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Title: A Twist of Fate
Ship: Adrinette
Genre: AT, fantasy, romance, fluff, Angust, mucho, mucho, muuuucho Angust
Word Count per chapter: 2,600
Word Count: 86,000
Rating: NC-17
Chapters: 3/24
Beta: Un-betated
Disclaimer: No son míos, si lo fueran, esto sería vídeo!!!
Music: PRECIOUS ONE by KAT-TUN
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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La Marinette en la caja empezó a ver una silueta en la puerta, pero aún estaba muy lejos desde su sitio.
Estaba rodeada por una ligera capa de luz y la figura era borrosa, además, ella aún era incapaz de ponerse de pie o caminar hasta ahí.
Los doctores y las enfermeras entraban y salían, así como muchas otras personas que iban a verla, y eso era algo extenuante. Sus padres, sus amigos, e incluso familiares lejanos a los que no conocía bien, algunos eran divertidos otros ruidosos pero...todo lo que ella podía ansiar era cuando la noche cayera.
Podía oler el reconfortante aroma de las rosas en el aire y siempre la calmaba. Le hacía recordar a su persona especial.
Marinette esperaba por el día de su regreso con tanto anhelo que prácticamente podía ver el regalo. Y claro, en cuanto despertara ella también le daría un regalo a Adrien. Se daría a sí misma y a su amor.
Sus padres le preguntaron quién le trajo rosas, y por primera vez, el no poder responder le ahorró a Marinette esta vergonzosa situación.
-Cariño, nuestra pequeña tiene un admirador. -Dijo su madre y Marinette pudo sentir los nervios.
¿Cuál sería la conclusión? Ella no tenía voz en esto y estaba segura que sus padres no sabrían la verdad. Ellos conocían a Adrien, claro está. Adrien había pasado mucho tiempo en su casa e incluso se iban a nadar juntos a veces, pero eso había sido hace mucho, vaya Adrien había ido a su casa como Chat Noir, para rechazarla por milésima vez, por estar enamorado de ella... como Ladybug, si lo pensaba era ridículo, hasta dramático y gracioso.
Sus padres no habían vuelto a ver a Adrien desde hacía años.
Adrien ya no era un invitado frecuente en la casa Dupain-Cheng. Pero ahora, Marinette sabía cuál era la razón detrás de ello. Pero claro, sus padres no y ella dudaba que llegaran a saberlo.
-No es extraño traerle flores a alguien enfermo, ¡además mira! Una grulla. No creo que un chico pueda hacer uno así. El color es muy femenino, debe ser Alya o alguna de sus amigas.
Marinette se sintió divertida y si hubiera podido, se habría reído.
~ Adrien Agreste... ¿femenino? Ah, molestaré a Adrien en cuanto pueda despertar. ~
-Sí, es cierto. -Dijo su madre antes de escuchar que la puerta se abría y los ocho chicos entraron.
Sus padres miraron en dirección de la puerta y saludaron a los chicos besando sus mejillas, haciendo que los chicos regresaran el gesto respetuosamente.
-Marinette~ ¿cómo estás hoy? -Preguntó Luka mientras se colocaba al lado de la cama, notando así la rosa.
'Ah~ qué bonito gesto de sus padres el traerle una rosa y una grulla.'
Pensó Luka antes de inclinarse y susurrar en la oreja de Marinette.
-Si despiertas, te llevaré a un bonito bar, así que ánimo.
~ Luka estás muy cerca de mí. ~ Marinette se quejó en su mente, pensando en lo diferente que se sentía cuando era Adrien el que estaba cerca. Cuando él lo hacía, todo su cuerpo se llenaba de calidez... pero ahora no.
Los chicos les dijeron a sus padres sobre que seguían trabajando juntos y que trataban de ser positivos ante la condición de Marinette.
-¿Qué dicen los doctores? -Max preguntó cuidadosamente. Sabine bajó la mirada y dejó que su padre respondiera.
-Su estado no es estable. Sin las máquinas, ella podría... morir. Pero los doctores dicen que hicieron lo que pudieron y que ahora solo depende de ella. Tal vez tarde un par de días en despertar, o...quizá nunca lo haga. -Todos miraron a Marinette, algunos con tristeza, otros con esperanza. -Depende de lo mucho que ella quiera regresar con nosotros. -Su mamá susurró tristemente.
