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Title: A Twist of Fate
Ship: Adrinette
Genre: AT, fantasy, romance, fluff, Angust, mucho, mucho, muuuucho Angust
Word Count per chapter: 3,500
Word Count: 86,000
Rating: NC-17
Chapters:3/24
Beta: Un-betated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran, esto sería vídeo!!
Music: Borderline by ONE OK ROCK
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Algunas veces las personas pueden ver más cosas cuando están en la oscuridad, sin importar cuán tonto pueda parecer, Marinette empezaba a pensar así. Cuando las personas estaban encerradas en la oscuridad, empezaban a observar todo con el alma y corazón y eso les decía más que miles de arcoíris con colores artificiales al que en conjunto llamaban mundo real.
Incluso las palabras tienen un significado diferente, porque de esta forma uno escucha todo desde un ángulo distinto.
Era una extraña sensación, difícil de acostumbrarse, pero esperó pacientemente. Aunque no perdía las esperanzas, la Marinette que estaba sentada en la caja aún no podía ver ni atisbos de la puerta que daba al mundo exterior.
¿Todos son así?
Ellos piensan que son libres, pero... ¿no es que todos están encerrados en sus propios mundos? Entre la fama, dinero y muchas cosas falsas, las personas tienden a perder el verdadero significado de la vida, pierden la visión de lo que es importante.
Marinette tenía mucho tiempo para pensar ahora. No había pasado ni día y medio desde que estaba ahí, pero ya había pasado medio día desde que Adrien se fue. Marinette pensó en cuántas preguntas más tendría. ¿Encontraría las respuestas? Lo dudaba.
Perdió el sentido del tiempo, no sabía qué hora era, qué día era, pero eso no era importante. Aun cuando estaba en el mundo real, solía perder el sentido del tiempo, solo que de una forma muy diferente.
Estaba encerrada y tenía miedo pero también tenía alguien a quien esperaba... Adrien... su gatito. Se sentía libre al pensar en Adrien y para mantener despejada su mente de la situación en la que estaba, soñaba despierta con los momentos felices que le gustaría compartir con Adrien en el futuro.
¿Adrien vendría cada día como lo había prometido?
Marinette estaba pensando todo el día, aun cuando las enfermeras y doctores se la pasaban revisándola cada dos horas.
Cada vez que la puerta se abría, esperaba que fuera Adrien, pero se decepcionaba al ver que no era él, Adrien Agreste no llegaba.
No supo cuánto tiempo pasó pero luego escuchó que la puerta volvía a abrirse.
~ ¿Adrien...? ~
—Marinette, cariño... —Escuchó la voz de su madre mientras rompía en llanto. El corazón de Marinette se apretó al escuchar a su madre así de desesperada.
—Tranquila, nuestra hija es fuerte. —Escuchó la voz de su padre, la cual se entrecortó un poco.
Marinette quería ponerse de pie, abrazar a sus padres y asegurarles que todo estaría bien. Pero no podía y no sabía cuánto más duraría esta situación. Sentía pena por sus padres, odiaba el hecho de que todos estaban tristes debido a ella. Eso la hacía sentirse más desesperada y cansada.
¿Por qué? ¿Por qué no podía regresar a su antigua vida? ¡Podía escuchar, podía sentir! ¿Por qué aún estaba encerrada en esa caja? ¿Qué era eso que le hacía falta para poder ser libre?
Pero... ¿Qué es la libertad?
Adrien... Adrien es libertad... amor...
~¿Dónde estás? ¿Dónde? ~
Marinette sabía que era impaciente, pero no sabía cuánto tiempo había pasado y claro, estaba feliz de que sus padres estuvieran ahí, pero ya estaba cansada de llorar. Se sentía frustrada.
Sabía que estaba siendo injusta, todos estaban preocupados por ella, pero Marinette necesitaba esperanza, necesitaba saber que alguien tenía esperanzas de su mejoría. Necesitaba que alguien fuera y le contara cosas buenas, bromeara o lo que sea...
