampoco había mucho que desempacar.

Desayunamos como era habitual. Hoy es un día muy importante: Diana comenzará con su primer día de clase en la escuela de Ponyville; nos preparamos y la acompañé hasta la escuela. Ella estaba tan feliz que saltaba y jugueteaba por ahí de la emoción.

A Diana, aunque parezca muy sociable, le cuesta un poco hacer amigos. Pero una vez que gana confianza, es increíble.

- ¡Hey hermano! ¿Una carrerita?- se prepara y sale corriendo.

- ¡Qué niña!- digo moviendo la cabeza- ¡Hey! ¡Espera! Que te perderás.

Aunque me llevaba ventaja la alcancé y la atrapé. Ella rió traviesamente y me sonrió. La miré devolviéndole la sonrisa.

- Vamos pequeña pony, que llegaremos tarde a la escuela.

Ha pasado tiempo, sí, pero algunas cosas no cambian. Llegamos a nuestro destino y la despedí.

- Mi pequeña, que te diviertas y hagas muchos amigos- le deseé, nos despedimos.

Ella entró al colegio acompañada de la señorita Cheerilee.

- Nos vemos a la salida- dije una última vez- Cuídela, maestra.

- Por supuesto, no hay problema- respondió y me retiré.

Caminando por las calles del pueblo, recordando varios de los acontecimientos de ese tiempo, avanzando por sus recodos, reflexionaba.

'¿Iré a verlas? ¿Qué dirán? ¿Me recordarán?' pensaba 'Con todo lo que pasaron ¿Tal vez no? ¿Y si están enojadas conmigo?' Durante el lapso de tiempo que mis pensamientos hacían eco en mi mente, ya había llegado a Sugarcube Corner, para ver si Pinkie estaba todavía allí.

Acercándome, noté que el lugar se veía tranquilo, silencioso, era algo raro. Bueno, a esas horas ella siempre solía estar; sólo estaba así de sombrío cuando la pony rosada no se encontraba. Entré a ver qué pasaba, y a comprar un muffin como fue mi rutina hace tiempo. Me atendieron y me fui.

También revisé los demás sitios donde pensaba podría encontrar a alguna de las ponis, y nada, ni un rastro de ellas. Pensé volver a casa y esperar la hora para buscar a mi pequeña Diana.

Pasaron las horas, preparé un ligero almuerzo para comer juntos, y fui a buscarla. Caminando, escuché un silbido y un gran estruendo de galope como una estampida tras mis espaldas. Se dirigía hacia mí. Sólo alcanzaba a distinguir siluetas, la luz se hacía presente. Eran ellas dirigiéndose hacia mí. Me quedé anonadado por el evento.

Antes de chocar, todas ellas pararon en seco ante mí con una severa mirada en sus rostros; bueno, todas menos Pinkie Pie, que estaba sonriendo y siendo contenida por Applejack.

Era una situación incómoda, y transpirando un poco, como fue hace tiempo, apenas alcancé a decir algo.

- Hola… He vuelto- dije nervioso.