~¡¿Depende de mí?! ¡Sí claro! ¡Si dependiera de mí, ya habría despertado hace horas! ¡Mamá! ¡Papá! ¡Chicos! Por favor, solo... solo quiero que sepan esto: no sé qué me hace falta para regresar, pero lo lograré... ¿por qué todos están en silencio? ~
-Oh... no veo a Adrien por ningún lado... -su madre notó y miró a Marinette, cuyo corazón se agitó como cada vez que escuchaba la mención de Adrien.
-Sí... Adrien está raro... y nunca viene a visitar a Mari. No quiere hablar de ella. No es justo. -Dijo Zoé.
Ninguno de ellos sabía la causa del accidente, no estaban al tanto del hecho de que Marinette salvó la vida de Adrien y bueno, ella estaba agradecida de ello porque sabía que culparían a Adrien si lo supieran.
~ Oh, si tan solo supieran... él pasa más tiempo conmigo que cualquiera de ustedes. ~
Marinette extrañaba mucho a Adrien y escuchar a los demás hablando de él, hacía que lo extrañara más.
-Ellos eran tan amigos... -dijo su madre, sintiendo pena porque su hija había perdido a un preciado amigo.
Ella sabía que de los sentimientos de Marinette por Adrien y que Adrien siempre estaba ahí para su hija y no entendía qué había pasado para que se volvieran tan distantes, pero Marinette se negaba a hablar sobre ello cada vez que se lo preguntaban.
~ Jamás podría volver a ser su amiga, mamá... pero... él y yo podemos ser más que eso. ¡No, nosotros SEREMOS más que eso! ~ Dijo empezando a preguntarse cómo se lo diría a sus padres cuando despertara.
Los chicos y sus padres siguieron hablando pero ella ya no los estaba escuchando, su mente estaba lejos...en un lugar en donde estaba junto a sus amor, ah... ¿cuándo podría ser llevada a la realidad?
De pronto, notó que toda la habitación se quedó en silencio y le tomó un momento darse cuenta que era porque todos se habían ido.
Había estado tan metida en sus pensamientos que no escuchó cuando se fueron ni tampoco las cosas que dijeron. No podía evitarlo, la sola mención del nombre de Adrien la hacía volar hasta el cielo, llena de emoción y felicidad. En este mundo oscuro, todo lo que tenía era eso...sueños. Y esperanzas. Si de verdad depende de ella el despertar, entonces lo haría pronto, ¿No? ¿No? ¡¿NO?!
La noche cayó y la tan esperada persona entró elegantemente a la habitación.
-¡Ya llegue, Buginette! -Saludó con voz cálida, usando las palabras que solo se usaba cuando llegabas a casa. Sí...esta pequeña habitación era el hogar de ambos.
~ Bienvenido, gatito. ~ Respondió Marinette en su mente, usando la misma elección de palabras que Adrien.
Adrien le mostró las cosas le había traído consigo, eran las mismas que ayer. Una rosa roja y una grulla. Las dejó en el mismo lugar que ayer pero sostuvo la grulla frente a la menor.
-Esta vez... -Marinette escuchó la voz que tanto amaba. -La grulla está hecha de papel dorado, porque eres mi tesoro. -Adrien sonrió y la dejó al lado de la otra. -Despierta pronto, porque la mesa es pequeña y no todas las grullas entrarán ahí. -Rió y la miró. -Oye Buginette... yo creo que puedes escucharme... y por eso... no solo traje esto para ti. Traje algo más. Algo que muestra mis sentimientos, algo que jamás haría para alguien más. Un regalo... solo para ti.
La Marinette en la caja alzó la mirada para ver por aquel atisbo de luz, el cual estaba más despejado que antes.
~ Adrien... El hecho de que estés aquí conmigo es más que suficiente para mí. ~ Quería poder decir esto en voz alta. Estaba emocionada por lo que el mayor haría, en cuanto lo escuchó moverse.
Adrien sonaba muy resoluto hoy, más maduro que nunca. Pero ¿quizá ella lo 'veía' así porque sus sentidos se habían agudizado?
No podía dejar de preguntarse qué haría Adrien.
Las siguientes palabras llenaron su corazón con felicidad pura.