¿De verdad todos creían que ella no estaba al tanto de nada?
La hacía sentirse decepcionada, pero no los culpaba.
¿Cómo podrían ellos, siquiera, saberlo...?
Cada minuto sin Adrien parecían horas eternas, aún si sus padres estaban ahí. Tan enamorada estaba aun después de tanto tiempo y después de todo lo que paso... ¿seguía enamorada de Adrien?
Sus padres se quedaron por unas horas más, diciéndole que irían más seguido...diciéndole lo mismo que Adrien le había dicho el día anterior. Una promesa que no había cumplido aún.
Justo cuando la puerta se cerró, volvió a abrirse. La Marinette en la caja alzó la mirada esperanzadoramente en la oscuridad desde donde descansaba y esperaba.
—¡Hey, Marimanette! —Luka la saludó al entrar a la habitación, seguido de los demás. Luka decidió que actuaría fuerte y divertido por muchas razones.
En primer lugar, porque tal vez ella podía escuchar y eso la ayudaría a despertar, la energía positiva no lastimaba. La pregunta era ¿Qué tan positivo podía ser sin fingir?
En segundo lugar, Luka mismo. Le gustaba mucho Marinette y actuar valiente lo ayudaba a no derrumbarse. O eso esperaba. Ver a Marinette así era muy doloroso para él.
La 'durmiente' chica reconoció las voces: Luka, Alya, Nino, Alix, Kim, Max Kagami... y nadie más. Adrien no estaba ahí.
Al darse cuenta de esto, la Marinette en la caja escondió el rostro en su abrazo, decepcionada y lastimada. No podía evitarlo. Claro, estaba feliz de que hayan ido a visitarla, pero de alguna forma se sentía vacía. Adrien era su energía vital y la hacía sentirse más y más débil cuando él no estaba a su lado. Era como si Adrien fuera la medicina que necesitaba para poder seguir viva en su estado.
—¡Oye, Marinette! ¡Ya despierta! —Dijo Alix y Marinette pudo sentir que se acercaron más a la cama.
— Sí, no podemos tolerar los cambios de humor de Adrien, tú eres la única que puede. —Dijo Luka.
El corazón de Marinette se aceleró ante la mención de esa persona.
—¡Ah, ese tonto! ¿Dónde está? ¿No vendrá a visitar a Marinette? Ya casi anochece... —Alix preguntó y si Marinette pudiera hablar habría exigido que contestaran la misma pregunta.
—Dijo que tenía algo que hacer y que no podía venir con nosotros. —Dijo Max.
— Ah, En serio... ¡ese imbécil! —Luka comentó enojado. —¿Llevó a algunas chicas a su departamento o qué? Adrien es tan... pensé que se preocupaba por Marinette.
~¿ Tenía algo que hacer? ¿Con chicas? ~ La Marinette en la caja se sintió asqueada y nada bien. No sabía dónde estaba la salida, pero sentía que estaba siendo alejada de ahí y ya ni siquiera tenía fuerzas para alzar la cabeza.
~¿ Por qué Adrien? ¿Por qué? Tú lo prometiste...~
—¡Ah, Si! Hablando de eso... Mari, traje la almohada con forma de pompis que te compré por tu cumpleaños. Lo traje para que te recuperes más rápido. —Anunció Alix, mostrando la almohada con una falsa sonrisa. Por dentro, estaba llorando al ver a su amiga así.
¿Dónde estaba la jovial chica que siempre mostraba amabilidad y una sonrisa cálida a todos?
Alya golpeó la cabeza de Alix haciendo que saliera de sus pensamientos.
—¡Alix! Tonta, ¿qué estabas pensando al traer eso? Además, ¿cómo pudiste entrar al departamento de Marinette?
Esa era una pregunta cuya respuesta Marinette también quería saber.