-Escribí esta canción para ti... Bueno de hecho la escuche una vez y me puse a traducirla para ti y hacerle unos arreglos. -Admitió con una sonrisa. -Quiero que sepas lo mucho que eres para mí. Voy a cantártela porque tengo fe. Tengo fe en que estás escuchándome. Marinette... sin importar cuanto tiempo pase, siempre me preocuparé por ti y sin importar lo mucho que estés así, siempre te amaré. Y lo digo en serio... seguiré sintiendo esto, aún si tú no.
Sí, Adrien sentía que Marinette era la indicada para él. Aún si despertara y se fuera, después de que le dijera sus sentimientos... aún si eso pasaba, Adrien siempre estaría enamorado de ella.
-El nombre de la canción es 'Care'. Así que, esto es 'Care 'con todo mi amor.
Adrien tomó la guitarra que había llevado consigo y la colocó en su regazo, sonriéndole a Marinette, mientras el amor llenaba sus ojos verdes cuando cantó con voz suave, vertiendo todas sus emociones, sintiendo que sus ojos se aguaban.
Entre conspiraciones y mentiras, cargo con un amor incómodo.
En un mal día en que el tiempo me persigue
Me sentí un poco libre.
En unos años se convertirá en un recuerdo,
Así que ahora intento añadir las memorias olvidadas a este momento.
Hoy se me ha hecho difícil caminar llevando tantas cosas importantes.
En algún momento cada uno de nosotros
Cargamos con tristeza y debilidades.
Aunque caigamos, tenemos la fuerza de volver a comenzar a caminar.
Seguro que por cada lágrima derramada hay una sonrisa esperando.
Mientras los días pasan perdemos de vista las cosas.
Al igual que eso, tengo que dar el primer paso
Para no dejar ir la mano que sostengo.
Aunque te hagan daño
El amor de cualquiera puede cambiar de color numerosas veces.
En los días en los que estés cansada y dependas de mí
Estaré ahí para abrazarte siempre, seas como seas.
En algún momento cada uno de nosotros
Cargamos con tristeza y debilidades.
Aunque caigamos, tenemos la fuerza de volver a comenzar a caminar.
Seguro que por cada lágrima derramada hay una sonrisa esperando.
Cree en ti misma.
La voz de Adrien derritió el corazón de Marinette y la hizo llorar desde la caja. Esta vez, no eran lágrimas de tristeza... eran lágrimas de felicidad.
La voz del hombre que amaba sonaba con tantas emociones, con tantos sentimientos... la suave voz de Adrien llenaba el aire y junto a los acordes de la guitarra, era perfecto a oídos de Marinette.
Se sentía orgullosa de que esta canción fuera para ella... su canción, cantada por Adrien Agreste y 'escrita' para ella, Marinette sabia del talento de Adrien por la música, tantos años con sus clases de música, habían dado frutos, aunque Adrien casi no lo mostraba a nadie, Marinette era de la pocas personas que sabía que Adrien disfrutaba escribir canciones y música cuando se sentía triste, feliz o con muchas emociones que no podían permanecer embotelladas, así que escribía canciones o componía. No quería que nadie más escuchara esa voz de la forma en la que ella lo había hecho. Adrien era suyo, y no lo dejaría ir.
Dulce posesión... una que nunca se desvanecería.
Adrien terminó muy pronto la canción, en opinión de ella y casi pudo sentir al mayor secando sus lágrimas.
-Buginette... Cree en ti, ¡porque yo lo hago!
La Marinette en la caja alzó la cabeza en dirección de la distante puerta, desde la cual se podía ver a la perfección ahora mismo. El problema era que... aún no podía caminar. Trató de todo, apretó los puños y lentamente intentó ponerse de pie. Cerró los ojos y recordó letra a letra la canción de Adrien, mientras que con voz débil la empezaba a cantar.
~ Seguro... Que... Por cada lágrima derramada... hay una... sonrisa... esperando ~
Rogaba poder cantarlo a viva voz, pero era incapaz de hacerlo. De cualquier modo, se sentía agradecida, estaba un paso más adelante del proceso de recuperación... ¡ya podía ponerse de pie! ¡Aún si no podía dar ningún paso, aún si no podía hacer, ya podía ponerse de pie!
~ Espera Adrien, espera...pronto empezaré a moverme... hacia esa puerta, hacia ti. ~
Adrien bajó su guitarra y tomó la mano de Marinette, así como en cada una de sus visitas.
-¿Te gustó? Espero que sí. -Dijo con voz dulce pero con un dejo de tristeza.
~¡Me encantó Adrien! ¡Muchas gracias! ~
Marinette esperaba que Adrien dijera más, algo, lo que sea, pero estaba el rubio en silencio, simplemente apretando su mano.
~¡Animo, Animo Marinette! ¡Arriba! ¡Solo un poco más! ¡Habla! ¡Puedes hacerlo! ¡Tú puedes! ¡Eres Ladybug! ¡Eres Súper Marinette!~ se dijo a sí misma, pero siguió en silencio, 'durmiendo' sin moverse. Cuando empezó a preguntarse qué estaba haciendo Adrien, sintió que estaba sonrojada debido a la sorpresa.
Adrien se inclinó más cerca de ella, su aliento cosquilleaba la piel de Marinette y también... sus labios. Sí, los labios de Adrien estaban a milímetros del suyo. No era solo un sueño o una fantasía. Era real.
-Marinette... -susurró Adrien, bajando la cabeza, pero deteniéndose justo antes de tocar sus labios, ya que la culpa lo embargó.
¿Qué estaba haciendo? ¿Aprovechándose de ella de esta forma y tratar de robarle un beso? ¡Ni siquiera sabía qué sentía Marinette! Podía fingir que eran novios, pero no podía hacer cosas de parejas.
-Cielos... -Adrien se dio cuenta de lo que estaba haciendo y en lugar de besar los labios de Marinette, viró el rostro y besó su mejilla antes de erguirse. -L-lo siento. Prometo que... no haré eso. Yo... uh... -balbuceó y la atmósfera extraña que llenó la habitación momentos antes, desapareció completamente. -Aún no sé cómo te sientes y yo... no debería hacer esto.
~¿No sabes cómo me siento? ¡¿Enserio?! ¿Por qué crees que casi sacrifiqué mi vida por ti? ¿Por qué crees que salvé tu vida a costa de la mía? ¿Por amabilidad? ¿Porque me pareció divertido o qué? ¡Llevo AÑOS enamorada de ti y te lo dije mil veces antes! Eres tan tonto. Adrien... puedes hacer lo que quieras conmigo. Soy toda tuya. ~
Se sentía desesperada y la Marinette de la caja tensó todos los músculos para poder dar un paso.
En ese momento, escuchó a Adrien suspirar.
-¿Por qué la hora de la visita siempre termina tan pronto?
~¡No Adrien, no! ¡No te vayas! ¡No ahora, Adrien! ¡Espera! ~
-Nos vemos mañana, Buginette. Te extrañaré. -Escuchó que Adrien decía antes de ir a la puerta.
~¡No...! ¡Adrien... Adrien! ~ Gritó en su mente y Adrien se detuvo de súbito, mirando a Marinette incrédulo.
Había escuchado que Marinette gritaba su nombre. Era más la sensación que el hecho. Lo sintió directamente en el corazón, pero mientras la miraba, no vio cambio alguno. Ella seguía recostada ahí... de la misma forma en la que la habían llevado, al lado de esas máquinas que la mantenían con vida. Sin esas máquinas, moriría, Adrien lo sabía y eso hacía que su corazón se apretara.
No había forma en la que Marinette gritara su nombre, quizá solo lo había imaginado ya que ansiaba escuchar su voz.
~¿Adrien? ~ Marinette preguntó esperanzadoramente, pero se decepcionó otra vez, Adrien solo susurró las mismas palabras de siempre antes de irse, pero esta vez agregó algo más.
-La próxima vez que venga... cantarás para mí. -Dijo sonriendo.
Sí... no había forma en la que Adrien pudiera escucharla... Marinette se preguntó por una décima de segundo si el vínculo entre ellos sería lo fuerte suficiente como para que Adrien la escuchara apropiadamente.
Después de que Adrien se fue, la Marinette en la caja cayó de rodillas otra vez, mirando el oscuro piso. Tal vez mañana sería un mejor día.
Ella haría lo que fuera por cantar para Adrien.