— Ah, les dije a sus padres que se me había quedado algo en su departamento y pedí prestadas las llaves. —Confesó Alix, muy orgullosa.
~¡¿Hiciste qué?! ~ De haber podido, Marinette habría estrangulado a Alix.
—¿Qué? Alix... eso fue demasiado...
Max fue a la cama de Marinette y dejó un pequeño cristal en la mesa de al lado.
—Siempre me he considerado un hombre de ciencia, pero en vista que la ciencia no se explica aun como ayudar a alguien en tu estado, bueno. Dicen que ayuda a recuperarse. —Dijo Max como si estuviera seguro que Marinette podía escuchar todo. Max siempre había sido misterioso. Miró a Marinette y vio cuán delgada y pálida estaba. La preocupación embargó su corazón.
—Recupérate pronto, Mari. —Susurró Kagami.
La atmósfera era bastante buena y estaban tratando de dar lo mejor para darle esperanzas en caso de que pudiera escucharlos.
El tiempo pasó volando y Marinette trató de sentirse bien, pero no podía dejar de lado su decepción.
—Ya debemos irnos, la hora de la visita terminará pronto. ¡Ah! Y no te preocupes, vamos patear con fuerza a Adrien por no haber venido. —Anunció Nino antes de despedirse.
Marinette escuchó más 'mejórate pronto' y luego el ruido se fue, dejando más silencio tras él.
Se sentía tan perdida, tan triste que ni siquiera escuchó los 'beeps' de las máquinas.
'¿Por qué Adrien no ha venido?', era lo único que cruzaba por su mente.
Se sentía patética.
¿Siempre era así de débil? ¿O el estar medio viva y en la oscuridad la había enloquecido? ¿Y si Adrien había cambiado de parecer y se había rendido con ella?
No pudo responder a la confesión de Adrien y ni ella ni el doctor o Adrien sabía cuándo despertaría.
¿Lo haría algún día?
Pensar en esto la asustaba más y más y la hacía sentirse cansada.
De pronto, la puerta volvió a abrirse, pero Marinette supuso que era una de las enfermeras para ver su condición, así que no prestó mucha atención, hasta que escuchó la voz.
— Aquí estoy, Buginette.
Marinette no pudo decir si era real o no.
~ ¿A... Adrien? ~
El rubio caminó hasta la cama y miró a la atractiva y durmiente chica.
—¿Cómo te sientes hoy? —Preguntó, sabiendo bien que no obtendría respuesta. Cuánto deseaba escuchar la voz de Marinette, no importaba lo que dijera... podía ser fría, podía decirle algo como
– Adrien eres tan infantil, crece – o que lo regañara de una u otra forma. No importaba, solo quería escuchar su voz. Quería escuchar su dulce voz, aquella que lo hacía flotar.
Él siempre decía que él era la libertad entre los Prodigios, pero sin Marinette no podía ser libre ni estar calmado. Sentía como si tuviera alas, pero estas alas se habían mojado completamente y estaban muy pesadas como para emprender el vuelo... eran alas que no volaban... no podía, hasta que estuvieran secas.
Adrien recordó una imagen que había visto hace poco. Eran dos ángeles. Uno de ellos estaba muerto y tendido en el piso, solo llevando un ala en su espalda. El otro ángel estaba de pie a su lado con una de sus alas en sus brazos. Ambos solo tenían un ala, porque en realidad la faltante era de aquel que había perdido.
El corazón de Adrien se apretó. No quería perder a su Marinette... ¿su Marinette?
Cada día que pasaba con ella, antes de esto, había tenido la pequeña oportunidad de hablarle sobre sus sentimientos. Pero al mismo tiempo sabía que no podía decirlos. Nunca. No podía hacerlo después de todo el horror y problemas que pasaron por culpa de su padre, aun se culpaba por todo, aun cuando no había sido él, sentía que todo era su culpa, por ello se había distanciado de Marinette, cuando supo que era ella Ladybug, se distancio aún más, cuando supo de su origen, sintió un sin fin de sentimiento, confusión, terror alegría, vergüenza, todo era demasiado para él.
Así que decidió apartarse, no podía mirarla a los ojos.
Porque si lo hacía la perdería, y no quería perderla. Estar a su lado, llevando sentimientos prohibidos se hacía más pesado y la única salida que vio fue la de actuar frío. No miraba en dirección de ella y tampoco le hablaba. Sabía que estaba lastimándola, pero no podía evitarlo. Siempre se decía a sí mismo, que actuar frío no era solo por su bien, sino que también por el de Marinette.
Aun cuando sabía que el día de su declaración jamás llegaría, se sentía desesperado al saber que quizá de verdad nunca se lo podría decir y estaba empezando a arrepentirse de jamás haberle dicho sus sentimientos. Él hacía entristecer a Marinette todo el tiempo y había pasado mucho desde la última vez que la escuchó reír con sinceridad y despreocupadamente.
Adrien se sentía culpable, solo podía pensar en el hecho de que él había convertido en un infierno la vida de Marinette desde niños... eso era lo único que rondaba por su cabeza ahora mismo. Aun cuando todo lo que había querido era devolverle a Marinette la sonrisa que había perdido, se dio cuenta que había hecho totalmente lo opuesto.
Adrien recordó todo lo que pasó aquel día.
Cuando ya no pudo tolerar la frialdad entre ellos, cuando tenían que verse a diario para trabajar, le dijo que necesitaban hablar. No sabía qué le diría, solo sabía que esto no podía seguir así, por ello, la invitó a beber algo.
Cuando llegaron al bar... todo pasó de súbito. Un conductor ebrio apareció en el camino, conduciendo en dirección de Adrien a mucha velocidad. Pero nunca lo golpeó, Marinette lo empujó y lo sacó del camino, de este modo, ella terminó siendo atropellada... y por ende, fue conducida aquí, al hospital, rodeada de aparatos, batallando entre la vida y la muerte.
Si Marinette moría, Adrien sabía que jamás se lo perdonaría.
—Lamento haber venido tan tarde. —Se disculpó.
Sabía que su motivo era patético, pero... quería fingir, nuevamente, que era la pareja de Marinette, quería fingir que era todo lo que ella necesitaba, quería estar a solas con ella, decirle cosas que solo las parejas se dicen, por eso, no podía ir con los demás.
Sabía que cuando Marinette despertara, este pequeño privilegio se iría, así que necesitaba disfrutar lo que pudiera.
¿Disfrutar...?
Eso era algo que Adrien no debería hacer en esta situación. Se sentía culpable por estar aprovechándose de Marinette de esta forma.
—Te traje una rosa roja, como hace años siempre te daba una, ¿recuerdas?... ¡Mira! Hice una grulla de papel también. —Dijo mostrándosela a Marinette mientras frotaba la parte posterior de su cabeza, riéndose. —Sé que es... extraño, no soy bueno con los origamis, lo siento. —Rió más.
~ ¡Oh, gato tonto! ¡Eres tan adorable! Gracias. Desearía poder verlos... y verte. Estoy tan feliz de que hayas venido. Te extrañé...Adrien, ¡toma mi mano! Necesito sentirte. Solo contigo puedo sobrevivir. ~
La sonrisa de Adrien se esfumó y se puso serio.
—Te traeré de estos a diario. No habrá un solo día en el que una rosa y una grulla no esperen por ti. Esto me representará mientras esté en el trabajo y te protegerán en mi lugar, pero cuando yo venga, entonces será mi turno de ser tu ángel guardián. Y no trates de ponerme celoso, M'Lady. —Bromeó, pero su tono era muy serio como para ser broma.
~ Oh, mi gatito... siempre lo has sido...~
Adrien colocó la rosa en un florero, así como también el origami, que estaba en la pequeña mesa al lado de la cama.
Se sentó en una silla al lado y como si leyera la mente de Marinette, inmediatamente tomó su mano, entrelazando sus dedos.
Su corazón se apretó.
¿Qué diría Marinette si pudiera ver que sostenía su mano en cada una de sus visitas?
Marinette empezó a relajarse, sintiéndose cálida y nada cansada.
—¿Sabes? —Dijo Adrien. —Hay una leyenda japonesa que hace mucho Kagami me contó, que dice que si alguien hace 1000 grullas para una persona enferma, esa persona se mejorará, así que los haré. Día a día... te traeré uno. ¡Ah! Pero deben ser de diferentes colores porque eso es muy importante. Esta vez... el color de la grulla que hice para ti es del mismo color que la rosa. Roja. ¿Sabes por qué? —Pausó un poco y sonrió mientras apretaba más su mano.—Rojo significa vida. Y no solo porque salvaste mi vida, sino porque tú eres y siempre has sido mi vida. Gracias por salvarme M'Lady, pero si tú... si tú mueres... mi vida ya no tendrá ningún sentido. —Apartó la mirada, tratando de no temblar mucho debido a las lágrimas contenidas.
~ Adrien, tú... me gustaría decirte que pienso lo mismo. Tú eres mi vida. ¿Por qué no puedo hablar o moverme? ¡Necesito dejarte saber esto! Necesito dejarte saber que está bien si me tocas y me dices cosas como estas.~
—Pero no morirás, ¿no? Regresarás a mí y me golpearás por ser un idiota sentimental...y me dirás lo infantil que soy... lo harás, ¿cierto Súper Marinette? —Adrien trató de mantener firme la voz pero falló, aun así sonrió.
~ ¡Regresaré a ti, Adrien! Pero no diré lo que piensas. Todo lo que diré será que te quiero a mi lado para siempre.~
La Marinette en la caja trató de ponerse de pie, pero sus débiles piernas no pudieron soportarlo, no podía pararse.
Adrien se quedó en silencio y solo observó a Marinette mientras apretaba su mano.
—Me pregunto cómo te sientes ahora. ¿Dónde estás? A veces tengo miedo de que no sepas que estoy aquí. Dame una señal de que estás escuchándome, Buginette... por favor... —la voz de Adrien tembló más y Marinette sintió que su corazón se apretaba.
~¡ Puedo escucharte, Adrien! ¡Puedo sentir que estás aquí! Con gusto te daría alguna señal pero no puedo. No estés triste. ¡Estoy aquí gatito! ¡No quiero verte sufrir más! No te culpes, estoy bien. ¡Créeme, por favor Adrien! ~
La ventana estaba abierta y la fresca brisa movía la cortina de color claro, lentamente, los diseños, los cuales lucían como mariposas, irónicamente bailaban en un ritmo lento, parecían miles de Akumas en un solo lugar. Marinette sintió que Adrien se ponía de pie y sintió miedo de que se fuera.
~ ¿Ya te vas? ¿Tan pronto? ¡No, Adrien! ¡Quédate! ¡Quédate solo un poco más! ~
Pero Adrien no tenía intenciones de irse. En su lugar, se arrodilló al lado de la cama, aun sosteniendo la mano de Marinette mientras colocaba su cabeza al lado de la de ella, enterrando su rostro en la curva de su cuello antes de suspirar.
—M'Lady... —cerró los ojos y fingió que no estaban ahí. Fingió que estaban en una enorme casa, a la que llamaban hogar... su hogar, en donde vivían como pareja, llenos de vida, con sus tres hijos y soledad su Hámster, y que ahora estaban recostados en la cama que compartían. Simplemente recostados ahí después de un arduo día de trabajo, tomados de las manos y sonriendo.
~ Adrien...~ Marinette se sintió contenta, pero se dio cuenta que los ojos de Adrien estaban húmedos. Imaginó lo mismo que él. Una vida juntos, llenos de felicidad y mucho amor.
Por primera vez, la Marinette que estaba sentada en la caja, sonrió.
De pronto, Adrien alzó la cabeza con ojos llenos de sorpresa. Escuchó una música fluyendo a través de la ventana. Parecía que alguien al otro lado de la escalera no había cerrado la ventana y estaba con la radio encendida, dejando escuchar la canción de Luka.
Marinette estaba tan sorprendida como Adrien.
—Sí... —Adrien susurró. —Debemos mantener la fe.
¿Era una señal divina? Ambos lo pensaron en conjunto y Adrien la miró.
—Todo estará bien. —Dijo. Deseaba tanto pasar la noche ahí, cuidándola a través de su sueño pero sabía que no podía.
Tenía que trabajar mañana. Sí, Adrien seguía trabajando con los demás, Kim y Kagami eran su entrenadores personales, Alya era la única reportera que tenía permitidas las exclusivas, Alix, y Max eran los encargados de la edición de las fotografías y todo lo necesario de computación y diseño de escenografías, Nino siempre era el encargado de la música en sus desfiles, Zoé era su maquillista exclusiva y Chloé aun con su mala actitud era su manager y era muy buena, obviamente Sabrina siempre iba con ella a todos lados.
Ese era su equipo de trabajo siempre, tenían trabajos aparte cada uno, pero principalmente trabajaban con Adrien y Marinette que se había convertido en una de las mejores diseñadoras de su padre y era la diseñadora exclusiva para las colecciones que Adrien modelaba.
Alya simplemente habían dicho que Marinette estaba tomándose un descanso. No les dijeron a las fans en donde estaba. Había muchos rumores, pero ellos no le tomaban importancia. Hace mucho tiempo habían aprendido a ignorar los rumores.
Ellos no sabían qué harían si Marinette no despertaba, pero claro, todos ellos alejaban esos pensamientos.
—Tengo que irme, princesa. —Su oración fue un susurro y esas palabras aterraron a Marinette.
~ No... No...~
Adrien no quería pensar en el trabajo. Habían pasado solo dos días desde que ella no estaba revoloteando con telas y todo alrededor de él, pero ya la extraña muchísimo. Y sabía que él no era el único. Su equipo sin ella, no era lo mismo.
Adrien se puso de pie, pero antes de soltar su mano, depositó un beso en los nudillos y susurró.
—Te amo.
~ Yo también te amo, Adrien. ~
—Tú y yo contra el mundo, así siempre ha funcionado, M'Lady. —Adrien dijo suavemente en la oreja de Marinette, apuntando a otra promesa, más fuerte que las anteriores, antes de por fin ponerse de pie. —Nos vemos mañana Buginette... —Dijo afectuosamente y después de cerrar la ventana (porque tenía miedo de que Marinette se resfriara), salió de la habitación.
Esa noche Adrien no durmió. Se sentó en su escritorio y compuso una canción, mirando la fotografía de Marinette cada vez que alzaba la mirada de su trabajo.
Continuará...
Apenas me di cuenta que hoy no es sábado :v
Desde ayer me equivoque con las actualizaciones jejeje
Ahhh este fic es tan lindo pero tan triste el... 90% del tiempo :v
Vieron que agregue a Zoé~
Y además hay que decir que desde ayer que las imágenes de los spoilers de la 5ta están diciendo cuales son verdaderos y cuales no y cuando viiii que uno verdadero es cuando Adrien canta en la Endcard, me sentí soñada jajajaja
Dije, "¿Le atine de nuevo?
Jajajaja entonces mis Adrien's que cantan son cannooon~ :v
Pero ya, me largo jajajaja.
Nos leemos ahora si, el próximo sábado :v
Besitos de murciélago para todos~
